¿Quién se acuerda del Pacto de Zorita?

Reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Zorita. / Foto: JCCM.

Por Rubén Madrid

Gobernar en democracia es incómodo porque, entre otras cosas, exige rendir cuentas ante la opinión pública. Afortunadamente para quienes están ahora a los mandos, cada vez hay menos papeles en los que dar explicaciones a la ciudadanía (periódicos, los llamaban). A las palabras del ciberperiodismo se las lleva el viento y a las hemerotecas se las traga la papelera de reciclaje. Ya sólo nos queda la memoria al uso, simiesca y rudimentaria, a veces incluso traicionera, selectiva y caprichosa. Pero recordemos, a pesar de todo.

Fue el actual subdelegado del Gobierno de España en la provincia, Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco, quien preguntó en la pasada legislatura en el Senado por un proyecto que la memoria colectiva también parece dispuesta a tirar por la borda al mar de los olvidos: el Pacto de Zorita. Decía el dirigente pastranero, y con muchísima razón, que la ciudadanía de la comarca tenía una sensación más que fundada de tomadura de pelo con los incumplimientos y la paralización absoluta de esta amalgama de políticas bienintencionadas, que tenía como principal objetivo paliar las consecuencias del cierre de la central nuclear José Cabrera en 2006.

El Pacto de Zorita, oficialmente llamado ‘Pacto por el desarrollo de la zona de influencia de la central nuclear José Cabrera’, arrancó en 2006 en medio de aplausos a izquierdas y derechas (el alcalde de Almonacid habló de «hito histórico que debemos aprovechar»). Todos estaban de acuerdo en que se debía afrontar el cierre de la central (un motor indudable para la economía comarcal) impulsando otro tipo de proyectos, financiados a varias bandas. Y hubo planos, maquetas y presupuestos para varias iniciativas, algunas tan interesantes como poner en marcha un polígono mancomunado (a la vera de la autovía de la Alcarria, que habría de llegar algún día) y otras, de diferente alcance y gusto, como un camping en Buendía, un complejo artesano en Zorita de los Canes o un parque temático de la energía en Albalate, además de políticas de empleo transversales.

Los entonces alcaldes de Pastrana y Almonacid, Sánchez-Seco y Ruiz del Olmo, en una rueda de prensa sobre los incumplimientos del Pacto. / Foto: PP.

Vino la crisis, el Pacto se paralizó y el PP lo denunció (en el Senado, en rueda de prensa y en otras declaraciones), porque consideraba que el desastre económico no era excusa para estos incumplimientos por parte de tres administraciones (estatal, regional y provincial) gobernadas por los socialistas. Tiro de hemeroteca o de memoria, porque me lo dijo el propio Sánchez-Seco: tras el 20-N y con la entonces tan previsible como confirmada llegada del PP a La Moncloa llegaría el momento de «reactivar» el Pacto, aun a pesar de la crisis: “la situación económica no es la mejor para hacer una convocatoria de ayudas, pero pensamos que con estas ayudas se genera actividad, que no se está consiguiendo con el desmantelamiento de Zorita”.

Acabamos de cumplir el primer año de Gobierno estatal del PP, del que precisamente Sánchez-Seco es representante en Guadalajara; el Pacto de Zorita anda ya por la que debería ser su sexta anualidad (de las diez previstas) y los dirigentes del PP, que ahora gobiernan en todos los niveles administrativos, han sido incapaces de retomar el Pacto de Zorita, como reclamaban a sus predecesores y como nos prometieron a todos.

La Mesa de Seguimiento del Pacto lleva sin reunirse desde marzo de 2010, salvo que lo haya hecho en secreto. En esa cita se aprobaron con retraso los proyectos del año anterior. Los pagos están pendientes desde entonces y el final de 2012 está a la vuelta de la esquina, sumando la tercera anualidad consecutiva en blanco para este programa de desarrollo comarcal. El frenazo es absoluto. Lo fue con el PSOE y lo es con el PP.

Esta vez no saldrán los alcaldes de Yebra y Almonacid criticando el mal funcionamiento del Pacto, porque tendrían que criticar a los suyos, ni veremos a los socialistas constituyendo plataformas para criticar a otros lo que ellos mismos no hicieron. Siempre queda la ciudadanía como esperanza, pero hacen mal también su labor los antinucleares, que deberían ser los primeros en alzar la voz, como hicieron contra el ATC, ahora para procurar que esta alternativa al cierre de la nuclear cumpla con su cometido. Difícilmente se hará olvidar a la central nuclear si no hay alternativas a la altura para generar empleo y nutrir las arcas municipales.

Vista la ausencia absoluta de manifestaciones al respecto, uno piensa más bien que este plan de desarrollo se ha volatilizado, como la prensa que dio cuenta en su día de su nacimiento. La memoria es selectiva y caprichosa, desde luego, pero ¿nadie se acuerda ya del Pacto?

1 comentario en “¿Quién se acuerda del Pacto de Zorita?

  1. Pingback: La resaca nuclear | Prácticas Periodismo científico y ambiental

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.