Socialismo deluxe

La secretaria general de La Unión Internacional de Juventudes Socialistas, Beatriz Talegón

La secretaria general de La Unión Internacional de Juventudes Socialistas, Beatriz Talegón.

Por Yago López

Esta semana, las declaraciones de la secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas (IUSI), la guadalajareña Beatriz Talegón, durante el consejo de la Internacional Socialista en un hotel de lujo en Cascais (Portugal), han dado la vuelta al mundo y han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de renovación de un partido que no para de hacer aguas por todos lados.

Ya a finales de los 80, el maestro Krahe decía que lo único en lo que el PSOE hace honor a sus siglas es en que es un partido político, ya que de socialista y obrero tiene poco y español es cada día menos, teniendo en cuenta el poder de influencia en sus políticas de algunas multinacionales y entidades bancarias internacionales.

Es innegable que el PSOE tiene una historia llena de luces y sombras, pero no lo es menos que finalmente un partido lo definen las personas que lo componen. Dirigentes que en demasiados casos han estado y están muy lejos de ser socialistas, lo que genera un desajuste evidente entre su gestión y el interés del ciudadano que lo elige en las urnas.

Y ese es el gran problema. Los dos grandes partidos se han convertidos en marcas que garantizan votos, independientemente de quienes los conformen. Aparatos complejos que promocionan intereses y manejan y son manejados mucho más de lo que deberían. Prácticamente son el cuarto poder, una vez que están logrando acabar con los medios de información y son ellos y sus lobbys los que manejan la comunicación.

Poco pueden hacer contra su capacidad de manipulación los pequeños partidos que chocan una y otra vez contra una ley electoral injusta que no les deja crecer, además de tener que afrontar la problemática de competir con dos titanes que cuentan con una inmenso potencial económico, procedente de fondos públicos y de algunas empresas, que no titubean a la hora de cobrarse los favores. Esta claro que si se quieren ganar unas elecciones en un municipio de más de 100.000 habitantes es indispensable hacerlo bajo las siglas de uno de los dos grandes partidos, tal y como está montado el sistema.

Basta mirar las últimas encuestas electorales. En plena crisis salvaje con seis millones de parados y unos recortes sociales sin precedentes, aunque bien es cierto que IU y UPYD han recogido muchos de los votos que pierden los dos grandes partidos no se acercan ni de lejos a PP y PSOE, que continúan dominando ampliamente el espectro electoral. Y eso que vamos de escándalo en escándalo de corrupción.

Por tanto, la salud democrática de este país depende en gran medida, nos guste o no, de los dos grandes partidos que son los que tienen la capacidad de cambiar las cosas desde el poder. En este punto vuelvo a las palabras de Talegón en las que acusa al PSOE de intentar hacer la revolución desde un hotel de cinco estrellas llegando en coches de lujo. Unas declaraciones que la mayoría de los ciudadanos comparten y que tienen de novedosas que esta vez proceden del mismo corazón del partido. Y eso es siempre una buena señal, siempre y cuando no sea una estrategia del propio PSOE para lavar un poco su imagen de cara a la galería.

No entro a valorar si Talegón es o no la persona ideal para lanzar este mensaje. No es mi intención juzgar si gana mucho o poco, si viaja en business o en turista y si va encadenando contratos a dedo y nóminas sustanciosas. Para mí lo importante es que los socialistas necesitan una revolución en sus filas de nombres y de ideas que les acerquen a la ciudadanía, muy desengañada con su gestión.

Si quieren volver al menos a que se les escuche con un cierto grado de confianza, los viejos barones que tanto daño han hecho a la imagen del partido, deberán dejar paso a políticos sin contaminar. Sinceramente, no encuentro razones más allá de intereses particulares de políticos profesionales, para que continúen en primera fila Rubalcaba o Chacón, como máximos exponente nacionales, o Alique y Valerio, como parlamentarios por la provincia de Guadalajara

La democracia española en su etapa postfranquista supera las cuatro décadas y está peor que cuando empezó. Es necesario realizar verdaderos cambios estructurales que permitan una participación ciudadana en la gestión política adaptada a los tiempos que corren, donde se recupere la figura del político con vocación de servicio público real y no solo de discurso y desaparezca el dirigente que recita desde su púlpito cuatro manidas consignas mientras pone el cazo.

No es admisible que Alique y Valerio, parlamentarios nacionales del PSOE por Guadalajara, enarbolen el ideal socialista y hablen de su lucha por la justicia social mientras se embolsan en torno a 6.000 euros al mes de dinero público, entre nómina y complementos. El señor Pablo Bellido, actual máximo responsable del PSOE en la provincia, tiene mucho que limpiar en casa,  y si quiere realmente ser convincente, no debe dejarse llevar por los grandes dinosaurios y tiene que confiar en las bases para recuperar el espíritu de Pablo Iglesias y lograr que su partido haga de una vez honor a su nombre, al menos a nivel provincial. Solo así dejarán de engañar a sus votantes.

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Un pensamiento en “Socialismo deluxe

  1. Una cosa está clara el PSOE ha perdido su identidad. Ni siquiera entre sus miembros hay unidad. No es lo mismo hablar de Chacón, que de Rubalcaba… Y la solución, para recuperar el rumbo no es volver a elegir un nuevo cabeza de lista. Es dejar paso a nuevas caras, con ideas y ganas de hacer las cosas bien.

    El discurso de Beatriz Talegón, aunque valiente me parece insuficiente. Además, de un poco oportunista. O empiezan a “venderse” bien o pese a mal que lo haga el PP en el gobierno saldrán el PSOE no se comerá un colín, y el PP campará a sus anchas…

    Porque es evidente que la ley electoral no la van a cambiar, y España está destinada al “dichoso” bipartidismo.

    Otro debate es, si hace falta ser un “perro-flauta”, pobre, etc.. Para ser de izquierdas y defender ciertos servicios públicos. A mí si ganasen 6.000 euros pero hiciesen su trabajo bien, realmente no pesaría tanto la cifra por muy de izquierdas que se sea.. ¿no? La pena es que no vemos más que noticias de corrupción, y nuestro estado de “Bienestar Social” cada vez más dinamitado.

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