El déficit, punto por punto

Cospedal durante su comparecencia de hace una semana en el palacio de Fuensalida // Foto: Juan Antonio Echagüe Acosta (Junta de CLM).

Cospedal durante su comparecencia de hace una semana en el palacio de Fuensalida // Foto: Juan Antonio Echagüe Acosta (Junta de CLM).

Por Rubén Madrid

La presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, anunció hace justo una semana que la Junta había cumplido con el objetivo del déficit, rebajado de 7,7% al 1,48%, lo que se traduce en unos 11.000 millones de euros. Lo ha calificado de «hito» y ha agradecido a los ciudadanos «los esfuerzos», en un abierto reconocimiento a los costes sociales que están teniendo sus políticas económicas. Me permitiré realizar diez observaciones sobre el asunto, para intentar ordenar un debate que ha quedado muy enmarañado por las reacciones a favor y en contra y por algunas dudas.

  1. Un buen indicador. No cabe duda que servido en frío, sin más connotaciones que el registro estadístico, la rebaja en más de seis puntos del nivel de déficit de la Administración regional es un dato positivo. Tener las cuentas en orden y no disparar el gasto sobre los recursos reales forma parte del abc de una correcta gestión o, cuando menos, de un buen ejercicio contable.
  2. El único buen indicador. Asociar este dato a un síntoma de mejoría, un punto de inflexión o un brote verde, en la desafortunada calificación de la exministra Salgado, resultaría del todo perturbador. La economía va fatal, y los números de 2012 son peores incluso que los de 2011… La región es menos rica (el PIB ha descendido entre un 2,2 y un 2,5%, según qué fuentes), hay 300.000 parados en la región (70.000 más en las cinco provincias) y 120.000 no tienen prestación; la Junta ha despedido a 10.000 trabajadores; y así, todo un suma y sigue de indicadores, como los más de 2.700 autónomos desaparecidos en el último año.
  3. Menos gastos. El déficit es el desequilibrio de la balanza entre ingresos y gastos. Cospedal ha logrado que la diferencia sea menor, pero a costa de adelgazar el gasto y no de insuflar oxígeno en las arcas regionales. El día en que el déficit quede rebajado por la vía de los ingresos no sólo habrá un buen dato, sino una buena noticia.
  4. Los papeles que explican los datos. La oposición ha desconfiado enseguida de los datos aportados por la presidenta y ha acusado al gobierno regional de maquillar las cifras, dejando al margen obligaciones con las que no se habría cumplido y que, al no computar, permitirían alcanzar el objetivo. El mejor modo de esclarecer si se trata de cifras reales o de una pirueta contable es mostrar toda la información necesaria a la oposición, los expertos, los economistas y la prensa especializada. No se ha hecho y la duda persiste. Veremos si dentro de un año no han aflorado facturas pendientes que hagan incumplir el objetivo del déficit, lo que sería una tremenda ironía.
  5. Objetivo prioritario. Quienes hemos estudiado Ciencias Sociales sabemos que la política aborda el modo en que una comunidad destina sus recursos limitados para obtener unos objetivos compartidos. Si como sociedad nuestro objetivo prioritario era el déficit, la misión está cumplida; si era otro, pongamos por caso una buena prestación de servicios públicos o contribuir a generar empleo, la asignatura sigue pendiente.
  6. Los costes. La rebaja del déficit ha tenido precisamente unos costes tremendos. Es un hecho constatado, no una cuestión sometida a debate. Rebajar el gasto sin que aumentasen los ingresos ha llevado a renunciar a inversiones para colegios y hospitales, desmantelar planes de limpieza de montes, retirar subvenciones para conciliación o despedir profesores. Otra cosa es la valoración del alcance de esta estrategia, si llega incluso a poner en riesgo el Estado del Bienestar o no, como debaten PSOE y PP. Pero es evidente que la respuesta de la Junta como administración a los problemas de todos resulta hoy más deficiente que ayer.
  7. ¿Y el paro? Combatir el desempleo era el objetivo proclamado en campaña electoral, aquel por el que Cospedal reclamaba «el cambio» a través de los votos. Sus políticas para rebajar el déficit no sólo no han reducido el paro en la región, sino que lo han incrementado en este último año. Así pues, se cumple un objetivo (déficit) pero se incumplen dos (calidad del servicio a la ciudadanía y lucha contra el desempleo).
  8. Empate con el PSOE. Tampoco el PSOE lo hizo mejor. De hecho, el resultado es el mismo con un cambio de factores. Así, con Barreda se garantizaron las políticas sociales pero a costa de que se disparase el déficit sin amortiguar la hecatombe laboral. La presidenta -si lo sigue siendo- tiene todavía más de media legislatura por delante, en la que puede inclinar este saldo. En ese sentido se ha manifestado: la preocupación ahora será el paro. Sobre el gasto social, que nadie espere una mejora en la calidad de la enseñanza, la sanidad o el bienestar social. La tónica seguirá siendo, ha dicho, un gasto a la baja que a menudo llama austeridad a lo que no es sino insuficiencia.
  9. La cuadratura del círculo. Nada sucede aleatoriamente. La rebaja del déficit envía el mensaje inequívoco de que el buen gestor es el que gasta poco; que esto suponga devaluar los servicios que se ofrecen a los ciudadanos envía a la vez otro mensaje soterrado: quien quiera mejoras asistenciales, que recurra a la empresa privada. Que el paro esté en las nubes contribuye a su vez a que esos negocios que se harán con nuestras enfermedades, el cuidado de nuestros mayores o la educación de nuestros hijos dispongan de una mano de obra muy barata, ya que la precarización del mercado laboral afecta a quienes fueron yeseros y electricistas del boom, pero también a licenciados con master y con dominio de varios idiomas. La reforma laboral ha puesto las bases. Todo apunta a que se creará empleo, pero ¿qué empleo? Valdremos menos como sociedad y valdremos menos como trabajadores. Sólo los precios de mercado seguirán creciendo año tras año.
  10. El mejor de los casos. Así, pues, cabe esperar que, si todo va medianamente bien, se puedan dar por cumplidos dos objetivos desde un punto de vista estadístico, invertir la tendencia en empleo y equilibrar las cuentas de la Administración. Pero no lancemos tan pronto las campanas al vuelo. Sigamos esforzándonos en cumplir los objetivos.

1 comentario en “El déficit, punto por punto

  1. En general, de acuerdo con la apreciaciones. Se echa de menos un mayor análisis de los datos. Estos indican que la cifra del 1,5% solo es el titular que Cospedal lleva buscando año y medio. Lo tiene, pero no se sostiene. Parecerá una perogrullada, pero a estas alturas parece necesario recordar que el déficit no es más que la diferencia negativa entre ingresos y gastos, referida a un ejercicio concreto. Si alguno de estos dos elementos está mal contabilizado, el resultado final tambié será erróneo. Solo dos datos para considerar: Uno: La Junta de Comunidades mantiene una enorme deuda con los ayuntamientos, que no se ha contabilizado en el debe. La cifra exacta es imposible de saber porque se oculta celosamente. Dos: la deuda de la Junta ha aumentado aproximadamente en 3.000 millones de euros (rescates y créditos para pago a proveedores). Reducir el déficit a costa de aumentar la deuda es pan para hoy y hambre para mañana.

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