El zorro y las gallinas

Trabajadores de la empresa Transaltozano.

Trabajadores de la empresa Transaltozano.

Por Rubén Madrid

Los trabajadores de las ambulancias de Transaltozano han vuelto a pasar otra noche encerrados en las cocheras de la sede de su empresa, que este viernes deja de prestar el servicio de ambulancias al Sescam. La firma adeuda una media de 6.000 euros a estos profesionales, que se temen una espantada. Conozco perfectamente la sensación de impotencia que ocasiona que un canalla se marche sin pagarte el esfuerzo de tu trabajo, al amparo de la legalidad y ante la impasibilidad de una patronal que se llena la boca con discursos de valores en las cenas de gala, pero que luego hace la vista gorda con la peor calaña de entre quienes se dicen empresarios.

Vaya por delante, pues, la solidaridad con estos 148 trabajadores alcarreños. Tienen toda la razón moral y hay muy poco que añadir sin resultar reiterativo: es una absoluta sinvergonzonería que tengan que llegar a estos límites para exigir lo que les pertenece y que ni la Junta (que debe a la empresa) ni su mercantil hayan puesto solución a un problema que arrastran desde hace prácticamente un año. Tiempo más que suficiente para dar una solución a quien la necesita y la merece.

Pero, conflicto laboral al margen, viene el asunto de Transaltozano a demostrar de una manera oportunísima que un servicio externalizado no resulta necesariamente más eficaz, y lo hace precisamente en un ámbito de la sanidad tan fundamental como el transporte de pacientes.

Lo resaltaba ayer, con acierto, el periodista Ricardo Clemente en la tertulia vespertina de ABC Radio y daba en el clavo, en plena jornada de protestas de la llamada ‘oleada blanca’ por los planes de privatización en la sanidad madrileña o cuando en Guadalajara, que tiene por consejero al pionero del modelo madrileño, José Ignacio Echániz, la paralización de las obras del Hospital nos vuelven a traer al pensamiento la posible financiación público-privada, que suele continuar con una gestión de similar adjetivado.

De hecho, esta opción parece a día de hoy la única posible para proseguir con las obras de ampliación del Hospital a medio plazo. O así se puede interpretar tras la reunión del viernes entre el consejero Echániz y el alcalde, Antonio Román, donde aquel vino a decir que no tiene dinero, no ya para gasto de obra nueva, sino incluso para cumplir con los atrasos con los que no cumplió el Ejecutivo socialista, que cifró en 15 millones de euros. El regidor ha pedido redimensionar el proyecto, tal vez una solución razonable. Pero, si llegado el momento, las arcas públicas no procuran el presupuesto necesario, de nuevo sólo cabría recurrir a la vía público-privada, sugerida en su día por Cospedal para el hospital alcarreño y que ya se ha anunciado para otros centros de la región.

Que casos como Transaltozano demuestren que la externalización no siempre soluciona los males, debe ser motivo de reflexión. Pero también que la salud de todos nosotros, aunque sea un asunto costoso, siga dependiendo del interés público, y no del privado.

El alcalde con el consejero Echániz, el viernes pasado. // Foto: JCCM.

El alcalde con el consejero Echániz, el viernes pasado. // Foto: JCCM.

Y cabe hablar de intereses privados en toda regla. Porque resulta sospechoso, al menos con la desconfianza que el ciudadano tiene ya del político a estas alturas de la película, que el principal interés en debatir sobre el asunto provenga de un ala política que tanto provecho puede obtener si la sanidad privada da un salto adelante. Es ya casi de dominio público, pero conviene no olvidarlo, que muchos de quienes tienen encomendada la gestión de la sanidad pública mantienen fuertes lazos familiares o profesionales con quienes más tajada sacarían de su deterioro y de un correspondiente trasvase de pacientes a la privada.

A algunos nos chirría que el director general de hospitales de la Comunidad de Madrid haya trabajado para la sanidad privada desde 1990, incluyendo la firma Capio. ¿Que qué es la firma Capio? Pues la que aspira a dar un nuevo impulso a algunos hospitales de Castilla-La Mancha. Ya saben, el modelo público-privado… ¿Quién encontramos en esta empresa? Por poner algunos ejemplos, y si no ha habido cambios en los últimos tiempos, es accionista de la firma Rodrigo Rato, es una alto cargo en el departamento de investigación la hermana del consejero guadalajareño de Sanidad y al frente de la gestión de hospitales está Ignacio López del Hierro, marido de la presidenta regional.

A buen seguro que si usted y los suyos tuviesen una granja, no pondrían al zorro a cuidar de las gallinas. ¡Vaya ruina! Y si en este mundo hay algo tan importante o más que procurarse el pan de cada día, convendremos que sin duda será la salud. Debatamos, entonces, cuanto haga falta sobre la manera de tener el mejor sistema sanitario en nuestra región y en el mundo entero, pero asegurando que el intercambio de pareceres será honesto. En los cuentos, el zorro suele ser astuto y la gallina cobarde. Apliquémonos el cuento.

2 pensamientos en “El zorro y las gallinas

  1. Artículo bastante tendencioso por su parte. “Y cabe hablar de intereses privados en toda regla. Porque resulta sospechoso, al menos con la desconfianza que el ciudadano tiene ya del político a estas alturas de la película, que el principal interés en debatir sobre el asunto provenga de un ala política que tanto provecho puede obtener si la sanidad privada da un salto adelante. Es ya casi de dominio público, pero conviene no olvidarlo, que muchos de quienes tienen encomendada la gestión de la sanidad pública mantienen fuertes lazos familiares o profesionales con quienes más tajada sacarían de su deterioro y de un correspondiente trasvase de pacientes a la privada”

    Insinúa usted que las privatizaciones son esencialmente llevadas a cabo por el Partido Popular, pero como en otros muchos artículos de este medio sólo ofrece una parte de la verdad. Menta a una serie de personas que supuestamente tienen una relación con la empresa Capio, pero no ofrece ninguna prueba de ello. No digo que no la haya, pero no se puede acusar por acusar, porque en algunos de los casos si consta que trabaje para dicha empresa, pero en otros está por demostrar. Si es usted un buen periodista debe presentar las pruebas. Porque entonces, ¿a quien deberíamos creer? ¿A usted o a la empresa?
    http://www.europapress.es/nacional/noticia-capio-sanidad-niega-rato-cospedal-aguirre-lopez-hierro-tengan-relacion-alguna-grupo-20121122201031.html
    Por cierto, si se decide usted a investigar también podrá comprobar que ex altos cargos socialistas de Guadalajara trabajan para esta empresa. Investigue usted y verá como gente que hasta hace muy poco tenía responsabilidades de Gobierno (concretamente hasta mayo de 2011) precisamente en el área de Sanidad, trabajan para esta empresa. Sí sí, del mismo ala del PSOE que sale a la calle a gritar contra los recortes en Sanidad o que va con la camiseta verde, y sin embargo lleva a sus hijos a colegios privados y trabaja en la sanidad privada. Investigue.
    O también puede investigar usted que era realmente la Ley de Garantías de Castilla-La Mancha. Usted cree que las listas de espera desaparecían por arte de magia o porque los pacientes se derivaban a empresas privadas relacionadas con la salud. ¿No es acaso eso una forma de encubrir una manera de privatizar? ¿Se ha preguntado a qué empresas se derivaban esos pacientes? Pues nada investigue.

    Como podrá comprobar, las privatizaciones no son exclusividad de la derecha, pero en esto como en otras cosas hay una gran demagogia.

    http://www.eldigitalcastillalamancha.es/escandalosa-portada-de-el-mundo-sobre-los-planes-privatizadores-de-barreda-95982.htm

    • Amigo Trillano. Debe ser cierto que soy tendencioso, porque me lo reprochaban en el PSOE y ahora me lo reprochan en el PP. Es curioso que uno se lo resulta a quien gobierna. Me alegro, al menos, de no ser “medio” tendencioso y ser “tendencioso entero” o íntegro. Me lo haré mirar. Y cuídese usted de serlo, por ejemplo acusando también a cargos socialistas sin pruebas, como me recrimina a mí.
      En ningún momento insinúo que los actuales responsables de la sanidad pública hayan puesto en entredicho su buena voluntad ante la existencia de intereses particulares. No lo insinúo, sino que lo afirmo claramente. Ojalá no tuviese motivos para opinar así.
      En mi caso, me es igual que el zorro tenga carné socialista o conservador… si tiene intereses que puedan entrar en conflicto con el interés público, me parece deshonesto. Y jamás saldrá de mi boca que las privatizaciones sean cosa sólo del PP, pero lo cierto es que en la sanidad la apuesta es más que firme, por más que se quiera despistar con otros discursos.
      Por último, agradecerle su fidelidad a nuestro blog y lamentar únicamente que no podamos debatir cara a cara, es decir, siendo conocedores ambos de la identidad del otro. Eso evitaría cualquier tipo de pensamientos tendenciosos. Más en mi caso, en que la inclinación hacia lo tendencioso es tan habitual al analizar la cosa pública, cada vez menos pública por otra parte.
      Un abrazo.

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