La cita de Brihuega por primavera

Imagen de la Corrida de Primavera en Brihuega.

Imagen de la Corrida de Primavera en Brihuega.

Por Sergio Lafuente

Vuelve la Corrida de Primavera al plano de la actualidad taurina. Esta vez en paralelo con la Feria de Sevilla y como antesala de San Isidro. La Semana Santa marca de nuevo la referencia en el calendario y tras un mes de aguas mil alrededor de los idus de marzo, Brihuega se pondrá guapa el próximo sábado, 6 de abril, para dar toros siempre y cuando las nubes lo permitan.

La cita de Brihuega es única y ahí está el calendario taurino a cuyo reclamo acuden aficionados practicantes y no tan practicantes, curiosos e incluso algún que otro agnóstico del toreo. Pero Brihuega es al toreo su festejo de primavera y su encierro de agosto, que no son cuestión baladí. Los ingredientes son variados: el aroma de una localidad asentada en las entrañas del Tajuña, el fuste de un cartel de campanillas y el aliño de una cierta dosis de glamour. La fórmula consigue una jornada sin parangón que se vive de la mañana a la noche, tanto dentro como fuera de La Muralla. Y como la crisis no cabe en la Corrida de Primavera, es de suponer que Brihuega volverá a ser el sábado un río de multitudes que bañará las calles desde San Felipe hasta la plaza del Coso y a nadie pasarán inadvertidas las dificultades de conseguir un café o un refrigerio en el ‘Tolmo’ o el ‘Carlos III’.

La cita de 2013 supone un nuevo punto de arranque tras la marcha del empresario Maximino Pérez. Ahí está la estela de su trabajo y su buen hacer durante más de una década. Si hay un culpable de que el festejo haya escalonado estas altísimas cotas, ha sido él. Brihuega le debe mucho a Maximino y así lo reconoce con dignidad el nuevo gestor, José Luis Viejo. En un momento de dificultades económicas la empresa briocense Campo Bravo Alcarreño ha decidido coger la herencia de Maximino y hacerse cargo de la gestión de este festejo. Se trata de una empresa modesta, taurinamente hablando, que nunca había cruzado las fronteras de los festejos populares y en su año cero, han pergeñado un cartel muy caro. Mérito les sobra para no bajar el diapasón y dejar de lado los pingües beneficios que llevaron a Maximino a marcharse.

El cartel de esta nueva edición brinda motivos para la ilusión y los tres matadores de la terna sustentan una combinación de máximo interés. Repiten Padilla y Morante, después de la suspensión forzosa de 2012. Debutará El ‘Ciclón de Jerez’ en Brihuega. Como en otras plazas, hay interés por verlo en La Muralla después del gravísimo percance de Zaragoza. Desde aquella maldita cornada de 2011, la pérdida del ojo le ha abierto a Padilla una nueva luz en los carteles dulces de las ferias. Lejos ha quedado su rol de torero guerrero, ahora convertido en corsario. Su gallardía y coraje ante la vida están permitiendo a Juan José gozar de la profesión desde el lado más amable, aunque como ya demostró en la Feria de Guadalajara, su pundonor sigue intacto. Morante es por si solo motivo suficiente para acudir a la cita. A buen seguro que su toreo de culto arrastra a más de un devoto a peregrinar a la Alcarria desde los más variopintos lugares de la geografía. Hace escasas semanas, el de la Puebla del Río soñó el toreo en la Feria de Fallas y constató que sigue macerando el cante más exquisito. Todos recordamos la gran faena que firmó en Brihuega en 2011 a un toro de Jandilla y es ésta una excelente oportunidad de saborearlo antes de sus tres tardes de Madrid. Remata el cartel Alejandro Talavante, que ya sabe lo que es hacer el paseíllo en esta plaza, aunque sin demasiada fortuna. Su única comparecencia tuvo lugar en 2008 en un festejo mixto en el que compartió paseíllo con el rejoneador Hermosos de Mendoza y Cayetano. Mucho más maduro y con mayor vitola de figura que entonces, Talavante es uno de los grandes referentes en la presente temporada. Su inmediata encerrona en Madrid anunciada para el próximo 18 de mayo, frente a una corrida de Victorino Martín, marcará historia.

En el apartado ganadero, regresa la ganadería de Garcigrande –propiedad de Domingo Hernández-, la cual ya goza de antigüedad en este coso. El último encierro que lidió en Brihuega fue el 27 de abril de 2002 a manos de una terna histórica compuesta por Joselito, José Tomás y Miguel Abellán.

El cartel reúne motivos suficientes para ilusionarse. Ahora ya sólo queda esperar que las nubes de las últimas semanas se disipen de manera definitiva y nos permitan disfrutar de la Corrida de Primavera en una tarde de primavera. Brihuega bien lo merece.

*Sergio Lafuente inició su andadura como cronista taurino en La Tribuna de Guadalajara en 2001 y desde entonces ha colaborado en diferentes medios, tales como el extinto semanario Noticias de Guadalajara. Posteriormente, se hizo cargo de la sección taurina en el Día de Guadalajara, siendo partícipe del suplemento semanal El Día Taurino de Castilla La Mancha. Desde 2010 es responsable de la sección taurina del bisemanario Nueva Alcarria.

Los panes y los peces… del Tajo

Por Concha Balenzategui

Presa de Entrepeñas, esta semana. // Foto: El Hexágono

Presa de Entrepeñas, esta semana. // Foto: El Hexágono

El PP ha conseguido esta semana un mérito de proporciones nada desdeñables. Los populares lo han llamado “hito histórico” y no voy a hurtarles ni un ápice de satisfacción. Me refiero, ya saben, al nuevo Plan de Cuenca del Tajo, o más concretamente, a la propuesta hecha pública para que se puedan presentar alegaciones en un plazo de información de seis meses.

El documento tiene, de entrada, mucho de meritorio, como decía. En primer lugar, porque ha logrado salir a la luz, algo que no había conseguido el Ministerio del ramo durante el mandato del PSOE, por mucho que lleváramos cuatro años de retraso sobre la fecha estipulada para aprobarlo: 2009. Bien, por tanto, por coger de una vez esta patata caliente que es nuestro río compartido con Portugal.

En segundo lugar, es loable porque eleva a 400 hectómetros cúbicos en la cabecera la cota por debajo de la cual no debería haber trasvases. La vigente está ahora en 241, por lo que el estado mínimo de Entrepeñas-Buendía pasa del 10 al 16 por ciento. Hay que reconocer que algo se gana. No obstante, en este punto es necesario hacer varios matices que no me voy a callar, pero llegarán al final. Proseguimos con lo meritorio.

El logro más importante de la propuesta es el consenso reunido en torno al borrador. El Ministerio de Agricultura, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación de Guadalajara y el Gobierno murciano están satisfechos con el contenido de la propuesta. Me dirán que no es significativo, porque los cuatro gobiernos están dirigidos por el mismo partido. Pero hay que reconocer que Murcia y Castilla-La Mancha son comunidades enfrentadas en la guerra del agua, y el hecho de que sus gobernantes se hayan puesto de acuerdo en caudales y cantidades tiene bemoles. Ni siquiera Guadalajara y Castilla-La Mancha tenían la misma visión sobre los trasvases en algunas ocasiones.

No voy a olvidar que la propuesta del Plan no ha gustado al PSOE. Es cierto, pero vamos a recordar además que los socialistas castellano-manchegos se dieron por satisfechos en el año 98 con los 240 hectómetros cúbicos que, como se demostró años después, se traducen en un charco de ranas.

Y vamos a obviar también -como ejercicio dialéctico- el hecho de que el borrador que redactó el PSOE hace dos años era sobre el papel muchísimo más ventajoso para nuestros intereses. El caso es que aquel documento de 2011 no llegó a nacer oficialmente, pues apareció y desapareció de la web del Ministerio de Medio Ambiente en periodo preelectoral. Era la propuesta de los técnicos de la CHT, que el Gobierno Zapatero no se atrevió a sancionar. Así que nos remitiremos al “más vale pájaro en mano que ciento volando” del refranero español.

Vamos a aparcar por un momento estos argumentos del PSOE. Pongamos que se oponen porque para eso son oposición. Vamos a obviar también -al menos momentáneamente- las objeciones de los municipios ribereños, porque sabemos que la Directiva de su asociación está controlada únicamente por alcaldes socialistas, y eso habrá influido en sus valoraciones. Admitamos, al fin, que el documento ha gustado -o al menos no ha disgustado- a los regantes murcianos, a los dirigentes del PP de Guadalajara, Madrid y Castilla-La Mancha… e incluso a algún ribereño suelto, como el alcalde de Pareja, popular y a sueldo en Diputación.

Cospedal en el Comité de Dirección del PP de Guadalajara, el viernes 22. Foto: PP

Cospedal en el Comité de Dirección del PP de Guadalajara, el viernes 22. Foto: PP

Pero el logro más importante de este documento, sin duda alguna, es que ha conseguido plasmar el lema murciano de “agua para todos”. Parecía la cuadratura del círculo, pero María Dolores Cospedal lo repitió en Guadalajara la pasada semana entre aplausos de los suyos. El documento pretende cumplir la Directiva Europea del Agua, que era imperativa, y el convenio de la Albufeira, que obliga a que el río llegue en condiciones a Portugal. Ahí es nada.

Además, logra mantener nuestra solidaridad con la España seca, y perpetúa el trasvase Tajo-Segura, al menos hasta 650 hectómetros cúbicos anuales. Establece, como se ha pregonado, una cantidad en Entrepeñas y Buendía de 400 hectómetros cúbicos. Al tiempo, se garantizan los usos de la cabecera, a través de una obras de abastecimiento, de 262 hectómetros cúbicos. ¿Van sumando?

El Plan no se olvida de las necesidades de Madrid, otros 60 hectómetros anuales, ni las de Castilla-La Mancha, 20 más. Permitirá, por ejemplo, el riego de 158.000 hectáreas de regadío existentes o futuras en nuestra comunidad autónoma. Y además, garantizará el paso de un caudal de 6 metros cúbicos por segundo por Almoguera, en lo que a nosotros toca, y de 10 por Toledo y Talavera de la Reina, sin salir de Castilla-La Mancha. Y todo, partiendo de dos embalses, los de la cabecera del Tajo. ¿Es o no es prodigioso?

El prodigio se acentúa si, al tiempo, este mismo documento mágico reconoce que ya no llueve como antaño, porque la experiencia ha demostrado que nos hemos quedado muy lejos de las previsiones con las que se concibió el trasvase. Ahora, desde los 90, las aportaciones medias del Tajo en cabecera son de 773 hectómetros cúbicos al año. Pero llueva mucho o poco, tenemos garantías para todos los usos y abastecimientos. Tenemos, por fin, “agua para todos”. ¿No es fantástico, insisto? ¿Qué menos que hito histórico? Es el milagro de los panes y los peces… del Tajo.

Pero, hablando en serio, a pocas matemáticas que sepamos, las cuentas sencillamente no cuadran. ¿Dónde está el truco? Puede que en la letra pequeña. Esa que dice que los 400 hectómetros de la cabecera no son una verdadera raya infranqueable. Sí lo era la cota de 240 hectómetros del año 98, porque bajo ella no podía haber trasvases en ninguna circunstancia. Ahora es una línea delgada que se puede traspasar y trasvasar en las llamadas “circunstancias hidrológicas excepcionales”, esto es, cuando hay sequía, y los trasvases pasan a ser decididos por el Consejo de Ministros en lugar de por la Comisión de Explotación del Tajo-Segura.

También es posible que se pretendan incumplir los acuerdos con Portugal, como ocurre actualmente, y que el Gobierno siga estando dispuesto a pagar las multas que sean necesarias. Quizás. O tal vez sea el “plan B” que han denunciado los socialistas: Unos supuestos grupos de trabajo en los que participan el Ministerio y los regantes murcianos, pero no los ribereños, y que van a elaborar unas alegaciones a la carta. Promoverán un cambio de las reglas del juego de la explotación del trasvase para perpeturarlo. O sea, Paco con la rebaja en el documento final. Sinceramente, no sé a qué carta quedarme.

Lo que sí sé es que en el gran consenso logrado falta el interlocutor imprescindible para llevar a cabo este plan, tal y como está concebido. No han pactado con las nubes. Y sin ellas, repito, las cuentas no cuadran. Así que mitiguen los aplausos – al PP guadalajareño me refiero ahora– rebajen los calificativos y calibren sus parabienes. No sea que, como Bono, tengan que tragarse sus propias satisfacciones.

Cospedal dijo el otro día en Guadalajara que este Plan de Cuenca era el fin de la guerra del agua. Apuesto a que no tardaremos en vivir nuevas batallas.

Por las buenas o por las malas

Las manifestaciones contra los desahucios han proliferado en todo el territorio nacional. // Foto: noticias.lainformacion.com

Las manifestaciones contra los desahucios han proliferado en todo el territorio nacional. // Foto: noticias.lainformacion.com

Por Yago López

Parece mentira que después de haber perdido la vivienda, y en muchas ocasiones quedar arruinadas de por vida, las familias afectadas por la abusiva, ilegal y desproporcionada Ley Hipotecaria española tengan que soportar que les intenten colgar el cartel de radicales antisistema e incluso de filoterroristas los mismos responsables directos de su desgracia por su silencio cómplice y su permisividad con los verdugos, la Banca, que camina a sus anchas por una crisis que ella misma ha provocado arrasando a su paso todo lo que encuentra para sanear sus arcas.

Durante los últimos meses hemos visto a los afectados de Guadalajara por esta injusta Ley Hipotecaria manifestarse a las puertas y en el interior de las entidades bancarias que ejecutan desahucios en la provincia e incluso en la zona madrileña del Corredor del Henares, demostrando que la solidaridad no entiende de fronteras regionales. Se han conseguido cosas, pequeñas batallas individuales que por supuesto tienen un gran valor puntual pero que no suponen una solución ni de lejos a esta problemática.

Que una entidad se apiade de un drama familiar o ceda a la presión social para no perjudicar su imagen de marca y no aplique una ley que per se es terriblemente injusta es una opción que puede resultar útil a corto plazo -cada desahucio es una o varias vidas rotas-pero no puede considerarse la solución.

La sentencia del Tribunal Europeo que considera esta ley abusiva fue un soplo de aire fresco para los afectados que, sin embargo, se vuelven a quedar fríos y desamparados ante el inmovilismo de un Gobierno que actúa en este asunto al ralentí cuando el daño causado exige una actuación por la via urgente.

Un claro ejemplo del pasotismo del Gobierno es la desidia de los diputados nacionales del PP por Guadalajara. Ni Antonio Román ni Encarnación Jiménez se han dignado siquiera a responder a una misiva de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Guadalajara donde emplazaban a los parlamentarios a mantener una reunión en la que exponerles la situación que atraviesa un gran número de familias de la provincia y que conozcan de primera mano la terrible realidad de muchos de los ciudadanos a los que representan.
No ha habido respuesta y por extensión no se ha celebrado el encuentro, ni se le espera. Ambos diputados caminan al son que marca Génova y los vecinos que les llevaron al Congreso solo pueden gritarle al cielo.

Y ante esta tesitura a alguien le extraña que a los afectados les de por el escrache, un término procedente de Argentina que consiste en llevar la protesta ante el político más allá de las instituciones y cauces normalizados y reclamarle su responsabilidad en su espacio personal. Lo hemos visto con algunos diputados nacionales de otras comunidades a los que gritan asesinos a las puertas de sus viviendas. El nuevo fenómeno por el momento no ha llegado a Guadalajara, al menos en esos términos.
La PAH alcarreña ha difundodo las fotos de Román y Jiménez pidiendo a los ciudadanos que si se los encuentran por la calle les insten a reunirse con ellos, toda vez que por los cauces habituales les hacen caso omiso. Un escrache de lo más suave, sin insultos ni gritos ni visitas a domicilio.

No es razonable invadir el terreno personal del político pero lo es aún menos que los dirigentes ignoren a los ciudadanos que representan, y al servicio de los que han jurado estar, mientras están siendo masacrados por una ley injusta que está en sus manos cambiar.

Lo que deben hacer tanto Román como Jiménez es apelar a su condición de representantes del pueblo y primero reunirse con un colectivo cuyas demandas son secundadas mayoritariamente por la población de Guadalajara y de España para después acudir al Congreso y sacar adelante su Iniciativa Legislativa Popular sin enmiendas que desvirtúen su contenido, que es lo que quiere el grueso de sus ciudadanos, que en términos democráticos deben ser soberanos. Son las reglas del juego y si cumplen con ellas nadie tendrá que ir a aporrear su puerta. Todo lo demás exige respuesta.

Molina ¿de Aragón?

Por Marta Perruca

El Señorío de Molina volvió a unirse un verano más por la supervivencia de la comarca. // Foto: M.P.

El Señorío de Molina volvió a unirse un verano más por la supervivencia de la comarca. // Foto: M.P.

Suele haber cierta confusión a la hora de vincular Molina con su vecina comunidad de Aragón, más teniendo en cuenta el apellido que la acompaña desde hace casi siete siglos, pero lo cierto es que este Señorío, salvo un breve espacio de tiempo de seis años, siempre ha caminado de la mano de la corona de Castilla y sus monarcas.

Eso no quiere decir, no obstante, que las relaciones políticas, sociales y económicas no hayan sido muy estrechas a lo largo de los siglos, dado su cercanía y sus semejantes circunstancias, que han dejado cierto arraigo cultural en esta tierra, tanto en sus costumbres como en su folklore.

El apellido de la que hasta la segunda mitad del siglo XIV se denominó Molina de los Caballeros se debe a un particular episodio de su historia. Fue una huida hacia adelante, ante una situación que los molineses consideraron injusta e inaceptable. El rey Enrique II de Trastamara quiso premiar a un francés, Beltrán de Guesclin, por su contribución a su violenta ascensión al trono de Castilla, con el Señorío de Molina de los Caballeros. Ante tamaño despropósito, la Común de Villa y Tierra cerró filas ante un intruso impuesto, reconociendo solo a la corona de Castilla.

Hizo caso omiso el monarca castellano a las súplicas de los molineses, que en 1370 entregaron el Señorío al de Aragón, Pedro IV, quien no tardó en cambiarle el nombre por Molina de Aragón. No tuvo que pasar mucho tiempo para que el Señorío desandara su camino para integrarse de nuevo en Castilla en virtud de las nupcias de la hija del rey Pedro IV, Doña Leonor, con el infante de Castilla, Don Juan, al calor de la conocida como concordia de Almazán, en 1375. Desde entonces, la Común de Villa y Tierra se ha cuidado mucho de alejarse de Castilla y así en 1475, la reina Doña Isabel “La Católica”  juró no apartar estas tierras del reino castellano, quedando sus señores al amparo de las coronas de los Austrias y los Borbones desde entonces.

Sin embargo, como fruto de este breve capítulo y de la determinación mostrada por los molineses al marcharse al reino vecino cuando los vientos no fueron propicios, siempre se ha observado a esta tierra casi con un pie en la provincia de Guadalajara y otro en tierras aragonesas.

No es para menos. Los molineses cubrimos nuestras necesidades en cuanto a servicios en ambos lugares a partes iguales: Las universidades de Guadalajara, Madrid, Zaragoza o Teruel, son nuestros centros de referencia a la hora de completar nuestra educación; también los centros hospitalarios de estas capitales o los grandes centros comerciales, y cuando fuera de nuestras fronteras coincidimos con un aragonés, no dudamos en manifestarle: “Somos de Molina” y la reacción es casi como cruzarse con un primo hermano.

Precisamente, el otro día conversaba con Jerónimo Lorente, portavoz de La Otra Guadalajara, a este respecto con motivo del artículo que amablemente brindó a este espacio el pasado domingo. No quiero ser reiterativa, dado que él expuso la situación de una manera bastante esclarecedora, pero no quería dejar pasar la oportunidad para profundizar un poco más en este tema. Y es que parece que cuando se tocan determinadas sensibilidades, como es el caso de la sanidad, una cuestión crucial para los vecinos de cualquier zona, no parece tan descabellada la idea de dar el paso definitivo y encontrarnos con los dos pies en la vecina Aragón.

Desde luego, no es de recibo tener que recorrer 500 kilómetros para recibir una atención sanitaria necesaria y de derecho, cuando tenemos centros hospitalarios mucho más cerca. En este sentido podrían levantar la voz también los habitantes de la capital, del Corredor, de la Alcarria o de la Sierra Norte, que antes tenían que desplazarse poco más de 50 kilómetros hasta Madrid y ahora se encuentran con los mismos inconvenientes e incomodidades.

En verdad, cuando se llevó a cabo la cesión de competencias a las autonomías se perdió por el camino todo razonamiento lógico. Se puede entender que las administraciones regionales son mejores conocedoras de las necesidades concretas de sus vecinos a la hora, por ejemplo, de construir un centro de salud, un colegio o un hospital, pero es estúpido supeditar la atención en estos dos pilares esenciales (Sanidad y Educación) a unas fronteras levantadas a base de escuadra y cartabón, que no atienden a necesidades ni sensibilidades, enfrascadas en una riña pueril de lo que es tuyo o mío, cuando son servicios que pagamos entre todos. Cada vez que escribo en este espacio se me viene a la cabeza otra crisis grave que estamos padeciendo: La del sentido común, y no puedo evitar ponerlo de manifiesto.

Por mi parte, siempre he evitado esa concepción del molinés atrapado en la provincia de Guadalajara, pero con corazón maño. Más bien, he querido pensar que tenemos una entidad propia, más allá de pertenecer a una comunidad o a otra, por lo que me ha sorprendido encontrarme con vecinos que valoran esta sensibilidad, e incluso consideran seriamente la alternativa que ya tomamos hace siete siglos, de emprender la huida definitiva a Aragón en busca de socorro sanitario, si ambas comunidades no llegan a un acuerdo.

Y hablando con Jerónimo, me atreví a pensar que esta postura, de alzarse y mantenerse de manera seria por parte de la gran mayoría de los vecinos de la comarca, ya no sería ni un chantaje, ni una actitud revanchista, sino más bien, una cuestión de supervivencia.

El pacto con los lobos

Por Rubén Madrid

Ya está aquí otra vez el lobo feroz. Una magnífica noticia para Guadalajara. El lobo es cultura rural guadalajareña, como la miel, es un sonido inconfundible en la noche de luna llena, o eso nos contaron las abuelas. ¡Bienvenido, canis lopus, está usted en su casa!

El lobo ha vuelto para quedarse. Lo vienen diciendo los expertos. Tras su repliegue en los años ochenta al norte del Duero, en los últimos tiempos está avanzando hasta haber recolonizado Castilla y León por completo y haber pasado de las tímidas incursiones por la Sierra de Ayllón a su presencia constante en la provincia de Guadalajara, como en Cáceres.

Una de las inconfundibles señales de que el lobo está entre nosotros radica en la sangría que provoca en algunos rebaños que en la sierra se habían acostumbrado a campar a sus anchas, ante la ausencia de este enemigo que ahora reconquista su territorio. La Sierra Norte ha registrado en este mes al menos ocho ataques.

Con esa propensión innata del lobo para protagonizar cuentos, con estos episodios se escuchan también algunos relatos un tanto disparatados: que si son los técnicos de las administraciones quienes sueltan a los lobos en los bosques (siempre hay quien ha visto las jaulas abiertas, con el sello de la Consejería, entendemos) o que “el lobo está más protegido que el ganado”, como si las autoridades no ofreciesen subvenciones a los ganaderos para naves, pastores eléctricos o seguros de compensación en caso de pérdidas.

Un ejemplar de lobo ibérico. // Foto: www.faunatura.com.

Un ejemplar de lobo ibérico. // Foto: http://www.faunatura.com.

Los pastores llevan años denunciando que no hay medidas efectivas contra el lobo. Lo que piden, sin embargo, es algo que no puede ser satisfecho: exigen la extinción de nuevo en nuestras tierras de una especie ibérica insigne de la Península. Porque, al cabo del debate, cuando el ganadero pierde ya la paciencia, aflora su verdadero deseo: que se autoricen cacerías, que se pueda combatir al lobo con venenos, que desaparezca…

Lo que ocurre, sin embargo, es un asunto de convivencia. Aquí hay tres especies en juego: el hombre, el lobo y el cordero. El cordero, al que nadie defiende, es el que tiene las de perder: acabará en las fauces del lobo o en una cazuela. Son, por tanto, los otros dos personajes los que se disputan el territorio en el que pasta su sustento. Presuponer que el hombre, por constituir la plaga más extendida en este país como en el resto del planeta, debe imponer sus caprichos sobre el hábitat es un error impropio para la especie que precisamente presume de una mayor inteligencia.

Aquí nadie tiene que elegir entre el lobo y el pastor. Es posible la convivencia entre especies, como demuestran muchos territorios europeos donde el lobo vive en libertad.

Hasta los niños de tres años saben que lo que conviene ante el lobo es ponerse a resguardo. Pablo, el mayor de los tres cerditos, el verdaderamente listo, construye su casa de ladrillos. Sus hermanos pequeños, los juerguistas Pancho y Pedro, lo hacen de paja y madera, y así pasa… Aquí, insistamos, hay un problema de convivencia. Los hombres que han aprendido a amar a los lobos, y que presumimos que también comerán cordero y ternera (les recomendamos Guadanorte) vienen abogando por una teoría que uno de ellos, Carlos Sanz, da en llamar “el pacto con el lobo”.

Esta fórmula pretende persuadirnos de que se puede mantener la protección sobre el lobo para que extienda sus poblaciones, sin que su presencia en aumento comprometa la existencia de la ganadería. En la España rural de siempre hubo lobos y pastores. Si hay cuentos en los que los lobos son muy feroces es precisamente para prevenir a los niños de la importancia de proteger al ganado de un enemigo tan peligroso para un rebaño desprotegido.

Hace falta información: los lobos no se comen a los niños, también eso son cuentos viejos. Hace falta voluntad, para firmar el pacto con el lobo. Y hacen falta recursos, para ayudar a los ganaderos a que pongan a buen recaudo a las ovejas y las vacas, que son su negocio. En los despachos de la Junta concurren los pastores quejándose de que el lobo se come al ganado y agricultores que se quejan de que los conejos se comen su siembra. ¿Y si los lobos se comiesen a los conejos? Dicen quienes saben que los pequeños mamíferos son sus manjares preferidos y que si ven satisfecha su hambre en el bosque no acuden a las proximidades de los pueblos para atacar a los rebaños.

Hay que procurar modelos sostenibles y compatibles de desarrollo rural, en los que tienen cabida pastores y lobos. No olvidemos que nosotros, como el buitre, comemos carroña (pero frita, guisada, o asada) y que, como el lobo, matamos si tenemos hambre. El problema lo tiene en realidad un primate que reclama para sí todo el dominio de un espacio que debe ser compartido. La vida en sociedad también quedó orquestada gracias a un pacto de convivencia. Sólo a través de este pacto ha sido posible la convivencia. Ya nos había prevenido Hobbes de que, en su estado natural, “el hombre es un lobo para el hombre”.

El valor del profesor

Tira cómica que representa el cambio en los valores de la Educación. // http://ampaiesgarciamorato.blogspot.com.es

Tira cómica que representa el cambio en los valores de la Educación. // http://ampaiesgarciamorato.blogspot.com.es

Por Abraham Sanz

La educación no es una cuestión que comienza de puertas para dentro de un centro educativo; sino que se trata de una obligación compartida entre las familias, colegios e institutos que debe nacer en el seno familiar. Valores como el respeto o la tolerancia han de partir de las propias familias donde se cría el niño o el adolescente para que luego, en los centros, se pueda desarrollar la normal actividad formativa donde, además de conocimientos, se ha de impartir una educación en valores pues, es durante este periodo, el mayor tiempo en que los jóvenes pasan con otros chicos de su edad y, es el momento donde aflora lo que venimos a llamar buena o mala educación.

Debido a que este trabajo en el seno de las familias, en muchas ocasiones no se lleva a cabo bien por dejadez, bien por desidia o bien por el estrés diario al que muchas se ven sometidas; las faltas de respeto o el menoscabo a la autoridad de los docentes, son cuestiones que están cada vez más a la orden del día. El claustro de profesores es un elemento fundamental de esta tarea pues sin ellos, los alumnos carecerían de la formación necesaria para completar unos estudios que, posteriormente, les deban servir para su futuro caminar por la vida. Anteriormente, el respeto al profesor era algo inherente a su función dentro de la escuela pero, en los últimos años, por múltiples motivos, éste se ha perdido por cierto sector del alumnado que hace que el ambiente en el aula se convierta en insostenible.

Muchos chicos que lo tienen todo y todavía más que le espera sin haber tenido que hacer el mínimo esfuerzo, son los causantes de este ambiente que se traduce en alumnos nada interesados en aprender o formarse que impiden que el resto que sí quieren seguir ampliando sus conocimientos, puedan hacerlo de un modo normal. Es más, el profesor puede encontrarse en una situación de cierta indefensión ante estos elementos desestabilizadores para los que el Gobierno estatal, debería reflexionar sobre la idoneidad del actual sistema y reformarlo en aras a lograr un mejor servicio a la ciudadanía, sin olvidar que la Educación pública es un derecho de obligado cumplimiento para todos los menores de 16 años.

Dentro de la nefasta y pésima gestión de la Educación en Castilla-La Mancha que está haciendo el actual Ejecutivo regional, cabe apuntar que en el último Consejo de Gobierno sí se dio un paso acertado para proteger la figura del profesor: aprobar el decreto que desarrolla la Ley de Autoridad del Profesor. Este documento, supone la unificación de las posibles sanciones a aplicar a los alumnos que incumplan las normas del centro y cuya aplicación, está sostenida en una normativa que respalde al docente a la hora de explicárselo a los padres de turno que, en muchas ocasiones, no saben reconocer el problema a primera vista.

Lo que no comparto es el argumento que aporta el Gobierno regional en el que también quiere hacer sustentar esta norma. Ese que dice que en el momento que el profesor recupere su autoridad, habrá una mayor motivación del alumnado. La autoridad no se recupera por una norma, sino que esta lo que viene es a proteger la actividad docente a la hora de educar en valores; la motivación tanto de escolares como de profesores va por otro camino. Cierto es que un mejor clima en clase, aumenta las posibilidades tanto de realizar nuevas actividades como acrecenta el interés del alumnado; sin embargo, para lograr este objetivo no se precisa sólo de autoridad, sino de medios.

La diversidad de alumnos en el aula donde pueden convivir repetidores sin interés por su educación, alumnos con mucha, media y poca capacidad junto con escolares con problemas tanto cognitivos como físicos; motivan que el centro en general y, el profesor en particular; puedan disponer de suficientes argumentos para poder atender las necesidades de aprendizaje de cada alumno. Sin embargo, hasta el dinero para fotocopias se mira con lupa o el contar con un proyector que permita dotar de mayor agilidad una clase, es un lujo que no todos los departamentos pueden contar.

Disponer de esos medios u otros que permitan innovar en el aula, son también igual o más importantes que asegurar por ley la autoridad del docente. Al igual, que es fundamental tener un Gobierno que respalde a sus profesores a pesar de sus quejas, críticas y manifestaciones –todas ellas con poderosos argumentos-, puesto que son trabajadores que desempeñan una función vital dentro de la sociedad y que, los diferentes gobiernos tanto de un lado como de otro; tanto nacional como regional; se han encargado de desprestigiar.

Normas como estas ayudan a que la sociedad pueda devolver el respeto que nunca se debió perder al profesorado; pero a esto habría que añadir el fin de los recortes y una mejor y mayor inversión tanto en medios humanos como materiales para lograr una sociedad más formada que permita tener un pensamiento más crítico que nos haga avanzar hacia una democracia más real de la que en la actualidad tenemos. Para tal fin,es fundamental, que volvamos a reconocer el valor del profesor y de las instituciones educativas.

Terrazas, obligado a cambiar

El técnico del Deportivo Guadalajara, durante el partido de ayer. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

El técnico del Deportivo Guadalajara, durante el partido de ayer. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

El peor de los previstos se dio en el Escartín. El Hércules se llevó los tres puntos y dejó a esa misma distancia de la zona de descenso al Deportivo, inmerso en una extraña dinámica de irregularidad que complica el diagnóstico definitivo. Fue un “2” en la Quiniela para algarabía de los periódicos nacionales que lo pronosticaron en la previa y desazón de Terrazas, sabedor de la importancia de la jornada. Un rival que resucita y el Depor desaprovecha la opción de poner tierra de por medio con el infierno. Mala combinación en un día en el que quedó pulverizada la imbatibilidad morada ante su público.

El equipo alcarreño no funcionó y dejó 60 minutos iniciales realmente preocupantes e impregnados por los apuntes más negativos de la últimas jornadas. Especialmente alarmante es la pérdida de fiabilidad defensiva que ha emergido y ayer se cebó con la dupla Ortiz-Barral en los dos tantos encajados. El Deportivo ha olvidado parte de aquel carácter inquebrantable que le llevó a poner contra las cuerdas a los mejores de la competición en el Escartín a principios de año. Se ha vuelto vulnerable y ha convertido su bloque de hormigón en un mapa con algunas grietas, como se ha visto especialmente en las últimas cinco comparecencias de los de Carlos Terrazas.

Los síntomas parecen repetirse desde el partido ante el Castilla, con algún brote verde puntual en Ponferrada y en el choque contra el Sabadell. Pero el Depor no es el de los meses de enero y febrero; y el entrenador vasco, como hiciera en la primera vuelta, está obligado a virar para encontrar el rumbo adecuado.

Y eso pasará, seguramente, por insistir en la idea y cambiar el once. Estudiando los antecedentes de conducta de Terrazas, parece evidente que habrá novedades después del duro encontronazo con el Hércules. En casos similares, la pareja de centrales ha sido disuelta, algo que pudiera suceder de nuevo si Gaffoor, muy del gusto del míster pese a sus entradas y salidas del equipo, olvida sus problemas físicos y rinde a un buen nivel durante la semana. El francés siempre ha sido un recurso de Terrazas en momentos en los que ha querido insuflar un punto más de presencia y agresividad a la defensa. Veremos si es la carta a utilizar en Las Palmas. Apúntenlo por si acaso.

Álex García sustituyó a Gerard Badía en el descanso y fue el mejor del Depor en la segunda mitad. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Álex García sustituyó a Gerard Badía en el descanso y fue el mejor del Depor en la segunda mitad. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Candidaturas a la titularidad. Pero, al margen de las posibles variaciones defensivas, sospecho más movimientos en la pizarra del Depor. Quizá en la única buena noticia que dejó el partido, la última media hora mostró algunos detalles optimistas. Uno de ellos, el meritorio papel de Álex García en la banda izquierda. El bilbaíno fue el mejor del equipo en la segunda mitad -sustituyó a Gerard Badía, que no aprovechó su oportunidad- y pide paso después de un año venenoso con las lesiones, aunque su entrada conllevaría alguna variación más, como el posible cambio de ubicación de Vicente.

Fue una de las consecuencias que dejó el autoritario volantazo de Terrazas en el descanso, en el que Badía y Azkorra cedieron su lugar y volvió a entrar en liza Kepa. Sin ánimo de encabezar ningún movimiento socio-político ni un lobby encubierto en pos de su titularidad, el malagueño mejoró otra vez las prestaciones de Azkorra, incapaz de imponerse en los primeros 45 minutos para generar alguna jugada de mérito cerca de la portería alicantina. Kepa rozó el gol en tres remates de cabeza y añadió preocupaciones a la pareja de centrales visitante. Tuvo presencia, empujó y se le vio en franca progresión física, una aportación que debería llevarle directamente a la alineación inicial de la próxima semana.

Con ellos dos mejoró el nulo caudal de fútbol de la primera mitad, árida, infructuosa y estéril futbolísticamente. De lo peor de la temporada, sin duda. El Depor sigue peleado con el balón y esa carencia se multiplica cuando su sistema defensivo se debilita. Terrazas tiene tarea y una semana por delante para buscar nombres y soluciones. Espera una cita de alto nivel en Las Palmas, ante un equipo lanzado hacia el play-off y que no pierde en su campo desde el 6 de octubre.