La única respuesta es ciudadana

Imagen del salón de actos donde se desarrollará el TEDxAlcarria 2013. // Foto: tedxalcarriast.com

Imagen del salón de actos donde se desarrollará el TEDxAlcarria 2013. // Foto: tedxalcarriast.com

Por Yago López

Si hay algo más desalentador que la crisis y sus consecuencias, con la ausencia de empleo como principal estandarte, es la falta de soluciones que hay sobre la mesa y por extensión la nula perspectiva de futuro, desde luego a corto pero alarmantemente también a medio o a largo plazo. Es duro acudir a las oficinas del SEPECAM pero lo es más ver en blanco su tablón de anuncios, tanto en la sección de empleo como en la de oferta formativa.

Por todo ello, y ante la pasividad de la administración pública, que para tener como máxima y urgente prioridad la creación de empleo por encima del resto de competencias –como se encargó de gritar de pueblo en pueblo la señora Cospedal cuando aún era aspirante a presidenta-, ha demostrado que: o bien la predisposición de volcar sus esfuerzos en esta materia era una mera estrategia electoral o los dirigentes elegidos son simplemente incapaces, aunque también pudiera ser perfectamente una mezcla de ambos factores.

Lo cierto es que hasta el momento solo la iniciativa ciudadana ha planteado soluciones y acciones tangibles encaminadas a resolver los problemas reales derivados de la crisis económica. Lo vimos con los desahucios con la creación de una plataforma que se vuelca con las personas afectadas y actúa hasta donde sus limitaciones le dejan, y a veces incluso más allá. También lo vemos con la proliferación de bancos de alimentos organizados por vecinos voluntarios en los distintos municipios de la provincia. Son ellos y no las instituciones los que dan respuesta a esta grave situación y están impidiendo que, al menos de manera extendida, la población con menos recursos pase hambre.

Precisamente de la mano de ciudadanos comprometidos, o por lo menos activos y con intención de promover un cambio social ante el ensimismamiento general, llega a Guadalajara la próxima semana TEDxAlcarriaST, una iniciativa que nace con el objetivo de convertirse en una cita anual que “sirva de impulso a la actividad innovadora de la ciudad a través del descubrimiento del talento local y la puesta en común de ideas y proyectos”.

Este evento surge inspirado en la organización internacional sin ánimo de lucro TED, creada hace ya cuarto de siglo en California y dedicada desde entonces a las Ideas que Merecen la pena Difundir (“Ideas Worth Spreading). Su funcionamiento general consiste en la celebración de jornadas en las que pensadores y profesionales ofrecen su experiencia a través de conferencias de corta duración y espacios de debate con los asistentes de manera completamente gratuita. Por TED han pasado personalidades como Bill Gates, Al Gore, Jane Goofal, Isabel Allende o Gordon Brown, entre otros.

En Guadalajara la propuesta es más modesta pero no por ello menos interesante. En esta primera edición que tendrá lugar el 26 de este mes de septiembre, bajo el lema “despertando el talento local”, en el salón de actos del Edificio Multidepartamental de la Universidad de Alcalá de Henares se ha conformado un equipo de ponentes de diversas disciplinas que a priori promete. Un consultor, un arquitecto, diversos ingenieros, una filósofa, un músico o un deportista de élite contarán su experiencia e ideas en el marco de esta iniciativa. Entre las conferencias, encontramos la aportación de viejos conocidos de la capital, como Blanca Calvo (quién fuera alcaldesa de la capital y sobre todo directora de la Biblioteca de Dávalos hasta su reciente jubilación) o Daniel Martínez Batanero (concejal en su día del Ayuntamiento de Guadalajara y actual director general de Nuevas Tecnologías de Castilla-La Mancha).

La iniciativa promete, aunque habrá que ver si su desarrollo tiene lugar acorde con las expectativas que despierta. De momento, algo es algo, y sin duda es siempre una buena noticia que personas con un nivel de preparación como los citados den un paso adelante y propongan cambios ante el inmovilismo de la administración, que solo esperen en su bunker de comodidad a que amaine el temporal por obra y gracia de dios.

Nada nuevo bajo el sol

El PP manda un mensaje de tranquilidad a los más de 37.000 pensionistas de la provincia. // Foto: www.elpais.com

El PP manda un mensaje de tranquilidad a los más de 37.000 pensionistas de la provincia. // Foto: http://www.elpais.com

Por Marta Perruca

Y de nuevo hojeo los diarios para dar forma a esta entrada y me encuentro con el típico comunicado con el que el PP provincial pretende apagar fuegos, o mejor dicho, tranquilizar a los más de 37.000 pensionistas de la provincia a cerca de lo que propone el anteproyecto de Ley de Reforma de las Pensiones. Un escueto texto que a mí, al menos, no me aclara nada, pero eso sí, tenemos que estar tranquilos porque el objetivo es “conservar y consolidar el sistema público de pensiones, dar tranquilidad y seguridad a los pensionistas y garantizar la seguridad financiera del sistema”.

¿Y cómo se va a conseguir todo eso? Pues muy fácil. Las pensiones, a partir de 2019, no se calcularán con el IPC, sino mediante una compleja fórmula matemática que tendrá en cuenta el índice de sostenibilidad y el de revalorización. Y explican los populares: “El primero estará ligado a la esperanza de vida, y el segundo supondrá que independientemente de la situación económica del país, las pensiones no se congelarán”. Pues es verdad, me quedo más tranquila, oiga. Pero por si acaso, siguen arrojando luz al asunto y señalan que las pensiones no van bajar porque se contempla “una actualización mínima actual del 0,25 por ciento y una máxima de 0,25 sobre el IPC”. De lo de la pérdida de poder adquisitivo no  dicen nada, claro.

Y según a qué lado se mire hay quien ve el vaso medio lleno y quien lo ve medio vacío. Yo, por mi parte, me quedo con la reflexión de Iñaki Gabilondo: Como dice un viejo proverbio árabe “La primera vez que se produce un engaño, la culpa es del que engaña; la segunda vez, del que se deja engañar” y ya cuando te engañan ocho, nueve y hasta diez veces…

“Nihil novum sub sole” como dice aquella alocución latina. Así que vuelvo a sentirme un poco estúpida cuando en un primer ejercicio de acercamiento me pregunto cómo va a hacer este Gobierno para garantizar  –cito textualmente- “ que los mayores cobren una pensión justa y los pensionistas de mañana cobren como sus abuelos”, ahorrando al mismo tiempo 809 millones de euros a las arcas de la Seguridad Social solo en este año. Otros cálculos a largo plazo hablan de 33.000 millones de euros. Y otra vez me repito en otra cuestión de sentido común. Está pasando en la Sanidad y también en la Educación. Cada vez que claudicamos retrocedemos en un camino en el que luego será muy complicado avanzar. Entonces llegará el momento de las lamentaciones y pensaremos en lo que podríamos haber hecho y no hicimos y recordaremos esta segunda década del siglo XXI decisiva de nuestra historia, un tiempo propicio para el cambio, pero en el que, en lugar de aprovechar las rachas de viento, renunciamos a tantas cosas…

Y yo, ya sabréis, o quizá no, que soy una persona optimista por naturaleza y me dicen “crisis” una y otra vez, y yo vuelvo a repetir: “oportunidad”. “Si lo puedes imaginar lo puedes lograr. Si lo puedes imaginar lo puedes crear”, decía Albert Einstein.

A mí me encantan las grandes historias. A menudo pienso que no me enamoro tanto de las personas como de la historia que me ha llevado a ellas. El caso es que hace unos meses cogí un libro al azar de la estantería. Un título que rescaté del trastero justo el año pasado cuando hacía la mudanza: “El médico de Lhasa” de T. Lobsang. En mi casa los libros tienen vida propia. Aparecen en los lugares más insospechados. A veces pienso que no soy yo la que decido el próximo libro que voy a leer, sino que ellos me eligen a mí. Y de esta manera este libro comenzó a leerse prácticamente solo, por el simple hecho de estar allí y tener el tamaño perfecto de mi bolsillo para mis tardes de paseo. Al abrirlo me sorprendió descubrir algunas hojas de libreta dedicadas a mi hermano mayor. Este libro fue un regalo de una antigua novia que tuvo hace más de 20 años. Aquella chica había marcado los pasajes que más le gustaban del libro recortando la esquina superior: “La persona imagina que puede hacer esto y lo otro y, efectivamente, puede hacerlo. Mientras la imaginación le dice que puede, la “voluntad” quiere realmente que lo haga”, dice uno de ellos.

Recuerdo aquella infancia en la que no necesitábamos que nadie nos animaran a la lectura porque aquella vieja colección de Emilio Salgari, los títulos que muchos atesoramos en nuestras estanterías de la editorial Salvat o las obras de de Julio Verne ya planteaban un reto suficiente a una temprana curiosidad. Quizá es que en mi casa los libros tienen vida propia y nos eligen, sin más.

Y nada nuevo hay bajo el sol, pero con esta cita de Einstein arrancaba otra de las noticias que leía hoy sobre las “V Jornadas de Animación a la Lectura de Azuqueca” destinadas a padres y madres, con un programa prometedor y unos invitados de excepción, y ayer mismo leía este pasaje del libro que un día una vieja novia regaló a mi hermano, y a mí me encantan las grandes historias.

Si hablamos de asentar las bases, me gusta el planteamiento de estas jornadas, que entiende que los libros, al fin y al cabo, son un alimento para el alma; la chispa que enciende esa imaginación con la que al final se logran las cosas, porque de la cita de Einstein se desprende que  el único límite es el que determine nuestra imaginación y hay otros muchos caminos por andar, otras nuevas oportunidades que se esconden detrás de la palabra “crisis”.

Nada nuevo bajo el sol.

Una oposición cerrada por fiestas

El alcalde hace balance en la despedida de las Ferias, el domingo. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

El alcalde hace balance en la despedida de las Ferias, el domingo. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

Por Rubén Madrid

No me atrevo a decir que las Ferias y Fiestas que acaban de celebrarse en la capital arriacense han sido sin duda las mejores de los últimos siete años, como ha defendido el alcalde, pero aún me atrevo menos a decir lo contrario. Sobre todo después de escuchar los balances de la oposición.

Si yo fuese concejal de Festejos estaría ampliamente satisfecho al escuchar los condescendientes comentarios de quienes precisamente deben ejercer la labor de vigilancia y sacar punta, si cabe, a este asunto que puede parecer menor, pero que no lo es: ni por el interés que suscita en la calle ni por las cifras presupuestairas manejadas, que hacen de esta semana la más inversora del año.

Queda la duda de si los concejales de la oposición han librado en bloque en Ferias, han disfrutado de lo lindo (en ese caso, que lo admitan) o se han quedado sin ideas que aportar a una siempre saludable crítica constructiva de cara a las próximas ediciones.

Actuación de Festitiriguada. / Foto: R.M.

Actuación de Festitiriguada. / Foto: R.M.

Valerio había pedido su comparecencia con varios días de adelanto y se puso delante de los micrófonos cuando a alguno todavía le olía el culo a pólvora. Pero en su rueda de prensa del lunes a primera hora confundió el balance de Ferias con un comentario de su experiencia personal en la vuelta al tabajo tras el fin de semana. Porque en realidad a la ciudadanía le interesa muy poco si la portavoz socialista lo pasó bien en los conciertos de Melendi y de Barricada, como confesó. Lo que los ciudadanos, especialmente sus votantes y los miembros del equipo municipal/comisión de festejos, quieren escuchar es una opinión bien armada sobre el desarrollo general de los eventos, sobre la consideración que le merece la calidad de los actos en consonancia con los costes que entre todos empleamos y sobre las novedades en la programación, que son en realidad las que marcan la diferencia de un año para otro.

Y es aquí donde la desgana fue notable, porque la portavoz socialista aseguró incluso que no había habido novedades, cuando los encierros en punta y la transformación del Titiriguada en el engendro Festitiriguada bien merecerían un balance aparte en cada uno de los casos.

Hay quien ha pensado que Valerio anda con la mente centrada en Madrid, donde las fiestas son en primavera. No se trata de criticar por criticar, sino de aportar un punto de vista agudo a una semana en la que entre todos proyectamos tanto corazón como talonario. Cabe esperar más entusiasmo. Los ocho concejales del grupo socialista pueden (y deben) cumplir con su compromiso ciudadano. Que la portavoz del equipo diga apenas que el programa es continuista como si fuese una crítica y adjudique todo el mérito del buen desarrollo de las fiestas a la madre naturaleza (mejor habría sido apuntarle el tanto, ya puestos, a la Virgen de la Antigua), es una aportación tremendamente pobre.

Ni tampoco la la tarea acabaría aquí, sino que apenas debería comenzar ahora: es momento de bucear entre facturas, comprobar si acaso hay cuentas infladas o incumplimientos de contratos por parte de las empresas que hacen su agosto con nuestro alborozo de septiembre. No por estar en fiestas hay que ser menos exigentes. Ni tampoco es ninguna ocurrencia. Les aseguro que en otras provincias me he topado con concejales de oposición que se tiran una noche en vela debajo del flexo y tirando de calculadora y que ofrecen no sólo titulares ingeniosos en sus balances, sino también conclusiones contundentes, incluyendo cifras que, obviamente, nunca serán difundidas a los cuatro vientos por los miembros del equipo de gobierno.

Tampoco IU llega mucho más lejos, aunque al menos ha prometido esforzarse en pedir los números reales y aporta alguna idea propia, aunque su balance general tenga la misma letra que el del año pasado y, por lo menos, que el antepasado. “Mentiríamos si dijésemos que ha sido un desastre, porque no sería verdad, pero tampoco hay que exagerar con la maravilla con que nos ha obsequiado el señor Carnicero”, ha dicho José Luis Maximiliano.

Primer encierro de estas Ferias. / Foto: Lainformacion.com.

Primer encierro de estas Ferias. / Foto: Lainformacion.com.

Echa de menos el portavoz y coordinador provincial de IU, según su rueda de prensa de ayer, los conciertos más ‘minimalistas’ de antaño en el Infantado, exige que el pregón salga de nuevo a la calle, critica el gasto en los encierros y vuelve a destacar la “desconexión” entre los epicentros de la fiesta, a pesar (recuerda, y hace bien) de los 4,3 millones de euros pagados por las arcas públicas para habilitar el nuevo recinto ferial. Son, a pesar de todo, brochazos gordos para evaluar toda una semana de festejos. Dichas así, tampoco creo que al alcalde le hayan preocupado demasiado estas notas negativas  sobre la semana de festejos.

¿Por qué esta aparente desidia? El balance de Ferias lleva camino de ser un acto más de fin de fiesta, como la traca o los fuegos artificiales. Es obvio que en el PSOE e IU hay más ganas de hablar de la paralización judicial del megacontrato. Pero nada impide abordar dos asuntos importantes como se merecen: pensémoslo en términos de coste económico, porque gastamos en estas fiestas patronales más de medio millón de euros, según el presupuesto declarado, dejando aparte gastos derivados de la necesidad de redoblar esfuerzos en limpieza o seguridad.

El concejal del ramo, Jaime Carnicero, habló largo y tendido para ofrecer sus impresiones. La oposición, no. Y no creo ser el único ciudadano al que el somero repaso de PSOE e IU le ha suscitado un reguero de dudas y preguntas sobre asuntos concretos de esta edición…

  1. ¿Qué opinan PSOE e IU del desfile de Ferias? ¿Creen que se ajusta al coste? Después de una cuarta edición tematizada, ¿prefieren este modelo o el anterior que mezclaba en una misma comitiva a peñas y carrozas?
  2. ¿Qué opinan de las actuaciones musicales? Al margen de sus gustos personales, ¿qué les parece el cartel: es variado y de calidad? ¿Comparten con Carnicero que se han traído las mejores actuaciones musicales posibles y que no cabían otras al margen de Melendi, Hombres G o Supermartxé, cuando también estaban de gira artistas como Loquillo o M-Clan, que esos días tocaron gratis en Trillo y Meco, por no hablar de Quique González, Fito o Pablo Alborán?
  3. ¿Mantendrían los socialistas e IU en el futuro un festival de teatro popular con comedia ligera para el público más maduro, como se ha hecho por vez primera este año con gran respusta de público en la Plaza Mayor? ¿Abre las puertas esta iniciativa a otro tipo de teatro en la calle en fiestas?
  4. ¿Qué balance concreto hacen de la feria taurina? ¿Qué alternativas proponen a esas manchas de cemento que la propia Valerio destacaba, sobre todo en la última corrida? Si los carteles no son malos, ¿qué falla? ¿Juega en contra de la feria del año siguiente la excesiva permisividad del palco para ofrecer tan baratos los trofeos a los toreros y abrir la puerta grande?
  5. ¿Cómo juzgan los concejales de la oposición la principal apuesta de esta feria, los encierros en punta?
  6. ¿Cómo resolverían Valerio y Maximiliano el problema de la división del ambiente festivo entre el Ferial y el eje Santo Domingo-Fuente de La Niña? ¿Son las zonas verdes el mejor escenario para las prácticas de los peñistas? ¿Se pueden condicionar las ayudas públicas a las peñas a su presencia definitiva en el nuevo recinto? ¿O prefieren desperdigar las atracciones, tómbolas y chuerrerías por el merendero de San Roque y a los pies del Panteón?
  7. ¿Qué les parece el Festitiriguada? ¿Creen que ha sido un digno sucesor del Titiriguada? ¿Deben mantenerse ambos conceptos, uno en ferias y otro, como se pretendía, en otra ubicación del calendario cultural? ¿Creen que el paso de la organización de una asociación a una empresa ha ganado en profesionalidad?
  8. Y, como curiosidad, ¿qué opinan del respaldo que dio con su presencia a la feria taurina el consejero de Cultura, Marcial Marín, frente a la total ausencia en cualquier otro de los actos culturales?
  9. ¿Están de acuerdo con el destino a Cáritas, Manos Unidas y/o Fundación Nipace de las recaudaciones benéficas de algunos de los actos?
  10. ¿Qué actos concretos consideran que le sobra al programa de Ferias y qué le falta?

Casi todas estas preguntas apenas han merecido análisis profundos en los balances del lunes y el martes. Por eso, si yo fuese Carnicero, me tomaría la callada por respuesta (positiva). En mi caso, insisto, no sé si han sido las mejores Ferias y Fiestas desde 2007 (para la financiación disponible, creo que también las pasadas fueron estupendas). De lo que sí estoy seguro ahora es de que no han sido las peores Ferias desde que Valerio y Maximiliano están en la oposición.

El pulso de los pueblos

Por Abraham Sanz

La Diputación apoya un nuevo año a que los comercios del medio rural sigan latiendo.

La Diputación apoya un nuevo año a que los comercios del medio rural sigan latiendo.

Dice un dicho popular que “mala carretera, lleva a mal pueblo” y en su arreglo ya lleva enfrascada varios años la Diputación Provincial para lograr que la red provincial dirija a todos los conductores a buenos y hospitalarios pueblos como los existentes en Guadalajara. Pero en ellos la vida no es fácil desde el gran éxodo rural que tuvo lugar en la provincia durante el último cuarto del siglo XX donde la mayor parte de la población vio en las emergente industria de la capital o del Corredor del Henares un refugio para su economía y para comenzar una nueva vida, siendo el pueblo ya ese lugar donde acudir los fines de semana o verano para disfrutar con la familia o amigos.

No obstante, hubo un porcentaje de población que no quiso renunciar a seguir viviendo en su localidad natal, tratando de ganarse la vida mediante la implantación de pequeños negocios  con los que asegurar que sus propios vecinos pudieran tener, al menos, un bar donde reunirse, una pequeña tienda donde aprovisionarse bien de alimento, electrodomésticos o de diversos materiales; un horno para el pan o algún establecimiento hotelero donde, en las poblaciones con mayor tirón turístico, lograr atraer viajeros que a la postre servirían para apoyar su economía local. Con esta fórmula muchos pueblos lograron mantenerse durante las décadas de los 80 y los 90, junto con grandes inversiones como las que supusieron las dos centrales nucleares en Guadalajara con todo el conglomerado de servicios que a su lado llevaban. Colegios e institutos florecían por algunas zonas de la Alcarria o de la Sierra que tiempo atrás parecían condenadas al ostracismo y una población joven rebrotaba en estos entornos. Jóvenes que ahora, en un número mayor, también cambiaron el aire del pueblo por la polución de la ciudad en busca de oportunidades que, en principio los primeros no podían darles.

Durante la última década, los intentos de arraigar población en los núcleos rurales a través de ayudas gracias a los grupos de Acción Local y diferentes iniciativas de la Diputación, al menos consiguieron que el corazón de muchos pueblos al menos latiera, a pesar de que la mayoría de sus funciones vitales se encontraban en pleno proceso de desaparición. Y como la vida en un pueblo no sólo se traduce en la cantidad de vecinos que allí habitan, sino en tomar el pulso al comercio local, ya con la anterior Corporación Provincial se decidió poner en marcha una ayuda a los pequeños establecimientos situados en el entorno rural. Lugares donde ya no se busca sólo el negocio, sino en poder dotar al municipio de los servicios fundamentales para que aún pueda seguir latiendo.

En principio se orientó a municipios de menos de 250 habitantes, pero ya el año pasado, el equipo de Gobierno popular –que con acierto ha mantenido esta ayuda- elevó esta cifra hasta los 300. Y es que mantener una pequeña tienda o un bar en este tipo de localidades es algo sólo reservado para valientes y románticos que quieren ver como su pueblo puede mantener ciertas facilidades sin necesidad de tener que acudir a la capital. Sinceramente, la cuantía no es que sea una auténtica panacea -140.000 euros a repartir entre 176 comercios-, pero si sirve para afrontar gastos que ya sí que harían casi inviable que un negocio de estas características lograse sobrevivir en el medio rural.

Este esfuerzo de la Diputación Provincial permite que el corazón de estos pequeños pueblos pueda seguir bombeando unos años más así como continuar en el intento de seguir fijando población en estos núcleos rurales a lo que, la crisis, puede otorgar de nuevo un protagonismo inesperado, puesto que muchos ya aburridos de toparse contra el mismo muro en la ciudad, decida regresar al pueblo para volver a buscarse las habichuelas como años atrás. Durante los últimos años, la ayuda –cuya cuantía apenas ha variado- ha estado repartida entre la misma o parecida cantidad de comercios; quien sabe si en un par de años, la Institución Provincial se ve en la tesitura de tener que aumentarla, porque el regreso de población al mundo rural es una realidad. Ojalá, puesto que no sólo permitiría revalorizar algunas partes de la provincia y así dotarlas de mejores infraestructuras para conseguir que aquella Guadalajara, aquella provincia que circulaba a dos velocidades, vea como por fin la lenta comienza a acelerar, eso sí, con paso firme y sereno.

Ya empezamos…

Juan Manuel Miranda, periodista de Guadalajara

Juan Manuel Miranda, periodista de Guadalajara

Por Juan Manuel Miranda

La Liga Asobal no ha hecho sino comenzar, pero ya empezamos a tropezar donde después nos podría doler más de la cuenta.

Los morados se dejaron los puntos en Gijón, frente a un Juanfersa al que se logró limar en la segunda parte una renta de tres goles (13-10), para distanciarles poco después en otros tres (14-17); lo cual no impidió que los asturianos sumaran su primera victoria liguera en el último suspiro (22-21), dejando a los de Garralda con la miel en los labios.

Está escrito que vencer a domicilio es harto complicado. Nuestro rival, por otra parte, era muy peligroso, porque debutaba propulsada por su formidable afición en la élite del balonmano español. Los adversarios también juegan, y no bastó con dar la vuelta al marcador cuando parecía que los locales se marchaban decididos a por la victoria.

Lo que escuece es que esta dura manera de dejarse los puntos, en canchas como “El Mirador”, donde nos medíamos a un recién ascendido, pasa cierta factura más adelante, cuando uno echa en falta empates o victorias allí donde había calculado que eran posibles.

La pretemporada lo había mostrado con nitidez. El Balonmano Guadalajara posee un potencial enorme, gran flexibilidad táctica y capacidad de sorpresa y reacción. Pero hoy por hoy adolece de la fluidez necesaria en el movimiento de balón como para culminar el gran trabajo de su defensa, cada semana más férrea. En definitiva, el equipo se atasca en el ataque posicional, y esto genera lagunas que finalmente nos puede llevar a perder los partidos.

No hemos hecho más que empezar, pero duele ir dejando los puntos por el camino. La derrota en “El Mirador” nos obliga a ganar en casa a Puerto Sagunto, para avanzar en el campeonato con tranquilidad.

Los chicos de Salvachúa, entretanto, suman y siguen con notable solvencia. Nuestro rival de ayer, otro recién ascendido como es el Algeciras, bien podría haber sido campo abonado para lograr una victoria. Pero todo lo que sea amarrar en casa y cazar puntos lejos del Escartín suena de maravilla.

Imagen del encuentro disputado por el Deportivo Guadalajara  en Algeciras. // Foto: Francisco Guerrero

Imagen del encuentro disputado por el Deportivo Guadalajara en Algeciras. // Foto: Francisco Guerrero

Cada semana que pasa el Dépor está más y más hecho, más rodado, y su potencial promete. Ahora toca afianzar la posición en cabeza de la tabla, consiguiendo los tres próximos puntos en casa.

¡Pobre de mí!

Por Eduardo Díaz Pérez*

Eduardo Díaz Pérez

Eduardo Díaz Pérez

Ha llegado el 15 de Septiembre,  día del Pobre de Mí en Guadalajara,

Todo ha pasado muy rápido, después de haber estado un largo año esperando la llegada de las fiestas, unas fiestas que para mí no es que sean las mejores -nunca me han gustado las comparaciones-, pero sí que son en las que más  disfruto. Llegado el final, sin ánimo de acritud, este es mi análisis:

Sonrisas

  • Un notable a la corporación municipal por haber ampliado el recorrido del encierro. Igualmente muy aceptables los nuevos corrales, y un sobresaliente por utilizar en dos mañanas los toros lidiados por la tarde.
  • Un sobresaliente por volver a apostar por la comparsa de Gigantes y cabezudos, un espectáculo infantil que es totalmente compatible con otro tipo de espectáculos como marionetas, Tiritiguada, Día de la bicicleta…
  • Un notable por apostar corridas de toros con figuras del primer escalafón. Antiguamente, cuando se anunciaban figuras en Guadalajara, sospechosamente siempre aparecía un parte médico confirmando su caída del cartel.
  • Un sobresaliente por los conciertos musicales y el lugar en donde se realizan, las  pistas de atletismo de la Fuente de la niña. Su gran aforo permite que los precios de las entradas sean asequibles a todo tipo de público e igualmente pasadas las fiestas, la Concejalía de Deportes repara rápidamente los posibles desperfectos quedando nuevamente restablecido el servicio a los deportistas de la ciudad.
  • Un notable por garantizar la seguridad de los ciudadanos en todos los actos programados en el programa.
  • Un sobresaliente para todos aquellos vecinos que han sabido adaptarse a la semana de fiestas e incluso se han unido a la alegría de las peñas.
  • Un bien a la corporación, por no aglutinar a todas las peñas en el Ferial. Ese lugar no debe ser sólo el foco de la fiesta, sino también el casco viejo de la ciudad. Sus comercios y hostelería pagan impuestos todo el año, y por lo tanto en fiestas tienen que ser compensados con alegría en fiestas y actos festivos en sus alrededores.

  Edu Tafalla Lágrimas  

  • Me decepciona que la corporación municipal no decida que, en la procesión del 8 de Septiembre, la patrona pasee por su calle Mayor y termine la Salve en su casa, el Ayuntamiento, ya que La Antigua es alcaldesa perpetua de Guadalajara. Si queremos revitalizar el centro, ¿por qué nos olvidamos de estos detalles?
  • No me gusta que el jueves de fiestas, no haya una novillada o un espectáculo taurino acorde a la capital y no el espectáculo ” pueblerino” del Gran Prix.
  • Me gustaría que el encierro fuese a las 08:30 o 9 de la mañana, ya que a las 8 casi es todavía de noche y el recorrido de revisión del tramo del encierro por parte del alcalde y técnicos se hace totalmente a oscuras. Difícilmente se pueden observar las anomalías en esas circunstancias.
  • No me gustan los “peñistas cafres”, que aprovechándose de una camiseta o blusón de peña, creen tener la libertad de hacer lo que quieran realizando a veces gamberradas y destrozos a mobiliario urbano que al final pagamos todos. Creo que en fiestas no debe utilizarse el “Todo vale”.
  • Me duele que en la Procesión de La Antigua, numerosos padres, madres, y abuelos se cuelen en el interior del cortejo sin ir ataviados con el típico traje de alcarreño o alcarreña. Ellos no son los protagonistas ese día.
  •  No puede ser que se subvencione a peñas que sólo hacen acto de presencia el día del desfile. Las peñas están para animar y trasmitir su alegría a los ciudadanos con sus charangas por las calles de la ciudad y no en el interior de las carpas. Todavía no comprendo cómo no se las obliga a realizar las dianas previas al encierro y el desfile de la salida de los toros. No me vale que en el programa figure solo la salida de los todos del domingo.

* Eduardo Díaz Pérez (Burgos, 1959) es policía municipal en Guadalajara. Aficionado a la fiesta y a los encierros desde su infancia, en tierras navarras, ha participado siempre activamente en las Ferias de Guadalajara. Ha sido corredor de encierros de la capital desde su creación en 1979, y es miembro de la peña La Crisis desde el año 82. Es autor de los libros 25 años de encierros en Guadalajara y Bota, morcilla y chupinazo, ambos sobre nuestra semana grande.

Festitiriguada no es lo mismo

Actuación de Gozarte en una pasada edición del festival. // Foto: Titiriguada.com

Actuación de Gozarte en una pasada edición del festival. // Foto: Titiriguada.com

Por Concha Balenzategui

Mucho se oyó y se escribió la pasada primavera sobre las diferencias que el Ayuntamiento de la capital mantenía con la asociación cultural Gozarte a cuenta del festival Titiriguada. El Consistorio había decidido dejar de subvencionar la actividad, alegando que la entidad organizadora se había convertido en empresa, en lugar de la asociación sin ánimo de lucro que lo sustentaba hasta entonces. Aseguraba el concejal de Festejos, Jaime Carnicero, que cometería una irregularidad palmaria si continuaba esta relación. Por eso decidió sacar a concurso una actividad similar, para dar oportunidad a todas las empresas interesadas y elegir la mejor oferta.

Al margen de aquella polémica, el resultado ya lo tenemos a la vista. El nuevo evento ha añadido el prefijo “Fest-” y ahora se llama Festitiriguada, probablemente porque Gozarte había registrado el nombre que daba a su festival y anunciaba acciones judiciales si lo utilizaba el Ayuntamiento. El festival se basa en el mismo esquema que Titiriguada: cuatro días de actividades centradas en los títeres, y usa los mismos escenarios, fundamentalmente los jardines del Infantado y la plaza exterior del palacio (además del Jardinillo). Al menos los dos primeros días, se ha llenado de niños que han disfrutado de las representaciones, los talleres y las actividades complementarias. Pero no es lo mismo.

Era lógico que el Ayuntamiento intentara ofrecer una programación similar a la de los últimos años en este terreno, aunque fuera por congruencia. Había apoyado el nacimiento y el crecimiento de este fantástico festival durante los seis años en que se llevó a cabo, en lo económico y en lo logístico. Había presumido de su resultado ofreciendo ruedas de prensa en las que el concejal de Festejos cantaba sus bondades sentado junto al alma mater del festival, Alberto San Andrés. Había presumido de las obras ante Dolores de Cospedal, que paseaba y posaba entre títeres cuando visitaba Guadalajara en fiestas.

Así que la Concejalía de Festejos ha seguido adelante con sus intenciones, esta vez de la mano de la empresa designada mediante concurso, la alcarreña Ecoaventura, toda una experta en la animación infantil, y que tiene el magnífico aval, por ejemplo, de los últimos desfiles de carrozas que inauguran las ferias o de las cabalgatas de Reyes.

Una actuación de Festititiriguada, este jueves. // Foto: nuevaalcarria,com

Una actuación de Festititiriguada, este jueves. // Foto: nuevaalcarria,com

Pero todos los que éramos habituales del Titiriguada y hemos pasado por el Festitiriguada hemos notado la diferencia. Basta con saber que ahora los monitores dicen a las ocho de la tarde eso de “estamos recogiendo”, y antes era misión casi imposible arrancar a un niño del palacio durante horas porque hasta la media noche se sucedían las actuaciones. También ha cambiado el concepto en sí: El anterior era un festival de “teatro total”, como rezaba su nombre, en el que se podían ver títeres, pero también marionetas de hilo, muñecos realizados con los más variados materiales e historias narradas con diferentes objetos: unas sombras, unas burbujas o los dedos de la mano. Y sobre todo porque Titiriguada era el escaparate de las propuestas escénicas más vanguardistas, venidas de varios países diferentes, con mensajes frescos, lenguajes distintos, propuestas alternativas y mensajes a veces transgresores. Teatro callejero y sobre el escenario, para adultos y para niños.

No voy a minusvalorar la actividad que se realiza estos días. Siempre me ha fascinado por qué los guiñoles tienen tanto gancho entre los niños, y hasta los más curtidos acabamos gritando para advertir al protagonista que viene “el malo”, a pesar de que resulta evidente que lo ve en los dos metros de escenario. Me gusta el efecto catártico de los cachiporrazos y la magia de las vocecillas y canciones detrás de los muñecos. Si además lo acompañamos de unos hinchables y unos talleres creativos de manualidades, seguro que funciona.

titiriguadaretretePero no es lo mismo que lo que había los años anteriores. Recuerdo historias salidas de un inodoro, un hombre que saludaba desde el interior de una maleta, una marioneta de hilos que hacía auténticos retratos de los niños, un hombre sumergido en un barril o decenas de espectadores, rodeados de estrafalarios gatos, persiguiendo por la calle a un inmenso globo que representaba la luna. Imágenes y sensaciones que se quedaron en mi retina y abrieron la boca de muchos niños, y que no sólo anidaban en el Infantado, porque los titiriteros, cuando terminaba su función, se lanzaban a todos los rincones de la ciudad a mostrar su arte.

Lo de ahora no es lo mismo, y no hablo de presupuesto, porque ignoro cuanto se ha abaratado la cita. No es lo mismo y lo sabe perfectamente Jaime Carnicero. El concejal de festejos conoce la diferencia entre el paseo de unas carrozas de alquiler y un desfile bien hilado y “tematizado”, con decenas de personajes con bailes ensayados. El primero también reunía cientos de espectadores en las calles, pero él ha apostado por lo segundo, por cierto, organizado de forma brillante precisamente por Ecoaventura. El edil entiende que no es lo mismo una verbena de una orquesta interpretando versiones de éxitos de siempre, que una actuación de buenos músicos, con su propio repertorio o haciendo un recorrido por los temas imprescindibles de las décadas de oro de la música, como la del jueves pasado. Sabiendo que el evento, gratis y en la plaza de Santo Domingo, se le va a llenar de igual modo, Carnicero ha escogido la actuación de más calidad para este momento y escenario. Tampoco son lo mismo los encierros de astados en puntas que el paseo repetitivo de utreros despuntados por la Carrera y Capitán Arenas. Pues con los guiñoles pasa igual, que no es lo mismo Titiriguada que Festitiriguada.

Si en los casos anteriores el Ayuntamiento ha mejorado y ha apostado por la calidad, dentro de las posibilidades presupuestarias. ¿Por qué no tiene esa exigencia con los espectáculos para niños?  ¿Por qué ha rebajado el listón?  Y sobre todo, ¿por qué toca algo que funcionaba bien?

El FESCIGU, un tesoro cultural infravalorado

Cartel publicitario Fescigu 2013. // Foto: fescigu.com

Cartel publicitario Fescigu 2013. // Foto: fescigu.com

Por Yago López 

Aunque natural de Madrid y nómada por distintas comunidades autónomas por motivos profesionales, trabajé (asalariadamente) y viví –cuando el oficio de periodista aún era posible y la crisis no había mutilado informativamente la provincia- durante más de media década en  Guadalajara. En este tiempo, y hasta la actualidad,  muchas han sido las actividades culturales que, bien por trabajo o por inquietud personal, he ido conociendo a lo largo y ancho de la provincia. Algunas además, con motivo de la documentación que exige la realización de un reportaje, con una profundidad especial. De todas ellas, a un reconociendo el altísimo nivel de iniciativas como el Maratón de Cuentos o el Tenorio Mendocino, si siento especial predilección por alguna –quizá ayude mi pasión por el séptimo arte- es sin duda por el Festival de Cine Solidario de Guadalajara (el FESCIGU). Un evento de primera magnitud realizado a base de voluntad y esfuerzo y, sobre todo, mucho amor por el cine.

Este festival es una gran joya cultural que está tristemente infravalorado por el ciudadano de a pie de Guadalajara. Es cierto que cuenta con los más fieles seguidores, que han llegado incluso esta edición a financiar directamente el certamen a través de la novedosa fórmula del crowdfunding o micromecenazgo, pero no lo es menos que a pesar de la calidad del producto ofrecido y de los increíbles precios –no conozco de veras ninguna iniciativa de esta naturaleza que ofrezca tanto por tan poco- el teatro Buero Vallejo no termina de llenarse durante su celebración, cuando en un contexto lógico debería colgar el no hay billetes cada día de proyección.

Tiene su mérito, y no creo que muchas actividades sean capaces de lograrlo en este contexto económico, recabar entre sus seguidores 4.000 euros de financiación a cambio de una simbólica recompensa: desde figurar en los títulos de crédito en la aportación más modesta hasta obtener diverso merchandising del festival o incluso la posibilidad de entregar un premio o formar parte del jurado en el caso de las colaboraciones más generosas. Finalmente han sido 82 los pequeños mecenas que con su dinero, 4.000 euros en total, han permitido que el festival salga adelante, pero deberían haberse contado por cientos y el presupuesto de una iniciativa de este calibre y de esta calidad debería ser infinitamente mayor y contar con el respaldo de las administraciones públicas competentes en materia de cultura, sin que sirva de excusa la manida austeridad. Sin violines no hay tractores, que diría aquel.

Aún así, y a pesar del continuo descenso de los habituales patrocinadores de este tipo de eventos (empresas del ladrillo, entidades bancarias y administraciones públicas) que en los últimos años han desaparecido o esconden la cabeza debajo del ala cuando se les reclama para estos fines, la organización Cinefilia, con Luis Moreno a la cabeza, ha seguido luchando contra los elementos, tirando de imaginación y de muchas horas de trabajo sin remunerar, para poder ir sacando adelante edición tras edición sin que el producto final pierda, a pesar de todo, un ápice de calidad. Que con este presupuesto consigan este resultado me sigue pareciendo un milagro. Mi más sentida enhorabuena por ello. Se merecen el mayor de mis respetos y, por supuesto, mi incondicional asistencia y la de aquellos que me rodean. Ver decenas de cortometrajes de primera línea y documentales de extraordinaria calidad por ese precio para un aficionado al cine es verdaderamente un privilegio.

Otro de los aspectos destacables de este festival es sin duda su carácter eminentemente social. Además de ofrecer obras audiovisuales de magnifica factura también presenta un contenido de calado que promueve la reflexión a cerca de la sociedad que nos ha tocado vivir. Durante su existencia ha planteado cada año una temática de interés que ha suscitado siempre un interesante debate. Este año es el turno al papel de Internet en nuestra vida cotidiana, poniendo en cuestión si la Red de redes está realmente al servicio de la humanidad. Además de montajes que abordan esta temática y de los cortometrajes que concurren oficialmente al certamen (una selección de 28 trabajos de entre cerca de 600 obras presentadas) el festival cuenta también con otras secciones fuera de concurso que abordan diversos temas de interés social: la tercera edad, el sexo, la discapacidad o la crisis entre otras.

En definitiva, del martes 24 al sábado 28 de septiembre se proyectarán en sesión de tarde en el teatro auditorio Buero Vallejo la friolera de 86 obras repartidas en cinco días. La entrada tiene un precio simbólico y da derecho a todas las proyecciones del día. Un verdadero lujo al alcance de todos gracias al hercúleo esfuerzo de unos pocos. Ahora llega el momento de agradecerlo y llenar a rebosar el teatro todos y cada uno de los días del festival. No es para menos.

El consejero “audaz”

Los recortes llegan al personal de las ambulancias en Guadalajara. // Foto: www.ambuiberica.es

Los recortes llegan al personal de las ambulancias en Guadalajara. // Foto: http://www.ambuiberica.es

Por Marta Perruca

Mi profesor de Psicología siempre nos aconsejaba: “Alejaos de los incongruentes”, claro que, por aquel entonces yo era muy joven y no sabía muy bien a qué se refería. Bueno, hay quien diría que todavía lo soy y, de hecho, a veces me veo ingenua y otras veces simplemente estúpida. Y es que no sé muy bien si nos toman por estúpidos o si es que realmente lo somos. Yo, desde luego, cuando me enfrento a algunas informaciones no puedo más que sentirme así.

Recuerdo cuando se desató la polémica por el cierre de los 21 Puntos de Atención Continuada (PAC) en Castilla-La Mancha. Entonces nos dijeron que no se trataba de un cierre, sino de una reducción de horarios. Claro, qué tonta que soy, es que pensé que los Puntos de Atención Continuada precisamente se llamaban así por estar abiertos las 24 horas y lo que realmente pasaba es que no lo había entendido bien. Y no, no se trataba de un recorte, imbéciles de nosotros que quisimos verlo así ¡Qué mal pensados! La Consejería de Sanidad estaba perfilando la atención del futuro. Poco menos iban a llevar la atención hasta la misma cama del paciente, que es lo que nos merecemos los castellano-manchegos ¿Y cómo? Pues muy fácil, porque los Puntos de Atención Continuada no salvan vidas y no atienden casos de importancia. Entonces el señor Echániz ensalzó un modelo que primaba las UVI´s móviles sobre estos centros estáticos: Las que en última instancia se plantan allí donde se producen las urgencias en un tiempo mínimo y desplazan al enfermo a los centros que realmente están preparados para atenderlas convenientemente.

Somos tan ignorantes que ya nos lo advertía el consejero audaz: Si se abrían los PAC, el medio rural tendría que renunciar a las UVI´s móviles que se habían instalado en estas poblaciones para cubrir las urgencias de estas zonas y eso sí que supondría un perjuicio en la atención.

Y es que los ciudadanos no estamos preparados para entender cosas tanta enjundia y por eso no podemos comprender cómo un Gobierno, en este caso el de Castilla-La Mancha, y un personal técnico adscrito a la Consejería de Sanidad con José Ignacio Echániz a la cabeza, pueden rediseñar el sistema de atención sanitaria del futuro, prometiendo más unidades móviles que salven vidas, al mismo tiempo que cierran la adjudicación de este servicio con Ambuibérica S.L. recortando el presupuesto en un millón de euros. Qué ilusos somos. No se trata de un recorte, sino de una gestión eficiente de los recursos.

El resultado, como no podía ser de otra manera, ha sido una reducción del personal que hasta ahora prestaba este servicio y que se hacía efectiva el pasado 30 de agosto. En total, según denuncia La Otra Guadalajara en un comunicado de prensa, se han eliminado 19 puestos de trabajo en la provincia y un 10 por ciento, según los sindicatos, todos ellos técnicos de las ambulancias adscritas a la red de Urgencias 112 Castilla-La Mancha en Guadalajara, ubicada las poblaciones de Molina de Aragón, Checa, Sigüenza, Mondéjar, Atienza, Cifuentes, Cogolludo, Pastrana, Jadraque, Sacedón y El Casar.

Es que resulta que en eso consiste la gestión eficiente que pretende la Junta. Ellos lo hacen tan bien que son capaces de incrementar los servicios con menos presupuesto y, al parecer, también con menos medios. Que sí, que es posible. Porque seguro que igual que en los PAC donde el personal médico se pasaba los días durmiendo y mirando a las musarañas sin atender a nadie, según admitió el consejero audaz, el personal de ambulancias pasa las horas bostezando en su puesto de trabajo ¡Qué insensatez! ¿No sería mejor que estén en sus casas o dónde quieran y ya, si eso, si les necesitamos para una urgencia, les llamamos y que vengan? Eso sí, tienen que estar en marcha en cinco minutos, como marca el pliego de condiciones. Así que el conductor y el técnico se las apañen para estar cerca en ese momento, porque en eso precisamente consiste una gestión eficiente.

Y es que o yo soy muy estúpida y no me entero de nada o, como advertía mi profesor de Psicología, la incongruencia es muy peligrosa. Desde luego, es una incongruencia vender un sistema sanitario en el que primen los medios móviles sobre los estáticos, al mismo tiempo que se está cerrando una adjudicación que, por sí misma, recorta este servicio. “Alejaos de los incongruentes”, repetiría mi profesor.

Para mí, Echaniz , además de incongruente, siempre será nuestro consejero más audaz ¡Valiente atrevimiento!

El centro de las emociones

Un artista durante el Certamen de Pintura Rápida celebrado el sábado. // Foto: R.M.

Un artista durante el Certamen de Pintura Rápida celebrado el sábado. // Foto: R.M.

Por Rubén Madrid

Una de las ventajas que tiene la paternidad consiste en disfrutar de las Ferias de Guadalajara de un modo distinto. Despertar en horario infantil, con la cabeza despejada gracias al trabajo de un sueño reparador (mientras gran parte de los vecinos mataban neuronas a golpe de tragos), y pasear por el centro de la ciudad en busca de una estatua humana a la vuelta de cada esquina, a la caza de un pintor que le saca los colores a la ciudad o al encuentro de magos, titiriteros o cabezudos, permite reconocer la ciudad de una forma también intensa y muy agradable. El descubrimiento, lo confieso, es reciente y me mantiene atrapado desde hace un año.

Estos días asistiremos -si el otoño no se adelanta con sus lluvias- a unas estampas envidiables en pleno centro de la ciudad. La presencia de la comparsa de gigantes y cabezudos, las obras de teatro al aire libre, los conciertos gratuitos en Santo Domingo… abarrotan unas calles del centro que demasiado a menudo nos ofrecen un panorama fantasmal, sobre todo en verano, cuando tantos huimos a las playas y los pueblos.

Y no sólo la viveza y el colorido de estas fechas se corresponden con el ambiente nocturno, que ha sido objeto de la polémica con el traslado del Ferial, sino que el aspecto de la Calle Mayor a las doce de la mañana de un domingo de Ferias respecto a la misma hora de cualquier otro domingo del año no tiene comparación. Y uno quisiera que esa misma estampa se reprodujese en febrero o en noviembre.

Es recurrente la cantinela de que el centro no tiene vida y de que la Calle Mayor está vacía. Y hay bastante de cierto. “Tenemos el casco más muerto de España”, establecía no sé si comparativa o hiperbólicamente el concejal socialista Daniel Jiménez en junio. Y es habitual echarle la culpa al empedrado o, lo que es lo mismo, al Consistorio de turno. Pero no es menos cierto que el abandono del centro ha sido, en parte, culpa de todos: de quienes reclamaron la modernidad del consumo en El Corte Inglés (empezando por los equipos socialistas) y de quienes vivían en el centro y emprendieron la huida a los adosados de Cabanillas, Marchamalo o Alovera: mil por aquí, otros mil por allá.

También ahora la revitalización del centro es tarea de muchos, y no sólo de unos pocos, y exige que nos involucremos en la medida de nuestras fuerzas. Quienes vivimos en el centro, mucho más; pero también el resto, porque este barrio, por su naturaleza, es el único barrio tan propio para los residentes como para quienes duermen cada noche en Aguas Vivas, Los Manantiales o las Cumbres.

El mural de Bosch ha desaparecido al derruirse el edificio.

El mural de Bosch ha desaparecido al derruirse el edificio.

El centro tiene una asociación vecinal, todavía un buen puñado de comerciantes, algunos residentes y unos gestores que necesariamente caen, cada día, por el casco. Hace un par de años la asociación de vecinos organizó unas fiestas del centro que fueron un auténtico fracaso, sin apenas respuesta y con actos suspendidos por ausencia de participantes. Fue un intento, todo sea dicho, pero hizo agua. Tampoco la elección de la fecha resultó muy inteligente: pleno verano. 

Más tirón pretenden tener las iniciativas que a lo largo del año pone en marcha el Ayuntamiento: visitas guiadas a los monumentos o iniciativas puntuales como las visitas mendocinas, los Jueves del Comercio o las diferentes ferias (del libro, de artesanía, etc). Colaboraría, qué duda cabe, que eventos que han arrastrado tiempo atrás tanto público como las ferias de la tapa hubiesen buscado su escenario en el centro. El Ayuntamiento ha impulsado también unas obras, molestas en su día, que han renovado el aspecto de este eje que debe iniciar su resurgimiento invitando al paseo. ¿Qué más se puede hacer? Tirar un mural con un edificio, como ha ocurrido con el mosaico de Bosch, porque no estaba catalogado, no. Poner los villancicos de Raphael en Navidad, tampoco.

La Ley Antitabaco ha contribuido de forma indirecta a sembrar de terrazas el asfalto en verano. Los comerciantes han hecho su apuesta abriendo sus establecimientos y algunos, además, han puesto en marcha negocios con cierto grado de singularidad y distinción que les sienta muy bien al casco antiguo.

¿Por qué, entonces, los vecinos siguen sin confluir en la Calle Mayor?

El actual equipo de Gobierno dio por muerto antes del verano el Plan Especial del Casco Histórico aprobado por unanimidad en 2007, suscitando las críticas de la oposición. La decisión no debe caer en el vacío. Convendría que el equipo de Gobierno ponga en marcha un plan alternativo, que logre movilizar el debate público, que recoja un buen puñado de propuestas (no sólo urbanísticas, sino también culturales) y que diseñe una estrategia global con planes concretos.

Las políticas e iniciativas de cada una de las partes involucradas deben confluir en un mismo sentido. Y cabe exigir a otras administraciones que, si no suman, tampoco resten: el cierre del Teatro Moderno por parte de la Junta para ahorrar apenas 50.000 euros al año no es, desde luego, una política de colaboración para revitalizar el casco antiguo. 

Resultaría osado resolver en unas líneas una cuestión que a buen seguro exige horas y horas de reflexión a quienes se juegan el pan cada día en el centro y a quienes tienen el cometido de poner en marcha las actuaciones necesarias para hacer de eta zona de la ciudad, que siempre es la que la distingue de otras, un lugar por el que presumir. Toda esta reflexión no tiene más intención (y no sería poca) que invitar al lector a la reflexión, porque hacer del centro un punto de encuentro todavía mejor exige, antes que nada, una toma de conciencia: paseen este domingo en busca de estatuas humanas.