Los otros Macondos

Imagen de las nuevas papeleras inteligentes que va a instalar el Ayuntamiento. // Foto: www.guadaque.com

Imagen de las nuevas papeleras inteligentes que va a instalar el Ayuntamiento. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Marta Perruca

El fallecimiento de Gabriel García Márquez llegó con retazos de palabras que el viento de la muerte ha traído a nuestra memoria.  A lo largo de esta semana han llegado citas célebres, pasajes de libros perpetuos y hasta el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, que pronunció allá por el año 1982. Éste arrancaba con el relato de un navegante florentino, Antonio Pigafetta, que acompañó a Magallanes en su primer viaje alrededor del mundo, en el que  escribió una crónica fabulosa de todo lo que la vista le permitió contemplar en esa América Meridional: “Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen”.

Imagino cómo narraría José Arcadio Buendía el despampanante invento de las papeleras inteligentes que el Ayuntamiento pretende instalar para que los dueños de perros sean más diligentes a la hora de acatar la norma y depositen las cacas de sus animales en los correspondientes contenedores. Quizá, si de uno de los fragmentos de 100 años de soledad se tratase,  fuera el gitano Melquiadés quien declamase a un público entregado los milagros de la ciencia que permiten, en un abrir y cerrar de ojos y a golpe de Tarjeta Ciudadana, identificar a esos buenos ciudadanos que cumplen con el mandato de deshacerse de los desechos caninos como Dios manda.

Acaso Buendía también contaría de esta tecnología un relato trepidante e increíble, que ante los miembros de su comunidad pudiera parecer una aventura fabulosa. Quizá dejara volar su imaginación para interpretar que por fin ha descifrado todos los secretos de la alquimia a través de esta tecnología que convierte las cacas de perro en oro. Bueno, en realidad sólo se sortean hasta 200 euros en vales para clínicas veterinarias de la ciudad, pero en la cabeza de José Arcadio Buendía todo es posible y casi con toda seguridad llenaría cada rincón de Macondo con estos extraños artefactos para colmar de riqueza a todos sus vecinos.

Macondo no solo es una aldea ficticia sacada de un relato complejo y audaz, una historia enredada en las vivencias de seis confusas generaciones. A veces pienso que todos los lugares tienen un poco de su esencia y solo necesitan que un explorador se adentre por primera vez en la espesura de la selva para narrar, desde  su mirada alucinada, todo lo que en ellos acontece.

Y el explorador puede que a su vuelta contase que se perdió buscando raudales de cultura en un lugar que los nativos llamaban eje cultural, pero en el que apenas se daban cita un puñado de edificios curiosos. Que quiso ir allí a un teatro, pero siempre estaba cerrado, por lo que caminó desconsolado hasta toparse con una enorme pantalla que chillaba con miles de luces cuyo mensaje no acertó a descifrar.

Quizá contaría que trató de mitigar su soledad con la compañía de algunos gatos callejeros y, cuando quiso compartir su bocadillo con ellos, unos señores muy serios le reprendieron tal acción y le dijeron que tendría que pagar una multa por hacerlo.

Puede que hablara de un largo camino rojo solo para bicicletas, que pone a prueba la habilidad de los ciclistas con curvas trazadas con escuadra y cartabón y cuestas con una inclinación imposible.

También de un rito de un tanto particular para sanar a los enfermos. Algunos de ellos, los que acuden al hospital en una especie de vehículo de cuatro ruedas, tienen que dar varias vueltas al edificio, hasta que por un incomprensible ritual, se les permite parar. El hospital –diría- es una construcción muy grande y siempre está lleno de gente. Dicen incluso que se ha quedado pequeño y que por eso decidieron levantar otro edificio más. Yo he visto la estructura –continuaría con su relato- pero os aseguro que por más que intenté agudizar la vista, no hallé ni rastro de persona alguna trabajando en su construcción. Quién sabe, podría decir que a pesar de que los nativos hablan su mismo idioma él no se enteraba de nada.

Todo el mundo –narraría- decía que la cosa está muy mal, pero los que mandan allí lo explican de una manera que parece que nadie entiende, por lo que unos y otros se pasan el día discutiendo en lugar de buscar soluciones. Al final la culpa de todo la tiene una tal “Herencia Recibida” y al preguntar a los de allí quien es esa Herencia, nadie me supo contestar.

Y supongo que podría relatar mil historias más y otras tantas anécdotas vividas a lo largo de aquel misterioso viaje por todos los Macondos que se esconden de la realidad tras un disfraz de argumentos falaces.

Los caprichos de la (des)memoria

La presidenta regional, en un acto del Año Greco.

La presidenta regional, en un acto del Año Greco.

Por Rubén Madrid

Que la memoria es selectiva lo dicen hasta los cuentistas, que tan bien mienten. “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos”, he leído estos días en algún sitio del recién fallecido García Márquez, para quien la memoria sería como un filtro para los recuerdos, una suerte de mecanismo de supervivencia que permitiría liberarnos de un peso sin el que resulta humanamente posible seguir avanzando. Tal vez por eso cuando a veces pensamos en épocas difíciles, en los malos tiempos, nos da la impresión de que tampoco fueron para tanto, y nos cuesta incluso recordar los detalles que hacían aquellos días tan dolorosos, tan amargos o tan tormentosos. Es la memoria la que abre y cierra esas puertas.

También la memoria colectiva es selectiva, por motivos que se nos ofrecen igualmente caprichosos, aunque no menos enigmáticos. ¿Por qué celebramos con tanta pomposidad el 2 de mayo y, a rebufo, acontecimientos de segunda fila como la constitución de la primera Diputación en Guadalajara, hace doscientos años, y hemos pasado tan de puntillas por el inicio, desarrollo y final de la Guerra Civil española? ¿Es  normal que despachemos el noveno centenario de Alvarfáñez con unas visitas guiadas y unos menús en los bares frente a la profusión de actos en Guadalajara por El Greco? ¿Por qué nos acordamos -aquí en Guadalajara y ahora, en torno a este 23 de abril- tanto de Antonio Machado y nos olvidamos absolutamente el año pasado del paisano Ramón de Garciasol? ¿Por qué nos disponemos a honrar para siempre la memoria de Adolfo Suárez (“el presidente que nos trajo la democracia”) poniendo el nombre a un parque y no se eleva un monumento en condiciones a los más de 800 republicanos fusilados en el cementerio y arrojados a una fosa común?

No pretendo establecer ahora comparaciones exahustivas entre figuras de diferente consideración (por popularidad, talento o situación histórica) ni entraral detalle en cada caso, que tendrá sus motivos. Lo que sorprende, y mucho, es el modo tan caprichoso que tiene la memoria colectiva de recordar a unas figuras de su cultura o su historia y de olvidar a otras, con notables contradicciones al aplicar incluso criterios como la proximidad a nuestra tierra o su lugar de nacimiento.

Dicho con dos ejemplos: sorprende el arrojo con que las instituciones alcarreñas rinden pleitesía a don Quijote y al Greco, mientras han demostrado la más absoluta incomprensión hacia José Luis Sampedro o Manuel Leguineche, por hablar de dos imprescindibles alcarreños adoptivos fallecidos en el último año.

Me parece oportuno que hagamos región y llenemos nuestras calles de quijotes: resultaría un error querer ver en el personaje la ‘mancha’ del sobrenombre y no la universalidad de la figura. Pero sigo sin salir de mi asombro por el modo en que nos entregamos a estos centenariazos impulsados desde Toledo con generosidad de misas, saraos y talonarios (el Greco está siendo el Año Quijote de Cospedal) mientras enviamos a la sombra a otros personajes concontribuciones muy interesantes a las señas de identidad de la provincia de Guadalajara. Sin ir más lejos, no puede ser que los tributos a José Luis Sampedro se hayan agotado en tres puntuales citas de la Asociación de Gancheros, de los Econoplastas y del instituto que lleva su nombre.

Mil y una veces he mencionado -y no me canseré de hacerlo- el incomprensible asunto de que Buero no tenga casa museo en Guadalajara, como sigo sin entender que no se haya anunciado aún que se pone en marcha la misma iniciativa en Brihuega con Leguineche o similares centros de referencia con otros escritores de la provincia -nativos o adoptivos, que es igual- que son admirados también fuera de nuestras fronteras.

La memoria es selectiva, pero acaso lo sea de manera todavía más tozuda en Guadalajara que, pongamos por caso, una tierra de gentes testarudas como Aragón.

Ruinas de Belchite Viejo, acondicionadas para la visita. // Foto: R.M.

Ruinas de Belchite, acondicionadas para la visita, con un pequeño museo de la paz a la entrada. // Foto: R.M.

Digo esto porque hace apenas unos días marché de excursión a Belchite. Visité allí las ruinas del pueblo viejo, que fue escenario de dos semanas de cruento combate durante la Guerra Civil, a veces casa por casa, con 5.000 muertos en el horrendo recuento de víctimas. Abandonado pocos años después de la batalla y reconstruida la población en un nuevo núcleo, este antiguo pueblo es hoy un monumento a la tragedia donde se pueden recorrer calles con edificios derrumbados, con fachadas agujereadas por los disparos de las balas y con fosas comunes en las que siguen enterrados centenares de combatientes y civiles.

Completar esta visita guiada, como sumergirse durante unas horas en el Museo de la Paz de Gernika, que también recuerda su bombardeo de abril de 1937, no reabre ninguna herida, sino que profundiza en el discurso antibelicista y de denuncia de los fanatismos. Desplazarse a un lugar así (en Guadalajara podrían ser tantos…) o aprovechar un aniversario redondo, como han sido los 75 años de la Guerra Civil, permite reflexionar sobre los sucesos como sin duda se merecen. La memoria es selectiva, la memoria es caprichosa, pero también conviene refrescar la memoria.

Vídeo sobre la Batalla de Guadalajara

¿Cómo es posible que Guadalajara, escenario de episodios fundamentales de la Guerra Civil, no haya levantado todavía un memorial -por pequeño que sea- para recordar el horror causado y para proclamar un mensaje de paz y de digna reconciliación? ¿Cómo es posible que llevemos dos años de celebración a bombo y platillo de esa efeméride menor que es el Bicentenario de la Diputación sin que nadie haya hecho, en cambio, un homenaje institucional a los muertos en la Guerra Civil, sin que ninguna institución ni entidad haya organizado un ciclo de conferencias o sin que, y espero que no me traicione aquí la memoria, ningún periódico (¿hay alguien en la sala?) haya completado una serie de reportajes históricos o haya entrevistado al último superviviente alcarreño de aquella tragedia?

Quedan, siempre, honrosas excepciones: el trabajo incansable del Foro por la Memoria, por supuesto; o el compromiso con la tierra de la editorial Aache, también para hablar de estas cosas, por ejemplo en un libro recién salido del horno que aborda episodios de violencia política durante la guerra en Guadalajara.

De vuelta de las ruinas de Belchite Viejo, camino de Cariñena, mientras venía rumiando algunos de estos pensamientos, el itinerario me llevó por Fuentedetodos, un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes rodeado de campos de viñedos y olivares y en el que nació el pintor Francisco de Goya el 30 de marzo de 1746. Allí, por supuesto, puede visitarse la casa natal del pintor y un museo con grabados. Lo raro no es que lo haya. Lo raro es que allí sólo quedase la sombra de su recuerdo.

Rompiendo la brecha digital

El consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, presenta la nueva app para pedir cita previa. // Foto: JCCM

El consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, presenta la nueva app para pedir cita previa. // Foto: JCCM

Por Abraham Sanz

Aproximar la Administración al ciudadano no es una tarea fácil pero es más que necesaria si queremos que la ciudadanía valore la actividad de las instituciones así como los servicios que estas le prestan. Para lograr esa proximidad, actualmente, los dirigentes políticos deben tomar como base las múltiples opciones que permiten las nuevas tecnologías tanto para facilitar todos los tediosos trámites que de vez en cuando el ciudadano debe sufrir; como para poder beneficiarse de los diferentes servicios que estas ponen a su disposición y que, en muchas ocasiones, por desconocimiento, son infrautilizados pese al esfuerzo comunicador de los organismos oficiales.

Ante tal tarea, que no es otra que una obligación por parte de quien esté al frente de cada uno de los mismos, cabe aplaudir el esfuerzo que se está utilizando durante los últimos años en los que la escalada digital ha sido más que asombrosa, para que la tramitación on-line sea cada vez más accesible para todos y permita agilizar nuestras relaciones con los diferentes departamentos de la Administración. Un avance que comenzó con el aprovechamiento de la red de internet y las mejores prestaciones de los ordenadores, y que ahora sigue por aprovechar la fiebre de los smartphones (teléfonos inteligentes) y dotarles de una utilización que hasta el momento carecen. Si bien desde el Ayuntamiento de Guadalajara ya han puesto en marcha varias ‘apps’ que permitan establecer nuevos canales de relación con la ciudadanía como es la que se creó cuándo se modificaron las líneas de autobús, así como otra segunda que se denominó ‘Todos hacemos Guadalajara’ y que busca que los vecinos la utilicen para informar de las deficiencias que hallen en las calles de la ciudad.

Son dos positivas declaraciones de intenciones que aún deben mejorarse con el uso, especialmente la que tiene que ver con el sistema de transporte público que debería ser una herramienta más útil que lo que es ahora en cuanto a facilitar información certera sobre frecuencias así como que mejorase su interfaz para detallar los recorridos para quienes vienen de fuera y no conocen la ciudad.

Desde la Consejería de Sanidad sí que ha puesto en marcha una nueva app que sin duda facilitará a los pacientes pedir la cita con su médico de cabecera. Se trata de una aplicación que viene a llevar al teléfono lo que hasta ahora se podía llevar a cabo desde el ordenador, con la consiguiente utilidad de que con la red de datos y desde cualquier lugar puedas solicitar tu cita con el médico de cabecera. Además cuenta con un sistema de alertas que actúa a modo de recordatorio con el fin de que los ciudadanos puedan disponer de un modo ordenado el conjunto de sus citas. De todos modos, es cierto, que no todo el mundo se ha subido al frente digital, de ahí que se deban seguir canalizando también las citas por los métodos tradicionales para conseguir que una cobertura completa para todo el arco de población. No obstante, la puesta en marcha de este tipo de aplicaciones, son la apertura de un campo todavía no explorado por las administraciones como es la utilización de otros soportes digitales para la agilización de ciertos trámites, los cuáles, cada vez van sumando en importancia hasta que llegue un momento que la Administración on-line sea una realidad.

Si bien, el sistema de petición de citas a través de internet ya era un servicio cuyo funcionamiento era óptimo, por lo que la actuación ha sido traspasar a los smarthpones un modelo que funcionaba y, además se ha hecho gracias al trabajo del equipo informático de la Junta lo que además, ha implicado un pequeño ahorro para las arcas regionales. Lo cierto es que ahora a toda esta facilidad para poder concertar cita con el médico de cabecera, le siga un mayor y mejor refuerzo de plantilla que permita a los profesionales sanitarios poder atender de un modo óptimo a los pacientes. Ya que los crecientes recortes en Sanidad nos han obligado a ver imágenes totalmente desconcertantes en algunos puntos clave de la red de centros sanitarios de la ciudad que nos hacen desconfiar ya no sólo de la gestión que se ha realizado estos años –que es nefasta-, sino que parece vislumbrar un desmantelamiento de uno de los pilares básicos de nuestro estado de bienestar. De ahí que, todo este cúmulo de buenas intenciones con las nuevas aplicaciones, pueden convertirse en castillos en el aire si luego el servicio que se presta no se encuentra a la altura.

Si bien, volviendo con la aplicación, lo ideal es que está misma se pudiera desarrollar para poder concertar cita con los especialistas y así ahorrarnos las extensas filas en ‘citaciones’ dentro del Hospital Universitario, puesto que esto supondría un ahorro de tiempo a más de uno. Así como, el resto de administraciones como la municipal que sigue avanzando hacia un mejor perfil on-line a través de su portal ciudadano y gracias a la tarjeta XGuada con la que se pretende que, tras el verano, se puedan realizar cada vez más trámites vinculados con el Ayuntamiento donde, que se pueda ya pagar de forma fraccionada a través de internet los impuestos, ha sido un paso adelante para adentrarse en la administración digital.

Ganar a toda costa

Álvaro Campos fue uno de los destacados del encuentro. Foto: Vavel.

Álvaro Campos fue uno de los destacados del encuentro. Foto: Vavel.

Por Ana G. Hernández

El precepto universal de que “en el amor y en la guerra, todo vale” también puede aplicarse al fútbol. Cuando tu equipo gana, la mayoría de sus hinchas presumen de ello. Pueden comentar que las formas no les gustaron o que fue injusto, pero lo cierto es que siempre vas a querer que tu equipo gane. Es más, ya no solo en el ámbito de aficionado, también a nivel de datos, récords o resultados. “La historia la escriben los vencedores” y en el deporte rey ocurre tres cuartas de lo mismo. Nadie se acuerda del que llegó a la final e hizo un gran partido y una competición brillante, sino del que finalmente levanta el trofeo de campeón.

En otras palabras, al Deportivo Guadalajara no se le recordará por llegar a la final de la Copa Federación del 2014 y sucumbir ante el Ourense, pero sí por conseguir aquel ascenso a Segunda División. Tras el descenso administrativo, los morados han vuelto a la carga con el mismo propósito y, sin grandes alardes, están en posición de meterse entre los cuatro primeros de la categoría. Nadie recordará el mal partido contra La Roda o contra el Arroyo, si se consigue una plaza para el play-off. El resultado manda.

Dos equipos que están luchando por la permanencia en el Grupo IV de Segunda B merecieron más que una derrota por la mínima y en los últimos compases del duelo ante el Depor. Sin ir más lejos, los extremeños plantearon un buen partido en el Pedro Escartín y marraron numerosas ocasiones para hacer diana. Pero un centro al área visitante en las postrimerías del choque, derrumbó cualquier opción de que se llevaran algo positivo de Guadalajara. Para más desgracia, fue un autogol.

No vamos a pedir al Depor que juegue con la Roja, obviamente. Pero lo que está claro es que todos esos detalles, fallos defensivos, cansancio y falta de juego pasan y pasarán desapercibidos si se consiguen los tres puntos. Lo que importa es ganar, ganar a toda costa. Así de injusto es el fútbol.

El Azuqueca y el abismo

Después de la derrota ante el Talavera de la Reina en el San Miguel, Miguel López, técnico del Azuqueca, aseguró que su equipo estaba salvado. Estaba seguro de ello porque decía que había equipos en la misma situación que tenían peor pinta que los rojinegros. Ahora, dos jornadas después es complicado continuar con el mismo discurso, sobre todo después perder ante el Madridejos en el otrora fortín azudense.

Tito regresó este año al Azuqueca. Foto: Manzanares al Día.

Tito regresó este año al Azuqueca. Foto: Manzanares al Día.

El problema de base no es perder, es la forma en que se pierde y ante los rivales que se pierde. Que el Talavera sacara los tres puntos de Azuqueca entraba en todas las quinielas, lo hizo de forma solvente y con la confianza de un equipo que está jugándose entrar en la promoción a Segunda División B. Que el Madridejos golee en el San Miguel no entraba en los cálculos de nadie, porque el conjunto madridejense está en la misma situación que el Azuqueca. La diferencia, que a los toledanos no les pudo la presión en el Domingo de Resurrección.

La goleada sirvió al Madridejos para situarse a un punto del Azuqueca, equipo que marca la salvación en estos momentos. Pero la salvación no solo pasa por lo que hagan Azuqueca y Madridejos, también por lo que suceda con La Roda en el Grupo IV de Segunda B. Si los manchegos caen al pozo de Tercera, serán cuatro los equipos que desciendan a Autonómica Preferente, es decir, que los de Miguel López, además de no dejarse superar por el Madridejos, deben adelantar al Gimnástico Alcázar, que tiene cuatro puntos más. La buena noticia es que, a pesar de que los rodeños están empatados a puntos con el equipo que marca la promoción de descenso, tienen ganado el golaveraje a todos sus rivales de abajo.

Pero estos son solo datos, datos que pueden ser importantes para el futuro, porque lo que está claro es que sin sumar el Azuqueca nunca conseguirá salvarse. Quedan tres jornadas, dos a domicilio (Villarrubia e Illescas) y una en el San Miguel (Quintanar del Rey), y el Azuqueca necesita revertir la dinámica para escapar, tal y como hizo el Madridejos ocho jornadas atrás. Desde entonces, los grandes rivales de los rojinegros para la salvación no han perdido.

Cerrando puertas

La periodista alcarreña Ana María Ruiz.

La periodista Ana María Ruiz.

Por Ana María Ruíz *

Recientemente finalizaba el plazo para que los desempleados de Guadalajara pudieran solicitar formar parte de los Talleres de Empleo denominados “Aprende a aprender” promovidos por la Consejería de Empleo y Economía de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con la colaboración de los ayuntamientos, otras entidades públicas, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y la Unión Europea. El objetivo de los mismos, tal y como explicó el delegado de la Junta en Guadalajara, José Luis Condado, es el de dinamizar el mercado de trabajo a través de la mejora de las capacidades de los trabajadores, así como estimular el autoempleo. En la provincia se van a desarrollar un total de 18 talleres en 13 municipios, en los que van a poder participar 182 alumnos mayores de 25 años, quienes durante seis meses recibirán formación teórica y práctica y desarrollarán obras o servicios de utilidad pública o de interés social. Cobrarán por ello el SMI, es decir, 645,30 euros, por siete horas diarias de trabajo y aprendizaje que se desarrollarán de lunes a viernes.

Hasta aquí todo perfecto. Sin duda, ante la situación actual del mercado laboral, la mayoría de los 22.415 parados mayores de 25 años que hay actualmente en la provincia de Guadalajara pensaron en esta opción como una salida temporal a su situación de desempleo. Pero cuál ha sido su sorpresa cuando al intentar inscribirse muchos de ellos han visto cómo se les cerraba una nueva puerta y, precisamente, los más afectados han sido las personas con un mayor nivel de formación. En las bases de participación se les excluye claramente, ya que uno de los requisitos es, y transcribo textualmente, “carecer de cualificación profesional reconocida por el sistema de formación profesional para el empleo o el del sistema educativo”. El motivo no es otro que el contrato que se va a realizar a los que finalmente tengan la suerte de formar parte de este proyecto será un contrato en prácticas. Así que aquellos que posean un título universitario o de Formación Profesional quedan directamente fuera del proceso de selección.

Se trata de otra nueva decepción para los miles de guadalajareños en paro que ven cómo el esfuerzo realizado durante años formándose en carreras y oficios que se supone les proporcionarían un mejor nivel de vida, se convierte ahora en un obstáculo. Es decir, que con esta crisis brutal surge una nueva ley de proporcionalidad: a mayor formación menos posibilidades de encontrar un trabajo medianamente digno. Estamos de acuerdo en que los esfuerzos de las administraciones se dirijan  a aquellos que tienen mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral, pero, ante el panorama laboral en que nos encontramos inmersos, todos, absolutamente todos los desempleados tienen las mismas dificultades para encontrar trabajo, por lo que esta discriminación por razón de formación me parece totalmente injusta.

Y, lamentablemente, esto no sólo ocurre en el sector público, sino que las empresas privadas –y lo digo por propia experiencia- también descartan los currículos de los licenciados, técnicos y demás profesionales cualificados alegando que en cualquier momento vamos a dejar el precario trabajo que nos ofertan para marcharnos si nos llaman de otro mejor. ¡¡¡Pues sólo faltaba que nos tuviéramos que atar a un contrato abusivo si nos sale una oferta más atractiva!!! ¡¡¡Si en eso consistía la movilidad y el atractivo del mercado laboral hace unos años!!! Esto ha llevado a que muchos hayan optado por elaborar distintos tipos de currículo en función de la empresa para la que piden trabajo. Es decir, que tienen el oficial, con su titulación y experiencia, y el extra oficial, en el que se alega casi analfabetismo para mendigar un contrato que seguramente será temporal, mal pagado y en condiciones de explotación. Es una verdadera vergüenza a lo que estamos asistiendo. Rechazar a los más formados y con más experiencia y tener que esconder los conocimientos que nos ha costado conseguir con años de esfuerzo y renuncias. Luego nos rasgamos las vestiduras cuando cientos de jóvenes cualificados se marchan de España en busca de países en los que sepan valorar su talento.

Por favor, que alguien ponga un poco de cordura en esta España que cierra las puertas a la cualificación, la experiencia y la formación. Queremos trabajar y demostrar que estamos preparados para ello. Sólo necesitamos que alguien nos dé una oportunidad para demostrarlo. De lo contrario, estamos condenados al abismo.

* Ana María Ruiz (1968) es una de las periodistas veteranas de la provincia de Guadalajara. Comenzó su trayectoria profesional en el primer periódico de difusión gratuita de la ciudad, La Quincena de Guadalajara, donde durante dos años realizó las tareas de redactora jefe. En 1995 comenzó una nueva andadura profesional en Noticias de Guadalajara, el primer periódico con tres ediciones semanales de Guadalajara, que posteriormente pasó a ser de distribución gratuita, convirtiéndose en un referente en la provincia. A lo largo de los 16 años de historia de este medio de comunicación, desarrolló las tareas de jefa de las secciones de Ciudad y Sociedad. En la actualidad, está formándose en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en busca de una nueva oportunidad.

Viernes Santo

La Semana Santa y las vacaciones perfilan las estampas estos días en nuestros pueblos. // Foto: www.guadanews.es

La Semana Santa y las vacaciones perfilan las estampas estos días en nuestros pueblos. // Foto: http://www.guadanews.es

Por Concha Balenzategui

Cuentan los mayores que, hace muchos años, en días como hoy, los niños no podían correr ni silbar, ni cantar. “Es que se ha muerto el Señor”, espetaban los viejos a quienes pretendían seguir siendo niños a pesar del Viernes Santo. Tremenda osadía.

Hoy, la plaza del pueblo está llena de niños correteando, de conversaciones animadas al sol de primavera. Suenan las risas, los saludos entre veraneantes y locales, el rumor del reencuentro de los que van y vienen. Y al fondo, un tambor. La procesión irrumpe en la plaza en plena hora de botellines vespertinos. La sexta estación cae justo frente al bar, que ya es casualidad, o causalidad. Por unos segundos, una saeta y unas cañas se rozan sin mezclarse en un escenario compartido. La Verónica limpia el rostro de Cristo, mientras la charla revive por enésima vez el gol de Bale, y el palo de Neymar. Pero se hace el silencio. Cesan los murmullos, calla el tambor. Tras unos segundos, las imágenes retoman sus pesada marcha al ritmo de redobles. Las conversaciones recuperan su volumen. Tradición y respeto. Charla y bulla. Bacalao o torreznos.

Hoy el pueblo, todos los pueblos en Guadalajara, están llenos a rebosar. Se nota algo de alegría, dice un amigo que tiene casas rurales, vislumbrando ya, o soñando, la recuperación económica. Será el año del Greco, o el tirón de nuestra Semana Santa, dicen las notas de prensa oficiales. Será la necesidad de descansar, las ganas de pueblo, de pinar y de río. Y de torrijas.

Hoy se ha muerto el Señor. Pero a mí el que se me ha muerto en lo más hondo es Gabo. Y los Aurelianos y Amarantas pugnan por hacerse un hueco entre el teclado. El pueblo se trasforma en Macondo, albergando estampas irreales de fantasmas y nazarenos. De soles y espejismos de Viernes Santo.

Cansado del mismo cuento

MafaldaPor Yago López

Desconozco si algún día, por aquello de la incesante repetición de idénticos acontecimientos, dejaré de indignarme ante las esperpénticas maniobras de los políticos de esta provincia. Discusiones de patio de colegio, o más bien de chulitos de instituto, destinadas simplemente a lograr arrancar unos cuantos votos o simplemente orientadas a justificar públicamente su sueldo.

El último ejemplo de estos vergonzosos teatrillos lo hemos podido ver estos días a propósito de la gestión de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe. Los alcaldes de los municipios mancomunados gobernados por el PSOE, comparecieron ante la prensa para denunciar que se les está cobrando de más desde hace meses porque se les está repercutiendo una cuota para amortizar la obra de conexión del Alcorlo con la potabilizadora, cuando la infraestructura aún no está operativa.

Como era de prever, a la denuncia socialista le siguió la réplica popular, de manos del presidente de la MAS, Jaime Carnicero. Y como siempre ocurre en estos casos durante los siguientes días se sucedieron las declaraciones desde uno y otro lado de la barrera, a cada cual más improductiva.

Dicen los socialistas que irán a los tribunales, contestan los populares que no saben a que están esperando para ir. Afirma Bellido que la MAS estafa a los ciudadanos y responde Carnicero que se dedique a pagar lo que debe  su Ayuntamiento y tome ejemplo de la gestión de la mancomunidad. Y así sucesivamente hasta pedir dimisiones y abandonar el tema cuando el asunto pierda interés entre la población, si es que alguna vez lo tuvo.

¿Y después qué? Pues absolutamente nada. Ya saldrá otro tema y se repetirá el proceso una vez tras otra. No es que no me preocupe que se cobre irregularmente a los ciudadanos, si finalmente se demuestra que es así, ni me resulta agradable ver al señor Carnicero amenazar altivo a los socialistas evidenciando que concibe la MAS como su propio cortijo, pero lo que decididamente repudio es que todo esto responda a un pulso entre partidos y no al interés ciudadano.

No veo al señor Bellido y al resto de ediles de los municipios mancomunados en la MAS gobernados por el PSOE protagonizando esta denuncia contra una institución en la que mande su partido. Me dirán que si los socialistas estuvieran al frente no sería necesaria denuncia alguna, pero hay decenas de ejemplos que señalan lo contrario.

Con todo esto no estoy diciendo que no se deban denunciar las injusticias, si es que así se consideran, pero me sobra espectáculo mediático cuando finalmente, y como era evidente que sucedería, se tendrá que resolver en los tribunales. Y, sobre todo, lo que echo en falta es priorizar realmente el interés ciudadano sobre la rentabilidad política y la disciplina de partido. Hasta que esto no cambie, que no cuenten conmigo para dar pábulo a estas pantomimas.