Hace falta un plan

Oficina SEPECAM Guadalajara. / Foto: elboletinonline.com

Oficina SEPECAM Guadalajara. / Foto: elboletinonline.com

Por Yago López

Se cumple esta semana el segundo aniversario de la aplastante victoria del Partido Popular tanto en las elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha como en las locales de Guadalajara capital. Unos resultados históricos en ambos casos, el primero por ser la primera ocasión en la historia de la región en la que los populares llegaban a Fuensalida y en el segundo por la abismal diferencia de votos que Román le sacó a su opositora socialista, Magdalena Valerio, logrando un total de 16 concejales –un número que ni siquiera el más optimista dirigente del PP esperaba alcanzar-.

Al igual que Cospedal, el alcalde de la capital alcarreña, Antonio Román, se cansó de decir antes y después de las elecciones, por activa y por pasiva, que su máxima prioridad era, es y será el empleo. Una mentira –vista su gestión en estos 24 meses- que no por mucho repetirla hasta la saciedad se ha convertido en verdad. Los datos no le respaldan, Guadalajara ha superado la terrible barrera de los 25.000 parados, pero, sobre todo, lo que no sostiene su discurso es su falta de actividad.

Uno puedo comprender que en una coyuntura como la actual, con el bloqueo de crédito impuesto por los bancos y la escasa reserva económica de las familias y las PYMES, muchos proyectos no acaben de despegar a pesar de la puesta en marcha de unas buenas políticas de empleo. Se puede pecar de ineficaz e incluso es más que tolerable un error en las previsiones de creación de empleo si al menos se intenta. Lo que no tiene ni pies ni cabeza es la inactividad absoluta en esta materia del Gobierno regional –que es en realidad el órgano competente- y también de la administración local, que no puede lavarse las manos en este asunto, cuando además tiene tanto que aportar.

Precisamente promovidos por el Ayuntamiento –aunque con financiación fundamentalmente europea- se han puesto en marcha en la capital una escuela taller de apicultura y otra de cultivo ecológico de hongos. La idea en principio parece magnífica: formar a desempleados en una labor autóctona con una cierta proyección comercial que puede desembocar en empresas solventes que generen puestos de trabajo a la vez que mantengan una actividad sostenible propia de la zona, preservando además una actividad tradicional alcarreña. Claro que lo que en principio puede ser un plan redondo se convierte fácilmente en un fiasco si no se realiza en condiciones.

Atiborrar de teoría a los jóvenes desempleados sobre el cultivo de la miel y las setas, ponerles a limpiar naves y no dotarles del más mínimo conocimiento empresarial es vender humo y hacer perder el tiempo a personas a las que, al contrario de lo que muchos dirigentes están empeñados en pensar, no les sobre ni un segundo. La postura de esperar pacientemente a que amaine el vendaval no es una posibilidad y lo es menos aún jugar con la ilusión, la inocencia y el esfuerzo de los desempleados.

Me cansa contemplar una batalla constante y estéril entre los principales partidos políticos en la capital alcarreña cargada de reproches y sin apenas aportaciones constructivas. La oposición critica de manera sistemática la política de Román, y éste es incapaz de escuchar una sugerencia de sus rivales no vaya a ser que ganen algún voto. En lugar de todo esto y visto que aún quedan dos años hasta los próximos comicios, les sugiero a todos ellos, y en especial al señor alcalde, que antepongan por una vez los intereses de los ciudadanos y pongan en marcha de manera conjunta un plan de empleo local que de verdad sea útil a los desempleados de la capital.

En el caso de la apicultura y el cultivo ecológico de hongos, le insto a que apuesten seriamente por una formación realmente profesional en el desarrollo de esta actividad y en la creación de empresas que puedan incorporarse de una manera competitiva al mercado.

Para ello, resulta esencial reforzar la oficina municipal de empleo para asesorar de manera adecuada a los nuevos emprendedores, de forma que puedan sacar adelante sus proyectos empresariales, en muchos casos brillantes, y evitar así que acaben perdiéndose en un cajón sepultados por las engorrosas trabas burocráticas y la falta de apoyo institucional. Esta es solo una forma de dinamizar el empleo que se puede complementar con otras muchas políticas, pero por algo se empieza. Lo que no se puede permitir es que los talleres de empleo sirvan como hasta el momento para que los desempleados maten el tiempo, en lugar de para lograr su inserción laboral.

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