Tiempos de indolencia

Daniel Vázquez termina este año la carrera de Periodismo.

Daniel Vázquez termina este año la carrera de Periodismo.

Por Daniel Vázquez

Lágrimas de hielo y sangre ahogada en balsámico sopor. Tales parecen ser los requerimientos de nuestra época y su sociedad que temen la exposición honesta de las pasiones o la vehemencia cuando hemos de embarcarnos en debates de diversa índole. Frialdad y mesura propias del comedimiento victoriano al que los paladines de las buenas costumbres parecen querer abocarnos y que en caso de subvertir tales directrices no son reticentes a enarbolar el mazo del desdén contra quien sea menester.

Desafortunadas experiencias las que he tenido que presenciar en estos últimos años, cuando alguien ha sido reprendido por acompañar con la impronta sentimental de su espíritu las declaraciones que exponía en una discusión fundamentada en la tolerancia y el orden. Incluso en el ámbito universitario he podido observar tal actitud, cuando se supone que es el lugar por excelencia para mantener tales intercambios ideológicos entre individuos diversos, formados y dispuestos a aumentar sus conocimientos. Nada posee reprobable exponer nuestras ideas sobre diversos temas acompañadas por las emociones personales. Siempre que mantengamos el respeto hacia nuestros contertulios y no tornemos dicha actitud en un burdo espectáculo, resultará enormemente positivo, pues demuestra que nos sentimos implicados en aquello sobre lo que dialogamos y que resulta de nuestro interés.

Si bien ni mucho menos hemos de guiarnos siempre por nuestras pasiones, sino aunarlas a la reflexión para así poder gozar de consecuencias más favorables en nuestros actos, no por ello han de escindirse de nuestras palabras, ya que suponen claras manifestaciones del espíritu del individuo en el que se encuentran situadas también las emociones. La tendencia actual a censurar tales actitudes no supone una regresión al periodo ilustrado para así entronizar a la diosa de la Razón en compañía de sus aciagas Luces. Más bien parece que se pretende otorgar tal trono a la indiferencia, una nueva deidad que extiende su imperio paulatinamente sin encontrar excesiva resistencia a su paso. Obviamente, un gran obstáculo para sus propósitos son los sentimientos, pues su presencia evidencia que algo nos resulta de valor y que el ser del individuo aún se agita en pos del conocimiento y diversas metas elevadas.

En un mundo donde el culto y el dominio de lo meramente pragmático y terrenal se torna cada vez más poderoso, donde las herramientas destinadas a sernos de utilidad y proporcionarnos diversas ventajas han logrado esclavizar a un ingente número de personas sin que ellas mismas sean conscientes de ello, se ha procedido a denostar u olvidar todo aquello de carácter espiritual vinculado al individuo y que conforma su esencia. Aquellos elementos que determinan al Todo y que se encuentran en el ser han perdido la amplia consideración que recibieron antaño. El conocimiento, los valores morales y el sentir son solo algunos de los aspectos que han ido diluyéndose en la pérfida apatía. Parece que actualmente se nos quiere relegar al banal polvo del suelo que pisamos impidiéndonos no solo pretender alcanzar el cielo, sino incluso dirigir nuestra anhelante mirada hacia él.

Por eso no resulta extraño que la frívola diosa de la indiferencia y sus lamentables esbirros sientan una terrible inquietud cuando alguien muestra su ímpetu y expone el sentir que sustenta los latidos de su corazón. Es entonces cuando su reino se tambalea ante el riesgo de una tempestuosa revolución que devuelva el poder al espíritu de la mano de aquellos que seguimos siendo el baluarte de este legítimo regente al cual pertenece tan pretendido trono. Fieles a su blasón nos opondremos a todo aquello que pretenda sumirlo en el infame abismo del olvido.

* Daniel Vázquez Calvo. (14/06/1992) Nacido en Guadalajara, actualmente reside en Cabanillas del Campo. Efectuó sus estudios de educación secundaria en el I.E.S. Ana María Matute y actualmente estudia el último curso de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado numerosas colaboraciones en el periódico Nueva Alcarria. En el año 2013 inició el Círculo de Reflexión y Debate Literario en la Biblioteca Municipal de Cabanillas del Campo. También pertenece en la actualidad a la Tertulia Poética del Liceo Café que ha comenzado la publicación de la revista literaria DIVERSOS, en la cual participa con algunas de sus composiciones poéticas.

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