Más vale prevenir…

Portada de la iglesia del Monasterio de Bonaval en Retiendas. // Foto: www.guadaque.com

Portada de la iglesia del Monasterio de Bonaval en Retiendas. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Marta Perruca

Me decía, cierto día, el profesor José Luis García de Paz en relación al patrimonio de esta provincia, que “quien tuvo, retuvo”. Lo cierto es que solo hay que darse un paseo por nuestros pueblos para constatar la belleza de los vestigios que la historia ha dejado a su paso. Sin embargo, no puedo evitar pensar en qué fue de la ciudad de los campanarios que en su día fue Guadalajara, dónde quedaron sus palacios renacentistas y el imponente alcázar, hoy reducido a escombros.

Para mí lo evidente es que es preferible “prevenir que lamentar” y que tanto en cuestiones de cultura y patrimonio, como en cualquier otra, como es la vertiente económica, de la que ahora estamos pagando la factura, o en Educación y Sanidad donde desde hace tiempo amenaza el lobo, de lo que hagamos ahora tendremos que dar cuenta en el futuro.

Me pregunto qué es lo que tiene que ocurrir para que salten las alarmas y quienes tienen la potestad de poner en marcha la maquinaria para que se adopten las medidas precisas, lo hagan.

En el verano de 2011, uno de los tres muros que sustentaban las ruinas románicas de Bonával, en la localidad de Retiendas, se desplomaba. La Administración tardaba cuatro meses en actuar y lo hacía poniendo un vallado perimetral, no para salvaguardar estas ruinas románticas de gran belleza, sino para evitar que turistas y curiosos salieran lastimados ante un posible nuevo derrumbe.

El empeño de los vecinos de la zona por preservar y consolidar uno de los pocos ejemplos de su patrimonio es una historia desafortunada que se ha alargado por más de dos décadas.

El Trienio Liberal con la Desamortización de Mendízabal, en 1821, plantó la semilla de la decadencia en sus muros. Los monjes, que habitaban el cenobio, se retiraron a su casa madre en Toledo y éste pasó a manos privadas que no se preocuparon de su conservación. Bonával llegó a nuestros días con más de 500 propietarios en paradero desconocido, lo que obstaculizaba cualquier intervención por parte de la Administración. Tras una ardua labor de investigación, que se llevó a cabo con la colaboración de los servicios jurídicos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se consiguió convocar una asamblea general en la que la mayoría de los propietarios dieron el visto bueno a una cesión por 50 años al Ayuntamiento de Retiendas.

Una vez cumplido este trámite, se elaboró un proyecto de reconstrucción y consolidación que tenía como cometido acceder al 1% Cultural. El presupuesto necesario ascendía a 100.000 euros.

Pero en esta historia el esfuerzo, el empeño, el tesón y la voluntad no obtuvieron su merecida recompensa. La crisis volvió a levantar un muro similar al que se desplomaba en 2011 y, de momento, de nada han servido las iniciativas emprendidas por el Consistorio y la asociación cultural “Buen Valle de Retiendas”, surgida para la promoción y conservación de este complejo monacal.

Hoy Bonaval, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), vuelve a las páginas de la actualidad gracias al grupo de Defensa del Patrimonio Histórico Artístico de Guadalajara, que reclama al Gobierno regional  su conservación y restauración mediante un escrito. Hace apenas dos meses, esta misma organización, iniciaba una campaña de recogida de firmas en change.org.

Pero éste no es el único ejemplo de patrimonio en peligro de desaparecer en la provincia. En las mismas circunstancias se encuentran los monasterios de Óvila o Sopetrán  y la iglesia románica de Villaescusa de Palositos, por poner solo algunos ejemplos, mientras la crisis ha puesto fecha de caducidad al Plan del Románico, la única iniciativa preocupada en la conservación de nuestros tesoros olvidados.

Y de esta manera, lo que el paso del tiempo retuvo de la riqueza patrimonial de nuestra provincia se desvanece paulatinamente sin que nadie ponga las medidas preventivas que evitarían nuestros lamentos futuros.

Supongo que, como yo misma he hecho en tantas ocasiones, cuando dentro de algunas generaciones alguien vea las instantáneas de las hermosas ruinas de estos templos y cenobios se preguntarán ¿qué hicieron nuestros antepasados para conservarlos? ¿por qué los dejaron desaparecer?

2 comentarios en “Más vale prevenir…

  1. Que pena de patrimonio y que lastima de Administración. Podrían dedicarse recursos económicos para, por lo menos, consolidar, las ruinas del monasterio de Bonaval y las murallas de Palazuelos, por ejemplo. Se crearía empleo y se dinamizaría la zona. Da gusto ver el castillo de Sigüenza (totalmente reconstruido), ahora lleno de turistas, y dando dinero. Si nuestro abandonado patrimonio lo tuviesen los americanos, seguro que lo rentabilizarían, pero nosotros nos dedicamos a malgastar los dineros públicos, haciendo aeropuertos sin viajeros, carreteras sin transito, y levantando aceras en buen estado, para volver a ponerlas. El Monasterio de Bonaval es una joya romántica, enclavada en un valle precioso, cuya conservación es prioritaria. Si el Ayuntamiento de Retiendas no puede hacerlo, por sustitución debe hacerlo la Administración, o cederse mediante concesión administrativa, buscando recuperarlo. Sería una magnífica puerta de entrada a la sierra del Ocejón.

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