Ayúdennos a dar gritos de auxilio

El Diario de Teruel se hace eco de la rueda de prensa de La Otra Guadalajara. // Foto: laotraguadalajara.net

El Diario de Teruel se hace eco de la rueda de prensa de La Otra Guadalajara. // Foto: laotraguadalajara.net

Por Jerónimo Lorente

“No hemos venido en esta ocasión a dar una rueda de prensa propiamente dicha, sino a pedirles a ustedes encarecidamente desde el medio al que pertenezcan que nos ayuden a dar gritos de auxilio y a recabar la solidaridad de la ciudadanía para que no pueda prosperar la inhumana medida de las autoridades sanitarias de Castilla-La Mancha y de Aragón de derivarnos a Ciudad Real, a 500 km de nuestra tierra, cada vez que precisemos una atención sanitaria, que no tenga la cartera de servicios del hospital de Teruel”.

Es así como creímos y sentimos que debíamos empezar las dos ruedas de prensa que hemos dado recientemente en Guadalajara y Teruel los portavoces de la Otra Guadalajara, ante una medida tan salvajemente discriminatoria, ilegal, inhumana, distorsionante e insólita, como es la de dejar de enviarnos a Zaragoza como antes y en su lugar derivarnos a Ciudad Real, cuando los casos no se pueden resolver desde el hospital de Teruel.

Como persona que, por obligación, me ha tocado conocer el tema a fondo (soy uno de los portavoces de la Otra Guadalajara, cuyo movimiento está muy implicado en el intento de resolver el asunto, y vivo en Adobes que es uno de los pueblos directamente afectados por el caso) voy a intentar introducir en mi artículo los datos que crea necesarios para que puedan sentirse mejor informadas aquellas personas que aún no conocen lo que ocurre o que solo tienen una idea muy somera.

Se trata de la atención sanitaria a los vecinos de veinticinco pueblos de la Comarca de Molina (Guadalajara), limítrofes con Aragón, pertenecientes a los centros de salud de El Pobo de Dueñas y Checa y al de Maranchón en el caso de los pueblos del Valle del Mesa. Veintidós de estos pueblos, venimos siendo atendidos desde hace varias décadas en el hospital de Teruel y los otros tres, del Valle del Mesa, en el de Calatayud. Y cuando estos hospitales carecen de alguno de los servicios que precisa el paciente, nos han enviado siempre a Zaragoza; cosa ésta, que se da con bastante frecuencia, debido a lo limitada que es la cartera de servicios de los dos hospitales referidos.

Lo que ha cambiado ahora es, que en el hospital de Teruel han recibido instrucciones verbales del Servicio de Salud Aragonés de no enviar pacientes a Zaragoza como antes y, en su lugar, derivarnos a hospitales de Castilla- La Mancha que, en la práctica, supone derivarnos a Ciudad Real, cuyo hospital es el único de esta Comunidad Autónoma que puede ofrecer una cobertura similar a la que teníamos en los hospitales de Zaragoza.

Ha de tenerse en cuenta que los pueblos afectados, estamos a una distancia media de 70 km de Teruel y a 150 km de Zaragoza, mientras que las distancias a Guadalajara y Ciudad Real son de 195 y 500 km respectivamente. Estos despropósitos en las distancias son las consecuencias de haber construido la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha con los retales geográficos dispersos que no hacían juego en el resto de las CCAA y también, de que la capital de Guadalajara se halle en un extremo de la provincia y la comarca de Molina en el otro.

No es tampoco baladí el hecho de que seamos una población envejecida, como consecuencia de los estragos que ha causado la despoblación que padecemos. No lo es, al menos, en dos puntos: que muchas de las personas que vivimos por aquí no tenemos coche propio para trasladarnos y que una población cuanto más envejecida está, más necesita sentirse atendida y protegida sanitariamente,

Ilustro el caso con un ejemplo, para que se vea mejor la salvajada que las autoridades sanitarias de sendas Comunidades Autónomas están cometiendo con estos pueblos: Ser atendidos en Ciudad Real nos supone que al menos dos personas (enfermo, acompañante…) tenemos que recorrer la friolera de mil kilómetros, pagarnos dos costosos viajes, mas la manutención y el alojamiento y estar dos día fuera de casa y del trabajo, ya que no es viable ir, ser atendido y regresar en el mismo día. Y no digamos ya, si hay que hospitalizar al enfermo.

Parece imposible que puedan existir personas capaces de tomar medidas tan brutales e inhumanas como estas, que nunca jamás se han tomado con ciudadanos de ningún otro lugar de España. Pero, sin embargo así es. Sin ir más lejos, esta semana que entramos se van a dar tres nuevos casos. Ni siquiera son capaces de pensar estas lamentables y enajenadas autoridades sanitarias que nos han tocado en desgracia, que lo que derivan a Ciudad Real no son mercancías, no son sacos de nitrato ni frigoríficos, sino que somos seres humanos enfermos y, por lo general, personas mayores, aunque no se hallen entre ellas los padres y madres de los susodichos “irresponsables” sanitarios

Le demos las vueltas que le demos al por qué cometen esta salvajada contra los que vivimos en estos pueblos, no cabe llegar a otras conclusiones que no sean alguna de las tres siguientes: 1) Que estamos dirigidos sanitariamente por ignorantes supinos que no conocen la geografía de Castilla-La Mancha ni saben nada de sanidad. 2) Que se tratara de autoridades sanitarias que padecen sadismo y están muriéndose de placer con el daño que nos están haciendo 3) Que se quiere aprovechar el río revuelto de la crisis, para dejarnos desamparados sanitariamente y, de ese modo, hacernos ahuecar el ala definitivamente a los que queremos seguir viviendo aquí y que desaparezca la Comarca, ya que deben pensar, que los gastos que conlleva resolver las carencias básicas que han generado la marginación y el olvido de esta tierra, no les compensa electoralmente al ser una zona tan despoblada. Y eso de que el voto es lo único que cuenta, será todo lo antisocial que se quiera, pero es lo único que les importa a los partidos. Si descartamos la primera y segunda hipótesis, solo nos queda la tercera, la de forzarnos a hacer la maleta y darle el último adiós a nuestra tierra.

En los últimos días nos vienen diciendo desde las altas instancias sanitarias de Castilla-La Mancha que es un tema económico, que no tienen dinero para pagar los servicios a Aragón y que por eso nos “desatienden” en hospitales lejanos de Castilla-La Mancha, en vez de enviarnos como siempre Zaragoza. A esto tenemos que decir: que cuando se trata de atenciones sanitarias básicas las personas están antes que los números. Pero que, además, mienten, porque una misma prueba, nos cuesta lo mismo a los ciudadanos, que somos quienes pagamos la sanidad con nuestros impuestos, si se hace en un hospital que si se hace en otro y porque si hay que utilizar ambulancia, nos sale mucho más cara en Ciudad Real que en Zaragoza, dado que la distancia es tres veces mayor. Y, por último, porque no somos decenas de miles los afectados, si no sólo unas dos mil quinientas personas (el equivalente a un municipio pequeño de cualquier área poblada) o nueve mil, si tomamos como referencia la Comarca entera, que la tomaremos, si vemos que se ratifica lo que parece que ha empezado a ocurrir en Guadalajara: que a los pacientes de ese hospital también los derivan a Ciudad Real, en vez de enviarlos a Madrid, como se venía haciendo siempre.

Sépase, que desde La Otra Guadalajara hemos iniciado un proceso de recursos a las autoridades sanitarias correspondientes de Castilla-La Mancha y Aragón, pidiéndoles que nos respeten, que retornen al sentido común, que nos dejen como hemos estado siempre, que no nos hagan estas distorsiones tan salvajes e inhumanas, que no nos obliguen a recorrer una distancia tan brutal como es las de salir por la mañana viendo las cumbres nevadas del Moncayo y no parar hasta no llegar a un lugar desde el que se puedan divisar los olivares de Jaén. En definitiva, que nos reconozcan a efectos sanitarios, la condición de seres humanos y que procedan en consecuencia. En parecidos términos estamos preparando un recurso al Defensor del Pueblo y llegaremos hasta donde sea, pidiendo amparo.

Como cualquiera puede suponer el malestar en la zona crece por momentos y la gente espera, como agua de mayo, a que el convenio sanitario que nos dicen que se va a firmar próximamente entre Castilla-La Mancha y Aragón sirva para dejar las cosas exactamente igual que estaban antes: Atendernos en Teruel y en Zaragoza. Al hilo de este malestar están surgiendo dos corrientes de opinión entre la gente, una de menos peso y muy equivocada y otra más fuerte que, a mi juicio, debemos asumir organizadamente si el problema no se soluciona.

La equivocada consiste: en empadronarse en la provincia de Teruel para asegurarse la misma asistencia sanitaria que teníamos. Es humano y comprensible que las personas hagan lo que sea para garantizarse una digna y justa atención sanitaria por encima de todas las cosas y es un derecho individual de cada quien, empadronarse y vivir donde desee. Pero dicho y respetado esto, hay que decir, que si se piensa utilizar el empadronamiento en Aragón como medida de presión, tal y como algunas voces organizadas están sugiriendo, el error sería monumental, porque esta medida, no sólo no presiona sobre la JCCM, si no que la favorece, al liberarla de abonar a los ayuntamientos sus aportaciones económicas, cuyas cuantías, como todo el mundo sabe, se fijan en función del número de empadronados. Y lo que es mucho peor, si prosperara la medida, le causaríamos un daño irreparable a nuestros ayuntamientos al hacerles perder unos ingresos, que ya son de por sí muy exiguos a causa de la raquítica financiación municipal a la que los viene sometiendo el bipartidismo desde el inicio de la democracia. Bastantes problemas se les vienen encima a todos los pequeños municipios con la reforma que quieren implantar, como para que contribuyamos nosotros a empeorar las cosas.

La segunda corriente, que es mucho más mayoritaria y que crece como la espuma, es la de hacer lo que haya que hacer, para pasar a pertenecer a Aragón en el caso de que no se solucione el problema sanitario que Castilla-La Mancha nos ha creado. Expresado este sentir en términos coloquiales, lo que se viene a decir es lo siguiente: Miren Vds., gobernantes de Castilla-La Mancha, para nosotros la atención y protección de nuestra salud en condiciones dignas y justas está por encima de todas las cosas y, si no nos lo quieren resolver aquí, nos iremos a Aragón, donde siempre hemos sido muy bien tratados y atendidos; así, pues, de Vds. depende el camino que vayamos a tomar.

Ni en La Otra Guadalajara, ni en cualquier otra parte, que yo sepa, se han tomado acuerdos todavía que atiendan, canalicen y gestionen esta corriente de opinión, sin duda que pendientes de ver si se resuelve el problema favorablemente, sin tener que llegar a ello. Pero es evidente, que si el convenio no fuera el que esperamos, habría llegado el momento de poner el tema en el orden del día. Bueno es, en cualquier caso, que sepa de antemano quien tiene que saberlo, por donde van a discurrir las cosas, si no dejan los asuntos de nuestra atención sanitaria, tal y como estaban antes. Al menos no podrán llamarse a engaño después.

*Jerónimo Lorente es uno de los portavoces de La Otra Guadalajara, plataforma ciudadana que surgió hace más de una década con el propósito de defender los intereses de la comarca de Molina de Aragón y promover una serie de medidas para frenar la despoblación y la desaparición de sus pueblos, medidas que se recogen en su Plan Integral. Vecino de Adobes, trabajó durante muchos años en Correos y en las oficinas de Argentaria en Molina de Aragón. Ya jubilado, compagina las labores propias de la portavocía de La Otra Guadalajara con la escritura de su blog personal http://jeronimolorente.blogspot.com.es/ que cuenta con numerosas visitas

Los festivos de la peineta

Por Concha Balenzategui

Turistas junto al Infantado, el pasado lunes. // Foto: El Hexágono

Turistas junto al Infantado, el pasado lunes. // Foto: El Hexágono

Fiesta en Madrid, y las calles de Guadalajara atestadas de coches. Conocemos perfectamente la estampa. La hemos podido ver esta misma semana, en la que nuestros vecinos han celebrado por adelantado San José, mientras los castellano-manchegos no han podido festejar en rojo el día del padre o la onomástica de los pepes.

Como seres fronterizos que somos, los guadalajareños tenemos asumidas estas diferencias en los festejos del calendario. Es una más de nuestra peculiar manera de pertenecer a una comunidad autónoma. Paradojas de la cosa: Nos vemos abocados a viajar a Ciudad Real a someternos a pruebas diagnósticas que se podrían hacer en un hospital madrileño; vemos cómo nuestros abonos de transporte suben cuando los gobiernos autonómicos no cierran a tiempo los acuerdos; comparamos con sorpresa el sueldo de un carretillero de Meco con el de uno de Azuqueca, marcados por distintos convenios provinciales aunque realicen el mismo trabajo. Y nos vamos de compras a Alcalá aprovechando la generosa apertura de sus centros comerciales, para lamento de los propios comerciantes.

Así que, imbuidos en este dislate autonómico, acaba pareciéndonos tan normal que el vecino del tercero descanse el día de la Almudena, mientras nosotros madrugamos. Porque ya nos desquitaremos con el esperado y recién nacido “Puente de la Peineta”, que coaligará el Corpus toledano con el “Manchegui Eguna”.

Comparada con otras consecuencias del “efecto frontera”, esta historia de los festivos puede parecer cuestión menor. Pero no debe serlo tanto, si algunas fábricas de Alovera o Azuqueca pactan hacerle una “peineta” al calendario castellano-manchego, adoptando los días festivos de la comunidad vecina.

Son adaptaciones que vamos haciendo. Y así, los comerciantes, que siempre han clamado contra las diferencias en jornadas de compra, han logrado que Castilla-La Mancha -o más bien Cospedal- se impregne de la fiebre del libre mercado -o más bien aguirrista– para incrementar hasta 12 los festivos de apertura comercial.

El guadalajareño que trabaja en Madrid aprovecha el día laborable en Guadalajara para hacer múltiples gestiones en administraciones como Tráfico o Hacienda, donde San Isidro, en plena campaña de la Renta, se deja notar.

También se adapta, a su modo, el Ayuntamiento de Guadalajara, que hace tiempo que es sensible al calendario madrileño, abriendo en los festivos de los vecinos las puertas de los monumentos que gestiona y organizando además visitas guiadas para turistas. Hay otros que no se enteran, y así le pasó al Museo Provincial, que dio con la puerta en las narices el pasado día 18 a decenas de decepcionados madrileños. Era lunes.

El caso es que, en el consumo interno de muchas familias -sobre todo las que tienen hijos- el hecho de que un día sea rojo aquí y no en Madrid, o viceversa, ocasiona no pocos trastornos. Y si en lugar de un día suelto la disparidad se extiende toda la semana, la complicación se multiplica por siete.

Cartel de Semana Santa 2013 en Guadalajara

Cartel de Semana Santa 2013 en Guadalajara

Muchos guadalajareños de la frontera, esos que son carne de Cercanías o de la A-2, han tenido que hacer encaje de bolillos para cuadrar los calendarios madrileño y guadalajareño en esta Semana Santa que comienza. Porque a este lado de la frontera las vacaciones escolares se han trasladado a la semana de Pascua, algo que no sucedía desde hace muchos años, pero que sí es habitual en otras regiones más alejadas. Mientras, en Madrid se ha mantenido la costumbre de las vacaciones “santas-santas”, que comenzaron ayer viernes.

Podrán decir que el problema es el mismo de siempre, porque los chavales tienen diez días de vacaciones y sus padres sólo cuatro. Pero en la práctica es más fácil para un trabajador “enganchar” tres días libres entre Domingo de Ramos y Jueves Santo que afrontar una semana del tirón. Y nadie ha dado ninguna explicación convincente para el cambio que la Administración educativa ha aplicado este curso escolar.

Los festivos siguen sin ser una cuestión menor en un país con cinco millones de parados. Es el Consejo de Ministros quien establece el calendario laboral, el parlamento autonómico el que añade sus festivos, y el pleno de cada ayuntamiento el que fija los días de asueto local. Ha sido el propio Rajoy quien ha declarado la guerra a los puentes, una fea costumbre que provoca que mantengamos fama de vagos ante Europa. Y como ahora se trata de impresionar a la Troika con nuestras medidas, se evitan los festivos que caigan de forma inconveniente, como el de San José en Madrid.

Puestos a ser revisionistas, yo abogaría por el modelo inglés, que fija un número prudente de “bank holliday” convenientemente distribuidos a lo largo del año, y siempre en lunes. Pero entonces, Sancho amigo, con la Iglesia hemos topado, poniendo en riesgo procesiones, romerías y demás santoral. También descabalamos la colocación de los moscosos y las comidas en casa de la suegra. Así que mejor dejo a los santos tranquilos. Si alguien tiene que pecar, que sean los diputados, que visto lo visto están más cerca de los banquillos de la Justicia que de saludar a San Pedro a las puertas del cielo.

Me permito pedir, simplemente, que en casos como esta nueva Semana Santa escolar, no nos hagan “la pascua” y tengan en cuenta criterios provinciales, incluso fronterizos. En definitiva, prefiero que las vacaciones en Guadalajara coincidan con las de Madrid que con las de Tomelloso. Por aquello de no hacerle “una peineta” a los chavales.

Desprecio sanitario

Sala de espera del Hospital Universitario Guadalajara- // Foto: jccm.es

Sala de espera del Hospital Universitario de Guadalajara. // Foto: jccm.es

Por Yago López

Si para el común de los mortales la salud no tiene precio para el Gobierno de Castilla-La Mancha sí: el necesario para cuadrar las cuentas. Fiel al liberalismo salvaje al que se han subido los populares, y del que no parece que tengan intención de bajarse, la rentabilidad económica es el nuevo axioma y el resto poco o nada importa.

Que las listas de espera aumentan exponencialmente en el Hospital Universitario de Guadalajara –como en el resto de centros sanitarios de la región-, llega el consejero Echániz y despacha el asunto culpando a la herencia de Barreda y a la falta de presupuesto. No le falta razón en una cosa: los socialistas dispararon la deuda permitiendo los abusos con las peonadas –esas operaciones vespertinas que se cobraban como horas extras- y derivando sin medida al sector privado en nombre de la Ley de Garantías, con la consiguiente deuda generada con las grandes compañías sanitarias. Sin embargo, se equivoca al pensar que en materia de salud uno y uno suman dos.

Debería el señor Echániz apelar a su vocación médica, que todos esperamos que tenga, y flexibilizar su postura de gestor implacable. Bien es cierto que el PSOE se instaló en un modelo insostenible a largo plazo basado en un endeudamiento sin complejos que mantuvo mientras pudo especulando con el suelo hasta que la burbuja estalló y las deudas empezaron a hacer aguas y a punto han estado de hundir el barco, pero al menos no dejó desamparada a la tripulación. El ciudadano tenía unos sistemas de educación y de sanidad de un cierto nivel, mejorables pero dignos.

Sin embargo, y siguiendo con el símil anterior, lo que está haciendo el Gobierno popular equivale a arrojar la comida y los medicamentos por la borda para evitar el hundimiento sin sopesar las consecuencias que esto pueda ocasionar. Si en el viaje a la recuperación hay víctimas mortales serán solo daños colaterales –benditos eufemismos-. Lo peor de todo es que no se trata de una travesía por el desierto, una vez desmantelado el sistema no habrá vuelta atrás.

La fórmula que aplica la Junta o al menos en la que justifica su gestión no tiene fisuras numéricas. No hay presupuesto, no hay servicio. Se trata de rentabilidad económica pura y dura. Lo que no parece que acaben de entender es que la política no es matemática. El sistema sanitario no puede estar basado en el despilfarro, estamos de acuerdo, pero debe garantizar unos mínimos.

La ecuación es sencilla. Si hay poco presupuesto habrá que priorizar el gasto. Y ahí es donde entra la política y la ideología. Mientras los dirigentes tengan dietas, asesores de confianza y grandes despachos, y la patronal, las entidades financieras y los partidos políticos reciban subvenciones millonarias no puede tocarse un solo euro en sanidad y educación. No me vale que el señor Echániz diga que no hay dinero para atender en tiempo y forma a los pacientes que necesitan una operación y la lista de espera quirúrgica aumente en más de un millar de personas en la provincia de Guadalajara en un solo año al tiempo que se duplica el tiempo medio de espera pasando de 75 a 165 días.

Lo mismo ha sucedido con los Puntos de Atención Continuada (PAC) que la Junta se empeña en cerrar a pesar de que por el momento los tribunales se lo impiden. Los ciudadanos pagamos impuestos para gozar de una serie de servicios entre los que se encuentran algunos imprescindibles como una adecuada atención sanitaria. Esto que en otro tiempo sería una perogrullada no parece que les entre en la cabeza a los dirigentes populares, empeñados en cuadrar las cuentas a cualquier precio. No tiene sentido  recortar el déficit a base de reducir los servicios públicos esenciales mientras se mantienen otras partidas menos básicas y se deja de lado el capítulo de ingresos. El desprecio sanitario que están demostrando los populares ya nos está saliendo demasiado caro.

Rectificar es de sabios

Los trabajadores de Rubicar se manifestaron en Toledo en enero de 2012. // Foto: www.teinteresa.es

Los trabajadores de Rubicar se manifestaron en Toledo en enero de 2012. // Foto: http://www.teinteresa.es

Por Marta Perruca

Dice el dicho popular que equivocarse es humano y rectificar es de sabios. Pues bien, la semana pasada recibía la llamada de un amigo con motivo del artículo que escribí en este mismo espacio sobre la huelga de transporte protagonizada por los trabajadores de Rubicar en la comarca de Molina de Aragón. Afirmaba que le había parecido “un poco flojo” -hay otro dicho que dice que la confianza da asco-, pero lo cierto es que tenía razón. Había pasado por alto determinadas circunstancias que los medios de comunicación provinciales tampoco han tenido en cuenta, por lo que creo que es justo y necesario que trate de explicar ahora, paso por paso, los pormenores de la situación.

Hoy por hoy los trabajadores amenazan con una huelga indefinida, que hasta ahora se limitaba a los martes y jueves, mientras la Consejería de Educación capea el temporal con propuestas cortoplacistas como alojar a los alumnos en la Escuela Hogar molinesa durante las jornadas de huelga, para que no falten a clase, o sufragar los gastos de un transporte alternativo. De momento, Fomento se lava las manos, aunque cabe recordar que el servicio, aparte de responsabilizarse del transporte escolar, también se encarga del de viajeros, vecinos de la comarca que durante la huelga no pueden trasladarse a Molina a realizar sus compras habituales, al médico o acceder al transporte interurbano, por ejemplo, para acudir al hospital en la capital.

El origen del problema no se encuentra en el impago de las nóminas por parte de la empresa adjudicataria, algo que ya explotó, si echamos mano de hemeroteca, en enero de 2012, cuando los trabajadores convocaban otras jornadas de huelga, llegando a manifestarse en Toledo ante los servicios mínimos que impuso la Junta.

Para entender esta situación hay que remontarse al año 2008, cuando todavía gobernaba Barreda y se adjudicó la concesión del mal llamado “Transporte a la carta o a la demanda” a la empresa Rubicar, que tenía otras concesiones en Toledo y Talvera, por ejemplo, así como de otros servicios públicos dependientes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Hasta ese momento y, desde hace casi 40 años, el servicio era prestado por empresas locales, de las que tres tuvieron que cerrar -y las que continúan, lo hacen bajo mínimos- como consecuencia de este proyecto que se vendió como la panacea al problema de transporte de una comarca compleja. Una iniciativa política, que lejos de mejorar las condiciones de vida de una zona fustigada por la despoblación y la falta de oportunidades, ha supuesto una destrucción de empleo y de iniciativas económicas, sin mejorar el servicio de transporte que teníamos entonces.

Ya decía la semana pasada que cuando las empresas locales se enfrentaron al pliego de condiciones de este concurso valoraron que, en virtud de las condiciones que se imponían en cuanto a medios, rutas, expediciones y demás servicios, no era viable económicamente, ya que el presupuesto base de licitación era demasiado bajo. Claro, que apenas unos días más tarde de ponerse en marcha por parte de la adjudicataria y, según me informan los transportistas, se trasladaban tres de los quince vehículos que se pusieron a disposición, y a día de hoy no se llevan a cabo ni el 25 por ciento de las expediciones.

Eso sí, el presupuesto, que rondaba los 800.000 euros, se incrementaba 22.000 euros más al implantarse una nueva ruta, que sin embargo, no requería una ampliación de medios, ni siquiera una variación importante en el kilometraje.

El servicio a la demanda, ya sabéis, uno de los puntos novedosos de esta concesión, que suponía poner a disposición de los municipios por los que no transcurría ninguna ruta un servicio de autobús puntual con tan solo una llamada de teléfono, no ha sido más que una anécdota y hace tiempo que ya no se presta.

Dejando a un lado las incidencias, que no han sido pocas desde que entró en servicio en 2008, vamos a pasar al siguiente capítulo, que tiene lugar en los meses de enero y febrero de 2012. Los trabajadores se manifiestan en Toledo y convocan una serie de jornadas de huelga como consecuencia de los impagos reiterados de la empresa, que lleva sin pagar las nóminas de los trabajadores desde el mes de agosto ,y los servicios mínimos impuestos por la Junta, que comprenden el 100% de las expediciones: Las huelgas volvían a convocarse antes del verano y hasta el mes de julio.

La “solución” tarda en llegar. No es hasta el 30 de noviembre del año pasado, con Cospedal ya al frente del Ejecutivo regional, cuando la Consejería de Fomento, en lugar de volver a licitar el concurso, decide subrogar este servicio a una UTE, que será la encargada, a partir de ese momento, de facturar los ingresos de la compañía, conservando toda la infraestructura de Rubicar, que sigue formando parte de la misma. Ese mismo día, Rubicar se declara en concurso de acreedores.

CCOO recurría y denunciaba públicamente la decisión de la Junta, al entender que incurría en ilegalidad. En ese momento, y según se manifestó desde el sindicato, existía una sanción a Rubicar por parte de Inspección de Trabajo, por falta muy grave. Además, la empresa, que lleva desde 2005 sin presentar sus cuentas, adeudaba 694.000 euros a la Seguridad Social y 287.000 a Hacienda. Y claro, como hay dichos para casi todo, podemos decir que de aquellos barros, estos lodos.

La deuda que mantiene la empresa con los trabajadores no se puede achacar a impagos de la Junta, el consejero de Educación, Marcial Marín, manifestaba que los pagos están al día y que se trataba de un problema interno entre los trabajadores y la UTE. Lo que parece es que los dineros de esta concesión entran por un lado y salen por el otro, para tapar agujeros. Pero la Administración no puede, por ello, mirar a otro lado, puesto que se trata de una concesión pública y en última instancia, es ésta la que tiene que garantizar que el servicio se preste de manera conveniente.

Ya lo decía hace un par de semanas y ahora me reitero: quien hace las cosas mal trabaja dos veces -en este caso parece que a la tercera irá la vencida, o eso espero- y hoy digo que equivocarse es humano y rectificar es de sabios. Rectifiquen, pues.

Tomates para todos

Tomates de Calasparra (Región de Murcia) para una tomatina valenciana. // Foto: Marga Ferrer (La Opinión de Murcia).

Tomates de Calasparra (Región de Murcia) para una tomatina valenciana. // Foto: Marga Ferrer (La Opinión de Murcia).

Por Rubén Madrid

No se pueden pedir peras al olmo, como es difícil cultivar una huerta en un desierto o tener una fábrica de ketchup si no dispones de abastecimiento masivo de tomates. Salvo en la Región de Murcia. En este árido territorio levantino la escasez de agua no ha impedido convertirla en una referencia de la agricultura de regadío y en el turismo para todos los públicos con complejos hoteleros basados paradójicamente en una demanda altísima de recursos hídricos: ya saben, piscinas, campos de golf  y refrescantes fuentes que dibujan arcos para recibir al turista dispuesto a pasar una temporada en una zona donde, admitámoslo, el calor es sofocante.

No hablo de oídas. Hace casi diez años viví una temporada al otro lado del acueducto Tajo-Segura, en Murcia capital, cuando el eslógan “agua para todos” convocaba a miles de manifestantes en paelladas en Murcia y Valencia y cuando esta comunidad autonómica lideraba el crecimiento del PIB en España, siempre con cifras superiores al 3%, sospechosamente similares a las cantidades de inmigrantes ilegales que acudían a sus invernaderos y sus obras de construcción. Eran los años del superboom inmobiliario. Los delirios de Polaris y de Marina de Cope. En Águilas, Mazarrón, La Unión y Los Alcázares sobraba playa virgen. Pero faltaba, ay, agua dulce.

Siempre he defendido escuchar las razones de los demás. En su muy recomendable ‘Encuentro con el otro’, Kapucinski nos alerta de la bajeza intelectual en que caemos cuando sólo advertimos una amenaza en el otro. Conviene, nos viene a decir, interesarnos por sus razones y comprender que es un igual a nosotros. Aunque entonces no había leído aún al maestro polaco, mantuve muchas conversaciones con los otros del trasvase. Les confesaba que creía contradictorio (hace diez años era todavía más iluso que ahora) mantener un modelo de desarrollo con una carencia tan tremenda de agua. Al cabo de muchas conversaciones, en las que también descubrí que la mayoría de los murcianos no sabe dónde está la cabecera del Tajo, regresé a Guadalajara con el convencimiento de que lo que ocurría, en realidad, es que los hoteles de Benidorm hacen sombra en las playas murcianas.

A los desarrollistas de la Región, la alicatadísima Manga del Mar Menor se les había quedado ya en manga corta. “Tenemos derecho al desarrollo”, escuché muchísimas veces, como una consigna admitida por todos. Y en el desarrollo al que aludían el trasvase que les brindó Franco desde Entrepeñas y Buendía se les quedaba corto. Eran los años en que se debatía sobre el trasvase del Ebro que aquí, por otro lado, nos la soplaba.

Nunca caí ni caeré en el argumento patriotero de decir que el agua es de los castellano-manchegos, porque en realidad el agua es tan nuestra como de las montañas, que hacen brotar los caudales, del mar que reclama sus tributos o de los peces, como es obvio. Quiero decir con esto que el agua es un recurso económico, pero no sólo eso, y aquí estoy más próximo a quienes propugnan una nueva cultura del agua. Pero aun admitiendo su importancia como fuente generadora de riqueza, me resisto a poner puertas al campo y compuertas al cauce del río. El agua debe seguir su curso y quienes nos acercamos a sus orillas debemos arrodillarnos para tomarla de forma sostenible.

Los murcianos no pueden reclamar un supuesto derecho al desarrollo con un recurso del que no disponen, les dije y les digo. Pero esto es igualmente válido para los delirios barredistas de La Mancha, que los hubo antes de la crisis. El agua no es de nadie, sino para alguien. El debate de fondo no radica en discutir la titularidad del agua ni quién debe hacerse con el control del recurso. El debate de fondo, tan obviado, pasa por adoptar modelos de producción y consumo sostenibles, es decir, que no comprometan el futuro de los recursos medioambientales (el agua lo es). Cumplir con Kyoto no pasa únicamente por dejar de usar desodorante de espray.

Imagen del trasvase Tajo-Segiura. // Foto: CHT.

Acueducto Tajo-Segura. // Foto: CHT.

Los murcianos siempre salen con la cantinela de que el agua del Tajo nunca acaba en los campos de golf, lo que pese a todo también ha sido denunciado. En todo caso, si dedican la poca agua disponible en su territorio a esos complejos hoteleros, lógicamente necesitarán del trasvase para todo lo demás.

Según se ha conocido esta misma semana, el demoradísimo Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo, que está en nuevo proceso de negociación, blindará la continuidad del trasvase del Tajo a cambio de una lámina ridícula, muy por debajo del 40% que reclaman los Ribereños Así lo ha prometido el Ministerio de Agricultura en una reunión en la que no participaban partes tan implicadas como el Gobierno de Castilla-La Mancha, los ribereños (que son tomados por una pandilla de pueblerinos en comparación con el ‘lobby’ de los regantes murcianos) o los ecologistas, que podrían trasladar mensajes más próximos a los que aquí estamos defendiendo.

Con el apoyo a la causa murciana en Madrid y el silencio consentidor -como poco- de Toledo, con la sociedad guadalajareña desinhibida de este conflicto (el agua tiene menos pegada que la energía nuclear), con un discurso socialista basado en el mero argumento de que el agua es de Castilla-La Mancha (cuando el agua del Tajo es más portuguesa que albaceteña), la batalla está perdida de antemano.

Pasan los años y la situación no cambia; pasan también las oportunidades de cambiar las reglas del juego, como el propio Plan del Tajo, y todo seguirá igual en lo fundamental. Los ribereños, que para colmo se han dividido también en su propio foro, han aportado al debate argumentos muy convincentes, tanto hidrológicos como sociodemográficos, reforzados con información técnica y no mera retórica política. Pero la lógica partidista se impone sobre cualquier otra lógica.

Démonos por rendidos. El futuro de los pueblos ribereños puede estar en la energía nuclear, los parques eólicos o, si fuese el caso, en implantar una sucursal de Eurovegas, pero no pasará ya más por el agua. Urge un cambio de estrategia. Si se me permite la osadía, aconsejo a los alcaldes de Sacedón, Alcocer, Buendía, Pareja y compañía que den un impulso a un proyecto industrial basado en la producción y comercialización de una marca comarcal de ketchup, si hace falta con denominación de origen de la Alcarria. ¿Que no hay tanta huerta en La Alcarria? Tenemos al otro lado del trasvase a la que llaman “la despensa de Europa“. ¿O alguien duda de la solidaridad murciana? Propongamos un trasvase reversible. Tenemos derecho al desarrollo, así que lo dicho: ¡tomates para todos!

Con trabajo, sin sueldo

Trabajadores de la empresa Transaltozano.

Los trabajadores de Transaltozano, núcleo que sufrió la aberración de trabajar sin cobrar.

Por Abraham Sanz

El otro día, tras compartir una tertulia televisiva con otros dos compañeros de profesión, no salía de mi asombro al comprobar cómo se está convirtiendo en habitual no sólo ya cobrar ínfimos salarios; sino que situaciones tan anormales como trabajar sin percibir tu merecida nomina al final de mes sea algo ya de lo más habitual desde que la crisis se instauró en nuestras vidas. En aquella tertulia éramos tres, pero al momento recordamos a muchos más compañeros periodistas que han padecido esta situación donde, cerca del 90% de los que se han dedicado a la prensa escrita durante los últimos años, han tenido que sufrir este paradójico estado.

Dos años ya han transcurrido desde que Noticias Guadalajara quebró y cerró. Fue el primero de muchos que cayeron y el debate sobre el trabajar sin cobrar ya se convirtió en una materia habitual en cualquier tertulia, puesto que poco a poco, todos iban cayendo en este tipo injusticia laboral surgida por la mala gestión de un empresario que nunca supo comprender que es mejor cerrar bien una empresa, que dejarla morir alargando el sufrimiento de sus trabajadores. Pero cómo en este país no se penaliza a estos nefastos empresarios ni, mucho menos, los tribunales cargan contra ellos; esto ocurre con total impunidad día tras día.

Son situaciones extrañas que casi nadie debía padecer y que a muchos les crea una gran controversia pues que hacer continuar con un trabajo donde cobrar es casi materia divina; o bien aceptar ser incluido en un ERE de extinción para poder cobrar la prestación por desempleo, conociendo que el mercado laboral está como está actualmente donde, volver a reinsertarse en el mismo es casi imposible aun siguiendo al pie de la letra el manual del perfecto desempleado.

Como bien señalaba al principio, estas reflexiones surgieron en el marco de una tertulia donde analizábamos la situación de los trabajadores que se responsabilizan del transporte interurbano y escolar de la zona de Molina de Aragón. Conductores que acumulan ya nueve nóminas sin cobrar y, a pesar de la insostenibilidad de su situación, siguen cumpliendo con su servicio. Cierto que, como es obvio, en este camino han protagonizado diferentes protestas y huelgas puesto que son más que justificadas y evidentes, como lo es la necesidad de mantener este servicio en las mejores condiciones para que todos los niños de esta comarca, excepcional por todas sus características, puedan acudir sin problema alguno a sus centros escolares.

No dejan de sorprenderme las palabras del delegado de la Junta, José Luis Condado – cuyo papel en la provincia cada día comienza a ser más un papelón-, en las que elude a la Junta de toda culpa entendiendo que es un problema de la empresa con los trabajadores. Y es cierto, pero ¿quién es el garante de que este servicio PÚBLICO se lleve a cabo todos los días?; y ¿quién es el responsable PÚBLICO de cortar situaciones anómalas en estas concesiones? Sin duda, no es otro que la Administración que ha aceptado esta concesión. Es evidente que en todo concurso público, pueden aparecer problemas con la empresa elegida, pero las medidas contra la misma, buscando la rescisión de contrato para buscar una nueva mercantil que asuma esta labor;  así como la posibilidad de aplicar diversas sanciones, deberían haberse puesto mucho antes sobre la mesa.

No es el único caso de otro servicio público, concedido a una empresa,  donde sus trabajadores se han visto envueltos en una controversia similar. Todos recordamos las protestas de los dos últimos años de los trabajadores de Transaltozano, es decir, los conductores de las ambulancias que llegaron a estar hasta seis meses sin ver un euro. Y ahora, tras el cambio de empresa adjudicataria, todavía desconocen qué pasará con aquella cantidad adeudada. Si bien, el dinero es importante, más aún en un mundo capitalista como en el que vivimos donde no pagar una factura puede suponer la pérdida de los cánones mínimos de bienestar; más importante es el daño moral y psíquico que han padecido durante estos meses donde ir a trabajar era un suplicio y un martillo a la moral de cualquier trabajador. ¿Quién compensa este maltrato psicológico vivido?

En definitiva, trabajar y no cobrar es una de las perversiones del sistema que hoy vivimos tan sacudido con la crisis que, incluso, llegó a contribuir a que aparecieran hashtags en twitter en el mundo del periodismo como el  #gratisnotrabajo, debido a las irrisorias ofertas de empleo aparecidas o bien por ofertas donde se ofrecían prácticas sin retribución económica.

Tácticas perversas que son alentadas por la crisis en las que las instituciones públicas han de alinearse de una vez por todas al lado de los trabajadores y realizar políticas que realmente ayuden a generar empleos o a incentivar la creación de nuevos negocios que permitan que nos olvidemos de estas aberraciones.

Vicente no basta

VicentePérez

El extremo alicantino ratificó en Ponferrada su gran momento de forma de las últimas jornadas. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Fue el nombre propio del empate en El Toralín. De alguna forma, la confirmación de una línea ascendente que le ha llevado a colocarse en lo más alto de la lista de rendimiento del Deportivo. Semana a semana, el alicantino ha agigantado su figura pasando de útil a imprescindible y de imprescindible a decisivo. Hagan el ejercicio y repasen los méritos de toda la temporada; seguro que Vicente iguala los de cualquiera. Quizá hubiera que recurrir a la foto finish para decidir el futbolista más destacado del Depor esta temporada, pero lo que parece innegable es que el extremo es, hoy en día, el activo más fiable de los alcarreños, el más inspirado, el irremplazable.

Vicente encarna a la perfección el tipo de futbolista que sueña Terrazas para las alas de su equipo. Sacrificado en la presión, físicamente inagotable, disciplinado y vertical, el ‘8’ deportivista reúne condiciones radicalmente opuestas a las del anterior inquilino de la banda izquierda del Escartín (Ernesto) y, además, está traduciendo su amalgama de virtudes en desequilibrio y puntos. Así lo ha demostrado, especialmente, en esta segunda vuelta, todo un trampolín para su carrera después de la difícil campaña vivida en Leganés el año pasado y de su laborioso transitar por Hércules, Valencia B, Granada y Nástic.

En el Toralín marcó el primer tanto morado (el cuarto de su cuenta particular) y asistió a Cristian en el segundo, siguiendo la exitosa senda de Chapín o el Mini Estadi, por poner un par de ejemplos (en ambos sirvió a Kepa los goles de la victoria). Valgan para acotar el gran momento del futbolista, en estos momentos obligado a multiplicar sus funciones y sus aciertos en el plano ofensivo ante el tramo de menor brillo que viven Álvaro Antón y Azkorra.

Pero Vicente no basta. El Depor no acaba de despegar con rumbo a la tranquilidad. Casualidad o no, desde el anuncio de la querrella de la LFP, el equipo de Terrazas no ha sido capaz de ratificar su progresión anterior. Así se manifestó de forma más evidente ante Castilla y Sabadell, y seguramente también en el oscuro partido de Jerez pese a la victoria. Bien es cierto que el empate de Ponferrada se reviste de cuantiosos méritos. El temprano gol de los locales a los 20 segundos de juego vino acompañado de una gran reacción del Depor y el punto ha de valorarse desde la clasificación de altos vuelos de la Ponferradina y sobre la última secuencia de resultados de los bercianos (habían enlazado tres triunfos consecutivos en su campo).

Sea como sea, la jornada no varía las distancias y el Deportivo conserva cuatro puntos de renta sobre la zona de descenso, su lucha y una batalla que vivirá un combate clave la próxima semana. El Hércules visitará el Escartín para disputar un partido que puede catapultar a los guadalajareños o meterlos en el fango definitivamente. Un día clave ante el que el Depor tendrá que apelar a su buen rendimiento como local de los últimos meses, al halo dulce de Vicente y a la hipotética resurrección de su sistema defensivo -algo debilitado en los últimos encuentros- y de algunos de sus futbolistas clave.

El debate del ‘9’ sigue vivo. El último apunte de este Hexágono será para el asunto que centró las líneas del artículo de la semana pasada. Como era previsible, Terrazas deshizo la fórmula Azkorra-Juanjo de la primera parte de Chapín y recuperó su apuesta habitual con Cristian en el once y Antón y Erice por detrás de Azkorra. Sin embargo, sospecho que el debate del ‘9’ sigue latiendo. Kepa volvió a sustituir de forma más o menos prematura al ariete vasco (minuto 62), una muestra más de la pugna entre ambos y, seguramente, de las opciones crecientes de Kepa para tornar el pulso a su favor en las próximas semanas.

Será uno de los aspectos a discutir y observar en las siguientes comparecencias del equipo alcarreño, cada vez más trascendentes y con menor margen de error. El mejor Deportivo debe aparecer para desterrar riesgos y asegurar la permanencia antes del imprevisible y traicionero tramo final del campeonato. Sin duda, un triunfo ante el Hércules allanaría sensiblemente la pendiente de la escalada.