Distintas formas de matar

Carta firmada por los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital de Toledo. // Fuente: Cadena Ser

Carta firmada por los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital de Toledo. // Fuente: Cadena Ser

Por Yago López

Reconozco la cruda violencia del titular teniendo en cuanta que mi intención es hablar del sistema sanitario de Castilla La Mancha, pero la situación en que se encuentra exige esa crudeza, porque efectivamente, por omisión, en esta región se está matando a los pacientes. Era de esperar que tanto recorte pasara factura y que ésta la acabaran pagando los enfermos con menos recursos. Ahora lo que queda es saber cuánta gente ha de morir para que se ponga remedio al desaguisado.

En lo que va de año han sido varios los enfermos que han fallecido en los pasillos de urgencias donde, según han reconocido los profesionales sanitarios, no se puede prestar a los pacientes la vigilancia y el cuidado que exige su hospitalización. Por un lado, porque las estancias que se habilitan de forma improvisada para su atención no cumplen con las prestaciones necesarias, y por otro, porque no hay tampoco personal suficiente para atenderles. No lo digo yo, ya hay varios casos denunciados públicamente por los propios médicos.

Con este panorama, uno puede preguntarse cómo se ha llegado a esta situación y lo más grave es que la respuesta es evidente y sus consecuencias vienen siendo vaticinadas por especialistas en la materia desde hace meses. Si a un sistema sanitario, por muy insostenible económicamente que fuera, le recortas espacio físico en sus hospitales y despides, o dejas de renovar, a miles de sus empleados, el resultado no puede ser otro.

Yo no sé si alguien creyó -yo desde luego no- al Consejero del ramo, José Ignacio Echániz, cuando al inicio de los recortes sanitarios -medidas de ajuste prefirieron llamarlas- aseguró que las actuaciones acometidas por la Junta en esta materia equilibrarían un sistema sanitario desorganizado haciéndole más eficiente y mejor, en otras palabras, que iban a hacer más con menos, y por supuesto de forma más económica.

Por centrarnos en Guadalajara, no hace tanto que reclamábamos con vehemencia la ampliación del Hospital Universitario, dado que el centro sanitario de referencia en la provincia se había quedado pequeño respecto al volumen de población que debe atender. Hace ya unos años, cuando se puso la primera piedra de estas obras, el alcalde de la capital, Antonio Román, médico de carrera además, solicitaba públicamente al por entonces presidente de la Junta, José María Barreda, celeridad en unos trabajos de los que decía dependía la calidad de la asistencia sanitaria de los ciudadanos de Guadalajara.

Han pasado los años, y no es que no se haya concluido la ampliación, es que se ha cerrado una planta del viejo hospital y cientos de trabajadores se han ido a la calle. Mientras tanto, la imperiosa necesidad de la provincia de un nuevo y moderno espacio sanitario ha salido del discurso del alcalde por la puerta de atrás, no vaya a ser que incordie a su compañero de partido y amigo José Ignacio Echániz.

Me consta que muchos dirigentes populares justifican la situación actual como una respuesta sensata aunque dolorosa para sacar al sistema sanitario de la ruina absoluta en la que le dejó sumido el PSOE, o lo que es lo mismo, vuelven a recurrir al manido argumento de la herencia recibida. No les rebato que la gestión socialista de los recursos sanitarios fuera nefasta y las cuentas del Sescam hicieran aguas por todos lados, ahora bien, otra cosa es que la manera de racionalizar el gasto para cuadrar las cuentas que han puesto en marcha desde el PP no suponga de facto un atentado contra los derechos más fundamentales de los ciudadanos.

Vuelvo a insistir en que reducir el déficit a base de suprimir servicios públicos lo hace hasta un mono, lo que requiere una cierta habilidad política es priorizar el gasto de manera que se garanticen los derechos fundamentales de los ciudadanos y se equilibren a su vez las cuentas de la administración. Esto no es sencillo, por supuesto que no, pero su dificultad no justifica la inoperancia que está demostrando la Junta.

La presidenta no puede ingresar en tres años 400.000 euros de dinero público (su partido se financia en gran parte con los impuestos de los ciudadanos) y luego asegurar que no queda más remedio que reducir las partidas para infraestructuras y personal sanitario hasta el punto en que los enfermos de la región se mueren en los pasillos. No es demagogia señores, es una cuestión de humanidad.

Evidentemente suprimiendo el sueldo de Cospedal y de sus decenas de asesores o las dietas de los dirigentes que ya cobran su nómina por otro lado, entre otros muchos conceptos a mi entender prescindibles, aunque supondrían un gesto de decencia no solucionarían demasiado, porque es cierto que el gasto fundamental de la administración lo copan la sanidad, la educación y los servicios sociales. Pero por otro lado, lo lógico es que si no tienen la fórmula para garantizar esos servicios públicos bajo esta coyuntura económica, que al menos hablen claro de una vez.

Si con los números sobre la mesa los dirigentes regionales creen que no pueden mantener los servicios públicos fundamentales como la sanidad, la educación o la dependencia, que sean honestos y planteen un nuevo modelo de sistema o que se aparten del camino. Lo que no es de recibo es que se cuelguen medallas como magníficos gestores, presumiendo de garantizar los servicios básicos de la región al tiempo que ahorran, mientras el sistema educativo se descompone y los pacientes se mueren esperando en eternas listas de espera o directamente fallecen desatendidos en un pasillo de hospital.

Elige: ¿A favor o en contra?

Imagen de un festejo taurino en el Coso de las Cruces de Guadalajara. // Foto: www.clm24.es

Imagen de un festejo taurino en el Coso de las Cruces de Guadalajara. // Foto: http://www.clm24.es

Por Marta Perruca

Existen cuestiones en las que parece que la sociedad no perdona medias tintas: Tienes que mostrarte manifiestamente a favor o en contra. El otro día me sorprendía un compañero casi disculpándose por su pasión por los toros: “Ya sé que no me pega nada”, reconocía. No creo que se avergüence de ello –no es su estilo- pero lo cierto es que en todos estos años, hasta ese día, curiosamente, nunca se había terciado la ocasión para confesárnoslo.

Desde mi punto de vista, lo que llamamos fiesta nacional me parece una crueldad. Pagar una entrada por ver una corrida, os aseguro, será lo último que haga. Además, aunque los vecinos de esta provincia, eminentemente taurina, me escupan por la calle, tengo que decir que siempre me ha parecido estúpido el placer que encuentran algunos en correr delante de un animal astado y, desde luego, no entiendo por qué las administraciones lo financian cuando cada verano deja tras de sí un reguero de heridos, e incluso de muertos. Y ya para colmo, que el programa de fiestas recoja encierros infantiles, donde claramente se fomenta y se inicia a los más pequeños en esta práctica arriesgada, lo siento, pero no cabe en mi cabeza.

Yo no lo entiendo, pero claro, es que a mí la fiesta taurina no me gusta y me parece una crueldad, además de una temeridad innecesaria que cuesta vidas y que pagamos con nuestros impuestos. Sin embargo, no creo que el Ayuntamiento de Pamplona repare en mi parecer, teniendo en cuenta los beneficios económicos que reporta.

También, el sector taurino podría hablarme de los puestos de trabajo que genera y del dinero que mueve. Podría argumentarme que, de otra manera, esta especie se extinguiría, porque, vamos a ser realistas, si la fiesta no existiera nadie invertiría en reservas o  parques zoológicos para que este animal campase a sus anchas. Pero tampoco me parece de recibo que una Consejería preste tanta atención a la fiesta nacional mientras desatiende otras cuestiones tan cruciales como la educación, la cultura o el patrimonio de esta provincia y de esta región.

Uno de los cotos privados de caza de la provincia. // Foto: www.lacronica.net

Uno de los cotos privados de caza de la provincia. // Foto: http://www.lacronica.net

De igual manera, jamás nadie me verá empuñando un arma y apuntando con ella a animal alguno y mi capacidad de entendederas no puede asimilar que alguien pueda disfrutar con ello. Sin embargo, no podemos pasar por alto las buenas rentas que los cotos de caza dejan en los ayuntamientos de la provincia, muchos de ellos pequeños y casi sin recursos. También son estos cotos los que, con mayor o menor fortuna, garantizan un equilibrio de las especies cinegéticas con otras actividades como la agricultura, cuando sus planes se llevan a cabo con responsabilidad y ,en cualquier caso, son el principal recurso ante las plagas. De hecho, los cazadores no se cansan de asegurar que son los principales interesados en que las poblaciones se mantengan, al margen de la existencia de furtivos que actúan al margen de la ley y de los propios cotos.

Los habrá que aseguren que se trata de una actividad inherente al ser humano, que en la propia naturaleza existen especies depredadoras de otras más débiles y que todo ello forma parte de una cadena alimenticia y yo seguiré sin comprender qué  encuentran de divertido los cazadores en perseguir a su presa para acabar con su vida de un disparo.

No obstante, me parecía injusto que la Ley los hiciera casi únicos responsables de los accidentes de tráfico producidos por especies cinegéticas y que esta medida hiciera inviable el sostenimiento de algunos cotos de la provincia, una de las principales perjudicadas por este tipo de siniestros,  cuando ningún plan, por efectivo y diligente que sea, tiene capacidad de actuar sobre los caprichos del animal en cuestión y como decían los propios acotados “¿quién me asegura que ese animal pertenece a mi coto?”. No he encontrado datos relativos a 2012, pero en 2010 una de las asociaciones de cazadores más representativas de Guadalajara, ATICA, que contaba 11.000 socios y 397 cotos cinegéticos que engloban unas 650.000 hectáreas  de la provincia, me aseguraba que algunos cotos llegaban a contabilizar entre seis y siete accidentes al año. Si bien es cierto que el 70 por ciento de cotos tenían entre cero y uno, el 20 por ciento entre dos y tres accidentes  y solo el cinco por ciento, entre cuatro y cinco, con lo que la baja siniestralidad de algunas zonas hacía que el mantenimiento del seguro fuera sostenible, esta asociación ponía de manifiesto el constante incremento en el coste de los seguros y el desinterés por parte de las compañías.

A mí me parecía injusto, pero no me parece de mayor justicia la Ley a la que acaba de dar luz verde el Consejo de Ministros y con la que ahora se da la vuelta a la tortilla y resulta que los cotos ya no tienen apenas ninguna responsabilidad, salvo que el accidente se produzca como consecuencia directa de la realización de la actividad, pero como tiene que haber un culpable, a partir de ahora lo será el conductor al que, en medio de la noche, le asalte un ciervo o un jabalí de tamañas proporciones que no pueda sortear. Cuando esto suceda, el conductor será el responsable de los daños que produzca en su vehículo, de las lesiones que le ocasione, algunas veces invalidez grave, o incluso de su propia muerte… y ya sabemos que no son pocos los accidentes de este tipo que acontecen en nuestras carreteras.

Son muchos los que, de una manera o de otra, acaban castigando una postura templada en lo que se refiere a determinadas cuestiones. Esperan que te muestres radicalmente a favor o en contra: Que si no te gustan los toros apoyes las reclamaciones de los grupos antitaurinos con todas sus consecuencias y que si no apoyas la caza como una actividad de ocio te opongas a cualquier medida que la beneficie. La verdad es que con todo, no soy de esos que se abogan no sé qué poder clarividente para conferir como inconcebible aquello que no les gusta.

Simplemente, no considero justo que los cotos sean los que siempre tengan que pagar el pato, pero me doy cuenta de que las decisiones gubernamentales son, muchas veces, un reflejo de esa sociedad que castiga las posturas ecuánimes y pasa de dejar de perjudicar a un sector, incurriendo en una gran injusticia con el contrario, el que hasta ahora se consideraba como víctima ¿No se les ha ocurrido que la Administración podría asumir una parte de la culpa?

Trucos y tratos

Juan Tamariz bromea con un 'voluntario' en la gala del domingo de 'Por arte de magia'. // Foto: E.C. (Cultura EnGuada).

Juan Tamariz bromea con un ‘voluntario’ en la gala del domingo de ‘Por arte de magia’. // Foto: E.C. (Cultura EnGuada).

Por Rubén Madrid

Llama la atención el modo en que los magos -acabamos de tener a un buen puñado de maestros de este arte por Guadalajara- son capaces de combinar su magia con el humor, los trucos y los chistes. Ocurre cuando los vemos en televisión desde el sofá o sobre el escenario, desde nuestra butaca, que tenemos la sospecha, casi diría la certeza, de que en ese momento en que se hacen los simpáticos, en que aprovechan cualquier excusa para soltar una broma fácil… ¡zas!, ya lo han hecho. De poco sirven luego los polvos mágicos, alargarse innecesariamente barajando los naipes o afilar el entrecejo para intentar cazar el truco al vuelo allí donde nos indican que miremos con atención. El humor es para los magos una magnífica maniobra de despiste.

Dijo Tamariz el domingo que la magia es el arte de la evanescencia. Decía Marx (Groucho, no se asusten) que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar luego los remedios equivocados. Ambos, Tamariz y Groucho, comparten el sentido del humor; y ambas, la magia y la política, comparten también la inclinación hacia el engaño.

Muchos de ustedes sabrán que la Concejalía de Festejos ha vuelto a poner en marcha una votación para que los usuarios de internet elijan a través de las redes sociales la actuación que desearían ver en la próxima Semana Grande. Por cierto, en la formulación de la pregunta en Facebook se ha escrito Semana Santa, evidentemente por error: no será el caso de servir para tan sobrios festejos a uno de los grupos que va en cabeza, Extremoduro, con una de sus canciones más conocidas, ‘Jesucristo García’.

Lo llamativo de esta iniciativa, que se lleva a cabo por segundo año consecutivo, es que resulta un hecho aislado en nuestra política municipal, que tan bien se prestaría, en cambio, como laboratorio de democracia directa.

Es cierto que el Ayuntamiento está haciendo un esfuerzo en administración electrónica (era objetivo del artículo de ayer de mi compañero Abraham Sanz), pero las experiencias alcarreñas no son precisamente un derroche de arrojo y valentía. Pasaron de largo por Guadalajara, con gobiernos conservadores y socialistas (y teniente de alcalde de IU) los tiempos en que Porto Alegre amanecía en media España con ejemplos de presupuestos participativos. Hay todavía un grupo de ciudades que reivindica esta profundización en la democracia participativa, que han celebrado ya su quinto encuentro y que cuentan incluso con un manifiesto, la Declaración de Archidona, donde sitúan la participación como fórmula y la defensa del espacio público como principal objetivo.

Robe, cantante de Extremoduro, la actuación elegida el año pasado. // Foto: Lucía de Andrés (web oficial de Extremoduro).

Robe, cantante de Extremoduro, la actuación elegida el año pasado. // Foto: Lucía de Andrés (web oficial de Extremoduro).

En Guadalajara la repetición de la consulta no vinculante para los conciertos de Ferias podría muy bien inspirar, éxito mediante, otras de semajante formato. Opciones no faltan, desde el diseño de las farolas del Eje Cultural o la elección del personaje al que se le podría poner una estatua en El Fuerte hasta cualquier otro asunto que sea objeto de polémica o, especialmente, aquellos otros aspectos imprevisibles que sorprenden a mitad de legislatura y que, según el equipo municipal, no pueden contemplarse en un programa electoral: pongamos por caso la privatización del servicio del agua, en la pasada legislatura, o los megacontratos de servicios, en la actual.

En las Ferias y Fiestas gastamos mucho y nos jugamos poco. Es, por ello mismo, un buen banco de pruebas para ahondar en las experiencias de participación ciudadana. Por ejemplo, cabría preguntar qué techo de gasto considera oportuno para el desfile inaugural, porque tal vez considere que rondar los 200.000 euros resulta una barbaridad en tiempos de crisis. Sin sacrificar los gustos de las minorías, cabe también preguntar como orientación si los vecinos preferimos incrementar el peso de una programación determinada, infantil, taurina, cultural, deportiva o religiosa, por poner algunos ejemplos. También se puede consultar a la ciudadanía a toro pasado (nunca mejor dicho), para conocer por ejemplo la opinión real sobre, pongamos otro caso, el ‘Titiricidio’, esa mutación del Titiriguada en Festitiriguada que sólo se parecía en el nombre.

Y, sobre todo, experimentar con democracia directa en un área como los festejos puede servir un simulacro de presupuestos participativos más tarde aplicable a muchas inversiones.

Todo esto tendría unos costes, por ejemplo en la creación de una plataforma adecuada para llevar a cabo estas consultas (se ha hecho un esfuerzo similar pero más inútil en la web ‘Guadalajara 30 días’) y, al menos en teoría, una serie de beneficios indudables: el respaldo de las decisiones que no hayan sido anunciadas previamente en campaña electoral, la involucración de la ciudadanía en la cosa pública o, entre otros, la necesidad de información por parte de un ciudadano que deba conocer mejor los asuntos que se sometan a debate general.

No se trata de consultar por consultar, sino de complementar esta actitud con otros mecanismos como verdaderos consejos de barrio, asambleas sectoriales y atención a las corrientes de opinión mediante encuestas bien ponderadas, a poder ser con mecanismos más profesionales que las redes sociales: hay empresas demoscópicas que se encargan de ello y a las que los políticos otorgan credibilidad, pues, por poner un ejemplo, acuden a ellas para hacer sus sondeos internos en periodos de campaña electoral.

Pero todo esto remite, en realidad, a una única pregunta: ¿Importa de verdad la opinión de los guadalajareños en las decisiones que se adopten en la ciudad?

Hasta ahora, la experiencia de la votación de Ferias puede llevar a error, pues utiliza una metodología informal y remite a un hecho aislado, pues no pregunta sobre nada fundamental (el pan) sino sobre un aspecto muy accesorio (del circo). Ante los muchos asuntos en los que se hace oportuna la opinión del ciudadano, su elección entre Extremoduro, Rulo y la Contrabanda y Malú viene a ser como cuando el mago sube al escenario al voluntario para soltarle una gracia cuando, en realidad, se la están metiendo doblada.

Tan lejos, tan cerca

En la imagen, la nueva app para informar de pequeños deterioros en las calles lanzada por el Ayuntamiento.

En la imagen, la nueva app para informar de pequeños deterioros en las calles lanzada por el Ayuntamiento.

Por Abraham Sanz

La ‘Ciber-Administración’ llama cada vez con más insistencia a la puerta del ciudadano. La facilidad con la que se pueden crear nuevos canales de comunicación –demasiadas veces unidireccional, es decir, del vecino al gobernante sin mediar respuesta de éste último- gracias la red de redes y a los teléfonos inteligentes es totalmente abrumadora, aunque en muchas ocasiones no se empleen en las cuestiones primordiales que más preocupan al ciudadano en su día a día.

Ahora, el Ayuntamiento capitalino parece haber descubierto este abanico de posibilidades que surgen alrededor de los ‘Smartphone’ creando nuevas aplicaciones, en teoría, con la voluntad de acercarse a la ciudadanía, aunque cuando se plantean serios problemas que generan malestar entre la ciudadanía, la callada por respuesta es la que está dedicándose a dar este Gobierno durante el mandato. O incluso, la oposición fue testigo –una vez más- de esas exiguas respuestas que suelen dar sus dirigentes cuando les molesta tener que informar sobre cuestiones tan espinosas como la fatal remodelación del transporte público urbano practicada. Sobrarían caracteres en un tuit del edil responsable, para indignación de los usuarios que aún esperan soluciones que, al parecer no llegarán nunca.

Al albor de esta remodelación, el Consistorio capitalino lanzó una de sus primeras app para móvil con el que detallar las rutas, los tiempos de espera y demás información sobre el recorrido del autobús urbano; la pena es que cada vez sean menos los interesados en conocer la misma debido al dramático descenso de usuarios que está experimentando este servicio desde que se introdujeron los cambios que, incluso, han causado críticas por la calidad de los nuevos vehículos incorporados a la flota: ni eso les perdona ya la ciudadanía.

No obstante, el fondo de la aplicación redunda en un tono positivo que busca tratar de acercar un servicio denostado por canales que los ciudadanos emplean a diario y muchas ocasiones, en demasía, como son los dispositivos móviles. En la misma línea camina la nueva app que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Guadalajara en las últimas fechas, aunque genera ciertas dudas sobre su utilidad y su efectividad. Se trata de la aplicación bautizada ‘Haciendo ciudad’ que en Play Store o en Itunes se puede descargar y con la que informar al Ayuntamiento de esos pequeños desperfectos que sufren las calles que, no sólo afean la apariencia de nuestra ciudad, sino que, en muchas ocasiones, generan problemas de movilidad para nuestros convecinos.

A primera vista suena bien. E incluso puedo enviar una foto para que los técnicos municipales se cercioren de que mi queja es cierta. Sin embargo, ¿qué certeza me queda de que esta incidencia quedará resuelta? ¿Servirá sólo para informar de la existencia de barreras arquitectónicas o baldosas rotas que impiden la movilidad o habrá actuaciones inmediatas? Sí, sé que existe un Plan de Obras Menores, plan que por otra parte ha visto como se ha reducido su partida en los últimos años, cuándo estas pequeñas obras son el pan de cada día de una ciudad que quiere ser cómoda y útil para sus ciudadanos. Aún es pronto, de todos modos, para sacar conclusiones puesto que esta nueva aplicación apenas si lleva una semana colgada en la red y es pronto, sin duda, para comprobar su efectividad.

Sin duda, mi deseo es que este canal se convierta en un punto de conexión vivo entre ciudadano y administración, que cuente con un feedback dentro de unos márgenes de constancia y que las denuncias hechas por ciudadanos, vean que tienen una respuesta. Pero sobre todo, que estas aplicaciones no sean sólo dos puntos dentro del océano de internet del Ayuntamiento capitalino y que, por fin, se siga avanzando aún más en el camino a lograr que el Consistorio sea un elemento dinámico en la red, que genere cada vez más opciones al usuario y evite inútiles desplazamientos. Una tramitación on-line de tributos, tasas u otras licencias, sería un paso de gigante para Guadalajara que vería como la tediosa burocracia aleja a la ciudadanía de optar a programas, ayudas, becas u otras cuestiones que sí se dibuja bien sobre una página web, animará a muchos más a bucear por el mundo de la Administración Local.

La e-administración es el objetivo y, parece que en el proceso se halla el Ayuntamiento de Guadalajara. Ahora sólo es necesario que sepa gestionar el imponente feedback que generan las app y redes sociales, actuando con inmediatez y cercanía.

Inercia

Toledo fue el autor del gol morado. Foto:

Toledo fue el autor del gol morado. Foto: Antonio Vázquez.

Por Ana G. Hernández

Según la RAE en mecánica la inercia es la propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza. Dicho de otra forma, inercia es rutina, el cuerpo es el Deportivo Guadalajara, su estado de reposo o movimiento es ganar y, quizá, la posible acción de una fuerza es la defensa morada. Es decir, la rutina para el Depor es ganar si no es por la acción de su propia zaga. Y es que, las opciones de la mayoría de equipos que se enfrentan a los alcarreños pasan porque los defensores deportivistas cometan errores y, en caso de que los comentan, ser capaces de acertar en la diana.

El sábado en El Palmar volvió a suceder lo mismo. Los de Salvachúa vencieron al Atlético Sanluqueño agrandando su idilio con la victoria. Ésta vez Phillip Toledo se enfundó los guantes de Robin para ayudar a un Batman incapaz de golpear con eficacia al enemigo. Muy raro que el pichichi del Grupo IV de Segunda B falle tres ocasiones seguidas, pero los días que sucede, Gotham City cuenta el efectivo compañero del superhéroe para echarle una mano.

Además de demostrar que Quique no es el único que da puntos importantes al equipo, el Depor sumó su tercera victoria consecutiva y su séptima jornada sin conocer la derrota. Si a eso se le añade los pinchazos del Cádiz en Lorca (3-0) y del Cartagena ante el filial del Almería (2-2), se puede hablar de semana redonda. No en vano, los de Pérez Salvachúa recuperaron la cuarta plaza de la clasificación después de 15 jornadas vagando por los puestos que no dan acceso al play-off de ascenso a la Liga Adelante. Una inyección de moral después de que el Juzgado Central Nº 3 denegara las medidas cautelares al Depor por el descenso administrativo y de la inhabilitación del consejo de administración del Alcorcón por parte de la Liga Profesional del Fútbol. Y es que, las resoluciones de ambos casos son cada vez más divergentes.

La otra buena noticia de la semana fue la victoria en la ida de los cuartos de final de la Copa Federación. Un 1-2, con golazo espectacular del canterano Pérez, que sirve para tener billete y medio para las semifinales en donde, con toda probabilidad, le tocará vérselas con el Novelda del Grupo VI de Tercera División por eso de la cercanía. Pero antes, el Depor tendrá que hacer bueno el resultado cosechado en Zaragoza y no dar opciones al filial maño, que, recordemos, ejerce con mano dura su liderato por tierras aragonesas.

Muiña atacando sobre Molina en el partido de Copa del Rey. Foto: Jesús Fraile.

Muiña atacando sobre Molina en el partido de Copa del Rey. Foto: Jesús Fraile.

Fuerza mental

Antes de pasar por el dentista, como diría el entrenador del Levante, Joaquín Caparrós, el BM Guadalajara tiene un colchón de tres puntos sobre el Helvetia Anaitasuna y el Reale Ademar León, sexto y séptimo, respectivamente. Lo que significa que perder este miércoles en el Palau Blaugrana no significaría perder la quinta plaza de la clasificación. Y es que el sábado en el David Santamaría, el equipo de Garralda refrendó su posición en la tabla venciendo a uno de los conjuntos más en forma de la Asobal, el BM Huesca, a pesar de las bajas, a pesar de las dudas, de la presión, del maltrecho físico y de esa última jugada que parecía que les devolvería a los fantasmas de la primera vuelta.

Pero no, ayer se ganó, sufriendo mucho, pero realizando uno de los mejores partidos de la presente campaña. No en vano, el triunfo ante el Huesca es de esos que reafirma la fuerza mental del equipo. Probablemente en la primera vuelta, este partido se hubiera empatado o incluso perdido en los minutos finales, pero el sábado el BM Guadalajara demostró que se ha hecho mayor y que está en plenitud para encarar cualquier reto a pesar de las circunstancias.

Una mota de polvo en el Cosmos

La Tierra y la Luna vistas desde Marte por el Curiosity. // Foto: NASA/JPL/MSSS/TAMU

La Tierra y la Luna vistas desde Marte por el Curiosity. // Foto: NASA/JPL/MSSS/TAMU

*Por Rafael Bachiller

Esta instantánea de la Tierra vista desde Marte ha sido obtenida por el robot Curiosity hace tan sólo unos días. Vista desde el planeta rojo, la Luna apenas se distingue a simple vista, pero nuestro planeta aparece como una ‘estrella’ modesta que es visible después del atardecer marciano. Desde los 160 millones de kilómetros de distancia a que se encuentra ahora Marte, la Tierra parece una pequeña mota de polvo flotante en el firmamento. En esa mota estamos los 7.000 millones de humanos con nuestra cultura, nuestras construcciones, nuestros logros tecnológicos y, también, con todas nuestras miserias cotidianas. Supongo que, ante esta imagen, Curiosity se sentiría nostálgico de su hogar, la Tierra, y soltaría alguna lagrimita metálica. Pero si Curiosity se encontrase con un camarada marciano, ¿cómo le explicaría qué son nuestras fronteras, la desigual repartición de la riqueza entre los terrícolas, la barbarie de las guerras, los conflictos en Oriente Medio, en Ucrania o en Bosnia, las pateras, los desahucios, los privilegios de la banca en nuestras crisis económicas?

Curiosity llegó a Marte después de un viaje de más de ocho meses desde la Tierra. “Amartizó” el 6 de agosto de 2012 ayudado por un paracaídas y una grúa con retrocohetes. Va cargado con 17 cámaras y toda una variedad de instrumentos científicos para explorar todo lo que vea en nuestro planeta hermano. En el año y medio que lleva en Marte ya ha recorrido cerca de dos kilómetros, ha horadado el terreno, y nos ha enviado numerosísimas fotografías con un detalle sobrecogedor. Es como si caminásemos con él explorando cada roca, las laderas de los cráteres, las peligrosas dunas de arena. El próximo octubre, miraremos con él, desde primerísima fila, el paso del cometa ‘Siding Spring’ a través del cielo marciano. Pero su principal misión es investigar la capacidad (pasada presente y futura) del planeta rojo para albergar vida. Y es que, hasta ahora, la vida parece restringida a la Tierra, es ello lo que hace a nuestro planeta verdaderamente único… por el momento.

Autorretrato de Curiosity en Marte. // Foto: NASA/JPL

Autorretrato de Curiosity en Marte. // Foto: NASA/JPL

Como los grandes telescopios y otros instrumentos científicos, el Curiosity es una muestra más, no sólo de las habilidades tecnológicas del homo sapiens, sino del empeño puesto por él en conocer y explorar el Universo. Aunque su construcción haya sido realizada por Estados Unidos, no se puede olvidar la contribución de otros países. En España estamos particularmente orgullosos de haber desarrollado parte de su tecnología, concretamente su estación meteorológica, que fue desarrollada en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) en Torrejón de Ardoz. En el Curiosity se resume, por una parte, el conocimiento tecnológico que los humanos hemos desarrollado a lo largo de la nuestra civilización y, además, todo el anhelo del hombre por ir más lejos, por investigar nuestro lugar en el Cosmos. La experiencia del Curiosity será muy útil para preparar el viaje de los hombres a Marte en un futuro no demasiado lejano.

¿Cómo aparecieron los planetas, las estrellas y las galaxias? ¿y la vida? ¿De dónde venimos y adónde vamos? Todos tenemos derecho a reflexionar sobre estas cuestiones y todos podemos sentirnos parte de este Cosmos complejo y antiguo. Todos podemos adoptar, al menos de vez en cuando, esta perspectiva cósmica para ser conscientes de que nuestro cerebro es el medio que tiene el Cosmos para reflexionar sobre sí mismo y tratar de comprenderse. Pero ¿cómo volver los ojos hacia estas cuestiones? Aunque los medios de comunicación estén inundados por los detalles minúsculos de la cotidianeidad, recuerde que algunos de estos medios poseen su sección de Ciencia y déjese asombrar por los numerosos descubrimientos que se realizan a diario. Recuerde en resumidas cuentas que, tal y como dijo el escritor y editor Steward Brand, ‘la Ciencia es la única noticia’.

Ponga algo más de Astronomía en su vida. Es cierto que la Astronomía es una ciencia muy práctica que nos ayuda a organizar nuestras sociedades midiendo el tiempo y estableciendo el calendario, y que la tenemos presente a menudo. Pero no es menos cierto que la Astronomía nos invita a levantar nuestros ojos sobre la cotidianeidad, induciéndonos así a filosofar sobre nuestro origen y nuestro devenir. Además, siempre está el cielo nocturno al alcance de nuestra vista. Particularmente en Guadalajara, con sus espléndidos cielos, desde este rinconcito de esta pequeña mota de polvo en el Cosmos, déjese reconfortar alzando la mirada hacia la bóveda celeste, reconociendo los planetas y las constelaciones, admirando así nuestra bella e inmensa catedral cósmica inundada de maravillas.

R. Bachiller. // Foto: S. Enríquez

R. Bachiller. // Foto: S. Enríquez

*Rafael Bachiller es un astrónomo de amplio prestigio internacional. Doctor en Físicas por las universidades Joseph Fourier de Grenoble y Complutense de Madrid, es especialista en formación estelar y en nebulosas planetarias, temas sobre los que ha publicado unos 250 artículos que han recibido millares de citas en la literatura especializada. Además es autor o editor de media docena de libros. Entre sus logros científicos destaca el descubrimiento de algunas de las protoestrellas más jóvenes y la localización y caracterización de gas molecular en nebulosas planetarias. Participa o ha participado en diversos proyectos de desarrollo de grandes instalaciones astronómicas, como el Observatorio de Yebes (Guadalajara), los Observatorios del IRAM (en Pico Veleta y en los Alpes), el telescopio espacial Herschel, el ALMA (en Atacama, Chile) o el radiotelescopio gigante SKA. Es director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) y académico la Real Academia de Doctores de España.

Rafael Bachiller lleva más de 25 años residiendo en Guadalajara. Es patrono y asesor científico de la Fundación Siglo Futuro. Recientemente fue galardonado con el Premio a la Excelencia Científica otorgado por la Junta de Castilla-La Mancha.

Bilingües no, lo siguiente

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El consejero de Educación, Cultura y Deporte, durante la presentación de los nuevos programas educativos. // Foto: casillalamancha.es

Por Concha Balenzategui

La Consejería de Educación de Castilla-La Mancha ha proyectando dos ambiciosos planes que, unidos a la aplicación de la LOMCE desde el curso que viene, van a transformar profundamente el escenario en la enseñanza de Castilla-La Mancha. La Ley Wert se traducirá en que los alumnos de Primero, Tercero y Quinto de Primaria tendrán una hora más de Matemáticas a la semana, otra de Inglés y otra de comprensión lectora. Eso al menos es lo que ha anunciado el consejero a partir de septiembre, sin avanzar si se aplicarán otros aspectos de la polémica normativa.

En cuanto a los programas confeccionados en Toledo, “Abriendo caminos” y el Plan Integral de Plurilingüismo, el primero de ellos ha comenzado a aplicarse este mes en alumnos de Primaria, en este caso de Segundo, Cuarto y Sexto. Ya hubo una primera entrega el verano pasado con alumnos de Secundaria, consistente en clases para ayudar a los estudiantes suspendidos en varias asignaturas a superarlas en septiembre de forma que pudieran acabaran la ESO. Ahora se trata de reforzar los contenidos de Matemáticas y Lengua a los chavales con más dificultades.

No he oído, como sí hubo el verano pasado, oposición alguna de los centros, por lo que supongo que esta vez las cosas se han hecho de forma más organizada, y contando con los colegios. Vaya por delante que tanto las clases de verano como las de ahora me parecen una buena idea y una ayuda para los alumnos, además gratuitas.

Pero me parece poco. Las sesiones de ahora se imparten durante tres horas a la semana, fuera del horario lectivo, y con un profesor por centro. Hay un total de 293 maestros, sacados de la bolsa de interinos, y los beneficiados serán más de 7.500 alumnos, según el consejero de Educación, Marcial Marín. Con una cuenta rápida, entiendo que son 25 alumnos los atendidos por cada profesor. Otro dato es que este programa dura tres meses, de febrero a mayo.

Sé que para muchos padres será un alivio contar con esa especie de profesor gratuito, semiparticular (no lo es, si tiene 25 alumnos) que ayude a hacer los deberes y a estudiar a los niños más rezagados. Pero es un contrasentido en la política educativa de la Junta, que empezó por recortar profesores de apoyo, despidiendo precisamente a cientos de interinos. Ahora se anuncia este programa de “excelencia” con el propósito de combatir el fracaso escolar. Digo yo que sería mucho más provechoso tener maestros suficientes para poder desdoblar grupos en determinadas asignaturas, o atender, con dos maestros en el aula, a los escolares con distintos ritmos de aprendizaje, como se venía haciendo en los años anteriores a los recortes. Y además, en todos los cursos, durante todo el curso, coordinados con el tutor, y en el propio horario lectivo.

De todas formas, el tema que me plantea más dudas, muchas y serias, es ese “Plan de Plurilingüismo” presentado esta semana, y cuyo decreto se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el 27 de enero. Les recomiendo leerlo, yo lo he hecho, y les advierto de que no invertirán mucho tiempo, porque tiene cuatro páginas. Comprenderán ustedes que el grado de concreción es escaso, las lagunas por desarrollar posteriormente muchas, y las dudas de cara a su implantación, pues más todavía.

El objetivo declarado es que en el año 2018 todos los colegios públicos y concertados de la región tengan una sección bilingüe, según ha anunciado Marín. La idea es fantástica y el propósito loable; en eso creo que estamos todos de acuerdo, porque quien más y quien menos está convencido de la necesidad de dominar la lengua de Shakespeare en un mundo globalizado y competitivo.

Marcial Marín, en la rueda de prensa de presentación de los planes, el pasado martes. // Foto: www.castillalamancha.es

Marcial Marín, en la rueda de prensa de presentación de los planes, el pasado martes. // Foto: castillalamancha.es

Pero de nuevo encontramos un contrasentido entre esta nueva bandera bilingüista que enarbola la Consejería, y las medidas que ha llevado a cabo hasta ahora en la materia. Por ejemplo, la decisión adoptada en mayo de 2013 de eliminar los auxiliares de conversación en toda Castilla-La Mancha para este curso. O la de interrumpir el convenio que varios centros públicos en la comunidad -el Colegio Ocejón en nuestra provincia- tenían con el Ministerio de Educación y el British Council, en una experiencia ya contrastada durante más de 15 años, eficaz, y que se quedó de la noche a la mañana sin recursos por decisión de Cospedal.

Sé que circula una encuesta según la que un 75 por ciento del profesorado se muestra contrario al plan. Y les invito también a leerla, dado que, independientemente del rigor científico que se quiera dar a la muestra, es bueno conocer los argumentos de quienes se tienen que ver cada día con los chavales en las aulas. Pero no voy a centrarme en los temores de los profesores, que ya tienen a los sindicatos para hacer oír su voz, ni en sus reivindicaciones de carácter laboral, por mucho que algunas me parezcan de justicia.

Hablo desde el punto de vista de los padres, y pensando en los alumnos (no digo que los maestros o la Consejería no piensen también en ellos, por supuesto). Y se me plantean muchas dudas: ¿Habrá suficientes profesores capacitados para impartir las clases al ritmo que plantea este plan? Calculan en la Consejería que se necesitarán 6.000 docentes con perfil lingüístico, y que, de ellos, 2.500 ya lo tienen. ¿Dará tiempo a formar a los otros 3.500? Sé que la Consejería ha anunciado que se impartirán clases y se habilitarán acciones de formación para los profesores en activo, pero ¿quién formará a los interinos y a las futuras incorporaciones que se necesitarán?

Se promete la colaboración de la Escuelas Oficiales de Idiomas pero, ¿será bastante, con la actual saturación que tienen estos centros, para formar y, sobre todo, examinar a los docentes? ¿Será suficiente con el Nivel B2 para transmitir los conocimientos en otra lengua a los escolares? ¿Qué pasará con los alumnos con necesidades especiales? ¿Y con los que se incorporen a un colegio bilingüe venidos de otra comunidad, país o centro no bilingüe?¿Qué nivel de inglés tendrán que adquirir los inspectores de Educación para velar por que todo funcione correctamente? ¿Quién decidirá en el centro si implanta la sección bilingüe? ¿Será el director, el Claustro o el Consejo Escolar? ¿No hubiera sido mejor empezar con un programa piloto en unos pocos centros?

No les aburro más. Sé que las preguntas, estas y otras, están en el aire, y las respuestas no están en el Decreto. Confío en que sí las tengan los técnicos o los políticos de la Consejería, que todo esté bien atado antes de sumir a los escolares en esta travesía. Y que cuenten con los medios para implantar un bilingüismo de calidad, como el que había en el Ocejón, que garantice la igualdad de oportunidades. De lo contrario, digo yo que hubieran planteado un plan con estos estupendos propósitos en un plazo más largo.

Pero de momento, todo huele a populista y electoral, a pretencioso e improvisado. “Bilingües no, lo siguiente”, parece decir el consejero: “Plurilingües”. “Al 100 por cien”, asegura. Menudo toro para Marcial.