El Fescigu y las grandes historias

Publico votando al final de la primera sesión del FESCIGU. // Foto: www.culturaenguada.es

Publico votando al final de la primera sesión del FESCIGU. // Foto: http://www.culturaenguada.es

Por Marta Perruca

No soy una persona cinéfila. Aunque me abucheen por las calles de esta ciudad que tanto gusta de las artes escénicas, tengo que admitirlo. Ya me gustaría a mí, os lo aseguro, pero carezco de toda destreza visual. Soy una persona, ¿cómo diría yo…?, de visión despistada. Hay quien afirmaría que eso es poco, que soy el despiste personalizado, pero vamos a dejarlo ahí: No soy capaz de reparar en los detalles; de apreciar la calidad compositiva de una imagen o de un plano y, mucho menos, de reparar en cualquiera de los elementos visuales que en un momento determinado pueden llegar a ser decisivos.

Sin embargo, todos los años me planto en la inauguración del Festival de Cine Solidario (FESCIGU), poniendo cara de interesante para disimular. Al final, claro está, voto el corto que más me ha gustado y, por supuesto, afilo mucho mis comentarios críticos en esas deliciosas conversaciones que se plantean, caña mediante, una vez concluida la sección oficial. Y soy mordaz, tanto o más que mis contertulios -bastante más entendidos y autorizados que yo en estas lides-, obviando importantes consideraciones, como que se trata de una de las citas de mayor reconocimiento y calidad del panorama cinematográfico nacional; que este año han batido récords de recepción de obras (alrededor de 600) y que sobrevive cada año, a pesar de que las ayudas se han recortado en un 80 por ciento, a base de propuestas de una gran originalidad para recaudar fondos, por enumerar solo algunos aspectos.

Y es que aun reconociendo mi total y absoluta ignorancia visual –o mejor dicho, despiste-, como he dicho en alguna ocasión, a mí me encantan las grandes historias. y eso es precisamente lo que me gusta del cine. Siempre he pensado que tanto en literatura, como en arte, en cine o incluso, en la vida misma -porque al fin y al cabo, cada cual va escribiendo, renglón a renglón, su propia historia-, no es tan importante la historia en sí como la manera de contarla. Ese es el principal reto al que se enfrenta el director de un corto: Encontrar la mejor manera de contar una historia en unos pocos minutos.

El año pasado no tuve ninguna duda a la hora de introducir en la urna mi votación. La historia en sí podría ser el guión de cualquier bazofia comercial tipo “pastelón” de la factoría Hollywood, pero la manera de contarla me pareció magistral: “¿De qué se ríen las hienas?” (Javier Veiga). En solo unos minutos, captó mi atención, me reí a carcajada limpia y terminé llorando a moco tendido, e incluso me hizo pensar.

Por eso me camuflo detrás de mi cara interesante en estas citas y me infundo autoridad para ser crítica cuando llegan los días de FESCIGU. Yo sí que sé algo de grandes historias: Esas que no te dejan indiferente, que terminan removiendo algo por dentro y, de alguna manera, siento que ya no puedo ser la misma. No sé cuánto tiempo dura esa sensación, ni que consecuencias desencadenará: Existen historias que, como en la vida misma, nos marcan más que otras.

Uno de los momentos de la película "Cadena de favores".

Uno de los momentos de la película “Cadena de favores”.

Hay una película que me gusta mucho, supongo que la conoceréis; la protagoniza el chico de “El Sexto Sentido”. Me refiero a “Cadena de favores”. Una gran historia, ¿verdad? Relata cómo un chaval, inspirado por un trabajo de clase, idea una manera de cambiar el mundo. Consiste en hacer tres favores importantes a personas que realmente los necesiten, con la única condición de que éstas tendrán que ayudar a otras tres personas con este mismo requisito.

Los organizadores del FESCIGU son conscientes de que con el cine es posible remover conciencias. Al fin y al cabo, todos nosotros no somos más que la suma de nuestras historias y el cine no es otra cosa que eso: otra forma de contar historias.

A mí me gustan las grandes historias: Aquellas que te sacuden, que te conmueven y que una vez han dejado su huella, ya no puedo ser la misma.

Ayer fue el Día Mundial del Corazón ¿Sabíais qué más de un 42 por ciento de la población padece más de un factor de riesgo cardiovascular? Por eso Cruz Roja Guadalajara se ha sumado a una cadena de favores para implantar hábitos de vida saludable en nuestra provincia y su página web se ha convertido en un contador de estos favores beneficiosos para nuestro corazón: De lo que se trata es de fomentar que los guadalajareños se sumen a esta cadena con pequeños gestos como evitar que alguien se fume un cigarro; llevar de paseo a alguien sedentario o regalar una pieza de fruta. A primera hora de la tarde, el contador que Cruz Roja instaló en su página web sumaba 779 favores ¿Os imagináis el efecto positivo que esta propuesta podría tener en otros sectores?

Y yo me pregunto, como otros tantos teóricos lo han hecho antes, qué influencia tiene el cine sobre la sociedad y si realmente esta factoría de ideas puede convertirse en una herramienta para cambiar el mundo, para poner el germen de otras historias que se cuenten, renglón a renglón, al otro lado de la pantalla.

Grandes historias, por supuesto.

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