Ellas, mujeres

Viñeta de Forges.

Viñeta de Forges.

Por Elena Clemente

La joven M.M.Y.C. salió de Ecuador para mejorar su vida y encontró la muerte en Guadalajara. Tenía solo 29 años. Su pareja sentimental la estranguló y la tiró a la cuneta, muy cerca del Hospital. Ella es la primera víctima de violencia de género en la provincia en lo que va de año. Guadalajara nunca ha registrado altos índices de este tipo de violencia machista, es verdad, pero este domingo se celebra el Día Internacional de Violencia Contra las Mujeres y debe ser un día para la reflexión.

¿Cómo acabar con una lacra que se ha de atajar desde la educación? Porque este es un problema social, que hace tiempo saltó los límites de lo doméstico, pero por encima de todo parece un problema de educación y autoestima. ¿Cómo lograr sensibilizar a los más pequeños?¿cómo hacer que los jóvenes se impliquen?.La presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género y vocal del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, ha indicado que el comportamiento es violento en adolescentes de entre 14 y 17 años, que las agresiones machistas contra la mujer se reproducen cada vez más entre los menores. ¿En qué nos hemos equivocado?

La campaña de este año lleva como título ‘Hay salida’, centrándose en un aspecto verdaderamente importante: la víctima. Porque tan importante es estudiar la violencia, conocer por qué se produce, por qué se engendra, como dar esperanza a las mujeres que la han perdido, que ya no tienen fe en ellas mismas. La experiencia ha demostrado que se es capaz de todo cuando hay ayuda y una red social que te empuja a nacer de nuevo. Tres de cada cuatro, según las estadísticas, consiguen alejarse de su maltratador y rehacer su vida.

Reforzar las medidas de protección, una mayor investigación de los casos que permita aplicar una ley severa con quien maltrata y evite así, que los maltratadores acaben con su víctima y sensibilizar sobre la importancia y la necesidad de denunciar al maltratador -ahora, la crisis económica, no facilita nada las cosas- son algunas de las luchas que todavía hoy siguen sin respuesta.

Las instituciones han de velar por crear esa red capaz de asegurar tranquilidad y recursos para salir a flote. Y las mujeres, por su parte, deben ocuparse de ellas mismas, mirarse hacia dentro, coger impulso y saltar hacia adelante. Siempre.

Villaescusa de Palositos

Los amigos de Villaescusa se hermanan con los muros de su iglesia. // Foto: Asociación de Amigos de Villaescusa

Por Marta Perruca

La Real Academia de la lengua Española define el término orgullo como “arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”. Pues bien, hoy tengo que admitir que me siento orgullosa. Puede que sea arrogante, vanidosa o me estime en demasía, pero no puedo evitarlo.

La razón de mi orgullo se remonta a un 29 de abril de 2006. Esa primavera fui invitada por la Asociación de Amigos del Románico a una particular marcha sobre la que pensé que podría escribir un bonito artículo de interés humano: Los antiguos vecinos de Villaescusa de Palositos, un pueblo, como tantos otros, sacrificado por el progreso, que en los años 60 reclamaba mano de obra en las grandes ciudades, se reunían después de casi medio siglo para volver a la tierra que les vio nacer. Apenas eran una veintena de personas, incluyendo a algunos representantes de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca, ya que por este municipio transcurre “La ruta de la lana” de la peregrinación jacobea.

Aquélla iba a ser una jornada entrañable y distendida, un momento para la nostalgia de esos recuerdos, que se rememoran una y otra vez para no ser pasto del olvido. Sin embargo, nuestra marcha fue detenida por la Guardia Civil ante la incomprensión de organizadores y participantes.

Ajena a la discusión que los representantes de la marcha mantenían con los agentes, quedé atrapada por la estampa que conformaban unos cuantos mayores, que apartados del revuelo contemplaban con melancolía el paisaje lejano de las postrimerías de su pueblo. Sostenían en sus manos un ramo de flores que pretendían depositar sobre las tumbas de sus seres queridos y alguien me dijo entonces que quizá ese fuera su último viaje a Villaescusa.

La situación de este antiguo municipio es cuanto menos estrambótica. Una vez la despoblación acabó de cebarse con la villa, un terrateniente fue comprando las propiedades que algunos vecinos dejaron atrás. La hacienda fue pasando de mano en mano aglutinando nuevas parcelas cada vez, hasta el punto de que el actual dueño entendió que todo el término municipal era suyo. Una valla recorre hoy su perímetro e impide el tránsito por sus caminos. Pero, ¿qué ocurre con las plazas y edificios públicos, con las fuentes, los cauces, las calles o con los lugares sagrados? ¿Qué pasa con la iglesia románica de La Asunción, que es propiedad del Obispado?

Tras varias horas de espera y a petición de la autoridad, el propietario accedió a que la comitiva, que tachó de “manifestación” aunque no era tal su espíritu, visitara la iglesia y el cementerio durante una hora y bajo la vigilancia de la Guardia Civil.

En aquella jornada, que para los antiguos vecinos será ya por siempre “La Marcha de las Flores”, el alcalde de Peralveche confirmó a esta periodista, que la mayoría de los caminos  que surcan la localidad son propiedad de su Ayuntamiento, del que Villaescusa sería pedanía, tal y como recogen los libros y documentos que atesora en su seno, aunque no haya querido manifestarse nunca más en este sentido y demuestre escaso interés en aligerar la tramitación de los expedientes abiertos para reclamar la titularidad pública de estas vías.

Ya son muchos los capítulos escritos sobre Villaescusa de Palositos, todos ellos inspirados por su Asociación de Amigos, surgida a raíz de aquella “Marcha de las Flores”, que con su empeño y tesón ha conseguido que la Delegación de Agricultura abriera diligencias para reclamar un camino de su propiedad, cuya causa terminó resolviéndose en los juzgados a favor de la Administración regional; que la Iglesia de “La Asunción” fuera declarada Bien de Interés Cultural e incluso se integrara en el Plan del Románico. Otra cosa distinta es que, según me comentó el obispo de esta diócesis, monseñor Atilano Rodríguez, existan pocas expectativas de que se retome la inversión de este ambicioso plan, que iba a dedicar ocho millones de euros en ocho años para rehabilitar 27 templos, pero sólo las iglesias de Campisábalos y Jodra del Pinar dan testimonio de que existió, por lo que es probable, que a pesar de que el proyecto para Villaescusa ya está terminado, no se materialice jamás.

Volviendo al principio, quizá peque de “arrogante, vanidosa y de exceso de estimación propia”, porque me siento orgullosa de haber sido la primera periodista en contar la historia de estos antiguos vecinos de Villaescusa, que un día se juntaron para volver a pasear por un pueblo que ya no se reconoce en el espejo. El próximo 1 de diciembre celebran su asamblea anual y me han concedido el privilegio de ser su socia de honor de este año.

Pero sobre todo, me siento orgullosa de las personas que conforman esta asociación: personas que apuestan por mantener viva la memoria de nuestros pueblos; que no se resignan a que nuestra historia se reduzca a las pavesas del olvido y que luchan por lo que un día fueron, porque un futuro que se construye sin los cimientos de un sólido pasado corre el peligro de desmoronarse como una pirámide de naipes, y éste sí que es un orgullo nacido de una causa  “noble y virtuosa”.

Desde luego, yo estoy orgullosa de poder formar parte de vuestra historia. Muchísimas gracias.

¿Quién se acuerda del Pacto de Zorita?

Reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Zorita. / Foto: JCCM.

Por Rubén Madrid

Gobernar en democracia es incómodo porque, entre otras cosas, exige rendir cuentas ante la opinión pública. Afortunadamente para quienes están ahora a los mandos, cada vez hay menos papeles en los que dar explicaciones a la ciudadanía (periódicos, los llamaban). A las palabras del ciberperiodismo se las lleva el viento y a las hemerotecas se las traga la papelera de reciclaje. Ya sólo nos queda la memoria al uso, simiesca y rudimentaria, a veces incluso traicionera, selectiva y caprichosa. Pero recordemos, a pesar de todo.

Fue el actual subdelegado del Gobierno de España en la provincia, Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco, quien preguntó en la pasada legislatura en el Senado por un proyecto que la memoria colectiva también parece dispuesta a tirar por la borda al mar de los olvidos: el Pacto de Zorita. Decía el dirigente pastranero, y con muchísima razón, que la ciudadanía de la comarca tenía una sensación más que fundada de tomadura de pelo con los incumplimientos y la paralización absoluta de esta amalgama de políticas bienintencionadas, que tenía como principal objetivo paliar las consecuencias del cierre de la central nuclear José Cabrera en 2006.

El Pacto de Zorita, oficialmente llamado ‘Pacto por el desarrollo de la zona de influencia de la central nuclear José Cabrera’, arrancó en 2006 en medio de aplausos a izquierdas y derechas (el alcalde de Almonacid habló de “hito histórico que debemos aprovechar”). Todos estaban de acuerdo en que se debía afrontar el cierre de la central (un motor indudable para la economía comarcal) impulsando otro tipo de proyectos, financiados a varias bandas. Y hubo planos, maquetas y presupuestos para varias iniciativas, algunas tan interesantes como poner en marcha un polígono mancomunado (a la vera de la autovía de la Alcarria, que habría de llegar algún día) y otras, de diferente alcance y gusto, como un camping en Buendía, un complejo artesano en Zorita de los Canes o un parque temático de la energía en Albalate, además de políticas de empleo transversales.

Los entonces alcaldes de Pastrana y Almonacid, Sánchez-Seco y Ruiz del Olmo, en una rueda de prensa sobre los incumplimientos del Pacto. / Foto: PP.

Vino la crisis, el Pacto se paralizó y el PP lo denunció (en el Senado, en rueda de prensa y en otras declaraciones), porque consideraba que el desastre económico no era excusa para estos incumplimientos por parte de tres administraciones (estatal, regional y provincial) gobernadas por los socialistas. Tiro de hemeroteca o de memoria, porque me lo dijo el propio Sánchez-Seco: tras el 20-N y con la entonces tan previsible como confirmada llegada del PP a La Moncloa llegaría el momento de “reactivar” el Pacto, aun a pesar de la crisis: “la situación económica no es la mejor para hacer una convocatoria de ayudas, pero pensamos que con estas ayudas se genera actividad, que no se está consiguiendo con el desmantelamiento de Zorita”.

Acabamos de cumplir el primer año de Gobierno estatal del PP, del que precisamente Sánchez-Seco es representante en Guadalajara; el Pacto de Zorita anda ya por la que debería ser su sexta anualidad (de las diez previstas) y los dirigentes del PP, que ahora gobiernan en todos los niveles administrativos, han sido incapaces de retomar el Pacto de Zorita, como reclamaban a sus predecesores y como nos prometieron a todos.

La Mesa de Seguimiento del Pacto lleva sin reunirse desde marzo de 2010, salvo que lo haya hecho en secreto. En esa cita se aprobaron con retraso los proyectos del año anterior. Los pagos están pendientes desde entonces y el final de 2012 está a la vuelta de la esquina, sumando la tercera anualidad consecutiva en blanco para este programa de desarrollo comarcal. El frenazo es absoluto. Lo fue con el PSOE y lo es con el PP.

Esta vez no saldrán los alcaldes de Yebra y Almonacid criticando el mal funcionamiento del Pacto, porque tendrían que criticar a los suyos, ni veremos a los socialistas constituyendo plataformas para criticar a otros lo que ellos mismos no hicieron. Siempre queda la ciudadanía como esperanza, pero hacen mal también su labor los antinucleares, que deberían ser los primeros en alzar la voz, como hicieron contra el ATC, ahora para procurar que esta alternativa al cierre de la nuclear cumpla con su cometido. Difícilmente se hará olvidar a la central nuclear si no hay alternativas a la altura para generar empleo y nutrir las arcas municipales.

Vista la ausencia absoluta de manifestaciones al respecto, uno piensa más bien que este plan de desarrollo se ha volatilizado, como la prensa que dio cuenta en su día de su nacimiento. La memoria es selectiva y caprichosa, desde luego, pero ¿nadie se acuerda ya del Pacto?

El principio del fin a unas obras eternas

Las obras del tercer carril de la A-2 habrán concluido, si el tiempo lo permite, a finales del presente año. / Foto: http://www.armatek.net

Por Abraham Sanz

Parecía la obra del Escorial, tanto por lo que tardaron en comenzar, como lo largo que se le ha hecho a los conductores que todos los días toman la A-2 dirección Madrid. Hablamos de las obras del tercer carril de esta autovía, un proyecto faraónico que está reconvirtiendo por completo esta carretera haciéndola más segura y fiable para todos aquellos que transitan por la misma, pero que, durante el tiempo en el que se están prolongando estos trabajos de mejora, circular por la misma es todo un ejercicio de paciencia al volante dado que la falta de seguridad por la misma es una constante.

A los cortes inesperados de tráfico o cierre de accesos a poblaciones como Guadalajara, Alovera o Azuqueca; se une el hecho de ir circulando constantemente sobre varias líneas sin saber si se está haciendo de modo correcto así como la escasa señalización del desvío previo a la gasolinera situada en el término de Azuqueca en sentido Guadalajara que, por la noche, más de uno ha tenido que frenar bruscamente al pensar que se iba de bruces contra esta instalación.

Sin duda, esta obra era más que necesaria pero desde que se comenzó a materializar en el papel allá por 2004; pero que su tramitación se ha ido durmiendo de cajón en cajón durante cerca de seis años, acrecentando un problema de tráfico que de no ser por la redundante crisis, ahora mismo ya se estaría pensando en ampliar de nuevo este vial. Se adjudicó en 2007 a la constructora OHL, pero hasta el año 2009 no comenzaron a desarrollarse en su tramo alcalaíno y hasta el año pasado no llegaron a Guadalajara. Ahora parece que a finales de esta anualidad o, a mucho tardar, en los primeros meses de 2013, podremos circular en paz hacia Madrid, sin estar esquivando máquinas o con una permanente sensación de intranquilidad hasta pasado Alcalá de Henares.

Si bien toda obra genera molestias, pero el resultado suele compensar las mismas, pero en esta ocasión, al ser una vía de lo más transitado –cabe apuntar que por la misma, en el tramo alcarreño, circulan 70.000 vehículos diarios-, las situaciones de caos se han sucedido con notables atascos y algún que otro accidente, evidenciando cierto descontrol en una ejecución que ya urgía porque era una necesidad más que evidente que Guadalajara y todo el Corredor del Henares necesitaba una autovía en condiciones que le conectará con la capital de España.

Y es que su aspecto era más que lamentable años atrás con un firme ostensiblemente desgastado y unos accesos donde la peligrosidad era evidente y que provocaba a maniobras arriesgadas, a diario, a más de uno sobre todo a la altura de los polígonos industriales de Azuqueca o Alovera. Ahora, a pesar del descontrol en la ejecución de las obras, se ha reestructurado esta cuestión no sin más de un enfado tanto del Ayuntamiento de Guadalajaracomo del empresariado de los polígonos de Cabanillas o del Balconcillo dado que, inicialmente el proyecto cerraba los accesos por la A-2 a estos puntos que, finalmente, se respetaron. Era algo más que evidente y necesario puesto que su cierre no sólo hubiera colapsado las principales vías de acceso a Guadalajara; sino que dificultaría aún más el acceso a estos puntos donde uno de sus activos más importantes la fácil conexión con esta autovía que presentan para la implantación y funcionamiento de negocios en estos lugares.

El plano de la obra del tercer carril a su paso por Guadalajara.

Aunque parece que su fin está cada vez más cerca, aún debemos sufrir cortes como el de la vía de servicio de la piscina Sonia Reyes en aras a disfrutar de una mejor conexión de este punto con la futura entrada posterior con el Hospital si, algún día, se reinician otras demandadas obras que permitirían renovar este centro hospitalario. Cuestión aparte es el fatal diseño del nuevo acceso por la avenida del Ejército donde se han inventado una rotonda que si bien, mejora la seguridad del cambio de sentido, pero que genera un auténtico peligro al hacer enlazar el carril de deceleración de la autovía–y con una escasa visibilidad- con esta glorieta y, además, será un foco generador de atascos bastante notable. En fin, toda renovación que hacen de este espacio, no hacen más que empeorarlo cuando se trata del primer punto de acceso a la capital.

Críticas aparte, en enero de 2013 –si se cumplen las últimas previsiones hechas por los dirigentes políticos-, estaremos de enhorabuena por gozar de una vez de una autovía de las denominadas de tercera generación, cuyo mantenimiento, el Gobierno no debería descuidar como sí hizo tiempo atrás para que, al fin, el Corredor del Henares pueda contar con una autovía de tercera generación por mucho tiempo.

Regularidad es la palabra, el problema y la solución

Javi Barral volvió a ser titular en el centro de la defensa en la visita a Huesca. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

No pretendo resumir en un simple concepto mi análisis semanal sobre el Deportivo. Es más, en cada jornada me resulta más complicado contraponer datos, ideas, causas y efectos para desembocar en una conclusión. Digamos que falta una tendencia clara en el equipo de Terrazas. Algo así como una línea continua a la que agarrarse. Para mejorar en la Liga Adelante, para escribir o para opinar con garantías. ¿Regularidad se llama?

De hecho, haciendo una particular restrospectiva en el camino de los morados se dibuja un encefalograma absolutamente cambiante. Del momento de extrema preocupación que derivó del balance de las primeras siete semanas del campeonato (un punto de 21) se pasó a una especie de pico de optimismo con los dos empates ante Xerez y Hércules y el triunfo contra la Ponferradina. El Depor parecía solidificarse, pero la derrota ante Las Palmas recuperó los temores y los defectos que parecían olvidados. Vuelta a las andadas.

Siguiendo el itinerario, en Córdoba el equipo rescató espíritu, aunque acabó perdiendo con su particular dosis de infortunio y un gol postrero cuando jugaba en superioridad numérica. Y con ese sabor agridulce se encaró el encuentro ante el Sporting de Gijón, sobre el papel poco propicio pero a la postre la mejor actuación del Deportivo en lo que va de temporada. Aparentemente un trampolín para desterrar definitivamente el farolillo rojo.

Además, la última semana había transcurrido sin contratiempos en la enfermería y con el convencimiento -reconozco que yo lo tenía- de que el calendario marcaba un momento perfecto para asaltar El Alcoraz de Huesca. Y más cuando Azkorra reafirmó su buen fario con el 0-1 en la primera mitad, en un escenario hostil para el conjunto local, que se fue al descanso entre los pitos de su afición y con todas las dudas del mundo. Entonces todo parecía controlado, Terrazas aseguró sustituyendo a César Soriano (con amarilla) y el Depor encaraba unas condiciones favorables para sentenciar al cuadro oscense, sumar su segunda victoria consecutiva y relanzar contundentemente su mejoría. ¿Por fin dos pasos hacia adelante? ¿Atisbos de regularidad?

Pero, una vez más, los acontecimientos y sus detalles (lo que suelo definir como carácter competitivo en estos artículos) condenaron a los alcarreños. Primero en una incomprensible falta de entendimiento entre Toño y Espín que propició el empate; y después con una media hora final en la que, con un jugador más -Novo fue expulsado justo después de marcar el 2-1 en el minuto 58-, no fue capaz de inclinar el campo a su favor. Ni rastro de una hipotética remontada ni de la intensidad de la semana pasada.

Son detalles como estos los que evitan juzgar con tendencias uniformes al Deportivo. Es prácticamente imposible analizar con tino por qué el Depor es capaz, por ejemplo, de sobrevivir en inferioridad durante más de una hora en el Rico Pérez (en Alcorcón empató y mereció más también lastrado) y, sin embargo, no muestra ningún tipo de reacción positiva en El Alcoraz con un futbolista más sobre el terreno de juego. Tampoco parece sencillo comprender cómo la solidez incipiente exhibida ante el Sporting se diluyó en seis minutos fatídicos en Huesca, ni de dónde viene esa criptonita que impide al equipo manejar con fortuna los marcadores favorables.

Por eso me empeño en apelar al “carácter competitivo” como la idea que resume todos esos indicios inclasificables en algo concreto. Porque el Depor ha sufrido descalabros (Girona o Almería), remontadas inexplicables (Las Palmas, Castilla y Huesca) y accidentes desafortunados (Barcelona B, Córdoba, Sabadell…), en definitiva, toda una amalgama de vicisitudes que le han sido adversas en un porcentaje superior a la media. Y sigo pensando que eso es un defecto y que en el debe del equipo permanece como prioridad gestionar los puntos de inflexión de los partidos con mayor acierto. Eso le dará regularidad -durante los encuentros y en su camino por la Liga- o el famoso carácter competitivo. Llámenlo como quieran, porque 14 jornadas dan para pocas casualidades.

Portazo a los pueblos

Pedro Aguilar, periodista.

Por Pedro Aguilar *

“Lo tengo todo aquí: mi hijo, mi padre, mi madre,  mi trabajo… No me puedo quedar con los brazos cruzados viendo cómo volvemos a lo de hace 50 años, cuando tuvimos que salir huyendo de la sierra porque no había ni presente, ni futuro”.  Estas palabras me las dijo el otro día Mariano Escribano,  alcalde de Hiendelaencina. Yo había ido a por setas  y me sorprendí de que los montes estuvieran llenos de coches y gente, y  los pueblos  casi vacíos. “ Y la cosa irá a peor”, me dijo Mariano, “ahora, aún aguanta algún jubilado más, pero cuando cierren el centro de salud no se quedarán ni los viejos. Les da miedo quedarse porque se ven indefensos, tienen miedo a que les pase algo y nadie los atienda”.

Recuerdo hace unos años  en Campillo de Ranas, a José, un anciano que veía pasar el tiempo en una solana aprovechando el tímido sol de octubre. Hablamos de la vida en el valle y se le caían las lágrimas mientras me decía que, en un pueblo, cuando  se deja de escuchar a los niños corriendo por las calles, aquello era el presagio de silencio sin retorno. Al cabo de unos años regresé a Campillo cuando abrieron de nuevo la escuela y entonces sus lágrimas eran de felicidad, “es como un milagro” me decía. Me temo que si viviese, murió hace cuatro  años, volvería a llorar de tristeza por el mal presagio de los nuevos tiempos.

La línea de la empresa  Samar que une Guadalajara con Campisábalos y pasa por Humanes, Cogolludo, Hiendelaencina, Atienza y Galve de Sorbe, y vertebra buena parte de la Sierra, se ha reducido de siete a cuatro días a la semana. Los trayectos de Aldeanueva y La Huerce se han suprimido, estos dos pueblos se han quedado incomunicados.  Son sólo unos ejemplos, porque la sangría es mayor y se extiende  por toda la geografía provincial.

En otras zonas de Guadalajara, donde el tren era el cordón umbilical, han visto reducidas, cuando no suprimidas, líneas y paradas del ferrocarril… Los chavales de nuestros pueblos que estudian Bachiller, deben pagar un autobús que les lleve a los institutos, y eso que  los coches del transporte escolar  que conducen a los estudiantes de ESO  tienen plazas suficientes para ellos. La Junta no les permite cubrirlas, y esa inexplicable prohibición le cuesta a cada padre, en algunos casos, más de cien euros al mes…. Las EATIM van a ser suprimidas y todo indica que no estamos muy lejos de que haya nuevas agrupaciones de municipios en torno a un mismo Ayuntamiento, algo que en nuestra provincia ( lo vemos en Sigüenza con cerca de 30 pedanías) hace que este municipio sea prácticamente ingobernable…

La Diputación, que en provincias como Guadalajara realiza una labor imprescindible en aquellos pueblos que no tienen recursos para contratar trabajadores municipales, parece tener los días contados y nadie sabe todavía cómo ni quién va a realizar su trabajo. Y suma y sigue…Podríamos continuar y no parar de contar decisiones políticas que van en contra del mundo rural, y lo que es más grave,  están siendo ejecutadas por la mano de alcaldes y vecinos de municipios que tienen responsabilidades en los diferentes gobiernos provincial, nacional y regional. Hombres y mujeres, con nombres y apellidos, que lejos de defender a sus pueblos y a sus gentes, defienden únicamente sus intereses  personales. ¿A quién puede extrañar que el socavón existente entre políticos y ciudadanos sea cada vez más profundo?

En tiempos de crisis lo mínimo que se le debe exigir a un gobernante es que ayude a los más débiles y le eche imaginación, para suplir la falta de dinero con astucia. Ni el gobierno de la señora  de Cospedal, ni el del señor Rajoy hacen gala de ello. Están yendo a lo más fácil y a lo que menos perjudica a quienes más tienen. Han tirado por la calle de en medio sin sopesar el dolor y el sufrimiento de mucha gente, sin pararse a pensar que están dando un portazo  a los pueblos.¿ Alguien recuerda una sola moción del PP en contra de la reapertura de escuelas en el mundo rural, de la ampliación de líneas de transporte, de la extensión de horarios y servicios en los centros médicos? Al contrario, se quejaban de que eran insuficientes. ¿Entonces por qué las cierran ahora?

No vale hablar de herencia porque cuando se tomaron estas medidas de consolidación del mundo rural nadie protestó. Qué pasa entonces, ¿ cuando se está en la oposición la responsabilidad es de quien gobierna y cuando se alcanza el gobierno la responsabilidad es de quienes  están en la oposición, que me han dejado esto como un solar? Moraleja, nunca asumo responsabilidad. Así es muy fácil ejercer el gobierno, pero se pierde credibilidad.

Provincias como Cuenca y Guadalajara son diferentes a otras como Ciudad Real o Albacete. No se puede aplicar la misma vara de medir,  porque el número de pueblos y de habitantes en esas provincias es distinto. Tenían razón los dirigentes del PP de Guadalajara cuando, desde la oposición, protestaban por ello ante el gobierno regional, en manos entonces del PSOE. El problema es que ahora manda el PP y no se aplican la misma medicina. Cada provincia tiene su idiosincrasia y la obligación de nuestros representantes es hacerla valer. Espero que alguien con responsabilidad de gobierno en Guadalajara tenga el coraje de liderar  la voz de los guadalajareños más débiles. Que nuestros pueblos no peguen el portazo no cuesta tanto dinero, es sólo cuestión de voluntad y valentía.

* Pedro Aguilar nació en Madrid en 1962, aunque toda su vida ha estado vinculado a La Alcarria, donde reside, junto al castillo de Torija. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y desde hace 20 años ejerce el periodismo. Fue subdirector de ‘Guadalajara DosMil’, director y fundador de la revista ‘Nuestros pueblos’ y colaborador del diario El País y la revista Añil. Dirigió ‘Nueva Alcarria’ en su etapa como diario desde 2004 a 2007. En colaboración con otros autores, ha editado ‘Tomás Camarillo: los ojos de Guadalajara’, ‘Félix Rodriguez: el mito en Guadalajara’ y ‘Regreso a Buero Vallejo’ y en solitario, el libro-guía ‘Vivir Guadalajara’, ‘Aguas abajo’, con el que obtuvo el Premio Alonso de Ojeda y ‘Las cosas de don Camilo’. Obtuvo el Premio Provincial de Periodismo en 1995 y el de la Asociación de la Prensa en 2000. Actualmente es profesor de la UNED.

Recortes ideológicos

El consejero de Educación, Marcial Marín, y el portavoz regional del PP, Vicente Tirado, en las Cortes de Castilla La Mancha. // Foto: JCCM

Por Yago López

Asisto con perplejidad desde hace meses a una estrategia política que no acabo de comprender, más aún teniendo en cuenta que elección tras elección el Partido Popular sigue cosechando buenos resultados, como ha quedado demostrado en los últimos comicios gallegos, y como sucedería según las encuestas si se celebraran Elecciones Generales en estos momentos. Me refiero a este discurso de la ambigüedad que realizan a diario los dirigentes populares para justificar las medidas que van adoptando.

La mayor de las veces, se amparan en la herencia económica recibida y la necesidad de cumplir el objetivo de déficit para justificar los recortes y en ningún caso son capaces, a pesar del evidente fundamento ideológico de la mayor parte de sus iniciativas, de mostrar claramente al ciudadano su modelo de gestión, como si nos fuéramos a asustar si nos dijeran lo que pretenden hacer realmente.

Tanto es así que hemos tenido que escuchar en el último año declaraciones de importantes dirigentes del PP a nivel nacional, regional y provincial que nada tienen que ver con su ideología ni con las actuaciones políticas que realizan en todas las instituciones donde gobiernan. He llegado a ver al vicepresidente de la Diputación de Guadalajara, Lorenzo Robisco, criticar a Azuqueca de Henares por privatizar su servicio de recaudación ejecutiva, cuando el Ayuntamiento de la capital, del que es concejal, optó exactamente por el mismo modelo. También he escuchado al consejero de Educación en Castilla La Mancha, Marcial Marín, decir con vehemencia que es un firme defensor de la educación pública y al mismo tiempo recortar radicalmente su presupuesto.

Se podría entender que las necesidades económicas obligan a Marín a meter la tijera contra su voluntad, pero este argumento se desvanece cuando conocemos que por cada euro que han recibido recientemente de los presupuestos regionales los centros públicos, siete euros han sido destinados  a los concertados. Esto no es crisis señores, esto es simple y llanamente una opción ideológica y es necesario que dejen de resguardarse bajo el paraguas de la dramática situación económica para ocultar sus intenciones y hablen claro de una vez.

Parece que asusta decir sin tapujos que creen en una gestión privada en todos los ámbitos de la sociedad y recurren a eufemismos como la llamada externalización de servicios o la colaboración público-privada. Conceptos edulcorados que parecen a priori diferentes pero que son exactamente lo mismo. ¿Qué colaboración público privada pretende llevar a cabo el propio Marín en el Teatro Moderno de Guadalajara? Lo veremos con el tiempo pero, o mucho me equivoco, o el papel de la Junta en el eficaz modelo que plantea el consejero empezará y acabará con la adjudicación del servicio a una empresa. Y en el mejor de los casos tendrá su continuidad en el mero control de que la mercantil cumpla lo pactado en el pliego de condiciones, y esto último habrá que verlo.

Por tanto, y visto que por todo lo dicho, las palabras, más aún teniendo en cuenta que Cospedal afirmó en su momento que el PP era el partido de los trabajadores y comparó meses después la manifestación del 15-S a las puertas del Congreso con el golpe de Estado de Tejero, valen más bien poco, los dirigentes populares nos obligan a fijarnos exclusivamente en los hechos. Más de un centenar de trabajadores menos en el Hospital Universitario, la eliminación de los profesores de apoyo y la drástica reducción del personal docente, la masificación de las aulas, los cientos de despidos de la empresa pública GEACAM –encargada de cuidar de los montes de la región-, el cierre de los servicios de urgencias en ocho municipios de la provincia alcarreña, la rebaja sustancial de la partida destinada al mantenimiento de las residencias de la tercera edad o la práctica desaparición de la Ley de Dependencia son solo algunos ejemplos de la apuesta decidida del Gobierno regional por garantizar los servicios públicos. Juzguen ustedes.