Carnicero, piense en verde

Aparcamiento de la plaza de Dávalos. // Foto: elhexagono.wordpress.com

Aparcamiento de la plaza de Dávalos. // Foto: elhexagono.wordpress.com

Por Concha Balenzategui

“Tenemos acostumbrados a los vecinos a convertir las utopías en realidades”. La frase no es del Mayo francés, ni del 15-M. La pronunció hace unos días Jaime Carnicero, nuestro concejal de Obras y Festejos, en el gratuito “Guadanews”, y como guinda a una entrevista en la que repasaba las obras que este año acometerá el Ayuntamiento de Guadalajara.

No sé si el edil se elevó unos metros por encima del suelo después de este pronunciamiento, o si lo estaba ya antes de hacerlo. Pero quizá llevaba parte de razón, pues el calificativo de “utopía” no le viene demasiado grande al sueño de ver un día borrado ese tremendo lunar en -”cicatriz” lo llamaban en el reportaje- que es la plaza de Dávalos. Creo que no es la obra más importante que se hará en el casco histórico en está legislatura, porque el llamado “eje cultural” tiene más impacto, pero sí es la más necesaria, junto a la todavía olvidada plaza del Concejo.

La plaza de Dávalos lleva siendo escenario durante décadas de una silenciosa batalla entre los árboles y los coches por adueñarse de este impersonal espacio. Parece que nadie quiso interrumpirla. José María Bris arreglaba plazas y ahí están las de San Esteban y Prim para atestiguarlo. Siendo alcalde el de Jadraque, se convocó un concurso de ideas para remodelar Dávalos, y hasta hubo un ganador; un proyecto precioso con la plaza escalonada, libre de coches, y con un parking subterráneo. Pero el Ayuntamiento determinó que era inviable, y no lo llevó a cabo.

Hay que ver qué mala suerte que tiene esta ciudad con los concursos de arquitectura y urbanismo, que siempre se quedan en papel mojado. Yo recuerdo al menos otros dos, así a bote pronto. Uno, el de la reforma del Alcázar, otro gran lunar de nuestro cascó histórico, y una vergüenza para restos de tanta antigüedad. El otro concurso es el del campus, que ya saben se adjudicó; pero llegó la crisis, el cambio de gobiernos -local y regional- y el cambio de planteamiento. Ahora solo me viene a la mente un concurso de ideas que se haya realizado, y es el de la reforma de la plaza de los Caídos. Se hizo y, al margen de los gustos de cada uno, demostró que buena parte de los materiales elegidos no eran los adecuados.

Peatones, árboles y coches se disputan el espacio. // Foto: henaresaldia.es

Peatones, árboles y coches se disputan el espacio. // Foto: henaresaldia.es

Después de Bris, llegó Alique, quien tuvo ingresos sobrados para arreglar lo que quiso, en los años de bonanza recaudatoria, y con la Junta a su favor. Pero él también se olvidó de esta plaza porque pensaba acometer una reforma más profunda del casco. Alique apostó por arreglar las entradas de la ciudad -avenida del Ejército, polígono del Henares, calle Amparo y el acceso desde la carretera de Zaragoza- y decorar con esculturas variopintas las rotondas de los nuevos desarrollos, con dispar resultado también. No sería justo si no recordáramos que Alique sí arregló urbanísticamente algunas zonas del centro y varios barrios de la capital.

Luego vino Román, que tuvo, en su primer mandato, los ingresos del “Plan E” -25 millones de euros, nada menos- y sí destinó buena parte a distintas zonas del casco histórico. Ahora está inmersa la ciudad en la reforma integral de las calles Ingeniero Mariño y Ramón y Cajal, que conlleva una remodelación del tráfico importante.

Pero hasta ahora ninguno de los mencionados se había fijado en Dávalos, ni en el Concejo. A la primera plaza ya le toca, y así se ha presupuestado para este año 2014. Es posible que para la segunda puedan arañar un pellizco de remanentes presupuestarios, según ha dicho Jaime Carnicero, pero de momento no tiene una partida propia.

La de Dávalos es una plaza con palacio -por cierto, que esa recuperación de un inmueble privado y abandonado se la debemos a Bris- y con la vida que supone una Biblioteca con un número nada despreciable de socios y actividades. Tiene además un importante volumen de tráfico procedente de Miguel Fluiters, y es una de las pocas vías para penetrar en el casco desde la parte baja de la calle Mayor. Se anima además los martes y sábados, por la cercanía del mercadillo. Su pendiente es pronunciada, y las calles de acceso, estrechas. Y por todo lo dicho, la solución urbanística no es sencilla.

El Equipo de Gobierno del PP habla de unas balconadas para salvar los desniveles y, evidentemente, de eliminar las plazas de aparcamiento, si es que se pueden llamar así a esos huecos de tamaño insuficiente y apariencia de patatal. Pero como cobrar por dejar el coche, sí que cobran, pues los llamaremos así, “aparcamientos”. Pero ahora, con el parking subterráneo de la plaza Mayor, con entrada en la misma plaza, no deberían ser tan necesarias esas plazas.

No conozco el proyecto ni los planos de la reforma de Dávalos, pero desde ya, elevo mi idea a concurso, a ver si está vez hay suerte. Una única y sencilla idea: salven los árboles. Si han superado la indiferencia de gobernantes y los embates de los coches, merecen también sobrevivir a las obras. Ya tenemos muchas plazas duras y soleadas; déjennos estos ejemplares de gran porte y generosa sombra. Que la batalla que vehículos, asfalto y raíces vienen librando durante décadas, la gane por una vez el verde. Esa es mi utopía, señor Carnicero. Haga verdad su frase y conviértala en realidad, a ver si yo también me voy acostumbrando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .