No sin mi casa

Marcha de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Guadalajara en el Jardinillo. A la derecha, usuarios de Cáritas esperando a las puertas de San Nicolás.

Por Elena Clemente

Los desahucios son uno de los más graves efectos colaterales que ha tenido el boom inmobiliario y sus crisis posterior y por eso, sus víctimas, han de tener voz. La tan pedida dación en pago o el código de buenas conductas para los bancos no han tenido el efecto deseado.

En 2011 se produjo un desahucio al día en Guadalajara y en 2012 la cifra sigue creciendo y no para. Según los datos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Guadalajara, se producen tres desahucios de media cada dos días y eso es casi un 30% más que en 2011.

Lo único positivo de todo esto es que los ciudadanos han logrado que a los políticos se les caiga la cara de vergüenza y comiencen a frenar -ojalá que a erradicar- un problema que ha costado la vida ya a varias personas.

En estos momentos, en Castilla La Mancha existen mil viviendas de protección oficial que son propiedad de Gicaman, es decir, de la Junta de Comunidades. Hay 800 en venta y 200 en alquiler, lo que demuestra, como muy bien han razonado desde el Gobierno regional, que “la función social de las VPO no se ha cumplido”.

Deberían de hacer precios mucho más asequibles para que todo el mundo pudiera tener acceso a la vivienda según sus posibilidades y su situación. En primer lugar, porque así lo dice la Constitución: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos (Art. 47 Constitución Española). 

La responsable de la campaña del Día de las Personas Sin Hogar en Guadalajara, Miriám Montón, dijo la pasada semana que en el último año, Cáritas atendió a unas 300 personas por este problema. Aproximadamente el 15 por ciento, acudió porque se había quedado sin casa a consencuencia de la crisis. El resto, por problemas familiares o fruto de realidades que motivan esta situación: discapacidades, adicciones, enfermedades mentales e inmigración. Y añadió algo más: que la crisis no sólo está dejando a la gente sin casa, sino que está propiciando otro tipo de ‘sin-hogarismos’ como las ocupaciones, el chabolismo y el hacinamiento en viviendas.

Francamente, hay medidas que tomar. Porque si hubo un tiempo de la felicidad en el que no importaba construir sin ton ni son, donde hubo quienes veían con facilidad cómo llovían euros del cielo y se les permitió soñar -equivocadamente- con una vida más acomodada, ahora hay que afrontar lo permitido entonces. Es una responsabilidad que los gobernantes tienen que resolver, sólo por justicia.

Y lo de los bancos es un abuso manifiesto. No sólo desahucian sino también chantajean. Mientras ellos tienen al Gobierno arrinconado por todo lo que han dado al poder, el Gobierno se encuentra en la tesitura de devolver los favores a la banca pero sin olvidar que fue elegido por los ciudadanos.

Fachada de CatalunyaCaixa en Virgen de la Amparo, con pegatinas contra los deshaucios.

Esa es la clave o. al menos, la única respuesta para explicar por qué el Gobierno ha rescatado antes a los bancos, se ha ocupado de hacer una ley para facilitar la fusión bancaria y hacer desaparecer las ‘cajitas’ de ahorro para ser más competitivos en Europa; en fin, dar todas las facilidades del mundo mientras han sido incapaces de frenar el abuso de los bancos, con una ley que verdaderamente pusiera punto y final a esta sangría social.

Nadie deja de pagar su piso por complacencia. Y no debería de olvidarse algo más: un piso no es un viaje de placer, es una necesidad, y deberían darse facilidades antes de llegar al desahucio. Porque un banco no desahucia si no quiere.

Ahora, las paredes de las entidades financieras están llenas con carteles de pisos tasados a un precio inimaginable hace tan sólo cuatro o cinco años. Para algunos serán pisos-chollo; pero son pisos ‘manchados’, con una historia de dolor detrás. Pisos que alguno recomprará, mientras los antiguos propietarios siguen pagando -con deudas sangrantes-. El banco, entre tanto, se frotará las manos, como un vampiro antes de clavar el colmillo a su víctima y chupar su sangre.

Propuestas como la dación en pago -no exclusivamente para los que tengan todos los miembros en paro- y la creación de un depósito de vivienda social cuyo alquiler suponga menos del 30 por ciento de los ingresos mensuales de la unidad familiar, como propone la PAH, son dos de las propuestas a tener en cuenta para solucionar un problema que, insisto, a los gobernantes les corresponde resolver. Ahora, toca complacer a los ciudadanos.

Carrera de relevos

La cencerrada de La Otra Guadalajara transcurrió por la Calle Mayor. // Foto: M.P.

Por Marta Perruca

Cuando pienso en el negro panorama que se nos viene encima me acuerdo de algo que dijo Ignacio Martínez Mendizábal, uno de los antropólogos del equipo de Atapuerca, en una conferencia a la que asistí hace varios meses. El profesor aseguraba que, inmerso en el silencio y la soledad de la Sima de los Huesos tuvo la oportunidad de escuchar, entre susurros apagados, a nuestros ancestros más primitivos y ellos le transmitieron una gran lección: No somos más que uno de los eslabones de una gran cadena y no estaremos aquí para siempre. Simplemente, somos corredores de una carrera de relevos y tenemos el deber y la obligación de hacerlo lo mejor posible para pasar el testigo a las generaciones venideras.

La Otra Guadalajara ante las puertas de la Diputación Provincial. // Foto: M.P.

La Otra Guadalajara acudía ayer a la capital con cencerro en mano para reclamar el inicio inmediato de las obras del Parador de Molina de Aragón y protestar por la mutilación que ha sufrido el proyecto. Ellos no se cansan de reivindicar lo que creen que es justo, porque son conscientes de que el futuro hay que lucharlo ahora, y que de nada sirve lamentarse cuando el tren ya se ha ido. Los molineses sabemos bien lo que es perder trenes por haber llegado tarde.

La Otra Guadalajara se desplazó también a la Subdelegación de Gobierno y a la Delegación de la Junta. // Foto: M.P.

Todavía resuena en mi tímpano el incansable ruido de los cencerros -La Otra Guadalajara sabe bien que las carencias de la despoblación que sufre la zona bien pueden suplirse con ruido y constancia- y me encuentro con que no hacen más que aparecer nuevos frentes en los que luchar. El periódico digital Guadaqué se hacía eco esta semana de la posible desaparición del Observatorio Meteorológico de Molina a raíz de la entrada, que el periodista e investigador del clima, Vicente Alpui, realiza en su blog “Estrellas y Borrascas”.

Intentando asimilar lo que, de momento, es un rumor me he puesto en contacto con varios departamentos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)  –con el Observatorio de Guadalajara, con la delegación territorial de Castilla-La Mancha  y con el mismo delegado- pero nadie se ha atrevido a confirmar ni a desmentir la noticia.

Ya casi se ha convertido en una costumbre eso de que, mientras el rumor se oficializa o no, llega Paco con la rebaja y nos encontramos con que hemos perdido otro tren. Así que, por si las moscas, no pienso bajar la guardia.

Desde los años 40, el observatorio molinés viene recopilando los datos climatológicos de esta tierra y albergando una de las series más interesantes de nuestro país. Allí se tomaron mediciones tan relevantes como aquellos 28,2 grados bajo cero que se recogieron un 28 de enero de 1952, o la mayor amplitud térmica que le valió el record guiness el 8 de febrero de 1981 con una mínima de 10,2 grados bajo cero y una máxima de 19,2 grados.

Imagen del Observatorio Meteorológico de Molina de Aragón. // Foto: M.P.

Desde luego, soy consciente de que existen batallas más importantes, que se están dirimiendo en estos momentos, como las relativas a la Sanidad, la Educación o la que mantienen los responsables de velar por nuestros bosques, entre otras muchas, pero es que ya hemos renunciado a tantas cosas…

Yo no quiero resignarme a ver cómo se esfuma el legado que nos dejaron quienes tuvieron que correr antes. No quiero tener que formar parte de un futuro en el que todo lo bueno que llena nuestra vida cotidiana forme parte de un museo, ni lamentarme en una vieja mecedora mientras narro a mis nietos lo que un día tuvimos, pero permitimos que desapareciera, o lo que pudimos hacer para mejorar lo que nos encontramos, pero lo vimos marchar desde la estación.

Es una verdad de Perogrullo, pero ya hemos vivido demasiados años dejando de lado la evidencia de que cada día que pasa estamos construyendo nuestro futuro y de que cada decisión será determinante. Quizá tengamos que mandar a nuestros políticos de peregrinación a Atapuerca, o arrojarlos a todos a la Sima de los Huesos. No sé, no termino de decidirme.

De momento, intento convencerme cada día de que, a pesar de la tormenta, ahora mismo estamos corriendo esa carrera de relevos y, por lo tanto, tenemos la obligación de dejar lo mejor de nosotros mismos cuando los siguientes vengan a recoger el testigo.

El zorro y las gallinas

Trabajadores de la empresa Transaltozano.

Trabajadores de la empresa Transaltozano.

Por Rubén Madrid

Los trabajadores de las ambulancias de Transaltozano han vuelto a pasar otra noche encerrados en las cocheras de la sede de su empresa, que este viernes deja de prestar el servicio de ambulancias al Sescam. La firma adeuda una media de 6.000 euros a estos profesionales, que se temen una espantada. Conozco perfectamente la sensación de impotencia que ocasiona que un canalla se marche sin pagarte el esfuerzo de tu trabajo, al amparo de la legalidad y ante la impasibilidad de una patronal que se llena la boca con discursos de valores en las cenas de gala, pero que luego hace la vista gorda con la peor calaña de entre quienes se dicen empresarios.

Vaya por delante, pues, la solidaridad con estos 148 trabajadores alcarreños. Tienen toda la razón moral y hay muy poco que añadir sin resultar reiterativo: es una absoluta sinvergonzonería que tengan que llegar a estos límites para exigir lo que les pertenece y que ni la Junta (que debe a la empresa) ni su mercantil hayan puesto solución a un problema que arrastran desde hace prácticamente un año. Tiempo más que suficiente para dar una solución a quien la necesita y la merece.

Pero, conflicto laboral al margen, viene el asunto de Transaltozano a demostrar de una manera oportunísima que un servicio externalizado no resulta necesariamente más eficaz, y lo hace precisamente en un ámbito de la sanidad tan fundamental como el transporte de pacientes.

Lo resaltaba ayer, con acierto, el periodista Ricardo Clemente en la tertulia vespertina de ABC Radio y daba en el clavo, en plena jornada de protestas de la llamada ‘oleada blanca’ por los planes de privatización en la sanidad madrileña o cuando en Guadalajara, que tiene por consejero al pionero del modelo madrileño, José Ignacio Echániz, la paralización de las obras del Hospital nos vuelven a traer al pensamiento la posible financiación público-privada, que suele continuar con una gestión de similar adjetivado.

De hecho, esta opción parece a día de hoy la única posible para proseguir con las obras de ampliación del Hospital a medio plazo. O así se puede interpretar tras la reunión del viernes entre el consejero Echániz y el alcalde, Antonio Román, donde aquel vino a decir que no tiene dinero, no ya para gasto de obra nueva, sino incluso para cumplir con los atrasos con los que no cumplió el Ejecutivo socialista, que cifró en 15 millones de euros. El regidor ha pedido redimensionar el proyecto, tal vez una solución razonable. Pero, si llegado el momento, las arcas públicas no procuran el presupuesto necesario, de nuevo sólo cabría recurrir a la vía público-privada, sugerida en su día por Cospedal para el hospital alcarreño y que ya se ha anunciado para otros centros de la región.

Que casos como Transaltozano demuestren que la externalización no siempre soluciona los males, debe ser motivo de reflexión. Pero también que la salud de todos nosotros, aunque sea un asunto costoso, siga dependiendo del interés público, y no del privado.

El alcalde con el consejero Echániz, el viernes pasado. // Foto: JCCM.

El alcalde con el consejero Echániz, el viernes pasado. // Foto: JCCM.

Y cabe hablar de intereses privados en toda regla. Porque resulta sospechoso, al menos con la desconfianza que el ciudadano tiene ya del político a estas alturas de la película, que el principal interés en debatir sobre el asunto provenga de un ala política que tanto provecho puede obtener si la sanidad privada da un salto adelante. Es ya casi de dominio público, pero conviene no olvidarlo, que muchos de quienes tienen encomendada la gestión de la sanidad pública mantienen fuertes lazos familiares o profesionales con quienes más tajada sacarían de su deterioro y de un correspondiente trasvase de pacientes a la privada.

A algunos nos chirría que el director general de hospitales de la Comunidad de Madrid haya trabajado para la sanidad privada desde 1990, incluyendo la firma Capio. ¿Que qué es la firma Capio? Pues la que aspira a dar un nuevo impulso a algunos hospitales de Castilla-La Mancha. Ya saben, el modelo público-privado… ¿Quién encontramos en esta empresa? Por poner algunos ejemplos, y si no ha habido cambios en los últimos tiempos, es accionista de la firma Rodrigo Rato, es una alto cargo en el departamento de investigación la hermana del consejero guadalajareño de Sanidad y al frente de la gestión de hospitales está Ignacio López del Hierro, marido de la presidenta regional.

A buen seguro que si usted y los suyos tuviesen una granja, no pondrían al zorro a cuidar de las gallinas. ¡Vaya ruina! Y si en este mundo hay algo tan importante o más que procurarse el pan de cada día, convendremos que sin duda será la salud. Debatamos, entonces, cuanto haga falta sobre la manera de tener el mejor sistema sanitario en nuestra región y en el mundo entero, pero asegurando que el intercambio de pareceres será honesto. En los cuentos, el zorro suele ser astuto y la gallina cobarde. Apliquémonos el cuento.

Un ‘tasazo’ discriminatorio

Tabla con los valores de las tasas que entraron en vigor el pasado 21 de noviembre.

Por Abraham Sanz 

Si hay uno de los principios dentro de la sociedad democrática en la que vivimos que más se vulnera no es otro que el de la Justicia cuando, por el contrario, debería ser uno de los principales pilares en los que se asentara nuestro actual ordenamiento, el mal llamado Estado de Derecho. Y digo mal llamado porque uno de sus principales valores se está viendo dilapidado paso a paso por el Estado que, no sólo no dota de los mejores medios informáticos para agilizar la gestión de cada proceso cuyas demoras hacen que la situación sea insostenible; sino que con el ‘tasazo’ de Gallardón está sobrepasando los límites constitucionales que regulan un acceso libre y universal a la Justicia.

Si ya iniciar un proceso judicial tiene un elevado coste emocional y no es plato de gusto para nadie; además saber que te supondrá un coste abusivo e impracticable casi para cualquier contribuyente, hace que recurrir a la Justicia quede en manos de una élite haciendo nula la afirmación que dice que: “todos somos iguales ante la ley”. Está claro que, la rama más conservadora del Gobierno del PP, se ha salido con la suya y está buscando una mayor polarización entre las clases sociales hasta lograr que haya una élite que someta a la plebe y, una de estas vías es negarles el libre ejercicio de la Justicia.
Se achaca esta medida de elevar las tasas a una búsqueda de racionalizar el uso de la Justicia debido al colapso que sufren los juzgados, en especial el que trata las cuestiones de lo Social debido a la gran cantidad de demandas tanto de reclamación de cantidades como de despido que se han producido durante los años de recesión.

Y en vez de solucionar el atasco dotando de más medios al sistema judicial, el Gobierno busca desatascarlos por la vía fácil: si no entran casos, no habrá casos. ¿Y cuál es la mejor vía para lograrlo? Limitar la universalidad de este derecho a todo aquel que disponga de medios económicos suficientes, que deberá arriesgar pues desconoce si luego el cumplimiento de la sentencia llegará a buen fin.

Los juzgados de Guadalajara ya han sido sede de concentraciones contra el ‘tasazo’.

También se ha tratado de acusar al propio colectivo de abogados de ser instigadores para que los demandantes inicien procesos judiciales, cuando, sin embargo, son los propios abogados los que buscan fórmulas alejadas de la frialdad del juzgado para llegar a acuerdos y evitar el temido proceso judicial. Ante esta situación, parece cobrar fuerza una nueva vía que permitirá resolver los asuntos civiles y mercantiles como es la mediación, cuya normativa se aprobó el pasado mes de julio. Esta iniciativa es una alternativa ya empleada en Europa para dirimir estos casos que, en España, se lleva gestando su implantación desde 2010 cuando el anterior ministro de Justicia, Francisco Caamaño, impulsó el anteproyecto de Ley que ahora este año culminó el nuevo titular del área, Alberto Ruiz Gallardón.

Sin duda, esta opción desde el espectro judicial se valora positivamente puesto que hay mayor índice de cumplimiento de laudos y sentencias; así como los propios usuarios de la Justicia valoran más –según el último Barómetro de la Abogacía- la capacidad de acuerdo que ponga fin a la disputa que su experiencia en juicios para obtener el máximo beneficio del pleito. Sin embargo, la bondad de esta medida no implica que se difumine el acceso a la Justicia Ordinaria que puede llevar a una familia que quiere denunciar una estafa de, por ejemplo, 100.000 euros, a tener que poner casi 3.800 euros sin tener la seguridad de que lograrán su objetivo.

Cabe apuntar que no sólo la sociedad civil ya ha mostrado su desacuerdo ante esta nueva medida del Gobierno cuya urgencia parece perseguir más un fin recaudatorio –ha aprobado la ley, sin que Hacienda haya dado el visto bueno el documento de liquidación de tasas– que cualquier otro fin. Es más, ha conseguido aunar tanto a abogados, como a jueces y fiscales en contra del ‘tasazo’. La Asociación de Jóvenes Abogados de toda España ha protagonizado diferentes encierros en los juzgados mientras que en Guadalajara, por ejemplo, se concentraron jueces y fiscales –con la presencia de un buen número de letrados-en la plaza Beladiez clamando contra esta medida así como solicitando otra batería de iniciativas como la creación de más plazas de magistrado o fiscal para terminar con la sobrecarga de trabajo en el órgano judicial.

Además, esta nueva normativa va a tener un doble efecto en el sector judicial donde se estima que esta normativa puede ser la debacle para los pequeños despachos de abogados puesto que con esta nueva medida se estima que puede estar en juego el 90% de la cifra de negocio, especialmente porque este encarecimiento limitará el acceso del cliente a los despachos. Una merma que, de nuevo, va a repercutir en un mercado laboral que puede que encuentre otra vía de alimentación desde el sector judicial.

Si bien, es cierto que en los procesos penales no se debe hacer frente al pago de esta tasa –faltaría más-, pero la imposición de las mismas cuando fueron retiradas en la década de los 80 por el Gobierno de Felipe González, sólo hace más que degradar por parte del Ejecutivo a un estamento como el de la Justicia que debería ser un pilar inquebrantable del Estado de Derecho y no un valor con el que se juega en función de lo que marque la balanza. Y esta, últimamente, sólo va a mirar al que tenga la cartera llena…

Azkorra sostiene al Depor

El delantero vasco ha marcado en las tres últimas jornadas. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

El deporte es un conglomerado de historias repletas de héroes y villanos. Quizá sea una definición exagerada o demasiado bélica, pero creo que explica a la perfección el motivo de este artículo. En plena zozobra, el Depor de Terrazas parece haber encontrado su particular tabla de salvación en Gorka Azkorra, uno de los jugadores señalados por la crítica y la afición en el tramo más delicado del campeonato. El delantero vasco le dio la victoria al conjunto alcarreño con un tanto capital ante el Recreativo y amplía su brillante bagaje de las últimas semanas.

Azkorra marcó el primer gol y forzó el penalti del segundo contra el Sporting (2-1); y también firmó el tanto morado en El Alcoraz de Huesca (2-1). Un claro ejemplo de la balanza desequilibrada que mueve el fútbol. De los pitos a los aplausos, de la duda al elogio, de la sequía al gol. Tanto como eso o tan solo eso. Depende de cómo se mire.

También es justo reconocer el mérito de los defensores de Azkorra, que también los hubo. Un habitual compañero de tertulia me insistió durante semanas en las posibilidades del ariete, en sus movimientos, en su valor más allá del lucimiento propio en torno al balón. No le creí del todo, como tampoco acabé de creerme aquello que dijo Terrazas: “Azkorra hace cosas que los defensas no esperan”. Durante los dos primeros meses de competición me pareció un jugador desconectado y con muchas dificultades para generar juego cerca de la portería. Cierto es que tampoco le ayuda de cara al público su apariencia algo fría y sus movimientos poco eléctricos; no es precisamente un jugador que transmita sensaciones de forajido y eso siempre vende menos.

Pese a todo, Azkorra asumió las críticas, su mal comienzo e incluso llegó a reconocer como habitual esa tardanza en alcanzar su mejor forma en los inicios de campaña. La lesión de Kepa, además, le obligaba todavía más por tener el foco encima de forma irremediable. Pero, por fortuna para el Depor, el vasco ha respondido. No me atrevería a asegurar si porque realmente no alcanzábamos a ver ese juego “oculto” del que hablaba mi compañero tertuliano o porque la simple evolución y mejora del futbolista le ha llevado a traducir su esfuerzo en jugadas de valor gol. Al menos, así lo muestra esa estadística que señala la participación de Azkorra en los últimos cuatro goles del equipo.

Inevitablemente, esa balanza, cruel en ocasiones, también encumbra a los protagonistas del área y multiplica su valor en tiempo récord. En 20 días, Azkorra se ha convertido en el hombre-gol del Depor; y era algo imprescindible. Al equipo de Terrazas aún no le llega para imponerse con solvencia y cada palmo de terreno en campo contrario vale su peso en oro, por no hablar de cada tanto (16, apenas uno por partido). Por eso parecía crucial que a alguno de los jugadores del sistema ofensivo se le encendiera la bombilla de la inspiración para cubrir la ausencia de Álvaro Antón.

Y la luz se ha hecho con Azkorra para aliviar en parte la angustia del Deportivo, cuyos seis puntos sobre los últimos nueve dibujan un horizonte menos dramático. De hecho, la última jornada ha sido absolutamente propicia y la zona de salvación aparece a solo tres puntos. El delantero criticado ha pasado directamente a recolectar puntos y victorias con sus goles. Todo eso apaga los debates, sean los que sean. El de su rendimiento o el de Terrazas, otro de los actores fundamentales que demuestra esa bipolaridad absoluta en el fútbol. Nadie fue tan ídolo como él ni tan criticado en los últimos meses. La balanza, ya saben. Los héroes y los villanos.

Anduva, próxima parada. Con ese refuerzo vital que supuso el triunfo ante el Decano, el Deportivo viajará el próximo domingo al lugar donde empezó todo, en el que escribió la página más especial e inolvidable de su historia. 17 meses después del glorioso ascenso los alcarreños jugarán en Anduva ante el Mirandés. Me es imposible pronunciar el nombre de ese mágico campo y no esbozar una sonrisa.

Tampoco hacerlo y no acordarme del gol de Ernesto, del abrazo de Juanjo a Terrazas, de las lágrimas de Rubén Cuesta sobre el césped pese a llevar medio año sin jugar, de los balones despejados por el alma de Quesada en un tramo final agónico, del esfuerzo de Jorge, que no pudo acabar el partido, o de la mano salvadora de Saizar a Lambarri. Sé que la vida sigue y el fútbol no se caracteriza por rodearse de mucha memoria, pero el corazoncito del deportivismo tendrá para siempre una raíz eterna en aquel lugar y una vinculación platónica con aquellos jugadores. Algo de romanticismo siempre queda.

El patrimonio arruinado

Por Antonio Herrera Casado *

Asistía yo hace unos días a una conferencia que organizaba la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara, que impartía el profesor de origen alcarreño José Luis García de Paz, y que iba a tratar un tema que, en principio, parece siempre minoritario, porque venía a mostrarnos algunos ejemplos recientes de la pérdida y desmoronamiento del patrimonio histórico y artístico de Guadalajara. La sorpresa fue que allí no se cabía, que se llenaron todos los asientos del salón de actos, todas las paredes encontraron quien se apoyara en ellas, y hasta fuera del local, como en las bodas de postín, quedó gente que había llegado allí a escuchar aquéllo. Que estaba interesada en el tema, vamos.

Hace unos años, no había tanta gente interesada, porque si no no se explica que se haya llegado a la situación a la que se ha llegado: a que las pérdidas y arrasamientos de los últimos años den para una conferencia. Citó el autor los casos clásicos de nuestra tierra: la compra del monasterio de Ovila por William Randolph Hearst, en 1931, y la de las pinturas de San Baudelio de Berlanga, por el judío León Levi, en 1925. Pero nadie se esperaba que mencionara el derrumbamiento del castillo calatravo del Cuadrón, en Auñón, en 2010, o la destrucción del Portegao de Labros, en 2011. Esto es: la evidencia de que al patrimonio histórico-artístico de Guadalajara se le sigue zurrando, hoy mismo, como hace cien, o doscientos años, ante la pasividad de autoridades y pueblo en general que anda preocupada por otros temas. El económico, por ejemplo, y los resultados de la Champions League, entre otros.

Algo ha tenido que pasar, en las mentes de los españoles, para que se tire un castillo medieval, o se arrase un edificio de arquitectura popular de libro, y no pase nada. Y lo que ha ocurrido es que se le ha quitado la importancia a “las cosas viejas” a las que se ha calificado de rancias, en un sistema educativo que prima por la interculturalidad y los cacharros mágicos de las “nuevas tecnologías”. Hoy los niños saben manejar un ordenador con sus complejas rutinas informáticas, pero nadie les ha explicado los mensajes que llevan talladas las arquivoltas de la portada de un templo románico. Y así es que no se lamentan por la pérdida de algo cuyo mensaje no entienden, y se entretienen con las novedades coloristas que cada día les ofrecen las aplicaciones de su iPhone.

El libro “Patrimonio desaparecido de Guadalajara” que escribiera hace unos años el profesor García de Paz, ha vendido muchos ejemplares, pero se ve que nadie se los ha leído, o al menos los que están encargados de velar por la conservación y la promoción de ese patrimonio. Y así hoy nos encontramos, todavía, con que las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, solitario en las alturas de la vega del Jarama, siguen siendo sistemáticamente devastadas, expoliadas, por gente que se lleva los capiteles, las piedras y los marcos de las ventanas. En Atienza, el ábside de un convento franciscano de estilo gótico inglés, y que fue lo único que quedó tras su desamortización y destrucción sistemática en el siglo XIX, amenazan ruina inminente si no se hace algo para detener su deterioro. En las salinas de Imón, quizás las más emblemáticas del interior de la Península, con siglos de explotación y mimo por parte de antiguos gobiernos (ilustrados, del siglo XVIII) vemos con preocupación que sus edificios principales siguen derruyéndose lentamente ante la pasividad de todos.

En el reciente Día de la Serranía de Guadalajara, se mostró en Jadraque una colección de fotografías con elementos del patrimonio serrano (casas, tainas, pero también iglesias, castillos y calzadas romanas) que siguen en el peligroso olvido que les supone que el tiempo atmosférico y cuatro gamberros que andan por ahí sueltos y sin rozal les vayan metiendo el diente y desmoronándose poco a poco. Todo esto parece, seguro que al lector tranquilo le parece, un lamento inútil que no sirve para nada. Seguro que sirve, porque yo que llevo ya unos cuantos años en esto de la defensa del patrimonio de Guadalajara, tengo la experiencia de que cuando una cosa se propone, y se dan razones para llevarla adelante, después de mucho tiempo, se consigue. A veces, después de tanto tiempo, que quien se lleva el mérito de la defensa es algún recién llegado.

Hay cosas, sin embargo, que ya no tienen marcha atrás. La Fábrica de Motores “La Hispano” de Guadalajara, un edificio que hoy se incluiría en la lista de monumentalidades de orden industrial, para las que la Ley de Patrimonio que el gobierno regional de Castilla-La Mancha está preparando reserva un importante hueco, no podrá gozar de esa defensa, porque ha pasado ya, por la dejadez de quienes nos han gobernado en los últimos decenios, a la lista de ruinas totales.

El profesor García de Paz, con sus libros y conferencias; el doctor Pedro J. Pradillo y Esteban, con sus investigaciones y acertadas visiones de los edificios y el urbanismo guadalajareño, José Ramón López de los Mozos, con sus tenaces defensas de lo tradicional, y pocos más (porque somos muy pocos en esta lucha) se han ido desgañitando a favor de conservar, de contener, de recuperar, de respetar, de mejorar. Sobre todo, de parar las progresivas ruinas que vemos que se nos vienen encima. De salvar aquellos restos, ahora mínimos, pero que hasta hace pocos años no lo eran (¿sigo dando ejemplos? La Salceda de Tendilla, San Salvador de Pinilla, el castillo de Pelegrina, la iglesia de Querencia, diversos puentes antiguos, la Peña Escrita de Canales, el poblado de Villaflores en lo alto de la cuesta del Monte… ). Mejor no seguir.

En cualquier caso, la defensa de lo patrimonial y las raíces será no ya sólo una opción de voluntaria elección, un prurito de atarnos a la tierra en que hemos nacido, un compromiso con las generaciones futuras que nos reprocharán no haber salvado las cosas a tiempo. Será, además, una obligación para quienes, fundamentalmente desde una perspectiva política, están en el mando y tienen capacidad de priorizar, de presupuestar y de orientar tendencias sociales, que primen la defensa de un patrimonio, aunque “viejo”, frente a un jolgorio (ferias taurinas, que en algunos pueblos se repiten a lo largo del año, y ferias medievales de bullanga y guardarropía) que no pasa en su trascendencia del fin de semana en que se celebra.

Para terminar, y puesto que tan amablemente El Hexágono me ofrece esta tribuna donde decir cosas que deberían tenerse en cuenta, dar el apunte de que otra parte de nuestro patrimonio está entrando en zona de peligro. Es la grandiosa composición pictórica “Retablo Arriacense” que Víctor de la Vega hacia 1975 pintó por encargo de la Caja Provincial de Ahorro, para adornar la pared del fondo de la sala del Consejo de esa Entidad Bancaria. Fenecida la tal, trasladada primero a un moderno edificio del otro lado de la autovía, sin Consejo ahora, recibiendo la luz solar porque la sala en que está es todo cristal, y con los residuos de la Caja en manos de los catalanes, esto pinta mal. Alguien debería hacer gestiones para que esa preciosidad de cuadro, inmenso y representativo de nuestra tierra, pasara a lugar público y pudiera ser admirado cada día por quienes gustan del arte y aman su tierra ¿Quién debe hacerlo? Buena pregunta, para la que no tengo respuesta. Aunque creo que en el ámbito de la cultura oficial (léase Junta, Diputación, Ayuntamiento) hay suficientes asesores como para poder valorar esta cuestión y tomar decisiones que vayan en la senda de salvar el cuadro y aumentar el caudal patrimonial de nuestra tierra.

Pero de momento, y dado que los horizontes se enturbian, vamos a lo claro y definido: sigamos acudiendo al patio de los Leones del palacio del Infantado, o a la capilla de Luis de Lucena, o al Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo, más la catedral de Sigüenza, el castillo de Torija o el templo de Santa Coloma en Albendiego. Allí podremos sentir que el aire entra, libre y fresco, en los pulmones y que, con esas muestras, y muchas otras que sí se han ido salvando, tenemos asegurado el oxígeno que nos da la vida.

* Antonio Herrera Casado (Guadalajara, 1947) es doctor en Medicina, profesor emérito de la Universidad de Alcalá de Henares, Cronista Provincial de Guadalajara desde 1973, Académico correspondiente de la Real de Historia desde 1987, y fundador de la editorial alcarreñista AACHE. Ha escrito 80 libros sobre temas de historia, arte, patrimonio, naturaleza y personajes de Guadalajara, y colabora semanalmente en “Nueva Alcarria” desde 1970, estando en posesión de algunas distinciones, como la “Abeja de Oro” de la provincia de Guadalajara y recibido algunos premios como el Camilo José Cela de literatura de viajes.

¿Y ahora quién paga la cuenta?

Obras en Pioz. // Foto: elmundo.es

Por Yago López

En mi pueblo si el que lleva el bote cuando salimos de fiesta se lo gasta todo y no dice nada, nos deja una deuda en el bar de diez veces más de lo que pusimos y otro pufo multimillonario con una productora musical por montar un escenario en la plaza para un concierto de los Rolling, que además nunca podremos disfrutar porque no queda pasta para terminar la instalación y menos para traer a la banda, como mínimo se va de cabeza al pilón, le ponemos a currar como una bestia para pagar lo que debe y, desde luego, no vuelve a tocar un duro que no sea suyo en lo que le queda de vida. Eso sí, en España parece que si el que juega con nuestro dinero es el alcalde aquí paz y después gloria.

Hace unos meses el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, a cuenta del Plan de Proveedores lanzado por el Gobierno central para ayudar a los Ayuntamientos a pagar sus deudas, destacó que el pueblo más endeudado de España estaba en Guadalajara y añadió que tardaría 7.000 años en pagar lo que debía. Y en cuestión de horas todos señalaron a la localidad de Pioz, donde su por aquel entonces recién nombrada alcaldesa, la dirigente popular Amelia Rodríguez, desveló que el municipio debía nada menos que 16 millones de euros. Casi nada para un pueblo con menos de 3.500 habitantes que hace apenas una década no llegaba a los 500.

Unos meses después los mismos dirigentes que provocaron el descalabro económico de la localidad, encabezados por los socialistas Vladimiro Pastor –ahora bajo las siglas de Ciudadanos por el Cambio- y Emilio Rincón –quien continúa en el PSOE-, realizaron una moción de censura y tomaron de nuevo las riendas del consistorio. Aunque para esta nueva aventura intercambiaron sus papeles y Pastor, que fue teniente alcalde en la pasada legislatura, se convirtió en primer edil, mientras que Rincón pasó a ser su segundo de a bordo en la Alcaldía.

Y el último capítulo de este culebrón lo hemos vivido esta semana cuando el equipo de Gobierno de Pioz comparecía en rueda de prensa para desmentir que la deuda de la localidad ascendiera a los 16 millones de euros que indicó el PP justificando sus palabras en un informe de la interventora municipal que asegura que Pioz debe aproximadamente la mitad. 8 millones que indicaron se podrían asumir en los próximos 40 años con el esfuerzo de todos, al tiempo que lamentaron el daño que los populares habían hecho a la imagen de la localidad al haber inflado las cifras de deuda.

Sin embargo, los populares insisten en que el informe de la interventora tiene muchas lagunas y señalan que determinadas facturas, en especial las relativas a la construcción de una depuradora que nunca llegó a acabarse y a la piscina municipal están falseadas y las cuantías son mucho mayores. Tanto es así, que reiteran, que como ya anunciaran cuando llegaron al Gobierno, la deuda era y sigue siendo de 16 millones. En todo caso, tanto los jueces –El PP denunció cuando llegó al Ayuntamiento a los ediles salientes ante la Fiscalía por su gestión- como la Sindicatura de Cuentas, que tiene sobre la mesa la auditoria del municipio, serán los que determinen la cifra final que adeuda la localidad y depuren las pertinentes responsabilidades.

Dejando a un lado si son 8 o 16 los millones de euros que debe el pueblo, lo que no acabo de comprender es que un dirigente, ya sea municipal, provincial, regional o nacional, pueda sumir en la ruina más absoluta la administración que dirige condenando a los vecinos a una deuda que en muchos casos padecerán el resto de sus vidas y por un lado, no haya ningún control que lo haya impedido y además no deba asumir ninguna responsabilidad por ello. Es más, ni siquiera se le inhabilite y pueda estar dirigiendo de nuevo el municipio.

Comenta Pastor que no esperaban que la burbuja inmobiliaria estallara y que todo lo que hicieron lo llevaron a cabo con la mejor de las intenciones. No se trata de saber si son o no buenas personas- aunque no estaría de más saber si les movió el interés general o el volumen de su cartera- , lo que está por determinar es por qué se les permitió especular con la posible expansión urbanística de la zona y arruinar para siempre, y puede que impunemente, a una localidad y a sus vecinos. Este caso es especialmente sangrante pero no es el único, ni mucho menos, donde administrar temerariamente los bienes públicos en España sale gratis. Piensen en aeropuertos, cajas de ahorros, obras faraónicas, etc… Así nos luce el pelo. De momento, en Pioz la cuenta la pagarán sus vecinos.