La cita de Brihuega por primavera

Imagen de la Corrida de Primavera en Brihuega.

Imagen de la Corrida de Primavera en Brihuega.

Por Sergio Lafuente

Vuelve la Corrida de Primavera al plano de la actualidad taurina. Esta vez en paralelo con la Feria de Sevilla y como antesala de San Isidro. La Semana Santa marca de nuevo la referencia en el calendario y tras un mes de aguas mil alrededor de los idus de marzo, Brihuega se pondrá guapa el próximo sábado, 6 de abril, para dar toros siempre y cuando las nubes lo permitan.

La cita de Brihuega es única y ahí está el calendario taurino a cuyo reclamo acuden aficionados practicantes y no tan practicantes, curiosos e incluso algún que otro agnóstico del toreo. Pero Brihuega es al toreo su festejo de primavera y su encierro de agosto, que no son cuestión baladí. Los ingredientes son variados: el aroma de una localidad asentada en las entrañas del Tajuña, el fuste de un cartel de campanillas y el aliño de una cierta dosis de glamour. La fórmula consigue una jornada sin parangón que se vive de la mañana a la noche, tanto dentro como fuera de La Muralla. Y como la crisis no cabe en la Corrida de Primavera, es de suponer que Brihuega volverá a ser el sábado un río de multitudes que bañará las calles desde San Felipe hasta la plaza del Coso y a nadie pasarán inadvertidas las dificultades de conseguir un café o un refrigerio en el ‘Tolmo’ o el ‘Carlos III’.

La cita de 2013 supone un nuevo punto de arranque tras la marcha del empresario Maximino Pérez. Ahí está la estela de su trabajo y su buen hacer durante más de una década. Si hay un culpable de que el festejo haya escalonado estas altísimas cotas, ha sido él. Brihuega le debe mucho a Maximino y así lo reconoce con dignidad el nuevo gestor, José Luis Viejo. En un momento de dificultades económicas la empresa briocense Campo Bravo Alcarreño ha decidido coger la herencia de Maximino y hacerse cargo de la gestión de este festejo. Se trata de una empresa modesta, taurinamente hablando, que nunca había cruzado las fronteras de los festejos populares y en su año cero, han pergeñado un cartel muy caro. Mérito les sobra para no bajar el diapasón y dejar de lado los pingües beneficios que llevaron a Maximino a marcharse.

El cartel de esta nueva edición brinda motivos para la ilusión y los tres matadores de la terna sustentan una combinación de máximo interés. Repiten Padilla y Morante, después de la suspensión forzosa de 2012. Debutará El ‘Ciclón de Jerez’ en Brihuega. Como en otras plazas, hay interés por verlo en La Muralla después del gravísimo percance de Zaragoza. Desde aquella maldita cornada de 2011, la pérdida del ojo le ha abierto a Padilla una nueva luz en los carteles dulces de las ferias. Lejos ha quedado su rol de torero guerrero, ahora convertido en corsario. Su gallardía y coraje ante la vida están permitiendo a Juan José gozar de la profesión desde el lado más amable, aunque como ya demostró en la Feria de Guadalajara, su pundonor sigue intacto. Morante es por si solo motivo suficiente para acudir a la cita. A buen seguro que su toreo de culto arrastra a más de un devoto a peregrinar a la Alcarria desde los más variopintos lugares de la geografía. Hace escasas semanas, el de la Puebla del Río soñó el toreo en la Feria de Fallas y constató que sigue macerando el cante más exquisito. Todos recordamos la gran faena que firmó en Brihuega en 2011 a un toro de Jandilla y es ésta una excelente oportunidad de saborearlo antes de sus tres tardes de Madrid. Remata el cartel Alejandro Talavante, que ya sabe lo que es hacer el paseíllo en esta plaza, aunque sin demasiada fortuna. Su única comparecencia tuvo lugar en 2008 en un festejo mixto en el que compartió paseíllo con el rejoneador Hermosos de Mendoza y Cayetano. Mucho más maduro y con mayor vitola de figura que entonces, Talavante es uno de los grandes referentes en la presente temporada. Su inmediata encerrona en Madrid anunciada para el próximo 18 de mayo, frente a una corrida de Victorino Martín, marcará historia.

En el apartado ganadero, regresa la ganadería de Garcigrande –propiedad de Domingo Hernández-, la cual ya goza de antigüedad en este coso. El último encierro que lidió en Brihuega fue el 27 de abril de 2002 a manos de una terna histórica compuesta por Joselito, José Tomás y Miguel Abellán.

El cartel reúne motivos suficientes para ilusionarse. Ahora ya sólo queda esperar que las nubes de las últimas semanas se disipen de manera definitiva y nos permitan disfrutar de la Corrida de Primavera en una tarde de primavera. Brihuega bien lo merece.

*Sergio Lafuente inició su andadura como cronista taurino en La Tribuna de Guadalajara en 2001 y desde entonces ha colaborado en diferentes medios, tales como el extinto semanario Noticias de Guadalajara. Posteriormente, se hizo cargo de la sección taurina en el Día de Guadalajara, siendo partícipe del suplemento semanal El Día Taurino de Castilla La Mancha. Desde 2010 es responsable de la sección taurina del bisemanario Nueva Alcarria.

Los panes y los peces… del Tajo

Por Concha Balenzategui

Presa de Entrepeñas, esta semana. // Foto: El Hexágono

Presa de Entrepeñas, esta semana. // Foto: El Hexágono

El PP ha conseguido esta semana un mérito de proporciones nada desdeñables. Los populares lo han llamado “hito histórico” y no voy a hurtarles ni un ápice de satisfacción. Me refiero, ya saben, al nuevo Plan de Cuenca del Tajo, o más concretamente, a la propuesta hecha pública para que se puedan presentar alegaciones en un plazo de información de seis meses.

El documento tiene, de entrada, mucho de meritorio, como decía. En primer lugar, porque ha logrado salir a la luz, algo que no había conseguido el Ministerio del ramo durante el mandato del PSOE, por mucho que lleváramos cuatro años de retraso sobre la fecha estipulada para aprobarlo: 2009. Bien, por tanto, por coger de una vez esta patata caliente que es nuestro río compartido con Portugal.

En segundo lugar, es loable porque eleva a 400 hectómetros cúbicos en la cabecera la cota por debajo de la cual no debería haber trasvases. La vigente está ahora en 241, por lo que el estado mínimo de Entrepeñas-Buendía pasa del 10 al 16 por ciento. Hay que reconocer que algo se gana. No obstante, en este punto es necesario hacer varios matices que no me voy a callar, pero llegarán al final. Proseguimos con lo meritorio.

El logro más importante de la propuesta es el consenso reunido en torno al borrador. El Ministerio de Agricultura, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación de Guadalajara y el Gobierno murciano están satisfechos con el contenido de la propuesta. Me dirán que no es significativo, porque los cuatro gobiernos están dirigidos por el mismo partido. Pero hay que reconocer que Murcia y Castilla-La Mancha son comunidades enfrentadas en la guerra del agua, y el hecho de que sus gobernantes se hayan puesto de acuerdo en caudales y cantidades tiene bemoles. Ni siquiera Guadalajara y Castilla-La Mancha tenían la misma visión sobre los trasvases en algunas ocasiones.

No voy a olvidar que la propuesta del Plan no ha gustado al PSOE. Es cierto, pero vamos a recordar además que los socialistas castellano-manchegos se dieron por satisfechos en el año 98 con los 240 hectómetros cúbicos que, como se demostró años después, se traducen en un charco de ranas.

Y vamos a obviar también -como ejercicio dialéctico- el hecho de que el borrador que redactó el PSOE hace dos años era sobre el papel muchísimo más ventajoso para nuestros intereses. El caso es que aquel documento de 2011 no llegó a nacer oficialmente, pues apareció y desapareció de la web del Ministerio de Medio Ambiente en periodo preelectoral. Era la propuesta de los técnicos de la CHT, que el Gobierno Zapatero no se atrevió a sancionar. Así que nos remitiremos al “más vale pájaro en mano que ciento volando” del refranero español.

Vamos a aparcar por un momento estos argumentos del PSOE. Pongamos que se oponen porque para eso son oposición. Vamos a obviar también -al menos momentáneamente- las objeciones de los municipios ribereños, porque sabemos que la Directiva de su asociación está controlada únicamente por alcaldes socialistas, y eso habrá influido en sus valoraciones. Admitamos, al fin, que el documento ha gustado -o al menos no ha disgustado- a los regantes murcianos, a los dirigentes del PP de Guadalajara, Madrid y Castilla-La Mancha… e incluso a algún ribereño suelto, como el alcalde de Pareja, popular y a sueldo en Diputación.

Cospedal en el Comité de Dirección del PP de Guadalajara, el viernes 22. Foto: PP

Cospedal en el Comité de Dirección del PP de Guadalajara, el viernes 22. Foto: PP

Pero el logro más importante de este documento, sin duda alguna, es que ha conseguido plasmar el lema murciano de “agua para todos”. Parecía la cuadratura del círculo, pero María Dolores Cospedal lo repitió en Guadalajara la pasada semana entre aplausos de los suyos. El documento pretende cumplir la Directiva Europea del Agua, que era imperativa, y el convenio de la Albufeira, que obliga a que el río llegue en condiciones a Portugal. Ahí es nada.

Además, logra mantener nuestra solidaridad con la España seca, y perpetúa el trasvase Tajo-Segura, al menos hasta 650 hectómetros cúbicos anuales. Establece, como se ha pregonado, una cantidad en Entrepeñas y Buendía de 400 hectómetros cúbicos. Al tiempo, se garantizan los usos de la cabecera, a través de una obras de abastecimiento, de 262 hectómetros cúbicos. ¿Van sumando?

El Plan no se olvida de las necesidades de Madrid, otros 60 hectómetros anuales, ni las de Castilla-La Mancha, 20 más. Permitirá, por ejemplo, el riego de 158.000 hectáreas de regadío existentes o futuras en nuestra comunidad autónoma. Y además, garantizará el paso de un caudal de 6 metros cúbicos por segundo por Almoguera, en lo que a nosotros toca, y de 10 por Toledo y Talavera de la Reina, sin salir de Castilla-La Mancha. Y todo, partiendo de dos embalses, los de la cabecera del Tajo. ¿Es o no es prodigioso?

El prodigio se acentúa si, al tiempo, este mismo documento mágico reconoce que ya no llueve como antaño, porque la experiencia ha demostrado que nos hemos quedado muy lejos de las previsiones con las que se concibió el trasvase. Ahora, desde los 90, las aportaciones medias del Tajo en cabecera son de 773 hectómetros cúbicos al año. Pero llueva mucho o poco, tenemos garantías para todos los usos y abastecimientos. Tenemos, por fin, “agua para todos”. ¿No es fantástico, insisto? ¿Qué menos que hito histórico? Es el milagro de los panes y los peces… del Tajo.

Pero, hablando en serio, a pocas matemáticas que sepamos, las cuentas sencillamente no cuadran. ¿Dónde está el truco? Puede que en la letra pequeña. Esa que dice que los 400 hectómetros de la cabecera no son una verdadera raya infranqueable. Sí lo era la cota de 240 hectómetros del año 98, porque bajo ella no podía haber trasvases en ninguna circunstancia. Ahora es una línea delgada que se puede traspasar y trasvasar en las llamadas “circunstancias hidrológicas excepcionales”, esto es, cuando hay sequía, y los trasvases pasan a ser decididos por el Consejo de Ministros en lugar de por la Comisión de Explotación del Tajo-Segura.

También es posible que se pretendan incumplir los acuerdos con Portugal, como ocurre actualmente, y que el Gobierno siga estando dispuesto a pagar las multas que sean necesarias. Quizás. O tal vez sea el “plan B” que han denunciado los socialistas: Unos supuestos grupos de trabajo en los que participan el Ministerio y los regantes murcianos, pero no los ribereños, y que van a elaborar unas alegaciones a la carta. Promoverán un cambio de las reglas del juego de la explotación del trasvase para perpeturarlo. O sea, Paco con la rebaja en el documento final. Sinceramente, no sé a qué carta quedarme.

Lo que sí sé es que en el gran consenso logrado falta el interlocutor imprescindible para llevar a cabo este plan, tal y como está concebido. No han pactado con las nubes. Y sin ellas, repito, las cuentas no cuadran. Así que mitiguen los aplausos – al PP guadalajareño me refiero ahora– rebajen los calificativos y calibren sus parabienes. No sea que, como Bono, tengan que tragarse sus propias satisfacciones.

Cospedal dijo el otro día en Guadalajara que este Plan de Cuenca era el fin de la guerra del agua. Apuesto a que no tardaremos en vivir nuevas batallas.

Por las buenas o por las malas

Las manifestaciones contra los desahucios han proliferado en todo el territorio nacional. // Foto: noticias.lainformacion.com

Las manifestaciones contra los desahucios han proliferado en todo el territorio nacional. // Foto: noticias.lainformacion.com

Por Yago López

Parece mentira que después de haber perdido la vivienda, y en muchas ocasiones quedar arruinadas de por vida, las familias afectadas por la abusiva, ilegal y desproporcionada Ley Hipotecaria española tengan que soportar que les intenten colgar el cartel de radicales antisistema e incluso de filoterroristas los mismos responsables directos de su desgracia por su silencio cómplice y su permisividad con los verdugos, la Banca, que camina a sus anchas por una crisis que ella misma ha provocado arrasando a su paso todo lo que encuentra para sanear sus arcas.

Durante los últimos meses hemos visto a los afectados de Guadalajara por esta injusta Ley Hipotecaria manifestarse a las puertas y en el interior de las entidades bancarias que ejecutan desahucios en la provincia e incluso en la zona madrileña del Corredor del Henares, demostrando que la solidaridad no entiende de fronteras regionales. Se han conseguido cosas, pequeñas batallas individuales que por supuesto tienen un gran valor puntual pero que no suponen una solución ni de lejos a esta problemática.

Que una entidad se apiade de un drama familiar o ceda a la presión social para no perjudicar su imagen de marca y no aplique una ley que per se es terriblemente injusta es una opción que puede resultar útil a corto plazo -cada desahucio es una o varias vidas rotas-pero no puede considerarse la solución.

La sentencia del Tribunal Europeo que considera esta ley abusiva fue un soplo de aire fresco para los afectados que, sin embargo, se vuelven a quedar fríos y desamparados ante el inmovilismo de un Gobierno que actúa en este asunto al ralentí cuando el daño causado exige una actuación por la via urgente.

Un claro ejemplo del pasotismo del Gobierno es la desidia de los diputados nacionales del PP por Guadalajara. Ni Antonio Román ni Encarnación Jiménez se han dignado siquiera a responder a una misiva de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Guadalajara donde emplazaban a los parlamentarios a mantener una reunión en la que exponerles la situación que atraviesa un gran número de familias de la provincia y que conozcan de primera mano la terrible realidad de muchos de los ciudadanos a los que representan.
No ha habido respuesta y por extensión no se ha celebrado el encuentro, ni se le espera. Ambos diputados caminan al son que marca Génova y los vecinos que les llevaron al Congreso solo pueden gritarle al cielo.

Y ante esta tesitura a alguien le extraña que a los afectados les de por el escrache, un término procedente de Argentina que consiste en llevar la protesta ante el político más allá de las instituciones y cauces normalizados y reclamarle su responsabilidad en su espacio personal. Lo hemos visto con algunos diputados nacionales de otras comunidades a los que gritan asesinos a las puertas de sus viviendas. El nuevo fenómeno por el momento no ha llegado a Guadalajara, al menos en esos términos.
La PAH alcarreña ha difundodo las fotos de Román y Jiménez pidiendo a los ciudadanos que si se los encuentran por la calle les insten a reunirse con ellos, toda vez que por los cauces habituales les hacen caso omiso. Un escrache de lo más suave, sin insultos ni gritos ni visitas a domicilio.

No es razonable invadir el terreno personal del político pero lo es aún menos que los dirigentes ignoren a los ciudadanos que representan, y al servicio de los que han jurado estar, mientras están siendo masacrados por una ley injusta que está en sus manos cambiar.

Lo que deben hacer tanto Román como Jiménez es apelar a su condición de representantes del pueblo y primero reunirse con un colectivo cuyas demandas son secundadas mayoritariamente por la población de Guadalajara y de España para después acudir al Congreso y sacar adelante su Iniciativa Legislativa Popular sin enmiendas que desvirtúen su contenido, que es lo que quiere el grueso de sus ciudadanos, que en términos democráticos deben ser soberanos. Son las reglas del juego y si cumplen con ellas nadie tendrá que ir a aporrear su puerta. Todo lo demás exige respuesta.

Molina ¿de Aragón?

Por Marta Perruca

El Señorío de Molina volvió a unirse un verano más por la supervivencia de la comarca. // Foto: M.P.

El Señorío de Molina volvió a unirse un verano más por la supervivencia de la comarca. // Foto: M.P.

Suele haber cierta confusión a la hora de vincular Molina con su vecina comunidad de Aragón, más teniendo en cuenta el apellido que la acompaña desde hace casi siete siglos, pero lo cierto es que este Señorío, salvo un breve espacio de tiempo de seis años, siempre ha caminado de la mano de la corona de Castilla y sus monarcas.

Eso no quiere decir, no obstante, que las relaciones políticas, sociales y económicas no hayan sido muy estrechas a lo largo de los siglos, dado su cercanía y sus semejantes circunstancias, que han dejado cierto arraigo cultural en esta tierra, tanto en sus costumbres como en su folklore.

El apellido de la que hasta la segunda mitad del siglo XIV se denominó Molina de los Caballeros se debe a un particular episodio de su historia. Fue una huida hacia adelante, ante una situación que los molineses consideraron injusta e inaceptable. El rey Enrique II de Trastamara quiso premiar a un francés, Beltrán de Guesclin, por su contribución a su violenta ascensión al trono de Castilla, con el Señorío de Molina de los Caballeros. Ante tamaño despropósito, la Común de Villa y Tierra cerró filas ante un intruso impuesto, reconociendo solo a la corona de Castilla.

Hizo caso omiso el monarca castellano a las súplicas de los molineses, que en 1370 entregaron el Señorío al de Aragón, Pedro IV, quien no tardó en cambiarle el nombre por Molina de Aragón. No tuvo que pasar mucho tiempo para que el Señorío desandara su camino para integrarse de nuevo en Castilla en virtud de las nupcias de la hija del rey Pedro IV, Doña Leonor, con el infante de Castilla, Don Juan, al calor de la conocida como concordia de Almazán, en 1375. Desde entonces, la Común de Villa y Tierra se ha cuidado mucho de alejarse de Castilla y así en 1475, la reina Doña Isabel “La Católica”  juró no apartar estas tierras del reino castellano, quedando sus señores al amparo de las coronas de los Austrias y los Borbones desde entonces.

Sin embargo, como fruto de este breve capítulo y de la determinación mostrada por los molineses al marcharse al reino vecino cuando los vientos no fueron propicios, siempre se ha observado a esta tierra casi con un pie en la provincia de Guadalajara y otro en tierras aragonesas.

No es para menos. Los molineses cubrimos nuestras necesidades en cuanto a servicios en ambos lugares a partes iguales: Las universidades de Guadalajara, Madrid, Zaragoza o Teruel, son nuestros centros de referencia a la hora de completar nuestra educación; también los centros hospitalarios de estas capitales o los grandes centros comerciales, y cuando fuera de nuestras fronteras coincidimos con un aragonés, no dudamos en manifestarle: “Somos de Molina” y la reacción es casi como cruzarse con un primo hermano.

Precisamente, el otro día conversaba con Jerónimo Lorente, portavoz de La Otra Guadalajara, a este respecto con motivo del artículo que amablemente brindó a este espacio el pasado domingo. No quiero ser reiterativa, dado que él expuso la situación de una manera bastante esclarecedora, pero no quería dejar pasar la oportunidad para profundizar un poco más en este tema. Y es que parece que cuando se tocan determinadas sensibilidades, como es el caso de la sanidad, una cuestión crucial para los vecinos de cualquier zona, no parece tan descabellada la idea de dar el paso definitivo y encontrarnos con los dos pies en la vecina Aragón.

Desde luego, no es de recibo tener que recorrer 500 kilómetros para recibir una atención sanitaria necesaria y de derecho, cuando tenemos centros hospitalarios mucho más cerca. En este sentido podrían levantar la voz también los habitantes de la capital, del Corredor, de la Alcarria o de la Sierra Norte, que antes tenían que desplazarse poco más de 50 kilómetros hasta Madrid y ahora se encuentran con los mismos inconvenientes e incomodidades.

En verdad, cuando se llevó a cabo la cesión de competencias a las autonomías se perdió por el camino todo razonamiento lógico. Se puede entender que las administraciones regionales son mejores conocedoras de las necesidades concretas de sus vecinos a la hora, por ejemplo, de construir un centro de salud, un colegio o un hospital, pero es estúpido supeditar la atención en estos dos pilares esenciales (Sanidad y Educación) a unas fronteras levantadas a base de escuadra y cartabón, que no atienden a necesidades ni sensibilidades, enfrascadas en una riña pueril de lo que es tuyo o mío, cuando son servicios que pagamos entre todos. Cada vez que escribo en este espacio se me viene a la cabeza otra crisis grave que estamos padeciendo: La del sentido común, y no puedo evitar ponerlo de manifiesto.

Por mi parte, siempre he evitado esa concepción del molinés atrapado en la provincia de Guadalajara, pero con corazón maño. Más bien, he querido pensar que tenemos una entidad propia, más allá de pertenecer a una comunidad o a otra, por lo que me ha sorprendido encontrarme con vecinos que valoran esta sensibilidad, e incluso consideran seriamente la alternativa que ya tomamos hace siete siglos, de emprender la huida definitiva a Aragón en busca de socorro sanitario, si ambas comunidades no llegan a un acuerdo.

Y hablando con Jerónimo, me atreví a pensar que esta postura, de alzarse y mantenerse de manera seria por parte de la gran mayoría de los vecinos de la comarca, ya no sería ni un chantaje, ni una actitud revanchista, sino más bien, una cuestión de supervivencia.

El pacto con los lobos

Por Rubén Madrid

Ya está aquí otra vez el lobo feroz. Una magnífica noticia para Guadalajara. El lobo es cultura rural guadalajareña, como la miel, es un sonido inconfundible en la noche de luna llena, o eso nos contaron las abuelas. ¡Bienvenido, canis lopus, está usted en su casa!

El lobo ha vuelto para quedarse. Lo vienen diciendo los expertos. Tras su repliegue en los años ochenta al norte del Duero, en los últimos tiempos está avanzando hasta haber recolonizado Castilla y León por completo y haber pasado de las tímidas incursiones por la Sierra de Ayllón a su presencia constante en la provincia de Guadalajara, como en Cáceres.

Una de las inconfundibles señales de que el lobo está entre nosotros radica en la sangría que provoca en algunos rebaños que en la sierra se habían acostumbrado a campar a sus anchas, ante la ausencia de este enemigo que ahora reconquista su territorio. La Sierra Norte ha registrado en este mes al menos ocho ataques.

Con esa propensión innata del lobo para protagonizar cuentos, con estos episodios se escuchan también algunos relatos un tanto disparatados: que si son los técnicos de las administraciones quienes sueltan a los lobos en los bosques (siempre hay quien ha visto las jaulas abiertas, con el sello de la Consejería, entendemos) o que “el lobo está más protegido que el ganado”, como si las autoridades no ofreciesen subvenciones a los ganaderos para naves, pastores eléctricos o seguros de compensación en caso de pérdidas.

Un ejemplar de lobo ibérico. // Foto: www.faunatura.com.

Un ejemplar de lobo ibérico. // Foto: http://www.faunatura.com.

Los pastores llevan años denunciando que no hay medidas efectivas contra el lobo. Lo que piden, sin embargo, es algo que no puede ser satisfecho: exigen la extinción de nuevo en nuestras tierras de una especie ibérica insigne de la Península. Porque, al cabo del debate, cuando el ganadero pierde ya la paciencia, aflora su verdadero deseo: que se autoricen cacerías, que se pueda combatir al lobo con venenos, que desaparezca…

Lo que ocurre, sin embargo, es un asunto de convivencia. Aquí hay tres especies en juego: el hombre, el lobo y el cordero. El cordero, al que nadie defiende, es el que tiene las de perder: acabará en las fauces del lobo o en una cazuela. Son, por tanto, los otros dos personajes los que se disputan el territorio en el que pasta su sustento. Presuponer que el hombre, por constituir la plaga más extendida en este país como en el resto del planeta, debe imponer sus caprichos sobre el hábitat es un error impropio para la especie que precisamente presume de una mayor inteligencia.

Aquí nadie tiene que elegir entre el lobo y el pastor. Es posible la convivencia entre especies, como demuestran muchos territorios europeos donde el lobo vive en libertad.

Hasta los niños de tres años saben que lo que conviene ante el lobo es ponerse a resguardo. Pablo, el mayor de los tres cerditos, el verdaderamente listo, construye su casa de ladrillos. Sus hermanos pequeños, los juerguistas Pancho y Pedro, lo hacen de paja y madera, y así pasa… Aquí, insistamos, hay un problema de convivencia. Los hombres que han aprendido a amar a los lobos, y que presumimos que también comerán cordero y ternera (les recomendamos Guadanorte) vienen abogando por una teoría que uno de ellos, Carlos Sanz, da en llamar “el pacto con el lobo”.

Esta fórmula pretende persuadirnos de que se puede mantener la protección sobre el lobo para que extienda sus poblaciones, sin que su presencia en aumento comprometa la existencia de la ganadería. En la España rural de siempre hubo lobos y pastores. Si hay cuentos en los que los lobos son muy feroces es precisamente para prevenir a los niños de la importancia de proteger al ganado de un enemigo tan peligroso para un rebaño desprotegido.

Hace falta información: los lobos no se comen a los niños, también eso son cuentos viejos. Hace falta voluntad, para firmar el pacto con el lobo. Y hacen falta recursos, para ayudar a los ganaderos a que pongan a buen recaudo a las ovejas y las vacas, que son su negocio. En los despachos de la Junta concurren los pastores quejándose de que el lobo se come al ganado y agricultores que se quejan de que los conejos se comen su siembra. ¿Y si los lobos se comiesen a los conejos? Dicen quienes saben que los pequeños mamíferos son sus manjares preferidos y que si ven satisfecha su hambre en el bosque no acuden a las proximidades de los pueblos para atacar a los rebaños.

Hay que procurar modelos sostenibles y compatibles de desarrollo rural, en los que tienen cabida pastores y lobos. No olvidemos que nosotros, como el buitre, comemos carroña (pero frita, guisada, o asada) y que, como el lobo, matamos si tenemos hambre. El problema lo tiene en realidad un primate que reclama para sí todo el dominio de un espacio que debe ser compartido. La vida en sociedad también quedó orquestada gracias a un pacto de convivencia. Sólo a través de este pacto ha sido posible la convivencia. Ya nos había prevenido Hobbes de que, en su estado natural, “el hombre es un lobo para el hombre”.

El valor del profesor

Tira cómica que representa el cambio en los valores de la Educación. // http://ampaiesgarciamorato.blogspot.com.es

Tira cómica que representa el cambio en los valores de la Educación. // http://ampaiesgarciamorato.blogspot.com.es

Por Abraham Sanz

La educación no es una cuestión que comienza de puertas para dentro de un centro educativo; sino que se trata de una obligación compartida entre las familias, colegios e institutos que debe nacer en el seno familiar. Valores como el respeto o la tolerancia han de partir de las propias familias donde se cría el niño o el adolescente para que luego, en los centros, se pueda desarrollar la normal actividad formativa donde, además de conocimientos, se ha de impartir una educación en valores pues, es durante este periodo, el mayor tiempo en que los jóvenes pasan con otros chicos de su edad y, es el momento donde aflora lo que venimos a llamar buena o mala educación.

Debido a que este trabajo en el seno de las familias, en muchas ocasiones no se lleva a cabo bien por dejadez, bien por desidia o bien por el estrés diario al que muchas se ven sometidas; las faltas de respeto o el menoscabo a la autoridad de los docentes, son cuestiones que están cada vez más a la orden del día. El claustro de profesores es un elemento fundamental de esta tarea pues sin ellos, los alumnos carecerían de la formación necesaria para completar unos estudios que, posteriormente, les deban servir para su futuro caminar por la vida. Anteriormente, el respeto al profesor era algo inherente a su función dentro de la escuela pero, en los últimos años, por múltiples motivos, éste se ha perdido por cierto sector del alumnado que hace que el ambiente en el aula se convierta en insostenible.

Muchos chicos que lo tienen todo y todavía más que le espera sin haber tenido que hacer el mínimo esfuerzo, son los causantes de este ambiente que se traduce en alumnos nada interesados en aprender o formarse que impiden que el resto que sí quieren seguir ampliando sus conocimientos, puedan hacerlo de un modo normal. Es más, el profesor puede encontrarse en una situación de cierta indefensión ante estos elementos desestabilizadores para los que el Gobierno estatal, debería reflexionar sobre la idoneidad del actual sistema y reformarlo en aras a lograr un mejor servicio a la ciudadanía, sin olvidar que la Educación pública es un derecho de obligado cumplimiento para todos los menores de 16 años.

Dentro de la nefasta y pésima gestión de la Educación en Castilla-La Mancha que está haciendo el actual Ejecutivo regional, cabe apuntar que en el último Consejo de Gobierno sí se dio un paso acertado para proteger la figura del profesor: aprobar el decreto que desarrolla la Ley de Autoridad del Profesor. Este documento, supone la unificación de las posibles sanciones a aplicar a los alumnos que incumplan las normas del centro y cuya aplicación, está sostenida en una normativa que respalde al docente a la hora de explicárselo a los padres de turno que, en muchas ocasiones, no saben reconocer el problema a primera vista.

Lo que no comparto es el argumento que aporta el Gobierno regional en el que también quiere hacer sustentar esta norma. Ese que dice que en el momento que el profesor recupere su autoridad, habrá una mayor motivación del alumnado. La autoridad no se recupera por una norma, sino que esta lo que viene es a proteger la actividad docente a la hora de educar en valores; la motivación tanto de escolares como de profesores va por otro camino. Cierto es que un mejor clima en clase, aumenta las posibilidades tanto de realizar nuevas actividades como acrecenta el interés del alumnado; sin embargo, para lograr este objetivo no se precisa sólo de autoridad, sino de medios.

La diversidad de alumnos en el aula donde pueden convivir repetidores sin interés por su educación, alumnos con mucha, media y poca capacidad junto con escolares con problemas tanto cognitivos como físicos; motivan que el centro en general y, el profesor en particular; puedan disponer de suficientes argumentos para poder atender las necesidades de aprendizaje de cada alumno. Sin embargo, hasta el dinero para fotocopias se mira con lupa o el contar con un proyector que permita dotar de mayor agilidad una clase, es un lujo que no todos los departamentos pueden contar.

Disponer de esos medios u otros que permitan innovar en el aula, son también igual o más importantes que asegurar por ley la autoridad del docente. Al igual, que es fundamental tener un Gobierno que respalde a sus profesores a pesar de sus quejas, críticas y manifestaciones –todas ellas con poderosos argumentos-, puesto que son trabajadores que desempeñan una función vital dentro de la sociedad y que, los diferentes gobiernos tanto de un lado como de otro; tanto nacional como regional; se han encargado de desprestigiar.

Normas como estas ayudan a que la sociedad pueda devolver el respeto que nunca se debió perder al profesorado; pero a esto habría que añadir el fin de los recortes y una mejor y mayor inversión tanto en medios humanos como materiales para lograr una sociedad más formada que permita tener un pensamiento más crítico que nos haga avanzar hacia una democracia más real de la que en la actualidad tenemos. Para tal fin,es fundamental, que volvamos a reconocer el valor del profesor y de las instituciones educativas.

Terrazas, obligado a cambiar

El técnico del Deportivo Guadalajara, durante el partido de ayer. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

El técnico del Deportivo Guadalajara, durante el partido de ayer. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

El peor de los previstos se dio en el Escartín. El Hércules se llevó los tres puntos y dejó a esa misma distancia de la zona de descenso al Deportivo, inmerso en una extraña dinámica de irregularidad que complica el diagnóstico definitivo. Fue un “2” en la Quiniela para algarabía de los periódicos nacionales que lo pronosticaron en la previa y desazón de Terrazas, sabedor de la importancia de la jornada. Un rival que resucita y el Depor desaprovecha la opción de poner tierra de por medio con el infierno. Mala combinación en un día en el que quedó pulverizada la imbatibilidad morada ante su público.

El equipo alcarreño no funcionó y dejó 60 minutos iniciales realmente preocupantes e impregnados por los apuntes más negativos de la últimas jornadas. Especialmente alarmante es la pérdida de fiabilidad defensiva que ha emergido y ayer se cebó con la dupla Ortiz-Barral en los dos tantos encajados. El Deportivo ha olvidado parte de aquel carácter inquebrantable que le llevó a poner contra las cuerdas a los mejores de la competición en el Escartín a principios de año. Se ha vuelto vulnerable y ha convertido su bloque de hormigón en un mapa con algunas grietas, como se ha visto especialmente en las últimas cinco comparecencias de los de Carlos Terrazas.

Los síntomas parecen repetirse desde el partido ante el Castilla, con algún brote verde puntual en Ponferrada y en el choque contra el Sabadell. Pero el Depor no es el de los meses de enero y febrero; y el entrenador vasco, como hiciera en la primera vuelta, está obligado a virar para encontrar el rumbo adecuado.

Y eso pasará, seguramente, por insistir en la idea y cambiar el once. Estudiando los antecedentes de conducta de Terrazas, parece evidente que habrá novedades después del duro encontronazo con el Hércules. En casos similares, la pareja de centrales ha sido disuelta, algo que pudiera suceder de nuevo si Gaffoor, muy del gusto del míster pese a sus entradas y salidas del equipo, olvida sus problemas físicos y rinde a un buen nivel durante la semana. El francés siempre ha sido un recurso de Terrazas en momentos en los que ha querido insuflar un punto más de presencia y agresividad a la defensa. Veremos si es la carta a utilizar en Las Palmas. Apúntenlo por si acaso.

Álex García sustituyó a Gerard Badía en el descanso y fue el mejor del Depor en la segunda mitad. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Álex García sustituyó a Gerard Badía en el descanso y fue el mejor del Depor en la segunda mitad. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Candidaturas a la titularidad. Pero, al margen de las posibles variaciones defensivas, sospecho más movimientos en la pizarra del Depor. Quizá en la única buena noticia que dejó el partido, la última media hora mostró algunos detalles optimistas. Uno de ellos, el meritorio papel de Álex García en la banda izquierda. El bilbaíno fue el mejor del equipo en la segunda mitad -sustituyó a Gerard Badía, que no aprovechó su oportunidad- y pide paso después de un año venenoso con las lesiones, aunque su entrada conllevaría alguna variación más, como el posible cambio de ubicación de Vicente.

Fue una de las consecuencias que dejó el autoritario volantazo de Terrazas en el descanso, en el que Badía y Azkorra cedieron su lugar y volvió a entrar en liza Kepa. Sin ánimo de encabezar ningún movimiento socio-político ni un lobby encubierto en pos de su titularidad, el malagueño mejoró otra vez las prestaciones de Azkorra, incapaz de imponerse en los primeros 45 minutos para generar alguna jugada de mérito cerca de la portería alicantina. Kepa rozó el gol en tres remates de cabeza y añadió preocupaciones a la pareja de centrales visitante. Tuvo presencia, empujó y se le vio en franca progresión física, una aportación que debería llevarle directamente a la alineación inicial de la próxima semana.

Con ellos dos mejoró el nulo caudal de fútbol de la primera mitad, árida, infructuosa y estéril futbolísticamente. De lo peor de la temporada, sin duda. El Depor sigue peleado con el balón y esa carencia se multiplica cuando su sistema defensivo se debilita. Terrazas tiene tarea y una semana por delante para buscar nombres y soluciones. Espera una cita de alto nivel en Las Palmas, ante un equipo lanzado hacia el play-off y que no pierde en su campo desde el 6 de octubre.

Ayúdennos a dar gritos de auxilio

El Diario de Teruel se hace eco de la rueda de prensa de La Otra Guadalajara. // Foto: laotraguadalajara.net

El Diario de Teruel se hace eco de la rueda de prensa de La Otra Guadalajara. // Foto: laotraguadalajara.net

Por Jerónimo Lorente

“No hemos venido en esta ocasión a dar una rueda de prensa propiamente dicha, sino a pedirles a ustedes encarecidamente desde el medio al que pertenezcan que nos ayuden a dar gritos de auxilio y a recabar la solidaridad de la ciudadanía para que no pueda prosperar la inhumana medida de las autoridades sanitarias de Castilla-La Mancha y de Aragón de derivarnos a Ciudad Real, a 500 km de nuestra tierra, cada vez que precisemos una atención sanitaria, que no tenga la cartera de servicios del hospital de Teruel”.

Es así como creímos y sentimos que debíamos empezar las dos ruedas de prensa que hemos dado recientemente en Guadalajara y Teruel los portavoces de la Otra Guadalajara, ante una medida tan salvajemente discriminatoria, ilegal, inhumana, distorsionante e insólita, como es la de dejar de enviarnos a Zaragoza como antes y en su lugar derivarnos a Ciudad Real, cuando los casos no se pueden resolver desde el hospital de Teruel.

Como persona que, por obligación, me ha tocado conocer el tema a fondo (soy uno de los portavoces de la Otra Guadalajara, cuyo movimiento está muy implicado en el intento de resolver el asunto, y vivo en Adobes que es uno de los pueblos directamente afectados por el caso) voy a intentar introducir en mi artículo los datos que crea necesarios para que puedan sentirse mejor informadas aquellas personas que aún no conocen lo que ocurre o que solo tienen una idea muy somera.

Se trata de la atención sanitaria a los vecinos de veinticinco pueblos de la Comarca de Molina (Guadalajara), limítrofes con Aragón, pertenecientes a los centros de salud de El Pobo de Dueñas y Checa y al de Maranchón en el caso de los pueblos del Valle del Mesa. Veintidós de estos pueblos, venimos siendo atendidos desde hace varias décadas en el hospital de Teruel y los otros tres, del Valle del Mesa, en el de Calatayud. Y cuando estos hospitales carecen de alguno de los servicios que precisa el paciente, nos han enviado siempre a Zaragoza; cosa ésta, que se da con bastante frecuencia, debido a lo limitada que es la cartera de servicios de los dos hospitales referidos.

Lo que ha cambiado ahora es, que en el hospital de Teruel han recibido instrucciones verbales del Servicio de Salud Aragonés de no enviar pacientes a Zaragoza como antes y, en su lugar, derivarnos a hospitales de Castilla- La Mancha que, en la práctica, supone derivarnos a Ciudad Real, cuyo hospital es el único de esta Comunidad Autónoma que puede ofrecer una cobertura similar a la que teníamos en los hospitales de Zaragoza.

Ha de tenerse en cuenta que los pueblos afectados, estamos a una distancia media de 70 km de Teruel y a 150 km de Zaragoza, mientras que las distancias a Guadalajara y Ciudad Real son de 195 y 500 km respectivamente. Estos despropósitos en las distancias son las consecuencias de haber construido la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha con los retales geográficos dispersos que no hacían juego en el resto de las CCAA y también, de que la capital de Guadalajara se halle en un extremo de la provincia y la comarca de Molina en el otro.

No es tampoco baladí el hecho de que seamos una población envejecida, como consecuencia de los estragos que ha causado la despoblación que padecemos. No lo es, al menos, en dos puntos: que muchas de las personas que vivimos por aquí no tenemos coche propio para trasladarnos y que una población cuanto más envejecida está, más necesita sentirse atendida y protegida sanitariamente,

Ilustro el caso con un ejemplo, para que se vea mejor la salvajada que las autoridades sanitarias de sendas Comunidades Autónomas están cometiendo con estos pueblos: Ser atendidos en Ciudad Real nos supone que al menos dos personas (enfermo, acompañante…) tenemos que recorrer la friolera de mil kilómetros, pagarnos dos costosos viajes, mas la manutención y el alojamiento y estar dos día fuera de casa y del trabajo, ya que no es viable ir, ser atendido y regresar en el mismo día. Y no digamos ya, si hay que hospitalizar al enfermo.

Parece imposible que puedan existir personas capaces de tomar medidas tan brutales e inhumanas como estas, que nunca jamás se han tomado con ciudadanos de ningún otro lugar de España. Pero, sin embargo así es. Sin ir más lejos, esta semana que entramos se van a dar tres nuevos casos. Ni siquiera son capaces de pensar estas lamentables y enajenadas autoridades sanitarias que nos han tocado en desgracia, que lo que derivan a Ciudad Real no son mercancías, no son sacos de nitrato ni frigoríficos, sino que somos seres humanos enfermos y, por lo general, personas mayores, aunque no se hallen entre ellas los padres y madres de los susodichos “irresponsables” sanitarios

Le demos las vueltas que le demos al por qué cometen esta salvajada contra los que vivimos en estos pueblos, no cabe llegar a otras conclusiones que no sean alguna de las tres siguientes: 1) Que estamos dirigidos sanitariamente por ignorantes supinos que no conocen la geografía de Castilla-La Mancha ni saben nada de sanidad. 2) Que se tratara de autoridades sanitarias que padecen sadismo y están muriéndose de placer con el daño que nos están haciendo 3) Que se quiere aprovechar el río revuelto de la crisis, para dejarnos desamparados sanitariamente y, de ese modo, hacernos ahuecar el ala definitivamente a los que queremos seguir viviendo aquí y que desaparezca la Comarca, ya que deben pensar, que los gastos que conlleva resolver las carencias básicas que han generado la marginación y el olvido de esta tierra, no les compensa electoralmente al ser una zona tan despoblada. Y eso de que el voto es lo único que cuenta, será todo lo antisocial que se quiera, pero es lo único que les importa a los partidos. Si descartamos la primera y segunda hipótesis, solo nos queda la tercera, la de forzarnos a hacer la maleta y darle el último adiós a nuestra tierra.

En los últimos días nos vienen diciendo desde las altas instancias sanitarias de Castilla-La Mancha que es un tema económico, que no tienen dinero para pagar los servicios a Aragón y que por eso nos “desatienden” en hospitales lejanos de Castilla-La Mancha, en vez de enviarnos como siempre Zaragoza. A esto tenemos que decir: que cuando se trata de atenciones sanitarias básicas las personas están antes que los números. Pero que, además, mienten, porque una misma prueba, nos cuesta lo mismo a los ciudadanos, que somos quienes pagamos la sanidad con nuestros impuestos, si se hace en un hospital que si se hace en otro y porque si hay que utilizar ambulancia, nos sale mucho más cara en Ciudad Real que en Zaragoza, dado que la distancia es tres veces mayor. Y, por último, porque no somos decenas de miles los afectados, si no sólo unas dos mil quinientas personas (el equivalente a un municipio pequeño de cualquier área poblada) o nueve mil, si tomamos como referencia la Comarca entera, que la tomaremos, si vemos que se ratifica lo que parece que ha empezado a ocurrir en Guadalajara: que a los pacientes de ese hospital también los derivan a Ciudad Real, en vez de enviarlos a Madrid, como se venía haciendo siempre.

Sépase, que desde La Otra Guadalajara hemos iniciado un proceso de recursos a las autoridades sanitarias correspondientes de Castilla-La Mancha y Aragón, pidiéndoles que nos respeten, que retornen al sentido común, que nos dejen como hemos estado siempre, que no nos hagan estas distorsiones tan salvajes e inhumanas, que no nos obliguen a recorrer una distancia tan brutal como es las de salir por la mañana viendo las cumbres nevadas del Moncayo y no parar hasta no llegar a un lugar desde el que se puedan divisar los olivares de Jaén. En definitiva, que nos reconozcan a efectos sanitarios, la condición de seres humanos y que procedan en consecuencia. En parecidos términos estamos preparando un recurso al Defensor del Pueblo y llegaremos hasta donde sea, pidiendo amparo.

Como cualquiera puede suponer el malestar en la zona crece por momentos y la gente espera, como agua de mayo, a que el convenio sanitario que nos dicen que se va a firmar próximamente entre Castilla-La Mancha y Aragón sirva para dejar las cosas exactamente igual que estaban antes: Atendernos en Teruel y en Zaragoza. Al hilo de este malestar están surgiendo dos corrientes de opinión entre la gente, una de menos peso y muy equivocada y otra más fuerte que, a mi juicio, debemos asumir organizadamente si el problema no se soluciona.

La equivocada consiste: en empadronarse en la provincia de Teruel para asegurarse la misma asistencia sanitaria que teníamos. Es humano y comprensible que las personas hagan lo que sea para garantizarse una digna y justa atención sanitaria por encima de todas las cosas y es un derecho individual de cada quien, empadronarse y vivir donde desee. Pero dicho y respetado esto, hay que decir, que si se piensa utilizar el empadronamiento en Aragón como medida de presión, tal y como algunas voces organizadas están sugiriendo, el error sería monumental, porque esta medida, no sólo no presiona sobre la JCCM, si no que la favorece, al liberarla de abonar a los ayuntamientos sus aportaciones económicas, cuyas cuantías, como todo el mundo sabe, se fijan en función del número de empadronados. Y lo que es mucho peor, si prosperara la medida, le causaríamos un daño irreparable a nuestros ayuntamientos al hacerles perder unos ingresos, que ya son de por sí muy exiguos a causa de la raquítica financiación municipal a la que los viene sometiendo el bipartidismo desde el inicio de la democracia. Bastantes problemas se les vienen encima a todos los pequeños municipios con la reforma que quieren implantar, como para que contribuyamos nosotros a empeorar las cosas.

La segunda corriente, que es mucho más mayoritaria y que crece como la espuma, es la de hacer lo que haya que hacer, para pasar a pertenecer a Aragón en el caso de que no se solucione el problema sanitario que Castilla-La Mancha nos ha creado. Expresado este sentir en términos coloquiales, lo que se viene a decir es lo siguiente: Miren Vds., gobernantes de Castilla-La Mancha, para nosotros la atención y protección de nuestra salud en condiciones dignas y justas está por encima de todas las cosas y, si no nos lo quieren resolver aquí, nos iremos a Aragón, donde siempre hemos sido muy bien tratados y atendidos; así, pues, de Vds. depende el camino que vayamos a tomar.

Ni en La Otra Guadalajara, ni en cualquier otra parte, que yo sepa, se han tomado acuerdos todavía que atiendan, canalicen y gestionen esta corriente de opinión, sin duda que pendientes de ver si se resuelve el problema favorablemente, sin tener que llegar a ello. Pero es evidente, que si el convenio no fuera el que esperamos, habría llegado el momento de poner el tema en el orden del día. Bueno es, en cualquier caso, que sepa de antemano quien tiene que saberlo, por donde van a discurrir las cosas, si no dejan los asuntos de nuestra atención sanitaria, tal y como estaban antes. Al menos no podrán llamarse a engaño después.

*Jerónimo Lorente es uno de los portavoces de La Otra Guadalajara, plataforma ciudadana que surgió hace más de una década con el propósito de defender los intereses de la comarca de Molina de Aragón y promover una serie de medidas para frenar la despoblación y la desaparición de sus pueblos, medidas que se recogen en su Plan Integral. Vecino de Adobes, trabajó durante muchos años en Correos y en las oficinas de Argentaria en Molina de Aragón. Ya jubilado, compagina las labores propias de la portavocía de La Otra Guadalajara con la escritura de su blog personal http://jeronimolorente.blogspot.com.es/ que cuenta con numerosas visitas

Los festivos de la peineta

Por Concha Balenzategui

Turistas junto al Infantado, el pasado lunes. // Foto: El Hexágono

Turistas junto al Infantado, el pasado lunes. // Foto: El Hexágono

Fiesta en Madrid, y las calles de Guadalajara atestadas de coches. Conocemos perfectamente la estampa. La hemos podido ver esta misma semana, en la que nuestros vecinos han celebrado por adelantado San José, mientras los castellano-manchegos no han podido festejar en rojo el día del padre o la onomástica de los pepes.

Como seres fronterizos que somos, los guadalajareños tenemos asumidas estas diferencias en los festejos del calendario. Es una más de nuestra peculiar manera de pertenecer a una comunidad autónoma. Paradojas de la cosa: Nos vemos abocados a viajar a Ciudad Real a someternos a pruebas diagnósticas que se podrían hacer en un hospital madrileño; vemos cómo nuestros abonos de transporte suben cuando los gobiernos autonómicos no cierran a tiempo los acuerdos; comparamos con sorpresa el sueldo de un carretillero de Meco con el de uno de Azuqueca, marcados por distintos convenios provinciales aunque realicen el mismo trabajo. Y nos vamos de compras a Alcalá aprovechando la generosa apertura de sus centros comerciales, para lamento de los propios comerciantes.

Así que, imbuidos en este dislate autonómico, acaba pareciéndonos tan normal que el vecino del tercero descanse el día de la Almudena, mientras nosotros madrugamos. Porque ya nos desquitaremos con el esperado y recién nacido “Puente de la Peineta”, que coaligará el Corpus toledano con el “Manchegui Eguna”.

Comparada con otras consecuencias del “efecto frontera”, esta historia de los festivos puede parecer cuestión menor. Pero no debe serlo tanto, si algunas fábricas de Alovera o Azuqueca pactan hacerle una “peineta” al calendario castellano-manchego, adoptando los días festivos de la comunidad vecina.

Son adaptaciones que vamos haciendo. Y así, los comerciantes, que siempre han clamado contra las diferencias en jornadas de compra, han logrado que Castilla-La Mancha -o más bien Cospedal- se impregne de la fiebre del libre mercado -o más bien aguirrista– para incrementar hasta 12 los festivos de apertura comercial.

El guadalajareño que trabaja en Madrid aprovecha el día laborable en Guadalajara para hacer múltiples gestiones en administraciones como Tráfico o Hacienda, donde San Isidro, en plena campaña de la Renta, se deja notar.

También se adapta, a su modo, el Ayuntamiento de Guadalajara, que hace tiempo que es sensible al calendario madrileño, abriendo en los festivos de los vecinos las puertas de los monumentos que gestiona y organizando además visitas guiadas para turistas. Hay otros que no se enteran, y así le pasó al Museo Provincial, que dio con la puerta en las narices el pasado día 18 a decenas de decepcionados madrileños. Era lunes.

El caso es que, en el consumo interno de muchas familias -sobre todo las que tienen hijos- el hecho de que un día sea rojo aquí y no en Madrid, o viceversa, ocasiona no pocos trastornos. Y si en lugar de un día suelto la disparidad se extiende toda la semana, la complicación se multiplica por siete.

Cartel de Semana Santa 2013 en Guadalajara

Cartel de Semana Santa 2013 en Guadalajara

Muchos guadalajareños de la frontera, esos que son carne de Cercanías o de la A-2, han tenido que hacer encaje de bolillos para cuadrar los calendarios madrileño y guadalajareño en esta Semana Santa que comienza. Porque a este lado de la frontera las vacaciones escolares se han trasladado a la semana de Pascua, algo que no sucedía desde hace muchos años, pero que sí es habitual en otras regiones más alejadas. Mientras, en Madrid se ha mantenido la costumbre de las vacaciones “santas-santas”, que comenzaron ayer viernes.

Podrán decir que el problema es el mismo de siempre, porque los chavales tienen diez días de vacaciones y sus padres sólo cuatro. Pero en la práctica es más fácil para un trabajador “enganchar” tres días libres entre Domingo de Ramos y Jueves Santo que afrontar una semana del tirón. Y nadie ha dado ninguna explicación convincente para el cambio que la Administración educativa ha aplicado este curso escolar.

Los festivos siguen sin ser una cuestión menor en un país con cinco millones de parados. Es el Consejo de Ministros quien establece el calendario laboral, el parlamento autonómico el que añade sus festivos, y el pleno de cada ayuntamiento el que fija los días de asueto local. Ha sido el propio Rajoy quien ha declarado la guerra a los puentes, una fea costumbre que provoca que mantengamos fama de vagos ante Europa. Y como ahora se trata de impresionar a la Troika con nuestras medidas, se evitan los festivos que caigan de forma inconveniente, como el de San José en Madrid.

Puestos a ser revisionistas, yo abogaría por el modelo inglés, que fija un número prudente de “bank holliday” convenientemente distribuidos a lo largo del año, y siempre en lunes. Pero entonces, Sancho amigo, con la Iglesia hemos topado, poniendo en riesgo procesiones, romerías y demás santoral. También descabalamos la colocación de los moscosos y las comidas en casa de la suegra. Así que mejor dejo a los santos tranquilos. Si alguien tiene que pecar, que sean los diputados, que visto lo visto están más cerca de los banquillos de la Justicia que de saludar a San Pedro a las puertas del cielo.

Me permito pedir, simplemente, que en casos como esta nueva Semana Santa escolar, no nos hagan “la pascua” y tengan en cuenta criterios provinciales, incluso fronterizos. En definitiva, prefiero que las vacaciones en Guadalajara coincidan con las de Madrid que con las de Tomelloso. Por aquello de no hacerle “una peineta” a los chavales.

Desprecio sanitario

Sala de espera del Hospital Universitario Guadalajara- // Foto: jccm.es

Sala de espera del Hospital Universitario de Guadalajara. // Foto: jccm.es

Por Yago López

Si para el común de los mortales la salud no tiene precio para el Gobierno de Castilla-La Mancha sí: el necesario para cuadrar las cuentas. Fiel al liberalismo salvaje al que se han subido los populares, y del que no parece que tengan intención de bajarse, la rentabilidad económica es el nuevo axioma y el resto poco o nada importa.

Que las listas de espera aumentan exponencialmente en el Hospital Universitario de Guadalajara –como en el resto de centros sanitarios de la región-, llega el consejero Echániz y despacha el asunto culpando a la herencia de Barreda y a la falta de presupuesto. No le falta razón en una cosa: los socialistas dispararon la deuda permitiendo los abusos con las peonadas –esas operaciones vespertinas que se cobraban como horas extras- y derivando sin medida al sector privado en nombre de la Ley de Garantías, con la consiguiente deuda generada con las grandes compañías sanitarias. Sin embargo, se equivoca al pensar que en materia de salud uno y uno suman dos.

Debería el señor Echániz apelar a su vocación médica, que todos esperamos que tenga, y flexibilizar su postura de gestor implacable. Bien es cierto que el PSOE se instaló en un modelo insostenible a largo plazo basado en un endeudamiento sin complejos que mantuvo mientras pudo especulando con el suelo hasta que la burbuja estalló y las deudas empezaron a hacer aguas y a punto han estado de hundir el barco, pero al menos no dejó desamparada a la tripulación. El ciudadano tenía unos sistemas de educación y de sanidad de un cierto nivel, mejorables pero dignos.

Sin embargo, y siguiendo con el símil anterior, lo que está haciendo el Gobierno popular equivale a arrojar la comida y los medicamentos por la borda para evitar el hundimiento sin sopesar las consecuencias que esto pueda ocasionar. Si en el viaje a la recuperación hay víctimas mortales serán solo daños colaterales –benditos eufemismos-. Lo peor de todo es que no se trata de una travesía por el desierto, una vez desmantelado el sistema no habrá vuelta atrás.

La fórmula que aplica la Junta o al menos en la que justifica su gestión no tiene fisuras numéricas. No hay presupuesto, no hay servicio. Se trata de rentabilidad económica pura y dura. Lo que no parece que acaben de entender es que la política no es matemática. El sistema sanitario no puede estar basado en el despilfarro, estamos de acuerdo, pero debe garantizar unos mínimos.

La ecuación es sencilla. Si hay poco presupuesto habrá que priorizar el gasto. Y ahí es donde entra la política y la ideología. Mientras los dirigentes tengan dietas, asesores de confianza y grandes despachos, y la patronal, las entidades financieras y los partidos políticos reciban subvenciones millonarias no puede tocarse un solo euro en sanidad y educación. No me vale que el señor Echániz diga que no hay dinero para atender en tiempo y forma a los pacientes que necesitan una operación y la lista de espera quirúrgica aumente en más de un millar de personas en la provincia de Guadalajara en un solo año al tiempo que se duplica el tiempo medio de espera pasando de 75 a 165 días.

Lo mismo ha sucedido con los Puntos de Atención Continuada (PAC) que la Junta se empeña en cerrar a pesar de que por el momento los tribunales se lo impiden. Los ciudadanos pagamos impuestos para gozar de una serie de servicios entre los que se encuentran algunos imprescindibles como una adecuada atención sanitaria. Esto que en otro tiempo sería una perogrullada no parece que les entre en la cabeza a los dirigentes populares, empeñados en cuadrar las cuentas a cualquier precio. No tiene sentido  recortar el déficit a base de reducir los servicios públicos esenciales mientras se mantienen otras partidas menos básicas y se deja de lado el capítulo de ingresos. El desprecio sanitario que están demostrando los populares ya nos está saliendo demasiado caro.