El turbulento presente e incierto futuro del periodismo

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Yolanda Calvo Arauzo, periodista.

Por Yolanda Calvo*

El Periodismo es un oficio denostado en la actualidad -demasiadas veces con razón, porque existe cierto periodismo sonrojante y vergonzoso que no podemos ocultar bajo su propia ponzoña-, pero se tiende a generalizar y, por ende, a culpar a los periodistas de todos los males que suceden en este país y, en general, en el Universo, y de repente comprobamos, atónitos, que hemos pasado a formar parte del triángulo del mal junto a políticos y banqueros.

Es verdad que las generalizaciones son odiosas, y el hecho de que existan demasiados medios y periodistas que vivan bajo el ala protectora del gobierno dominante, o bailando al son del que más toca –algo que resulta del todo inadmisible en el caso del ente público-, no debe hacernos olvidar que, sin periodistas, los ciudadanos no tendrían acceso a la información sobre lo que está sucediendo, aunque sea una pequeña parte de lo que en realidad se está urdiendo.

Y luego están los que se creen periodistas simplemente por retuitear o compartir en Facebook una información o un rumor sin contrastar que han oído en una página web o un blog cualquiera… Una prueba es el reciente bulo sobre la “culpabilidad” de WhatsApp en la ruptura de millones de parejas, una noticia que salió incluso en los telediarios en prime time de todos los medios nacionales, y que luego resultó ser un fake.

Malos tiempos para el Periodismo, uno de los sectores que más ha sufrido, sin duda, la crisis, una circunstancia que nunca he oído que sea reconocido por ajenos… Se habla de la debacle de la construcción, se dan millones de euros al sector de la automoción, pero se habla muy poco o nada por parte de otros sectores de los miles de periodistas (no hay unanimidad con la cifra) que han perdido su puesto de trabajo desde que empezó la crisis.

Tampoco se suele hablar de los periodistas que trabajan con un contrato basura o por un euro la noticia, o incluso gratis, solo por la mera recompensa de ver tu reportaje publicado, como he visto en algunas ofertas de empleo. Ni de que pronto va a ser muy raro ver a un periodista contratado por cuenta ajena, y si queremos seguir ejerciendo nuestra profesión tendremos que convertirnos en emprendedores –la famosa palabrita de moda que emplea el Gobierno para referirse a “autónomo puteado sin ningún derecho social”- o freelance, en el mejor de los casos, y sabiendo que tendremos que dedicar jornadas diarias maratonianas, fines de semana y festivos, por sueldos que antaño eran mileuristas y que ahora incluso añoramos…

Internet ha resultado ser un arma de doble filo; no solo la crisis tiene la culpa del estado comatoso del Periodismo. Y no sanará hasta que el Periodismo deje de depender de subvenciones privadas y de la publicidad, y los ciudadanos no nos acostumbremos a pagar por recibir una información que ha costado mucho tiempo recopilar y dinero (aunque sea poco, algo hay que pagar al redactor que se ha currado la noticia).

El Periodismo se sumó a la moda de lo gratis nada más incorporarse al mundo digital –otro gallo nos hubiera cantado si desde aquel germen ya se hubiera acostumbrado al ciudadano a pagar por una información seria, de calidad y contrastada-, y eso ha hecho un daño tremendo a esta profesión. No parece algo tan descabellado si pensamos que si queremos los servicios de un fontanero, un abogado o un profesor particular, o simplemente si queremos que nos sirvan una cerveza en el bar o el tendero nos dé una barra de pan, tenemos que aflojar el bolsillo. Hasta que no cambiemos el chip no habrá una esperanza de futuro viable ni una mínima independencia para el asqueante y tormentoso, pero apasionante, mundo del Periodismo.

* Yolanda Calvo Arauzo comenzó ejerciendo el Periodismo haciendo prácticas en Guadalajara Dosmil, Nueva Alcarria y Canal V (ahora Televisión Guadalajara). “Luego pasé unos añitos fuera de este difícil mundo, haciendo casi de todo -exagerando- porque no solo ha habido crisis ahora, y aunque aquella no fue tan masiva como esta, también existió, sobre todo en nuestro sector”. Volvió a la profesión como fotoperiodista en el diario MARCA en Málaga, donde pasó cinco “maravillosos y apasionantes” años realizando reportajes a algunos de los mejores deportistas y ligas deportivas del momento. Pero la llamada del terruño le hizo volver a Guadalajara, donde empezó a trabajar enseguida en el periódico El Día de Guadalajara, que cerró en mayo de 2012 “por culpa de la crisis y, sobre todo, de la incompetencia y caradura de sus gestores, práctica habitual en este país que la crisis ha sacado a relucir”.

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