¿Balance ahora, o en febrero?

Imagen Ernesto Morán, periodista de Guadalajara

Por Ernesto Morán

Considero que después de tres partidos sin perder y dos sin haber encajado ni un sólo gol es momento de analizar la mejoría del Deportivo Guadalajara que ha comenzado en estas tres jornadas la temporada, eso si, casi diez jornadas después que el resto. Momento de hacer balance y reconocer la buena línea del equipo en los dos partidos en casa frente a Xerez y Ponferradina y el empate en el Rico Pérez después de estar con diez jugadores durante casi todo el partido, pero seremos nosotros los medios de comunicación o los aficionados los que hagamos este balance ya que el entrenador del Depor, Carlos Terrazas, tiene el mes de febrero como momento para analizar la temporada del equipo. Nosotros medimos el tiempo de otra manera diferente a él, o al menos eso es lo que transmite semana tras semana. De todas formas seguro que en los próximos días escuchamos o leemos alguna frase del entrenador repasando los puntos conseguidos en octubre.

¿Qué dice Terrazas?

Esta es la pregunta más frecuente que me hacen algunos aficionados al Depor, sobre todo cuando pierde el equipo, para saber qué opina el entrenador sobre el último partido disputado. Mi respuesta varía según el encuentro: que hemos tenido ocasiones pero no hemos acertado en la portería, que hemos cometido errores de bulto, que el árbitro determinó el choque, que el campo estaba impracticable… Yo creo que o la pregunta es retórica o lo que esperan es que les diga que ha reconocido el mister que ese día no hemos jugado una patata; pero no les puedo dar esa satisfacción porque no recuerdo yo que en los 42 partidos del año pasado, ni en los jugados este año haya habido una autocrítica dura por lo desempeñado en el terreno de juego.

Algo que sorprende porque reconocer los errores propios engrandece a la persona y la dignifica y en Guadalajara hemos tenido ejemplo de ello. Precisamente la semana pasada el entrenador de la Ponferradina, el ex jugador Claudio Barragán, que tantos disgustos nos dio a los madridistas con el Super Depor, reconocía abiertamente que habían jugado el peor partido de la temporada y que habían sido justos perdedores del partido y que tenían que pensar en el siguiente encuentro. Es más, entre semana hemos escuchado al mismísimo Vicente del Bosque reconocer que el equipo no supo jugar los últimos minutos de encuentro, y que el cambio de Torres, que consideraba que era positivo para el grupo, no lo fue tanto, y pidió perdón y lo sentía si la afición lo consideraba así. Hasta el mismo rey de España, ha reconocido que se ha equivocado y pidió perdón por el episodio de Botswana.

Ese es uno de los puntos débiles del entrenador del Deportivo Guadalajara, que es un gran mister, ha ascendido al equipo, lo ha mantenido en segunda, pero que cuando las cosas vienen mal dadas no asume esa parte de culpa y se remite al mes de febrero para hacer los primeros balances de la temporada. Una fecha que efectivamente es apropiada para ver con perspectiva lo que llevamos de temporada, pero vamos que analizar el día a día no deja a nadie calvo y sobre todo a una afición que esta pendiente de su equipo y que se preocupa cuando sufre muchas derrotas en poco tiempo. De todas formas todo hace indicar que se ha pasado la etapa mala de esta temporada porque poco a poco se van acoplando los nuevos jugadores, se han frenado las lesiones de larga duración y se empieza a recuperar efectivos como ha sido esta semana con Alex Ortiz y Alex García.

Hay otro aspecto que me preocupa con respecto al Deportivo Guadalajara: es el alejamiento de la afición con la directiva del club. Cuando me refiero a la afición no sólo es al abonado que paga su abono a principio de temporada, por ellos me quito el sombrero, me refiero al seguidor de los morados que esta pendiente del equipo pero que no va al campo porque no quiere o no puede pagar 30 euros de entrada y tampoco quiere o puede pagar los 205 euros anuales; ese guadalajareño que bajaría cuatro o cinco partidos pero que con esos precios no lo hace y poco a poco se va desvinculando del club. Ese es un fallo que no ha conseguido solucionar el club, porque no ha llevado una buena campaña de marketing para “adoptar” a todos estos aficionados, porque puede ser que Guadalajara no dé para más de tres mil y pico aficionados cada dos semanas, pero se me hace extraño que se hable tanto de fútbol en la ciudad y todavía no se haya visto un lleno en esta nueva temporada (el único que vimos la temporada pasada fue con el Deportivo de la Coruña y fue por los aficionados gallegos). Echo en falta una reducción del precio de la entrada para los colectivos con cargas personales, como los parados o las familias numerosas,… O sacar packs de dos, tres, cuatro o cinco partidos a un precio reducido para conocer si hay más afición o nos quedamos en esos tres mil y pico.

En cuanto al objetivo de esta temporada, luchar para meternos en playoff, está descartado al no poder contar con Zazo y Kepa y haber comenzado la temporada con un registro de partidos tan malo.

Espero que les haya gustado esta reflexión sobre la forma de afrontar las situaciones deportivas de nuestro Depor. Si a alguien no le ha gustado les pido perdón, que como he dicho antes reconocer los errores dignifica a la persona.

Ernesto Morán es en la actualidad la voz de Guadalajara en el Tiempo de Juego de la Cadena Cope. Ademas, presenta los espacios deportivos de la misma emisora y de Popular Tv Guadalajara en sus dos tertulias semanales: El Palco y La Previa. Vinculado a Guadalajara desde hace un lustro cubre la información, local, provincial y deportiva para ambos medios de comunicación. En sus inicios trabajó con los periodistas deportivos Angel Gonzalez Ucelay y Gaspar Rosety en Radio Intercontinental y Somosradio cubriendo partidos de primera división en campos como Bernabeu, Calderón o Alfonso Pérez de Getafe.

Cuestión de prioridades

Imagen del aparcamiento de la Diputación de Guadalajara. // Foto: PSOE

Por Yago López

No sé cómo lo han conseguido pero lo cierto es que de tanto meternos el miedo en el cuerpo amenazando con la que se avecina estamos encajando un recorte social tras otro con resignación cristiana. No quiero quitar valor a las constantes manifestaciones en contra de unas medidas que están acabando con el sistema de bienestar, pero lo cierto es que, lamentablemente, en este país en los últimos años las protestas ciudadanas no han cambiado mucho las decisiones de nuestros dirigentes, salvo que estemos en plenas elecciones y se limiten a posponerlas.

La pérdida de servicios sociales que estamos sufriendo no tiene precedentes. En Guadalajara por ejemplo, si hablamos de Sanidad podemos comprobar que el máximo exponente de la provincia, el Hospital Universitario, tiene desde este mes de octubre dos secciones completas cerradas a cal y canto, lo que supone 150 camas menos y más de un centenar de profesionales despedidos, y eso que estaba en proceso de ampliación para atender a la creciente demanda, que ironía.

A esto hay que sumarle que la lista de espera para operaciones quirúrgicas ha incrementado un 30% en el último año y que la Ley de Garantías de Atención Sanitaria, aquella esperanzadora norma que aseguraba al paciente su tratamiento gratuito si se superaban los tiempos de espera máximos es ahora papel mojado. Y podría seguir todo el día enumerando recorte tras recorte sanitario, en especial en el medio rural donde creen ya que un centro de especialidades es un edificio con cuatro autómatas que te derivan a la capital por defecto.

Y si esto sucede en Sanidad, no digamos ya en Educación. Otro pilar básico que antes de las elecciones el Gobierno regional primero, y el central después, no iban a tocar bajo ningún concepto. Basta comprobar los cientos de profesores menos con los que cuenta la provincia, la masificación de aulas, la desaparición de las clases de refuerzo, la supresión del transporte escolar en muchos pueblos o de la eliminación de las ayudas para el comedor o el material escolar. Y si esto sucede en estas dos materias, tan visibles a la sociedad en su conjunto, cuyos recortes llevan en principio aparejado un alto coste político, imaginen lo que está ocurriendo en otros campos que afectan exclusivamente a los colectivos más vulnerables, como por ejemplo los inmigrantes.

Todas estas medidas son justificadas por el Partido Popular, a nivel nacional, regional y local, -hay que ver que facilidad para cerrar filas- bajo el argumento de que no es posible salir de la crisis por otra vía que no sea la reducción del gasto público. “No nos gusta, pero no queda más remedio” , no se cansan de decir. Pero claro, uno no es idiota y aunque dispuesto a apretarse el cinturón hasta el vómito en favor del bien común no acaba de entender la escala de prioridades que manejan a la hora de repartir el dinero público.

Me acusarán de demagogo pero no puedo comprender como la Diputación de Guadalajara puede destinar hace dos días más de 300.000 euros a renovar su parque de automóviles, incluyendo un turismo que supera los 20.000 euros en el mercado y no hay dinero para mantener la decena de escuelas rurales que han desaparecido en la provincia. No entiendo de verdad como la presidenta, Ana Guarinos y el vicepresidente, Lorenzo Robisco, de esta misma institución tienen la desvergüenza de cobrar las dietas por asistir a los plenos del Ayuntamiento capitalino como concejales del mismo cuando el consistorio está a 300 metros de su lugar de trabajo y la nómina de ambos supera de largo los 50.000 euros anuales.  Son detalles, tristemente comunes a todas las administraciones, que de evitarse no nos sacarán de pobres, pero que resultan un insulto constante.

Quizás ha llegado la hora de tomar distancia y empezar a exigir que se destinen nuestros impuestos a lo verdaderamente necesario, si es que realmente no hay presupuesto para educar a nuestros hijos, atender a nuestros mayores, apoyar a los desempleados y cuidar a los enfermos. Mientras que esto no esté cubierto no es lícito que se pague un solo coche oficial a quien tiene cuatro en el garaje, que los eurodiputados viajen en primera clase y cobren sueldos astronómicos, que a los parlamentarios nacionales se les costee un hotel de primera cuando acuden a Madrid –más aún si viven a media hora -, y así un sinfín de privilegios que antes eran difíciles de comprender pero que a día de hoy resultan intolerables. Es más, si creen que no queda otra que dejar a ciudadanos sin trabajo, sanidad ni educación habrá que empezar a replantearse cada partida del presupuesto, pero de verdad.

Y no me vengan señores dirigentes contándome eso de que comparado con sus homólogos europeos salen perdiendo de largo porque efectivamente, muy a nuestro pesar, hoy por hoy con el resto de países del viejo continente, excepto con Italia, Grecia y Portugal –el dream team del recorte social- desde luego no hay comparación posible.

Un cuarto de pobres

Dos usuarios de un comedor social comparten mesa.//Foto: Arciniega.

Dos usuarios de un comedor social comparten mesa.//Foto: Arciniega.

Por Elena Clemente

Dice Accem, la Asociación Católica de Cooperación Española de Migraciones, que en nuestra región los pobres suman ya más de una cuarta parte. Reflexionen un momento porque la cifra irrita y llega al corazón a partes iguales. Mañana es el Día Internacional de Lucha contra la Pobreza. La radiografía que ha hecho esta semana el guadalajareño Braulio Carlés, vicario de Pastoral Social y coordinador de Accem en Castilla-La Mancha no es nueva, es verdad, pero no por ello deja de ser descorazonadora. Cada vez son más las personas que no tienen qué comer y acuden a los comedores sociales -Casa Nazaret reparte 200 comidas al día-. Cada vez son más los nacionales y no los inmigrantes los que recurren a este tipo de servicio social cuando antes sucedía al revés -y también era descorazonador-.

Nacionales y sin tener qué comer. Son los nuevos pobres que ha creado la crisis. Muchos de ellos, gente normal, con una vida normal, un trabajo normal, que han visto cómo de la noche a la mañana, se les ha acabado el trabajo y su vida ha caído como un castillo de naipes que se desmorona con un simple soplido. Gente a la que le da vergüenza ir a pedir la comida semanal a las puertas de Cáritas porque hace unos meses, un año, no tenía por qué hacerlo. La pobreza está más cerca de lo que pensamos. La línea que la separa de la normalidad es más delgada de lo que parece, siempre lo he pensado. Y por eso, debe haber una red fuerte que sostenga a los desheredados de la crisis.

Esta asfixiante situación económica está abriendo más si cabe el abismo -cada vez más inseparable- entre la clase alta y los pobres, haciendo desaparecer la clase media. Porque si ha aumentado el porcentaje de gente que vive por debajo del umbral de la pobreza, también lo ha hecho el porcentaje de gente, de familias mediomileuristas que viven viendo el precipicio todos los días desde su ventana.

La crisis cuadra presupuestos, recorta, cambia vidas, pero debe dejar inmutables ciertas cosas. Una de ellas, es sin duda, los servicios sociales, donde no se entiende que existan tijeretazos. No se trata de mantener una beneficiencia, de garantizar “lo primario, lo básico”, como me comentó la concejala Verónica Renales hace casi un año, en una entrevista.

En realidad, se trata de mantener eso pero tener, además, un colchón presupuestario, para lo que está por venir -para los nuevos pobres a los que antes me refería- porque no hay que ser muy listo para saber que la crisis multiplicará las necesidades sociales. En Guadalajara, además de recortarse las partidas para Servicios Sociales se han hecho de pago servicios de Bienestar Social que antes eran gratuitos como las ludotecas.

Entre los retos para la nueva legislatura de Román destacaba el Plan de Inserción Social, que pretendía optimizar todos los recursos sociales para agilizar gestiones y evitar que las atenciones se dupliquen. El Plan parece que ha sido objeto de recorte total también -creo que sólo ha habido una reunión entre técnicos, Ong´s y asociaciones-, y ha quedado paralizado. Aunque eso sí, el Ayuntamiento es “solvente” y hace sus deberes, obteniendo en 2011 un remanente positivo superior a 1.300.000 euros.

Que el día de mañana sirva para reflexionar sobra la necesidad de encontrar soluciones a la pobreza, cómo atajarla, cómo vivir con ella. Todos somos responsables.

¿Una fórmula mágica contra la sequía?

Las aguas del Tajo discurrían cálidas este verano a consecuencia de la sequía. // Foto: M.P.

Por Marta Perruca

En ocasiones, cuando me enfrento a un comunicado de prensa me siento ciertamente estúpida. Y es que por más que leo una y otra vez la información del gabinete en cuestión no llego a comprenderla. Vamos, que no le encuentro ni pies ni cabeza. El pasado domingo, nuestra firma invitada, el periodista Paco Campos, analizaba con bastante tino el tema del trasvase Tajo-Segura, después de la aprobación de una nueva cesión de caudales a la cuenca murciana de 101,7 hectómetros cúbicos.

Pues bien, puede que sea fruto de mi supina ignorancia en relación a las cuestiones técnicas de esta infraestructura, pero no entiendo cómo es posible trasvasar casi 102 hectómetros cúbicos de agua cuando la cabecera se encuentra al 25 por ciento de su caudal –Entrepeñas y Buendía acumulan 591 hectómetros cúbicos de sus 2.474 posibles- y afirmar al mismo tiempo que “el volumen de agua disponible se mantendrá en los embalses de Entrepeñas y Buendía”. Claro, que a renglón seguido la nota dice que se trasvasará “en función de la demanda”. ¡Ah! entonces ya me queda todo mucho más claro.

Dejando mi “estupidez” aparte y sin profundizar más en la cuestión del trasvase, que Paco Campos analizó someramente ya el domingo pasado, quiero manifestar mi preocupación por este año hidrológico, el más seco de los registrados en las mediciones de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), y sus consecuencias.

La sociedad de pescadores de Molina de Aragón alertaba, el pasado mes de agosto, de la preocupante situación de algunos tramos del río Gallo a su paso por los términos municipales de Prados, Pradilla y Chera donde, a causa de esta sequía, el río se quedaba sin agua provocando la muerte a centenares de truchas. Esta sociedad enviaba una carta a la Consejería de Agricultura y Medioambiente reclamando actuaciones urgentes que nunca llegaron, según afirman, porque el responsable de turno entendió que se trataba de una situación provocada por la naturaleza y que, por tanto, tenía que ser la propia naturaleza la responsable de restituir esta zona cuando llegue un año hidrológico más favorable. Me pregunto por qué no se le dice lo mismo a los agricultores murcianos: “Ya sembrará usted cuando llueva lo suficiente ”.

Los pescadores molineses conocen otros casos similares ocurridos en la región, concretamente en la provincia de Cuenca, donde la Administración sí intervino con camiones cisterna salvando de una muerte segura a cientos de peces.

Ya es demasiado tarde para esta zona del río Gallo, uno de los más trucheros de nuestro territorio, fuente de ocio y recurso turístico de la provincia, por lo que los pescadores reclaman ahora un protocolo de actuación para situaciones futuras. Además, recuerdan que la sociedad no es el órgano competente para actuar –si lo hicieran estarían incurriendo en delito- por lo que tienen que contemplar con impotencia la decadencia del río a causa de la sequía y cómo con mayor asiduidad El Cabrillas, en el Alto Tajo, se queda a menudo sin agua sin que nadie haga nada por ese preciado tesoro que tienen los pescadores, que es la trucha autóctona –la trucha fario-.

Y sí, estoy francamente preocupada, y tengo que afirmar que sentí nostalgia y tristeza cuando al volver a bañarme en las frías aguas del río Tajo, esté verano, comprobé que ya no estaban frías, porque el Tajo baja este año con menos caudal. También lo constataron en Taravilla cuando celebraban la fiesta ganchera y los troncos se quedaban enganchados en el fondo del río.

Ya es sabido que las desgracias nunca vienen solas por lo que, si no tuviéramos bastante con esta crisis económica, que nos estrangula a todos, este año, además, hace su aparición la sequía y toca llamar la atención de los ciudadanos en relación a lo importante que es ahorrar agua. Y corresponde ahora también repartir tirones de orejas entre nuestros representantes políticos para que no hagan política con ella y sí una buena gestión, que para eso les pagamos. Aunque quizá no deberíamos preocuparnos nunca más por la falta de agua, porque, al parecer, ¿o acaso sí soy una estúpida?, el Ministerio de Agricultura ha descubierto la fórmula mágica para aprobar trasvases sin disminuir por ello los caudales de la cuenca cedente. Pues asunto arreglado, ¿no?

Hagan pellas

Una reciente manifestación de estudiantes, en Talavera. // Foto: soypublicaclm.wordpress.com.

Por Rubén Madrid

Los institutos viven desde ayer y hasta mañana una jornada maratoniana de huelga contra los recortes. O de pellas. Porque la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha ha enviado una circular a los centros para avisar a las direcciones de que la huelga es ilegal. No lo dice así, pero lo sugiere, según leemos de uno de estos folios: es “mero absentismo escolar”, porque los estudiantes no tienen un contrato laboral que les permita hacer huelga propiamente dicha. Como le he leído al escritor Pep Bruno, ahora resulta que jamás hubo Mayo del 68. Es más, por esta misma regla de tres, las huelgas estudiantiles contra el Franquismo fueron prácticas de absentismo contra la dictadura…

Resulta además que, para el ministro Wert, que los padres de la CEAPA secunden la protesta es “irresponsable”. Conclusión: de tal palo, tal astilla; de padres irresponsables, hijos huelguistas, absentistas, vagos y maleantes.

Lo peor no son los eufemismos, sino la criminalización constante hacia quien demuestra públicamente su disgusto o su cabreo. Este es su modelo de democracia, el mismo que, en palabras de Cospedal, identifica la protesta pacífica junto al Congreso (¿dónde hacerse oír mejor que frente al palacio donde reside la soberanía popular?) con un golpe de Estado como el de Tejero, que entró en el santuario de la democracia con estruendo de tiros y coños y secuestró a los diputados. Como todo el mundo entendió, viene a ser lo mismo.

Sucede este debate sobre práctica democrática -que no sobre educación- a la vez que la Unesco emite un juicio que nos pondría colorados si tuviésemos una pizca de rubor patrio al margen del orgullo futbolero. Según su informe anual ‘Educación para todos’, España es el primer país de Europa en términos de fracaso escolar y de mala inserción laboral para sus jóvenes.

Ya estoy oyendo a nuestro consejero decir que precisamente de eso se trata, de hincar más los codos y de protestar menos… Como si exigir una mejor calidad en la educación y denunciar públicamente los recortes no formasen parte de un mismo objetivo: combatir el fracaso escolar y mejorar la inserción laboral juvenil.

Comunicado de la Junta para los centros.

Examinemos el caldo de cultivo. La población juvenil está necesariamente desmotivada y no encuentra más alternativa que la resignación, tan reñida con un espíritu joven y libre. Porque estos chavales nos ven a sus mayores y les damos lástima, Incluso a sus mayores menos mayores, como la generación a la que yo mismo pertenezco: los niños de los ochenta, nacidos ya en plena democracia, criados sin necesidades, pendientes únicamente de esforzarse por llegar a la Universidad, de darse los madrugones para ir a clase, de pegarse noches anfetamínicas de estudios y de licenciarse para labrarse un futuro… Nos miran a los ojos y nos preguntan: tanto esfuerzo dócil, ¿para qué?

Conozco periodistas recién licenciados que, a sus 23 años, reciben el mensaje inequívoco de que “hay que reciclarse”. ¿Desde cuando hay que reciclar antes de usar? La crisis económica se capea con recortes, pero la crisis social siempre provoca heridas más profundas.

¿Es una huelga política? Como todas. ¿Es una huelga partidista? Sólo en la medida en que el PP se reconozca culpable de generar esta ira. Los muchachos protestan contra un futuro desesperanzador. Contra unas matrículas más caras en la universidad. Contra la retirada de profesores de apoyo en Infantil -los niños de tres años vuelven a casa con el culo sucio, se lo aseguro-. Contra el sacrificio de las materias que más dignidad confieren al futuro ciudadano (¿qué opina el consejero de filosofía, de espíritu crítico, de la práctica saludable de pensar?). Protestan contra el absentismo -aquí sí- que provoca que durante días un profesor enfermo o jubilado no sea correctamente reemplazado. Y contra la retirada de las ayudas para comedor. Y contra el mantenimiento de las subvenciones a la educación privada en los tiempos de crisis. Y contra la rebaja de las condiciones laborales al profesorado, acompañada día sí y día también de una mirada de desprecio hacia quienes todos deberíamos considerar maestros en el sentido más amplio de la palabra. Y protestan, por supuesto, contra las autoridades educativas que responden con demagogia a las preocupaciones ciudadanas. Están jugando con fuego: protestar cívicamente, ser atendido y no ser tratado como un delincuente común también es educar en valores.

Protestan y protestarán estos chavales contra la mala educación de hoy, cuyos perjuicios herederán como problemas de su vida el día de mañana. Por eso hacen bien en hacer pellas, novillos o como se quiera llamar a esta huelga en toda regla. No se les escucha y se les dice que paguen, estudien y callen. No solo hay razones para faltar hoy a clase, sino para salir literalmente corriendo de este país. Esta salida de la crisis, a costa de los más débiles, seguirá alimentando el peor de los abstentismos: la fuga de cerebros.

Tomando el pulso al comercio

La Calle Miguel Fluiters aún sigue conservando pequeño comercio. //Foto: A.S.

Por Abraham Sanz

Uno de los mejores termómetros de la vida de una ciudad es su actividad comercial y hostelera puesto que implica la generación de una serie de relaciones sociales que permiten configurar la identidad de un barrio, de un pueblo o de una ciudad. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el pequeño comercio, la tienda de barrio de toda la vida, se está convirtiendo en una pequeña especie en extinción donde las grandes y medianas superficies comerciales copan todo este espectro.Ya se ha perdido ese barrio donde las tiendas no se conocían por su nombre, sino por el nombre de pila de su dueño. Se ha deshumanizado el hecho de ir a comprar en muchas ocasiones por falta de una mentalidad recicladora dentro del comerciante y en otras muchas, por las comodidades horarias que facilita un gran centro comercial. Pero, ¿compramos un producto mejor en una tienda especializada que en un macro-centro? Parece evidente que la respuesta a esta respuesta es no, pero ¿esos pequeños comercios nos ofrecen la oportunidad a muchos de poder acercarnos a ellos?

El stress diario que genera la rutina laboral impide que nos podamos amoldar a los horarios de estos comercios cuya franja de atención al público se extiende a unas horas en las que, años atrás, muchos se encontraban en su puesto de trabajo. Aun así y a pesar de que muchos ahora engrosan las listas del paro, no se detienen a ir a esas cada vez menos tiendas de barrio a hacer la compra porque ya tienen el hábito creado de ir a Mercadona, Hipercor o Erosky por nombrar alguna firma. Aunque estas ya se están reinventando siguiendo fórmulas ya implantadas en Europa como Tesco donde no abogan por grandes espacios, sino por crear tiendas de proximidad –los denominados express en España- en los barrios para tratar de ocupar ese hueco que han dejado vacío las tiendas de barrio.

Si queremos devolver el pulso a la ciudad, debemos volver a dotarle de vida comercial a las calles tanto del centro como de cualquier barrio de la ciudad. Para ello se ha de cambiar la filosofía comercial tanto en el plano de horarios como en las oportunidades que se ofrecen para poder abrir los fines de semana. Son muchos los lugares donde, cierto es existe un mayor trajín turístico o universitario, donde ya se está apostando por la apertura en horarios más propios de gran centro comercial o evitar la pausa de la hora de la comida.  Medidas así se podrían implantar para revitalizar el comercio del casco histórico donde mucha gente sólo cuenta con ese margen para poder ir a hacer la compra o ver si se puede comprar algo de ropa, mientras entra o sale del trabajo.

O incluso, incentivar la apertura de sábados aprovechando el tirón turístico que parece estar experimentando Guadalajara en los últimos años donde, por ejemplo, en la última anualidad se ha incrementado un 8%. Y es que parece increíble que en toda la calle Mayor apenas haya un lugar donde se puedan adquirir los típicos bizcochos borrachos de Guadalajara; cuando en otras ciudades con un turismo más arraigado como Cáceres, Salamanca o León, sus productos típicos se pueden comprar en cualquier esquina. Copiemos la fórmula.

Aunque el debate de fondo sería el de apostar por la liberalización completa de horarios o no. Para ello, primero habría que tener en cuenta dos factores. Uno y primero es si la apertura hasta altas horas de la madrugada de comercios de origen asiático se puede considerar competencia desleal o ha de estar sometido a una nueva regulación que implique un número máximo de horas abierto al público a la semana. Y una segunda, el “efecto frontera” con Madrid tras la decisión de esta Comunidad de ser la primera en autorizar que los comercios puedan abrir a cualquier hora todos los días del año, siguiendo así el modelo anglosajón del sector.  A ambas, además, se une una tercera que es el ante proyecto de liberalización de horarios comerciales que el Gobierno de Cospedal está preparando para Castilla-La Mancha y que de momento, no convence a la Confederación del Comercio de la región.

Sinceramente, la liberalización de horarios bien ejecutada debería estar acompañada de grandes beneficios a las empresas que decidieran emplear a nuevos trabajadores para crear nuevos turnos de apertura comercial tanto en días de diario y fines de semana; así como reducir los gravámenes e impuestos para pymes y autónomos dada la situación de crisis que se atraviesa en la que ya no sólo emprender es más que complicado, sino subsistir en el mercado es harto complicado.

Además, y para revitalizar el comercio en el centro, se han de dotar de nuevas medidas que favorezcan el aparcamiento en esta zona o el mantenimiento de buenas ideas como ‘Los Jueves del Ahorro’ o diferentes ferias que sirvan para que poco a poco ese añejo comercio junto con el incipiente, puedan ver como sus escaparates se pueblan de curiosos que desean ver cuáles son las últimas novedades. Se ha de apostar de una vez por el comercio tradicional desde las administraciones y, los comerciantes, cambiar su mentalidad para ser más aperturistas para que no sólo veamos tiendas asiáticas abrir en la calle Mayor o en la calle Virgen del Amparo, otrora paradigma de las compras de la ciudad.

Crear nuevos horarios comerciales dentro de la ciudad si puede repercutir a encontrar una ciudad con más vida, con más oportunidades de empleo y que al comprobar que esta metodología funciona, puedan surgir nuevas iniciativas alrededor que permitan crear esa esencia de barrio o de ciudad que Guadalajara nunca debió perder, a pesar de que la sombra de Madrid o de Alcalá de Henares sea siempre alargada sobre nuestra provincia. Puede crear trabajos temporales a jóvenes, a estudiantes o aquel parado que necesita de un empleo aunque sea por horas; puede permitir un mayor sosiego para hacer la compra a todos aquellos que trabajan a diario y, esa calma, siempre repercutirá en un mayor gasto.

En definitiva, una liberalización de horarios puede ser beneficiosa si se barajan todo este conjunto de elementos mencionados para que Guadalajara pueda gozar de una nueva salida a la crisis.

Antón ocupa el lugar de Ernesto

Álvaro Antón se zafa de Carlos Ruiz en una jugada del partido del pasado sábado. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

Llegó la primera victoria del Deportivo Guadalajara y lo hizo, de nuevo, con Álvaro Antón como protagonista. En alguna ocasión he definido al futbolista burgalés como “el fútbol del Depor”, quizá una expresión algo exagerada por aquello de que el fútbol es un deporte de equipo. Pero es la sensación que me transmite sobre el campo. Cuando interviene, las jugadas mejoran y se clarifican, el balón está a buen recaudo y el ataque toma otra dimensión. Y eso que no necesitó jugar su mejor partido ante la Ponferradina para ratificar todas esas virtudes.

Después de una primera parte infructuosa, el Escartín se encaminaba a 45 minutos de sufrimiento al estilo de toda la temporada. El conjunto berciano no exigió demasiado aunque tampoco sufría… hasta que apareció Antón. Una falta en la frontal (minuto 56), centrada, perfecta, necesaria, caída del cielo… Era el momento y en la memoria de todos apareció el gol ante el Real Madrid Castilla y otro intento que aquel día se estrelló espectacularmente en el larguero. Nadie discutió el balón al 23 del Depor, que convirtió el lance en obra de arte para adelantar a los de Terrazas. El gol fue una liberación y Vicente ratificó el triunfo en el tramo final del chque. 2-0 y un auténtico respiro para el Escartín, que realmente necesitaba oxígeno para no caer en depresión.

Con estas nueve jornadas como aval, me atrevo a decir que Antón ya ha hecho olvidar a Ernesto, el jugador más decisivo de la temporada pasada. El extremo madrileño marcó nueve tantos y regaló un arsenal infinito de asistencias, pero no dejaba de ser un ejecutor. Un brillante ejecutor aunque con poca influencia en el juego colectivo. Álvaro es algo más. Igual de fiable y talentoso a balón parado, pero capaz de tejer el fútbol, de ampliar su zona de actuación, de elegir, dividir y sentenciar. Por todo eso seguramente haya alguien que no se explique por qué este futbolista no ha acabado de hacerse un hueco en la máxima categoría.

Nacido en Pinilla de los Barruecos (Burgos, 28-12-1983), Antón es un producto de la cantera del Real Valladolid. Cuentan los que le vieron nacer en los anexos al José Zorrilla que su padre recorría cada día más de 300 kilómetros  para acompañarlo a los entrenamientos. Después de una brillante etapa juvenil, la capacidad del media punta provocó su debut en Primera División en un Alavés-Valladolid que acabó con empate a uno (21-6-2003). Era su aterrizaje en la élite, con 19 años y sensaciones inmejorables.

Antón jugó en el filial la campaña siguiente y formó parte la primera plantilla en las tres posteriores en Segunda División (64 partidos y nueve goles). Después de un nuevo ascenso, en la campaña 2007-2008 la falta de minutos le llevó a aceptar la cesión al Racing de Ferrol, donde jugó una espectacular segunda vuelta en la que anotó seis tantos. Sergio Kresic, con el que coincidió en Zorrilla en la 2004-2005, le devolvió a la élite en el Numancia, con una nueva cesión que pudo ser el gran punto de inflexión del futbolista. Un entrenador con plena confianza y un gran arranque liguero parecían ser la confirmación definitiva de Álvaro en la Liga, un despegue truncado por una grave lesión en su rodilla izquierda (el maldito cruzado anterior). Nunca sabremos qué habría sido de la carrera de Antón sin aquel nefasto Numancia-Betis de la jornada 10, pero la temporada en la que por fin se le presuponía una continuidad definitiva se esfumó entre una larga recuperación.

Desde Soria, el jugador burgalés encadenó un nuevo préstamo, esta vez al Recreativo de Huelva, en un año (2009-2010) en el que recuperó su mejor nivel. 32 partidos en el Decano y cinco goles así lo avalan. Tanto, que el Valladolid recuperó a la perla de su cantera por enésima vez después de descender de nuevo desde la máxima categoría. Ese año disputa 32 encuentros y el cuadro pucelano se queda a las puertas del regreso a Primera (cae en la primera eliminatoria del play-off ante el Elche).

Fue la última vinculación de Álvaro Antón con el equipo en el que se formó, una etapa acabada que dio paso a su estancia en Cartagena la pasada campaña. De nuevo pieza fundamental, el rendimiento de Antón fue de lo más destacable entre una plantilla confeccionada para luchar por los puestos nobles y que acabó descendiendo a Segunda División B (cuatro goles en 32 jornadas). Sin duda, una experiencia negativa y que a buen seguro le habrá  rondado la cabeza en este accidentado inicio liguero con el Deportivo.

Pero la victoria del sábado abre un nuevo escenario en el Pedro Escartín. Liberado de ese peso indiscutible que han supuesto los ocho primeros encuentros, el equipo de Terrazas tendrá que apostar por relanzar de inmediato su papel en la categoría. Sus opciones de éxito pasarán en gran medida por la inspiración de Antón, un futbolista especial que se ha ganado la absoluta confianza del técnico vasco. “Juega muy bien al fútbol y pelea. Esos son los jugadores que me gustan a mí”, explicó el míster bilbaíno, poco dado al elogio individual, al término del encuentro. Podemos decir que Terrazas se rinde a Álvaro Antón, el fútbol del Deportivo. Y yo también.

‘Matarile’ al trasvase

El periodista Paco Campos.

Por Paco Campos *

Si me permiten voy a cambiar la letra de esta canción tradicional: “Dónde está el agua matarilerilerile, dónde está el agua maratilerilerón chimpón”. Las llaves del trasvase, al contrario de lo que dice la tonadilla original, todos sabemos quién las tiene, no están “en el fondo del mar”, pero no conocemos el propietario del agua, a dónde va a parar. Recientemente se ha aprobado un nuevo envío a Levante de 101 hectómetros, pese a que los embalses de cabecera están al 23%. Se pide agua, pero seguimos sin conocer exactamente, más allá de las generalidades, quién disfruta del caudal, qué hectáreas se riegan, de forma pormenorizada, con propiedades incluidas y nombres de los propietarios, y, en su caso, qué complejos turísticos se benefician, porque tenemos derecho a sospechar, no a afirmar, que el uso que se da a este líquido elemento no va destinado para lo que se suele anunciar cada vez que se aprueba una derivación. Habría que hablar de los usos furtivos de ese caudal que sale de Guadalajara con destino a campos de golf –hay estudios, como el de la Universidad de Castilla-La Mancha, que lo demuestran- o pinchazos en la tubería del trasvase con dirección a usos agrícolas no declarados. ¿Estará el agua en el fondo del mar, junto con las llaves?

Se abusa de un bien que sigue siendo barato, y más si comparamos lo que les costaría a los agricultores levantinos pagarlo desalado si Zapatero hubiera cumplido con su compromiso de aplicar en su totalidad el plan de desalación. Sonará mal para muchos, pero aquí la realidad es que cada comunidad debería apañarse con los recursos hídricos que tuviera, así no habría que echar cuentas más allá de las necesarias para un aprovechamiento óptimo de los mismos. Digo apañarse, porque, por ejemplo, la agricultura intensiva de Levante se ha creado como una actividad artificial, gracias al caudal de una cuenca que se encuentra emplazada a cientos de kilómetros. Cientos de hectáreas subdesérticas son irrigadas con el agua, cada vez más escasa, de una zona que, a priori, tiene abundancia hídrica, mientras hay estudios que demuestran que las lluvias han disminuido un 40% en los últimos 40 años. Otro asunto es la necesidad de beber, que no se puede negar a nadie. Ahora, una vez más, uno de acuerda del borrador del Plan de Cuenca del Tajo, que sigue guardado en el cajón de la Confederación y me afeito la cabeza si sale adelante en las condiciones en que se redactó, beneficiosas para ambas partes, Castilla-La Mancha y Murcia. En él precisamente se adaptaba el sistema de regulación a la pluviosidad de los últimos años. Pero seguro que pesan más otros intereses…

Por todos estos motivos, la sociedad de Guadalajara, o para ser más precisos, y con el máximo respeto, los mismos de siempre, han puesto el grito en el cielo. Lo han hecho la Asociación de Municipios Ribereños, los representantes del PSOE más que los del PP porque, ya se sabe, algunos lo usan como arma arrojadiza contra la política protrasvasista del Gobierno de Cospedal, así como la Plataforma en Defensa de los Ríos Tajo y Alberche. Siempre con la aprobación y respaldo del PSOE que también lo utiliza para sus fines políticos (¿en qué cajón se encuentra la Ley del Agua?).

Sin embargo, en la calle, donde debería estar la protesta, espontánea, sin manipulaciones políticas, es un asunto que no preocupa demasiado, vamos, que los vecinos de las localidades del entorno de Entrepeñas y Buendía no están dispuestos a cortar carreteras, ni nada por el estilo. Entre tanto se olvida el verdadero trasfondo reivindicativo y la realidad que supone el mantener activa una infraestructura de enorme impacto medio ambiental. Si el Gobierno de España –el actual y los anteriores- se ajustara a la Directiva Marco del Agua de la UE –y no a los intereses electoralistas procedentes de Murcia y Valencia, feudos del PP-  estos embalses deberían ser utilizados primordialmente como una enorme infraestructura de regulación que garantizara en todo momento un caudal ecológico suficiente para mantener el ecosistema del Tajo. Por eso se debería dar matarile al trasvase y no por alguna otra cuestión falaz cuando se habla del “agua para nuestro desarrollo”, para el de Guadalajara. Y yo me pregunto: ¿Para qué desarrollo? ¿Qué perspectivas tiene de crecimiento la zona ribereña? ¿En qué medida real crecería si no hubiera trasvases más allá de la conversión de la zona en un museo naval y un lugar para el lucimiento de las embarcaciones de la gente adinerada? Esto es así, porque realmente no hay ningún plan que promueva la generación de riqueza a partir de la ejecución de obras para crear extensos regadíos con el objeto de que pudieran ser irrigados con “el agua que nos pertenece” por derecho natural. Por otra parte, para qué queremos reservar al margen de los trasvases 800 de los 2.400 hectómetros cúbicos de Entrepeñas y Buendía, lo equivalente, más o menos, al 40 por ciento de lámina estable de reserva en los pantanos, si no hay población para que los utilice con el fin de desarrollarse. Para qué queremos tanta agua si la zona abarca más o menos 8.000 habitantes (hay que recordar que en Beleña hay 50 hectómetros de capacidad para abastecer a todo el Corredor del Henares, sus 500.000 almas y las innumerables industrias que quedan, pese a la crisis). ¿Tanta agua queremos si, además, las obras de abastecimiento directo desde el Tajo están en su recta final?

En fin, que, con este panorama, no queda otro remedio que luchar por dar matarile al trasvase con el objeto de tener el agua de los pantanos para el disfrute propio, para sacar a pasear las relucientes embarcaciones y desempolvar el traje de capitán. A menuda Guadalajara aspiramos, a la del Mar de Castilla de los 70, representativa de una sociedad de ricos y pobres, de sirvientes y servidos, mientras el motor económico seguiría en otros puntos de la geografía nacional porque, desde luego, Murcia no renunciaría jamás al desarrollo alcanzado, mientras nosotros nos tendríamos que conformar con esos museos virtuales de vacaciones y fin de semana en los que se están convirtiendo nuestros pueblos.

 * Francisco Antonio Campos Vicente, afincado en Alcalá de Henares, atesora  una larga trayectoria en el periodismo de Guadalajara, ligada a la cabecera Nueva Alcarria, donde comenzó -en la etapa como bisemanario- cubriendo Corredor del Henares, para, tras el paso a diario, ampliar la cobertura geográfica, convertirse en jefe de sección de Provincia en 2005 y, desde 2008, redactor jefe del mismo área, hasta que se ha desligado del proyecto, este mismo año. 

La trampa del servicio “público” a coste cero

El Consejero de Educación, Marcial Marín, en la nueva Escuela Oficial de Idiomas de Sigüenza. // Foto: JCCM

Por Yago López

Resulta que se ha puesto de moda, no sé a razón de qué carajo, que los mandatarios se cuelguen medallas cuando consiguen sacar adelante servicios, en lo que han venido a denominar, “a coste cero”. Lo llaman así porque el servicio “público” en cuestión no requiere de inversión por parte de la administración. Y yo, simplemente, no sé si es que no lo entiendo porque soy idiota o que intentan tomarnos el pelo a todos.  Más bien, sin descartar la primera hipótesis, tiene pinta de lo segundo.

Por concretar, el, cada vez más presente en los medios, consejero de Educación de Castilla La Mancha, Marcial Marín, se congratulaba el otro día en Guadalajara por haber puesto en marcha la Escuela Oficial de Idiomas de Sigüenza a coste cero. Lo decía sacando pecho orgulloso de haber aprovechado un espacio en desuso en un edificio de la Junta y repercutir el resto al pago de los alumnos. Ole, ole, ole, no se puede tener más cara.

Vamos a ver, señor Marín. ¿De quién es el edificio de la Junta?, para mí que lo hemos pagado, es más, lo seguimos pagando, al menos como mínimo su mantenimiento, todos los castellanomanchegos. Aunque igual se refería a que el gasto se estaba haciendo igual y no ha habido que poner un solo euro de más. Ahí en parte no le falta razón, aunque de lo único que puede presumir entonces es de aprovechar un espacio de titularidad regional que estaba muerto de asco. Tampoco es para tirar cohetes, lo grave es que estuviera en esa situación.

Por lo demás , fíjense que poner en marcha un servicio y repercutir su precio a los usuarios no lo acabo de ver yo una iniciativa propia de un gestor público, que se supone que está para administrar los impuestos, que en parte pago pensando ilusamente que se dedicarán a este tipo de cosas.

Pero si estoy equivocado y no va así este sistema, yo he tenido una idea que igual les cuadra en su modelo de servicio y no va a costar ni un duro, más allá de la cesión de algún espacio de esos que tiene desaprovechados la administración regional, pero eso ya lo estamos pagando.  Se trata de una iniciativa para fomentar el deporte y los hábitos saludables de los vecinos de nuestra región, lo que viene siendo un servicio público.  Yo contrato un par de monitores que cobren una parte de lo que paguen los usuarios, nos repartimos los beneficios y  lo llamamos Centro Público Deportivo de Castilla La Mancha o, si lo prefiere el señor consejero, Gimnasio Regional Marcial Marín, a su gusto se lo dejo.  No me digan que les afecta el acuerdo, al contrario, si, además de mí, gana dinero la administración y los vecinos pueden disfrutar de un gimnasio. Todo redondo. Y si quieren también, por un poco más de pasta, la que cobren los profesores, pueden aprender idiomas mientras hacen ejercicio, si total lo van a pagar ellos.

Pero ahora que lo pienso bien, le veo un problema: que hay que comprar bicicletas, máquinas de musculación, en fin, equiparlo. Y como el consejero, en tiempos de crisis la verdad es que yo tampoco tengo intención de gastar un solo euro, recordemos que la idea es que sea a coste cero. Déjenme entonces que piense a ver si se me ocurre algo. ¡Eureka!, ya lo tengo. ¿No hay en Guadalajara un teatro perfectamente equipado y, sin embargo, cerrado a cal y canto?. Pues yo me lo quedo y como los artistas los pobres no tienen problema en trabajar por un porcentaje de taquilla no asumo riesgo alguno y todo son beneficios. Y por supuesto, así calmamos de paso a los ruidosos amantes de la cultura de la ciudad, que tanto protestan por el cierre del Teatro Moderno. Lo malo es que creo que la Junta ya tiene otros planes para este espacio, y mucho me temo que también van a ser a coste cero, no vaya a ser que no den los impuestos para coches oficiales, dietas, asesores y demás gastos imprescindibles.

Nuestra memoria

Un vecino de Valverde, Santiago, vende su fruta a una turista. // Foto: Rubén Madrid.

Por Elena Clemente

Discúlpenme. Hoy me pondré la ‘botarga jacket’ porque a Guadalajara le espera un fin de semana francamente serrano. Hoy es la Feria de Ganado de Cantalojas y mañana Día de la Sierra en Jadraque. El lunes, Día de la Mujer Rural.

La gran noticia es que por fin tenemos un sello de calidad, una Denominación de Origen, que la Junta ha sabido aprobar –con acierto- para la cita. Carne de la Sierra Norte, una comarca que también tiene ya Parque Natural y unos pueblos con arquitectura negra, única, maravillosa. Para qué nos vamos a engañar, cuantos más ‘sellos’ de calidad tenga una zona, más posibilidades. Lo de la despoblación es otro cantar, algo que merece realmente un esfuerzo presupuestario y una querencia fuerte por parte de quienes gobiernan. Han de creerse que los pueblos también pueden ser rentables no sólo desde el punto de vista turístico. Si no, morirán.

Les hablo con conocimiento y sinceridad. Prácticamente nací serrana. He pasado meses y meses de verano en un pequeño pueblo de la Sierra Norte, casi una aldea, junto a Valverde de los Arroyos. Mi pueblo –Zarzuela de Galve- no sale en los mapas pero hace bastantes años tuvo gente. Mi madre nació y creció allí hasta pasados los 20. Había una escuela, horno, y muchas casas de adobe que el tiempo ha remodelado –aunque la piedra se mantenga, por ley-. Había juventud, pandillas de amigos, niños… también extranjeros que se convirtieron en neorrurales. Ahora, por no haber, ni eso hay.

Zarzuela, humilde,  ha vivido todos y cada uno de los éxitos de la turística Valverde. Sus escasos vecinos –tres en invierno- vieron cómo llegaba la primera casa rural. Los otros, sus visitantes ocasionales, cómo los huertos desaparecían y se levantaban casas donde otrora había plantaciones de tomates que los niños cogían directamente de la mata. No todo es tan trágico: todavía hay huertos, aunque cada vez menos manos que los riegan.

Hay muchos pueblos que se quedarán siendo recuerdos de otro tiempo. Posiblemente, sin remedio, Zarzuela sea uno de ellos dentro de 15 años. Morirá a manos de las nuevas generaciones, que huyen de la tranquilidad, el frescor y las charlas nocturnas en el patio, el trueque entre vecinos. El aburrimiento, dirán algunos.

El Día de la Sierra se antoja, por eso, como un día didáctico. Es la memoria de nuestros abuelos, el necesario recordatorio de que algún día existieron oficios tradicionales como pastores, labriegos, carteros rurales que recorrían a pie kilómetros por carreteras terciarias y que podían morir electrizados por un rayo -cosa que realmente sucedió-; que hace años –no tantos- el tren era un medio de transporte clave, que unía y daba vida; que se jugaba al chito, a la calva, a la barra y a la tirasoga –y a los bolos castellanos, añado- y que el tiempo también ha quebrado un importante patrimonio.

Aplaudo la iniciativa como también lo hago por los que apuestan por vivir en los pueblos. Los que mantienen un bar, una casa rural, una tienda, los que gracias a su opción de vida, han logrado mantener abiertas las escuelas, los artesanos, los ganaderos, las mujeres rurales que quieren dejar de ser invisibles. Porque gracias a ellos, no perderemos la memoria.