Peregrinaje sanitario

Por Concha Balenzategui

María Dolores Cospedal, el 13 de mayo de 2011 en El Casar. // Foto: PP CLM

María Dolores Cospedal, el 13 de mayo de 2011 en El Casar. // Foto: PP CLM

“Cuando yo sea presidenta de Castilla-La Mancha, que estoy segura de que lo seré con vuestra ayuda, ya lo hemos acordado con la Comunidad de Madrid, con Esperanza Aguirre: firmaremos y cumpliremos -porque no sólo vale firmar, hay que cumplir- el convenio de colaboración necesario para que los ciudadanos de toda Guadalajara puedan recibir asistencia sanitaria en Madrid. Y los madrileños, aquí en Guadalajara, si quieren, también”. Lo dijo María Dolores Cospedal el 13 de mayo de 2011 en la localidad de El Casar. La entonces candidata a Fuensalida, prosiguió: “Algunos dirán que este convenio ya existe. Sí, pero como no pagan, pues no se puede cumplir (risas en el auditorio). Claro, es que es de risa si no fuera tan serio, porque la salud es lo más importante”.

Las palabras de Cospedal siguen en las hemerotecas de la red, incluso pueden repasar el vídeo, que no admite manipulaciones ni malas interpretaciones. “Si una persona que vive en Guadalajara necesita un tratamiento que no haya en Guadalajara y tenemos un convenio con la Comunidad de Madrid, ¿no será más lógico que vaya a Alcalá de Henares o a un centro sanitario que esté cerca, aunque esté en la Comunidad de Madrid, a que lo desplacen por ejemplo a Albacete o a Ciudad Real?”, se preguntaba la dirigente popular, ante un nutrido auditorio de simpatizantes entusiasmados, en el que se encontraba José Ignacio Echániz, quien hoy dirige la Consejería de Sanidad en Castilla-La Mancha.

No hace falta abundar en las frases. Han pasado dos años. Ya sabemos que esta promesa se hizo en época electoral, cuando parece que todo vale para ganar. Y en aquella reñida campaña que convirtió a Guadalajara en el epicentro de la comunidad, donde se disputaba la pelea que dio la victoria, se prometieron muchas cosas que el viento se llevó. Hasta un Parador Nacional en Pastrana, del que nadie se acuerda.

Han pasado dos años, y de las palabras de Cospedal sólo se cumplió una cosa: que llegó a Fuensalida. Ya sabemos lo que pasó después, que encontró las cuentas mucho peor de lo esperado -por ella-, las facturas en los cajones, el virus de la herencia recibida y la imposición de reducir el déficit. Aceptemos barco, aunque podríamos debatir largo y tendido. Pero el razonamiento que hacía Cospedal sigue siendo igual de válido, pese a todo ello. ¿No es más lógico, como decía la presidenta, ir a Madrid que a Ciudad Real, también en las actuales circunstancias? ¿No sigue siendo igual de estúpido hacer cientos de kilómetros en busca de lo que tenemos a la vuelta de la esquina, hablando de recursos públicos, máxime cuando estos escasean?

El consejero Echániz, el pasado lunes, tras la firma del convenio de asistencia sanitaria con Aragón. // Foto: castillalamancha.es

El consejero Echániz, el pasado lunes, tras la firma del convenio de asistencia sanitaria con Aragón. // Foto: castillalamancha.es

Han pasado dos años y el consejero Echániz, el mismo que firmó el convenio sanitario de Castilla-La Mancha y Madrid en 2001, cuando él estaba al otro lado, en un despacho del Gobierno madrileño, no ve una solución próxima al tema. Esta misma semana se ha puesto fin al disparate que se estaba cometiendo con los vecinos de la comarca de Molina, los más alejados territorialmente del resto de la comunidad, que desde que gobierna el PP eran enviados también al corazón de la Mancha en lugar de a Zaragoza o a Teruel, para determinadas consultas, diagnósticos y tratamientos.

Lo celebro, realmente, porque era sangrante. Pero no puedo por menos recordar que el de Molina, y lo dijo el propio consejero, era un asunto “testimonial” frente al grueso del problema, que por cantidad de pacientes es el que afecta a todo el resto de la provincia de Guadalajara. Y Echániz ha señalado que Castilla-La Mancha no dispone de capacidad económica para pagar que sus pacientes sean atendidos en Madrid. Y no la tiene, porque los anteriores gobernantes dejaron las arcas en una situación catastrófica, según dice. El “todo se andará”, el “estamos trabajando en ello” que viene a decir Echániz parafraseando a Aznar, no vale. Porque Cospedal estaba cargada de razones cuando se resistía al dislate de los peregrinajes a Ciudad Real o a Albacete en busca de pruebas que se pueden realizar a 55 kilómetros. Con crisis o sin ella.

Pero dicho lo anterior, hay que reseñar que si Cospedal alzaba su voz en 2011, era porque entonces el problema ya existía. Para los que lo hayan olvidado: también bajo el mandato de Barreda viajaban pacientes al corazón de La Mancha. El asunto es que Cospedal, lejos de responder a su palabra y reducir el problema, lo ha multiplicado: Ahora son más veces, más viajes, más pacientes. Dos años después de aquel sencillo razonamiento de la dirigente popular, los guadalajareños no han visto cumplida su promesa.

Crónicas del viaje

A quien no conozca bien de qué estamos hablando, le pondré en situación. Ciudad Real está a 261 kilómetros por carretera de Guadalajara capital. Es decir, unas dos horas y media de viaje. Si el enfermo procede de Atienza, Sigüenza o Mondéjar, pueden ir sumando kilómetros y minutos. El Sescam facilita el viaje en ambulancia, y para optimizar recursos, traslada en el mismo reo a varios pacientes, que han sido citados, a veces, a distintas horas. Por tanto, la ambulancia les recogerá con la suficiente antelación para que el primero llegue a tiempo, y no saldrá del centro manchego hasta que el último haya terminado.

Como la prueba dura, pongamos, unas dos horas, en el mejor de los casos son ocho horas de peregrinaje. El Hospital de Ciudad Real, de pasillos amplios, nuevos e impecables como los de un aeropuerto sin aviones, dispone de un espacio para pacientes “en tránsito”, donde se hacen las esperas. También existe la posibilidad de que un familiar traslade por su cuenta al enfermo, aunque la duración del viaje no se rebaja mucho, y los gastos se multiplican.

Hospital de Ciudad Real, meca del turismo sanitario. // Foto: El Hexágono

Hospital de Ciudad Real, meca del turismo sanitario. // Foto: El Hexágono

Recordemos que hablamos de traslado de pacientes, no de transporte de mercancías. En la mayoría de los casos, estos acuden a la unidad de Medicina Nuclear para someterse a un PET (Tomografía por Emisión de Positrones). Esta prueba permite obtener una imagen de los tejidos y órganos con un funcionamiento anormal, como tumores. Para que nos entendamos: Buena parte de estos “turistas sanitarios” tienen cáncer. Cuando hacen este viaje no están en las mejores condiciones físicas, han sido operados recientemente, o sometidos a sesiones de quimioterapia o radioterapia. La prueba requiere además de seis horas de ayuno previo.

Luego hay otras cuestiones, digamos anímicas, que envuelven el viaje. El paciente sabe que va allí para confirmar que tiene cáncer, para saber su gravedad, si se ha extendido a más órganos de su cuerpo, o para comprobar si el tratamiento que ha recibido ha surtido efecto. Vamos, que el enfermo lleva la procesión por dentro.

Por último, hay que saber que el enfermo se ve obligado a cubrir este tránsito varias veces a lo largo de la enfermedad, para comprobar su evolución.

Son una serie de cuestiones irremediables, porque no dependen de los médicos ni de los gobernantes. Pero lo que sí está en manos de la voluntad de los dirigentes es que estos peregrinajes de jornada completa se quedaran en unas pocas horas… si el centro elegido estuviera en Madrid. “Una vez más demostramos que por encima de las estructuras están los pacientes, que por encima de la burocracia están las personas, y que por encima de los límites territoriales están los ciudadanos que tienen un problema de salud”, dijo el pasado lunes Echániz en Guadalajara. Pero se refería únicamente al Señorío de Molina y al convenio con Aragón.

Le dejo la última frase a Cospedal. La pronunció en aquel acto de El Casar: “Hay que tener claro algo que otros han olvidado: Que todos somos españoles y aquí no hay fronteras, sino que hay comunidades autónomas y podemos compartir servicios para mejorar el bienestar de los ciudadanos”. Amén.

5 pensamientos en “Peregrinaje sanitario

  1. Sencillamente brillante. Subrayo de principio a fin, porque no se puede decir nada más ni mejor. Por desgracia, también yo conozco y confirmo la dureza de las experiencias de estos “turistas sanitarios”. Es deber de todos retomar el sentido primordial de la política, y en particular de la política económica (cómo distribuir los recursos de todos): que los ciudadanos sean el verdadero objetivo. Todavía más, si cabe, en tiempos de crisis. No se me ocurre un reto más apasionante para un político con compromiso y vocación.

  2. Totalmente de acuerdo Concha. Enhorabuena. No se puede dedicar un día entero a realizar una prueba sanitaria. Para el paciente y para el acompañante es una situación desagradable, estresante y sin pizca de intimidad.

  3. El problema es que esta gente, una vez descubiertas todas las mentiras que prometieron en campaña electoral, sí ha conseguido que otras mentiras, a base de repetirlas sin parar, sean aceptadas por mucha gente como “cosas que todo el mundo sabe”. Un ejemplo de estas falacias acatadas como indiscutibles es situar el problema del peregrinaje sanitario como una cuestión de dinero.
    Yo no me lo creo y de esa desconfianza me nacen unas cuantas preguntas que, como nadie va a responderlas, seguirán siendo dudas más que razonables:

    1ª: ¿Esas pruebas médicas cuestan dinero si se hacen en Madrid y no cuestan nada si se hacen en Ciudad Real? ¿Madrid cobra esas pruebas médicas por encima de su coste real? Como la respuesta más probable a las dos preguntas parece “NO”, entonces, ¿dónde está el ahorro de mandar a los pacientes de Guadalajara hasta Ciudad Real? Incluso es probable que sea al revés.

    2ª: El convenio de 2001 firmado por Madrid y todas sus comunidades limítrofes, no solo Castilla-La Mancha, era para que las especialidades médicas que solo tenía Madrid por décadas y décadas de inversiones preferentes y por población, siguieran al alcance de todos los demás ciudadanos españoles y, a cambio, el Estado pagaba a Madrid una cantidad anual por prestar ese servicio. Ese dinero, ¿ha dejado de pagárselo a Madrid el gobierno central? ¿se lo sigue pagando? Si se lo sigue pagando, ¿puede Madrid estar cobrándolo sin cumplir su parte del convenio? ¿Es solo Castilla-La Mancha y en concreto los pacientes de Guadalajara los que sufren este problema o está pasando lo mismo con las demás comunidades limítrofes de Madrid?

    3º. La medicina nuclear estaba entre los servicios que iba a incorporar el nuevo hospital de Guadalajara. Entonces, si es tan caro como dice Echániz garantizar a los pacientes de Guadalajara esa atención médica en Madrid, ¿no habría sido rentable continuar el nuevo hospital en vez de paralizarlo como hizo el PP en cuanto llegó al gobierno de Castilla-La Mancha? Dando por buenas las cuentas de Echániz, a 30 millones de euros al año por dar los guadalajareños esa asistencia en Madrid, ¿en cuántos años se habría rentabilizado la inversión completa del nuevo hospital económicamente (muy pocos, seguro), teniendo rentabilidad social desde el principio?

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