Una mezquita, ¿un problema?

En la imagen, la calle Leopoldo Alas Clarín donde se quiere ubicar la mezquita. // Foto: Google Maps

En la imagen, la calle Leopoldo Alas Clarín donde se quiere ubicar la mezquita. // Foto: Google Maps

Por Abraham Sanz

Dice el artículo 16  de la Constitución en su punto 1 que “se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”. Texto que se ve refrendado en el punto 3 donde apunta que España es un Estado aconfesional y que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán relaciones de cooperación tanto con la iglesia católica como con el resto de confesiones. Sin embargo, este precepto parece asustarnos cuando se habla de la construcción o instalación de futuros templos que no se encuentren vinculados a la tradición católica.

Este es el caso que actualmente está viviendo el barrio de Escritores donde la comunidad musulmana quiere abrir una mezquita que está teniendo el rechazo social de un sector del barrio que se opone por temor a la llegada de este santuario de oración islámico debido a que se vincula al terror con que los terroristas  inundaron España y, concretamente Guadalajara y el Corredor con 14 víctimas mortales, en aquel negro 11-M de 2004. No obstante, aunque la conexión mental entre estos sucesos y el islamismo es evidente, hemos de abrir la mente y pensar que en la sangre de todos los musulmanes no corre esa sed de violencia, sino que sólo buscan vivir en paz en un lugar al que han debido emigrar y donde sólo buscan contar con un lugar para su oración.

Ya hace dos años, este movimiento social se hizo notar en Guadalajara mostrando su rechazo contundente que se escenificó en una manifestación a la que acudieron cerca de 200 personas contra un proyecto que, finalmente, se desestimó por parte del Ayuntamiento por incumplir ciertos requisitos técnicos. Transcurrieron los plazos y ese proyecto que seguía durmiendo en el cajón de algún concejal, parece haber cobrado nuevos bríos y ha motivado que la directiva de la Asociación Amigos Alas Clarín haga un movimiento que roza el esperpento. Han inundado el barrio con octavillas pidiendo la colaboración de los vecinos para comprar el local donde se ubicaría esta mezquita con el único objetivo de que no se instale ahí este templo islamista. No existe un proyecto paralelo de uso ni nada similar, sino que se busca que este proyecto no vea la luz ni por activa ni por pasiva, eso sí, a razón de 1.000 euros por vecino. ¡Casi nada en tiempos de crisis! Y es que la cifra que deben alcanzar es de 180.000 euros para conseguir su meta de que en septiembre, Guadalajara no cuente con su cuarta mezquita en la ciudad.

Si digo bien, su cuarto templo islámico. Este temor sería comprensible sí éste fuera la primera y única mezquita que se quisiera ubicar en la ciudad, sin embargo ya tenemos ejemplos de sobra en la ciudad donde se han ubicado estos lugares de oración y donde no se han producido problemas de convivencia, ni con los vecinos ni con el entorno; sino que han seguido su curso como cualquier otra confesión que realiza sus ritos y celebraciones. Además, las dos últimas se abrieron hace relativamente pocos años (en 2008 y 2009) en el polígono del Balconcillo y otra en la céntrica calle Cervantes, donde la comunidad islámica y cristiana han convivido con total naturalidad. 

En la imagen, las octavillas que se están buzoneando en Escritores.

En la imagen, las octavillas que se están buzoneando en Escritores.

Ese es el camino, apostar por una total normalidad a la hora de integrar las costumbres y tradiciones de cuantos pueblan nuestra ciudad, dando ejemplo de una Guadalajara multicultural que sirva como ejemplo de cómo poblaciones pequeñas, dan pasos hacia la integración social del resto de nacionalidades que conviven aquí, puesto que de unos años a esta parte el maremágnum de nacionalidades, costumbres y confesiones de fe ha crecido y con creces. Y más aún debe crecer, dado que en este mundo globalizado, la búsqueda de un trabajo ya no se limita sólo a tu espacio geográfico vital (tu ciudad, tu provincia o tu país); sino que los horizontes se amplían y hemos de contar con una voluntad abierta a lograr la mejor convivencia tanto cuando somos nosotros quienes marchamos fuera; como cuando somos los receptores de esta población inmigrante.

Es cierto que tanto cristianismo como islamismo se encuentran enfrentados desde tiempos inmemoriales, donde la religión gobernaba el mundo debido a la falta de cultura y el temor a la muerte. Hoy en día, afortunadamente, esos dos lastres que motivaban que la fe en Dios o en Alá rigieran los designios de los pueblos, han sido altamente superados y la religión ha de contemplarse como una opción espiritual que no tenga nada que ver ni con política ni con afrentas propias de otra época. Si conseguimos mirar en perspectiva, por tanto, hemos de comprobar que la instalación de una mezquita en un barrio no ha de convertirse en un drama, sino en un acto de pluralidad religiosa a cuya apertura toda la comunidad del barrio debería estar invitada para que conocieran por dentro lo que es, puesto que buena parte de este rechazo proviene del desconocimiento y por la nefasta imagen que se ha formado en el imaginario colectivo del islamismo, debido a los desmanes de sus dirigentes.

En definitiva, más vale que los vecinos de Escritores –mi barrio desde que nací- se unieran para solicitar mejoras al Ayuntamiento o la Junta como un centro social en condiciones, el acondicionamiento del segundo sector del barrio que no fue mejorado con el Plan E o medidas de mejora de la convivencia con los colectivos de exclusión social que viven en esta zona; que en preocuparse tanto del posible emplazamiento de una mezquita.

La libertad religiosa está a la orden del día y hemos de respetarla para conseguir así un clima de paz y tranquilidad; para así no levantar fantasmas del pasado.

2 pensamientos en “Una mezquita, ¿un problema?

  1. Abraham, sabías que a la mezquita de la calle Cervantes, no pasan las mujeres, ¿eso no es discriminación?, y ¿puedes poner iglesias en los paises árabes?. Libertad religiosa, ¿para quién amigo?. Sólo para ellos, pues veremos en que se convierte esto dentro de unos treinta años. Y te recuerdo que: “No hace tuerto á otro quien usa de su derecho”.

  2. oye saben que en guadalajara capital no es la unica mezquita que hay por ahora hay unas 2 mezquitas que yo sepa una en la calle colombia y una en la calle cervantes la de la calle cervantes es la mas radical y es la que quieren trasladar al barrio de escritores

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