El Escartín habla: Pitos para Terrazas

Cristian fue sustituido en el minuto 14 de la segunda mitad, un cambio que levantó las protestas de la grada. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

Y eso es mucho pitar. El Depor no arranca y la grada se impacienta. Vengo manifestándolo desde hace semanas y es evidente. Hay un amplio sector de la afición morada que empieza a dudar en el sentido más amplio de la palabra. Duda del equipo por el peso de los números -dos puntos sobre 24 posibles- y por ende del proyecto casi unipersonal que asumió Terrazas. Fue el tema central de mi primer artículo en El Hexágono, que reflexionaba sobre el riesgo que entrañaba la apuesta, y hoy desempolvo aquellas ideas obligado por la actualidad.

Como todos, el proyecto deportivista camina atado al brillo de los resultados, al fin y al cabo las calificaciones que acaban por medir los aciertos y las decepciones. Por el momento, pese al discurso colonizador que colocaba el punto de mira del Depor en el play-off, la realidad ha instalado al equipo de Terrazas en una cruel situación. Sus teorías sobre lo divino y lo humano han perdido recorrido, peso y credibilidad, y la afición no quiere -ni puede- esperar más para recuperar la confianza.

Tanto es así, que ese sentimiento de preocupación que se palpaba desde hace algunas jornadas acabó por presentarse con contundencia en el último partido contra el Xerez. Con 0-0 y después de una primera parte absolutamente decepcionante por la gris porpuesta de ambos equipos, la grada despidió al Depor en el descanso con una sonora pitada. Con sinceridad, el juego desplegado se hizo merecedor de la reprimenda, pero el episodio se radicalizó y tomó un cariz realmente significativo con el cambio de Cristian por Kike Tortosa (minuto 59). El canterano había despertado y estaba siendo el jugador más incisivo en la segunda mitad. El Escartín no entendió la decisión de Terrazas y dedicó un amplio abanico de silbidos al entrenador (incluso se escucharon gritos de “fuera, fuera”), quizá cuestionado por primera vez en Guadalajara.

El vasco quitó trascendencia al pasaje en sala de prensa, tildándolo de puntual y con “poca relevancia a largo plazo”, algo con lo que no puedo estar más en desacuerdo. La afición del Escartín elevó a los altares al entrenador por su arrolladora puesta en escena que culminó en el ascenso. Su figura, idolatrada unánimemente, convenció a Retuerta hasta el punto de confiarle el alma del club en esta aventura. Por eso los pitos del sábado son algo más que el enfado de la hinchada del colista, seguramente la demostración palpable de que Terrazas ya no es intocable para la grada, que ha hablado y empieza a exigir motivos para el optimismo.

Esos pitos representan, además, un aviso a más alta instancia, quizá el previo a que las protestas se orienten hacia el palco. Porque otra de las evidencias que dejó en su momento el cambio de organigrama y la “destitución silenciosa” de Celestino Vallejo (seguimos sin conocer concretamente su función diaria en el club) es que Retuerta se quedaba sin parapeto. La decisión y los riesgos asumidos, muchos, son de su absoluta responsabilidad, y también responder a las exigencias de los socios.

En ese sentido, la mayor incógnita parece exactamente la misma con la que se inició este envite, la resistencia de Retuerta ante los malos resultados, la verdadera dimensión de su confianza en Terrazas. ¿Hasta qué punto es sostenible la actual situación si las victorias se demoran y el Escartín incrementa su descontento? Sobre el papel, y en esto sí que creo firmemente, en el club no se duda del técnico, no hay fisuras y mucho menos se cuestiona su continuidad. Realmente pienso que es así, pero no sería inteligente que esa relación “Retuerta-Terrazas” llegara a situarse por encima de la lógica o del beneficio deportivo del equipo.

No es ningún descubrimiento que el crédito de Terrazas en el Depor es mucho mayor que el de cualquier entrenador. A pocos se les hubiera aguantado sin el más mínimo recelo una segunda vuelta tan preocupante como la de la temporada pasada o un inicio tan negativo como el del actual curso. Pero este peculiar Deportivo Guadalajara se ha construido de una forma alejada a lo estándar, con una figura inamovible que aglutina absolutamente todo el mando auspiciado por un presidente que puso todos los huevos en la misma cesta.

Pero ahora vienen mal dadas y ambos se juegan cosas importantes. Terrazas su credibilidad agarrado a una idea futbolística que sigue sin modificar pese a los deficientes resultados y Retuerta un modelo de club que radicaliza cada una de sus decisiones. La última fue fiar todo al mánager y entrenador. Las siguientes habrá que descubrirlas. De momento, el Escartín ha despertado y ha empezado a manifestarse con música de viento. Ya nadie es intocable, ni siquiera Carlos Terrazas.

2 pensamientos en “El Escartín habla: Pitos para Terrazas

  1. De hecho lo es, Suco. El otro día estaba desfondado, y Terrazas lo mantuvo porque con su calidad puede desequilibrar. Antón jugará sí o sí… salvo que al míster le de un ataque raro, como con Ernesto el pasado año. Aúpa Dépor!!!!

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