Fútbol entre la tormenta

Jon Erice protege el balón ante Juanfran durante el partido de Valdebebas. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Jon Erice protege el balón ante Juanfran durante el partido de Valdebebas. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

Evidentemente, esta semana recién abandonada ha sido difícil para el deportivismo, una tormenta atroz que ha zarandeado conciencias y ha llevado el miedo y la incertidumbre a todos los sectores relacionados con el club y el equipo. Siete días convulsos de análisis más o menos precipitados, de juicios sumarísimos y un máster en derecho deportivo con fin balsámico en Valdebebas.

Y no por el resultado, una derrota que mantiene la lucha del Deportivo en la zona baja, sino por el alivio propio que supuso dejar la mente en verde de césped y olvidar durante 90 minutos querellas, Tebas, juicios, descensos, recursos, ampliaciones de capital, manos negras y demás términos martilleados últimamente hasta la saciedad. Si algo queda puro en el fútbol es el balón, el juego en sí mismo, aunque en el Alfredo Di Stéfano no se vio el mejor partido de los de Terrazas.

Especialmente en la primera parte, el cuadro alcarreño se mostró impotente para exigir esfuerzos defensivos al Real Madrid Castilla, demasiado cómodo en un ritmo lejano al que suele imprimir el Deportivo. En ese escenario, bastó una genialidad de Juanfran y una elegante definición de Jesé para poner el 1-0 en el marcador. Al Depor le costó ser el Depor hasta el descanso.

Fue en la segunda mitad cuando la “marea morada” desplazada a Madrid (unos 500 aficionados alcarreños) pudo aderezar su incansable apoyo con jugadas de mérito de los suyos. Kepa, Gaffoor y Juanjo contribuyeron a la mejoría general mientras Toril colaboró de alguna forma con cambios de tinte defensivo después de conseguir el 2-0. Kepa encontró el 2-1 lo suficientemente pronto como para impregnar de miedo al filial, pero demasiado tarde como para acabar de nivelar la balanza, sobre todo porque los morados tuvieron un día de escasa inspiración ofensiva.

Valga este mini resumen para sostener el Hexágono sobre un lienzo deportivo, lúdico, fútbolistico. Creo que era algo necesario y casi obligatorio, al igual que lo es, o al menos así lo entiendo, recapitular lo sucedido en la tormenta institucional y estructurarlo concrétamente sobre tres vertientes de opinión.

Más de 500 aficionados deportivistas presenciaron en las gradas el Castilla-Depor. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Más de 500 aficionados deportivistas presenciaron en las gradas el Castilla-Depor. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

1- Fundamentos y actuación de la LFP (Javier Tebas): Declarado enemigo público número uno de Guadalajara, el vicepresidente de la LFP -fututo presidente-, ha mantenido un cómodo segundo plano desvinculándose por momentos de las actuaciones legales del organismo en contra del Deportivo (alegando de forma inverosímil la independencia de esa llamada Comisión de Clubes). A nadie se le escapa la perversión del sistema que convierte a este mandamás en juez y parte del fútbol, que le permite tomar decisiones a favor o en contra de los asociados mientras ejerce de abogado en calidad de asesor jurídico de algunos de ellos o regidor, incluso, de varios concrusos de acreedores. Es el huevo y la gallina al mismo tiempo y parece imposible no pensar que su concepción de este negocio choca con la del C.D. Guadalajara. Ayer mismo, el programa Marcador, de Radio Marca, se detenía en un posible y “no descartable” interés de la LFP por liberar el hueco en Segunda del Deportivo en previsión de que la justicia diera la razón -y tuviera que readmitir- al Cádiz en un contencioso que mantiene con el Hércules por una alineación indebida en el partido que selló su descenso a Segunda B en el año 2008 (otro fantasma a incluir en la colección).

2- El club (Germán Retuerta): Ese carácter “sombrío” -como le gusta decir a mi compañero tertuliano Ricardo Clemente- de la LFP y sus dirigentes no debe hacer olvidar, siempre en mi opinión, cuál ha podido ser el origen del problema. Por supuesto respetando los plazos marcados por el curso legal y la presunción de inocencia, la responsabilidad de la gestión del club, sus actuaciones y sus consecuencias recaen directamente sobre los dirigentes, en este caso en el máximo mandatario. Quedarse en la superficie, en lo malo que es el coco Tebas, no es beneficioso ni una solución a la angustia reinante. El análisis debe ser más profundo y responsable. A su debido tiempo, por supuesto, y de la mano de la justicia. Pero ha de tenerse presente.

3- El papel de la afición: En este último capítulo del análisis vengo observando dos corrientes de opinión bien diferenciadas. Por un lado, esa especie de lobby deportivista agarrado al hastag #TebasnohundirasalDepor y absolutamente convencido de defender a capa y espada -y en tono beligerante- el futuro de su equipo en la categoría. Por encima de todo. Es un sector que ha fijado claramente a su enemigo y lo confronta, que no se resigna a asumir que la LFP ha decidido empezar a “ejemplarizar” la gestión del fútbol por el más débil y por lo más fácil. Pero la calle y el infinito mundo de las redes sociales también ha destapado una vía paralela, mucho más crítica y escépctica con el papel del cub. En un largo debate con un aficionado desencantado hace unos días, me insistía en que el fútbol no puede ser ajeno a la escala de valores general: “El fin no justifica los medios y me preocupa que una buena afición sea una terrible ciudadanía. Tener fútbol no lo legitima todo, tampoco el provincianismo”.

Debo reconocer que todo el anterior bodegón de visiones conforma mi mapa de opinión en este espinoso asunto. Creo firmemente que el “ruido” creado a raíz de la querella de la LFP es tremendamente positivo, que en esta difícil situación siempre ayudará que los responsables de turno sepan que Guadalajara levantará la voz si le pisan el callo, que no todo será tan fácil. La afición madurará con este pasaje y, casi por primera vez, ha mostrado una verdadera identificación absoluta con su fútbol, con su equipo. Y eso me parece buena noticia.

Pero también pienso que esta actitud será válida sólo en parte y sólo en este momento de parachoques obligatorio ante el evidente abuso de poder de los gobiernos del fútbol. Como he dejado entrever durante este artículo, la clave del asunto está en los plazos y en la depuración de responsabilidades e intenciones de todas las partes implicadas -club y LFP, fundamentalmente-. Aplaudo el cierre de filas conmovedor de la afición del Depor de la última semana, pero no me gustaría que se convirtiera en una tozudez insalvable. Justifico casi todo para frenar el impacto inicial, pero no para sostener en el tiempo un victimismo irracional ni una procesión de manos negras. Miremos a las tres patas del banco para construir una opinión válida.

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2 pensamientos en “Fútbol entre la tormenta

  1. Si el próximo partido en casa suena el himno al salir el equipo estaremos condenados a 2ªB. Si suena la canción ñoña/suicida del hijísimo podemos estar tranquilos.

    ¿Para cuándo un 19 días andando a la sede de la LFP?

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