A mi amigo incrédulo

Por Marta Perruca

Vista desde el Castillo de Alpetea, en el Parque Natural del Alto Tajo. // Foto: M.P.

Vista desde el Castillo de Alpetea, en el Parque Natural del Alto Tajo. // Foto: M.P.

“Pero que pesadita te pones a veces, Marta. Todo el día con tu pueblo en la punta de los labios. Que sí, que ya lo sabemos: Que Molina de Aragón es tierra de paisajes sublimes y gentes orgullosas; que puedes perderte en el silencio de lugares por los que parece que el hombre nunca hubiese plantado su huella y al mismo tiempo, respirar siglos de historia, cultura y tradiciones…” En parte, tenía razón, y cuando mi amigo incrédulo la tiene no suelo quitársela. Sin embargo, llevaba tanto tiempo esperando este momento…

“¡Pero esto que me estás contando es algo muy gordo!”, recuerdo que exclamé la primera vez que Juan Manuel Monasterio me comentó, hace ahora cuatro años, que el Museo Comarcal de Molina de Aragón estaba elaborando un proyecto para que toda la comarca de Molina de Aragón y el Alto Tajo fuera declarada Geoparque.

A veces tiene razón y yo no se la quito, pero entonces, tan incrédulo como siempre, me dijo que era una locura. Que sólo un molinés, en este caso de adopción, es capaz de un disparate de ese calibre: “Abordar un proyecto de tal magnitud desde las modestas instalaciones de un museo comarcal”. Claro, que el Museo molinés se ha convertido en un referente nacional, aunque él no se lo crea, porque todavía no se ha dignado a visitarlo, y el proyecto de geoparque ha ido madurando con el paso del tiempo hasta estar listo para superar la prueba de fuego.

Estructura geológica en forma de pliegues en Cuevas Labradas. // Foto: M.P.

Estructura geológica en forma de pliegues en Cuevas Labradas. // Foto: M.P.

Además de incrédulo, él no es más que otro de esos ilusos que confunden las ideas brillantes con locuras y, a aquellos que tienen un sueño, con locos chiflados, porque todavía no conoce que existe un lugar donde los sueños simplemente esperan a que llegue alguien que crea en ellos para hacerse realidad.

“Dios los cría y ellos se juntan”, me dijo cuando le argumenté que no estaba sólo, que el proyecto estaba respaldado por los representantes del Parque Natural del Alto Tajo y el Instituto Geológico y Minero de España. Debe ser que hay locuras contagiosas, porque ninguno de los miembros que fueron llamados a formar parte del Comité científico asesor del Geoparque se negó a ello cuando se les propuso: catedráticos, profesores de universidad, científicos, investigadores… De hecho, todos aceptaron con gusto la encomienda.

También sumó su apoyo la Diputación Provincial y, aunque de una manera más tímida, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Poco a poco fueron entrando los ayuntamientos, las asociaciones y los agentes económicos y sociales de la zona.

Comité científico asesor del Geoparque de Molina de Aragón y el Alto Tajo. // Foto: M.P.

Comité científico asesor del Geoparque de Molina de Aragón y el Alto Tajo. // Foto: M.P.

Llegaron los estudios, las investigaciones, la celebración de congresos, geologías, jornadas de geodiversidad orientadas a la comunidad científica; la edición de guías científicas y de rutas senderistas y en bicicleta; se trazaron georrutas a norte y a sur de la comarca y se instalaron carteles y señalizaciones elaborados con mucho mimo.

También sufrimos decepciones y tuve que soportar la mofa de mi amigo incrédulo cada vez que recibía, como un jarro de agua fría, la noticia de que otro año más, la Red Europea de Geoparques no nos iba a evaluar. Pero eso no parecía afectar demasiado al comité de locos que se habían contagiado de geoparque y que ponían la misma ilusión y esfuerzo en su trabajo diario, a pesar del chaparrón.

Todavía son muchos los que, como mi amigo incrédulo y a pesar de todo, se niegan a creer; los que se empeñan en ser agoreros y en poner palos a las ruedas a las oportunidades con su tozudez.

Por mi parte, estoy contando los minutos de nuestro encuentro, Sé que no es mi estilo, pero esta vez haré una excepción, porque tengo unas ganas locas de restregarle por la cara que esta vez lo hemos conseguido: Por fin la Red Europea de Geoparques enviará una comisión, que se desplazará hasta la comarca entre el 18 y el 23 de julio para evaluar la zona. Pero la euforia será mayor cuando los evaluadores se encuentren con un territorio convencido; una vez que esas personas tozudas se quiten el velo de la incredulidad y asuman este proyecto como una auténtica oportunidad de futuro. Entonces, con toda seguridad, volveremos de la XII Conferencia de Geoparques Europeos el 6 de septiembre con nuestro sueño hecho realidad.

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