Otro vendrá que bueno te hará

Por David Gómez

Javi Meléndez, durante un partido del Club Deportivo Guadalajara

Cuando el Club Deportivo Guadalajara cesó a Javi Meléndez hace apenas un mes por estar a ocho puntos del liderato, la mayoría de aficionados mostraban su estupor ante la decisión de Morris Pagniello y sus hombres de confianza. Pese a que los resultados a domicilio no eran buenos y que el equipo tenía dificultades en defensa, Meléndez dejaba un Dépor salvado de la liquidación y a un punto del ‘play-off’ de ascenso. Todo ello, después de lograr tres victorias en los últimos cuatro partidos. Juzguen ustedes si aquel panorama merecía la destitución.

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Tras las huellas (inmobiliarias) de don Camilo.

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El Espinar, la última propiedad de los Cela en Guadalajara, acaba de salir a la venta. Foto: El Confidencial.

Por Gloria Magro. 

A primeros de los años 1990, como cada viernes, una mujer menuda y rubia, joven aún, parapetada detrás de unas enormes gafas negras, aparca su Ford Scorpio sobre la acera de la calle Sacedón, en la misma puerta del supermercado Ahorramas. De riguroso incógnito, nada más entrar en la tienda empuñando uno de aquellos ruidosos carritos de metal que ya no existen, todo el mundo se percata de que Marina Castaño ha bajado de El Clavín, del mítico chalet donde se celebraban aquellos fines de semana entre literarios y sociales, en los que el todo Guadalajara rendía pleitesía al matrimonio Cela. El escritor y su esposa pisaban poco la ciudad, preferían recibir en casa. Eran los buenos tiempos de los Cela en Guadalajara, aquellos que culminaron en su boda civil en 1991, rodeados de su corte alcarreña, ya en la finca de El Espinar, la última casa de don Camilo y Marina Castaño en la Alcarria y que esta misma semana se ha sabido que vuelve a estar en venta.  Sigue leyendo

Yo tampoco voté

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Monumento a la Constitución de 1978 // Foto: GuadalajaraDiario.es

Por Álvaro Nuño.

Efectivamente, yo no voté la Constitución de 1978. Evidentemente con mis ocho años recién cumpliditos, no tenía edad para participar en aquel lejano referéndum celebrado ayer hace cuatro décadas como hicieron 81.355 vecinos de la provincia. Dicen los viejos del lugar -perdón, los más veteranos que lo pudieron seguir– que Guadalajara fue uno de los lugares donde la Carta Magna recibió más apoyo, un 81,43 por ciento de síes, lo que nos convirtió en la quinta provincia de España más constitucionalista de España. Por contra, un 14,14% de los que metieron su papeleta en la urna, dijeron que no la querían, lo que nos colocó como la séptima provincia del país donde más rechazo suscitó, lo que nos colocó en el mismo grupo que las tres provincias vascas y Navarra.

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¿Crisis de los 40?

Por Borja Montero

Hoy es 6 de diciembre, Día de la Constitución Española. Para los que hemos nacido después de la muerte de Franco, esta festividad ha estado siempre ahí y si hemos sabido de su significado, más allá de la confección de minivacaciones invernales junto a la celebración festiva de origen religioso de dos después, ha sido porque hemos querido tomar conciencia de nuestra idiosincrasia política y ciudadana. En la cuadragésima celebración de este 6 de diciembre con valor añadido, si bien no fue festivo hasta 1983, parece un buen momento para mirar a aquello que se homenajea en este día, la Constitución, pieza central del ordenamiento jurídico español, que fue votada en referéndum tal día como hoy de 1978 y entró en vigor tres semanas después.

Precisamente el paso de estas cuatro décadas de servicio, y la maduración que en este tiempo deberían haber sufrido nuestras entendederas democráticas, ha hecho que muchos vean cada más cercana la posibilidad de modificar la carta magna, este sacrosanto documento que otros, por su parte, ven intocable. Es cierto que la Constitución establece las bases de algunos de los pilares fundamentales de la organización del país, precisamente por lo cual es un tema tan delicado que no puede ser impuesto por una sola opción política sino que requiere de una visión poliédrica de los asuntos y de un talante de diálogo y acuerdo de los que el mundo político español en la actualidad adolece (y no soy muy optimista en que los próximos años).

A pesar de que su reforma esté más bien lejos, y con la perspectiva y el cambio de enfoque que nos dan cuarenta años de existencia y el hecho de que la mayoría de la población a la actualmente afecta siempre ha vivido a su amparo, en el articulado de la Constitución, encontramos algunas cuestiones que podrían estar sujetas a revisión, algunas por la pérdida de la utilidad social que pudieron tener en su momento, otros por tratarse de conceptos pasados de moda y otros por ser preceptos que no se aplican, si bien esto tendría más que ver con la falta de desarrollo legislativa posterior que por la propia redacción del texto constitucional.

Sea cual sea el diagnóstico de cada uno y de las mejoras que cada uno pueda pretender (el PP es el único partido que no ha propuesto ninguna modificación a la carta magna, mientras que el resto de partidos, desde todos los ámbitos de la izquierda hasta la derecha más radical, sí incluyen en sus programas puntos a revisar), este cuadragésimo aniversario de la ratificación ciudadana de la Constitución Española parece venir a decirnos que tengamos paciencia y aprendamos a vivir con los preceptos y mandatos de nuestra viaje amiga de 1978, ya que parece poco probable que un Gobierno, ni siquiera el Ejecutivo interino y muy aficionado a la grandilocuencia en sus gestos e iniciativas, se atreva a iniciar un proceso tan sofocante como puede ser el pactar una modificación de cierto calado en el texto constitucional en un ambiente político tan fragmentado y lleno de egocentrismos.

La sociedad española debería estar madura para afrontar las correcciones que impone la vida adulta, pero puede que la política española, en lugar de madurar, haya regresado a una etapa infantil.

La ‘nueva’ política

David Sierra,

“Ha llegado el momento de la movilización y de la acción, de la responsabilidad y del compromiso cívico”. Así se presentaba el 17 de enero de 2014 en uno de sus tweets con enlace a su web la gran sorpresa en las elecciones andaluzas que tuvieron lugar el pasado domingo, 2 de diciembre de 2018. A lo largo del timeline  de esta herramienta social digital durante esos días en los que VOX echaba a andar como alternativa ideológica en la derecha de la derecha los mensajes de transparencia y de ofrecimiento de un espacio de ruptura con la política existente se sucedían con el objeto de atrapar seguidores a los que reconvertir en futuros votantes. Analizar ahora las causas del auge de la extremismo conservador supondría emprender toda una tesis doctoral sobre la que a buen seguro ya habrá algún avispado estudiante trabajando sobre ello.

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Las “pendejadas” del Deportivo Guadalajara

Imagen publicitaria de la campaña de Netflix para promocionar la nueva temporada de

Imagen publicitaria de la campaña de Netflix para promocionar la nueva temporada de “Narcos” en el estadio Pedro Escartín de Guadalajara

Por Patricia Biosca

Mi profesor de audiovisuales hacía mucho hincapié en los acuerdos tácitos que existen entre los creadores de una obra de ficción (ya sea un libro, una película o una serie) y el consumidor de la misma (lector o espectador). Por ejemplo: nos parece bien que en una película futurista los coches puedan volar o exista el teletransporte en vez de metro; pero, por el contrario, nos cuesta un mayor trabajo ubicar una nave espacial en la película de “Calígula”. Es decir, si creas una historia muy loca, aún así tiene que tener una coherencia interna que le explique a quien está al otro lado por qué son necesarias las vacas voladoras -si decides meterlas- o por qué el villano siempre acaba mal en las películas de Disney. Si no existe esta coherencia, la trama rechina y crea confusión. Sin embargo, puedes concatenar una serie de escenas a cada cual más delirante, y así el espectador entenderá que está disfrutando de surrealismo en estado puro y lo mismo le gusta. Esta sensación es la misma que siento con la historia real de Deportivo Guadalajara. Sigue leyendo

Inexplicable

Por David Gómez

Imagen del partido entre el Guadalajara y el Villarrobledo | Foto: SER Deportivos Guadalajara

Dicen los entendidos en esto del periodismo que las crónicas sirven para contar y esclarecer un suceso al lector. Pero he de avisarle de antemano: lo que va a leer a continuación no tiene explicación. Porque hay cosas que no se pueden ni imaginar ni comprender. Simplemente, suceden. Corría el minuto 82 en el Pedro Escartín cuando Juanma Montero enganchaba una volea en la frontal del área y superaba a Alcaraz. 0-2. Partido acabado. Comenzaba la desbandada de un público resignado y disgustado por el juego de su equipo. No era para menos. Hasta entonces, el Club Deportivo Guadalajara solo había sido capaz de acercarse una vez a la portería de Javi López. El resto, la nada. Mientras los más escépticos partían hacia sus casas, hartos de aguantar la fría brisa del Henares, los pocos fieles que se resistían a abandonar el feudo morado disfrutarían de un milagro inesperado.

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