El Depor muy convincente, pero confiado

Salvachúa apostó por el mismo once que en su debut liguero. Foto: Luis Polo.

Salvachúa apostó por el mismo once que en su debut liguero. Foto: Luis Polo.

Por Ana G. Hernández

El 23 de enero de 2011, el Deportivo Guadalajara ganó por primera vez al Conquense en Segunda División B, después de que el vecino del sur hiriera la sensibilidad de los morados, en más de una ocasión, temporada tras temporada. Quizá fue ese día o quizá fue otro de tantos, pero lo que está claro es que en ese 2011 cambió el sino del Depor. La victoria en La Fuensanta fue la rúbrica de una gran campaña deportivista con el ascenso a división de plata como colofón final. Casi cuatro años después y con mucha tela que cortar desde aquel día, los vecinos se volvieron a ver las caras en La Fuensanta y dieron un espectáculo digno del reencuentro de dos viejos conocidos con camaradería defensiva incluida. Pero vamos al Depor, a cómo fue capaz de sobreponerse a las adversidades…

Ayer era el día propicio para que los de Pérez Salvachúa sucumbieran. Lo tenía todo, un gol local en los primeros minutos después de un despiste defensivo, dominio absoluto del Conquense en el centro del campo con Chema Mato y Javi López desconectados, empates, caídas a la lona, penaltis en contra, más problemas en defensa… y aún así el Depor salvó el derbi regional con la raza que ya la temporada pasada demostró en ciertos momentos. Una raza que hace al equipo alcarreño más competitivo y hambriento si cabe. Y es que, los morados se sobrepusieron de forma notable a todas las adversidades que se le plantearon durante el partido. No en vano, los tres puntos de ayer son más que tres puntos, mucho más que tres puntos.

La raza o la garra es algo que no se puede comprar. O se tiene o no se tiene y este Depor no carece de ella, precisamente inflamada por el espíritu de Toledo en la punta del ataque. Mención especial para el ariete francés, que continúa empeñado en suplir a Quique González como goleador del equipo. El delantero refleja como ningún otro la lucha incesante por ganar, por los tres puntos, por pelear cada balón, por no rendirse a pesar de las circunstancias. Sin embargo ayer Toledo no fue el único que creyó en las posibilidades deportivistas, cada uno de los jugadores demostraron que esta temporada quieren marcar diferencias en el Grupo II de Segunda División B. A pesar de que es aún pronto, va a ser complicado que los morados se quiten la vitola de favoritos, porque ellos no se la quieren quitar y porque los rivales deberán bregar mucho para poseerla.

Un centenar de hinchas morados se desplazaron a Cuenca. Foto: Deportivo Guadalajara.

Un centenar de hinchas morados se desplazaron a Cuenca. Foto: Deportivo Guadalajara.

Como bien decía antes, todavía es pronto para favoritismos. Es la jornada 2. Y precisamente porque es la jornada 2, el Depor todavía goza de mucho tiempo para corregir los desajustes defensivos de los que ha hecho gala en estas dos primeras victorias. Rangel, llamado a ser el comandante de la zaga alcarreña, todavía no está en la forma más idónea después de llegar a la pretemporada morada cuando expiraba, mientras que los laterales adolecen de protección durante gran parte del minutado de los partidos. Si Pérez Salvachúa consigue corregir esos fallos que, de momento, no han costado ningún punto, este Depor promete dar emociones fuertes a unos aficionados, que, por cierto, no dudaron en desplazarse a Cuenca para animar a sus huestes. Al fin y al cabo, Cuenca no es Lucena, Linares o Lorca. En este Grupo II, la escuadra de Pérez Salvachúa no caminará sola.

Ausencia de patrocinadores

Durante el amistoso BM Guadalajara-Ciudad Encantada, además del bajón deportivo de las plantillas, lo que protagonizó el duelo, a mi parecer, fue la ausencia patrocinador en las camisetas de ambas entidades. Dos equipos de la máxima categoría del balonmano español, sin patrocinadores y sin apenas recursos, pero que sobreviven a base de rizar el rizo. La falta de cash obliga a reducir presupuesto y calidades en las plantillas y también en los banquillos. Sin embargo, esa falta de dinero no se notó en la intensidad con que siempre se va a vivir a un BM Guadalajara-Ciudad Encantada, a pesar de la ausencia de Zupo, a pesar de la ausencia de jugadores destacados. El balonmano sigue vivo en la región, no lo sepultemos con nuestra apatía por falta de recursos económicos.

Terminan las vacaciones, continúan las dudas

foto para hexágono

Alberto Girón, periodista de la Cadena Ser.

Por Alberto Girón*

El 1 de septiembre marca tradicionalmente (a excepción de Guadalajara, que no retoma la actividad hasta pasadas las Ferias) el inicio oficioso del curso político en nuestro país. Los políticos tienen que volver al tajo esta semana y más vale que lo hagan con las pilas cargadas. Nos espera un año muy intenso por delante, con las elecciones Municipales y Autonómicas en mayo de 2015 como cita destacada, y quedan todavía muchas incógnitas por resolver, muchos cromos a los que ponerle cara.

La incertidumbre de Román

En el caso de Guadalajara capital, la principal duda a día de hoy es saber si Antonio Román volverá a repetir como candidato. Durante muchos años sostuvo que sólo se presentaría en 3 ocasiones (2003, 2007 y 2011), pero es evidente que en los últimos meses ha cambiado de postura, dejando ahora muy abierta la puerta a una cuarta candidatura a la alcaldía.

Román

Antonio Román, alcalde de Guadalajara // Foto: Jesús Ropero

Visto desde fuera, da la impresión que Román preferiría dejarlo y que así lo tenía pensado ya desde hace tiempo. Pero las circunstancias obligan (y las de partido mucho más) y parece que, finalmente, acabará reculando, olvidando esas palabras, y presentándose una vez más a los comicios.

Esta solución permitiría al PP contar con su mejor baza electoral en Guadalajara, al menos la más fiable, y aplazar además unos meses el debate por la sucesión que ya se está viviendo entre los suyos. Y es que hay varios nombres, sobre todo dos, que se están posicionando muy claramente en la rampa de salida. Por un lado, Jaime Carnicero, el alcalde en la sombra durante los últimos años, el concejal que más poder, responsabilidades y protagonismo acapara, y que suspira por poder ocupar algún día el sillón de la alcaldía. Por otro, Ana Guarinos, la presidenta de la Diputación y del PP, mano derecha de Cospedal en la provincia, a la que muchos critican por falta de carisma y que podría llegar a la alcaldía sin necesidad de presentarse a las elecciones en caso de un abandono temprano de Román tras los comicios (y en caso de que gane, evidentemente).

Un debate en el seno del PP que cada vez es menos privado y más evidente incluso en los propios medios de comunicación (sólo hay que ver los comentarios en algunos medios digitales en los últimos días, con duras críticas y acusaciones desde uno y otro lado).

Sin candidatos y sin fechas

Más incierto se presenta todavía el panorama en las filas socialistas. Por no saber, a estas alturas no sabemos ni siquiera a ciencia cierta cuándo se celebrarán las primarias para elegir el candidato o candidata a la alcaldía (la fecha más probable es el mes de noviembre).

La portavoz socialista, Magdalena Valerio, durante una comparecencia en sala de prensa. // Foto: Guadalajaradiario.es

La portavoz socialista, Magdalena Valerio, durante una comparecencia en sala de prensa. // Foto: Guadalajaradiario.es

A día de hoy, la única que ha anunciado oficialmente su renuncia es Magdalena Valerio. La actual portavoz municipal mantuvo durante meses la ilusión de volver a presentarse (se enfadaba incluso si alguien lo ponía en duda), pero finalmente ha decidido retirarse. Puede haber influido la reciente elección de Pedro Sánchez, al que se siente muy cercana, y la posibilidad de aspirar a algún cargo de mayor relevancia en el Congreso, pero más bien parece que Valerio ha decidido apartarse antes de que la apartaran. Su derrota (dolorosa derrota) en las pasadas elecciones era una mochila demasiado pesada para ella y para su partido. Una nueva candidatura en 2015 hubiera sido incomprensible.

¿Y quién será entonces el candidato? Pues, a día de hoy, parece más fácil acertar en la Quiniela que hacer una predicción sobre lo que puede ocurrir en el Partido Socialista. Suenan muchos nombres (demasiados), pero ninguno lo hace de momento con la suficiente fuerza como para tenerlos en cuenta. Ni Bellido ni García-Page dan pistas de sus favoritos y, viendo lo que ha ocurrido en la Secretaría General, no descarten a nadie, ni siquiera a algún desconocido. Lo que está claro, sea quien sea el elegido, es que tendrá por delante una tarea muy complicada.

El ala izquierda

Reuniones en grupo durante la asamblea convocada por IU en la plaza del Concejo. // Foto: Podemos Guadalajara.

Reuniones en grupo durante la asamblea convocada por IU en la plaza del Concejo. // Foto: Podemos Guadalajara.

Otra duda sin resolver es el papel que jugarán los partidos situados más a la izquierda: IU, EQUO y Podemos. La polémica reforma que pretende aprobar el PP puede favorecer las alianzas entre estas formaciones hasta ahora minoritarias. Cada vez parece más evidente que pactarán para comparecer unidos a las elecciones, pero su resultado dependerá mucho del “efecto Podemos”.

Y es que la irrupción de este partido puede llevarse por delante al PSOE pero, a corto plazo, y al menos a nivel municipal, el mayor perjudicado puede ser Izquierda Unida. Tras varios años haciendo una oposición seria y muy trabajada en el Ayuntamiento de Guadalajara, la formación de José Luis Maximiliano puede verse relegada a un segundo plano en esa más que previsible coalición de izquierdas.

Realmente, resulta difícil imaginarse a ‘Maxi’ como cabeza de cartel en una coalición liderada por Podemos, pero sería un error desaprovechar el trabajo y la coherencia que ha demostrado siempre el portavoz de IU en estos años en el Consistorio.

¿Y dónde ponemos a UPyD?

De todas las incógnitas relacionadas con las elecciones, la más difícil es la de situar al partido de Rosa Díez. Sus responsables en Guadalajara son completamente desconocidos para la mayoría de los vecinos, pero no conviene olvidarse de ellos. En 2011 estuvieron muy cerca de conseguir un concejal y en las Europeas han obtenido un muy buen resultado en Guadalajara.

En caso de lograr un concejal podrían ser decisivos para elegir alcalde. Eso, si el PP no cambia las normas, claro.

* Alberto Girón es licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Su carrera profesional siempre ha estado vinculada a su provincia, Guadalajara, donde nació y sigue viviendo. Sus primeros pasos y aprendizajes en este mundo, hace ya más de una década, fueron en el diario digital La Crónica de Guadalajara. De allí saltó a Guadalajara Dos Mil, donde trabajó durante varios años, primero en el área de deportes y después en la sección de Local. Su último salto (hasta el momento) fue para sentarse ante un micrófono de radio, su pasión de siempre. En 2006 llegó a SER Guadalajara para incorporarse a los Servicios Informativos, donde todavía continúa. Actualmente dirige el informativo “Hora 14 Guadalajara”.

Unas ferias con espacios lógicos

Cartel de las Ferias y Fiestas de Guadalajara 2014, realizado por Fernando Benito, con el recinto ferial como telón de fondo.

Cartel de las Ferias y Fiestas de Guadalajara 2014, realizado por Fernando Benito, con el recinto ferial como telón de fondo.

Por Concha Balenzategui

Escribía el otro día mi compañero Abraham Sanz sobre las fechas de las Ferias de Guadalajara, el gran debate de este año, respaldando el criterio del Ayuntamiento de adelantar la semana festiva y jugar con el fin de semana previo para los actos de apertura (pregón, chupinazo, desfile de carrozas…). Coincido en que el cambio es un acierto, por algunos motivos que él expuso -básicamente el ahorro y la más temprana reanudación de la actividad de la ciudad-, aunque no estoy segura de que sean los únicos que persigue el Ayuntamiento, porque creo que también busca integrar la celebración de la patrona en el resto de festejos para dotar a nuestra Semana Grande de un carácter religioso que históricamente no tiene.

Abraham terminaba hablando de un modelo festivo partido en dos, lanzando un guante que ahora recojo yo, dispuesta a meterme en un jardín que tiene difícil floración. Porque ese, el de los espacios, es el otro gran tema que subyace y que alimenta buena parte de las conversaciones festivas desde aquel 2008 en que el recinto Ferial se mudó al otro lado de la autovía. Y sobre todo, es un debate sin resolver.

Hay que reconocer que el Ferial no ha cuajado en la población tras sus seis años de existencia. Mucha gente sigue considerando que está lejos, y no va, o no va tanto como antes. Y es evidente que la fiesta nocturna ha quedado partida en dos zonas: una en ese recinto, y otra en el eje de la Concordia, San Roque y la Fuente de la Niña. Hasta aquí creo que estamos todos de acuerdo.

Lo de que el nuevo recinto ferial está lejos es absolutamente relativo. Lo está de buena parte de los barrios de la ciudad, pero de otros no tanto. Si el lugar estuviera muy alejado no andarían llorando desconsolados los hosteleros y comerciantes tradicionales de Guadalajara, que culpan de sus pérdidas a la cuota de mercado que les ha quitado Ferial Plaza. En el centro comercial no atan los perros con longaniza, no; allí también cierran los negocios. Pero el lugar registra un lleno casi todos los fines de semana del año, porque la gente -independientemente de si compra, consume o asiste al cine- , lo que es ir, sí que va.

Pero es verdad que el recinto está más alejado que el anterior del resto de los actos de nuestras Ferias. Basta recordar la marea de personas que se acercaba a tomar un montado o un pollo asado cuando acababan actos masivos como la procesión de la Virgen o el desfile de carrozas. Y ahora no sucede. Ocurre también a la salida de las corridas de toros, a pesar de que el coso de las Cruces no queda tan lejos del recinto si subimos por la calle Sigüenza. Pero pareciera que hay algo en la autovía que actúa como barrera.

Recinto ferial. // Foto: El Heraldo del Henares

Recinto ferial. // Foto: El Heraldo del Henares

Y ahí viene otra de las certezas del espinoso asunto: El Ferial sigue estando siete años después casi inaccesible, con sus tres únicas entradas. Una de ellas, el túnel de prolongación de la calle Sigüenza, se corta durante buena parte del tiempo en que a uno le apetece ir. La entrada de Cuatro Caminos es insuficiente en horas punta. Y el Ayuntamiento no ha sido capaz en tantos años de abrir el puente desde la plaza Dalí. Queda la pasarela peatonal del parque de la Amistad, que nos cuesta una barbaridad de dinero en forma de horas extras de la Policía Municipal para mantener la seguridad.
En definitiva, que quienes acudían varias veces a los chiringuitos y atracciones a lo largo del ciclo festivo, ahora acuden una o dos veces, probablemente porque tienen niños. O ninguna.

Y este hecho no tiene que ser necesariamente malo. Porque una parte del negocio se queda en los hosteleros de la ciudad, que ya se dice hasta la saciedad, pagan sus impuestos todo el año. Me comentaba el otro día el dueño de un conocido local de copas del casco viejo que este año también cerrará durante la “semana grande”. “A cualquiera de otra ciudad, cuando le cuento que tengo un bar en el centro y que cierro en Fiestas, lo flipa”, me decía. Pero ese es un asunto del que no se puede culpar al traslado del Ferial, porque ocurría antes, incluso más que ahora.

No sé si nos hemos resignado a que buena parte del ocio, las consumiciones y las compras durante todo el año se hayan fugado del casco. Pero tenemos asumido desde hace décadas que la fiesta nocturna en estos días gira en torno a las peñas, que no sé si serán “el alma de las fiestas” como tópicamente se dice, pero que sí son las señoras de la noche, y en buena medida las amas del negocio. Y digo en cierta medida porque los maleteros, el botellón, y todo tipo de barras que surgen en estos días -no siempre dependientes de las agrupaciones festivas-, se llevan una buena parte del pastel.

Y en este punto es cuando necesariamente hay que hablar, además de los espacios, de los tiempos, porque en definitiva estos determinan aquellos. Oigo al Equipo de Gobierno de la capital decir que el modelo de fiestas que propugna “es de día y de noche”. Y me entra la risa floja. ¿Es que antes de Román no había actividad de día? ¿Acaso ellos inventaron los toros, la procesión, los títeres, los magos o las estatuas humanas? ¿Fue el PP el que inició la tradición de los encierros?

Presentación del programa de Ferias por el equipo de Gobierno, esta semana. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Presentación del programa de Ferias por el equipo de Gobierno, esta semana. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Lo que tengo cada vez más claro es que estas fiestas solo puede tender hacia un modelo que llene de actos el día en la ciudad y los concentre durante la noche en un punto. La fiesta de día debe estar en el centro, porque es para el disfrute de todos los públicos, de todos los vecinos, de todas las edades. Los encierros, los toros, los desfiles -sean estos procesionales, de peñistas o de carrozas- deben estar en el casco, que es como es el salón de la casa común que es la ciudad. No se puede pretender llevar actividades a todos los barrios de la ciudad, porque no se puede contentar a todo el mundo, y además se dispersa la fiesta. Pero sí que se deben escoger las plazas, parques y deambulatorios más concurridos para la música, la risa, las actividades infantiles o culturales.

La noche también puede tener su espacio en la ciudad, me refiero a la noche temprana, esa de la verbena oficial o de los conciertos, supeditados estos a los espacios más adecuados. Pero a partir de la medianoche, hay que admitir que la fiesta no es para todos los públicos, y debe conjugar dos derechos, el de la diversión y el del descanso, especialmente las vísperas de días laborables.

Qué quieren que les diga. A mí también me gustaba ese modelo de madrugada en el que cada parque o zona tenía una verbena, gracias a las peñas, e ibas de una a otra bailando y encontrándote con los amigos. Quizá porque era más joven. Pero hace tiempo que Guadalajara desterró ese esquema sacando a las peñas de los edificios (lo dijo hasta la Defensora del Pueblo), denegando a algunas el permiso de instalarse en los parques, y trasladando un Ferial por las presiones de los vecinos, a los que, seamos realistas, no molestaban tanto los puestos y los caballitos como las carpas y sus verbenas.

Y el Ayuntamiento se ha quedado a medias en ese camino. Prometió a las peñas que fueron al Ferial que todas acabarían allí. Pero lejos de hacerlo, ha discriminado a las que obedecieron más o menos voluntariamente, frente a las que siguen en los parques de la ciudad. Y favorece también a los vecinos del antiguo Ferial -parece que se ganaron su derecho al descanso el día que le montaron una bronca en el pregón a Alique- respecto a otros muchos que siguen aguantando mecha: Los del Fuerte, la zona alta de las Eras del Canario, o los del mismísimo parque de la Concordia, donde se mantienen peñas y verbenas a las puertas de casa. Y el ambiente de la noche se divide en dos: O vas a Ferial (cada vez menos) o te quedas en la ciudad.

Llegados a este punto, es casi imposible la marcha atrás y que regresen peñas y ferial a sus antiguas ubicaciones. Pero tampoco puede perpetuarse esta situación que deja insatisfechos a muchos vecinos, a la mayoría de los peñistas, a los hosteleros, a los atletas que usan las pistas de la Fuente de la Niña, y a los feriantes que han visto mermado ostensiblemente su negocio. La única solución que veo pasa por ampliar el actual ferial y concentrar en él toda la fiesta de madrugada, todas las peñas, sus verbenas, e incluso acondicionar una zona para conciertos, con las medidas de seguridad adecuadas.

De odios y relativismos

Por Óscar Cuevas

El vídeo que les pongo sobre estas líneas ya está circulando por todo el mundo, y con seguridad lo seguirá haciendo en los próximos días. Se trata de un ejemplo palmario de odio racial y religioso. Y si lo traigo hoy hasta este nuestro Hexágono es porque, por desgracia, resulta que el asunto nos toca de cerca. Lo que ven aquí es un sermón (no sé si en estos casos se llaman así, pero nos entendemos) ofrecido por un imán musulmán, el pasado viernes, ¡ni más ni menos que en Azuqueca de Henares! O sea, a la puerta de nuestras casas.

He de decir, nobleza obliga, que descubrí el vídeo este miércoles gracias al gran Paco García Marquina, quien lo colgó para su denuncia en su muro personal de Facebook. Lo que pueden ver en la parte superior es sólo un extracto del discurso completo, que fue recopilado por el “Instituto de Investigación de Medios del Oriente Medio” (MEMRI). El sermón original completo, que también pueden consultarlo, había sido subido a Youtube el pasado día 25, y está firmado por el llamado “Centro Cultural Islámico de Azuqueca”, organización bien conocida en la ciudad.

Aunque el vídeo está subtitulado al inglés, y seguro que muchos de ustedes lo entienden sin más ayuda, creo conveniente transcribirles algunas partes del discurso que lanzó a los fieles Saleheoldine El Moussaoui, que así es como se llama el tipo que protagoniza la perorata. El hombre enmarcaba el sermón en la trágica situación que atraviesa el pueblo palestino de Gaza, lo que era aprovechado para buscar explicación a los bombardeos israelíes sobre la población en una suerte de maldad intrínseca del pueblo judío en su plenitud. “Lo qué están haciendo a los musulmanes en Gaza y en otros países sorprendería si lo hiciera cualquier otro que no sea judío. Pero esta es la naturaleza de los judíos: Son traicioneros y belicistas y no puede haber paz con ellos”, dice El Moussaoui.

Les invito a leer más perlas de las que suelta el imán: “Judíos y sionistas tienen como forma de vida la traición y el asesinato. Son un pueblo de enemistad y celos, son los maestros de la traición y el engaño. Tal como Alá los describió en el Corán, quieren esparcir la corrupción en la tierra. No se sienten vivos si no la propagan. No pueden vivir sin corrupción, sin traición y sin engaños”. Y añade: “Los judíos son asesinos. Asesinaron a los profetas, a los mejores hombres a ojos de Alá. Pero Alá ya les dijo a los judíos: ‘Probaréis el castigo del fuego ardiente’. Y eso es lo que les espera: el  fuego ardiente”. Finaliza el imán implorando a su Dios que apoye al Islam y a los musulmanes, que destruya el politeísmo, la herejía, y a los infieles (supongo que me incluyo en este grupo); y que destruya sobre todo al pueblo judío, hasta el exterminio: “Cuéntalos uno a uno y no perdones a ninguno”, le pide El Moussaoui a Alá.

Viñeta de Ricardo

Viñeta de Ricardo en El Mundo de este 28 de agosto

Personalmente no me cuesta entender la rabia que sienten los musulmanes del mundo entero ante lo que el sionismo está haciendo con la población Palestina, no sólo en las últimas semanas, sino desde la misma creación del Estado de Israel. Es una rabia y una indignación que compartimos hombres y mujeres de toda condición. Y no me extenderé en hablarles del conflicto de Oriente Medio, porque todos ustedes lo conocen sobradamente, y seguro que tienen su opinión formada. La mía no la escondo: La de una cerrada solidaridad con la población civil palestina y con sus autoridades, y la de un profundo desprecio y condena para con los métodos del Gobierno israelí.

Pero dicho lo anterior, hay cosas que no caben en un país laico y democrático como el nuestro, y que no pueden ampararse ni en la libertad de expresión, ni en la libertad religiosa. Y lo expresado por el citado imán en Azuqueca el pasado viernes debiera conllevar reacciones inmediatas. De las autoridades locales y regionales, para cortar cualquier tipo de relación con el citado “Centro Cultural Islámico”; y también de las Fuerzas de Seguridad del Estado, para detener al predicador por sus ostensibles delitos de apología del terrorismo, el racismo y la xenofobia.

No hace falta ser un sesudo analista para ver que el imán de Azuqueca no está en sus cabales. Pero es que, además, su incendiario discurso no hace sino entorpecer aquello por lo que debería luchar la comunidad islámica en España: Su reconocimiento civil, y el respeto a sus costumbres y modos de vida. Por otro lado, las palabras de este musulmán en Azuqueca tampoco ayudan nada a los musulmanes de Gaza. Al revés. Sirven para dar alas a quienes justifican las barbaridades que comete el estado hebreo. Y además, logran un efecto perverso, pues levantan recelo y justa indignación entre sus convecinos. Vamos, que el imán no sabe el flaco favor que le ha hecho a la comunidad musulmana de Azuqueca de Henares con este discurso.

El futuro para la resolución del conflicto palestino no pasa por el fuego de Alá, ni por las promesas de Yahveh. No. El futuro en paz sólo pasa por tender puentes de respeto entre musulmanes y judíos. Y, cada vez estoy más convencido de ello, pasa por alejar a la religión, a las religiones, de aquello que son problemas estrictamente civiles que tienen que ver con la autodeterminación de los pueblos, el derecho a una nación, la propiedad de la tierra o el respeto a los derechos humanos. La laicidad de los estados es, cada vez lo tengo más claro, el único camino sensato en el futuro de una humanidad desarrollada. En el mundo islámico, en Europa, y también en Israel, donde hay chalados similares, pero que se hacen llamar rabinos.

El yihadismo más criminal tiene una creciente implantación. En la imagen, instantes previos a la decapitación del periodista americano James Foley a cargo de un grupo yihadista sirio-irakí // Foto: Reuters

El yihadismo más criminal tiene creciente implantación. En la imagen, instantes previos a la decapitación del periodista americano James Foley a cargo de un grupo yihadista sirio-irakí // Foto: Reuters

Me dirán algunos que no todo el islamismo mantiene estos discursos. Y seguramente es verdad. Pero los últimos acontecimientos nos están mostrando cómo gana terreno el yihadismo sobre la moderación. Cada vez se aleja más en el horizonte la posibilidad de una verdadera revolución social de corte laico que tumbe el fanatismo en decenas de países árabes. Las “primaveras” que vivimos hace pocos años han acabado de modo totalmente contrario a lo deseable. Y lejos de derribar tiranías para dar alas a la libertad, vemos cada día cómo han servido para derrocar dictaduras, ciertamente, pero de corte panarabista y tintes laicistas, dando vía libre a lo peor del yihadismo. En Egipto, en Libia, en Siria, en Túnez, en Irak… El terrible suceso conocido hace unos días con el asesinato con decapitación de un periodista secuestrado es un buen ejemplo del rumbo del problema.

Finalmente quiero hacer esta defensa de la aconfesionalidad frente al fanatismo, también, a la luz de la última carta pastoral que ha escrito el obispo de Sigüenza-Guadalajara, el amigo Atilano Rodríguez, quien precisamente nos culpa a quienes así pensamos de conformar una suerte de “laicismo agresivo que ve a la Iglesia como un enemigo a derribar puesto que es un obstáculo para implantar en la sociedad sus teorías ideológicas”.

Obispo Atilano

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara // Foto: David Utrilla (El Decano)

Obviamente que no pretendo comparar las palabras de un clérigo y el otro, porque afortunadamente están a años luz. Con uno discutiría y con el otro ni me lo plantearía. Con uno me tomaría -y me he tomado- una amigable cerveza y con el otro no iría ni a la esquina a por tabaco. Quede claro y que nadie se confunda. Pero aun así, me prevengo ante el discurso de Atilano Rodríguez cuando dice, y me siento aludido, que lo que pretendemos los laicistas es que “todo aquel que se atreva a defender la verdad, al margen de los postulados relativistas de quienes pretenden implantar en la sociedad un pensamiento único, debe ser eliminado”.

Servidor no pretende implantar ningún pensamiento único. Pero relativizar, pues mire, siempre me ha parecido un camino de sensatez. Me gustan los grises.

PD.- Este 30 de agosto, unos días después de escribir el artículo, Youtube ha retirado el vídeo del imán de Azuqueca por incitación al odio. Me parece que es un error, porque el vídeo, al menos la versión resumida, estaba colgada a modo de denuncia. Afortunadamente me lo descargué por si ocurría. Lo he colgado en en mi muro de Facebook, aunque no sé si FB también lo machacará por el mismo motivo o por cuestiones de autor. Espero que no. Conste que mi interés es de denuncia. Y difícilmente podemos denunciar algo si no vemos la prueba. Por si lo quieren ver, este es el enlace. 

Luchando contra los fantasmas

Apurando el verano en una de las terrazas de mi pueblo, Molina de Aragón. // Foto: Bienve Ferrer

Apurando el verano con mis hermanas en una de las terrazas de mi pueblo, Molina de Aragón. // Foto: Bienve Ferrer

Por Marta Perruca

Y llegó agosto como cada año, puntual a su cita después de un extraño julio en el que los fantasmas conversaban distendidamente en la panadería con las personas de carne y hueso. Eso sí, agosto ya es otra cosa. Es el mes en el que los espectros aprovechan para marcharse de vacaciones y dejan espacio a esos otros que palpitan y que vuelven aquí cada año por estas fechas. Entonces la gente camina desorientada por las calles, mientras los coches casi no aciertan a la hora de escoger por qué calle transitar y aparcar se convierte en una pesadilla, porque en la ciudad parece que no nos importa caminar dos o tres manzanas, pero aquí tenemos el imperativo de dejar el coche en la puerta.

A lo largo de estos días hemos visto estampas que serían increíbles en otra época del año. Decenas de personas han hecho cola a diario en la pescadería o la carnicería desde primera hora de la mañana, incluso se apelotonaban en la puerta cuando todavía colgaba el cartel de cerrado; hemos visto a las cajeras de los supermercados confusas y exhaustas al tiempo que una marabunta de gentío salía y entraba cargando bolsas y cajas, mientras los coches esperaban en doble fila en la puerta; y las terrazas de los bares y las mesas de los restaurantes han estado a rebosar y hemos contemplado esos regueros de turistas con la mirada perdida en las fachadas de nuestros monumentos, subiendo por la ladera del castillo o visitando el Museo de Molina.

En este breve periodo, el reloj ha marcado un tiempo extraño, porque los trayectos de cinco minutos se perdían en encontradizas conversaciones de media hora en las que, al mismo tiempo, no importaba el tiempo que ha pasado ni los acontecimientos que han regado nuestra vida en el último año, porque en Molina nos convertimos en los mismos de siempre.

El mes de agosto es siempre así en mi pueblo, aunque como son una mayoría aplastante los meses en los que nos codeamos con los fantasmas parezca que la ciudad no esté preparada para recibir a estos visitantes con latido. Así que, cuando realmente empezamos a acostumbrarnos a este ritmo frenético, nos sobreviene septiembre como una bofetada y los salicores rodando por el suelo en las solitarias calles nos recuerdan que los fantasmas están a punto de regresar.

Así que podríamos decir que nos quedan dos días de verano y la semana que viene comenzaremos a palidecer.

Escribo estas líneas consciente de que no se alejan mucho de lo que he relatado en otras ocasiones por estas fechas, pero como ya decía la semana pasada, creo que es necesario insistir en los problemas para que el olvido no los relegue a ese mundo en el que las cosas no existen. También es cierto que cuando llega el momento de elegir la temática que alumbrará este artículo de los jueves siempre aparece algo que inclina la balanza hacia alguna u otra cuestión y hoy me encontraba en Facebook con un artículo del Heraldo de Aragón que compartía un amigo y que ha terminado de inspirar esta reflexión.

Dicho artículo estaba encabezado por el siguiente titular “Teruel ha probado todas las fórmulas para luchar contra la despoblación”. Esta afirmación ha despertado en mí una pregunta obvia ¿Y Guadalajara qué ha hecho para luchar contra la despoblación? No es que nos hayamos quedado de brazos cruzados, puesto que ahí están las Asociaciones de Acción Local que gestionan los fondos europeos del programa Leader y movimientos como La Otra Guadalajara o la Plataforma en Defensa de la Sierra Norte que aportan sus propuestas para frenar el avance de esta enfermedad, que parece imparable.

Sin embargo, estas últimas tienen un carácter reivindicativo y apuestan por dirigir los presupuestos y políticas de la Administración hacia los terrenos en los que ellos consideran que se debe actuar para luchar contra el problema. La labor que realizan es muy loable y hasta se puede decir que en muchas ocasiones ha dado sus frutos y ha frenado medidas que podrían resultar injustas para los vecinos de estas zonas, como el cierre de las urgencias en nuestros pueblos.

Una de las muestras de unión que ha manifestado la comarca de Molina de Aragón, contra la despoblación, en el verano de 2010. // Foto: Marta Perruca

Una de las muestras de unión que ha manifestado la comarca de Molina de Aragón, contra la despoblación, en el verano de 2010. // Foto: Marta Perruca

De manera diferente, las Asociaciones de Acción Local sí han emprendido acciones concretas, algunas más provechosas que otras, y también se puede considerar que parte de ellas han dado sus frutos, como es el caso del proyecto para fomentar el cultivo de trufa en la comarca de Molina.

La Administración, en ocasiones, también tiene su propio guión en esta empresa y hace unos meses veíamos como se promovían actividades formativas y actuaciones serias para reimplantar la actividad resinera en nuestros montes.

También los ayuntamientos han llevado a cabo modestas iniciativas para atraer a nuevos vecinos como, por ejemplo, la rehabilitación locales municipales para convertirlos en bares o restaurantes, incluso viviendas sociales, aunque los regentes de los mismos se lamenten, a veces, de que más que una alternativa de futuro resulten ser sólo un negocio para la temporada de verano.

Sí, desde hace tiempo venimos escuchando la advertencia de que viene el lobo y por momentos nos la hemos creído y hemos puesto cierto empeño en evitar que nos dé caza, pero tengo la sensación de que nunca nos lo hemos tomado demasiado en serio. Quizá en un momento nos dimos cuenta de que la gente se había ido de los pueblos y de que los que se quedaron estaban envejeciendo. Pero el tiempo no concede treguas y aquel problema que convenía atajar antes de que fuera demasiado tarde, cada segundo que pasa está más cerca de convertirse en una situación irreversible. Hemos llegado a ese punto en el que o nos ponemos a trabajar en serio y a luchar con uñas y dientes por el futuro de nuestros pueblos o llegará el momento en el que ya sólo habitarán en ellos los fantasmas.

Y leía en el Heraldo de Aragón todas esas fórmulas desesperadas que nuestra vecina provincia ha llevado a cabo para frenar las despoblación sin atisbos de éxito contundente, porque realmente creo que ahora  ya no sirve de nada que cada cual achique el agua de su camarote  si no nos ponemos de acuerdo para acertar a reparar los daños en la cubierta.

Una de las iniciativas que ha impulsado el Gobierno de Aragón es la implantación de multiservicios rurales, lo que se traduce en pequeñas tiendas de ultramarinos que permiten el abastecimiento en las zonas rurales que carecen de servicios. Se trata de un servicio muy útil, pero a la postre, poco rentable, dada la escasez de usuarios. Esta medida podría servir realmente a su cometido si se enmarcara dentro de un proyecto más amplio, en lugar de dedicarnos a aplicar paliativos antes de tener un concienzudo diagnóstico del problema. Sería útil y rentable, por ejemplo, si se elaborase un calendario de actividades varias que asegurasen la afluencia de gente en las zonas rurales de esta u otra provincia, teniendo en cuenta las potencialidades y fortalezas de cada territorio, que, de veras, existen.

Se han perfilado apuestas serias en este sentido, como el proyecto de Serranía Celtibérica o el Geoparque de la Comarca de Molina de Aragón y el Alto Tajo, por enumerar  algunas de ellas. Lo único que hace falta es que nos decidamos a remar todos juntos en la misma dirección. De lo contrario, solo nos quedará lamentarnos de que los fantasmas nos hayan ganado la batalla final.

Órdago a la grande del PP

Rajoy, flanqueado por Cospedal y Román, durante un mitin del PP. // Foto: Guadaqué.

Rajoy, flanqueado por Cospedal y Román, en un mitin del PP. // Foto: Guadaqué.

Por Rubén Madrid

La reforma electoral de Rajoy debe ser aprobada “con o sin consenso”, subrayaba la semana pasada nuestro alcalde, Antonio Román, al hablar de la medida de ‘regeneración democrática’ que, en la práctica, amenaza con cambiar las reglas del juego minutos antes de empezar la partida. Los alcaldes no deben ser elegidos en los despachos, ha añadido estos días la número uno del PP provincial, Ana Guarinos, presidenta de la Diputación y elegida, por tanto, en los despachos.

Que “el partido más votado sea el que gobierne” es una frase de tremendo sentido común. El sentido común que llevó durante siglos a afirmar que la Tierra era plana y que descendíamos de angelicales figuras moldeadas en barro nos dicta también que el candidato más votado debe convertirse en alcalde… aunque no disfrute del respaldo de la mayoría de quienes acuden a las urnas.

Es evidente que el PP apela al sentido común, pero también que quiere pasar por encima de la realidad social, que seguramente a estas horas se inclina bastante poco por restituir la enormidad de poder municipal y autonómico del que la ciudadanía le hizo depositario hace tres años y medio, cuando los dirigentes socialistas (Barreda el primero) huían de la marca Moncloa como de la peste.

El problema es que, precisamente por simple, el sentido común puede reducir algo tan complejo como la democracia a una frase hecha. Afortunadamente, hasta ahora la elección de un alcalde ha distado mucho de las votaciones en los concursos de la tele, donde suele ganar el más respaldado por los sms con independencia del índice de participación o de las mayorías que conformarían los que “pierden”. El PP, que durante años se ha negado a reformar el sistema electoral para hacerlo más proporcional, trata ahora de ganar las alcaldías sin acudir a las alianzas cuando no tenga el apoyo de la mitad más uno de los sufragios, que es el punto exacto donde se sitúan las mayorías en democracia, y no, por ejemplo, en el 40%.

Supone un mal precedente que el partido que esté en cada momento en el poder busque a partir de ahora las fórmulas que le resulten más convenientes para perpetuarse. Esta intentona es una traición en toda regla al pacto de convivencia. Porque, más allá del sentido común, nuestro sistema hasta ahora ha descansado en la democracia representativa: escogemos a los dirigentes que nos representan; no elegimos tanto bastones de mando -qué señor o señora nos manda- como voces que digan lo que pensamos en la calle. Sacrificamos el ideal romántico del foro callejero con el ciudadano practicando política de manera permanente para delegar la tarea en aquellos en quienes confiamos que mejor defenderán nuestros planteamientos. Y hasta les pagamos por ello. Son estos representantes, nuestros concejales en el caso del Pleno, quienes a través de la conformación de mayorías deciden cuál de entre todos es el alcalde y qué grupo de concejales (de un partido, o de más) llevan a cabo las funciones ejecutivas. Si un partido ha sido tan votado que acapara más de la mitad de los ediles del Consistorio no necesita establecer alianzas para que uno de los suyos sea alcalde. Así explicado parece incluso tan de sentido común como que gobierne “el más votado”.

No voy a ahondar mucho más en la naturaleza de la propuesta de ley y su trampa. El debate está siendo denso e interesante, y se explicó muy bien aquí mismo Óscar Cuevas en ‘Lo que el más votado esconde’. Recordaba, además, algunas fórmulas que pueden lograr que la medida resultase menos traicionera, por ejemplo establecer una votación de vuelta. He leído que también el PSOE planteó en 2004 la elección directa de alcalde y he visto a dirigentes del PP como su portavoz regional  Francisco Cañizares y nuestro edil Luis García criticar de hipocresía a los socialistas por oponerse ahora a la medida de Rajoy. Se equivocan. Hay dos diferencias fundamentales entre las propuestas de Zapatero y Rajoy: aquella planteaba una votación para escoger a los concejales, como hasta ahora, y otra más para la elección directa del alcalde, con votación de vuelta. Pero además el PSOE incluía su propósito en el programa electoral con el que se presentó a las generales. De modo que ambas reformas se parecen, pero no son iguales, y es posible respaldar una y rechazar la otra por cuestiones de forma y fondo.

Punto de vista de Forges sobre la reforma... como si hasta ahora no participasen los bancos en las elecciones.

Forges, en El País, sobre la reforma.

Lo que hoy aquí venimos a añadir al debate es una reflexión sobre la deriva rupturista que encierran los planes del PP, con unos riesgos de los que no parecen ser conscientes precisamente sus impulsores, cegados tal vez por la urgencia electoral. El impulso que su propuesta daría a la aglutinación de voto en la izquierda provocaría previsiblemente que esta reforma conduzca hacia al menos dos escenarios que, a mi juicio, suponen todo menos una regeneración democrática como la que tantas voces han venido demandando en las encuestas o en las plazas del 15-M:

  1. Uno de los modelos que saldría previsiblemente refortalecido sería el bipartidismo más clásico, con un partido de derecha y una formación o coalición de pretendida izquierda reformista que intente superar en votos a aquel, sin necesidad incluso de bisagras ni alianzas para gobernar. Una democracia en blanco y negro, para el partido rojo clarito y el azul oscuro. El bloque conservador y el bloque socialdemócrata. La estructura por la que transitaba España hasta hace muy poco, siempre amparada por la pretendida estabilidad institucional, que se ha mostrado generosa en casos de corrupción política, en empobrecimiento del debate político, en politización de casi todos los órdenes de nuestras vidas (hasta el agua que bebemos) y en incapacidad para dar respuesta a los ciudadanos cuando más se ha necesitado, caso de la crisis económica. La valoración de la clase política en cada encuesta del CIS o las revueltas masivas de indignados contra los partidos mayoritarios demuestran a las claras el rechazo generalizado a este modelo, cuyos resultados electorales descansan más en el castigo del mal gobernante que en la confianza prestada al candidato más capacitado. Gana Zapatero porque pierden Aznar y Rajoy y gana Rajoy, esperando para ello lo que haga falta, porque pierden Zapatero y Rubalcaba. Ahora que parecía rota la baraja, en que incluso en el ámbito electoral del PP surgían aventuras a diestra y siniestra como Vox o UPyD, uno de los agraviados reacciona haciendo esfuerzos de renovación de puertas hacia afuera, y no de puertas para dentro.
  2. La invitación clara del PP a que la izquierda se agrupe en un bloque para hacerle frente en los ayuntamientos, y tal vez más tarde en todo el país si la práctica se generaliza, podría reavivar la división de las dos Españas que necesariamente han de helarnos el corazón, en palabras machadianas, con sus disputas irreconciliables en un callejón sin salida donde muchos otros quedarán en tierra de nadie. Es la España en la que mejor se desenvuelven los obtusos de ambas orillas, la que discute y no habla, la que convierte el debate sobre el estado de la nación o de la autonomía en un recuento de pajas en ojos ajenos, la que Goya retrató intentando imponer sus fanatismos a garrotazos, la de las posturas enconadas que en los años treinta elevaron el volumen de la disputa hasta convocar por la izquierda a la revolución más arrebatada y por la derecha a los salvapatrias de brazo de hierro que lo solucionan todo matando moscas a cañonazos. Otra vez la inevitabilidad del destino trágico de nuestra historia, en la que algunos no creemos.

Tal vez el PP esté más cómodo en escenarios así, pero en ningún caso (ni con las dos Españas, ni con más bipartidismo) su reforma supondría una regeneración democrática.

Hay también una tercera posibilidad que tal vez no contempla la derecha con su enorme carga de dinamita. Si el PP obliga a toda la izquierda a formar en bloque, probablemente surgiría sólo una unidad temporal, sin ánimo de prolongar un modelo bipolar: en los ayuntamientos, para ganar las alcaldías como opción más votada; y en las generales, para derogar estos pucherazos.

E imaginen que un frente así acabase por triunfar en unas elecciones. ¿No sería el momento oportuno para fundar con su mayoría, “con o sin consenso” del PP, un nuevo proceso constituyente? Ya puestos, aprovecharían para conformar un sistema electoral más proporcional o de circunscripciones únicas, para apostar por listas abiertas, para legislar a favor de modelos honestos de financiación de partidos y para acabar con los privilegios de las castas (sí, las castas) económicas y religiosas de nuestro país. Y, por supuesto, sería de sentido común que el partido más votado impulsase, con o sin consenso, una república federal.

Los dirigentes del PP que ahora hablan de reforma electoral “con o sin consenso” están proponiendo un pulso a dos manos que podría acabar por forzar la máquina mucho más de lo que cualquier estrategia ‘antisistema’ pudiera imaginar. En su apuesta a todo o nada, en su órdago a la grande, deben ser conscientes de que tiene cabida lo que tal vez para otros no, pero sí para ellos, supondría la ruptura de la unidad de España. Y la derecha que ahora previene de los despachos ha recurrido en estos casos, con demasiada frecuencia, a los cuarteles.

Creo que nada será igual en nuestro país si finalmente el PP impone su reforma. Creo que si el PP quiere ser fiel a su ideario, le convendría serenar los ánimos, cumplir con las normas y hacer gala precisamente de conservadurismo. A su ideario le convendría que ciertamente fuesen reaccionarios, que descarten aventuras de alto riesgo y evitar cualquier efecto bumerán. Que cada alcalde (y cada presidente autonómico) aguante su vela en la cita de primavera, que sus dirigentes piensen en la democracia con un horizonte más amplio del que ahora mismo les preocupa, la próxima primavera. Toda convocatoria con las urnas se cobra siempre alguna cabeza, pero más allá del futuro concreto de Rajoy, de Guarinos o de Román, el PP debe pensar que hay vida más allá de mayo de 2015. Lo contrario es hacerse el ‘harakiri’.

Unas ferias con fechas inmóviles

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

Por Abraham Sanz

Y este año, ¿cuándo caen las Ferias? Esta pregunta es una de las más escuchadas durante el verano, momento en el que comienza la preparación de la Semana Grande tanto por las peñas como de los propios peñistas que comienzan hacer sus cábalas sobre días libres y demás, para poder disfrutar y participar en todos los actos preparados para tal fin. La incógnita se resolvía rápido, una semana después de que tuviera lugar la celebración de la patrona, el 8 de septiembre. Situación que normalmente, obligaba al equipo de Gobierno de turno, a ir creando un programa de actos alternativo para los días previos en los que actividades infantiles, deportivas y culturales; se mezclaban con los actos religiosos hasta que, por fin tenía lugar el pregón y el desfile inaugural.

Si algo hay que agradecerle a la actual Concejalía de Festejos, es la mesura que han puesto a la hora de racionalizar las fechas y los actos, en aras a lograr una mejor distribución de los mismos para así poder sacarles mayor provecho. Hablo por ejemplo, de la acertada decisión de separar el desfile de carrozas del desfile de peñas. Y sobre todo, de dotarle contenido al primero, imprimiéndole un nuevo elemento característico que debe ir acompañado de unas creaciones acorde a lo que el gentío espera, puesto que el último dedicado a la música fue bastante decepcionante. De todos modos, errar es humano y rectificar es de sabios; y quizá el listón se puso demasiado alto en sus primeras ediciones que ahora, igualarlo es complicado.

Ahora toca hablar de que hacemos cuando la Virgen cae en lunes. Yo cuento bastantes fiestas como peñistas en el que el día 15 sirvió para abrir estos festejos y la espera hasta que llega el momento no sólo se hace larga para los propios peñistas, sino también para la propia ciudad que no recobra su habitual ritmo de vida hasta que no se escuchan los fuegos artificiales. Ante tal evidencia, se quiere buscar desde el Ayuntamiento fijar las fechas en que tengan lugar las Ferias de Guadalajara. No parece mala alternativa, puesto que tras el verano y el epílogo de las fiestas, parece que volver a la normalidad cuesta más de lo que debería. El modelo que propone el actual equipo de Gobierno es incluir la festividad de la patrona, dentro del marco festivo de la Semana Grande. Sin duda, no es algo extraño ya que es lo habitual en la mayoría de las poblaciones de la provincia, donde actos religiosos y profanos se mezclan en el programa festivo; y puede ser una medida que ayude a que a mediados de septiembre, ya la ciudad recupere su habitual latir.

Siempre estarán aquellos nostálgicos que busquen adherirse a la fórmula antigua, por aquello de prolongar más el tiempo festivo; que sin embargo, no es así, ya que entre el 8 y el día del pregón, se encontraban algunos días vacíos de actividad tanto por presupuesto como por no saturar el mismo con exceso de actos o eventos. E incluso, en ocasiones, parecía que se engordaba de más el propio programa para dar cabida a tanto día impregnado con alguna señal de festividad. Y es más, para aquellos más nostálgicos aún, ¿preferimos unas ferias en octubre como marcaban sus orígenes? La verdad, es que no. Ni el tiempo acompañaría ni la ciudad aprobaría tal atraso.

La única pega del adelanto, el hecho de que puedan coincidir con otras pequeñas poblaciones, cuyos festejos también se aglutinan en las primeras semanas de septiembre como El Casar, Almonacid de Zorita, Pareja,… U otras que habitualmente coinciden con las fiestas de Guadalajara como son las de Chiloeches o Cifuentes. Lo cierto es que, la capital no debe adecuar su calendario al resto de pueblos; y casi es preferible que marqué la línea divisoria; para que así, el resto de municipios haga sus cálculos para que pueda ver en qué medida le puede afectar la medida de la capital y elaborar su calendario para que esta afección, sea lo mínima posible.

En definitiva, que si bien no comparto el modelo festivo de las Ferias partidas en dos –más que nada porque el recinto ferial, por ubicación, me parece un error-; si me parece positivo fijarlas una fecha exacta para así conseguir una mejor programación, más planificada y, a su vez, poner también una fecha para que la ciudad despierte del letargo del verano y de la resaca de las Ferias.