Goles son amores…

Pablo Bellido compareció ayer en Guadalajara, tras la conferencia política del fin de semana. / Foto: PSOE.

Pablo Bellido compareció ayer en Guadalajara, tras la conferencia política del fin de semana. / Foto: PSOE.

Por Rubén Madrid

El PSOE ha vuelto. Ha bastado un fin de semana de Conferencia Política para regresar del más allá neoliberal y liderar la batalla por quienes no llegamos a mitad de mes. Gracias, una vez más, señor Rubalcaba. Su generosidad está siendo infinita.

La tan esperada Conferencia Política del PSOE se ha concretado en un puñado de buenas intenciones para una hipotética vuelta al gobierno. En lo tocante a Guadalajara, lo explicó ayer el secretario general en la provincia, Pablo Bellido: compromiso de detener cualquier proyecto de ‘fracking’, oposición a los planes actuales para la cuenca del Tajo y la derogación de la Ley de Administraciones Locales. Nada que no hubiesen dicho ya. Aunque de sus palabras cabe esperar que el giro a la izquierda, de demostrarse, pasaría más bien por medidas socialdemócratas (nada revolucionario, que nadie se asuste) como su renovada oposición a los paraísos fiscales o por el impulso a una política financiera y de redistribución de la riqueza que, seamos claros, no ha tenido durante los ocho años de gobierno de Zapatero: ni cuando vinieron bien dadas y compraron votos con cheques bebés y cheques electorales al por mayor, ni cuando, más tarde, se resignó el socialismo por entero a aplicar las políticas liberales de Bruselas.

No es la primera vez que en este mismo espacio advertimos del ‘enrojecimiento’ que sufre el PSOE en la oposición. Dice Bellido que ya no es momento de hacer autocrítica. Sería perfecto si la opinión pública hubiese advertido que ya se ha hecho. Y dicen también los socialistas que emerge un partido “nuevo, reforzado y de futuro”, pero también es cierto que lo hace, deben reconocerlo, con el peso de las decisiones que tomaron hace todavía demasiado poco tiempo y con la rémora de las que se han tomado este mismo fin de semana: por ejemplo, abortar un debate más que legítimo en un partido de izquierdas y en las circunstancias actuales en torno a la disyuntiva monarquía o república.

No colaboran en estos nuevos pasos hacia ese pretendido liderazgo de la izquierda que el expresidente regional y exministro Bono, con su renovación más estética que política, salga con sus ingenios diciendo que “en los momentos difíciles” prefiere que su partido se entienda con el PP que con Cayo Lara. Pero supongo que tampoco ofrece un plus de confianza a ningún votante socialdemócrata que el líder del partido en la región, García-Page, se presente con ínfulas de liderazgo en la cita apenas unas horas después de reunirse con Adelson para rendirse ante su proyecto de Eurovegas. Es el propio Emiliano el que luego sale en los medios lamentándose del lema del 15-M que identifica que PP y PSOE son la misma inmundicia.

Versos sueltos al margen, puntualicemos que la ponencia del Partido Socialista no ha sido fruto de un día, porque ha sido preparada durante meses. No obstante, da la impresión de que se ha intentado trasladar la imagen de que unas jornadas de debate han bastado para dar el ‘cambiazo’ del PSOE perdedor y equivocado por el PSOE triunfalista y que ha retomado el camino, viendo a un enrojecido (de vehemencia) Rubalcaba defender algo tan sonrojante a estas alturas como que un partido socialdemócrata tiene que reivindicar el feminismo o sumarse a las mareas de las plataformas que se movilizan contra las políticas de recortes y privatizaciones.

Rubalcaba, durante su discurso del domingo. / Foto: Efe.

Rubalcaba, en su intervención de este domingo en la Conferencia Política. / Foto: Efe.

Cabe algo más audaz por parte de un partido que se pretende de izquierdas en la peor crisis que, al menos los más jóvenes, hemos conocido. El PSOE vuelve a confundir, como ha hecho el PP, su prioridad: gobernar por encima de salir de la crisis. Y sigue a rebufo de su adversario, porque parece que se conforma con contrarrestar los efectos perniciosos del capitalismo europeo, andar parche en mano, en vez de proponer un modelo global alternativo y de futuro.

Me dirán que el domingo salieron de la conferencia decenas de furgonetas cargadas de papeles con ideas nuevas. Y probablemente sea cierto. Pero la clave es: después de esta última cita, ¿sabe la mayoría de la ciudadanía qué ofrece el PSOE para la España de los seis millones de parados, de los jóvenes que se marchan con su licenciatura a servir hamburguesas en Londres, de las abuelas a las que han secuestrado sus ahorros los grandes bancos refortalecidos con esta crisis, de los padres de familia que no llegamos a mitad de mes?

No se lidera la izquierda por mera oposición a la derecha, que desde este lado se puede pensar que es maligna hasta lo enfermizo, pero que en realidad beneficia los intereses de quienes por coherencia demandan sus políticas neoliberales. No sabemos si hay ideologías, pero desde luego sigue habiendo ricos (cada vez más ricos) y pobres (cada vez más pobres).Y por contraposición, el PSOE no puede aspirar a ofrecer una alternativa para las economías más débiles sólo deshaciendo las políticas de un partido liberal que desmantela el Estado del Bienestar conforme a sus principios o quejándose de que la tele de Bono (perdón, de Cospedal) haga la vida imposible a los dirigentes del partido opuesto.

El PSOE debe ser consciente de que no se desata su compromiso con el bipartidismo y su batería de sinsabores para la democracia en apenas unas horas. Y ha de advertir, sobre todo, que tiene un problema inmenso de credibilidad, en Madrid, en Cataluña y en Castilla-La Mancha. Hay demasiados pecados originales, desde la traición del ‘Otan no’ de Felipe González hasta la negación de la crisis de Zapatero. Pesan más los errores propios, muchos y frecuentes, que cualquier ataque desde la trinchera de enfrente.

Socialistas guadalajareños en la cita del fin de semana. / Foto: Twitter de Carlos M. Paulos Rey.

Socialistas guadalajareños en la cita del fin de semana. / Foto: Twitter de Carlos M. Paulos Rey.

Hay, por último, otro asunto pendiente. Si tiene importancia cambiar de tipografía en el logo, imaginen el asunto (no hemos tenido prisa en abordarlo, como ven) del liderazgo. El congreso provincial que celebró el partido en Guadalajara hace dos años tuvo la virtud de salvar un enfrentamiento feroz entre dos bandos con el nacimiento de un nuevo liderazgo a cargo del azudense Pablo Bellido. Esta tercera vía resultó un paso imprescindible para avanzar en el proyecto político en la provincia intentando superar rémoras del pasado, pero indudablemente el proceso está pendiente de una renovación por abajo (Valerio, por poner sólo un ejemplo, ha tenido ya demasiadas oportunidades) y por arriba, porque obviamente nada será igual en el partido en Guadalajara si el nombre es Patxi López, Madina, Page o Chacón. En una renovación profunda sobran las caras que han aplicado precisamente las políticas de las que se supone que reniegan, desde el propio Rubalcaba hasta Alique.

Concluyamos, pues, con aquello de que goles son amores y no buenas razones. En el mejor de los casos, si el PSOE quiere, como ha defendido su secretario general, convertirse en “el instrumento de los progresistas” para llevar sus políticas adelante debe continuar por los hechos: voces y caras nuevas con discursos (pero también con políticas reales) socialdemócratas y decisiones audaces como las que han reprochado los indignados de toda España. Sólo cuando veamos un compromiso con una ley electoral más justa, la censura pública de los dirigentes que pasen en dos días de lo público a asesorar a grandes compañías a cambio de sueldos millonarios, que ya no se beneficia en el poder a los bancos que financian al partido, que se prioriza lo constructivo sobre la desacreditación del adversario o que se aplica una fiscalidad progresiva podremos decir, si acaso, que el PSOE “ha vuelto” para ocupar el espacio a la izquierda que corresponde a un partido que, aun renunciando a transformar la realidad social, presume de sus siglas. De lo contrario, anden con cuidado, no sea que en plena campaña se les vuelva a correr el rimel.

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2 pensamientos en “Goles son amores…

  1. Rubén, estoy de acuerdo en todas tus conclusiones finales y te felicito por el análisis. Si el programa del PSOE no regresa a los orígenes, el partido seguirá en el limbo. Solo haré tres matices.
    1) La ponencia de la Conferencia Política y la propia sacudida que ha representado ésta, más allá de los evidentes problemas de liderazgo, no son poca cosa. Es un documento, como tú bien indicas, elaborado con tiempo y con una profundidad que me gustaría encontrar en el partido que hoy gobierna España. Del PSOE se hacen siempre astillas. Si hay debate interno, se critica por identificarse solo con una operación de cosmética (que algo hay, claro). Pero si no hay debate interno, entonces se despelleja también a la dirección federal por enrocarse en el resultado ajustado del último congreso. El PSOE debe renovar las estructuras internas y la organización para elegir a sus direcciones, pero Rubalcaba es el líder y el calendario de las primarias está marcado. Hay mucho ruido, sobre todo en la prensa, y pocas nueces. Ninguno de los supuestos candidatos ha dado un paso al frente. El debate de nombres no es menor, pero lo importante son las ideas. Creo que el partido sale reforzado después de la conferencia política. Aspirar a volver a gobernar es normal en un partido que ha gobernado casi dos tercios de la democracia española. La cuestión es qué hará cuando vuelva.
    2) Se pide al PSOE, y ellos mismos lo venden así, que haga un giro a la izquierda. Eso es bueno para recuperar los valores que el militante de base o el votante fiel han visto perdidos, especialmente, por las políticas neoliberales desde mayo de 2010. Pero no nos confundamos: si el PSOE asume un discurso más radical de izquierdas, se parecería a IU y la gente nunca vota fotocopias, vota siempre al original. El PSOE es socialdemocracia, y eso significa economía de mercado con respeto a los derechos sociales, que es justo la línea roja que cruzó Zapatero en su última etapa. Tampoco hagamos a Rubalcaba ni al Partido Socialista en España culpables de la falta de articulación de una política socialdemócrata en Europa. Estamos viendo los problemas del SPD para mojarle la oreja a Merkel, la travesía del desierto de los laboristas después de Blair o los obstáculos de Hollande para imponer una nueva hoja de ruta en la política económica y fiscal de la UE. En ese contexto, pidamos al PSOE coherencia con sus principios y respeto a su programa político, pero no que cambie el rumbo de la socialdemocracia europea porque ni tiene fuerza ni está en disposición de hacerlo.
    3) Decir que Page se ha rendido a Eurovegas, y con ello ilustrar supuestas incoherencias entre el discurso y la praxis socialista, perdóname, es un poco exagerado. El alcalde de Toledo, no el hipotético candidato a liderar el PSOE, recibió en audiencia institucional a una delegación de personalidades influyentes israelíes (su lobby más potente y poderoso a escala global) después de que lo hiciera el Jefe del Estado. No recibió a Adelson de forma personal, ni expresó en ningún momento su apoyo a Eurovegas. Se limitó a recibir a esta delegación, nada más. Otra cosa es que critiquemos -y en eso sí estamos de acuerdo- que el PSOE lleva mucho tiempo demasiado alejado de los movimientos sociales.

    Y una coda: lo de Bono es inoportuno además de erróneo, pero el único partido de izquierda que actualmente mantiene un pacto de gobierno con el PP es IU. Así que, o el mundo está del revés o lo mejor será que Bono se afilie a IU de Extremadura.

    Un saludo.

    • Gracias, Raúl, por tu punto de vista, interesante como siempre, aunque distante del mío en esos aspectos concretos que señalas.
      Para no extenderme en todos, simplemente considerar que sobre Page y Eurovegas llueve sobre mojado: la foto con Adelson es un “gesto” que se suma al abierto respaldo que dio en febrero a su proyecto. Pero los gestos son interpretables, desde luego.
      Y sobre Bono, aquí no hay error: su partido es el único en este país que ha gobernado con absolutamente todos, nacionalismos de derechas y de izquierdas, independentistas, centristas y PP. Que de este amplio espectro de opciones, en pleno debate “ideológico”, reivindique su minuto de oro tomando partido del modo en que lo ha hecho no creo que beneficie al PSOE como “instrumento de los progresistas”. Desde luego que Bono puede decir una vez más lo que quiera (cosa que no pasa con otros); lo decepcionante es que nadie en el partido le replique.
      Saludos y gracias.

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