Un problema de autoestima

La Junta de Comunidades cierra la Cueva de los Casares a las visitas tras la jubilación del guía. // Foto: Spainonline.com

Por Marta Perruca

Le he dado muchas vueltas y al final he encontrado la solución al problema de Guadalajara: Esta provincia necesita de varias sesiones de diván en la consulta de un psicólogo. Y es que, teniendo en cuenta el gran potencial que tenemos no puedo explicar de otra manera que no se haya producido todavía su despegue, si no es por un conjunto de complejos fuertemente enraizados. Sí, efectivamente, Guadalajara tiene un problema de autoestima.

A lo largo de esta semana he podido encontrar algunos síntomas de esta enfermedad en la prensa provincial, principalmente, en el cierre y justificación del Plan de Competitividad Turística de los Pueblos de la Arquitectura Negra; el cierre de la Cuevas de los Casares; y en los ajustes anunciados en el proyecto del Parador de Molina. Me refiero a estas noticias por que son de candente actualidad, pero existen otros muchos ejemplos.

Me explico. En primer lugar, la Diputación ha procedido a dar por concluido el plan turístico de los pueblos negros sin invertir 750.000 euros de los 3 millones previstos, según denunciaba el PSOE en rueda de prensa.

Tras conocer la noticia me he puesto en contacto con uno de los alcaldes de la zona que me ha transmitido que el sentimiento generalizado de alcaldes y empresarios es que “se ha empezado la casa por el tejado”, es decir, que se ha invertido mucho dinero, pero en cuestiones que no consideran fundamentales, sin realizar un estudio previo pormenorizado de sus necesidades, por lo que creen que estas medidas no se van a traducir en resultados . No voy a entrar a valorar esta percepción. Posiblemente tengan razón y se podía haber sacado un mejor partido a ese dinero, pero difícilmente conseguirán rentabilizar estas inversiones si no creen en ellas.

Algunas de las infraestructuras ejecutadas, como el centro de recepción de visitantes de Tamajón, el centro de interpretación de la naturaleza de El Cardoso de la Sierra o el centro de congresos y celebraciones de Campillo de Ranas se encuentran cerradas, a falta de llevar a cabo un plan de medidas correctoras para proceder a contratar la luz y ser recepcionadas por los respectivos ayuntamientos, que tendrán que encontrar los recursos necesarios para su mantenimiento en una época especialmente complicada para las arcas municipales. Desde mi punto de vista, si no se cree en la utilidad y, sobre todo, en la rentabilidad de estas iniciativas, será complicado que surja la voluntad para hacerlas funcionar.

Los distintos agentes de la zona esperan una reunión para constituirse en sociedad y poner solución a estos aspectos lo que, en mi opinión, sería un buen momento para implicar a las empresas, quizá convirtiendo estos recursos en puntos de información bien gestionados que dirijan a los visitantes a los distintos negocios turísticos. Me explicaba este alcalde que como fruto de las acciones promocionales se han generado 700 camas en distintos alojamientos. Quizá sea el momento de que estos negocios se crean que efectivamente existe negocio y tomen las riendas para hacer funcionar estos recursos en su favor, lo que serviría para coordinar, dinamizar y modernizar el sector. Pero bueno, tan solo es una idea de una persona que sí que cree en el potencial de esta provincia.

Por otro lado, la Cueva de los Casares, esa joya única del arte rupestre de nuestra provincia y del mundo entero, cierra sus puertas por la jubilación del guarda que hasta ahora se hacía responsable de mostrarla a los visitantes. Emilio Moreno se ha ofrecido a ser guía honorífico sin cobrar sueldo alguno por ello, una oferta que la Administración ha declinado, intuyo que porque se escapa de su anunciada propuesta de privatizar los centros de interpretación y parques arqueológicos de la región, pero la realidad es que estos recursos se encuentran cerrados y que, concretamente, esta comarca ha presentado una candidatura para ser declarada Geoparque, un marchamo que, como explicaba hace unas semanas, supondrá llevar el nombre de la provincia y de Castilla-La Mancha a todo el mundo, tanto desde el punto de vista de la comunidad científica, como del turismo, por lo que medidas como esta suponen un hándicap para la consecución de un objetivo importante para el futuro de esta comarca deprimida y, de nuevo, otra muestra de esa baja autoestima de una provincia que piensa que no se merece estar en la primera línea.

Por último, se confirma la intención por parte del Gobierno central de ajustar el Parador de Molina a un proyecto “más modesto”, lo que Turespaña abordará en colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a lo largo del presente año para iniciar las obras en 2013. En los últimos meses hemos escuchado distintas declaraciones que cuestionan la rentabilidad de esta infraestructura porque, como os decía, esta provincia no se merece contar con un hotel de lujo. Tenemos unos paisajes incomparables, una riqueza histórica y patrimonial excepcional y una gastronomía digna de los mejores paladares,  pero no se nos ocurre pensar que todos estos ingredientes sean suficientes para atraer a los visitantes, por lo que tampoco somos capaces de acertar en un plan turístico efectivo y, por lo tanto, no nos merecemos que el Estado realice una inversión para ejecutar una infraestructura de primer orden.

Y lo cierto y verdad es que la culpa no la tienen solo las administraciones. Yo diría que los ciudadanos somos los principales responsables de este complejo de inferioridad, desde el pequeño negocio hostelero que no aporta un valor añadido, porque “¿para qué, si no va a servir de nada?”, o el comercio que no cuida los detalles o no adapta su oferta a la demanda del turismo,  hasta el ciudadano de a pie que cuando se mira en el espejo no es capaz de valorar la belleza que le rodea.

En fin, que quizá unas cuantas sesiones de psicoterapia nos ayuden a ver la realidad, a encontrar virtudes donde antes solo veíamos defectos, a descubrir oportunidades en aquello que considerábamos un obstáculo y, en definitiva, a querernos  más, porque creer en algo es la primera estación por la que tenemos que pasar antes de llegar a la voluntad y al poder.

5 pensamientos en “Un problema de autoestima

  1. Me da la sensación de que nos pasa como con las herencias , de abuelos ricos , nietos pobres. No estamos sabiendo gestionar las herencias recibidas, mucho parque natural, mucho marco incomparable , muchos castillos, mucha historia, pero de eso , sólo vamos a dejar ruinas , unas ruinas que ni siquiera sabemos enseñar .

  2. Hace un año de desplomó uno de los muros de las ruinas del monasterio de Bonaval, que desde hace décadas persigue un proyecto de consolidación y restauración y la Administración se ha limitado a poner una valla para que cuando se termine de derrumbar no lo haga sobre la cabeza de alguna persona. Desde luego que con este tipo de políticas no hacemos atractiva la provincia para los visitantes. Yago López ya lo decía la semana pasada. Tenemos Madrid al lado y no hemos conseguido que Guadalajara sea su principal destino. Una lástima.

  3. El verdadero problema de esta región es que tenemos unos gobernantes que solo han demostrado sus habilidades “utilizando las tijeras” (recortando). Ahora un año y medio después de llegar al poder van a ejecutar su gran especialidad PRIVATIZAR; ya que gestionar o dar soluciones no lo han demostrado; pero aquello de la “herencia recibida” ya no les vale, ¿Acaso creen que somos tontos, sordos y nos vamos a dejar manipular por sus burdas acciones? Por un compromiso con nuestros pueblos, sus escuelas, su atención sanitaria, su patrimonio cultural, en última nuestra gente. ¡¡No a las privatizaciones!!

  4. Como visitante ocasional (veranos y algún que otro puente), me da la sensación que esta comarca no se cree el potencial histórico y natural que tiene. Nosotros, como empresa dedicada al medio ambiente (www.vegetalstorm.com), hemos propuesto acciones a algún ayuntamiento de la comarca para hacer más atractivo o dar a conocer su riqueza ambiental, pero no hemos conseguido nada. Hay que cambiar la mentalidad, dar una oportunidad a los jóvenes, ver las cosas desde otro punto de vista, ser atrevidos y el éxito llegará seguro. Si necesitáis nuestra ayuda aquí nos tenéis.

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