El arte de matar

Imagen de un encierro por el campo en Malacuera (Guadalajara). // Foto: Nacho Izquierdo

Imagen de un encierro por el campo en Malacuera (Guadalajara). // Foto: Nacho Izquierdo

Por Yago López

Con la resaca aún a cuestas de las Ferias y Fiestas de Guadalajara, que ha tenido como uno de sus grandes alicientes los espectáculos taurinos, valorados con un notable alto por el grueso de los entendidos, y con el eterno debate de su aprobación o rechazo legislativo –cada uno con sus argumentos- otra vez sobre la mesa de la actualidad informativa nacional no he podido resistirme a meterme en un charco considerable –sobre todo teniendo en cuenta el apoyo masivo de esta provincia a todo lo que suene a taurino- y declarar alto y claro mi profundo rechazo a esta celebración. Considero los toros una fiesta anacrónica y salvaje que debe extinguirse lo antes posible como muestra de la evolución cultural de nuestra sociedad y estoy dispuesto a defender civilizadamente –yo sí- mis convicciones en cualquier foro.

Decir esto en esta tierra es prácticamente condenarse a un escarnio generalizado y dependiendo del contexto incluso puede uno llegar a jugarse el físico. Y ahí quiero también poner el acento de mi reflexión. Sujetos a una democracia la voz de la mayoría es la que manda, o por lo menos la que debe hacerlo, pero eso no significa que no haya voces discordantes que puedan expresar libremente su oposición, y esto último aquí es harto complejo. Las agresiones a los antitaurinos durante los festejos no son un caso aislado ni magnificado por los medios: suceden con frecuencia y yo mismo he sido testigo directo de varias.

Cada año en los encierros por el campo que tienen lugar en diversos municipios de la alcarria, tal vez los festejos que más polémica levantan entre los antitaurinos, los enfrentamientos entre ambas facciones se suceden, y demasiadas veces sobrepasan la frontera dialéctica en favor de la violencia. Creo ser imparcial cuando digo que la mayor parte de las agresiones tienen a los seguidores más acérrimos de esta fiesta como sujetos activos, tal vez por pertenecer al bando más fuerte y numeroso. Cierto es que insensatos y descerebrados los hay en todos los sitios, y no se puede condenar a los amantes de los toros por los actos de unos cuantos canallas. También los hay en el fútbol y no por eso se puede descalificar a todos los hinchas, de eso no cabe duda.

Una vez dejado claro que respeto –el mismo que le tengo a cualquiera con quién discrepo en un asunto-  a los seguidores de esta tradición o fiesta o espectáculo o como quieran llamarlo, hecho en falta un debate serio sobre el asunto y unas celebraciones abiertas a todo tipo de grabación e información, porque esa es otra. En lo primero, no deja de sorprenderme que todos y cada uno de los representantes políticos de la capital y de la provincia respalden los toros. No he oído a ni un solo dirigente del partido que sea mostrarse crítico al respecto. Mi falta de ingenuidad a estas alturas me dice que esto tiene que ver más con el interés político y electoral que con las convicciones. Otra muestra más de honestidad parlamentaria.

En lo que se refiere a la transparencia de los festejos esto ya no ofrece debate posible. Los delirios de grandeza de algún que otro cacique prohibiendo a golpe de virilidad y reglamento la grabación de algunos encierros son un completo disparate y suponen un ataque directo a la libertad de expresión e incluso al sentido común. Esta actitud solo esconde una violación clara de la legalidad que quiere ocultarse a la luz pública no vaya a ser que algún despistado que pille lejos y no se le pueda amedrentar se le ocurra denunciar.

Puedo discutir si en nombre de la tradición se puede matar impunemente a un animal de manera cruenta, la necesidad o no de mantener una raza como el toro de lidia de forma artificial para luego acabar con él a ritmo de pasodoble o todos aquellos argumentos que quieran darme sus seguidores en defensa de su fiesta. Pero no paso por la violencia física contra aquellos que muestran su aversión públicamente ni por la falta de transparencia a la hora de celebrar cualquiera de los festejos relacionados con el mundo del toro.

Por dar un capote al menos en favor de esta tradición, he de decir que detrás tiene un interesante patrimonio etnográfico y literario que no debe menospreciarse, pero que no requiere en ningún caso seguir matando a los toros en los ruedos o en las calles, con espada o a lanzazos, para ponerlo en valor.

3 pensamientos en “El arte de matar

  1. ¿Queréis cargaros el toreo, la lidia, los toreros, las corridas de toros, las novilladas, los festejos populares, las ganaderías de toro bravo, las dehesas, la economía en torno al toro, las plazas de toros, el rejoneo, el arte, a los toreros, y a los aficionados?. ¿Ignoráis la emoción y estética que representa?; si es así, con perdón, los cabestros sois vosotros. Al paso que vamos a este país no lo va a conocer ni Dios.

    • Efectivamente, igual que la inquisición, el garrote vil, la picota y demás aberraciones brutales ancestrales; se estudian y hay documentación pero no están en vigor y no por ello olvidadas.
      El emocionarse con el sufrimiento animal me sorprende bastante.
      Por cierto, la economía entorno al toro, como la llamas, es absolutamente deficitaria y sólo beneficia a unos pocos, no creo que sea el mejor momento para que el estado invierta dinero en tauromaquía mientras despide profesores y médicos.
      Y ojalá! vayamos cambiado las cosas en este país para que se nos conozca de otro modo y demos una imagen civilizada, culta y comprometida, donde podamos debatir de este asunto sin interés electorales ni violencia.

  2. Muy valiente tu entrada Yago, puesto que en nuestra provincia, como bien dices, no hay resistencia ni oposición de los representantes políticos respecto a este tema, lo que resulta muy inquietante. Pero los tiempos cambian, y hay que dar gracias a que mucha gente en este país está luchando para abolir esta barbarie. Tuvo su tiempo y su lugar, pero las sociedades evolucionan (siempre hay que evolucionar para mejor) y lo que respecta al mundo de la tauromaquia, sin los empujones y subvenciones estatales (es decir, lo que pagamos todos) poco a poco irá cayendo por sí sola.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .