Nuevas ideas, ¿nuevos hábitos?

Las nuevas papeleras inteligentes se han instalado en Aguas Vivas. // Foto: abc.es

Las nuevas papeleras inteligentes se han instalado en Aguas Vivas. // Foto: abc.es

Por Abraham Sanz

Mantener la ciudad en un estado óptimo de limpieza no es solo una obligación municipal sino también una máxima cívica que hemos de cumplir los ciudadanos que, con demasiada frecuencia, se nos olvida que nos corresponde cuidar también a nosotros de ese espacio común que es la calle y que nos gusta ver con un aspecto más que decente cuando paseamos por ella. Misma situación ocurre con nuestros parques y jardines donde además de las propias familias con sus pequeños, también es lugar de reunión para los amantes de los animales y sus mascotas quienes tienen una doble responsabilidad. La primera y más importante, tienen bajo su tutela a un ser vivo con todas las obligaciones de cuidado que la cría de un animal conlleva; y una segunda que tiene que ver con la comunidad donde habita que es colaborar en la limpieza de la posible suciedad que su mascota genere.

A primera vista, todo lo relatado hasta el momento, no tendría que ser más que una obviedad debido a que la ciudadanía tuviera un compromiso en conservar en el mejor estado posible los espacios públicos. Sin embargo, esa concienciación desaparece en el momento en el que algunos consideran que el hecho de pagar un servicio de recogida de basura y limpieza, nos otorga la posibilidad de actuar lejos del civismo que se espera a una sociedad ya insertada en pleno siglo XXI y que es consciente que una ciudad limpia no crea futuros problemas de salubridad al resto de ciudadanos. Y es una pena que esa concienciación social no termine de calar hondo ni en jóvenes ni en mayores pese a que los trabajos de las diferentes organismos durante años y años llevan realizando campañas de mayor o menor calado tratando de fomentar esa sensibilización tan necesaria que permita mejorar la imagen y la salud de nuestra ciudad.

No digo con esto que seamos los peores a nivel nacional en este ámbito, sino que es cierto que tenemos un amplio margen de mejora. Quizá sea por este motivo, quizá por el hecho de que todo suma siempre que el objetivo sea positivo, el Ayuntamiento capitalino se ha embarcado en un proyecto novedoso para concienciar a los dueños de mascotas que las heces de estas no sirven como elemento ornamental de nuestras calles y jardines; sino que ha de recogerse y depositarse en el contenedor por razones obvias de salud pública. Yo he sido dueño de un pequeño perro y es cierto que no es plato de gusto realizar esta tarea, pero hemos de considerarla como una acción necesaria y obligada, puesto que tanto derecho tiene el resto de ciudadanos como usted a encontrarse los espacios públicos limpios para su disfrute sin correr riesgo de ningún tipo, puesto que estas deposiciones pueden transmitir enfermedades tanto a los propios animales como a los propios humanos.

No obstante, ya venía siendo bastante común, sobre todo en el entorno de Aguas Vivas como en algún que otro parque del centro de la ciudad, ver excrementos caninos en diferentes lugares de este barrio. Cierto es que es una zona donde el número de mascotas que se contempla por las calles es más que notable y que buena parte de sus dueños, sale con sus bolsitas; pero no todos. Hay muchos que prefieren soltar a estos animales, aprovechando el carácter peatonal de algunas calles y su proximidad a pequeñas zonas verdes, para que sea en estos lugares donde los perros –en su mayoría- depositen sus excrementos; sin tener que verse en la obligación de recogerlos.

No es de extrañar que haya sido este barrio, el seleccionado para poner en marcha este proyecto Guadacan, para tratar de concienciar a estos de la necesidad de recoger las deposiciones de sus mascotas en la vía pública. Lo realmente novedoso es que no se apoya en un sistema de sanciones –que por otra parte, sigue vigente según la ordenanza de tenencia de animales-, sino que busca el refuerzo positivo de quienes practiquen este saludable hábito. La idea parece positiva aunque triste, puesto que nos pueda motivar más el hecho de poder obtener un premio por comportarnos de un modo cívico, es algo como para tener que hacérnoslo mirar.  Parece que hasta que no ocurre algún tipo de desgracia como algún foco de enfermedades que surge por causa de la falta de recogida de las heces animales, no nos damos cuenta de lo esencial que es que entre todos, mantengamos nuestras calles y parques cada vez más limpios.

Eso sí, si este proyecto supone una ayuda para lograr este objetivo común, bienvenido sea ya que, al fin y al cabo, su meta es seguir mejorando la salubridad de nuestras vías públicas. Y si ya de paso, terminamos de concienciarnos de que tener un animal no es una afición pasajera, sino una responsabilidad de larga duración, mejor que mejor.

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