Soy pesimista

No existen augurios positivos para creer que imágenes como estas no cesen de repetirse en 2014. // Foto: www.guadaque.com

No existen augurios positivos para creer que imágenes como estas no cesen de repetirse en 2014. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Abraham Sanz

Me gustaría ser tan optimista de cara a 2014 como lo ha sido el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, en su última comparecencia pública. Contempla el año que hoy dejamos como el final de la ‘Gran recesión’ cuya sombra, me da a mí que va a seguir siendo alargada; mientras que contempla este 2014 como el año de las oportunidades, un periodo en el que con paso firme llegaremos al crecimiento y a mejorar nuestra situación de bienestar. Sin embargo, estas palabras no me parecen más que palabrería propia de lo que de verdad supone este cambio de anualidad: la entrada de lleno en la carrera electoral de cara a los comicios locales, autonómicos y generales que han de celebrarse, si no hay dimisiones de por medio, en 2015.

Como cambia el cuento. Hasta que nos comamos hoy las doce uvas, los dirigentes populares podrán hablar de la herencia recibida, de lo mal que gestionó el PSOE esta crisis y podrán seguir acribillando a la bancada contraria con sus críticas. A partir ya de mañana, parece ser que pueden hablar de que por fin el PP está gobernando, ese partido que ha sumido a nuestro país y a nuestra región, en un mar de recortes que, amparándose en la crisis, sirve para colarnos ideas claves de su ideología que no busca más que desmontar nuestro sistema de Gobierno mixto para abocarnos a una sociedad más propia de un capitalismo extremo como, extrema es la derecha que nos gobierna en la región o en el Estado. Más paternalista es la que lo hace en la ciudad que describe todas sus iniciativas como generadoras de empleo y que, en su balance de fin de año, destaca sobremanera la ayuda que ha proporcionado a cerca de 8.000 personas. Ayuda, sin duda necesaria, pero que podría haber sido superior si por fin hubiera suscrito con la Junta un plan de choque por el Empleo que hubiera permitido a un buen puñado de familias volver a sentirse reinsertadas en el mercado laboral durante un periodo de entre tres y seis meses como si hizo Azuqueca; o haber mantenido una línea de ayudas para material escolar o haber rebajado más lo límites del IBI social debido a que hay ciertas economías que cada vez necesitan de más ayuda para pagar sus tributos y tasas.

Cierto es, por el contrario, que hay que aplaudir otras medidas del Ejecutivo local como es la posibilidad de fraccionar los pagos a lo largo de todo el año, ofreciendo pequeños descuentos que, permite ordenar y calcular el gasto para poder hacer frente a estas obligaciones que de otra manera, podría resultar casi imposible. Facilidades sí, pero quizá la disminución de esa presión fiscal de un modo más notable, la hubieran agradecido las familias de cara a 2014 donde, no se nos olvide, sube el agua de una forma más que increíble, siendo la única causa –como bien advertía el edil de IU, José Luis Maximiliano durante estos cuatro años– la privatización de este servicio. Una medida que si bien ha permitido mejorar el sistema de abastecimiento y saneamiento en el casco, pero que por otra parte ha hecho aflorar más averías en la ciudad que mucho tiempo atrás y pocas cosas más, por lo que se sigue poniendo de manifiesto que esta privatización no era necesaria porque, además, muchas de estas mejoras en tuberías han sido sufragadas por el propio Ayuntamiento dentro de sus planes de obra.

Contemplando esta situación y viendo de nuevo el presupuesto municipal y regional; sigo echando en falta un mayor esfuerzo para el área de Empleo; mi optimismo está lejos del de Román. Que sin duda le ha echado valor con esa afirmación y más que una creencia es la expresión de un deseo, que es el deseo de todos; pero la realidad muchas veces se esfuerza en decirle lo contrario. Como por ejemplo que tras cerca de un año y medio intentando abrirse hueco en el sector periodístico, un nuevo medio que surgió con la ilusión de tres jóvenes periodistas, finalmente termine su andadura cuando mañana suenen las doce campanadas desde la puerta del Sol. Se denomina lacomunidad.info. Nació en 2012 y a partir de mañana dejará de actualizar su web. Emprendieron como bien quería el Gobierno, lucharon durante un tiempo, pero al final la crisis terminó engullendo su ilusión así como la durabilidad que un medio necesita para que se afiance en el mercado y vaya no sólo generando cada vez más y mejores contenidos para la sociedad; sino también ingresos que permitan mantener una empresa periodística gestionada por periodistas. Una fórmula que también usaron en Canal 19 2.0 en un empeño por seguir luchando por un periodismo libre y comprometido, pero al que la crisis también se la jugó este año. Sigo sin ser optimista, sr. Román; lo siento.

Ya no sólo miro atrás, sino hacia el futuro y cada vez me encuentro con un Gobierno menos comprometido ni con la Educación ni con la Cultura. Finalmente no habrá oposiciones en Secundaria, los recortes en la escuela pública siguen a la orden del día y para más inri, últimamente hasta se coarta la libertad de expresión en una institución como es la Biblioteca de Guadalajara. Denegar que ‘Amigos del Moderno’ no puedan exhibir a través de una exposición cuál ha sido su actividad durante un año, que ya se la digo yo al consejero de turno: luchar porque la Cultura siga viviendo en el corazón de Guadalajara; me parece del todo inadmisible en un Estado democrático. Una Consejería cuya única contribución ha sido cerrar un teatro como el Moderno que ahora, busque censurar la actividad de esta asociación cuyo objetivo no fue otro que reabrirlo y que ese lugar fuera de nuevo un lugar en el que volvieran habitar las risas, la ilusión o la imaginación; es altamente intolerable y desprende un tufo a otras épocas que mejor no pensarlo y sí denunciarlo.

Lo dicho, sr. Alcalde. No puedo ser optimista con gobiernos que no ponen todo lo que tienen en su mano para sostener un Estado del Bienestar que cada vez está más desmembrado; en el que cada Institución hace la guerra por su cuenta, pero con medidas cada vez más alejadas de la ciudadanía; y con una regresión de derechos y libertades que nos está haciendo retroceder tanto en el tiempo que, sinceramente, mire que lo siento no puedo ser optimista. Ya nada será igual y la lucha debe estar en la sociedad para, recoger los pedazos de aquel Estado del Bienestar, y tratar de reconstruirlo; teniendo en cuenta los errores del ayer y saneándolo de toda impureza para que, pueda funcionar otra vez como debiera y no como lo hizo.

No obstante, pese a mi pesimismo, ¡Feliz 2014!

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Más luces que sombras

Quique está siendo uno de los nombres propios del nuevo proyecto morado. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo)

Quique está siendo uno de los nombres propios del nuevo proyecto morado. Foto: Mariano Viejo (Luis Polo)

Por Ana G. Hernández

El año 2013 se despide y junto él se fue el sueño de la Liga Adelante. Cautelarísimas y tribunales aparte, el Depor despertó abruptamente en Segunda División B. Lo que está claro es que el problema no es el descenso, si no las formas. Y es que, la ciudad se ha desencantado de su equipo, como es lógico, y lo que es peor, una parte amplia de la hinchada. Ése es el verdadero drama de éste aciago 2013, que será recordado por ese descenso administrativo, pero que quede claro: la categoría no es la única pérdida, aunque sí la más visible.

Un club de fútbol engloba muchísimas cosas y el Depor ha demostrado durante éste año la carencia de alguna de ellas. No hablo de temas económicos, ni administrativo, ni siquiera de la parcela técnica… Hablo de los pequeños detalles, de los sentimientos del aficionado que año tras año paga su abono para ver su equipo. Hay que cuidar al hincha, al más insignificante hincha, porque, al fin y al cabo, es el hincha el que mueve los engranajes de un club. La sangre que conecta y da vida a todos los órganos del cuerpo. La afición morada es incondicional con su club y, como todas las relaciones fructíferas, los sentimientos deben de ser recíprocos.

Por su parte, la afición del BM Guadalajara, al igual que la del Depor, vivió un año de luces y sombras y que puede desembocar en un 2014 inolvidable. Fue el BM Huesca en el último suspiro de su partido ante el Academia Octavio el que libró al antiguo Quabit de descender. Un empate a 30 goles, que permitió la salvación y el comienzo de un nuevo proyecto deportivo. Se marcharon emblemas de la historia del BM Guadalajara, además del patrocinador. Había que renacer con el morado como símbolo del nuevo proyecto. Acabada la primera vuelta con dos récords, máxima puntuación en la primera vuelta y máxima anotación propia en un partido de Asobal, el futuro puede ser brillante. Todo dependerá de que el equipo de Mateo Garralda consiga centrarse a domicilio. El precio del éxito es la regularidad.

Para acabar con los equipos de la ciudad y, a pesar de que muy pocas veces menciono el baloncesto, el CEBA Guadalajara merece unas palabras. Al igual que en balonmano, el equipo de baloncesto de la ciudad se tuvo que reinventar durante el verano y, al igual que en balonmano, con bastante acierto. Y es que, el equipo de Javi Juárez está firmando una temporada excelsa, colíderes a estas alturas igualado con el Fuenlabrada, cosas del destino. El equipo alcarreño se ha refugiado en la defensa para solo ceder dos derrotas en once partidos.

El Grupo XVIII de Tercera División nos dejó este año el sinsabor del descenso a Preferente del Marchamalo. El San Miguel fue testigo y el Azuqueca el verdugo, aunque fue el propio Marchamalo el que se sentenció a sí mismo durante tres cuartas partes de la temporada. Por su parte, el Azuqueca vivió otra vez las mieles de disputar el play-off de ascenso a Segunda B. Gran temporada de los de Miguel López, que vieron como en verano se marchaba uno de sus estandartes, Sergio Pancorbo, y una de sus referencias ofensivas, Roberto Izquierdo. Ausencias destacadas, tanto como la pérdida de ese halo de imbatibilidad que poseía el club en el San Miguel. Se conoce que la torre rojinegra se lo llevó consigo cuando marchó a jugar al Alcalá. Y es que, el comienzo de la temporada fue desastroso. A pesar de ello, los azudenses han sido capaces de sobreponerse a una situación a la que no estaban acostumbrados desde hace años.

El Brihuega cierra el año en 'play-off'. Foto: Mundosala

El Brihuega cierra el año en ‘play-off’. Foto: Mundosala

Por último, no me podía olvidar del Brihuega y del grandísimo esfuerzo que ha realizado para materializar su ascenso a Segunda División. Un tesón que está siendo recompensado por una temporada soberbia: cuarto y en puestos de play-off. Los briocenses o brihuegos, como prefieran, mantienen viva en Guadalajara la mecha del fútbol sala. Un regalo que no tiene precio para todos aquellos aficionados al fútbol de salón. Y es que, Guadalajara es tierra de fútbol sala como se demostraba cada fin de semana en el David Santamaría hace algunos añitos y el Brihuega, hoy por hoy, es nuestro emblema. Un proyecto sin ningún futuro éste verano y que, a día de hoy, está a cuatro puntos del líder.

La política del paripé

Mino Rodríguez

Maximino Rodríguez, periodista.

*Por Maximino Rodríguez

“Pero ante la indignación, estoy y estamos tranquilos. Porque sabemos que tenemos un buen alcalde. Un alcalde que vela por nosotros; un alcalde que no nos cuesta un solo céntimo porque no tiene sueldo. Un alcalde que, si es necesario, deja lo suyo para solucionar lo nuestro. Un alcalde, como otros muchos de nuestra provincia y nuestro país, que son pequeños héroes anónimos y que rompen los esquemas a muchos políticos que solo saben vivir del dinero de todos y que de héroes dejan mucho que desear”. Tan rotundo panegírico es del cura de Hiendelaencina. Muy hastiado debía estar el hombre para salir a la palestra y dar la cara por el alcalde de su pueblo. Es el corolario de una carta publicada el mes pasado, cuando arreciaban las críticas a Mariano Escribano por el asunto del vertido accidental de gasoil a la red de abastecimiento de agua potable.

A mí se me caería la cara de vergüenza si tuviese que leer una reprimenda de este calibre, que suscribe alguien que puede ser sospechoso de todo menos de connivencia con el regidor vapuleado. En la misiva no deja títere con cabeza. En un momento dado, suelta una pincelada que no tiene desperdicio: “Los que mandan quieren jugar a la política con un problema que no les afecta a ellos, sino a los que vivimos aquí. Y también a su blanco, a Mariano, que bien sabe lo que es Hiendelaencina y la situación que está atravesando”. ¡Zas, en toda la boca!

Hacía tiempo que no asistía a una gestión política tan torpe y calamitosa de un problema como el que el pasado mes de octubre aconteció en Hiendelaencina. Si me apuran, de república bananera. Más de un mes de declaraciones altisonantes, de marear la perdiz sin aportar ni una maldita salida. Es lo que pasa cuando la estulticia sobrevuela sobre la sensatez. En ese lapso se han escuchado declaraciones de todo tipo. Gruesas y estúpidas. Como si se hubiese entablado una pugna por ver quién decía la barbaridad más grande. Muchas de ellas dignas de figurar en la antología de los disparates.

Si alguien se llevó la palma en esa rivalidad fue Carolina Hernández, diputada regional del PP, que se despachó a gusto contra Mariano Escribano, del que insinuó que tenía cosas que ocultar sobre el dichoso vertido. No le anduvo a la zaga María José Agudo, compañera de escaño y bancada. En esa liza ocupa puestos de honor la salva de Lorenzo Robisco a propósito de la visita que realizó Emiliano García Page al pueblo. El segundo de a bordo de la Diputación sugirió al secretario regional de los socialistas que “debería aportar algo más que una ‘fotonoticia’ cada vez que viene a Guadalajara“. Unas cuantas semanas después, José Ignacio Echániz se presentaba de incógnito en Hiendelaencina para beber agua en varios puntos del pueblo. Una provocación en toda regla del consejero de Sanidad. Seguro que Robisco no sabía dónde meterse. Lo dicho, mucho cacareo y poca altura de miras.

“200 años al servicio de los municipios”, reza el eslogan elegido para conmemorar el bicentenario de la Diputación de Guadalajara en este año que se acaba. Un brindis al sol a tenor de los hechos. Si algo ha demostrado la institución provincial hacia Hiendelaencina ha sido indiferencia, cuando no menosprecio. Para con el pueblo y, sobre todo, su alcalde, al que ha situado en la picota sin miramientos. A Ana Guarinos le ha faltado generosidad y le ha sobrado soberbia. La Administración que preside tiene capacidad financiera y resortes suficientes para haber resuelto el conflicto a las primeras de cambio. Sin necesidad de buscar triquiñuelas ni excusas de mal pagador. Desde un crédito extraordinario a una partida de emergencia para acometer la renovación de los tramos de la red de suministro afectados por el derrame de gasoil. Que haberlos haylos para estos menesteres. Se hizo antes y se podía haber hecho ahora.

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El consejero de Sanidad bebe agua en Hiendelaencina para demostrar que es potable, el pasado 8 de diciembre. // Foto: Junta de Comunidades

Pero ya se sabe que cuando no hay voluntad, es mejor marear la perdiz. Con evasivas y subterfugios que no conducen a ningún sitio. No creo que en su fuero interno la señora Guarinos esté muy satisfecha del papel que ha desempeñado en este berenjenal. Incluso se ha tenido que tragar sus palabras. “Sería inaceptable desde el punto de vista político, moral e incluso legal, que los ciudadanos pagasen con recursos públicos lo que deben pagar los seguros privados”, dijo en el ecuador de esta crisis. ¿Para qué están entonces los dineros de todos si no es para atender las necesidades básicas de la población? Al final, la mitad de las obras de pagarán con cargo a los Planes Provinciales, que es ese peculio de la caja común que la presidenta se negaba a soltar. El resto, con un anticipo. Tanto artificio sin conocimiento para terminar echando mano de la lógica más aplastante.

La solución al problema no dependía de la presentación ante la Justicia ordinaria de la denuncia contra la empresa que al parecer contaminó la red de agua potable del municipio. Eso eran paparruchas. El verdadero trasfondo de este atolladero tiene nombre y apellido. Se llama Mariano Escribano. Un alcalde pendenciero y beligerante donde los haya. Que ni se casa con nadie ni tiene reparo alguno en enfrentarse al poder establecido. Sin importar a quién tenga delante. Lo hizo en la defensa del modelo de transporte público que desde hace años impera en la Sierra Norte de Guadalajara. Y lo volvió a hacer al plantear una cruzada sin cuartel por el mantenimiento de las Urgencias en su pueblo que Echániz se quería cargar. De esas batallas ha salido victorioso.

No es casual la maquinaria que el Partido Popular activó para desacreditar al edil de Hiendelaencina. Por tierra, mar y aire. Desde los despachos oficiales, los medios afines y las tribunas de oradores. No le perdonan al bueno de Mariano el espíritu combativo que se gasta cada vez que alguien osa poner en un brete a sus vecinos. Ni que destile ese carisma tan sui generis que dan los fríos serranos. Hace años que le conozco y doy fe de que es un hombre cabal y honesto donde los haya. El mismo respeto y agradecimiento que le tributan sus parroquianos. El cura entre otros. Y lo lleva a gala. Los suyos le han ofrecido por activa y por pasiva un cómodo sillón con mando en plaza. Pero el sigue erre que erre. Lo suyo es estar al pie del cañón y en contacto con las gentes. Debe ser cosa del terruño. Normal que nadie haya asomado por su pueblo desde el vertido. Les hubieran corrido a gorrazos.

Pero si de una conquista está especialmente satisfecho Mariano es del litigio que planteó contra la televisión regional a propósito de una información tendenciosa emitida en uno de sus informativos. La Justicia le ha concedido la razón y el derecho de rectificación. Lo de menos es la reparación que le reconoce. Más demoledor si cabe es el argumento del juez. “No se puede aceptar que la libertad de expresión justifique la imputación al actor de unos hechos inveraces que afectan a su derecho al honor y a la propia imagen”. Casi nada.

Han transcurrido casi tres meses y las aguas parecen volver a su cauce en Hiendelaencina. La crisis está en vías de solución, aunque para este frugal viaje no habían hecho falta alforjas tan repletas. ¿Qué tendrá la política del paripé que reúne a tanto inepto adepto?

*Maximino Rodríguez Álvarez lleva casi 25 años a cuestas en el ejercicio de la profesión periodística, con escarceos más o menos prolongados en prensa, radio y televisión. De Madrid y Guadalajara pasando por Azuqueca de Henares. Era un incondicional de la información en papel hasta que descubrió la magia y las posibilidades de la caja tonta, que le permitieron recorrer de cabo a rabo la provincia de Guadalajara. Defensor de los sistemas alternativos de producción eléctrica, echa de menos sus reportajes en la revista ‘Energías Renovables’, publicación de referencia del sector a nivel nacional e internacional. Se declara un zoquete convencido de las nuevas tecnologías de la información, aunque a punto de cumplir el medio siglo dice estar dispuesto a aprender. A vueltas de casi todo, lleva unos cuantos años vinculado al mundillo de los gabinetes de prensa. En la actualidad es el responsable de Comunicación del Ayuntamiento de Yebes.

Planes de empleo sin varitas mágicas

Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, en imagen de archivo. // Foto: Jesús Ropero

Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, en imagen de archivo. // Foto: Jesús Ropero

Por Concha Balenzategui

Apartando un poco el espumillón en el que todos andamos inmersos, incluidos los redactores de este blog, hay que poner la vista sobre algunos asuntos importantes ocurridos en la recta final del año. No podemos pasar por alto, por ejemplo, los Presupuestos Municipales aprobados ayer mismo en el Ayuntamiento de la capital, porque tienen su influencia en lo que ocurrirá en la ciudad en 2014.

Como es habitual, las cuentas previstas son realistas, equilibradas e inversoras para el Equipo de Gobierno, y llegan cargadas de impuestos y de deuda para el PSOE. Nada nuevo bajo el sol.

Saliendo de las grandes cifras de gastos corrientes e ingresos previstos, los Presupuestos suelen arrojar noticias en el capítulo de inversiones, que es donde normalmente aparece lo que más luce, las actuaciones donde queda patente la acción gubernativa. Pero los últimos años de austeridad han dejado este apartado muy reducido, escaso de proyectos de entidad. Si algo caracteriza a esta legislatura es la contención. Lejos quedaron los años de hormigón y promesas con inversiones de calado, salvando las obras del llamado “Eje Cultural” y el Cuartel del Henares, de los que en 2014 veremos su probable final. Se unirán la reforma de la parte baja de Miguel Fluiters y de la plaza de Dávalos. Esta última actuación se venía pidiendo a gritos, parece que no lo suficiente agudos a pesar de la cercanía del Consistorio, como para que los oyera este o anteriores alcaldes de la capital.

Pero si hay un tema que llama la atención del debate presupuestario es el relativo al desempleo, asunto que nos preocupa bastante más que si se reanudarán las obras del Museo Sobrino o cuántos metros de zona verde dejará la demolición del viejo Auditorio. Aquí abro paréntesis: ¿Realmente piensa alguien en el Equipo de Gobierno que hacen falta más parques entre San Juan Bosco y Adoratrices, pegados por cierto a San Roque y la Fuente de la Niña? Cierro paréntesis e interrogante.

El PP ha previsto que el próximo año se destinarán 1’2 millones de euros a fomento del empleo, con un nuevo Plan, al tiempo que ha hecho balance de los resultados obtenidos hasta ahora. A saber: Hay 29 desempleados que han encontrado trabajo gracias a las ayudas que el Ayuntamiento ha aportado a las 18 empresas que les han contratado. Hay además 42 emprendedores que han puesto en marcha nuevos negocios, con ayudas cada uno de entre 3.000 y 3.500 euros, salidos también de las arcas municipales. No parecen cifras como para sacar pecho, sino más bien para plantearse un nuevo camino en estos incentivos.

Nadie tiene la varita mágica para hacer desaparecer los alrededor de 8.000 parados que hay en Guadalajara capital. Ni siquiera el PP, aunque así nos lo quisieron hacer creer Cospedal y Román la víspera de la última jornada de reflexión, en mayo de 2011, cuando inundaron la ciudad con panfletos que animaban a votarles. Tampoco la tiene la oposición, que plantea gastar 2 millones de euros en contratar a los parados, sin decir en qué los empleará ni cómo.

En la crítica a los presupuestos hecha por Magdalena Valerio veo una propuesta valiente de incrementar el esfuerzo económico contra el desempleo, pero está poco meditada. Lo que viene a ser soltar una cifra y calcular, a ojo de buen cubero, que daría para 600 o 900 parados. ¿Por cuánto tiempo? ¿Para hacer qué? ¿Los ponemos a derribar el viejo Auditorio, por ejemplo? Creo que la portavoz socialista ha hecho su propuesta tan burdamente como ha acusado a su rival de cuadrar los presupuestos: a capón.

Leo también que IU propone apartar cerca de un millón de euros -¿también a capón?- para un Plan de Empleo, pero tampoco he visto los detalles. Su portavoz, José Luis Maximiliano, reconoce que no serían suficientes para atacar el paro de manera estructural, sino para mitigar sus efectos. ¿Cómo? ¿Rehabilitando Villaflores, por ejemplo, otra de las mociones planteadas por IU?

Sí me llama la atención de la comparecencia de Maximiliano el dato de que el Ayuntamiento se ha dejado sin gastar 2,4 millones en esta materia en los últimos cuatro años, una cifra que escuece. Porque da la sensación de que, además de unas becas y algunos cursos, hay pocas iniciativas cabales. Yo tampoco tengo la varita mágica, pero creo que algo más se puede hacer que mantener una oficina donde recoger los currículum para entrar en Jazztel, como en la capital, o reunir a la gente en un polideportivo, como ocurrió en Cabanillas, con los interesados en Inditex.

La Comisión de Parados de Guadalajara entrega las firmas en el Ayuntamiento. // Foto: lacomunidad.info

La Comisión de Parados de Guadalajara entrega las firmas en el Ayuntamiento. // Foto: lacomunidad.info

Es evidente la necesidad de un Plan de Empleo, como reclama la Comisión de Parados de Guadalajara. Pero es necesario dotarlo de contenido, no competir por ver quién propone la cifra más alta, sino analizar qué metas se buscan y qué resultados arrojan. Leo, por ejemplo, el balance del programa “Muévete al mundo empresarial”, puesto en marcha por la Junta de Comunidades, que ha propiciado la creación de alrededor de 1.500 nuevos empleos, y el mantenimiento de 2.379 puestos de trabajo. La iniciativa ha sido financiada al 80 por ciento por fondos Feder, y se ha dirigido a emprendedores, microempresas y pymes, con subvenciones de hasta el 30 por ciento de la inversión, con sus límites. Veo el programa Dipuemplea de la Diputación Provincial, también con fondos europeos, que ha formado a decenas de trabajadores del área rural, o el programa de recuperación del oficio de resinero, promovido por la misma institución, que hasta ha arrancado alabanzas de la oposición socialista.

Probablemente ese sea el camino: empezar a plantearse qué funciona y qué no, dentro de un planteamiento realista de las difíciles condiciones de partida. Un estudio serio de los nichos de mercado, de los sectores emergentes, de los impulsos necesarios. También impartir formación, claro está, pero adecuada a las necesidades, y, más que repartir unas subvenciones, aflojar un poco la soga que asfixia a autónomos y pequeños empresarios a base de impuestos.

De lo contrario, ante la escasez de ideas y de proyectos constructivos, no nos quedará más remedio que admitir que nos queda crisis para rato, al menos en el sentido real, al “borbónico” me refiero. Juan Carlos I dijo en su plática navideña que, para él, “la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar”. El problema será eterno, sin embargo, si lo medimos bajo el “índice Cospedal”, más exigente que el de Zarzuela. La presidenta autonómica señaló en su discurso, también navideño, que la recuperación no será completa hasta que encuentren empleo los 285.000 parados de Castilla-La Mancha. Señor, qué dolores.

Palabras que no dicen nada

Por Yago López

La presidenta de Castilla-La Mancha durante su mensaje de Navidad de 2013

La presidenta de Castilla-La Mancha durante su mensaje de Navidad de 2013 (haga click sobre la imagen para verlo)

Esta semana la presidenta de Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, felicitaba las fiestas a los ciudadanos de su región en el tradicional mensaje de Navidad. Unas palabras de las que, sinceramente, no esperaba extraer mucho. No por la capacidad de oratoria de su autora, o de quién sea que le escriba sus discursos, -que también- sino más bien por la naturaleza de este tipo de intervenciones, que acostumbran a limitarse a una simple enumeración de lugares comunes.

Tanto es así que, visto que tendría imposible sacar algo en claro, decidí hacer un pequeño ejercicio consistente en eliminar del discurso todo aquello que no admitiese su negación. Y me explico. Decir que la meta de su Gobierno es “convertir cada rincón de esta tierra en un ejemplo de solidaridad y superación en una apuesta firme de futuro y de justicia” viene a ser lo mismo que no decir nada. Faltaría más que la presidenta de una autonomía dijese lo contrario. Imaginan que afirmase que su objetivo es lograr una región insolidaria y conformista que se limitara a vivir del pasado y apostase por la injusticia.

Y así podemos seguir con cada minuto de los siete que dura el dichoso mensaje e ir tachando obviedad tras obviedad. Cuando habla de los enfermos de Castilla-La Mancha y que les desea una pronta recuperación, uno respira aliviado al constatar que la presidenta regional puede ser muchas cosas pero no es una psicópata.

Lo que ocurre es que después de limpiar de morralla el mensaje, lo único que queda son tres ideas vagas. Lo bien que nos ha ido con la exportación de vino, que ha aumentado un 14% -curioso que solo de cifras en este punto del discurso-, la planificación hidrológica del Tajo y el Segura –que durante años ella misma y su partido se dedicaron a bloquear-, y que el 2014 se cumplen 400 años del fallecimiento de El Greco y se van a volcar con esta efeméride para arropar el nuevo Plan Estratégico de Turismo.

Pues hombre, no quiero yo acabar el año recordando desgracias, pero que en un ejercicio como éste y con más cuarto de millón de parados en Castilla-La Mancha el mensaje de la máxima dirigente no haga una sola mención a ninguna iniciativa sólida para combatir el desempleo y se limite a hablar del vino y de El Greco me resulta un tanto pobre.

Dice también Cospedal que la Educación, la Sanidad y los Servicios Sociales son los pilares fundamentales de su gestión. Palabras huecas que se caen por su propio peso si uno analiza los recortes aplicados por su ejecutivo. Objetivamente este 2014 hay menos profesores, menos profesionales sanitarios y menos trabajadores sociales. Claro que si todavía cuela el mensaje de que los populares son tan brillantes que logran hacer más con menos, pues así nos lucirá el pelo. Hay también quien dice que al fútbol se juega mejor con diez que con once, pero si uno analiza los resultados lo cierto es que en una aplastante mayoría de los casos el que juega en inferioridad acaba perdiendo el  partido.

Prefiero pensar que este tipo de discursos se elaboran para salir del paso y ablandar el corazón de los enternecidos ciudadanos, que estos días celebran seguir vivos a pesar de todo, que imaginar que el plan para salir de la crisis de Cospedal se basa en el turismo y en el vino, dos sectores que por otro lado se merecen el máximo de los respetos y el cuidado y atención de la administración. Ahora que si la idea es que sostengan la economía regional vamos apañados.

Este año pienso salir a correr

Cada vez son más los guadalajareños que se inician en el running. // Foto: www.beautiplan.com

Cada vez son más los guadalajareños que se inician en el running. // Foto: http://www.beautiplan.com

Por Marta Perruca

Una de las cosas que tiene la Navidad son los propósitos de Año Nuevo. La Navidad, ya se sabe, es un tiempo de cambio. Con el solsticio de invierno los días comienzan a ser paulatinamente más largos: se inicia un nuevo ciclo y a partir del 1 de enero el calendario nos dirá que ya estamos en 2014, otro año que llegará cargado de promesas, sueños y esperanzas.

Pues sí, los propósitos de Año Nuevo son algo inherente a la Navidad. La inmensa mayoría de los gimnasios se preparan para recibir a esos nuevos usuarios que, quién sabe, quizá aguanten hasta febrero o, con suerte, hasta marzo. También están los que quieren dejar de fumar o los que se proponen cosas tan sencillas y complicadas como sacar más tiempo para disfrutar de la gente a la que quiere.

Sin embargo, en los últimos años he ido notando que algo ha cambiado con esto de la crisis. Puede ser cosa de la ciclogénesis explosiva, esta que nos ha dedicado una Nochebuena y una Navidad ventosas e incluso con lluvia y nieve, pero tengo la sensación de que estas fiestas nos son tan entusiastas como solían. Este año he echado de menos las panderetas y zambombas, los gorros de Papa Noel y los bares llenos hasta la bandera donde, después de cenar, nos encontrábamos con las felicitaciones animadas de amigos y conocidos algo mojadas en alcohol.

Algo ha cambiado con esto de la crisis y ya ni siquiera los propósitos de Año Nuevo son lo que eran. Para mí, ésta es  una cuestión que habría pasado completamente desapercibida si en el momento de plantearme qué escribir hoy, mi hermana Mamen no me hubiera sugerido “¿por qué no hablas de los propósitos de Año Nuevo?” No se me había pasado por la cabeza eso de recapitular sobre todo lo acontecido en 2013 con el objetivo de valorar aquellos aspectos de mi vida que debería mejorar, que los hay, desde luego, y muchos. Pensar quizá ¿qué es lo que quiero?  O ¿quién quiero ser? y fijar unas metas a corto plazo dirigidas a conseguirlo.

Tal y como están las cosas, parece que nos conformamos con sobrevivir o encontrar la manera de hacerlo y eso absorbe todo lo demás.

El caso es que se me ha ocurrido preguntar a la gente que me rodea, principalmente familiares y amigos, si se habían hecho algún propósito de cara al año que viene y cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que la gran mayoría, como yo, ni siquiera habían pensado en ello. Algunos me respondieron abiertamente que no se habían propuesto nada; otros se tomaron algunos segundos para pensarlo y responder que quizá hacer algo de deporte, rescatar la bicicleta del trastero, volver a la piscina, salir a andar o a correr; y un tercer tipo más que un propósito, casi formularon un deseo: encontrar trabajo.  Pero ciertamente, ninguno había pensado siquiera en ello antes de que yo se lo sugiriera.

Puede que los sueños estén sufriendo su crisis particular o quizá es que ahora existan cuestiones más urgentes, aunque estoy segura de que los habrá que en enero se apunten al gimnasio, aguanten los meses que aguanten; apaguen su último cigarrillo o el penúltimo; empiecen a seguir la dieta Dukan, aunque no todos la lleven hasta el final y quizá los haya que se apunten a una academia de inglés o a clases de guitarra, qué sé yo.

El año pasado me propuse iniciarme en el  running, eso que antes  llamaban footing y que no es otra cosa que salir a correr. Mis expectativas no eran demasiado optimistas, teniendo en cuenta otros intentos frustrados de hacer algo de deporte de manera periódica, pero la verdad es que un año más tarde me siento orgullosa de mis avances y cada día me propongo nuevos retos. Mi primo dice que el deporte es una droga natural y tiene razón… Es cierto que nadie nos libra de cansarnos, pero al finalizar el recorrido el sentimiento de felicidad que produce no tiene precio.

Y yo me sentía pletórica, casi como si hubiera descubierto América y mi ocurrencia fuera algo completamente original y particular. Desde mi punto de vista, había entrado a formar parte de un club selecto de corredores guadalajareños. Entonces descubrí que muchos de mis compañeros, que también habían pasado a engrosar las listas del paro, habían tenido la misma idea que yo. Quizá la única cosa que me diferencie de ellos es haberme mantenido un año más tarde. “Pues claro, con esto de la crisis las calles se llenan de corredores, porque es el deporte más barato, igual que la moda vuelve a los básicos”, me comentaba una compañera.

Correr no pide nada, ni siquiera tiempo, porque cualquier momento del día  puede ser el idóneo para echar una carrera. Hasta el mal tiempo, que inicialmente podía presentarse como un hándicap, resultó no ser un inconveniente. Descubrí cierto placer en correr bajo la lluvia sin importar llegar empapada, o en ver cómo se precipita la nieve a mi alrededor casi como si fuera cosa de magia, mientras suena en el ipod Erick Clapton o los Beatles.

Guadalajara es una ciudad de corredores, de esos que no tienen miedo a las cuestas y saben disfrutar de la gran cantidad de parques que salpican sus rincones a golpe de zapatilla. Y no importa que los mercurios inauguren temperaturas bajo cero, que llueva, que haya anochecido o que esté amaneciendo y aún no hayan puesto las calles, siempre te encuentras con otros corredores con los que cruzas cierta mirada de complicidad acompañada de una sonrisa, porque sabes cómo se sienten cuando después de un mal día o noche se enfundan sus zapatillas para salir a correr y todo lo demás desaparece.

Es de esas cosas maravillosas que tiene esta ciudad, que facilitan el ejercicio de vivirla y compartirla de esa extraña manera, aun cuando se sale a correr en soledad. Esos largos trayectos de carril bici sin apenas interrupciones en los que es fácil que no exista nada ni nadie más, mientras simplemente corres y, sin embargo, acabas reconociendo todas las caras con las que asiduamente te cruzas y a las que dedicas una sonrisa, porque compartes algo que los demás no pueden entender.

Ya se sabe que los propósitos de Año Nuevo suelen ser pasajeros, pero a veces encontramos la voluntad o el empeño de llevarlos a cabo o, quién sabe, lo mismo nos sorprenden y nos descubren nuevas experiencias inimaginables, que al final sí cumplen esa expectativa de cambio que se presentaba con ese nuevo año.

Sean satisfechos o no esos propósitos, esta crisis no debería despojarnos de nuestra capacidad para soñar; el momento en el que nos miramos en el espejo y simplemente nos proponemos ser mejores en algún sentido. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y que soñar es gratis y, quién sabe, 2014 puede ser un buen momento para hacerlos realidad…

Que todos los días sean Navidad

Virgen de la leche de Alonso Cano, una de las obras más valiosas del Museo Provincial.

‘Virgen de la leche’ de Alonso Cano, una de las obras más valiosas de nuestro Museo Provincial.

Por Rubén Madrid

Tienen los niños la capacidad de lanzar una frase y convertirla en un martillazo que hace trizas nuestros esquemas. Entre su catarata de anhelos materialistas en la carta de los Reyes Magos, le sugerí el otro día a mi hijo de cuatro años que incorporase algún deseo más etéreo, por eso de que proyectase también algún anhelo de paz y felicidad en el mundo como paso previo a su compromiso con los Objetivos del Milenio, pero me sorprendió con una aspiración un tanto particular: “que todos los días sean Navidad”.

Para los que no somos creyentes, y el ateísmo no se debe a una posesión demoniaca ni a que vendíesemos el alma al diablo para tocar mejor la guitarra, como en el inédito caso del bluesman Robert Johnson, sino que conllevó en su día noches de desvelos filosóficos, primero en íntimas confesiones de alcoba con uno mismo, más tarde en devaneos etílico metafísicos en compañía de otros pecadores… digo que para los que no creemos en dioses mayúsculos y todopoderosos, tiene la Navidad un componente entre nostálgico y sádico, porque, con el paso de los años y las desgracias, nos recuerda demasiado a quienes hemos perdido y nos obliga a convivir con estas punzadas de manera insistente durante estas fechas, especialmente en estas cenas y festividades como la de hoy, día de Navidad. Y no digo, por supuesto, que los católicos no se acuerden más estos días de quienes ya no están entre ellos, sino que a algunos de nosotros, en cambio, apenas nos queda esto: la excesiva carga de las ausencias.

Tiene la Navidad para estos otros que algunos no somos, niños y creyentes, un envidiable componente de renovación: para los más pequeños, porque se adueñan de la fiesta con una inocencia a prueba de bombardeos publicitarios; y para quienes creen, porque reciben el mensaje de que el niño Dios ha nacido y viene, insisten dos mil años de consigna religiosa, para redimirnos de nuestros pecados, porque el ser humano para el cristianismo no es libre, sino esclavo de sus erróneas decisiones. En su libre albedrío no existe responsabilidad, sino remordimiento. Pero afortunadamente, el 25 de diciembre es para los católicos un día de fiesta en su sentido más profundo, un día de renovación y, me parece, incluso de purificación. La palabra latina Natividad significa, en romano paladín, nacimiento.

Tal vez me equivoque, pero supongo que en un día como hoy no están ustedes para demasiados sermones políticos ni propuestas de debate sobre nuestra ‘res-pública’ alcarreña, así que simplemente quería dejar esta nota un tanto lacónica para quienes a fuerza de golpes en la vida y de escasez de asideros religiosos viven estos días más pendientes de quienes se fueron que de quien llega (tal vez debiera escribir Quien llega) y lanzar desde aquí un pequeño gesto (se ha quedado en mohín) de confraternización con quienes, a pesar de los pesares, nos agarraremos estos días de la mano de ese niño que en su plena inocencia aún quiere que todos los días sean Navidad. Aunque pensemos, entre nosotros, que con un par de semanas basta.

Felices fiestas.