Pobres especuladores

Ciudad_Valdeluz

Imagen de la urbanización Ciudad de Valdeluz (Yebes) en Guadalajara

Por Yago López

En cuanto se hizo oficial, aunque ya se viera venir desde hace meses, que Reyal Urbis, la promotora de la conocida por muchos como la ciudad “fantasma” de Valdeluz –con todo mi respeto a sus vecinos, que me consta que no les hace mucha gracia este calificativo-, entraba voluntariamente en concurso de acreedores, porque las entidades bancarias pasan olímpicamente de refinanciarle la deuda, en seguida me vinieron a la cabeza unas palabras que me dijo hace ya un año otro de los grandes empresarios estrellados de la región sobre Rafael Santa María, el máximo exponente de este holding al que, como a tantos, le estalló en las manos la burbuja inmobiliaria.

“Pobre Rafael”, me contó este personaje, del que no daré el nombre no por respeto a su persona sino a la mía. “Con lo que ha sido y mírale como está ahora, da pena verlo. Me lo encontré el otro día y tenía unas ojeras que no puedes ni imaginarte, que lástima, lo tiene que estar pasando fatal. Hay que ver cuanto daño está haciendo la crisis. Estamos todos con el agua al cuello”, y se quedó tan tranquilo. Ni se sonrojó contándomelo a mí, que por aquel entonces llevaba meses sin cobrar mi nómina. Claro que ese era un problema nimio si lo comparamos con el suyo y el de Santa María, que estaban perdiendo millones de euros, pobrecitos míos.

Estos dos empresarios son solo un ejemplo de la patronal de este país, el espejo en el que hasta hace unos años debían mirarse los nuevos emprendedores si pretendían tener éxito en los negocios. Una suerte de Marios Condes del ladrillo que presumían de haber hecho su fortuna a base de esfuerzo y seriedad cuando era evidente que jugaban sin escrúpulos y con la baraja marcada.

El sueño de la ciudad del futuro que supuso Valdeluz era solo el producto de un urbanismo salvaje sin planificación social alguna que se cimentaba en la desmedida ambición de los especuladores del suelo, que vieron en la parada del tren de alta velocidad a su paso por Guadalajara un vergel de comisiones. Cientos de millones de euros esperando caer en el bolsillo del promotor avispado que supiera adelantarse a sus competidores y contara con el respaldo de las distintas administraciones involucradas.

Sin embargo, no fue oro todo lo que relucía. De las 9.000 viviendas que esta urbanización de lujo con vocación de ciudad moderna preveía alcanzar no se terminaron de construir ni una tercera parte. Por no hablar de la caída de precios, ya que los inmuebles han sufrido en estos años una terrible devaluación, viendo desplomarse su valor hasta en un 60%. Un proyecto sobredimensionado que ha tenido que reinventarse junto a Yebes, el pueblo al que pertenece, para ofrecer a sus vecinos los servicios esenciales inherentes a cualquier municipio, de mejor o peor manera –eso tiene otro artículo-. Mientras tanto, la otrora flamante estación del AVE es un páramo del viejo oeste, en el que no se ve un alma y solo se oye el silbido de las barrillas.

Pocos creen, por no decir ninguno, que en un futuro cercano se construyan las tan ansiadas lanzaderas del AVE, que para los más optimistas supondrían el despegue de Valdeluz. El presente y el futuro de esta urbanización pinta, sin embargo, mucho más gris y los máximos responsables de ello son Santa María y los dirigentes de las distintas administraciones que fueron cómplices del desastre. Los políticos ya se han librado del marrón y pronto lo hará el empresario. No dudéis en derramar una lágrima por ellos, que después de tanto esfuerzo no lograron forrarse con el asunto.

Hoy en Valdeluz lo que queda son casas vacías y a medio construir, vecinos engañados   -que pagan por su vivienda el doble de lo que vale mientras se pegan por contar con los servicios esenciales- y una deuda multimillonaria que pagaremos religiosamente, y como siempre, los contribuyentes, gracias al inventazo del banco malo del Gobierno (SAREB) y a la benevolencia de Hacienda con los poderosos. Pero eso es lo de menos, lo importante son nuestro pobres empresarios del ladrillo que lo están pasando fatal.

Un pensamiento en “Pobres especuladores

  1. A ver si caen todos los ladrones de una vez…y menos mal que en Valdeluz se vive muy bien. Habiendo probado la gran capital Guadalajara, habiendo probado Santander, Madrid, Barcelona, Mombasa (Kenia), Sâo Tomé (Sâo tomé & Principe), Canberra (Australia), Gotemburgo (Suecia), Yakarta (Java), Denpasar (Bali), Noumea (Nueva Caledonia), Suva (Fiji) o Nueva York (EEUU), por nombrar alguno de los sitios donde he vivido, me quedo de lejos en Valdeluz….

    Eso sí, los ladrones (no especuladores, que se esconden bien tras ese palabro) sólo deberían conocer una casa, chirona. Y no llegará la sangre al río, no.

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