El banquete de otros

La Junta gravará con una tasa varios trámites de la Ley de Dependencia. // Foto: Europa Press

Por Marta Perruca

A menudo observo el conjunto de las noticias de un día concreto y busco relaciones entre ellas. Es una especie de juego para encontrar algo de diversión en este ejercicio cruel de ponerse cara a cara con la actualidad informativa que nos asola. De esta forma, me encontraba el pasado martes con el siguiente titular: “Revisar la discapacidad valdrá 30 euros y la dependencia 40”;  seguido de éste otro: “La Junta ha empleado unos 600 millones de ingresos de 2012 para pagar facturas del gobierno anterior”. No sé que pensarán ustedes, señoras y señores lectores, pero a simple vista, la relación entre ambos titulares, para mí, fue evidente: Estamos pagando el banquete de otros.

Resulta que el pasado lunes la Mesa de las Cortes admitía a trámite por procedimiento de urgencia el Proyecto de Ley de Tasas y Precios Públicos de Castilla-La Mancha, que entre otras cosas y según denuncia el PSOE, recoge al menos 12 tasas que gravarán varios servicios sociales, en especial la aplicación de la Ley de Dependencia. El mismo día en el que los socialistas realizaban dichas críticas, la Junta hacía pública una nota de prensa en la que manifestaba que «debido al monumental atasco de Tesorería que dejó el anterior Gobierno socialista, el actual Ejecutivo ha tenido que utilizar ingresos de 2012 para pagar gastos de años anteriores que se dejaron pendientes de pago. Para ello, se han empleado cerca de 600 millones de euros de ingresos de este año». No obstante, no vaya a ser a la vez la Administración regional bombero y pirómano, añade que “el desfase de Tesorería, contando los ingresos y los gastos, sería de únicamente 250 millones, que en un Presupuesto de 7.325 millones, supondría estar pagando a menos de un mes”.

Esta dosis de “diversión” incluye también una conversación indignada con la pantalla del ordenador: “Que sí, que ya nos ha quedado suficientemente claro el discurso de la herencia recibida. Yo desde luego me lo he creído y me lo creo”. Y es que supongo que el Gobierno entrante de la Junta no se encontró las mejores circunstancias para empezar a trabajar, pero lo que parece que se les escapa una y otra vez a los dirigentes políticos es que los ciudadanos no tenemos la culpa y, por lo tanto, no se nos puede hacer responsables de un banquete desmesurado y sin cabeza que, para colmo, no hemos disfrutado. Eso sin mencionar que los esfuerzos de las ejecutivas se están centrando ahora en alcanzar el objetivo del déficit que reclama la Unión Europea, en lugar de dedicar más recursos a asistir a las acuciantes necesidades que en las capas más bajas de nuestra sociedad está causando la crisis.

Llegados a este punto del juego toca llamar a mi cuñada, porque en ese momento no se me ocurrió mejor persona con la que compartir mi indignación y porque,  en este caso, me vino al pelo, ya que trabaja en el sector de los Servicios Sociales. Ella se mostró de acuerdo conmigo en lo del banquete del que no hemos probado tajada, pero sin embargo, nos han pasado la cuenta, y además, coincidimos también en que, con esta medida, se incurre en una mayor injusticia todavía, dado que se trata de un colectivo que se presupone desprotegido y con escasos recursos.

Mi cuñada me explicó que entre los beneficiarios de la Ley de Dependencia se encuentran personas con una discapacidad en un grado elevado, en algunos casos pensionistas y en cualquiera de ellos, incapacitados para el empleo. Otros, debido a su situación, ni siquiera han podido trabajar y, por lo tanto, nunca han cotizado a la Seguridad Social. Estos últimos solo cobran una pensión no contributiva que asciende a 357 euros mensuales.

Con este panorama de fondo, creo que resulta comprensible que estas tasas representan un importante obstáculo para el acceso a estos servicios que, se supone, están garantizados por una Ley. Además, lo que esta medida propone es que se cobre una cantidad cuando estas personas, con determinadas dolencias, empeoren y necesiten revisar su situación para tener acceso a una atención más adecuada a sus circunstancias actuales o cuando a alguien le sobreviene un nada agradable problema que le convierte en dependiente, entre otros muchos supuestos que recoge esta nueva norma.

Yo, desde luego, no puedo desprenderme de ese sentimiento de injusticia y al final del juego imagino un lujoso restaurante de años pasados y a un elegante camarero, de esos que lucen pajarita al cuello, que se acerca portando una factura de enormes dimensiones y una larga lista de cuentas. “Veis esa mesa infinita repleta de platos vacíos”, dice el camarero con sorna. “Pues han estado aquí unos señores poniéndose las botas y me han dicho que meta el banquete en la cuenta de los ciudadanos”. Desde entonces, estamos pagando e imagino que se tuvieron que poner morados en esos días de banquete.

1 comentario en “El banquete de otros

  1. A mi parecer, todos hemos estado en el banquete, los ciudadanos hemos sido los niños a los que se sienta a la mesa de «los chuches» y se les consiente todo para que quieran mucho a sus papás, esos que se sientan en la mesa larga, fuman puros y hablan en términos que nosotros, pobrecitos no entendemos. Se nos mantiene al margen de todo pero hay que prometernos muchos regalitos en forma de subsidios, rotondas, fiestas, polideportivos… Una carrera por deslumbrarnos con todo, todo y todo para que asi pensemos que nuestros papás son los mejores del mundo y les votemos siempre, siempre.

    El sistema democrático español, en manos de los partidos políticos, y estos, a su vez en manos de los las grandes empresas y fortunas, llevan 30 años perfeccionando a base de leyes y reales decretos de mayorías absolutas y absolutistas, un sistema injusto con el que someter la voluntad popular a las disciplina de los partidos politicos.

    Y luego está lo de Europa…

    En fin, todavía tengo esperanzas en que nos concedan la mayoría de edad. Que los ciudadanos realmente podamos pedir cuentas a los servidores que administran nuestros bienes y despedirlos si son ineficaces y encarcelarlos si meten la mano en la caja o traicionan a su pais actuando contra sus ciudadanos para beneficio de una potencia extranjera.

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