La autoestima por los pies

Germán Retuerta posa junto al Infantado. / Foto: www.marca.com.

Germán Retuerta posa junto al Infantado. // Foto: Nacho Izquierdo (Marca).

Por Rubén Madrid

Toda comunidad humana necesita pegamento para mantener su cohesión y enfrentarse a los enemigos internos y externos. Pero no basta con estar unidos, sino que hay que sentirse unidos. Lograr más puntos en Eurovisión, lucir en una fotografía junto a los líderes mundiales en vísperas de una guerra santa, participar en el G-20, ver a un compatriota poner nuestra bandera en la Luna, mandar en las estadísticas de crecimiento económico y de empleo o encabezar el ránking de países con mayor media de cópulas del mundo son diferentes recursos para mantener alta la autoestima patria. Pero no hay nada, admitámoslo (y ahora lo sabemos), como salir a las calles a festejar el triunfo de la selección de fútbol.

Este deporte ha logrado encerrar en un perímetro de una hectárea todas las pasiones tribales de ayer y toda el hambre insaciable de competitividad de los tiempos modernos.

No hay actualmente mayor aglutinador social que el fútbol para reafirmar la identidad común. Imagino que en otros tiempos conquistar territorio infiel debió de producir la misma subida de hormonas que vencer a los gabachos en la Eurocopa y que los Reyes Católicos regresaron de reconquistar Granada entre vítores semejantes a los que recibió la plantilla deportivista a su regreso de Anduva. Por eso un descenso o un ascenso de fútbol son a menudo detonantes de masivas movilizaciones sociales.

Guadalajara, que durante décadas apenas tuvo noticias de un equipo de fútbol que viajaba a Cebolla para jugar un disputado encuentro contra el Torpedo 66, ha vuelto a soñar con el fútbol. Por eso la confirmación de la noticia del descenso en los despachos a Segunda B, difundida por CLMTV, ha dolido como un disparo a quemarropa en nuestro orgullo local. Durante mucho tiempo se ha aguantado, seguramente con más resignación que indignación, que nos encasqueten dos centrales nucleares, que anegasen pueblos para construir pantanos con los que enviar más de 10.000 hectómetros cúbicos de agua a Levante, que la provincia haya estado siempre relegada en los presupuestos de las administraciones o que estas mismas administraciones no hayan sabido poner freno al abandono del medio rural. Ahora, un asunto meramente lúdico amenaza con levantar una ola de indignación incluso mayor. Pero es que seguramente haya también algo de aquellos otros resquemores en esta virulenta respuesta.

Hay una única reacción posible ante el anuncio de la Liga de descender al Deportivo Guadalajara a Segunda B, un lugar que no le corresponde por méritos deportivos, y pasa por un rechazo sin paliativos. Abandonar el fútbol profesional teniendo mejores números que el Huesca, en puesto de descenso, es con razón motivo de enojo generalizado. El grado de intensidad de la rabia de cada cual es libre: personalmente me parecen mayores otros agravios, pero nada obliga a comparar injusticias entre sí ni a pasar por alto un recorte a nuestro ocio común por haber otros de carácter sanitario, educativo o patrimonial. Me indigna no ver a mi equipo en Segunda como me subleva el lamentable estado del Monasterio de Bonaval, que puedan desaparecer los trenes que van a Sigüenza o que sólo queden tres vecinos en Zarzuela de Galve.

Y bien, el rechazo es indiscutible… pero ¿a quién le culpamos de esta injusticia? ¿Al gobierno o a fenómenos paranormales? Al equipo, por supuesto que no. ¿A la Liga, que sanciona? ¿Al club, que incumple? ¿Pero ha incumplido el club? Llevamos casi medio año discutiendo sobre este asunto. Todos tienen su parte de razón. En asuntos tan turbios y con tal complejidad jurídica a veces la razón depende únicamente del lugar donde se ponga el acento. Emplazo a quienes más entienden a hablar de ello y, en particular, invito a los lectores a no perderse el artículo de Roberto del Barrio del próximo lunes, seguramente más clarificador sobre el núcleo mismo del asunto.

Como ciudadano y aficionado, no obstante, seguiré opinando, que es, avisamos de antemano, una forma de emitir juicios.

¿Qué ha pasado? En todo este tiempo sólo he perfilado dos respuestas posibles al origen del problema:

  • Por otro lado, el caso podría ser el contrario: que la ampliación haya sido irregular y que, por tanto, además de las consecuencias que pueda tener la querella presentada contra el presidente del club, Germán Retuerta, el equipo pierda la categoría porque se considera, como ha dicho la Liga en su último comunicado, que el hecho es “muy grave” y que saltarse así las reglas (los estatutos) debe ser castigado con el descenso. Lo raro es que sólo se haga con el Deportivo Guadalajara, no sabemos si por trato excepcionalmente discriminatorio, porque se ha puesto a huevo como cabeza de turco o porque alguien debe estrenar el serial de ajustes de cuentas que estaría por venir. O por una probable combinación de estos factores.

Comparto el mensaje dicho hasta el empacho de que lo que se gana en el campo no se debería perder jamás en los despachos: ni en los que se hacen ampliaciones de capital ni en los que se deciden sanciones deportivas para infracciones administrativas. Pero puede ocurrir así si las reglas son las que son y marcan un castigo determinado para unas prácticas que habrían sido las que fueron.

Sin información precisa se hace difícil un diagnóstico, pero no acaba ahí la discusión, sino que origina muchas otras. Mientras el club no demuestre lo contrario, y no lo ha hecho, seguirá cundiendo dentro y fuera de Guadalajara la sospecha de que se cometió un error, tal vez de principiante, consistente en algo así como plantarse en el casino para hacerle trampas a Al Capone. No sólo habría sido ingenua la actitud en la operación que está en entredicho, sino que además habría resultado tan chapucera que habría quedado al descubierto en las mismas narices del croupier. Y sí, puede que al final la ganancia haya sido para el que de veras sabe de esta cosa nostra, Al Capone, que se frotó las manos porque no se lo podían haber puesto más fácil.

La plantilla del ascenso a Segunda se paseó en autobús descapotable por Guadalajara. / Foto: La Cronica de Guadalajara.

La plantilla del ascenso a Segunda se paseó en autobús descapotable por Guadalajara. / Foto: La Cronica de Guadalajara.

No me perderé ahora en los efectos colaterales de la polémica, tan trillados: que Retuerta nos ha dado más alegrías que nadie (ley que justificaría que Gila jamás fuese a la cárcel por cometer un crimen), que estamos prejuzgando al presidente (lo que no podemos es sentenciar; juzgar lo hacemos todos: con Tebas, con Retuerta, con Mourinho, con Rajoy y con Melendi) o que lo que menos conviene ahora son versos sueltos, expresiones de división o argumentos en contra del club, mensajes que al final tienden a criminalizar al que tiene las dudas y libra de responsabilidad a quienes las siembra, que no sólo es quien acusa, sino también quien calla y otorga.

Si el club comparte con nosotros que ni el equipo ni esta afición se merece esto, está tardando mucho en buscar el camino más corto, que pasa por demostrar ante toda España su inocencia; y, si no es capaz, que alguien se haga responsable de lo ocurrido, dé un paso al frente y ponga su cabeza a disposición de la Liga a cambio de que no se castigue a jugadores, cuerpo técnico y aficionados con un descenso deportivo del que ellos no son culpables y que parece tan exagerado como aplicar la ley de talión a un glotón que robó un dulce.

#GuadaNoSeRinde, tuitea y retuitea la afición. Se me ocurre que, mientras todo esto se aclara, apliquemos esta etiqueta con ánimos renovados para que la moral de la ciudad no caiga a los pies. Porque sigue habiendo proyectos interesantes y objetivos comunes por los que sumar esfuerzos: precisamente porque #GuadaNoSeRinde, cabe pelear la declaración de Patrimonio de la Humanidad del Palacio del Infantado, confirmada ayer por el alcalde tras ser revelada esta misma semana por Cultura EnGuada. Porque #GuadaNoSeRinde, merece la pena recorrer el largo camino iniciado en la zona de Molina para la declaración de la comarca como Geoparque. También responde al mismo espíritu de #GuadaNoSeRinde reabrir teatros cerrados, construir el campus que se merecen sus estudiantes, retomar las obras del Hospital (nuestros enfermos tampoco se rinden ante la adversidad), exigir los sellos de calidad para nuestros productos, llevar ADSL rural pero sobre todo real a cada uno de los pueblos o colaborar con los emprendedores sin padrinos ni colegas en los despachos pero que se dejan la piel cada  día por una agricultura, una artesanía o un periodismo limpios de contaminantes… Hay muchas más razones para decir que #GuadaNoSeRinde.

Y si hoy mismo el club es capaz de convencernos de una vez por todas de que, como dice, ha actuado sin trampas, entonces no habrá dudas de que estaremos tan dispuestos a movilizarnos por esta campaña como por tantas causas justas. El club tiene una ocasión perfecta de hacerlo esta tarde en la rueda de prensa que por fin ha convocado. Más vale tarde que nunca.

Lo que resulta inadmisible es amenazar con “la guerra social”, como hizo ayer Retuerta con un lenguaje más propio de un islamista radical desde una cueva de Afganistán, sin haber aclarado todavía nada a la opinión pública a la que tendría que reclutar para cerrar filas a su alrededor. Eso, sencillamente, es un llamamiento a la guerra sucia. Aunque digan que Tebas tiene armas de destrucción masiva.

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5 pensamientos en “La autoestima por los pies

  1. Felicidades por el artículo, especialmente por el tercio final.

    Pero lanzo unas preguntas al aire:

    – Tebas tiene pinta de estar muy alejado de ser un tipo “limpio”, pero ¿es Tebas la LFP, o sólo su Presidente? ¿es Tebas el CSD, que reafirmó que hay motivos para la investigación penal en el seno del Deportivo?

    – Se reitera mucho el victimismo de ciudad y equipo “pequeño”, sin duda con cierta veracidad ante los desmanes que hemos vivido en el mundo del fútbol, pero.. ¿Hay algún caso documentado similar a este además del Caso Atlético?

    – La afición y la entidad en sí no es culpable de los desmanes de sus dirigentes, aunque sí podrían ser considerados “cómplices” en el futuro quienes les apoyen si acaban siendo culpables.. pero, ¿a caso existió el mismo respaldo social, y especialmente político en otras ocasiones como la desaparición del Gestesa, del Rayet, del Voley Guada, o del balonmano?

    – Otros equipos se ganaron deportivamente su derecho a estar en ACB o en categorías más altas, como el Voley o el Brihuega FS y no lo hicieron por falta de recursos económicos.. Sean o no criticables los requerimientos de los organismos que regulan estas competiciones, ahí están, y hacer trampas, si se han hecho, no es desde luego el mejor camino..

    Es absolutamente cierto que el fútbol hoy recoge toda esa visceralidad antigua y moderna de la que hablas al comienzo, pero creo yo que en el siglo XXI más vale que dejáramos de ser tan viscerales y aborregados, para ser más reflexivos y centrarnos en los verdaderos problemas que tiene la sociedad, muchos de los cuales están presentes en ese reflejo amplificado que tantas veces nos devuelve el fútbol (corrupción, racismo, intolerancia, clasismo, violencia e irracionalidad).

  2. Estimado Rubén:

    Ya estuve en total desacuerdo con tu compañero Roberto, y como veo que vuelves a repetir los mismos mantras sobre este caso, insisto en recordar:

    1. Que vivimos en España, en un Estado de Derecho. Y en España todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Es de locos, de locos, que se repita una y otra vez que el Deportivo Guadalajara tiene que demostrar públicamente su inocencia. ¡Que es al contrario! Quien tiene que demostrar la culpabilidad de los dirigentes del Club Deportivo Guadalajara es el querellante, el que acusa. Y lo tiene que hacer donde se hacen estas cosas: en los juzgados, con garantías, con pruebas, no en ruedas de prensa, ni en comisiones internas…

    2. La Justicia no se ha pronunciado. No ha dicho ni mu. El único organismo que se ha pronunciado es una comisión interna, de una asociación privada, que es la LFP, y es público y notorio que se ha saltado sus propios Estatutos, que dicen clarísimamente (como ya le indiqué a Roberto del Barrio en un post anterior) en su artículo 70 que cuando los hechos que motivaron la apertura del expediente tengan indicios de delito, la LFP lo tiene que comunicarlos a la Justicia ordinaria -cosa que hizo con la querella- y suspender cautelarmente el expediente hasta que haya sentencia firme.

    3. En esos mismos Estatutos también se dice que el descenso administrativo no es la única sanción posible para los hechos que presuntamente se habrían producido. Es decir, no es como dices tú una cosa de blanco o de negro. Puede haber defectos en la ampliación de capital, puede no haber sido impoluta, pero no por ello tiene que conllevar necesariamente el descenso deportivo, que es la sanción más grave. Los Estatutos prevén sanciones intermedias, incluso para el caso de que se demostrase que las cosas se hicieron mal.

    4. Y en esos mismos Estatutos también se indican otras posibles causas de sanción grave, como tener deudas con Hacienda y/o con la Seguridad Social. Deudas que en España tienen la mayoría de los equipos de Primera y Segunda división y que llegan, según diversas fuentes, hasta los 800 millones de euros. ¿Por qué no se abre expediente a todos esos equipos, y al único equipo al que se desciende desde hace diez años es al Deportivo Guadalajara? Media LFP en Ley Concursal, con clasos flagrantes de administración irregular en muchísimos equipos, y resulta que el único que paga es el Depor. Existe, como ha dicho Antonio Román esta mañana, un agravio comparativo indudable. Decir eso no es paranoico ni conspiranoico, como tampoco lo es el recordar que el presidente de la LFP fue, casualmente, vaya por Dios, presidente y representante del Huesca, el club que en principio se beneficiaría del descenso deportivo del CD Guadalajara.

    En fin, ya sabemos que hay muchísimas más causas para indignarse y para protestar (algunas, bastantes más, que las que tú pones de ejemplo), pero cada uno se indigna con lo que le apetece, e incluso es posible indignarse con todas ellas a la vez.

    Un saludo.

    • En mi humilde opinión, el artículo redunda más bien en el carácter de víctima que el deportivismo tiene en este asunto que en otra cosa, pero hay ciertas contradicciones en lo que dices porque:

      1. España es una Estado de Derecho, pero la LFP es una asociación privada, por lo que se rige por parámetros distintos que podrán ser mejores o peores y nos pueden parecer injustos, pero lo que está claro es que esa asociación privada ya ha dictado sentencia en su seno y de momento no se escucha más disensión que la del propio acusado. Tebas podrá ser un cara dura, pero el silencio del resto de clubes le respalda. El Dépor tendrá que agotar la vía de apelaciones que tenga por delante.

      2. Que las deudas con Hacienda o Seguridad Social sean o no sancionadas con descensos es una decisión particular de la propia LFP, igual que la de descender al Dépor, que basan en que no es igual de grave una deuda que una estafa. Podremos cabrearnos, pero al final la LFP toma una decisión soberana dentro de su organización sobre unos hechos que considera probados.

      Me temo que en todo esto tendrá que ser la justicia ordinaria quién dirima el asunto y, si es cierto el abuso de poder en la LFP, que el Dépor denuncie y la justicia actúe en consecuencia, pero el “mantra” de que el aficionado debe clamar por la inocencia de los dirigentes de su club a ciegas no es precisamente muy razonable.

      PD: Cada uno de indigna por lo que quiere, y creo que Rubén lo deja claro. A mi lo que me entristece profundamente es que con nuestro estado del bienestar desmoronándose lo que mueva a las masas en esta provincia sea el fútbol o los toros…

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