Sin prestación

Chiste de El Roto, publicado en El País.//Foto: El Roto.

Chiste de El Roto, publicado en El País.//Foto: El Roto.

Por Elena Clemente

El paro ha bajado en diciembre, tiempo de esperanza para muchos, para el optimismo, también para la tristeza y la incredulidad. Afortunadamente, ese trabajo -la mayoría, ocasional, de temporada- será un tiempo de oasis en medio del desierto. No sé si son espejismos o ilusión, propios de estas fechas. Ni siquiera si la política de empleo es errónea. Sólo que los trabajos que generan son en peores condiciones y de peor calidad.

Existen las cifras de parados, pero existe otra, más sangrante: la de las personas que no reciben ningún tipo de prestación, porque ya han agotado todas. En Guadalajara, existe una bolsa de casi 15.000 personas en esta situación,  un 7-8% de toda la población guadalajareña. Son personas que nunca antes habían pedido ayuda a los servicios sociales pero a los que la falta de recursos -ni tienen sueldo, ni paro, ni ahorros- han llevado a una nueva situación: son los nuevos excluidos sociales. Se han quedado sin trabajo, simplemente, y no encuentran ninguno.

La voz de alarma la han dado los dos Observatorios sociales -con sede en Sigüenza y Guadalajara-, Opegu y Opasi, de Accem. Las ayudas en parroquias en Azuqueca, por ejemplo, se han doblado.

La falta de prestaciones es, quizás, una de las consecuencias más graves de esta nefasta coyuntura económica. Porque no es más que una pieza de dominó a punto de caer y que, sin remisión, se llevará por delante todas las demás. Si no hay prestaciones, no se pueden pagar las facturas domésticas, hay deshaucios, no se puede llevar una alimentación equilibrada, se suspende el servicio de comedor escolar porque los padres no pueden permitírselo y en las zonas rurales, como así ha ocurrido en la Sierra Norte, por ejemplo, eso ha supuesto que el servicio de comedor se elimine del todo por falta de matrícula y que el servicio de transporte escolar sufra un desbarajuste que haga muy difícil la vida en el pueblo. Parece imposible pero es así. Es una larga cadena que empieza en los padres y puede terminar en los hijos, que también sufren la crisis.

Los Observatorios han detectado también que al no recibir ningún tipo de prestaciones, surgen nuevos modelos de convivencia. Quien no puede pagarse el piso, se vuelve con sus padres, y abuelos. O continúa viviendo con su ahora expareja, llevando como puede su vida.

La crisis económica no es sólo monetaria sino emocional y psicológica. Hace engordar el número de excluidos sociales y hace casi cotidiano lo que antes era un problema coyuntural. A cualquiera le puede pasar. Ya no es sólo un problema que se detecte en el seno de la comunidad inmigrante o de las minorías étnicas o de las personas largo tiempo sin recursos o sin lazos sociales.

Por eso, todas las administraciones necesitan estar coordinadas. Las administraciones, las ONG´s, los trabajadores sociales, voluntarios… toda la red ha de estar preparada para dar una respuesta conjunta y no duplicada a esta necesidad acuciante. En esto le doy la razón al consejero de Sanidad, José ignacio Echániz, cuando dice que “la pobreza, la marginación y la exclusión social son situaciones muy complejas y que exigen soluciones integrales. Si la colaboración entre las administraciones es siempre aconsejable, en este caso resulta imprescindible para obtener buenos resultados”.

El consejero ha destacado como “notable ejemplo de este buen criterio general” el desarrollo de los planes locales de integración social (PLIS), por valor de 2.610.000 euros, que propiciarán una “planificación muy eficiente” de los recursos asistenciales en media docena ciudades de Castilla-La Mancha, en colaboración y coordinación con los respectivos ayuntamientos. Todos, excepto Ciudad Real y Guadalajara, recibirán ayudas iguales o superiores a los 500.000 euros. El Ayuntamiento que dirige Román comenzó los primeros contactos para elaborar el I Plan de Inserción Local el pasado mes de marzo y aún no hay noticias concretas.

Ya no sólo se ha de pensar qué hacer con aquellos a los que la ayuda de 400 euros también se les agotó -en 2013, habrá un recorte del 34,6% respecto a 2012 en la partida de políticas activas de empleo, donde se engloba la ayuda de 400 euros-. Y si no hay ayudas, el precipicio humano y económico puede convertirse en abismo.

Hay que generar, además, otros mecanismos sociales en los que trabajar: bien en el área de vivienda, como el alquiler social o buscando ‘otra salida’ a los muchos pisos vacíos que existen -hay una gran bolsa de VPO´s que la administración no consigue vender-; la atención a menores, políticas efectivas de empleo y formación, la atención en el medio rural -si es difícil en la ciudad, en los pueblos, más porque se suman otros condicionantes- y también en el área psicológico-afectiva. Porque esta situación no sólo mina la cuenta de ahorro, también la moral.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.