¿Obreros o esclavos?

Por Abraham Sanz

Los sindicatos se volvieron a manifestar debido al precario estado del mercado laboral una vez más. // Guadalajaradiario.es

Los sindicatos se volvieron a manifestar debido al precario estado del mercado laboral una vez más. // Guadalajaradiario.es

La pérdida de derechos laborales que se está experimentando en este país tras las dos reformas laborales y el estado de necesidad que genera no percibir ingresos, a veces raya el esperpento. Para muestra la última oferta de trabajo que, afortunadamente ya ha sido denunciada ante la Fiscalía, en la que se ofrecía un empleo a cambio de vivienda y manutención. ¿Ya de cobrar, ni hablamos? Lamentable.

Vale que con la importante recesión que estamos viviendo durante el último lustro hayamos visto –impávidos en muchas ocasiones- como muchos de nuestros derechos, ganados honradamente durante todo el periodo democrático, o bien languidecían o bien eran remplazados por otros menos favorables en aras a lograr un crecimiento económico que nunca llega. Vale que el conjunto de la sociedad y de los trabajadores, nos tapemos los ojos con algunas condiciones laborales que se ofrecen en algunos empleos, sólo por lograr que cada vez seamos más los que podamos llevar un salario que permita salir adelante a una familia. Vale, que no sólo nos pongamos la venda, sino que aceptemos estos empleos porque la necesidad es mayor que la dignidad; pero de ahí a que se fomenten situaciones que recuerdan a la esclavitud o rememoran la figura del siervo de una forma tan transparente como rezaba esta oferta de trabajo, hay un trecho muy largo.

Este tipo de anuncios en los que ya no sólo se degrada a los trabajadores, sino a toda la sociedad puesto que la mente retrógrada de quien publicó este anuncio; sólo hace ver que cada vez hay más gente dispuesta a sacarle partido a la crisis en vez de buscar nuevas salidas que nos permitan iniciar el camino que nos permita salir de este oscuro túnel en el que se ha sumido tanto la economía española como la de la propia provincia donde ya se superan los 26.000 parados.

La aparición de estas situaciones debe no sólo removernos las conciencias; sino también motivar unas protestas más rabiosas y airadas hacia un Gobierno cuyas medidas no hacen más que socavar el estado del Bienestar que conocemos; y permitir que empresarios de moral débil sigan aprovechando la crisis para contar con plantillas amedrentadas y obedientes que sólo buscan mantener su puesto de trabajo; para realizar despidos y limpias bajo el paraguas de la recesión y, para achacar a la crisis sus pésimos resultados en vez de a su pésima gestión.

Que surjan estas lamentables ofertas de trabajo, han de motivar que no sólo fueran 600 los manifestantes en la enésima manifestación convocada por los sindicatos, sino que el centro de la ciudad presentase el aspecto de movilizaciones anteriores donde apenas si se podía caminar. El descontento social ha de ser canalizado por esta vía y, de una vez por todas, los dirigentes han de escuchar; los empresarios han de escuchar y; ambos han de actuar a favor de una sociedad como la española que reclama su atención, hasta ahora demasiado obcecada en reducciones de déficit, cumplimientos de objetivos europeos y demás cuestiones económicas, apartando de su mente que los números no sufren; pero las consecuencias de sus cuentas las sufren millones de españoles que carecen de un empleo.

Bien ha hecho Comisiones Obreras en poner en conocimiento de la Fiscalía este anuncio, para que esta calaña empresarial comience a tomar conciencia de que no todo vale en el terreno laboral. Que ese tipo de estafas no se pueden consentir pues toda actividad laboral ha de contar con una remuneración al menos del salario mínimo. Un salario que, por otra parte, los propios dirigentes políticos deberían revisar de una vez porque está matemáticamente comprobado que con apenas 600 euros, vivir es casi inviable. Ya lo propuso una vez Izquierda Unida, pero como a los partidos minoritarios o no se les escucha o se les escucha poco, que el salario mínimo se debía elevar hasta los 1.000 euros; pero claro, los grandes partidos estaban más pendientes de ver como lograban sacar mayor tajada a su estancia pública que, de tratar de solucionar los problemas de los ciudadanos y, obviamente, no llegó a tenerse en consideración.

Ya lo dice la Constitución en su artículo 35, “todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Por lo que, más vale que el empresariado deje de querer seguir sacando tajada de la crisis y, de una vez por todas, todo el conjunto de la sociedad española arrime el hombro para frenar el desempleo y que, definitivamente, la crisis deje de presidir nuestras vidas.

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