Sigüenza, ¿patrimonio de la Humanidad?

Preciosa fotografía extraída de la cuenta de Facebook 'Guadalajara España'.

Preciosa fotografía extraída de la cuenta de Facebook ‘Guadalajara España’.

Por Rubén Madrid

He trabajado dos años en Alcalá de Henares; he recorrido en al menos media docena de ocasiones las calles de Santiago de Compostela, de Cuenca y de Toledo; y he visitado, en estancias fugaces o prolongadas, Ávila, Cáceres, Córdoba, Salamanca, Segovia y Tarragona. Y cada vez que regreso a Sigüenza, me hago la misma pregunta. ¿Por qué no es Ciudad Patrimonio de la Humanidad?

La más grande declaración turística a la que puede aspirar una ciudad, que se encarga de otorgar y vigilar la Unesco, supone un respaldo en visitas indudable, un reconocimiento a una labor de generaciones en la conservación del patrimonio y un compromiso por parte de las autoridades presentes y futuras en la tarea de preservar estos valores. La inclusión además en la Red de Ciudades Patrimonio garantiza una mayor difusión de la oferta turística, por ejemplo en Fitur (la feria de turismo que abre hoy en Ifema) y en campañas conjuntas.

Ahora bien, ¿podría alcanzar Sigüenza la declaración de la Unesco?

Sin ser un experto en la cuestión, el sentido común dicta en primera instancia que sí, que no tiene nada que envidiar a otras la ciudad de El Doncel, con su castillo, su catedral, una de las más importantes esculturas funerarias del país, su recorrido medieval ininterrumpido por barbaridades urbanísticas, su proximidad a ese paraíso natural que es el entorno del Río Dulce, sus credenciales gastronómicas y su inmenso patrimonio cultural. Lo demuestra también que Sigüenza se haya consolidado desde hace años como el segundo destino turístico de la región, sólo por detras de Toledo y por delante de Cuenca, con más de 100.000 visitantes al año registrados en sus oficinas turísticas.

Sigüenza ha puesto en marcha una ruta ilustrada y barroca. // Foto: Ayto. de Sigüenza.

Sigüenza ha puesto en marcha una ruta ilustrada y barroca. // Foto: Ayto. de Sigüenza.

Si en el pasado reciente la localidad cayó en los vicios generalizados de intentar depositar en un polígono industrial sus esperanzas de desarrollo (ha sido un fracaso), la actual Corporación parece haber comprendido que el turismo es en su caso un asidero mucho más firme.

El establecimiento de una ruta barroca e ilustrada que complementa el recorrido medieval habitual, el lanzamiento de una web moderna con panorámicas de 360 grados que incluye toda la oferta pública y privada, la recuperación de escenarios como El Pósito, la puesta en marcha de nuevas iniciativas como el festival de músicas del mundo Segontia Folk reforzando la programación anual, donde destacan las Jornadas Medievales, la recuperación de la Banda Municipal de Música o, entre tantas otras cosas, la apuesta por el tren medieval (pero también por el convencional) suman una actitud activa que relanza el potencial de piedra centenaria heredado en esta ciudad, que ha sido y sigue siendo musa de escritores y artistas.

No sé si las autoridades locales y provinciales se lo han planteado en algún momento, pero existen argumentos sólidos para estudiar una candidatura. No es un trabajo que fructifique de la noche a la mañana, pero sí una bonita aventura para seguntinos y vecinos de todo el territorio guadalajareño, una lucha en positivo por algo que uniría en estos tiempos en que casi todo separa. Merecería la pena valorarlo. Si Alcalá, Segovia o Cuenca son Patrimonio de la Humanidad… ¿por qué no Sigüenza?

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