Mayorías relativas, minorías absolutas

Gráfico con los resultados electorales del domingo, publicado por Guadaqué.

Gráfico con los resultados electorales del domingo, publicado por Guadaqué.

Por Rubén Madrid

Estaremos de acuerdo en que jamás unas Elecciones Europeas, tan anodinas, desataron tantos titulares. Los resultados del domingo han dejado a la izquierda despistada y a la derecha asustada. El triunfo sin celebración del PP, la irrupción de Podemos, el batacazo del PSOE -que ha acelerado unos cambios largamente anunciados-, las notables pero eclipsadas subidas de IU o de UPyD…

Retomo este artículo a renglón seguido de las palabras de mi compañero Abraham Sanz en el suyo de ayer, donde decía que resulta apresurado sacar conclusiones de cara a las municipales y regionales del año que viene. Estoy de acuerdo, pero esta vez cometeré la osadía de señalar algunos fenómenos o datos interesantes, sin necesidad de ejercer de agoreros y fijándonos en los números que ha dejado la cita en nuestra provincia. Dejamos aquí diez reflexiones sin ánimo, por cierto, de agotar todo debate ni de solapar otras muchas lecturas posibles:

  1. El PP ha ganado las elecciones en la provincia de Guadalajara. De eso no cabe duda porque, como en el fútbol, aquí ganar (que no siempre gobernar) lo hace quien tiene un tanto más en el marcador. Y el Partido Popular ha recibido no una sino casi 10.000 papeletas más que su siguiente adversario, el PSOE. A partir de aquí se desatan todas las interpretaciones, incluso las erróneas: habrán visto que a algunos de sus buzones llegaba recién salido del horno electoral el gratuito Guadanews asegurando en portada que “el PP consolida su mayoría”. No es cierto. El PP no ha obtenido ni siquiera la mitad más uno de los votos. De modo, mi lord, que no hay calculadora que dictamine esta mayoría.
  2. No sólo se aleja de la mayoría, sino que es más relativa que nunca: el PP ha perdido una inmensidad de votos. Hasta 17.000 guadalajareños que optaron por la candidatura europea del PP hace cinco años se han quedado esta vez en casa o la han cedido a otras siglas. Es el partido que más apoyo pierde en cinco años. Sus resultados en unas Europeas sólo fueron peores en 1989 y el domingo conocieron su respaldo más bajo en la última década en Guadalajara. De hecho, y como ocurre en todo el país, el triunfo conservador se sostiene únicamente gracias al “un poco más difícil todavía” de su rival más directo, el PSOE, que ya no cae, sino que se hunde por debajo de su suelo electoral.
  3. De hecho, el PSOE ha perdido 13.481 votos. El partido que ahora tutelan Page en la región y Bellido en la provincia no ha logrado ingresar entre las honrosas excepciones extremeña, andaluza o asturiana y se ha dejado llevar por la senda cuesta abajo por la que transita el partido en el conjunto del país. La principal opción de la oposición resulta cada vez menos atractiva para la ciudadanía, aun cuando en Castilla-La Mancha dispone del ‘factor Cospedal’, es decir, los ciudadanos sufren en mayor medida que en otras regiones gobernadas por el PP los rigores del ‘austericidio’ y los recortes en políticas sociales. Algo están haciendo rematadamente mal.
  4. La conferencia política de Sevilla, allá por noviembre, nos pareció a muchos más cosmética que política y así lo dijimos. Tampoco una campaña a rebufo de los exabruptos de Cañete ha estimulado a sus votantes. Rubalcaba cae por su propio peso, pero de ahí no se puede resolver que la renovación del PSOE esté en marcha mientras la militancia no sea capaz de escribir un guion propio y soltarse los corsés del aparato. A la paisana Beatriz Talegón, una de las voces que mejor representa la frescura del nuevo mensaje socialdemócrata, no paran de tirarle los trastos desde todos los rincones de la izquierda real. Por algo será. En Ferraz, en cambio, la madrastra sigue negando la realidad y prefiere romper el espejo que le dice que ya no es la más guapa. A nosotros también nos parece que Talegón es mucho más guapa –salta a la vista– y nos tememos que a este paso Blancanieves se irá con los enanitos.
  5. El bipartidismo pierde: los dos principales partidos han perdido el 40% de su respaldo respecto de 2009, con 30.900 papeletas esfumadas, mientras que IU, UPyD y Podemos suman casi 16.000 votos nuevos al balance de hace cinco años. La lectura es obvia: la ciudadanía está cansada de una política al contragolpe -y Guadalajara, los debates en sus foros políticos son la prueba, no es ninguna excepción-. Mientras, ganan las izquierdas. La suma de votos entre el PSOE, IU y Podemos deja un saldo de 35.212 sufragios (mil más si se añadiera a otra fuerza progresista, Equo) frente a los 30.800 de la derecha (PP y Vox) y los 11.233 del centro (UPyD y C’s). Decía recientemente el CIS que Guadalajara no es de derechas. Las europeas le han dado la razón.
  6. Al bipartidismo le amenazaban antes de las elecciones por todos los lados y, al final, el apoyo a los minoritarios ha sido muy desigual. La opción de Vox, más a la derecha de la derecha, se ha quedado cortísima, con menos del 3% de los sufragios en nuestra provincia. Por el centro, UPyD y Ciudadanos han superado los 10.000 votos, aunque la formación de Rosa Díez no ha asestado esta vez el golpe psicológico que supuso en 2009 convertirse aquí en la tercera fuerza de estos comicios. No es para menos, al hilo de las turbulencias internas que ha venido manifestando este partido en la provincia. En realidad es, ya en el otro extremo, donde la amenaza al bipartidismo se expresa con mayor contundencia, también en Guadalajara: IU ha aumentado un 6% su respaldo y Podemos ha irrumpido con virulencia (aunque no tanta como en Madrid): dos de cada diez guadalajareños que acudió a la cita con las urnas optó por estos dos partidos.
  7. La euforia a este lado del espectro político estará dando forma en más de una mente a los primeros concejales de Podemos en el Ayuntamiento o al grupo parlamentario de un nuevo Frente Popular en Toledo. Si no sueñan las izquierdas, aquí no sueña nadie, pero a nadie se le escapa que en las municipales cambia la partitura. Dentro de un año entrarán en juego muchos condicionantes: la campaña de los partidos es más potente (y los aparatos más fuertes los tienen los grandes partidos); los medios –en Guadalajara, controlados por el PP en su mayoría a través del reparto clientelar de fondos públicos– prestan más atención a la disputa entre partidos; aparecen nuevas formaciones que estaban apagadas o diluidas –caso del PCAS y, sobre todo, de los independientes– y surgen experimentos de última hora que rara vez suman, pero siempre restan. No es menos cierto que los candidatos que encabezan las listas tienen un peso a veces determinante para reorientar el voto, que no pocas estrategias cuentan con la política de alianzas que pueda establecerse el día después y que entran en juego (o deberían) los balances de las actuaciones de los equipos de gobierno municipales y autonómicos y de la labor de oposición de quienes desde dentro de las instituciones o desde la sociedad civil tienen el cometido de criticar, enmendar, fiscalizar y aportar propuestas.
  8. En cualquier caso, si Izquierda Unida y Podemos logran confluir en una misma propuesta electoral, como parecen dispuestos según sus manifestaciones más recientes, no sólo restituyen lo que parece obvio (que sumen en vez de dividir su todavía minoritario granero de voto), sino que optan por la opción posibilista en unas elecciones regionales o unas nacionales donde los pequeños tienen tan complicado obtener un escaño en la circunscripción de Guadalajara. Sólo con un frente común, abierto incluso a otras opciones progresistas, tendrán verdaderas posibilidades de luchar contra el pucherazo de Cospedal en las Cortes de Castilla-La Mancha o de soñar, mirando muy alto, con uno de los tres diputados por Guadalajara en unas generales. Y sólo así estarán en condiciones de disputarle el discurso del voto útil al PSOE.
  9. Merece un análisis aparte la reacción al fenómeno Podemos. Resulta desternillante que después de alimentar el abstencionismo entre su electorado, los partidos que representan los valores acomodados en el sistema critiquen por populismo y antisistema a una nueva formación que ha arrastrado a más de un 1.200.000 españoles a las urnas y que pone el dedo en la llaga abierta precisamente por las políticas neoliberales respaldadas con titubeos por unos y con pasión desenfrenada por otros. Ayer mismo se conocía que esta España que en los últimos años han desgobernado el PP y PSOE tiene a uno de cada cuatro habitantes en riesgo de exclusión social. Es esta pobreza la que genera delincuencia y miseria. No hay explicación más contundente para el fenómeno social del 15-M o el fenómeno político de Podemos que este tipo de estadísticas que, más allá de la frialdad de los números, reflejan realidades domésticas. Son los apóstoles del sistema (la casta, los llama Pablo Iglesias) los que, con sus decisiones, se comportan como auténticos agitadores antisistema.
  10. Le están haciendo un tremendo favor a Podemos quienes alimentan el maniqueísmo y la confrontación. En algún lugar he leído estos días que el líder de este partido busca precisamente la teatralización del conflicto social, la confrontación dialéctica en debates como los que le han popularizado en televisión, para que los jóvenes y no tan jóvenes no se resignen a callar, a quedarse en casa sin votar o a hacer las maletas, algo así como de lo que se quejaba Castelao cuando les reprochaba a sus paisanos que “los gallegos no protestan, emigran”. En Podemos estarán satisfechos con la campaña paralela, especialmente animada desde la derecha. En las últimas horas hemos visto mucho Marhuenda quitándose la careta. Pero también socialistas que fueron cargos de Bono tildan de populista a Iglesias, en un ejercicio de extrema coherencia. Así que el aluvión de piropos (friquis, perroflautas, antisistema, radicales, violentos, populistas… los mismos con los que intentaban provocar antes de ayer al 15M) sigue prolongando el minuto de gloria de la que ha sido la cuarta fuerza con mayor respaldo en las elecciones. De momento, este coro de voceros ya les ha escrito un eslogan para las próximas elecciones: “Ladran, luego Podemos”.
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4 pensamientos en “Mayorías relativas, minorías absolutas

  1. No estoy seguro que uno más uno sumen dos (y mucho menos tres) en el caso de IU y Podemos. Creo que pueden ser complementarios, pero no necesariamente miscibles (qué palabra más cursi, a ver si a alguien se le ocurre otra mejor). Seguramente, Podemos ha recogido voto de gente que no es necesariamente de izquierda y que, por tanto, no tendría tan fácil votar a una opción claramente identificada con IU. Si el voto de Podemos fuera solo de izquierda, es difícil que no hubiera encontrado antes dónde acomodarse. No son precisamente siglas lo que falta en la izquierda.

  2. Espero que Podemos no llegue a unirse a Izquierda Unida, que se mantengan independientes y si tienen que pactar, que pacten siempre que Izquierda Unida no permita gobernar al Partido Popular, como pasa en Molina de Aragón, y que las elecciones de las elecciones de las candidaturas sigan siendo abiertas y sin condiciones, como las de IU. Esas diferencias hacen que el apoyo vaya a un sitio u otro. IU tiene tiempo de cambiar, lo mismo que el PSOE pero no creo que lo hagan.
    En el PSOE sigue estando de portavoz en Diputación la persona que lo llevó a la ruina y en las cortes sus compañeros, por mucha renovación que hubo, ellos mantienen sus puestos, con lo que aunque haya una nueva corriente, que no es tal, en las administraciones están los de antes y eso debe cambiar. Debe haber muchas dimisiones en el PSOE por todos los fracasos electorales, esa gente no merece ocupar cargos públicos.

  3. Podemos, creo, SI ha recogido el voto de la izquierda.
    Si alguien no ve izquierda en Podemos es que es ciego. (Y memo… diría yo… pero no lo digo, no sea que se me persiga por insultar a alguien en internet, que últimamente estamos muy “sensibles” en la red.)
    En cuanto a que Podemos es “Extrema Izquierda”… ¡Vamos! Que en España. que hemos sufrido a ETA, GRAPO, etc… Sabemos PERFECTAMENTE lo que es la extrema izquierda…
    La extrema izquierda pega tiros en la nuca, extorsiona, secuestra, etc. Podemos es, simplemente izquierda… lo que pasa es que es izquierda “de verdad”, no tibiezas ni zarandajas PSOEístas.
    Y, en cuanto a las arremetidas contra Podemos… Pues es altamente satisfactorio observar el terror-pánico que acomete a “los grandes” ahora que han conseguido 5 eurodiputados. Efectivamente… hemos pasado de la risa suficiente al insulto zafio.
    Simplificando: Si ahora los tienen en cuenta para insultarlos… es que algo han hecho bien.
    Simplificando más: Si PSOE y PP “saltan” como lobos ahora que tienen 5 escaños… Es que España SI QUE EMPIEZA A IR BIEN.

  4. El fenómeno Podemos es una consecuencia más de la crisis. Irán apareciendo otras. Veremos lo que pasa en Bruselas, en ese parlamento que parece una plaza de toros, cuando los nuevos, tanto por la izquierda como por la derecha, se tengan que enfrentar al toro de la economía. Sus propuestas pueden espantar o bien al los ciudadanos que piensen que no todo ha de ser atacar a lo social, o a capitales y mercados que se sientan amenazados con confiscaciones de bienes.
    Todos esos que acampaban en la Puerta del Sol han decidido aglutinarse entorno a Don Pablo Iglesias. De momento son ideas las que expone, y en democracia, aunque no se esté de acuerdo, se escuchan.
    Los sensatos y a la vez ilusos con su concepto social han visto que sentándose al pie del reloj de las campanadas y bajo el anuncio del Tío Pepe, y dejando la plaza perdida, no iban a ninguna parte. Su indignación, extendida a mucha gente, no era suficiente para tomar la Bastilla. Han decidido, por tanto, canalizar sus gritos en el sistema y han votado al recién nacido partido. Tan despreciativos a la democracia, mira por donde, ahora van y sí votan.
    No hay mal que por bien no venga. Si la izquierda más izquierdista sigue a ese lider mediático y el ex alcalde de Argamasilla de Alba vuelve a los quehaceres de su pueblo, el cambio habrá sido a mejor. Digo yo que un profesor de universidad, como es el señor Iglesias, siempre sabrá más.
    Con independencia de que Don Cayo Lara tenga estudios o no, que no se extrañe IU; hace tiempo que esta formación eligió ella misma su destino. Siempre en la cuadrilla de mulilleros en el paseíllo triunfal del PSOE esperando con eso alguna vez poder vestirse de luces, ha cansado a quien se dice de izquierdas. Todavía se les critica desde sus mismas filas que permitan que gobierne el PP en algunos sitios. Son reacios a ser ellos mismos.
    La otra parte de los indignados, los que no acampaban, han optado por “castigar” a los suyos y no han votado. Descontentos del PP, opinan que mucho recorte pero que la casta política no ha visto una tijera en sí misma y han pensado que no votando, que no es lo mismo que no votarles, quizás les obligue a quitarse prebendas. Pudiera ser, no obstante, que los votos perdidos estén simplemente dormidos y despierten para ellos en los próximos comicios. Claro que también se puede dar que, definitivamente, se vayan con la música a otro partido.
    La familia del PSOE no se si sé ha abstenido o si lo que están es abandonando el barco. La estrategia de esta formación de comprar a sus electores ya no es válida. El dinero escasea. Si los griegos, por ejemplo, proponen más inversiones en el sur, esto es, perras, los alemanes miran con lupa a donde va lo que sale del norte. La política ha cambiado, y la de las subvenciones, igual que las flores de las tupidas madreselvas, aquellas cuajadas de rocío… no volverá.

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