Un aparcamiento indignante e indigno

Por Abraham Sanz

Estado en el que se encuentra parte de la zona de aparcamiento del Hospital Universitario. // Foto: Europa Press / PSOE

Estado en el que se encuentra parte de la zona de aparcamiento del Hospital Universitario. // Foto: Europa Press / PSOE

Quizá el tema que hoy abordo sea algo mundano y se trate de una cuestión más palpable para la ciudadanía que seguir abordando la crisis desde diferentes puntos de vista. No obstante, esas cosas pequeñas son las que forjan nuestras rutinas, nuestro hábitos, nuestro día a día en definitiva y, si éste nos resulta cada vez más fácil de llevar es gracias a que cada vez los gobernantes se han de esforzar de dotar nuevos y mejores servicios a la ciudadanía. No hay meta más fundamental de un dirigente local que lograr satisfacer las necesidades de los vecinos, tanto aquellas que gozan de un calado social más notable, como aquellas otras que tienen un carácter más mundano, pero que al final son las que muchas veces suscitan una mayor presión social su logro o si no, véase el reciente caso de Gamonal en Burgos donde la reforma de una avenida terminó con una ciudad enfrentada a su Ayuntamiento que tuvo que paralizar los trabajos en los que se hallaba inmerso.Quizá una movilización así sería necesaria, pero en este caso no para frenar; sino para urgir a nuestros dirigentes que logren poner, de una vez, punto final a una situación caótica y que roza casi la indignidad como es el caos en el que prosigue sumido el aparcamiento del Hospital Universitario. No es un problema de ahora, ni mucho menos, pero el hecho de que se paralizasen las obras de ampliación de este centro sanitario, dejando empantanada su ejecución; ha motivado que la posible solución que subyacía bajo estos trabajos se fuera al traste.

Sí, estaban proyectadas nuevas zonas de aparcamiento tanto subterráneo como en superficie que dotarían a este espacio de más de 1.600 plazas para el estacionamiento de vehículos. Sin embargo, que regresen estas obras parece una utopía actualmente con la que está cayendo y si existe algún anuncio al respecto, contará con tintes electorales o se convertirá en una de las grandes promesas que abanderen los principales partidos políticos como es la reanudación de estas obras que, si bien eran importantes hace unos años, nunca llegue a comprender el porqué de su paralización completa ni los motivos económicos que lastraron su final.

No obstante, no son estas obras hoy el objeto de mi preocupación; sino el lamentable estado que presenta el aparcamiento del Hospital. Es terrible que para buscar un lugar donde estacionar gratuitamente en este centro público –al que no se va por gusto, sino por obligación-, los conductores tengan que enfrentarse a estrecheces propias de otra época, a contemplar un espectáculo de vehículos aparcados de cualquier modo y sin control como si de un aparcamiento improvisado se tratara cada día; o explanadas de arena que se convierten en un auténtico laberinto de obstáculos donde peatones y vehículos conviven con el agua y el fango, especialmente en jornadas lluviosas como las de las últimas semanas. Situaciones que son terribles para aquellos que nos vemos obligados, de vez en cuando, en la tesitura de acudir a este centro; pero que se convierten en el pan de cada día de los trabajadores que desarrollan su actividad profesional en esta infraestructura que, sin duda, debido a sus características, debía gozar de un plan de movilidad ágil que permitiera la fácil circulación de vehículos y, especialmente, con opciones de aparcamiento que no rayen la indignidad.

No es de extrañar que se haya lanzado una campaña de recogida de firmas que ha liderado un propio sanitario del Hospital. Un aplauso para él, sin duda, porque gracias a esta iniciativa que ha logrado ya reunir alrededor de 600 firmas, pero sobre todo ha logrado reavivar el debate sobre un tema que, a pesar de la obviedad del mismo, parece tan estancado como las posibles soluciones que se plantean sobre el mismo. Recuerdo que no hace mucho tiempo atrás, era el propio PP –ahora en el Gobierno- el que ya solicitaba medidas para facilitar el aparcamiento durante las obras de reforma del Hospital, pidiendo que incluso los parkings de pago existentes fueran gratuitos durante el tiempo que durasen los trabajos. Propuesta, que sin duda perseguía un buen fin: tratar de aminorar perjuicios a quienes acudieran al centro en su vehículo particular. Podría aplicarse ahora, quizá como una de las posibles soluciones, así como de realizar un trabajo de reordenación del tráfico y de las plazas de aparcamiento ahora existentes con el fin de agilizar la circulación de vehículos por el recinto que, sigue siendo un verdadero caos.

Y como poner en orden esta situación caótica llevará consigo una pérdida de plazas, sería más que conveniente volver a estudiar mayores frecuencias en las líneas de autobús con este punto de la ciudad. Si bien son un número importante de líneas las que realizan parada en el Hospital, no es menos cierto que el servicio de transporte público no pasa por su mejor momento con descensos notables en la cifra de viajeros. Una mejor conexión,  con mayores frecuencias desde los diferentes barrios de la ciudad con un servicio directo podría ahorrar un buen número de vehículos en las inmediaciones del centro hospitalario como bien se trató con el plan Astra y, de momento, con dudoso éxito. El transporte público no deja de ser una asignatura pendiente en esta provincia y en esta ciudad, lo que obliga a que la imagen de coches aparcados en zonas encharcadas, en dobles filas, sobre bordillos o de cualquier manera, no nos extrañe cuando entramos en el recinto del Hospital. Y que la única forma de aparcar con un poco de orden venga aparejado con un coste adicional, no es algo de recibo cuando hablamos de un centro público.

Si bien, es necesario una reordenación integral y un nuevo plan de movilidad para esta zona de la ciudad; mientras esto llega porque no se busca acondicionar de modo provisional –como ya se hiciera en el aparcamiento de la calle Ramón y Cajal- algunas áreas que actualmente se usan de parking improvisado y así poder ofrecer un mejor servicio al ciudadano. Sin duda es un gasto extra y elevado, pero conllevaría un mejor uso y un tráfico más consecuente. Eso sí, no hagamos un parche y nos colguemos la medalla. Lo verdaderamente fundamental es lograr reorganizar las comunicaciones y la movilidad en este entorno con zonas de aparcamiento ordenadas y en buen estado; un estudio a fondo de nuevas opciones de conexión por transporte público y, por retomar el proyecto de una vía de salida diferente del Hospital por su parte posterior a enlazar con la A-2 con lo que se agilizaría no sólo el tráfico en el propio recinto; sino en el nudo de cuatro caminos y en el acceso a Guadalajara por la N-320.

Es momento de ponerse ya manos a la obra para borrar ya de una vez por todas, una imagen indigna de una capital de provincia como es la que hoy ofrece el parking del Hospital.

Un pensamiento en “Un aparcamiento indignante e indigno

  1. Y mientras en Tele Cospedal and Villa, sólo hablan de los malos parking que hay en otras ciudades (sobre todo Toledo y Cuenca), y nuestros aparcamientos deben estar perfectos, poque no los nombra, me imagino que los ciudadanos no estamos preocupados por aparacar en el hospital. Nos encanta pisar el barro, y mojarnos con charcos.

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