En conciencia

Varios usuarios leen en el Patio Central de la Biblioteca Pública.//Foto: flickr.com.

Por Elena Clemente

Ayer, el escritor Javier Marías recibía el Premio Nacional de Narrativa por su novela ‘Los enamoramientos’. El galardón está dotado con 20.000 euros. En medio de la crisis, cualquiera se hubiera felicitado por haber ganado tal pastón. Pero por encima de todo, están las creencias, las convicciones. Por eso, el escritor ha rechazado inmediatamente el premio. La verdad, no me sorprende.

Lo sucedido me ha hecho recordar una grata visita que realizó Javier Marías a Guadalajara, invitado por el entonces Club Siglo Futuro. En la misma mesa, sentado a su lado, estaba Rogelio Blanco, Director General del Libro del mismo Ministerio de Cultura al que ayer Marías sacó los colores. La ‘encerrona’, sin embargo, no le achantó. Si llega a saberlo, no hubiera venido, vino a decir. Pero ya puestos, hizo como si la cosa no fuera con él y soltó al respetable su historia de amor hacia el reino ficticio de Redonda, de donde él es un feliz monarca literario.

A Marías le dan urticaria los políticos: “Nunca aceptaré un premio de una institución española…es una cuestión de consecuencia”. No sólo no lo acepta por dinero, también porque cree que lo merecía su padre, porque lo merecían muchos, buenos escritores, a los que no les ha tocado nunca. Porque, en este país, ha dicho “prefiero no tener este premio”.

Pueden emplear 20.000 euros en lo que quieran, ha soltado. Bueno, puestos a sugerir, háganlo “en las bibliotecas públicas”, a las que no les lloverá ni un euro en 2013 para nuevas adquisiciones.

A Marías le parece escandaloso, a mí también. “Si este dinero que no percibiré es destinado a alguna biblioteca me parecerá bien, pero no es asunto mio destinarlo. El hecho de aceptarlo y donarlo a la biblioteca de Guadalajara, por ejemplo, me habría parecido demagógico. Prefiero directamente no aceptar”.

Su referencia a nuestra Biblioteca tampoco es nueva. Lo hizo en un reciente artículo de la revista semanal de El Pais, donde él escribe, aludiendo a una carta de una bibliotecaria de Guadalajara que explicaba el descenso del presupuesto para compra de nuevos libros.

A la Biblioteca de Dávalos, verdaderamente, le aqueja un dolor profundo. No sólo ha reducido préstamos, también perdido trabajadores queridos, útiles, imaginativos… y nuevos materiales. Sólo había que mirar el estante de ‘Novedades’ este miércoles, por ejemplo, Día de las Bibliotecas que, por cierto, no celebró. Cuestión de coherencia.

A esta biblioteca ‘que resiste’ le faltan fondos, sí, pero le sobran manos colaborativas. Lo que ahí ocurre es casi un milagro. Ha visto cómo de 150.000 euros anuales de aportación estatal se ha pasado a 56.000 euros en cinco años. Y dudan si llegarán los 20.000 euros destinados a actividades paralelas. Es paradójico, si tenemos en cuenta que es la biblioteca de España que más actividades organiza por habitante. Pero no faltan usuarios que han realizado suscripciones de publicaciones de su propio bolsillo, pese a estar en paro. Ex técnicos que siguen siendo voluntarios de Clubs de Lectura, como Concha Carlavilla, voluntarios que se prestan a llevar Pequeclubs, con niños a partir de 3 años; a ayudar a hacer los deberes … Cuestión de conciencia, como Javier Marías.

Un pensamiento en “En conciencia

  1. Hablando de conciencia, coherencia o mejor dicho de ética. ¿A la señora Blanca Calvo no “le duele” la conciencia al abanderar la plataforma contra la privatización del Teatro Moderno cuando esa misma fue su intención en el año 2006 cuando era consejera de Cultura? Esta, como otras muchas noticias, ha sido prácticamente silenciada por la prensa de Guadalajara y así les va, al gremio periodístico me refiero. En mi opinión, la noticia es lo suficientemente grave como para que la aludida se defienda si puede. Ya de paso que nos cuente porqué, cuando fue la máxima responsable de cultura en la región, no consolidó como fijas aquellas plazas de trabajadores de la Biblioteca por las que ahora tanto llora y reivindica.
    Por cierto, el señor Marías tiene un afán de protagonismo que deja ver su catadura moral. Si de verdad no quiere el galardón lo comunica a los responsables y punto, no se dedica a organizar una rueda de prensa, a bombo y platillo, para pretender ser la reina de las fiestas. Encontró lo que buscaba, su minutito de gloria, su protagonismo mediático.

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