Los límites de la teoría de la conspiración

Javier Tebas, presidente provisional de la LFP, durante una de sus comparecencias públicas.

Javier Tebas, presidente provisional de la LFP, durante una de sus comparecencias públicas.

Por Roberto del Barrio

Las Palmas recurre por enésima vez en su cruzada absurda contra el Deportivo, se conoce que la auditoría encargada por el CSD refleja graves irregularidades en la ampliación de capital del club (lo anunció Radio Castilla-La Mancha al inicio de la semana) y llega el Huesca, equipo de la ciudad de Tebas, al Escartín. Conclusión de los victimistas: la teoría de la conspiración, en su máxima expresión, se instala en Guadalajara. Un atropello, indignación absoluta en un amplio sector de la masa social alcarreña aferrada a esa idea.

Demasiado sencillo, demasiado burdo, demasiado irreflexivo, en mi opinión. En los últimos días, he asistido con cierto asombro al crecimiento de esa corriente, seguramente útil en el momento de la explosión de la querella de la LFP como método de defensa, pero sin demasiado recorrido ya a estas alturas de la película. Resulta que de la parte se hace un todo, y que de la interesada gestión de Tebas (evidente) se construye una teoría con algunas aristas realmente absurdas.

No seré yo quien niegue evidencias: como que el funcionamiento de los organismos del fútbol es absolutamente partidista, que el poder dicta a su antojo y que el C.D. Guadalajara tiene tan poco peso en ese escenario que se ha convertido en un blanco fácil. Ya escribí aquí que cualquiera se atreve con el Depor, como muestra el demencial empeño de la U.D. Las Palmas, y añado ahora que si lo que se pretende es limpiar la casa del fútbol, se está empezando por castigar a uno de los que menos ha manchado. Hasta aquí, y sólo hasta aquí, llegan mis lamentos.

Ni un centímetro más lejos, sobre todo porque tampoco es acertado comparar la millonaria, criticable y sonrojante deuda del fútbol español (Hacienda y Seguridad Social) con el caso deportivista, que se refiere a un posible fraude en su inscripción en la competición. Casos incomparables, por mucho que duela que la cantidad de la ampliación de capital sea ínfima en comparación a las otras.

Aunque más allá de todo eso, durante la última semana los defensores de la teoría de la conspiración han llevado al extremo el asunto, elevando a verdades absolutas aspectos poco sólidos. Atendiendo a ese maquiavélico contubernio, la información sobre la auditoría poco menos que se habría hecho pública por orden, deseo y sueño de Javier Tebas, aprovechando el vital encuentro de «su equipo» en el Escartín (por cierto, si alguien piensa que Tebas es un ídolo admirado en la capital oscense se equivoca bastante). De nada sirve que haya sido el Consejo Superior de Deportes el que encargara la auditoría, ni que este organismo gubernamental esté tan presente como la LFP en todo el proceso administrativo abierto contra el club. Ambos van de la mano en el nuevo reglamento económico y no conviene olvidarlo.

Pero los tentáculos de la teoría de la conspiración suelen obviar el papel del CSD en su argumentario. Tebas y su LFP son el coco, ya hay enemigo público. ¿Para qué más? ¿Para qué profundizar? Una víctima y un culpable. Sufiente reparto para esta película y suficiente argumento para ver fantasmas en cada esquina. Parece que la teoría de la conspiración resta peso a la existencia de una querella en el juzgado (Retuerta acude mañana), una auditoría negativa y un expediente administrativo con muy mal aspecto.

El acento se pone en que viene el Huesca y en el hecho de que los periodistas hagan su trabajo contando algo que, además, se podía intuir desde el primer día, ya que el club, en el inicio del proceso, no pudo demostrar ni en la LFP ni en el CSD que la ampliación se realizara según la norma. Pero lo que desestabiliza no son los nubarrones negros, sino que se cuente que existen.

Además, esa teoría de la conspiración parece haber calado en el vestuario, según las palabras de algún futbolista (Álex Ortiz), lo más parecido a un portavoz institucional que ha tenido el Club Deportivo Guadalajara en todo este tiempo. «Sabemos de dónde viene todo», declaraba el central en una reciente rueda de prensa, escondiendo la mano y queriendo decir sin decir. Al respecto: ¿Ésa es la opinión del club? Y si es, ¿por qué no se denuncia públicamente y se pone el grito en el cielo? ¿Por qué no se defiende el honor de la institución ante semejante atropello? El silencio es la respuesta desde los despachos.

Los arbitrajes, exentos de la mano negra. Eso sí, el temido partido con el Huesca, la máxima expresión de la teoría conspiratoria, acabó con victoria del Deportivo y un arbitraje atroz que despedazó cualquier opción visitante. No quiero ni pensar todo lo que se hubiera comentado si las decisiones arbitrales hubieran sido las mismas en perjuicio del Depor. El sector más radical esperaba algo así como a Tebas vestido de negro expulsando a seis jugadores morados, quizá para reforzar toda la película, aunque un claro síntoma de ignorancia. Sobre todo porque la LFP no participa ni en las designaciones, ni en los ascensos y descensos de los colegiados. Ése es un coto cerrado de la Federación Española y, de hecho, una de las principales reivindicaciones de Tebas a Villar (participar en todo ello) en su recién estrenada presidencia -de momento provisional hasta las elecciones- de la Liga de Fútbol Profesional. Otro de los límites con los que se topa la teoría de la conspiración.

3 comentarios en “Los límites de la teoría de la conspiración

  1. Buena reflexión sobre la que estoy de acuerdo. Sin embargo yo le doy más importancia a lo que tu pasas de puntillas ¿por que al Depor? ¿por que solo al Depor? ¿por que con querellas, amenazas de descenso y no con propuestas de soluciones? ¿por que en mitad de la competición? ¿por que las filtraciones? Muchas preguntas y muchas dudas. Si no gusta conspiración, busquemos otro apelativo: «chivo expiatorio» «cabeza de turco», que comiencen por los mayores defraudadores.
    PD El arbitraje del sábado lamentable. Quizá no haga falta persecución arbitral y la suerte esté echada.

  2. Hola Carlos, muchas gracias por participar y comentar el artículo. Evidentemente, que rechace la idea de una conspiración global y la postura victimista de una gran parte de la masa social no significa que niegue la evidencia de que si esto pasa es porque la Liga (Tebas) quiere dar ejemplo con el Depor y ha empezado a ejercer autoridad con el más débil.

    Como he escrito aquí y he dicho últimamente en la radio, hay algo de inmoral en que se ponga la lupa en el Depor para empezar. ¿Por qué? Seguramente porque es un blanco fácil al tratarse de un recién llegado sin historia en el fútbol profesional y procedente de una ciudad pequeña con una masa social también pequeña. También porque no tiene ningún peso en la LFP y posiblemente sus representantes (Germán Retuerta) no gocen de un gran cartel en Madrid.

    Todo eso pesa y puede ser cierto, pero no olvides que este año el protocolo que firmaron LFP y CSD hace a este segundo organismo tan partícipe como al primero del control económico de los clubes. Es importante no olvidarlo, hablamos del Consejo Superior de Deportes, palabras mayores.

    En cuanto a amenazas de descenso, la LFP no ha amenazado con nada, símplemente ha abierto un proceso administrativo que, según la normativa, incluye varios tipos de sanciones, siendo la más grave el descenso. Es un matiz importante.

    Y lo de los defraudadores lo explico en el artículo de hoy. Queremos comparar casos radicalmente distintos. La deuda millonaria de los clubes es con Hacienda y la Seguridad Social, en muchos casos renegociada de cara a los próximos años con esas instituciones (una deuda vergonzosa, está claro). Pero en el caso del Depor no hablamos de eso, sino de una supuesta irregularidad en la inscripción en la competición. Si la ampliación de capital se hizo mal, la inscripción en la LFP es errónea. Supongo que, precisamente, el obligar a una ampliación de capital es una especie de garantía para que los clubes tengan una solvencia que les permita salir adelante y no endeudarse hasta esos límites en sus primeros años en el fútbol profesional.

    Con lo de los arbitrajes lo único que quería plasmar es que se ha llegado a un punto en el que se duda de todo y se ven fantasmas por todas partes. El mayor problema está en aquella ampliación y en las consecuencias, graves consecuencias, que pueda tener si no se demuestra que fue correctamente ejecutada. No todo se puede justificar con Tebas, lamentablemente.

  3. Pues a mi el arbitraje me pareció malo. El Huesca hizo tres cosas en el partido, colgar balones, darnos patadas siendo permitidas y protestar TODO desde el minuto 0. Por no hablar de esa habilidad que tenían de que siempre algún jugador del Huesca se caía en las jugadas determinantes dentro del área.

    La cabeza de esos árbitros estaba a reventar por culpa de ese equipo. Si hubieran venido a ganar seguro que hubieran sacado algún punto, pero vinieron a lloran y protestar y lo único que se merecen es lo que nos está pasando a nosotros.

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