Guadalajara, esa gran desconocida

El Día de Guadalajara en Madrid se celebró este fin de semana.

Por Abraham Sanz

Que la campaña “Teruel, existe” fue un éxito rotundo años atrás es un hecho que no sólo permitió el resurgir de una comarca, sino que logró atraer nuevos servicios a esta zona de España así como generar un enorme interés en conocer a esa gran provincia desconocida de la comunidad aragonesa. Su turismo e infraestructuras se han multiplicado para, poco a poco, ir alcanzando unos mejores niveles de desarrollo. Misma premisa parece estarse siguiendo desde nuestra provincia viendo el éxito de esta campaña que, en términos alcarreños se traduce en un “Guadalajara, la gran desconocida”, para lograr atraer ese turismo que puede devolver a la vida zonas tan bellas como deprimidas de la provincia como la Sierra Norte o la comarca del Alto Tajo.

Cierto es que parece que es el turismo de interior la única válvula de escape para unos pueblos que en su día fueron grandes, pero que a raíz de la industrialización y la creación de las grandes urbes, perdieron no sólo protagonismo, sino lo que es más importante: oportunidades de empleo y habitantes. Más aún puede ser la mejor oportunidad para estas zonas viendo la enorme proximidad del mayor mercado turístico de España como es Madrid. Por esta razón, es digno de aplaudir la propuesta de iniciativas tan singulares como originales como la que se vivió este fin de semana en la capital española. Guadalajara tomó su centro y de una forma atrayente, mostrando sus tradiciones y encantos y, sobre todo,  mostrando su carácter acogedor.

Botargas, vaquillones, gigantes, cabezudos y rondallas deambulaban por el centro ante la mirada atónita de viandantes y curiosos –muchos de ellos extranjeros- que gracias a este pasacalles, se acercaban a los stands para recoger información sobre los puntos más emblemáticos de la provincia. Este “Día de Guadalajara en Madrid” como lo ha venido a bautizar la Diputación surgió en el mandato anterior y, a pesar del cambio de Gobierno, los nuevos dirigentes decidieron continuar con un proyecto que no ha de llevar siglas políticas aparejado, sino sólo el sello de la Institución provincial y el de la Casa de Guadalajara. Cuando se trata de acciones de tal envergadura que tanto pueden representar para el futuro de una provincia, las instituciones deben sobrepasar los intereses políticos como, afortunadamente,  con esta cita así se está produciendo.

Son tres años pero su mantenimiento parece obligado una vez se cuenta con una Casa de Guadalajara que anhela estos eventos para recobrar el protagonismo que tuvo; con el apoyo del Ayuntamiento de la capital y con el respaldo institucional de la Junta o el Consistorio de Guadalajara que, no obstante, se deberían replantear si la sede de los alcarreños en Madrid, no merecería también de su aportación para fomentar su actividad en el área de la promoción turística.

Cabe apuntar, no obstante, que todas estas acciones de difusión de las riquezas de la provincia son necesarias, pero deben estar acompañadas por una infraestructura que permita ofrecer al viajero de las oportunidades necesarias para que pueda disfrutar de su viaje, sino y lo que es más importante, lo pueda recomendar. Extraña, por ejemplo, que grandes zonas que han ido ganando peso en esta materia hayan debido de esperar tanto tiempo para ver como sus carreteras se hayan visto acondicionadas para soportar un cada vez mayor volumen de tráfico como es el caso de los municipios de la Arquitectura Negra. Otras no han corrido tanta suerte como es la vía que nos lleva a Peralejos de las Truchas en pleno corazón del Alto Tajo.

Los vaquillones de Villares, una muestra de las tradiciones de Guadalajara.

Además, ahora se une la circunstancia de que los grandes reclamos turísticos de Guadalajara como son su capital o sus enclaves arqueológicos o medioambientales están de capa caída. Si en la capital vimos este verano como la Junta cerraba su oficina de turismo donde además, se paró la llegada de una privada mientras que la municipal no cubre las expectativas previstas; en los parajes arqueológicos o naturales sus centros de interpretación o de gestión de visitas están paralizados. Sometidos a un proceso de privatización que de momento hace imposible la visita de sus centros de interpretación y que, aun no estando de acuerdo con esta medida, deberían agilizarse cuanto más mejor, dado que es el otoño una de las mejores épocas de atracción de visitantes que van buscando el tipo de turismo que se puede ofrecer en estos puntos de la provincia.

También hemos de incorporar en esta provincia una mentalidad más abierta al turismo. Apartar el enfoque añejo, antiguo y cerrado en contra de la llegada de “forasteros” al pueblo que rompía su paz; por uno en el que salga a relucir el carácter acogedor de las localidades de Guadalajara para ofrecer nuevas oportunidades al viajero. Es más, no sólo es importante abrir una casa-rural, sino que es igual de esencial dotarla de contenido y actividad para que la atracción de visitantes pueda redundar en un mayor rédito económico para la zona.

En definitiva, toda promoción turística ha de estar acompañada de una buena oferta montada sobre una correcta infraestructura que permita desarrollar la actividad y fomentar nuevas visitas. Las dos primeras patas se encuentran por fin bien amarradas así que, ahora, el mayor esfuerzo ha de centrarse en la tercera para lograr que, de una vez, Guadalajara comience a dejar de ser la gran desconocida.

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