La clave del Depor

Los jugadores del Depor celebran el gol de la victoria. Foto: CD Guadalajara (Luis Polo).

Los jugadores del Depor celebran el gol de la victoria. Foto: CD Guadalajara (Luis Polo).

Por Ana G. Hernández

Que Chema Mato es la referencia del Deportivo Guadalajara es algo que ningún hincha alcarreño puede negar, y más después de comprobarlo ante el Sestao River en toda su extensión. Si el balón pasa por los pies del centrocampista, el equipo será el dueño y señor, no solo de la posesión, también del partido. Si el flujo ofensivo no pasa por sus botas, eso significa que los morados pierden clarividencia atacante, por no mencionar el mando del encuentro. Y, precisamente, ambas circunstancias se dieron ayer ante el cuadro bizkaino. Gran primera parte morada sustentada, obviamente, en la sala de máquinas cántabra. Cuarto de hora tras el descanso con Chema Mato secado, literalmente, por Rubio. Y media hora de dominio apabullante local basado en que el balón llegara al cerebro morado.

Nadie va a descubrir ahora a Pérez Salvachúa que su hombre franquicia es Chema Mato. No en vano, al míster no le tembló el pulso tras el empate para rehacer un doble pivote que parecía olvidado en el Pedro Escartín desde los tiempos pre-Terrazas. La jugada fue inteligente, cambiar el dibujo y que el balón circulara en dirección a Chema Mato. El marcaje individual de Rubio quedó obsoleto con la entrada de Borja Yebra al terreno de juego. El doble pivote estaba servido.

El cambió funcionó y los tres puntos se quedaron en el Escartín, a pesar de que los méritos se los llevaran otros como Rubén Arroyo, Abel Molinero y Javi López. El primero por un primer gol para enmarcar. El segundo por sus espectaculares cabalgadas por la banda izquierda. Y el tercero por dar los tres puntos. Pero ninguno de los tres puede realmente brillar si el cerebro santanderino no toca el cuero. Claro que con su calidad generarán por sí solos grandes jugadas, decenas de ocasiones y algún que otro gol. Sin embargo, necesitan de Chema Mato para que esas acciones no solo sean chispazos residuales a lo largo de los encuentros, sino corriente eléctrica conectada 90 minutos por partido durante todas las jornadas de liga. La clave, que Chema Mato toque el balón.

Iker Antonio fue uno de los destacados del partido. Foto: Nacho Izquierdo.

Iker Antonio fue uno de los destacados del partido. Foto: Nacho Izquierdo.

El BM Guadalara y el calendario

El BM Guadalajara sucumbió de forma dolorosa este sábado en el David Santamaría ante el Granollers. Los alcarreños empezaron muy bien, pero Valadao se encargó de que su ex equipo no diera la sorpresa de la jornada en Asobal. Sinceramente espero que este inicio de la temporada no pase factura a los pupilos de César Montes. Parece una tontería porque, al fin y al cabo, todos los equipos se enfrentarán a todos los equipos durante el transcurso de la liga; pero lo cierto es que si el calendario es complicado en las primeras jornadas puede minar seriamente la confianza y la moral de un equipo como el BM Guadalajara.

El año pasado por estas fechas el Azuqueca padeció uno de estos síndromes. Un calendario durísimo en las primeras jornadas que restó gran parte de potencial al equipo que por entonces dirigía Miguel López. El desenlace es de todos conocido: descenso a Preferente. Es muy apresurado hablar de descensos a estas alturas y con solo tres partidos disputados, pero lo cierto es que el BM Guadalajara necesita sumar. No por miedo al descenso, si no por miedo a que sus jugadores no cojan confianza en lo que hacen, sobre todo porque las cosas las están haciendo medianamente bien. Sí, se han perdido los dos últimos partidos y se han perdido en casa delante de la afición. Sin embargo, también hay que recordar contra que dos equipos se han perdido y de qué forma se han perdido. Y es que, Naturhouse La Rioja y Fraikin Granollers no son cualquier equipo. Ambos están llamados a estar arriba, detrás del Barcelona. Y a ambas escuadras el BM Guadalajara les plantó cara.

Auge, muerte y resurrección del fútbol sala en Guadalajara

Ismael Mínguez llegó a entrenar al desaparecido Unión Guadalajara en la máxima nacional

Ismael Mínguez era el técnico del Gestesa FS que logró el primer ascenso a la máxima categoría // Foto: Archivo Nueva Alcarria

Por Ismael Mínguez Sigüenza *

Recuerdo cómo, a principios de los años 80, esperaba con ilusión la llegada de las tardes de sábado. Aguardaba paciente la hora en que venía a casa a recogerme mi tío para llevarme con él, a verle jugar en el equipo de la Caja Postal. En aquellos 80 comenzaba a surgir con fuerza un nuevo deporte en Guadalajara que se dio a conocer con el nombre de fútbol sala. Un deporte que se jugaba en la misma cancha en la que se practicaba balonmano, aprovechando las mismas medidas del campo y las mismas porterías, pero con un balón más pequeño… aunque más pesado que los actuales balones de fútbol.

No tardó mucho el fútbol sala en conseguir un auge espectacular. Los equipos solían componerse de grupos de amigos, normalmente exjugadores de fútbol que acababan de dar por terminadas sus carreras deportivas, pero que querían seguir enganchados al disfrute del “juego” los fines de semana. También había trabajadores de empresas que jugaban representando a sus fábricas en las diferentes divisiones que se fueron creando, según iban apareciendo multitud de equipos. Eran firmas que entonces tenían gran peso específico en la sociedad alcarreña de la época, aunque hoy día casi todas han desaparecido: Lovable, Interclisa, Colgate, Camy…

Pero no sólo las grandes empresas querían y estaban dispuestas a patrocinar los nuevos equipos de fútbol sala, sino que también había bancos, como el Bilbao, el Banesto, la Caja Postal, la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, o la mismísima Caja Provincial, que impulsaron equipos con grandes plantillas. También, cómo no, se sumaron a los patrocinios bares y tiendas de moda, como por ejemplo la Boutique Riofrío. E incluso colegios, entre los que destacó el potente equipo de Salesianos. Todos querían involucrarse en este nuevo deporte que había surgido con fuerza inusitada. De aquella época, para el recuerdo, quedan los derbis entre equipos de Guadalajara capital y de Azuqueca de Henares, con llenazos en las gradas del Polideportivo Municipal (hoy, David Santamaría). ¡Esos derbis capitalinos contra el Discoteca Don Waldo u otros equipos azudenses marcaron una época!

Al abrigo de aquel “boom” del fútbol sala, ya no sólo en el Corredor del Henares, sino también en muchos pueblos de la provincia, algunos equipos intentaron, con mayor o menor éxito, jugar en ligas nacionales. Así, mis primeros viajes fuera de Guadalajara para ver fútbol sala fueron animando al Caja Postal en Toledo, contra el “Toledeport” del brasileño Mauro. O a Segovia (una de las cunas del fútbol sala nacional); o a Madrid, a medirse al Interviú Hora XXV de José María García.

En los 90 llegó una época en la que varios de los pioneros que iniciaron este bello deporte decidieron colgar las botas, pasando a trabajar en ilusionantes directivas, o bien convirtiéndose en técnicos. Y en la capital surgieron nuevos clubes, algunos de los cuales acabaron siendo míticos, como el Club Deportivo Venus (conocido como Asisa), el Alamín, el Deportes Olimpiada, el Mercantil… Y en los pueblos, el Piscinas Polifibra de Azuqueca, el Molina FS, o el Azulejos y Pavimentos Centenera, de Brihuega. Todos ellos llegaron a jugar en diferentes categorías del fútbol sala nacional, con gran éxito en muchos casos, y consiguiendo varios ascensos y campeonatos muchos de ellos. Y así, en el San José vimos a grandes jugadores locales (no nombro a ninguno porque son infinidad), y también a fichajes extranjeros, como Juliano en el Asisa, o el paraguayo Romerito en el Alamín, por poner dos ejemplos importantes.

Aquellos equipos fueron la semilla para que en el año 2000 se unieran los clubes de la capital con más solera y, junto al Azulejos Centenera de Santiago Ranz, formaran la Unión Deportiva Guadalajara FS, con su patrocinador Gestesa a la cabeza. Los comienzos fueron difíciles, ya que tanto José Alfonso Montes, presidente del Alamín, como Domingo Gómez, de Olimpiada, dejaron la Unión por discrepancias con Ranz, quedando entonces como cabezas visibles del proyecto el propio Santiago, y Jesús Fuentes Parrilla. El proyecto pretendía dar el salto a División de Honor en el menor tiempo posible, y lo cierto es que se consiguió en la tercera temporada del equipo en la extinta División de Plata.

Con una plantilla joven pero de jugadores con experiencia en la categoría (muchos ya habían jugado fases de ascenso a División de Honor), y un joven e inexperto pero muy ilusionado cuerpo técnico, formado en su totalidad por gente de Guadalajara (y, todo hay que decirlo, muchos no daban un duro por nosotros) conseguimos el ascenso a Honor a finales de mayo de la temporada 2002-2003, en Cartagena.

Mínguez, en su etapa al frente del Gestesa Guadalajara

Isma Mínguez, dando instrucciones en su etapa al frente de la UD Gestesa Guadalajara FS // Foto: Archivo Nueva Alcarria

Aún recuerdo cómo preparamos aquel partido en la misma mañana del partido. Cómo no, viendo el vídeo del partido del día anterior, corrigiendo errores tácticos que el equipo había cometido, volviendo a incidir en los puntos fuertes y débiles del rival, y terminando con una charla motivadora en la cual les dije a los jugadores: “Esta tarde, toda una ciudad estará pendiente de vosotros. Estáis a un paso de hacer historia en el deporte de Guadalajara”. Una vez terminé de decir estas palabras, vi como les empezaban a brillar los ojos a todos los componentes del equipo. Eran sensaciones indescriptibles. Luego ya se sabe lo que ocurrió. Después del choque y de vivir unos emocionantes minutos finales, todos lloramos de alegría en la cancha del polideportivo “Wssel de Guimbarda”. Y un cántico atronó en la ducha del vestuario: “¡El año que viene, Gestesa-Interviú!”

Los años del extinto Gestesa en Honor fueron los más gloriosos del fútbol sala provincial // Foto: LNFS

Los años del extinto Gestesa en Honor fueron los más gloriosos del fútbol sala provincial // Foto: LNFS

Después de un mala campaña en División de Honor, que llevó equipo al descenso, se apostó por otro tipo de proyecto en las temporadas siguientes, y tras unos años de lucha constante por consolidar el club en la élite, con claros y oscuros en la gestión, vino otra buena época, con Andreu Plaza en el banquillo. Pero tras ella, el estallido de la crisis económica cogió de lleno a la Unión, llevándola a la desaparición en la temporada 2011-2012.

Por su parte, el otro club capitalino, el Fútbol Sala Alamín, tampoco pudo resistir el envite de la crisis, y tuvo que decir adiós a muchos años seguidos jugando en categorías nacionales. Y sólo quedaron equipos de Nacional en algunos pueblos de la provincia; con nuestro mayor representante en el Azulejos y Pavimentos Brihuega de Rafael Mérida y Carlos Romera, que volvía a Segunda División, después de su renuncia, inicial en la temporada 2011-2012.

La capital se quedó huérfana de equipos en categorías importantes después de muchísimas temporadas contando con varios clubes en ellas. Y esto sin duda fue un torpedo en la línea de flotación del deporte alcarreño. Y una tristeza enorme para toda la gente que amamos este deporte.

Acto de presentación del nuevo proyecto del CDE Guadalajara

Acto de presentación del nuevo proyecto del CDE Guadalajara // Foto: CDE Guadalajara

Pero tras este fatal paréntesis, acaba de surgir un ilusionante proyecto, cuando más difíciles parecían estar las cosas. Un proyecto que ojalá tenga continuidad en el tiempo y pueda volver a enganchar a la afición arriacense a este deporte, que se encuentra aletargada después de estos fatídicos años.

Gracias a la Ilusión y tenacidad de los componentes del nuevo CDE Guadalajara, con su presidente Fernando García a la cabeza, y al alimón con Álvaro Antón y Juan Antonio de Luz (dos veteranos ilustres de este deporte en la capital), poco a poco se ha ido dando forma a la idea de sacar un equipo sénior que dé continuidad al trabajo que ya se venía desarrollando en categorías inferiores. El run-run comenzó a ser más fuerte cuando se recibió en el club la llamada del concejal de Deportes de la capital, Eladio Freijo, que estaba atento a lo que se empezaba a cocer en las cabezas de los directivos y entrenadores.

Desde el club no se tenía claro dónde poder comenzar esta nueva andadura con el equipo senior; si en categoría nacional o bien con algo más modesto, inscribiendo al equipo en la liga provincial de la Agrupación de Fútbol Sala. Pero llegados a este punto todos nos hicimos una reflexión: Guadalajara capital lleva dos años sin ningún representante en categoría nacional, y no puede pasar una temporada más sin revertir esta situación. Y con la ilusión por bandera, el arduo trabajo, la inestimable ayuda de unos cuantos pequeños patrocinadores, y el apoyo incondicional del concejal de Deportes (por cierto, exjugador del Lovable), nos decidimos a dar ese pasito, ese empujón definitivo para poner toda la maquinaria en marcha y salir esta temporada que ahora comienza con un equipo capitalino en categoría nacional, la Tercera División. Es un proyecto muy joven y muy humilde, pero que busca recuperar aquellas tardes de sábado con fútbol sala en la capital.

Así que vuelve la ilusión y vuelve la pasión por el fútbol sala a Guadalajara. Yo les invito a que no se la pierdan.

*Ismael Minguez (1972) es el entrenador del nuevo equipo sénior CDE Guadalajara que este año sale en la 3ª División Nacional de fútbol sala. En su trayectoria como técnico ha sido seleccionador regional sub-15 durante tres temporadas, entrenador del FS Alamín en Nacional B (1999-2000), y entrenador de la UD Gestesa Guadalajara en División de Plata (2002-2003), equipo con el que fue campeón de liga y ascendió a la máxima categoría, y al que entrenó en División de Honor en la temporada 2003-2004. También ha entrenado al Azulejos Brihuega en dos etapas diferentes, consiguiendo dos ascensos, de Nacional B a Nacional A y luego a División de Plata. Se define como un entrenador “metódico, perfeccionista y en continuo reciclaje”.

Talento made in Guadalajara

Un momento del TedX Alcarria, con el cronista Herrera Casado. // Foto: TedxAlcarriaSt

Un momento del TedX Alcarria, con el cronita Herrera Casado. // Foto: TedxAlcarriaSt

Por Concha Balenzategui

No he podido asistir en directo al Tedx Alcarria, pero lo he seguido con atención desde las redes sociales y la prensa, y siento la inyección de entusiasmo que ha desprendido. El evento viene a ser como un festival de ideas, en el que se suceden varios ponentes para dar charlas breves y normalmente de impacto, sobre diferentes disciplinas. Se retransmite en directo y se graba para mayor difusión, porque la filosofía es la de compartir experiencias, y la red de redes es el medio propicio para su circulación fluida. Los Tedx se inventaron en Silicon Valley, allá donde más cotizan las ideas, y son un formato muy en boga en la sociedad de la información. Echen un vistazo a las redes, que Youtube está lleno de ejemplos.

El de Guadalajara del jueves tuvo un repertorio variado a cargo de un ramillete de conferenciantes que combinaba caras conocidas con otros, que auténticos expertos en su campo, rara vez gozan de los flash cuando salen de su ámbito. La Historia, la Química o la Música, junto a experiencias vitales, contadas en primera persona, como el emprendimiento social o la discapacidad, han pasado por esta pasarela del saber. Y por supuesto, la Astronomía, que nos hace sentirnos pequeños frente al Sol, porque en una sola de sus manchas cabe el Mundo -que diría Silvio Rodríguez- pero que nos hace pensar a la vez en la inexistencia de límites frente al Universo infinito.

Dejo unas cuantas frases que se pronunciaron en el evento, para que se contagien también de su inspiración:

“La investigación es fundamental para seguir avanzando en el desarrollo sostenible” (Mercedes Cano)

“Hay muy pocas ayudas para investigar, pero tenemos el entusiasmo personal de los investigadores” (Herrera Casado)

“La música nace del silencio, cuando consigo conectar con el mundo inmaterial, de los sentimientos” (José Luis Serrano Esteban)

“Nos ha dado muchas tristezas y muchas alegrías conocer a tantos niños con parálisis cerebral, hemos conocido a muchas familias, y estoy orgulloso de haber ayudado a otros niños” (Ramón Rebollo)

“Yo les recomiendo que nunca pierdan de vista lo invisible” (Rafael Bachiller)

“El mundo se hace así, con el vecino. Aportando cada uno lo que sabe” (Ana Ongil)

“Ahora toca una filosofía de vida basada en decir pocas cosas, simplemente hay que hacerlas” (David Criado).

“Necesitamos empezar a pensar en nuevas maneras de conseguir soluciones a los problemas de siempre”. “Creer en nuestro sueños, e imaginar que el mundo que imaginamos es posible” (Guadalupe de la Mata)

Añado algunos comentarios que ha despertado el evento entre quienes lo vivieron de cerca. “Sobre todo, lo que se ha escuchado es a personas que hacen cosas interesantes y que quieren contarlas”, apunta Guadaqué. “No hay límites, y de eso, en el fondo, iba esta edición. Ideas que merecen la pena difundir, demostrar que el cooperativismo, el trabajo en común fomenta la creatividad y que las buenas ideas la mayoría de las veces, no vienen solas”, escribe Culturaenguada.

Ha sido pues una fiesta de las ideas, con la filosofía de compartir, de divulgar, de acercar el conocimiento, porque el mundo es global, y será mejor si es colaborativo. Guadalajara tiene mucho talento -cada vez me gusta menos la palabra expertos- y no siempre son conocidos. Tenemos investigadores, profesores, economistas, artistas, empresarios, creativos… gente preparada y talentosa, con espíritu proactivo, palabra que no existe oficialmente, aunque se usa mucho en las búsquedas de empleo. Y encima son generosos como para compartir con un auditorio global su conocimiento, su experiencia vital o su visión del mundo, que todo enriquece. No hablo solo de gente instruida, hablo también de aprendizaje informal, del adquirido en la escuela de la vida con los ojos y la mente abierta. Estos del Tedx Alcarria me valen como fantásticos ejemplos, pero hay muchos más. En Guadalajara tenemos una de las pocas mujeres que pilota un Jumbo, o una alta directiva del Banco Europeo de Inversiones, por poner ejemplos de casos desconocidos, que conozco personalmente, y además en femenino.

Pero nuestros talentos no siempre son profetas en su tierra. A menudo no pueden desarrollarse profesionalmente en Guadalajara. Y no siempre son reconocidos por una sociedad que gusta podar la rama que sobresale del seto. De hecho, pocas veces son consultados por nuestros gestores en las decisiones importantes que afectan a la colectividad. Y, además, y por desgracia, casi nunca nos gobiernan.

Afición a los “pparques”

Infografía del futuro Parque Adolfo Suárez // Ayto. de Guadalajara

Infografía del futuro Parque Adolfo Suárez // Ayto. de Guadalajara

Por Óscar Cuevas

Ha quedado acreditado. El Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara tiene una auténtica fijación por la inauguración de parques. Cada cual los valorará como desee, claro está, pero es evidente que, si hay algo que se ha multiplicado en el tiempo en el que Antonio Román ha sido alcalde, es la superficie de nuevas zonas verdes. Es la suya una verdadera afición a los parques. O a los “pparques”, diría yo.

Inauguración del Parque de Adoratrices // Foto: Jesús Ropero

Inauguración del Parque de Adoratrices // Foto: Jesús Ropero

Hagamos recuento, porque según datos del propio Ayuntamiento, en estos 7 largos años el número de nuevos metros cuadrados de zona verde en la ciudad se acerca los 10.000. Hablo de memoria, pero a vuelapluma recuerdo, por ejemplo, el parque ubicado en lo que era el antiguo ferial, que hoy se llama “de Adoratrices”, y que se pagó con el Plan E.

El Parque de Aguas Vivas se realizó a través de una Escuela-Taller // Foto: Jesús Ropero

El Parque de Aguas Vivas se realizó a través de una Escuela-Taller // Foto: Jesús Ropero

También es de los últimos años ese espectacular parque que nació alrededor del olvidado auditorio del Barranco del Alamín, que se bautizó como Parque de Aguas Vivas, y que se ejecutó a través de una Escuela Taller.

Asimismo, se produjo con Román de alcalde, aunque muy al inicio de su primer mandato, la apertura del Parque de Las Lomas. Y también de esta época es el jardín que se habilitó en la zona que toda la vida habíamos llamado “parque del Auditorio”, pero que el PP rebautizó como “Parque San Juan Bosco”. También lo pagó el Plan E, por cierto. A todas estas nuevas superficies verdes habría que añadirles la adecuación de no pocos “espacios menores” ubicados en plazuelas y calles, esas zonas que el consistorio denomina “restos urbanos”. Y finalmente cabría recordar que también fue este Equipo de Gobierno el que puso en marcha la Finca de Castillejos tras años de abandono, aunque este gafado enclave ha vivido varios sucesivos avatares que hacen que le esté costando más de lo deseable terminar de arrancar. No es mal balance en la materia.

Carnicero, Román y Manzano, en la presentación del proyecto del nuevo parque Adolfo Suárez // Foto: Jesús Ropero

Carnicero, Román y Manzano, en la presentación del proyecto del nuevo parque Adolfo Suárez // Foto: Jesús Ropero

El caso es que, coincidiendo con esta recta final de legislatura, nuestro alcalde ha hecho lo que más le gusta, y ha presentado nuevos proyectos de parques. Y así, el Ayuntamiento ha anunciado en las últimas semanas la inminente ejecución de otras dos actuaciones: la adecuación de las traseras de la zona alta de la calle Constitución, en lo que será el “Jardín de las Torres” (cuyas obras acaban de iniciarse). Y, ya esta misma semana, se ha presentado el proyecto de lo que será el futuro “Parque Adolfo Suárez”, que ocupará la parcela donde todavía se levanta el esqueleto del viejo Auditorio Municipal.

 

Un auditorio olvidado

Reconvertir el viejo auditorio en un nuevo parque tiene una ventaja evidente: Quitar de nuestra vista el cochambroso estado en el que se encuentra ese viejo recinto de conciertos que se inauguró a comienzos de los 80, y en el que, al menos la gente de mi generación, tantas horas de fiesta ha vivido. Allí lo he pasado bien, muy bien, aunque he de reconocer que nunca fue el edificio santo de mi devoción, porque era un auténtico potro de tortura (incómodo para estar sentado, incómodo para estar de pie). Pero pese a sus defectos reales, no deja de ser lamentable que el consistorio, en lugar de optar por rehabilitarlo, prefiriera llevarlo a la ruina de modo consciente, dejándolo sin utilización alguna en dos mandatos de completo abandono de la instalación.

El Auditorio ha sufrido el abandono consciente del Gobierno del PP, que ha forzado su ruina // Foto: Sergio Mangada

El Auditorio ha sufrido el abandono consciente del Gobierno del PP, que ha forzado su ruina // Foto: Sergio Mangada

El Auditorio Municipal quedó sentenciado de muerte al tiempo que Román accedía a la Alcaldía. Y quedó sentenciado porque el alcalde llegó al puesto decidido a cumplir todos los deseos de esa vecindad del entorno del viejo Ferial. Los seis o siete conciertos al año que allí se celebraban (no más) eran motivo de queja constante para unos vecinos cuyas demandas han sido, con seguridad, las más y mejor atendidas de todos los barrios de Guadalajara.

Pero en este punto, y asumido el abandono del Auditorio Municipal, hay que recordar que los planes que había para la parcela no eran los de hacer un nuevo parque, ni mucho menos. Los planes pasaban por construir en ese solar un moderno Centro de Salud, el “GU-Sur”, para sustituir o desdoblar a la “Residencia Vieja”. El proyecto fue aireado recurrentemente en tiempos de Barreda. Pero llegó la crisis, y se quedó en un cajón. No está tampoco de más recordar que, entre 2007 y 2011, Román no dejaba de reclamar a la Junta su construcción, recordando que el terreno estaba a su disposición, y que el consistorio cumplimentó todos los trámites para la cesión. Pero como con tantas cosas, al llegar Cospedal a Fuensalida, nuestro primer edil dejó de pedir. Ya no corría prisa, ya no era necesario; ni el Centro de Salud, ni culminar la ampliación del Hospital, dicho sea de paso. Y como ya no era necesario, el PP local cambió de idea, y tiró de su catálogo favorito. “Hagamos un parque”, debió de sugerir alguien. Otro parque, añado yo.

Porque, me pregunto: ¿De verdad es necesario gastarse más de 1 millón de euros en nuevo parque en esta precisa parcela? ¿No hay suficientes zonas verdes en ese entorno de la ciudad, un solar que está flanqueado por los parques de San Juan Bosco y Adoratrices, y que queda a tiro de piedra del mismísimo San Roque?

Me lo pregunto yo, y por lo que he podido descubrir, se lo pregunta un montón de gente. No hay más que ver las reacciones y comentarios que han aparecido en los medios de comunicación digitales. Y ayer, sin ir más lejos, escuchaba una encuesta a pie de calle realizada por los compañeros de Ser Guadalajara. Como cabía suponer, casi todo el mundo coincide. No se entiende lo del parque, y dicen que hubiera sido preferible utilizar el dinero en otro tipo de equipamiento. El parque, sencillamente, les sobra. Nos sobra.

Recreación nocturna del futuro parque // Ayto.Guadalajara

Recreación nocturna del futuro parque // Ayto.Guadalajara

Dicho lo cual, que el parque sobra, no negaré que el proyecto que presentaron Román, Carnicero y Ana Manzano en rueda de prensa tiene muy buena pinta. Que lo cortés no quita lo valiente, y parece que será muy bonito. Caro e innecesario, pero bonito.

Por otro lado, también detecto cierto debate a cuenta del nombre que llevará el citado jardín. Nada más fallecer la pasada primavera el ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, el consistorio anunció que aprovecharían la ocasión para darle su nombre. No voy a profundizar ahora en la figura de Suárez (que lejos de los almibarados obituarios de los meses pasados, tuvo innegables luces, y también evidentes sombras), pero en cualquier caso sí diré que me chirría la necesidad de bautizar enclaves locales con el nombre de un político que tuvo una nula relación con Guadalajara. Lo mismo pensé de la decisión unánime que tomaron PSOE, IU y PP, en tiempos de Alique, de darle una avenida a Juan Pablo II.

No obstante, tampoco me parece terrible. Qué le vamos a hacer. Si ha de ser “Adolfo Suárez”, sea. No vamos a cambiar ahora los gustos de Román por poner nombres de calles sólo a personas de su afinidad ideológica, porque así lo lleva haciendo desde que llegó al sillón de la Alcaldía. Ahora bien, ¿tan necesario era, por otro lado, que el proyecto a concurso obligue al adjudicatario a erigir un busto del ex presidente? Que es que esta ciudad empieza a parecer un panteón de decapitados ilustres, con tanta cabeza de bronce repartida por las calles. Esto parece la galería de los horrores del Museo de Cera. Sumen además a todos esos bustos de Sanguino, la estatua del citado Juan Pablo II, que nos costó 40.000 del ala en otra recordada “romanada”.

En fin, sea el parque, aunque innecesario, y sea el busto, del que me temo lo peor. Pero puestos a ello, al menos recojamos el guante que ha lanzado en estos días la oposición municipal, solicitando que la ejecución del nuevo jardín se realice a través de una Escuela Taller. Los antecedentes de parques realizados con este sistema son excepcionales (parques de Ingenieros y Aguas Vivas, reparación del entorno de los patos de San Roque, Caseta del Guarda de la Fuente de la Niña…) y creo que la propuesta socialista está cargada de razón. Pero tampoco les harán caso. Y lo sabes.

Las apariencias engañan

María Dolores Cospedal inaugura el curso escolar en un colegio de reciente apertura en un pueblo  de Toledo. // Foto: www.albaceteabierto.es

María Dolores Cospedal inaugura el curso escolar en un colegio de reciente apertura en un pueblo de Toledo. // Foto: http://www.albaceteabierto.es

Por Marta Perruca

Me comentaba cierto día un amigo que en política no basta con ser bueno, sino que además hay que parecerlo. Estoy de acuerdo con esta aseveración, pero creo que se ajustaría más a la realidad decir que en política no sólo hay que parecer bueno, sino que también se debería serlo. Hay diferencias importantes entre ambas afirmaciones, puesto que la primera podría entenderse como un principio filosófico, mientras que la segunda, lamentablemente, es más bien un reproche hacia una realidad patente.

Nos guste o no, vivimos en un mundo de apariencias en el que los vestidos de seda convierten a la mona en otra cosa y la realidad disfrazada no es tanto una patraña, sino algo menos mala.

Entonces, ya no se trata de que hayamos llegado hasta el extremo de tener que meter la tijera en algo tan básico como la Sanidad o la Educación (cuestiones que el Ejecutivo del PP prometió por activa y por pasiva que no iba a tocar), sino que se están haciendo reformas para avanzar hacia la sanidad del futuro y a una educación que combata el abandono escolar y garantice la igualdad de oportunidades entre los escolares que estudian en las grandes ciudades y los que lo hacen en las extensas zonas rurales de nuestra región. Esto último, a grandes rasgos, lo decía, esta semana, la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, junto con otras perlas sobre la importancia de la cultura en el ejercicio de la democracia y lo hacía durante la inauguración del curso escolar en un nuevo colegio que ha abierto sus puertas en un municipio de Toledo, cuando su Gobierno ha cerrado unas 60 escuelas rurales en toda Castilla-La Mancha y mientras los últimos datos de abandono escolar en nuestra región han sido desastrosos, por no hablar del tratamiento que se le está dando a la Cultura. No sé,  a una se le queda la sensación de que las cosas marchan estupendamente para unas cuestiones y se ponen feas cuando de lo que se trata es de pedir sacrificios a los ciudadanos.

Al final la realidad es un escenario, un mundo de ficción en el que los actores políticos interpretan un papel. Sí, podría decirse que en este caso los que gobiernan salen al escenario con el papel de líder sólido, ese cirujano de hierro que dentro de un panorama complicado de grave dificultad, hace reformas para salir de atolladero y embarcarnos en el futuro de esta provincia, de esta región y de este país, frente a esos otros que nos sumirán en el más completo caos.

No voy a entrar en si son buenos o malos actores, si realmente se creen su  papel o si lograrán convencer al auditorio, aunque sé que muchos vamos al cine o al teatro para evadirnos de la realidad y habrá quien necesite agarrarse a algo que le dé seguridad en este momento de incertidumbres, pero lo cierto es que enmascarar el problema no suele ser el mejor camino para encauzar la situación.

No importa, porque sabemos que no se trata de trabajar para sacar a flote nuestra maltrecha economía o garantizar unos servicios sociales básicos, sino que parezca que lo hacen y que además lo hacen bien, o en su defecto, que los demás lo hacen muy mal. Lo importante ahora son las elecciones que se divisan en el horizonte y los votantes a los que tienen que convencer, cueste lo que cueste.

El valor de una imagen

La rata Lola atraviesa corriendo la plaza. // Foto: M.P.

La rata Lola atraviesa corriendo la plaza. // Foto: M.P.

Os presento a nuestra amiga: La rata Lola. Este simpático roedor de importantes dimensiones emergió de una alcantarilla mientras disfrutábamos de un vermú de Ferias en la terraza de un restaurante situado en una de las céntricas plazas de la capital. Cerca del lugar hay, al menos, otros dos restaurantes. El regente del mismo se excusó manifestando que, hace unos días, habían dado parte al Ayuntamiento de la existencia de este visitante indeseado y que, tras su llamada, se presenciaron en el lugar algunos técnicos municipales, pero que, tal y como vinieron, se marcharon sin poner solución al asunto. Viendo esta imagen y con un comentario oportuno e interesado, podría parecer que el local donde nos encontrábamos es un cuchitril que no cumple con los requisitos mínimos de Sanidad o que Guadalajara es un estercolero lleno de inmundicia donde su Ayuntamiento no se preocupa de cumplir con su deber de mantener la ciudad en condiciones aceptables de salubridad. Sin embargo, la realidad es muy distinta. El restaurante en cuestión y los que se encuentran en dicha plaza, son lugares muy dignos y hasta muy apreciados por los paladares guadalajareños, y entre los defectos de Guadalajara, precisamente, no se encuentra el de ser una ciudad sucia.

Hace unas semanas, Castilla-La Mancha Televisión  alertaba sobre un barrio de Marchamalo, donde los vecinos –según afirmaban en un reportaje- conviven con un grupo de jóvenes conflictivos, que ha ocupado un edificio abandonado. La cadena hablaba de inseguridad, drogas, suciedad y de vecinos desamparados ante el problema. Otra cadena, 14 TV, se hacía eco del programa de la televisión pública, ofreciendo una imagen muy distinta. El edificio, al parecer, no está abandonado, se encuentra dentro de la legalidad y pertenece a una peña de la localidad formada por ciudadanos de Marchamalo, padres de familia, que utilizan en local como lugar de ocio y esparcimiento para la celebración de sus fiestas particulares, aprovechando que se trata de un barrio alejado del casco urbano donde, entienden, no se molesta a los vecinos. Afirman que allí conviven con otras peñas de la localidad y que los niños juegan alegremente en la calle sin que se tema por su seguridad y sin miedo a que se encuentren con jeringuillas, tal y como se aseguraba en Castilla-La Mancha Televisión.

Los ayuntamientos de Azuqueca y de Marchamalo, ambos gobernados por el PSOE, han criticado en más de una ocasión el tratamiento que se le está dando a sus localidades desde la televisión pública, esa que se financia con los impuestos de todos y que debería prestar un servicio a los ciudadanos, en lugar de servir a los intereses particulares de un partido político, pero en este mundo de las apariencias parece que todo vale con tal de enmascarar y disfrazar la realidad a conveniencia.

Me atrevería a afirmar que hoy, más que nunca, vivimos una mentira y tenemos que andar constantemente frotándonos los ojos para comprobar si lo que se nos presenta ante las narices tiene que ver algo con la verdad o es otra ilusión, otro disfraz diseñado para esconderla. Entonces, ya no importa ser bueno, sino solo aparentarlo y la política ya no es esa herramienta diseñada para servir a los ciudadanos, sino a un partido y a unas siglas con casi el único propósito de ganar unas elecciones al precio que sea. Pues bien, teníamos un principio filosófico, un reproche y ahora una advertencia: Ya sabéis lo que dicen, muchas veces, las apariencias engañan.

A propósito de Ferias…

Concentración de peñistas durante el chupinazo. // Foto: Concejalía de Festejos.

Concentración de peñistas durante el chupinazo. // Foto: Concejalía de Festejos.

Por Rubén Madrid

Lo decíamos hace poco y lo hemos vuelto a constatar: ninguna otra parcela de gestión municipal y ningún otro periodo del calendario local generan tantos ríos de tinta en prensa y tantos garabatos en los muros de Facebook como las Ferias. Habrán tenido ustedes sus propias vivencias y a estas alturas las habrán contrastado con los muchos balances que han proliferado. No vengo yo hoy a convencerles de la opinióncontraria de la que ya se habrán formado. Partimos de la base, además, de que cada cual cuenta la feria según le ha ido y que así puede ocurrir que uno lee que el recinto ferial estaba absolutamente vacío justo cuando llegaba de pegarse de tortas para poder subir al niño a los coches de choque.

Hoy aquí nos detendremos únicamente en cuatro asuntos que, por alguna u otra razón, han merecido menos atención en los últimos días y que consideramos que podrían tenerse en cuenta para mejorar unas Ferias que, por otra parte, creo que en general han dejado un buen sabor de boca.

1. Un balance, pero no de cuentas. Si algún balance interesa sobre todos es el que realiza el concejal de Festejos, Jaime Carnicero, que este lunes volvía a comparecer con escenografía alcaldable, flanqueado por cinco colegas y con comentarios sobrados de suficiencia que demostraban su total convencimiento de que hemos vuelto a vivir las Ferias del siglo. No entraré a juzgar sus juicios sobre cada una de las áreas y novedades del programa. Simplemente quiero insistir en la ausencia de números. Lo decía la portavoz socialista Magdalena Valerio y estoy absolutamente de acuerdo: no hay transparencia en el gasto.

No se puede dar un brochazo gordo diciendo que la semana grande nos ha costado, así al por mayor, más de medio millón de euros y dejar fuera las partes de gasto correspondientes a los patronatos de Deportes y Cultura y a la Concejalía de Juventud. Y no se puede pasar por alto el desglose de los gastos, como hacemos con el ticket de la compra justo antes de salir del supermercado. No es lo mismo un mal desfile, como el de este año, si es tan caro como siempre (rondando los 150.000 euros) o si nos ha costado más o menos que en otras ediciones en que sin duda el resultado ha sido más vistoso. Del mismo modo que juzgamos nuestra satisfacción con el menú de un restaurante o con un viaje de crucero conforme al precio, también aquí se hacen necesarias las cifras. A esto se le suele llamar calidad/precio y resulta un indicador muy útil a la hora de hacer balance de un gasto.

Hay que dar los números, para valorar mejor, por supuesto, pero también por principios: la transparencia resulta fundamental en el ejercicio de las labores públicas, más todavía en asuntos que suscitan un interés tan generalizado como las Ferias.

Resulta también reprochable la ausencia absoluta de autocrítica en la rueda de prensa por parte de Carnicero (la hubo, por ejemplo, por parte de Robisco al hablar de la feria taurina). Confío en que el concejal la haga de puertas adentro con su equipo. No será la primera vez que tuerce el gesto ante algún capón público pero luego corrige para la siguiente edición. Parece más bien que le avergüenza compartir los diagnósticos con los ciudadanos, vecinos y contribuyentes.

Pese a sus esfuerzos, hay hechos evidentes: que el desfile de carrozas de este año, dedicado a las fiestas del mundo, resultó por lo menos peor que los que ha habido desde el acertado cambio de modelo; o que el Festitiriguada es un tremendo error, más fruto de su tozudez que de criterios artísticos, porque no sólo no atrae más público que el anterior Titiriguada, sino que echa para atrás a los amantes del teatro (hablen con los amantes del teatro: el juicio es unánime). La autocrítica pasaría también por reconocer que los conciertos de la Fuente de la Niña han tenido menos público -tampoco ha dado cifras, cuando otros años las había el lunes de resaca-: no pasa nada por decirlo, porque además hay justificaciones, como que el listón estaba ya muy alto y que esta vez en Azuqueca no actúa Karina. Y autocrítica es también reconocer, aunque sea a toro pasado, que se engañó a los espectadores que fueron a ver el reencuentro de los componentes de Duncan Dhu, cuando se sabía desde hace más de un mes que la pareja de Mikel Erentxun no estaría sobre el escenario en Guadalajara.

Admitir los puntos negros, que han sido muchos menos que los puntos a favor, sólo haría más creíble su balance.

2. Ya tenemos ‘festi’. La congregación de grupos en el Festival Gigante como antesala de los conciertos de Ferias fue una de las notas más comentadas de la recta inicial de estos festejos. Aunque, pese a lo que pudiera parecer, no ha sido un evento organizado por el Ayuntamiento  y aunque no congregó la cantidad de público esperada en una cita de estas pretensiones y con precios tan bajos, seguramente se han sentado las bases de un acontecimiento cuya continuidad pasa por el balance de resultados de la empresa organizadora, que al menos ha ahorrado en anuncios en prensa local y en el montaje del escenario, que es el mismo que los conciertos de la programación municipal.

Festival Gigante, durante la actuación de Lori Meyers. // Foto: Producciones Malvhadas.

Festival Gigante, durante la actuación de Lori Meyers. // Foto: Producciones Malvhadas.

Se puede comprender que el público más joven se haya apresurado a dar por ingresada a nuestra ciudad en la posmodernidad porque al fin tenemos un festival de música ‘independiente’, pero lo cierto es que en la ciudad ya había una tradición de festivales como el Panal Rock que no tuvieron nada que envidiar a la nueva criatura. En este regreso festivalero ha faltado, a mi juicio, cabeza de cartel para cada una de sus dos jornadas. Dudo mucho que Niños Mutantes, Sidonie, Izal y Lori Meyers pudieran serlo en ningún festival importante del resto del país. Azuqueca, sin ir más lejos, celebrará una ‘noche indie’ que reunirá en un mismo cartel a tres nombres de similar o mayor pegada que los de las jornadas arriacenses: La Pegatina, Love of Lesbian y Vetusta Morla.

Rebajando, por tanto, los entusiasmos desorbitados, resulta en cambio elogiable que una empresa local y el Ayuntamiento hayan hecho tan buenas migas para sacar adelante un evento complejo que enriquece nuestra oferta cultural. Lo verdaderamente divino, desde luego, es que en Guada ya tenemos ‘festi indie’ y Corte Inglés. Sólo nos falta un Ikea.

3. Un héroe de servicio. Este martes leía que el Sindicato Profesional de Policía Local de Castilla-La Mancha ha solicitado una distinción “del grado que sea” para el agente que durante uno de los encierros de Ferias cortó la hemorragia de un mozo corneado. Su providencial actuación pudo salvarle la vida. Me parece que no habrá mayor reconocimiento que éste para José María Antón, que así se llama el policía. Pretenden sus compañeros que subrayemos una heroicidad donde hay un magnífico cumplimiento del deber… O no me han sabido explicar algo o a mí se me escapa, que todo puede ser. A mi juicio, la sociedad debe reconocer la labor que todos los días realizan agentes, bomberos o médicos con una retribución digna y con un trabajo en las mejores condiciones posibles. No son superhéroes ni nadie espera que lo sean.

4. No disparen sobre el pianista. Otros que cumplen con su deber son los periodistas, y muchos colegas se dan una paliza enorme para que ustedes puedan revivir las Ferias estos días, después de sobrevivirlas. Cuando toman entre sus manos un periódico, ‘clican’ una información digital y ven o escuchan un informativo alguien ha tenido que estar haciendo su trabajo, a menudo mientras los demás dormíamos la mona o llevábamos al niño a unos guiñoles sin gracejo.

El periodista es el pianista que le pone música al salón de las Ferias. Y sin música, convengamos, no es igual. Pero hay quien no resiste la tentación, cuando salta la trifulca y comienzan a silbar las balas, de apuntar hacia el pianista y apretar el gatillo. Yo mismo he encontrado a más de uno abatido sobre el teclado.

'Toros fritos', un dibujo de Picasso en el museo del artista de Buitrago de Lozoya. // Foto: R.M.

‘Toritos fritos’, dibujo de Picasso en el museo del artista malagueño en Buitrago de Lozoya. // Foto: R.M.

Les puedo asegurar que día sí y día también quienes escribimos en prensa nos topamos con acusaciones absurdas que prejuzgan las intenciones de nuestro trabajo más allá de lo imaginable. Nos las hacen, generalmente, partes interesadas. Incluso aguantamos reproches de pretendidos partidismos por parte de periodistas pagados por partidos. Nos critican por ser todos iguales, por no atender a intereses generales y por una cosa y por la contraria. Dicho todo esto sin ánimo de ser victimistas ni de escurrir responsabilidades.

Tampoco las fiestas relajan este ambiente. Y uno ya sabe antes de poner la primera letra de una crónica de un concierto que, si la actuación ha sido mala, tendrá que vérselas con el club de fans indignadísimo, que destapará una inquina personal del periodista hacia el artista de la que el propio plumilla no era hasta entonces consciente. Y un club de fans es como una madre en el partido infantil de los domingos.

Hay otro clásico de las Ferias: los toros. Siempre hay algún iluminado que dice que los toros deben salir de las secciones de cultura de los medios o que los periodistas no deberían hacerse eco de las corridas porque son simple y llanamente sesiones de tortura. No plantean un debate, sino que dejan caer el martillazo de su indiscutible superioridad moral.

La inclusión o no de los toros como un fenómeno digno de cobertura es un debate largo en periodismo que, en mi opinión, unos cuantos redactores provinciales y todoterreno no podemos dar por agotado, porque tampoco –hablo al menos por mí mismo– estamos capacitados para ello. Tenemos opiniones, o gustos, y alguna pregunta: ¿por qué la Real Academia de la Lengua entiende que la tauromaquia es un arte en la primera de sus acepciones? ¿Son las corridas de toros sólo arte cuando las pintan Goya y Picasso?

Es obvio que las posturas son variadas, también entre los propios periodistas. Ocurre en un mismo blog como este, donde hemos podido leer opiniones tan diversas como la de mis colegas Yago López en ‘El arte de matar’ o Concha Balenzategui en ‘Unas decisiones en puntas’. Servidor, por ejemplo, sólo ha ido una vez a los toros y el mejor recuerdo que guarda es el de la limonada. Tengo grabado a fuego, en cambio, el estallido del jolgorio y las charangas en el momento preciso en que la espada le partió el alma al animal. Por eso no he vuelto a pisar una plaza. Me parece un espectáculo de mal gusto. Pero de ahí a callar bocas con mi santa impertinencia va un abismo.

Generar debate es todo un triunfo, una de las más bonitas misiones que tiene el periodismo. Pero lejos de resaltar esta tarea, muchos prefieren descargar sus balas sobre el fotoperiodista que en un momento dado cuelga una imagen de una corrida en vez de apuntar hacia el señor que mata al toro o al empresario que se lucra con el evento. Como si acabar con el pianista pusiese fin a todas las disputas.

Pueden matar al mensajero, como comúnmente se dice, pero el debate seguirá, a menudo en tono chusquero que estos mismos días hemos visto también en algunos foros de internet de la ciudad que están fuera del control de la prensa. Sin piano ni gaitas, allí uno puede acabar dándolo todo a favor o en contra de cuestiones tan elevadas como si los antitaurinos pueden comer bocadillos de panceta.

Un paseo por la historia

10431454_847756368576879_2496866806969374893_nPor Abraham Sanz

Llega el 16 de septiembre. Martes después de ferias y Guadalajara ya respira normalidad. Incluso el buen tiempo reinante durante la semana anterior ya se vuelve un pelín más gris dando paso al otoño y a que la rutina aparezca en la ciudad. Pese a que lo que tocaría hoy sería dedicar estas líneas a realizar un pequeño balance de lo que han sido estas últimas fiesta, debido a que buena parte de estos días los he pasado lejos de aquí, prefiero dejar ese campo abierto y quedarme con las reflexiones de unos y otros que, no obstante, no difieren mucho a la de otros años. Los unos a exaltar las bondades de su programa de actos y de la notable participación; los otros a buscar la crítica sobre el mismo agradeciendo al buen tiempo el más o menos éxito del programa de actos. Lo cierto, es que siempre que el tiempo acompaña, la gente se echa a la calle y la muchedumbre alrededor está asegurada; pero no es menos cierto que la calidad de algunos actos ha bajado con respecto a otros años como los conciertos o las actuaciones de Santo Domingo.

Lo que sí realmente me llamó la atención del programa de festejos para estos días, era la cita “Diez mil y uno pasos al corazón de Guadalajara”, un paseo saludable tanto física como culturalmente. No sólo porque propone una pequeña actividad física para aquellos que se quisieron apuntar, sino porque se aprovechaba un día festivo como el viernes para poder enseñar a la ciudadanía el patrimonio histórico de la ciudad. Si bien éste en su día fue mucho más rico debido a que gozamos de un pasado notable; buena parte del mismo se ha ido perdiendo con el tiempo. De ahí que conocer lo que aún resta del mismo y el pasado de nuestra ciudad, siempre es un buen ejercicio para la semana de Ferias.

Y además, gozó de un éxito notable de participación. Alrededor de mil personas no quisieron perderse este acto que les llevó por Bejanque, plaza de Santa María, el torreón de Alvar Fáñez, el panteón de la Duquesa del Sevillano, el palacio de los Mendoza, el puente de las infantas, etc. Es decir, todo un recorrido por la historia de la capital, en apenas dos horas y poco más de seis kilómetros que nos permite hacernos una día de la evolución histórica de Guadalajara, la importancia de estos lugares en el transcurrir de los años y conocer, especialmente los oriundos de capital y provincia, un poco más de nosotros ya que, muchas veces, somos los mayores profanos en esta materia.

Aunque buena parte del patrimonio histórico se ha perdido bien por catástrofes, guerras o decisiones de otros gobernantes anteriores; todavía queda un abundante legado que se puede disfrutar y conocer mejor. Todo este tipo de iniciativas que sirva para ahondar más en este conocimiento y, más aún en la Semana de Ferias, es un pequeño acicate más para lograr una mayor y mejor conexión de la ciudadanía con el terruño. Y citas como ésta lo consiguen, como también podría haber sido una gran oportunidad aquel fin de semana que se recreó la toma de Guadalajara por Alvar Fáñez que, como experimento no estuvo mal, pero fue una ocasión perdida para ir más allá de un simple teatrillo con la escenificación de aquella afamada escena.

Además, el hecho de combinarlo con el deporte todavía le otorga un brío especial. Ya no es sólo una actividad cultural sin más, sino que se le añaden alicientes como el completar un amplio recorrido por la ciudad, con un dorsal diseñado para la ocasión que se debe sellar a su paso por los monumentos, que crea un aliciente mayor por completarlo para así guardarlo totalmente completado tras la cita.

Confiemos que tras el éxito de esta primera edición, no se estanque y tenga una continuidad que permita a los guadalajareños y a quienes vienen de fuera, adentrarse un poco más en las raíces de nuestra ciudad, conocer mejor sus añejos edificios así como su historia para que gracias al conocimiento de la misma, el vínculo entre ciudad y ciudadanos sea mayor y mejor.