Tomates para todos

Tomates de Calasparra (Región de Murcia) para una tomatina valenciana. // Foto: Marga Ferrer (La Opinión de Murcia).

Tomates de Calasparra (Región de Murcia) para una tomatina valenciana. // Foto: Marga Ferrer (La Opinión de Murcia).

Por Rubén Madrid

No se pueden pedir peras al olmo, como es difícil cultivar una huerta en un desierto o tener una fábrica de ketchup si no dispones de abastecimiento masivo de tomates. Salvo en la Región de Murcia. En este árido territorio levantino la escasez de agua no ha impedido convertirla en una referencia de la agricultura de regadío y en el turismo para todos los públicos con complejos hoteleros basados paradójicamente en una demanda altísima de recursos hídricos: ya saben, piscinas, campos de golf  y refrescantes fuentes que dibujan arcos para recibir al turista dispuesto a pasar una temporada en una zona donde, admitámoslo, el calor es sofocante.

No hablo de oídas. Hace casi diez años viví una temporada al otro lado del acueducto Tajo-Segura, en Murcia capital, cuando el eslógan «agua para todos» convocaba a miles de manifestantes en paelladas en Murcia y Valencia y cuando esta comunidad autonómica lideraba el crecimiento del PIB en España, siempre con cifras superiores al 3%, sospechosamente similares a las cantidades de inmigrantes ilegales que acudían a sus invernaderos y sus obras de construcción. Eran los años del superboom inmobiliario. Los delirios de Polaris y de Marina de Cope. En Águilas, Mazarrón, La Unión y Los Alcázares sobraba playa virgen. Pero faltaba, ay, agua dulce.

Siempre he defendido escuchar las razones de los demás. En su muy recomendable ‘Encuentro con el otro’, Kapucinski nos alerta de la bajeza intelectual en que caemos cuando sólo advertimos una amenaza en el otro. Conviene, nos viene a decir, interesarnos por sus razones y comprender que es un igual a nosotros. Aunque entonces no había leído aún al maestro polaco, mantuve muchas conversaciones con los otros del trasvase. Les confesaba que creía contradictorio (hace diez años era todavía más iluso que ahora) mantener un modelo de desarrollo con una carencia tan tremenda de agua. Al cabo de muchas conversaciones, en las que también descubrí que la mayoría de los murcianos no sabe dónde está la cabecera del Tajo, regresé a Guadalajara con el convencimiento de que lo que ocurría, en realidad, es que los hoteles de Benidorm hacen sombra en las playas murcianas.

A los desarrollistas de la Región, la alicatadísima Manga del Mar Menor se les había quedado ya en manga corta. «Tenemos derecho al desarrollo», escuché muchísimas veces, como una consigna admitida por todos. Y en el desarrollo al que aludían el trasvase que les brindó Franco desde Entrepeñas y Buendía se les quedaba corto. Eran los años en que se debatía sobre el trasvase del Ebro que aquí, por otro lado, nos la soplaba.

Nunca caí ni caeré en el argumento patriotero de decir que el agua es de los castellano-manchegos, porque en realidad el agua es tan nuestra como de las montañas, que hacen brotar los caudales, del mar que reclama sus tributos o de los peces, como es obvio. Quiero decir con esto que el agua es un recurso económico, pero no sólo eso, y aquí estoy más próximo a quienes propugnan una nueva cultura del agua. Pero aun admitiendo su importancia como fuente generadora de riqueza, me resisto a poner puertas al campo y compuertas al cauce del río. El agua debe seguir su curso y quienes nos acercamos a sus orillas debemos arrodillarnos para tomarla de forma sostenible.

Los murcianos no pueden reclamar un supuesto derecho al desarrollo con un recurso del que no disponen, les dije y les digo. Pero esto es igualmente válido para los delirios barredistas de La Mancha, que los hubo antes de la crisis. El agua no es de nadie, sino para alguien. El debate de fondo no radica en discutir la titularidad del agua ni quién debe hacerse con el control del recurso. El debate de fondo, tan obviado, pasa por adoptar modelos de producción y consumo sostenibles, es decir, que no comprometan el futuro de los recursos medioambientales (el agua lo es). Cumplir con Kyoto no pasa únicamente por dejar de usar desodorante de espray.

Imagen del trasvase Tajo-Segiura. // Foto: CHT.

Acueducto Tajo-Segura. // Foto: CHT.

Los murcianos siempre salen con la cantinela de que el agua del Tajo nunca acaba en los campos de golf, lo que pese a todo también ha sido denunciado. En todo caso, si dedican la poca agua disponible en su territorio a esos complejos hoteleros, lógicamente necesitarán del trasvase para todo lo demás.

Según se ha conocido esta misma semana, el demoradísimo Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo, que está en nuevo proceso de negociación, blindará la continuidad del trasvase del Tajo a cambio de una lámina ridícula, muy por debajo del 40% que reclaman los Ribereños Así lo ha prometido el Ministerio de Agricultura en una reunión en la que no participaban partes tan implicadas como el Gobierno de Castilla-La Mancha, los ribereños (que son tomados por una pandilla de pueblerinos en comparación con el ‘lobby’ de los regantes murcianos) o los ecologistas, que podrían trasladar mensajes más próximos a los que aquí estamos defendiendo.

Con el apoyo a la causa murciana en Madrid y el silencio consentidor -como poco- de Toledo, con la sociedad guadalajareña desinhibida de este conflicto (el agua tiene menos pegada que la energía nuclear), con un discurso socialista basado en el mero argumento de que el agua es de Castilla-La Mancha (cuando el agua del Tajo es más portuguesa que albaceteña), la batalla está perdida de antemano.

Pasan los años y la situación no cambia; pasan también las oportunidades de cambiar las reglas del juego, como el propio Plan del Tajo, y todo seguirá igual en lo fundamental. Los ribereños, que para colmo se han dividido también en su propio foro, han aportado al debate argumentos muy convincentes, tanto hidrológicos como sociodemográficos, reforzados con información técnica y no mera retórica política. Pero la lógica partidista se impone sobre cualquier otra lógica.

Démonos por rendidos. El futuro de los pueblos ribereños puede estar en la energía nuclear, los parques eólicos o, si fuese el caso, en implantar una sucursal de Eurovegas, pero no pasará ya más por el agua. Urge un cambio de estrategia. Si se me permite la osadía, aconsejo a los alcaldes de Sacedón, Alcocer, Buendía, Pareja y compañía que den un impulso a un proyecto industrial basado en la producción y comercialización de una marca comarcal de ketchup, si hace falta con denominación de origen de la Alcarria. ¿Que no hay tanta huerta en La Alcarria? Tenemos al otro lado del trasvase a la que llaman «la despensa de Europa«. ¿O alguien duda de la solidaridad murciana? Propongamos un trasvase reversible. Tenemos derecho al desarrollo, así que lo dicho: ¡tomates para todos!

1 comentario en “Tomates para todos

  1. La semana pasada escribí en esta sección de comentarios, respecto al articulo La Vieja Castilla la Nueva y firmado por el mismo periodista del que escribe hoy, Rúben Madrid, donde explicaba claramente lo que había ocurrido con nuestra tierra. Reitero y mantengo lo que escribí, incluso sostengo que lo que pasa hoy con el AGUA PARA TODOS, es la misma situación patética de los guadalajareños en este tema de hoy del agua, como en otros habidos y por haber.
    Cuantas manifestaciones recordáis, que hayan habido en la capital para defender nuestra agua?
    Que político de esta tierra se ha puesto detrás de una pancarta pidiendo la defensa de nuestra agua?
    Ninguna manifestación, ningún político, NADIE NUNCA cuando había que ponerse.
    ¡¡ Ojo, yo no digo que el agua es nuestra !! Dios me libre, pero si digo que nadie la defendido aquí en Guadalajara. Si es verdad que algún político, con la boca pequeña y sin hacer ruido a dejado caer algo alguna vez de pasada, y sin molestar a los de la calle Genova o Ferraz, no sea que se molesten y te muevan la silla del despachiíto, ha dicho algo.
    Seamos realistas, lo dije la semana pasada y lo digo ahora TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS, nunca hemos defendido, luchado , peleado y manifestado por nuestra tierra, excepto cuatro ¨ tontos¨ así nos llamaban a los que salimos por la plaza del jardiníllo, que es donde nos dejaron manifestarnos, eso si con aquel SEAT 131 azul de la policía municipal controlandonos, ¡ y que iba a controlar si eramos cuatro.!
    Lo se, este escrito no gustara, pero es así, Murcia manda muchos mas diputados a Madrid que Castilla-la Mancha, a quien créis que miraran mejor los gobiernos centrales? quien genera mas dinero por turismo al estado? Cuantas manifestaciones de murcianos han salido a la calle? incluso una Rajoy se puso detrás de la pancarta. Lo siento decirlo, pero…. quien no pelea por lo suyo, ni en la calle, ni en el congreso, y el ciudadano lo permite, como dije la semana anterior, ¡¡¡ ajo y agua castellanitos-mancheguitos, Yo tengo mi conciencia tranquila, ¡¡¡¡ salí a la calle en defensa de mi tierra !!!! muchas veces ¿ donde estabas tú ?

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