Explicaciones y responsabilidades

Germán Retuerta posa con la bufanda morada en la fachada del Infantado. / Foto: Rafa Martín.

Germán Retuerta posa con la bufanda morada en la fachada del Infantado. / Foto: Rafael Martín.

Por Ana G. Hernández

El pasado viernes 2 de agosto Germán Retuerta, presidente del CD Guadalajara, compareció ante los medios de comunicación para confirmar que la entidad que preside iba a comenzar la temporada en Segunda División B. En esa misma rueda de prensa se abordaron otros temas como la nueva plantilla, el nuevo cuerpo técnico o Grupo IV de la categoría. En este contexto, Retuerta fue preguntado por si la afición tenía que pedir responsabilidades de lo sucedido al club y el presidente respondió de la siguiente manera:

“Yo no sé quién me culpa o quién no me culpa. Esto es una Sociedad Anónima Deportiva y yo represento, como presidente, a esta sociedad. Si hay alguien que me puede pedir responsabilidades, serán los socios de las empresas, que son los dueños de las acciones. No entiendo que ningún aficionado, con todo el respeto del mundo hacia ellos, me pueda pedir nadie ninguna responsabilidad ni a mí ni a la gestión de esta empresa porque el aficionado compra su abono o compra su entrada, viene a ver un espectáculo que se llama fútbol, viene a animar. Si alguien pierde con esto es la empresa, sus accionistas y luego, con todo lo que representa el fútbol de sentimiento y emociones, todo el mundo. Yo no voy a responder a ninguna responsabilidad de nadie, solamente ante los accionistas del Deportivo Guadalajara porque así se nos ha dicho. Esto es una Sociedad Anónima. El Deportivo Guadalajara no tiene deudas, pero el fútbol está montado así”.

De esta respuesta, los aficionados y los medios de comunicación extrajeron un titular, el de que “no va a responder a ninguna responsabilidad de nadie” y que solo lo haría ante los accionistas de la empresa. Polémicas y explicaciones a parte, incluida la diferenciación que hizo Retuerta sobre ‘responsabilidades a los accionistas’ y ‘explicaciones a los socios’, además del acto en sí que montó en el Pedro Escartín para ‘explicarse’, la libre volvió a saltar este viernes en la asamblea de accionistas.

En ella se decidió que todos los accionistas con menos de 60 acciones no tendrían derecho a asistir a las asambleas. Para que ustedes se hagan cargo de la situación, solo hay tres entidades con capacidad de acudir a dichas reuniones y de pedir ‘responsabilidades’ por la gestión. Son: el Ayuntamiento de Guadalajara, la Diputación Provincial y Gestión Deportiva Integral. El resto de compromisarios quedarán privados de estos derechos. La nueva norma salió adelante con el apoyo de ésta última entidad legal que cuenta con el 90% de acciones totales del club (más de 58.000). Dada su mayoría, esta empresa es la encargada de nombrar el Consejo de Administración del club y a su presidente. Así las cosas, los accionistas minoritarios también se tendrán que conformar con pedir solo ‘explicaciones’ al Consejo de Administración, puesto que les han cercenado el derecho a pedir ‘responsabilidades’. Un problema menos.

El fútbol moderno está “montado así”, como bien explicaba Retuerta aquel 2 de agosto. Los equipos de fútbol son empresas privadas, con sus cuentas de resultado, sus balances económicos y con sus beneficios o sus pérdidas. El otro problema para Retuerta quizá sea que los equipos de fútbol traspasan esa barrera fría y metálica de nuestra alma, generan sentimientos viscerales de gran profundidad y pueden llegar a formar parte del patrimonio de una ciudad o un país.

En este caso y desde mi punto de vista, el Deportivo Guadalajara forma parte del patrimonio de todos los guadalajareños. De todos y cada uno de ellos que se sientan orgullosos de sus colores, como también forma parte del patrimonio de todos los alcarreños y de la ciudad el emblemático Palacio del Infantado. El Depor pertenece a Gestión Deportiva Integral y el Infantado a Íñigo de Arteaga y Martín o, mejor dicho, a la Casa del Infantado; pero ambos  patrimonios podemos disfrutarlos todos los arriácenses de a pie.

Cuando se van coartando, poco a poco, los derechos de aficionados, si es que tienen alguno solo por pagar un dinero por ver el partido, y de los accionistas lo que se consigue es que, poco a poco, ese lazo de unión entre la ciudad y su club se vaya desatando. Poco a poco, sin prisa, pero sin pausa hacia un futuro más que incierto. A veces se echa en falta algunos aspectos de ese fútbol humilde y bohemio de antaño.

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