El principio del fin a unas obras eternas

Las obras del tercer carril de la A-2 habrán concluido, si el tiempo lo permite, a finales del presente año. / Foto: http://www.armatek.net

Por Abraham Sanz

Parecía la obra del Escorial, tanto por lo que tardaron en comenzar, como lo largo que se le ha hecho a los conductores que todos los días toman la A-2 dirección Madrid. Hablamos de las obras del tercer carril de esta autovía, un proyecto faraónico que está reconvirtiendo por completo esta carretera haciéndola más segura y fiable para todos aquellos que transitan por la misma, pero que, durante el tiempo en el que se están prolongando estos trabajos de mejora, circular por la misma es todo un ejercicio de paciencia al volante dado que la falta de seguridad por la misma es una constante.

A los cortes inesperados de tráfico o cierre de accesos a poblaciones como Guadalajara, Alovera o Azuqueca; se une el hecho de ir circulando constantemente sobre varias líneas sin saber si se está haciendo de modo correcto así como la escasa señalización del desvío previo a la gasolinera situada en el término de Azuqueca en sentido Guadalajara que, por la noche, más de uno ha tenido que frenar bruscamente al pensar que se iba de bruces contra esta instalación.

Sin duda, esta obra era más que necesaria pero desde que se comenzó a materializar en el papel allá por 2004; pero que su tramitación se ha ido durmiendo de cajón en cajón durante cerca de seis años, acrecentando un problema de tráfico que de no ser por la redundante crisis, ahora mismo ya se estaría pensando en ampliar de nuevo este vial. Se adjudicó en 2007 a la constructora OHL, pero hasta el año 2009 no comenzaron a desarrollarse en su tramo alcalaíno y hasta el año pasado no llegaron a Guadalajara. Ahora parece que a finales de esta anualidad o, a mucho tardar, en los primeros meses de 2013, podremos circular en paz hacia Madrid, sin estar esquivando máquinas o con una permanente sensación de intranquilidad hasta pasado Alcalá de Henares.

Si bien toda obra genera molestias, pero el resultado suele compensar las mismas, pero en esta ocasión, al ser una vía de lo más transitado –cabe apuntar que por la misma, en el tramo alcarreño, circulan 70.000 vehículos diarios-, las situaciones de caos se han sucedido con notables atascos y algún que otro accidente, evidenciando cierto descontrol en una ejecución que ya urgía porque era una necesidad más que evidente que Guadalajara y todo el Corredor del Henares necesitaba una autovía en condiciones que le conectará con la capital de España.

Y es que su aspecto era más que lamentable años atrás con un firme ostensiblemente desgastado y unos accesos donde la peligrosidad era evidente y que provocaba a maniobras arriesgadas, a diario, a más de uno sobre todo a la altura de los polígonos industriales de Azuqueca o Alovera. Ahora, a pesar del descontrol en la ejecución de las obras, se ha reestructurado esta cuestión no sin más de un enfado tanto del Ayuntamiento de Guadalajaracomo del empresariado de los polígonos de Cabanillas o del Balconcillo dado que, inicialmente el proyecto cerraba los accesos por la A-2 a estos puntos que, finalmente, se respetaron. Era algo más que evidente y necesario puesto que su cierre no sólo hubiera colapsado las principales vías de acceso a Guadalajara; sino que dificultaría aún más el acceso a estos puntos donde uno de sus activos más importantes la fácil conexión con esta autovía que presentan para la implantación y funcionamiento de negocios en estos lugares.

El plano de la obra del tercer carril a su paso por Guadalajara.

Aunque parece que su fin está cada vez más cerca, aún debemos sufrir cortes como el de la vía de servicio de la piscina Sonia Reyes en aras a disfrutar de una mejor conexión de este punto con la futura entrada posterior con el Hospital si, algún día, se reinician otras demandadas obras que permitirían renovar este centro hospitalario. Cuestión aparte es el fatal diseño del nuevo acceso por la avenida del Ejército donde se han inventado una rotonda que si bien, mejora la seguridad del cambio de sentido, pero que genera un auténtico peligro al hacer enlazar el carril de deceleración de la autovía–y con una escasa visibilidad- con esta glorieta y, además, será un foco generador de atascos bastante notable. En fin, toda renovación que hacen de este espacio, no hacen más que empeorarlo cuando se trata del primer punto de acceso a la capital.

Críticas aparte, en enero de 2013 –si se cumplen las últimas previsiones hechas por los dirigentes políticos-, estaremos de enhorabuena por gozar de una vez de una autovía de las denominadas de tercera generación, cuyo mantenimiento, el Gobierno no debería descuidar como sí hizo tiempo atrás para que, al fin, el Corredor del Henares pueda contar con una autovía de tercera generación por mucho tiempo.

Regularidad es la palabra, el problema y la solución

Javi Barral volvió a ser titular en el centro de la defensa en la visita a Huesca. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

No pretendo resumir en un simple concepto mi análisis semanal sobre el Deportivo. Es más, en cada jornada me resulta más complicado contraponer datos, ideas, causas y efectos para desembocar en una conclusión. Digamos que falta una tendencia clara en el equipo de Terrazas. Algo así como una línea continua a la que agarrarse. Para mejorar en la Liga Adelante, para escribir o para opinar con garantías. ¿Regularidad se llama?

De hecho, haciendo una particular restrospectiva en el camino de los morados se dibuja un encefalograma absolutamente cambiante. Del momento de extrema preocupación que derivó del balance de las primeras siete semanas del campeonato (un punto de 21) se pasó a una especie de pico de optimismo con los dos empates ante Xerez y Hércules y el triunfo contra la Ponferradina. El Depor parecía solidificarse, pero la derrota ante Las Palmas recuperó los temores y los defectos que parecían olvidados. Vuelta a las andadas.

Siguiendo el itinerario, en Córdoba el equipo rescató espíritu, aunque acabó perdiendo con su particular dosis de infortunio y un gol postrero cuando jugaba en superioridad numérica. Y con ese sabor agridulce se encaró el encuentro ante el Sporting de Gijón, sobre el papel poco propicio pero a la postre la mejor actuación del Deportivo en lo que va de temporada. Aparentemente un trampolín para desterrar definitivamente el farolillo rojo.

Además, la última semana había transcurrido sin contratiempos en la enfermería y con el convencimiento -reconozco que yo lo tenía- de que el calendario marcaba un momento perfecto para asaltar El Alcoraz de Huesca. Y más cuando Azkorra reafirmó su buen fario con el 0-1 en la primera mitad, en un escenario hostil para el conjunto local, que se fue al descanso entre los pitos de su afición y con todas las dudas del mundo. Entonces todo parecía controlado, Terrazas aseguró sustituyendo a César Soriano (con amarilla) y el Depor encaraba unas condiciones favorables para sentenciar al cuadro oscense, sumar su segunda victoria consecutiva y relanzar contundentemente su mejoría. ¿Por fin dos pasos hacia adelante? ¿Atisbos de regularidad?

Pero, una vez más, los acontecimientos y sus detalles (lo que suelo definir como carácter competitivo en estos artículos) condenaron a los alcarreños. Primero en una incomprensible falta de entendimiento entre Toño y Espín que propició el empate; y después con una media hora final en la que, con un jugador más -Novo fue expulsado justo después de marcar el 2-1 en el minuto 58-, no fue capaz de inclinar el campo a su favor. Ni rastro de una hipotética remontada ni de la intensidad de la semana pasada.

Son detalles como estos los que evitan juzgar con tendencias uniformes al Deportivo. Es prácticamente imposible analizar con tino por qué el Depor es capaz, por ejemplo, de sobrevivir en inferioridad durante más de una hora en el Rico Pérez (en Alcorcón empató y mereció más también lastrado) y, sin embargo, no muestra ningún tipo de reacción positiva en El Alcoraz con un futbolista más sobre el terreno de juego. Tampoco parece sencillo comprender cómo la solidez incipiente exhibida ante el Sporting se diluyó en seis minutos fatídicos en Huesca, ni de dónde viene esa criptonita que impide al equipo manejar con fortuna los marcadores favorables.

Por eso me empeño en apelar al “carácter competitivo” como la idea que resume todos esos indicios inclasificables en algo concreto. Porque el Depor ha sufrido descalabros (Girona o Almería), remontadas inexplicables (Las Palmas, Castilla y Huesca) y accidentes desafortunados (Barcelona B, Córdoba, Sabadell…), en definitiva, toda una amalgama de vicisitudes que le han sido adversas en un porcentaje superior a la media. Y sigo pensando que eso es un defecto y que en el debe del equipo permanece como prioridad gestionar los puntos de inflexión de los partidos con mayor acierto. Eso le dará regularidad -durante los encuentros y en su camino por la Liga- o el famoso carácter competitivo. Llámenlo como quieran, porque 14 jornadas dan para pocas casualidades.

Portazo a los pueblos

Pedro Aguilar, periodista.

Por Pedro Aguilar *

“Lo tengo todo aquí: mi hijo, mi padre, mi madre,  mi trabajo… No me puedo quedar con los brazos cruzados viendo cómo volvemos a lo de hace 50 años, cuando tuvimos que salir huyendo de la sierra porque no había ni presente, ni futuro”.  Estas palabras me las dijo el otro día Mariano Escribano,  alcalde de Hiendelaencina. Yo había ido a por setas  y me sorprendí de que los montes estuvieran llenos de coches y gente, y  los pueblos  casi vacíos. “ Y la cosa irá a peor”, me dijo Mariano, “ahora, aún aguanta algún jubilado más, pero cuando cierren el centro de salud no se quedarán ni los viejos. Les da miedo quedarse porque se ven indefensos, tienen miedo a que les pase algo y nadie los atienda”.

Recuerdo hace unos años  en Campillo de Ranas, a José, un anciano que veía pasar el tiempo en una solana aprovechando el tímido sol de octubre. Hablamos de la vida en el valle y se le caían las lágrimas mientras me decía que, en un pueblo, cuando  se deja de escuchar a los niños corriendo por las calles, aquello era el presagio de silencio sin retorno. Al cabo de unos años regresé a Campillo cuando abrieron de nuevo la escuela y entonces sus lágrimas eran de felicidad, “es como un milagro” me decía. Me temo que si viviese, murió hace cuatro  años, volvería a llorar de tristeza por el mal presagio de los nuevos tiempos.

La línea de la empresa  Samar que une Guadalajara con Campisábalos y pasa por Humanes, Cogolludo, Hiendelaencina, Atienza y Galve de Sorbe, y vertebra buena parte de la Sierra, se ha reducido de siete a cuatro días a la semana. Los trayectos de Aldeanueva y La Huerce se han suprimido, estos dos pueblos se han quedado incomunicados.  Son sólo unos ejemplos, porque la sangría es mayor y se extiende  por toda la geografía provincial.

En otras zonas de Guadalajara, donde el tren era el cordón umbilical, han visto reducidas, cuando no suprimidas, líneas y paradas del ferrocarril… Los chavales de nuestros pueblos que estudian Bachiller, deben pagar un autobús que les lleve a los institutos, y eso que  los coches del transporte escolar  que conducen a los estudiantes de ESO  tienen plazas suficientes para ellos. La Junta no les permite cubrirlas, y esa inexplicable prohibición le cuesta a cada padre, en algunos casos, más de cien euros al mes…. Las EATIM van a ser suprimidas y todo indica que no estamos muy lejos de que haya nuevas agrupaciones de municipios en torno a un mismo Ayuntamiento, algo que en nuestra provincia ( lo vemos en Sigüenza con cerca de 30 pedanías) hace que este municipio sea prácticamente ingobernable…

La Diputación, que en provincias como Guadalajara realiza una labor imprescindible en aquellos pueblos que no tienen recursos para contratar trabajadores municipales, parece tener los días contados y nadie sabe todavía cómo ni quién va a realizar su trabajo. Y suma y sigue…Podríamos continuar y no parar de contar decisiones políticas que van en contra del mundo rural, y lo que es más grave,  están siendo ejecutadas por la mano de alcaldes y vecinos de municipios que tienen responsabilidades en los diferentes gobiernos provincial, nacional y regional. Hombres y mujeres, con nombres y apellidos, que lejos de defender a sus pueblos y a sus gentes, defienden únicamente sus intereses  personales. ¿A quién puede extrañar que el socavón existente entre políticos y ciudadanos sea cada vez más profundo?

En tiempos de crisis lo mínimo que se le debe exigir a un gobernante es que ayude a los más débiles y le eche imaginación, para suplir la falta de dinero con astucia. Ni el gobierno de la señora  de Cospedal, ni el del señor Rajoy hacen gala de ello. Están yendo a lo más fácil y a lo que menos perjudica a quienes más tienen. Han tirado por la calle de en medio sin sopesar el dolor y el sufrimiento de mucha gente, sin pararse a pensar que están dando un portazo  a los pueblos.¿ Alguien recuerda una sola moción del PP en contra de la reapertura de escuelas en el mundo rural, de la ampliación de líneas de transporte, de la extensión de horarios y servicios en los centros médicos? Al contrario, se quejaban de que eran insuficientes. ¿Entonces por qué las cierran ahora?

No vale hablar de herencia porque cuando se tomaron estas medidas de consolidación del mundo rural nadie protestó. Qué pasa entonces, ¿ cuando se está en la oposición la responsabilidad es de quien gobierna y cuando se alcanza el gobierno la responsabilidad es de quienes  están en la oposición, que me han dejado esto como un solar? Moraleja, nunca asumo responsabilidad. Así es muy fácil ejercer el gobierno, pero se pierde credibilidad.

Provincias como Cuenca y Guadalajara son diferentes a otras como Ciudad Real o Albacete. No se puede aplicar la misma vara de medir,  porque el número de pueblos y de habitantes en esas provincias es distinto. Tenían razón los dirigentes del PP de Guadalajara cuando, desde la oposición, protestaban por ello ante el gobierno regional, en manos entonces del PSOE. El problema es que ahora manda el PP y no se aplican la misma medicina. Cada provincia tiene su idiosincrasia y la obligación de nuestros representantes es hacerla valer. Espero que alguien con responsabilidad de gobierno en Guadalajara tenga el coraje de liderar  la voz de los guadalajareños más débiles. Que nuestros pueblos no peguen el portazo no cuesta tanto dinero, es sólo cuestión de voluntad y valentía.

* Pedro Aguilar nació en Madrid en 1962, aunque toda su vida ha estado vinculado a La Alcarria, donde reside, junto al castillo de Torija. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y desde hace 20 años ejerce el periodismo. Fue subdirector de ‘Guadalajara DosMil’, director y fundador de la revista ‘Nuestros pueblos’ y colaborador del diario El País y la revista Añil. Dirigió ‘Nueva Alcarria’ en su etapa como diario desde 2004 a 2007. En colaboración con otros autores, ha editado ‘Tomás Camarillo: los ojos de Guadalajara’, ‘Félix Rodriguez: el mito en Guadalajara’ y ‘Regreso a Buero Vallejo’ y en solitario, el libro-guía ‘Vivir Guadalajara’, ‘Aguas abajo’, con el que obtuvo el Premio Alonso de Ojeda y ‘Las cosas de don Camilo’. Obtuvo el Premio Provincial de Periodismo en 1995 y el de la Asociación de la Prensa en 2000. Actualmente es profesor de la UNED.

Recortes ideológicos

El consejero de Educación, Marcial Marín, y el portavoz regional del PP, Vicente Tirado, en las Cortes de Castilla La Mancha. // Foto: JCCM

Por Yago López

Asisto con perplejidad desde hace meses a una estrategia política que no acabo de comprender, más aún teniendo en cuenta que elección tras elección el Partido Popular sigue cosechando buenos resultados, como ha quedado demostrado en los últimos comicios gallegos, y como sucedería según las encuestas si se celebraran Elecciones Generales en estos momentos. Me refiero a este discurso de la ambigüedad que realizan a diario los dirigentes populares para justificar las medidas que van adoptando.

La mayor de las veces, se amparan en la herencia económica recibida y la necesidad de cumplir el objetivo de déficit para justificar los recortes y en ningún caso son capaces, a pesar del evidente fundamento ideológico de la mayor parte de sus iniciativas, de mostrar claramente al ciudadano su modelo de gestión, como si nos fuéramos a asustar si nos dijeran lo que pretenden hacer realmente.

Tanto es así que hemos tenido que escuchar en el último año declaraciones de importantes dirigentes del PP a nivel nacional, regional y provincial que nada tienen que ver con su ideología ni con las actuaciones políticas que realizan en todas las instituciones donde gobiernan. He llegado a ver al vicepresidente de la Diputación de Guadalajara, Lorenzo Robisco, criticar a Azuqueca de Henares por privatizar su servicio de recaudación ejecutiva, cuando el Ayuntamiento de la capital, del que es concejal, optó exactamente por el mismo modelo. También he escuchado al consejero de Educación en Castilla La Mancha, Marcial Marín, decir con vehemencia que es un firme defensor de la educación pública y al mismo tiempo recortar radicalmente su presupuesto.

Se podría entender que las necesidades económicas obligan a Marín a meter la tijera contra su voluntad, pero este argumento se desvanece cuando conocemos que por cada euro que han recibido recientemente de los presupuestos regionales los centros públicos, siete euros han sido destinados  a los concertados. Esto no es crisis señores, esto es simple y llanamente una opción ideológica y es necesario que dejen de resguardarse bajo el paraguas de la dramática situación económica para ocultar sus intenciones y hablen claro de una vez.

Parece que asusta decir sin tapujos que creen en una gestión privada en todos los ámbitos de la sociedad y recurren a eufemismos como la llamada externalización de servicios o la colaboración público-privada. Conceptos edulcorados que parecen a priori diferentes pero que son exactamente lo mismo. ¿Qué colaboración público privada pretende llevar a cabo el propio Marín en el Teatro Moderno de Guadalajara? Lo veremos con el tiempo pero, o mucho me equivoco, o el papel de la Junta en el eficaz modelo que plantea el consejero empezará y acabará con la adjudicación del servicio a una empresa. Y en el mejor de los casos tendrá su continuidad en el mero control de que la mercantil cumpla lo pactado en el pliego de condiciones, y esto último habrá que verlo.

Por tanto, y visto que por todo lo dicho, las palabras, más aún teniendo en cuenta que Cospedal afirmó en su momento que el PP era el partido de los trabajadores y comparó meses después la manifestación del 15-S a las puertas del Congreso con el golpe de Estado de Tejero, valen más bien poco, los dirigentes populares nos obligan a fijarnos exclusivamente en los hechos. Más de un centenar de trabajadores menos en el Hospital Universitario, la eliminación de los profesores de apoyo y la drástica reducción del personal docente, la masificación de las aulas, los cientos de despidos de la empresa pública GEACAM –encargada de cuidar de los montes de la región-, el cierre de los servicios de urgencias en ocho municipios de la provincia alcarreña, la rebaja sustancial de la partida destinada al mantenimiento de las residencias de la tercera edad o la práctica desaparición de la Ley de Dependencia son solo algunos ejemplos de la apuesta decidida del Gobierno regional por garantizar los servicios públicos. Juzguen ustedes.

 

La huelga (del cabreo) general

La manifestación, a su paso por la calle Cardenal González de Mendoza.//Foto:ujce.

Por Elena Clemente

Un día sin salarios es duro pero una vida sin derechos no es vida. Fue uno de los muchísimos tuits que se escribieron el 14-N, el día de la huelga general, la huelga del cabreo general, la huelga del ‘Hay motivo’. La apunté porque creía que resumía bien buena parte de la filosofía, más allá de las cifras, de este ‘basta ya’ social que en Guadalajara se vivió, como casi todas las huelgas, de manera muy desigual.

Mientras en los polígonos, la actividad era casi nula; en las calles, la vida seguía igual que siempre, salvo por la presencia de los piquetes que alteraron un poco a los comercios y atascaron puntos clave, carreteras, entradas, túneles…

Hubo más manifestantes que huelguistas. La ‘quedada’ en el Infantado por la tarde se convirtió en muchedumbre, con más de 10.000 almas, cada una con su pena, protestando por una política de recortes que toca demasiado la fibra y la cartera. Todo un éxito teniendo en cuenta que la sociedad guadalajareña es difícil de movilizar. Salvo la del 11-M y la de Carrier, pocas han sido tan respaldadas. La gente está que trina. Porque casi ningún sector se salva.

Esta es la huelga de los deshauciados, por eso estaban allí los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca; la de los parados, la de la precariedad, la del agrietado sistema público, la de los profesores indignados, la de los funcionarios intranquilos y cabreados… cada uno con su pena pero todos unidos, salvo en Azuqueca, donde la marcha impulsada por sindicatos discurría por cauces distintos a la del movimiento 15-M.

Hay motivos. Muchos. Se llaman despidos, ERE´s, nóminas sin cobrar, penuria, cierres de medios de comunicación, de tiendas, listas sanitarias de espera sin fin, políticas sin corazón que permiten deshauciar personas y rescatar bancos, que no hacen más fácil la vida de la gente sino que se la complican… hay tanta crispación que esta huelga se ha llenado de decibelios y diálogos entre los guadalajareños que iban a trabajar -quizás convencidos, quizás obligados por su situación económica, por miedo- y los que no, porque comprendían que no acudir a su puesto de trabajo era una actuación solidaria.

Quizás esta huelga no cambie nada -ese es otro debate-, quizás no sirva para que los políticos cambien su política y miren más hacia abajo que hacia Europa, que se preocupen de veras por los problemas de la gente y gobiernen para hacernos la vida más fácil, mejor, porque para eso fueron elegidos.

Nadie se explica por qué se ayuda al poderoso y se desahucia al más débil. He aquí la razón que empujó a salir a la calle. Los guadalajareños salieron en masa a reivindicar un cambio urgente de postura ante esta crisis, que más que económica, es una crisis ética, de valores, una crisis que ya no sólo consume ahorros sino también acaba con vidas. Y eso, francamente, es muy serio.

Optimista

Lucía Enjuto, diputada delegada de Medio Ambiente, y Gabino Cogollo, presidente del Parque Natural del Alto Tajo, presentan los cursos de extracción de resina. // Foto: CuencaInformación.com

Por Marta Perruca

Siempre amanece después de una huelga general.

Las jornadas de huelga suelen dejarme cierto poso de tristeza y melancolía. Lo que yo veo en medio de una sobredosis de pancartas y de la euforia de pitidos y gritos de protesta es la indefensión e impotencia de miles de ciudadanos, por lo que llego a casa apesadumbrada y con el semblante ensombrecido.

Mi coach emocional, ya sabéis, esa especie de entrenador personal que la modernidad nos ha traído para enseñarnos a canalizar nuestras emociones, dice que la tristeza es un sentimiento necesario, que nos ayuda a tomarnos un tiempo para rearmarnos y buscar soluciones y salidas a nuestros problemas.

Puede ser que el coaching emocional haya surtido sus efectos o quizá sea una persona optimista por naturaleza, pero he terminado por convencerme de que hasta la peor tormenta puede brindarme el más bello arco iris, incluso cuando se me olvida el paraguas –además de optimista soy bastante despistada- y después de un día, al menos para mí, triste, quería hablaros de arco iris y de nuevos amaneceres, convencida de que, volviendo a eso de la tristeza como emoción necesaria, las mejores iniciativas surgen en periodos de crisis.

Pues bien, ahí va mi dosis de optimismo de hoy: la Diputación Provincial anunciaba esta semana que se impartirán cursos de extracción de resina para 30 personas en dos citas que tendrán lugar del 20 al 28 de noviembre en Molina de Aragón y del 28 de noviembre al 3 de diciembre en Tamajón. Se trata de una iniciativa que forma parte un proyecto más amplio de carácter trasnacional en el que participa España y Portugal y que tiene como pionera a la provincia de Segovia.

Esta provincia castellano y leonesa, con una gran tradición resinera, ha apostado por este recurso natural y ecológico como fuente de empleo y desarrollo en el medio rural, cuando parece que se dan las circunstancias óptimas para su rentabilidad.

En este sentido, y según pone de manifiesto Juan Carlos Álvarez Cabrero en el estudio “Las resinas naturales: Fuente de empleo en el medio rural” encargado por el Ayuntamiento de Coca (Segovia) existen tres factores “importantísimos” a la hora de poner en valor y replantear la explotación de este ámbar amarillo: En primer lugar, la escalada mundial que ha experimentado el precio del petróleo, teniendo en cuenta que el 40 por ciento de esta materia prima se emplea en manufacturar otros productos al margen del combustible, como son pinturas, barnices o breas. Este técnico recuerda que de la resina se extraen casi los mismos subproductos que del denominado oro negro, incluso con una mayor calidad; asimismo, la crisis pone a disposición de esta actividad una abundante mano de obra que en los años 60 emigró a las grandes ciudades, lo que constituyó una de las causas de su declive; el tercer y último factor tiene que ver con las mejoras de las técnicas para la explotación resinera, que vuelven a hacer viable esta actividad.

Alvárez Cabrero estima que esta industria podría general 18.000 empleos directos, lo que tendría innumerables efectos positivos en el desarrollo de nuestros pueblos, además de en otros aspectos como en la prevención de incendios.

Si nos remontamos algo más de un siglo en la historia de nuestra provincia encontramos también el ejemplo de un espíritu emprendedor que modernizó la actividad resinera y consiguió que España llegara a ser el tercer productor mundial de colofonia y aguarrás, los principales productos que se extraen de la resina. Calixto Rodríguez, asturiano de nacimiento y molinés de adopción, quien además fue diputado del partido republicano por la circunscripción de Molina de Aragón, fue el promotor de La Unión Resinera Española (LURE) como sindicato para unificar la producción de aguarrás en 1888 y su posterior transformación en monopolio empresarial en 1898, favoreciendo medidas que convirtieron a este sector en una industria moderna y competitiva. Calixto Rodríguez fue también el responsable de levantar las factorías “Cándida” en Mazarete en 1882 y más tarde “Martina” en Anquela del Ducado, que se nutrían de los desparecidos pinares del Ducado de Medinaceli, arrasados en el incendio de 2005. Estas fábricas, que funcionaron hasta 1974 y 1967 respectivamente, destacaron por emplear innovadoras técnicas de destilación que ahorraban combustible y mejoraban la calidad de los productos resultantes de las mieras. Concretamente, la fábrica de Mazarete fue la segunda de España en emplear la técnica de destilación por arrastre de vapor y la de Anquela, por ser la primera en el mundo en destilar al vacío.

Pero los montes de nuestra provincia ofrecen otros muchos recursos susceptibles de generar empleo: se me ocurre, por ejemplo, el proyecto de micotrufa que lleva a cabo la Asociación de Desarrollo Rural Molina de Aragón-Alto Tajo en colaboración con la Serranía de Cuenca para el cultivo de la trufa y que ya empieza a dar resultados; la candidatura al Geoparque, las plantas aromáticas, el turismo o la biomasa, que tanto a partir de la factoría de Corduente, como de otras iniciativas empresariales privadas, comienza a despuntar como un importante sector de negocio.

Yo quiero ver en todo ello un abanico de oportunidades, de esas que surgen después de un periodo necesario de tristeza, que nos ayuda a encontrar los recursos necesarios para seguir adelante. Quizá esas soluciones nos lleven a un cambio de perspectiva, puede que para encontrar un futuro en aquello que un día abandonamos porque pensamos que estaba en las grandes urbes. De lo que no tengo ninguna duda es de que habrá muchos arco iris en medio de esta tormenta y de que amaneceremos cada uno de los días de esta crisis, espero que con ganas de armarnos para construir nuevos horizontes.

El Hexágono, en huelga

Uno de los carteles de la convocatoria de hoy.

Este blog de opinión secunda hoy la huelga general convocada por los sindicatos mayoritarios en todo el país. Tras un amplio y profundo debate entre los seis integrantes de El Hexágono, la decisión consensuada ha sido la de expresar a través de este comunicado el apoyo a esta convocatoria y sustituir con este texto el correspondiente artículo diario.

Compartimos que “nos dejan sin futuro”, que hay otros culpables y otras soluciones. Creemos que existen decenas de razones -muchas veces dichas- para oponerse a la mayor parte de los recortes presupuestarios y de derechos de la última reforma laboral aprobada por el Gobierno de España, y consideramos que el abaratamiento del despido no sólo ha perjudicado al conjunto de los trabajadores, sino de forma muy particular, y como ha podido comprobarse a lo largo de los meses de vigencia de la normativa, al sector del que formamos parte.

La reforma ha agravado la ya de por sí dolorosa situación de los profesionales del periodismo (redactores, fotógrafos, maquetadores, comerciales…) y sus familias, no ya por los despidos llevados a cabo en las cabeceras -de los que han de responder estas mismas-, sino por el modo en que se han producido en muchos de estos medios, cuyos propietarios se han beneficiado de la nueva normativa para cerrar y despedir de manera tan legal como carente de ética. La reforma laboral ha dado impulso a la patada en el culo en que se han convertido algunos de los ERE a los que hemos asistido en esta provincia.

Desde el absoluto respeto a la decisión que finalmente adopte cualquier ciudadano y deseando que la jornada transcurra sin incidentes, animamos desde aquí a los lectores a no trabajar ni consumir y participar en la manifestación que esta tarde parte del Palacio del Infantado (19,00 horas), para enviar así un mensaje claro a los gobernantes: que recapaciten y den marcha atrás a las políticas de recortes que cargan el peso de la crisis sobre las castigadas espaldas de quienes menos responsabilidad tienen en ella, y que generalmente coinciden con los más débiles y humildes.

Menos cursos y recursos para los parados

En la imagen, la inauguración de las aulas de Forem que han cerrado en el año 2009. / Foto: CC.OO

Por Abraham Sanz

Cuando una persona en este país se queda en paro le quedan dos opciones: confiar en que sus aptitudes son todavía válidas para regresar al mercado laboral o tratar de ampliar su formación para gozar de una mayor empleabilidad al poseer mayor cantidad de conocimientos y destrezas. Y tal como está el panorama laboral, parece ser esta segunda opción por la que muchos optan nada más caer en el desempleo. Sin embargo, esta alternativa es ya un poco más difícil en Guadalajara. Uno de los centros que mayor cantidad de cursos de calidad ofrecía como era Forem Castilla-La Mancha de Comisiones Obreras cuyas aulas en Guadalajara han cerrado sus puertas y, con ellas, una vía de escape hacia un futuro con mayores oportunidades.

Sin duda, es una noticia no triste, sino lo siguiente porque ante un panorama tan desolador con un número de personas sin trabajo creciendo cada día, es preciso mejorar tu currículum gracias a la formación gratuita que ofrece este tipo de centros auspiciados por sindicatos. No obstante, su situación era ya insostenible. Durante el primer trimestre de 2012, la oferta de cursos no era reducida, era inexistente y sólo salían adelante aquellos que estaban aprobados con cargo al curso del año anterior y, de esta anualidad, y ya estamos en noviembre, todavía ni Estado ni Junta han decidido que programación financiarán.

Si bien estos cursos eran gratuitos merced al apoyo de las instituciones que tanto clamaban porque los trabajadores españoles mejorásemos nuestra formación y que, luego a la postre sus palabras no son acordes con sus actos. Es más, ya para 2013 se prevé según los borradores de presupuestos tanto de la Junta como del Estado, que esta partida se reduzca un 70 por ciento, por lo que la posibilidad de continuar estudiando de un modo gratuito parece ya una utopía. Estas medidas no sólo han afectado a Forem, sino a toda la oferta formativa que se ofrecía desde otras organizaciones sindicales o la ofertada por el propio empresariado que, si bien ha logrado sacar adelante una batería de cursos, es ostensiblemente más reducida que la que se podía disfrutar años atrás.

Las opciones de continuar con una formación teórico-práctica, ligada al sector donde se trabajaba o bien para reciclarse por completo,  se han desvanecido por completo. Si ya es bastante duro el trance de encontrarse en situación de desempleo, acumular meses sin hallar un nuevo puesto donde desarrollar tu carrera laboral, si además, le unes que las pocas válvulas de escape que pudieras encontrar para reescribir tu vida laboral son más que inexistentes, la situación de desamparo es total.

La economía de un parado no permite grandes dispendios ni en formación ni en nada en general y si les cortamos así las alas, parecen abocados a continuar en el ostracismo, sin permitirles una oportunidad de convertirse en trabajadores mejor formados que tanto necesita este país para ir saliendo de la crisis. No sólo idiomas e informática –que también-, sino otras opciones menos teóricas y de mayor esfuerzo físicos o destreza que si son bien enseñadas pueden ser de gran utilidad a aquellos que prefieren sacar mayor rendimiento a su esfuerzo físico que a su mente.

Si para algunos es momento de recortes, estos no deben llegar al espacio formativo porque suponen, al menos, una alternativa para que la persona que queda en paro, permanezca activa y siga apostando por desarrollar su profesión en nuestro país. Becas, ayudas, escuelas-taller, talleres de empleo, etc. son medidas más que necesarias en esta época para lograr no sólo una mejor integración social de algunos colectivos, sino para tratar de que los jóvenes puedan tener un futuro en España y descarten opciones de irse lejos de nuestras fronteras porque, la crisis así durará mucho más tiempo. Cierto es que ese movimiento migratorio que se está produciendo abre nuevos abanicos y puede aportar en un futuro nuevas visiones así como experiencias diferentes a la hora de trabajar que pueden enriquecer mucho el mercado laboral.

Sin embargo, desde el Gobierno nacional y autonómico, se debe apostar y apoyar a sus trabajadores para que puedan gozar de un importante abanico de oportunidades poniendo menos cortapisas y trabas legales al emprendedor o al que desea contratar a una persona; y protegiendo más la dignidad de los trabajadores que, debido a esta profunda recesión, se ven abocados a degradarse por llevar un mísero sueldo a casa con el que poder afrontar –y no siempre- el día a día. Es hora de proteger al trabajador, al emprendedor y a la formación para que tanto Guadalajara como España, pueda contar con un mercado más competitivo y de mayor calidad.

El himno de la alegría

Azkorra fue uno de los grandes protagonistas de la victoria ante el Sporting de Gijón. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

Vino y rosas para todos. Por fin un lunes plácido en el Deportivo. Una victoria repleta de mérito y un cambio radical en el ambiente del Escartín. Todo eso en 90 minutos, los mejores de la temporada para un Depor que doblegó al Sporting y de paso entró en comunión con su hinchada. Hacía falta, me atrevería a decir que más aún que los tres puntos y quitarse el peso de ser colista (el último puesto pasa a ser del Hércules y la permanencia queda a cuatro puntos). En las últimas semanas esa relación había sufrido un desgaste evidente. Los malos resultados se habían traducido en reproches crecientes desde la grada, un déficit que el vestuario ha percibido con pesar y ante el que, de alguna manera, había contestado en palabras de Carlos Terrazas y el capitán Barral.

El técnico, foco de muchas de las quejas, ha tildado a Guadalajara de “ciudad pesimista” en algunas de sus últimas comparecencias públicas, mientras el futbolista madrileño lanzó un mensaje meridiano la semana pasada asegurando que “la afición no está disfrutando de la Segunda División”. Las palabras de Barral, no sé si casuales o meditadas, me parecieron de un enorme calado. Incluso provocaron críticas, algo que no he acabado de entender. No creo que el discurso fuera un ataque al deportivismo, ni mucho menos, y sí, tal vez, un llamamiento, casi una súplica.

Porque, al margen de las gloriosas primeras jornadas de la temporada pasada, es cierto que no se ha dibujado un escenario de excesivo positivismo en estas dos campañas en la élite. En gran parte por los resultados decrecientes desde entonces, pero también porque el mensaje institucional no ha sabido transmitir con certeza lo que significaba el desembarco en la categoría para hacer más partícipe de todo ello a su masa social. Ese mensaje de club recae fundamentalmente en Terrazas, que lo orienta a lo deportivo con sus particulares teoremas, pero nadie ha acabado de explicar con tino todas las dificultades propias del reto después del ascenso. En el ámbito institucional. Como club, me refiero.

Quizá todas estas vertientes hayan contribuido a ese distanciamiento del que hablaba en las primeras líneas, relacionado con “el disfrute” que comentaba Barral. Porque esa mentalidad positiva a la que apelaba es sinónimo de acercamiento, de comunión y acopio de fuerzas. Así interpreté esa rueda de prensa, tal vez reclamaba algo parecido el capitán morado (respaldo y confianza entre equipo y grada para salir del atolladero y seguir “disfrutando”), aunque evidentemente ese positivismo solo podía llegar de una manera: con victorias. Solo así.

Y ese paso, su parte del trato, lo dio el equipo ante el Sporting. Con su crecimiento futbolístico subieron los decibelios en la grada. Evidente. Y también contribuyó a mejorar la atmósfera el regreso del himno histórico al inicio del encuentro. Era una petición casi desesperada de gran parte del Escartín y con la vuelta del “nobles y fieros” se desatascó mucha de la presión reinante. Fue, sin duda, el particular himno de la alegría del Escartín, un elemento integrador como a principios de los 70 pretendió serlo ese Himno Europeo fabricado sobre el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven. Estoy convencido de que el deportivismo entendió esa concesión del club como un paso más para la necesaria entente, de alguna forma un cierto alivio para reiniciar sentimientos que parecían olvidados.

No obstante, también es justo destacar que hubo aficionados ofendidos por las molestias provocadas en la grada lateral para dar cabida a los mil aficionados llegados desde Gijón. Los socios morados tuvieron que rodear el campo para entrar por el lado de la grada más lejano a las taquillas y contrario al habitual, por el que sí accedieron los hinchas asturianos. Molestias seguramente inevitables por las características del Pedro Escartín, lamentablemente lejos de ser un recinto de garantías para la Segunda División.

Pero ese es otro debate y, más allá de esta especie de análisis sociológico de la situacion, el triunfo ante el Sporting de Gijón tiene un enorme valor deportivo. Después de tantas dudas, imponerse a un equipo al alza e histórico como el asturiano devolverá al grupo la confianza perdida. El Depor se sentirá de nuevo capaz de competir con garantías y ganar, un elemento imprescindible en la mentalidad de cualquiera.

A esa mejora psicológica contribuirán, a buen seguro, la reaparición de Álvaro Antón y el renacimiento de Azkorra, por fin con capacidad para imponerse y traducir su labor en jugadas con valor gol. El sábado marcó el primero y fue objeto del penalti del 2-1. Otra buena noticia en un día que sería clave tomar como un punto de inflexión y un trampolín hacia un futuro mejor. Las próximas jornadas darán el veredicto final sobre lo que parecen ser nuevos brotes de ilusión. Quién sabe si los definitivos.

Algo nuevo cada día

Juan Miguel Velasco, periodista de Guadalajara.

Por Juan Velasco

Antes de nada, permítame el lector presentarme, puesto que a esta Web llego como invitado, que es precisamente como me siento en esta provincia, en la que desempeño mi oficio desde hace algo más de dos años y medio.

Y a mi oficio y a su papel en esta provincia es a lo que dedico este espacio. Porque Guadalajara es hoy la provincia emblema del actual periodismo español: Un periodismo que ya no mancha las manos al leerlo, pero sí las conciencias de quien lo escribe o distribuye. Y quien lo escribe y distribuye ha sido tradicionalmente en Guadalajara el prototipo del buen periodista: Ese que solía ser temido por políticos y gerifaltes por su curiosidad. Hoy es otra historia.

Hoy, cuando el perfil buscado del periodista es el de un joven dócil y docto en materias como copia-pega de comunicados, manejo de redes sociales y blogs -siendo estos dos últimos sinónimo de periodismo actual, a pesar de que hace sólo cinco años no estaban en ningún programa académico-, asistimos con estupor al destierro de los grandes periodistas de esta provincia, algunos de ellos en este refugio digital en el que hoy publico estas líneas.

Algunos de estos, y otros, seguro que ayer acudieron a la reunión que la Federación de Asociaciones de Periodistas de Castilla-La Mancha celebró en Guadalajara, y que hubiera tenido más sentido de haberse celebrado el 1 de noviembre, día de los santos difuntos.

Son estas reuniones, ocasiones perfectas para que los compañeros participen de un fustigamiento colectivo que siempre suele culminar con unas cañas. Porque en esta profesión, muchas de las mejores cosas, pasan con una caña en la mano.

Y tenía razón García Márquez cuando decía que el periodismo es ese oficio en el que se sufre como un perro, pero no hay otro igual. Porque tiene esta profesión muchas cualidades que la convierten en deseable. Especialmente las relacionadas con el respeto y la admiración, y con el rigor y la profesionalidad -las primeras consecuencias de las segundas-. Y porque vista desde fuera, casi se diría que es la profesión ideal: La traslación de un Hobby -escribir- en algo respetable y remunerado.

Sin embargo, de todo lo que acabo de escribir, lo único cierto es lo que pongo en boca del premio Nobel. Porque hoy en día, en este país y especialmente en esta provincia, el periodismo ya no es digno de respeto ni de admiración y sí de suspicacia, y no siempre se puede llevar a cabo con rigor y profesionalidad.

Cuando yo empecé a ejercer el periodismo, todavía tenía importancia eso del rigor. Aún resonaban en las redacciones los gritos de los jefes que pedían que levantaras el teléfono para llamar a “la otra parte”. Aún había lugar para el aprendizaje práctico –que no académico-, ese que te mostraban esos señores mayores con los que compartías tardes y noches, contando historias de la mejor forma posible.

Hoy, casi nada de eso queda. Se ha arrasado con todo en pos de lo inmediato, lo perecedero. Lo que brilla durante un segundo y se apaga. Y, sin embargo, bastante de eso, de rigor y dignidad, hay en los muchos cadáveres que hay por el camino. Cadáveres que están sufriendo su propio proceso transformador para volver a llevar a esta vida.

Pero, siendo sensatos: ¿Quién querría volver hoy a invertir su tiempo y su energía en una profesión cuyo resultado es tan efímero como un golpe de ratón? Pues la respuesta es simple: todo el que alguna vez conoció el rigor y la profesionalidad.

La mayoría de los jóvenes periodistas que han empezado a trabajar en los últimos años no volverán al periodismo si son despedidos. Nadie en su sano juicio querría volver a una profesión en la que el 90 por ciento cobra un sueldo mísero en relación al tiempo que le dedica; donde la mayoría de profesionales vive frustrado por la actualidad de una agenda que viene dada desde los centros de poder, a los que ya ni siquiera se puede cuestionar; Porque se carece del tiempo necesario para dejar una impronta en algo que verdaderamente perdure; Porque ya casi no se dispone de tiempo para contrastar y mimar las fuentes; Porque hoy ya no existe un rumbo fijo en esta profesión, que avanza a golpes de timón guiada por tipos que actúan con la soberbia y la indecencia del célebre capitán Schetino.

Luego están los otros. Los que escriben en este Hexágono. Mis compañeros de El Decano, de Guadalajara Dos Mil, de El Día de Guadalajara o de Nueva Alcarria. O más lejos, en mi Córdoba natal, los muchos que se han quedado por el camino. Y los que están por venir. Los que saben que esto no siempre fue así.

Y luego estoy yo. ¿Por qué querría yo seguir trabajando como periodista con este panorama?

Simplemente porque no conozco otro medio mejor de ganarme la vida que sufrir como un perro haciendo esto: “Sólo aspiro a ver algo nuevo cada día y escribir una historia sobre ello”, que decía Augustus ‘Gus’ Haynes en ese maravilloso ensayo seriado sobre la decadencia de la sociedad actual que es ‘The Wire’.

Desgraciadamente, una de esas historias nuevas que me ha tocado contar ha sido la de la desaparición del periodismo tal y como lo conocíamos.

* Tras estudiar Periodismo en la Facultad de Comunicación de Sevilla y culminar sus estudios en la Wien Universitat de Viena, Juan Velasco realizó prácticas en medios de Sevilla y Córdoba, antes de entrar en la Agencia Efe, donde ha desarrollado toda su carrera profesional desde que formó parte de la hoy extinta Delegación de Córdoba, en septiembre de 2008. En Febrero de 2010, Juan Velasco pasa a ser el corresponsal de la Agencia Efe en Guadalajara, labor que compagina con colaboraciones en fanzines musicales como Vicious Magazine o Technopedia Mag y trabajos a sueldo para diversas empresas de Comunicación de Sevilla, Madrid y Córdoba.