En tres tiempos

Inauguración del Museo de la Cultura Tradicional, en Atienza. // Fosto: Diputación Provincial

Inauguración del Museo de la Cultura Tradicional, en Atienza. // Fosto: Diputación Provincial

Por Concha Balenzategui

Tiempo de fiesta.- El Ayuntamiento de la capital ha desvelado cómo va a organizar este año los desfiles festivos, al cambiar el calendario de Ferias. Ya saben que hace más de dos décadas se instauró la costumbre de que las Ferias -la “Semana Grande”- comenzaran el lunes siguiente a la Virgen. El sistema hacía que los años en que la Antigua caía en sábado o domingo, la fiesta en conjunto durase 8 o 9 días, de forma compacta y seguida. Pero cuando caía en lunes o martes, los eventos se estiraban hasta dos semanas, lo que hubiera ocurrido en 2014 de haberse seguido con la regla. Pero este año se ha roto con la costumbre reciente, y el Ayuntamiento ha decidido trasladar el Chupinazo al domingo, teniendo en cuenta que el lunes 8, día de la Antigua será festivo local. La procesión se mantiene el día de la Virgen, como es natural; y el desfile de carrozas será el sábado.

Entiendo que esta disposición en el tiempo es un acierto, porque evita rellenar con actos de dudoso tirón el programa, aumentar los gastos, e incluso las molestias. Hay que tener en cuenta que muchos trabajadores, estudiantes, negocios y bolsillos, incluso las arcas municipales -que son el bolsillo de todos- no se pueden permitir dos semanas de fiesta. Sé que hay inconvenientes, como los exámenes de los estudiantes, que coincidirán con la semana de Ferias. Otros factores como el meteorológico son puro azar, porque si está de llover, igual lo hace la segunda semana que la tercera. Pero veo más ventajas, como que el normal desarrollo del curso escolar, y el arranque de la actividad productiva o comercial, no tengan que esperar a finales de septiembre, pues siempre se produce un cierto “parón psicológico” en la ciudad hasta que se canta el “Pobre de mí” y se estoquea el último toro.

Como la decisión parte de una institución pública en un estado (teóricamente) aconfesional, no voy a hacer ninguna lectura religiosa. Aunque sé que quizá la haya. Soy consciente de que hay quien cree que, tras este cambio, en el fondo hay un intento de Román de unificar, de mezclar dos ritos: la festividad de la Virgen y las Ferias, que tienen distinto origen y significado, y que durante siglos han tenido diferentes fechas. En este sentido, sólo pido al Equipo de Gobierno que tenga respeto por la historia de Guadalajara, y no caiga en la tentación de encargar carteles con una leyenda errónea, del tipo “Ferias y Fiestas en Honor a la Virgen de la Antigua”. Porque sería una aberración.

Claro que, por contra, es posible que también haya quien vea la cosa al revés, y considere una ofensa a la Patrona el hecho de que las peñas desfilen sus borracheras antes de que Antigua haya sido honrada y repose en su ermita. Pero vayamos a lo práctico y lo cabal: una fiesta a la medida de nuestra situación, y no estirada en el tiempo.

Chupinazo inicial de las Ferias de Guadalajara. // Foto: clm24.es

Chupinazo inicial de las Ferias de Guadalajara. // Foto: clm24.es

Tiempo de demora.- Otra noticia importante de esta semana ha sido la inauguración del nuevo Museo de Cultura Tradicional, en la Posada del Cordón de Atienza. Tiene Atienza sobrados argumentos para la visita, como su historia, su patrimonio, su gastronomía, o la Fiesta de la Caballada, de -esta sí- verdadero Interés Turístico Nacional. Tampoco le faltan museos a la villa. Pero seguro que este proyecto viene a sumar atracción para las visitas a una zona castigada y despoblada. Y más, si se hace realidad la intención de que sea un centro vivo, con actividades paralelas que nos hagan ir.

Me alegro mucho de que fragüe una idea que se ha visto en la cuerda floja durante años. El tiempo se ha dilatado como un chicle en este caso, hasta que la obra, concebida por el anterior Equipo de Gobierno de la Diputación, encabezado por la socialista María Antonia Pérez, fue retomada y rematada. Quiero creer a la actual presidenta de la institución provincial, Ana Guarinos, cuando dice que cuando tomó posesión se encontró sólo “un solar” y “una empresa en quiebra”. Pero al leer la nota oficial oficial emitida por la Diputación, me empiezan a surgir dudas. Se menciona a los diputados populares, a los trabajadores de “la casa”, e incluso a la Guardia Civil; pero se omite la paternidad de la idea y el proyecto, salvo para aludir al despropósito que los actuales gestores han tenido que sortear. Es injusto. Ese museo de cultura tradicional existe porque así lo pensaron los anteriores gestores junto al etnógrafo José Antonio Alonso. ¿No habrá habido, además, un intento de dilatar el tiempo, para separar la inauguración de la época socialista, y ahondar en esta sensación de caos causado por los anteriores gestores?

Veo demasiado interés en borrar toda huella anterior y en dar protagonismo al esfuerzo del actual equipo. Tanto, como para que me pregunte si ha sido dilación deliberada, ineficacia manifiesta, o realmente un titánico esfuerzo ante lo complicado de la situación. Y la pregunta es pertinente, porque no hace ni un año que el vicepresidente Robisco aseguraba públicamente que, si por él fuera, el proyecto nunca se habría llevado a cabo.

Tiempo electoral.- Desde el pasado 1 de abril, en virtud de la publicación oficial de la convocatoria, ha comenzado la cuenta atrás para las Elecciones Europeas. Por mucho que la designación de candidatos del principal partido político haya tardado más que, por ejemplo, el plazo para solicitar el voto por correo, ya estamos metidos en harina con las urnas en el horizonte próximo. ¿Quiere esto decir que todo lo que hagan los partidos en estas fechas debe leerse en clave electoral, aunque no haya comenzado la campaña propiamente dicha? Pues si lo es en cualquier momento de la legislatura, más aún ahora.

Imagen del folleto buzoneado sobre el Eje Cultural.

Por eso chirría tanto el folleto que todos hemos recibido en los buzones estos días, cantando las bondades del Eje Cultural. O el vídeo que se ha grabado para la ocasión. Canta La Traviata, porque venimos de un tiempo de crisis profunda en la que nos han llenado los oídos con la palabra austeridad, y porque la recuperación va a ser más lenta de lo que nos creemos -que no lo digo yo, que lo dice la señora Lagarde desde su sillón en el FMI, o el señor Barroso desde el suyo en la presidencia Europea-.

Así que no me parece fuera de lugar que el PSOE denuncie ante la Junta Electoral este canto a las obras bien hechas. Intuyo que este organismo apenas se limpiará los mocos con la denuncia, como suele ocurrir, pero no está de más dar un toque de atención, por si alguien no se había dado cuenta. Cabe recordar que no hace tanto que la Junta Electoral afeó a Román una exposición laudatoria de sus obras en el casco, que había instalado en el Jardinillo, y tuvo que posponer.

Claro que, por otro lado, cualquiera en el PP puede leer también en clave electoral la reciente manifestación convocada por colectivos de izquierdas para protestar, un año después, por el cambio en los recorridos de los autobuses. Curiosamente, las acciones de movilización ciudadana habían sido mínimas durante los 12 meses anteriores. Lo mismo digo, en sentido contrario, de esa insólita contraofensiva del PP, que acaba de sacar en abril una encuesta realizada en diciembre y que corrobora, a su juicio, la satisfacción de los usuarios con los cambios. Que no se la creen ni ellos.

Pero vamos, que así podemos seguir hasta el infinito. Tiempo al tiempo.

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