El principio del fin a unas obras eternas

Las obras del tercer carril de la A-2 habrán concluido, si el tiempo lo permite, a finales del presente año. / Foto: http://www.armatek.net

Por Abraham Sanz

Parecía la obra del Escorial, tanto por lo que tardaron en comenzar, como lo largo que se le ha hecho a los conductores que todos los días toman la A-2 dirección Madrid. Hablamos de las obras del tercer carril de esta autovía, un proyecto faraónico que está reconvirtiendo por completo esta carretera haciéndola más segura y fiable para todos aquellos que transitan por la misma, pero que, durante el tiempo en el que se están prolongando estos trabajos de mejora, circular por la misma es todo un ejercicio de paciencia al volante dado que la falta de seguridad por la misma es una constante.

A los cortes inesperados de tráfico o cierre de accesos a poblaciones como Guadalajara, Alovera o Azuqueca; se une el hecho de ir circulando constantemente sobre varias líneas sin saber si se está haciendo de modo correcto así como la escasa señalización del desvío previo a la gasolinera situada en el término de Azuqueca en sentido Guadalajara que, por la noche, más de uno ha tenido que frenar bruscamente al pensar que se iba de bruces contra esta instalación.

Sin duda, esta obra era más que necesaria pero desde que se comenzó a materializar en el papel allá por 2004; pero que su tramitación se ha ido durmiendo de cajón en cajón durante cerca de seis años, acrecentando un problema de tráfico que de no ser por la redundante crisis, ahora mismo ya se estaría pensando en ampliar de nuevo este vial. Se adjudicó en 2007 a la constructora OHL, pero hasta el año 2009 no comenzaron a desarrollarse en su tramo alcalaíno y hasta el año pasado no llegaron a Guadalajara. Ahora parece que a finales de esta anualidad o, a mucho tardar, en los primeros meses de 2013, podremos circular en paz hacia Madrid, sin estar esquivando máquinas o con una permanente sensación de intranquilidad hasta pasado Alcalá de Henares.

Si bien toda obra genera molestias, pero el resultado suele compensar las mismas, pero en esta ocasión, al ser una vía de lo más transitado –cabe apuntar que por la misma, en el tramo alcarreño, circulan 70.000 vehículos diarios-, las situaciones de caos se han sucedido con notables atascos y algún que otro accidente, evidenciando cierto descontrol en una ejecución que ya urgía porque era una necesidad más que evidente que Guadalajara y todo el Corredor del Henares necesitaba una autovía en condiciones que le conectará con la capital de España.

Y es que su aspecto era más que lamentable años atrás con un firme ostensiblemente desgastado y unos accesos donde la peligrosidad era evidente y que provocaba a maniobras arriesgadas, a diario, a más de uno sobre todo a la altura de los polígonos industriales de Azuqueca o Alovera. Ahora, a pesar del descontrol en la ejecución de las obras, se ha reestructurado esta cuestión no sin más de un enfado tanto del Ayuntamiento de Guadalajaracomo del empresariado de los polígonos de Cabanillas o del Balconcillo dado que, inicialmente el proyecto cerraba los accesos por la A-2 a estos puntos que, finalmente, se respetaron. Era algo más que evidente y necesario puesto que su cierre no sólo hubiera colapsado las principales vías de acceso a Guadalajara; sino que dificultaría aún más el acceso a estos puntos donde uno de sus activos más importantes la fácil conexión con esta autovía que presentan para la implantación y funcionamiento de negocios en estos lugares.

El plano de la obra del tercer carril a su paso por Guadalajara.

Aunque parece que su fin está cada vez más cerca, aún debemos sufrir cortes como el de la vía de servicio de la piscina Sonia Reyes en aras a disfrutar de una mejor conexión de este punto con la futura entrada posterior con el Hospital si, algún día, se reinician otras demandadas obras que permitirían renovar este centro hospitalario. Cuestión aparte es el fatal diseño del nuevo acceso por la avenida del Ejército donde se han inventado una rotonda que si bien, mejora la seguridad del cambio de sentido, pero que genera un auténtico peligro al hacer enlazar el carril de deceleración de la autovía–y con una escasa visibilidad- con esta glorieta y, además, será un foco generador de atascos bastante notable. En fin, toda renovación que hacen de este espacio, no hacen más que empeorarlo cuando se trata del primer punto de acceso a la capital.

Críticas aparte, en enero de 2013 –si se cumplen las últimas previsiones hechas por los dirigentes políticos-, estaremos de enhorabuena por gozar de una vez de una autovía de las denominadas de tercera generación, cuyo mantenimiento, el Gobierno no debería descuidar como sí hizo tiempo atrás para que, al fin, el Corredor del Henares pueda contar con una autovía de tercera generación por mucho tiempo.

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1 comentario en “El principio del fin a unas obras eternas

  1. ¡Ojo con entrar o salir de la ciudad! Si lo consigues sin atasco y por el acceso que quieres será un milagro. Me pregunto, ¿Por qué no se señalizan los cambios cuando se producen y no unos días después? La sorpresa, los atascos continúan y como comentas ya duran unos años. ¡Claro que vendrá otra eternidad llamada Autovía de la Alcarria o quizá le recorten el nombre!

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