Próxima parada: desconcierto

El cambio de las líneas de autobus genera caos y desconcierto en su puesta de largo. // Foto: GuadaNews

El cambio de las líneas de autobus genera caos y desconcierto en su puesta de largo. // Foto: GuadaNews

Por Abraham Sanz

Si hay un servicio que sistemáticamente no ha cumplido las expectativas de los usuarios en Guadalajara, ese ha sido el de autobuses. Tiempo atrás, quizá, porque las distancias en la capital alcarreña nunca fueron elevadas salvo para los vecinos de Manantiales para quienes, este servicio se convierte en indispensable; la espera no compensaba el beneficio producido por ser conducido al lugar de destino. Reforma tras reforma del mismo, ningún gobernante municipal ha dado con la tecla debido a que ninguno ha atendido de forma integral el transporte público bien sea a través de autobus u otros medios de locomoción. Ésta es el segundo rediseño del servicio del equipo de Gobierno de Antonio Román y su apuesta se basa en líneas más rápidas para lo que recorta presupuesto y paradas. Una mejor racionalización del servicio hubieran sido más líneas, con menores recorridos y una elaborada conexión entre ellas que permitiera elevar su uso, ya que el número de viajeros -de pago- decaía en las últimas anualidades.

El acceso al Hospital Universitario y la conexión con Renfe, son dos de los pilares fundamentales del nuevo dibujo de este servicio cuya puesta en marcha fue ayer y ya ha dejado muchas dudas a los primeros usuarios. En primer lugar, por la premura con que se ha realizado la modificación de la fisionomía de la mayor parte de las mismas; y en segundo, por la escasez de información facilitada pues muchos de los folletos buzoneados no han llegado ni a la zona nueva de la ciudad ni a todos los vecinos de los barrios periféricos como Escritores o Balconcillo. Craso error, pues ayer día 1 de abril, se convirtió en un auténtico caos para todo aquel que quería hacer uso del transporte público y que, en su gran mayoría desconocía tanto los cambios, las paradas suprimidas o que línea debía tomar ahora para alcanzar el punto de destino elegido.

En pleno siglo XXI, donde la sociedad de la información es un hecho, que aún existan problemas de este tipo, da que pensar sobre la capacidad de maniobra de este Ayuntamiento ante un problema de envergadura como es el hecho de afrontar un cambio tan brusco y en tan breve periodo de tiempo. Si bien, los medios de comunicación se han hecho eco, ha faltado un contacto más directo con el ciudadano donde, los Consejos de Barrio podían haber sido utilizados para facilitar la información referente a cada una de las zonas de la capital para que, a su vez, el movimiento vecinal hubiera hecho de correa transmisión de la información y así, haber llegado al día crítico con una menor presión a la existente.

Cierto es que durante estos días se han habilitado puestos informativos, los propios conductores son los primeros informadores y al igual, se han abierto líneas telefónicas que permitan resolver dudas al instante debido a que la falta de información y el desconcierto ha sido generalizada. Un importante despliegue, conocedores de que la información no había llegado a todos y de que, todo gran cambio, supone un elevado nivel de desconcierto. Más aún, cuando los grandes usuarios de estas líneas son, fundamentalmente, personas mayores cuyo contacto con la red de redes aún es escaso por lo que hubieran precisado de mayor información previa para estos días iniciales.

No obstante, cabe apuntar que en líneas generales que el nuevo diseño del servicio de transporte urbano, no supone un gran cambio de planteamiento al existente, aunque si aboga por el ahorro de kilómetros y de tiempo.Se han buscado conexiones más directas con los principales focos de interés de esta prestación como son el Hospital, la estación de autobuses y Renfe. Para ganar tiempo al tiempo, no se han incrementado las frecuencias o las líneas; sino que se ha optado por la opción más fácil, reducir paradas provocando nuevos problemas a los usuarios.

Lograr un servicio más sostenible no sólo se consigue incorporando vehículos de gas natural comprimido; sino logrando una mejor racionalización de itinerarios y frecuencias para que el usuario realmente sienta que le es útil dejar el coche en casa y utilizar el transporte público. Esta reforma, inicialmente, no consigue ambas premisas pues supone una importante ampliación de la hecha años atrás, metiendo mano en asuntos espinosos como eran la parada de la L5 en la Rosaleda; la supresión de las paradas en General Vives Camino y, añadiendo una problemática nueva como son las dificultades de acceso por ejemplo con Santo Domingo, donde su acceso ha quedado limitado a apenas una línea cuando es uno de los puntos donde nace la vida del centro de la capital.

También llama la atención que una vía como la avenida de Castilla sólo tenga una parada en su línea circular o que se haya abierto el puente de Dalí sólo para el uso de los autobuses. Su apertura es un grito de esperanza porque supone que al fin esa infraestructura, que veíamos año tras año sobre la A-2 como era inutilizada, por fin comienza a ser útil para enlazar con los nuevos desarrollos al otro lado de la autovía y que, permitirá, sin duda, descongestionar el tráfico de esta zona; demasiado denso en horas punta.

Sin duda, falta alguna línea directa tanto de los barrios periféricos –Las Lomas, Las Cañas, Escritores o Manantiales- que conecten directamente con el centro y, a partir de aquí puedan tomar otro autobús que les distribuya hacia los diferentes puntos de la ciudad; aunque por el contrario, es valorable la cifra de búhos así como los posibles refuerzos que se realizarán aunque se haya reducido el número de vehículos para este transporte.

Si las frecuencias se cumplen y las conexiones planteadas –para lo que existe el transbordo cero- entre líneas también logran un buen nivel de eficiencia; al menos, lograremos que el sector más informado y más joven de la ciudad se enganche a este servicio. Eso sí, el distanciar todavía más las paradas, especialmente en barrios cuya media de edad es elevada, es un error que se debería corregir para que este servicio siga siendo más accesible para todos los ciudadanos. Y a su vez, si se consiguiera una acuerdos tarifarios para los usuarios del servicio del plan Astra o una buena sintonía con las frecuencias de estos buses, también permitiría que más de uno los utilizara para moverse por la ciudad.

En definitiva, todo cambio genera incertidumbre y desconcierto. Y si bien, este rediseño de las líneas de autobús traerán nuevos avances tecnológicos, es la base de una nueva reforma ya que nadie se atreve a meter mano de un modo integral y consensuado a un servicio que, tradicionalmente, no funciona bien en esta ciudad. Y si no, al tiempo.

1 comentario en “Próxima parada: desconcierto

  1. Y eso por no hablar de los horarios de autobuses. Las líneas comienzan a funcionar más tarde que antes y acaban antes que las anteriores. La consecuencia de esto, sobre todo, por la mañana, es que es absolutamente imposible coger un autobus urbano que te acerque por ejemplo a Renfe desde los nuevos barrios o la estación de autobuses para coger el autobus o el tren a Madrid y llegar antes de las 8:30 o 9:00 horas a muchos lugares de Madrid. Y son muchos los estudiantes y trabajadores que lo utilizan. Esto es un auténtico caos.

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