Un lugar de paso

Panorámica de la plaza Mayor, con las casetas de la Feria, durante el día de su inauguración, el jueves. // Foto: Jesús Ropero (Ayto. de Guadalajara).

Panorámica de la plaza Mayor, con las casetas de la Feria, durante el día de su inauguración, el jueves. // Foto: Jesús Ropero (Ayto. de Guadalajara).

Por Rubén Madrid

Los libreros de la Feria del Libro han emitido su veredicto mayoritario: no quieren volver a la Plaza Mayor, situación que aseguran les ha sido impuesta y que, después de cuatro soleados días de caseta con una oferta a un 10% de descuento, les ha arrojado un balance de resultados negativo respecto al año pasado, cuando la Feria se hizo en la Concordia. Hay voces discordantes –y con interesantes argumentos– pero el sentir generalizado ha quedado claramente reflejado en las respuestas a la encuesta repartida por el Patronato y en una reunión que organizaron los libreros el domingo por la tarde.

Habrá que ver qué ocurre dentro de un año con una Feria que se celebrará en plena campaña electoral, pero lo cierto es que, más allá de que cada cual cuenta la feria según cómo le ha ido, el debate planteado es interesantísimo, porque sobrepasa las fronteras de un evento puntual y nos sitúa ante una tremenda paradoja: los libreros –pero también los artesanos, hace apenas un par de semanas– dicen que celebrar sus ferias en el centro exacto de nuestro casco compromete sus ganancias porque no sitúan sus casetas en un lugar de paso; pero nuestra Plaza Mayor seguirá probablemente sin ser el centro de nuestros pasos si ni siquiera volcamos en ella las actividades organizadas desde la propia administración local.

Ante tal paradoja, el equipo de Román vendría apostando por la segunda opción: concentrar cada vez más actividad en la Plaza Mayor. Lo ha hecho con las casetas de primavera, pero lo hizo también con el llamado mercadillo navideño. Y si debemos conceder al césar lo que es del césar, y es cierto que el balance no es positivo para la mayoría de los libreros o de los artesanos, como parece, también es cierto que quienes por aquí vivimos hemos visto que algunos fines de semana hay un ambiente algo más alegre en una calle Mayor que venía languideciendo desde mucho antes que ayer.

Y es cierto que cierran negocios, aunque no es menos cierto que también abren otros. Si nos remitimos a la hostelería, sector reanimador del ocio donde los haya, están siendo muchos más los bares que inauguran en los últimos cinco años, en plena crisis, que los que bajan el cierre para siempre. La Ley Antitabaco ha dado por su parte un impulso sin precedentes para sembrar de terrazas nuestras aceras en cuanto asoma el sol. Así que en nuestra Calle Mayor hay sombras (muchas), pero también hay luces.

Pese a todo, ha cundido el eslogan de “el centro está muerto”, al que se suma incluso un socialismo de memoria frágil que no ofrece ni asomo de responsabilidad compartida en la creación de las cosas: con Alique no sólo no se logró revitalizar el casco viejo, sino que se desahució, se mantuvo una política urbanística volcada en los nuevos desarrollos sin planes para ocupar las muchas viviendas vacías que se vaciaban en pleno centro, se sentaron las bases para la deslocalización de la actividad económica al otro lado de la autovía y se consintió que, salvo para beber y vomitar durante una semana (las Ferias sí tienen que ser en el centro), nada pasaba por renunciar a que estas plazas fuesen los escenarios de la vida en común de los alcarreños. De aquellos polvos, y de algunos otros, vienen todos estos lodos.

Por los despropósitos de las políticas de las últimas corporaciones, y por el cambio de hábitos del conjunto de la población, el centro ha caído en un decaimiento ante el que todos ahora nos rasgamos las vestiduras. Creo que en los últimos años el mensaje, más vale tarde que nunca, ha calado y que la amplia mayoría de los concejales (si no todos) de la Corporación actual, tanto los del equipo de gobierno como los de la oposición, son conscientes de que hay que hacer algo.

El equipo municipal está impulsando un ambicioso plan de aceras y asfaltado –que prosigue ahora con los proyectos de Dávalos y Teniente Figueroa– y lo está acompañando de gestos en favor de la reubicación de ciertas actividades… Todo esto está muy bien y parecía necesario, pero resulta a veces contraproducente (volvemos a los libreros) y sin duda no es suficiente.

Sumar, restar, multiplicar. Hay que probar con cualquier fórmula que sume, a veces con la más impensable. Lo que no han conseguido los trenecitos turísticos (ridículos en una ciudad tan poco monumental como Guadalajara) lo ha logrado la política de turismo deportivo (lo llamaremos así) que, aliada con el sol primaveral y algunas otras iniciativas como los ‘Jueves del comercio’ extendido a todo un fin de semana, nos ofrecía una estampa resplandeciente en las calles del centro durante el puente de Mayo.

Pero tan importante como sumar es evitar que otros elementos resten. Y resta la proliferación de solares que espanta al paseante en el centro (ahí tiene el alcalde una propuesta de la Federación de Asociaciones Culturales para declarar el casco Conjunto Histórico Artístico). Tampoco ayuda el despliegue de un plan de fulminación de plazas públicas de aparcamiento, ni ‘permitir’ que se caigan el Ateneo, el mural de Bosch o el Cine Imperio porque quedan fuera del ámbito de competencias municipales, ni por supuesto mantener cerrado el Teatro Moderno, que hasta hace dos años ofrecía un buen motivo a un puñado de guadalajareños para pisar el centro. Lo decimos ya, por cierto: el Ayuntamiento está tardando muchísimo en clamar y reclamar, como hacía hasta ayer mismo, contra este “incumplimiento” de Toledo. No se puede tardar seis meses en iniciar las obras de un tejado y estampar una firma en un convenio.

Pero el centro es más que ninguna otra zona de la ciudad un barrio de todos, y por eso cabe, además de sumar y no restar, multiplicar esfuerzos: impulsar un plan estratégico que involucre a los grupos municipales, a agentes sociales, a vecinos y a comerciantes. Salgamos del terruño y miremos hacia Bilbao, Cuenca o Tarragona… Conformemos también aquí un plan estratégico. Llevará su tiempo y no servirá probablemente para ganar las próximas elecciones, pero nos ofrecerá una visión global y ordenada de lo que hay que hacer, que evite ir siempre a remolque de los acontecimientos, reclamando además el compromiso activo de todos: pasar del cómodo y estéril mecanismo de “el alcalde hace y yo critico” a un procedimiento que aglutine esfuerzos y nos haga corresponsables de los resultados. La democracia participativa también es esto.

A estas alturas parece claro que hay que arrastrar a los guadalajareños, aunque sea de los pelos, de Santo Domingo para abajo. Para ello, sigue resultando lógica la apuesta de programar en el centro. Ante las dudas que está planteando el recurso fácil de las casetas de los artesanos o los libreros, cabe reconsiderar la opción de apostar por la actividad cultural de calle, dosificar la mascletá de inversiones municipales que se quema durante menos de dos semanas de Ferias y Fiestas, reubicando a lo largo del calendario gran parte de esta actividad cuando no resulta obligatoriamente ligada a los festejos.

Sin un gasto extraordinario se podría añadir de actividad las calles durante al menos los ocho o diez fines de semana de primavera y los otros tantos de otoño. Pongamos un fin de semana para las estatuas vivientes; el siguiente para el festival de magia en las plazas; otro más para un Titiriguada de verdad (rechacemos imitaciones); una jornada para albergar el concurso de pintura rápida al aire libre… y así una sucesión de actividad permanente, sin olvidar por supuesto las habituales citas: rutas de la tapa, Maratón de Cuentos, Tenorio Mendocino, las dos ferias de artesanía, la del libro y la que quede todavía por inventar. Se trataría de impedir, en definitiva, que no tengamos excusa cada fin de semana para no dejarnos caer por el centro.

Tal vez entonces será otro el debate sobre la ubicación de la Feria del Libro en un parque, junto a los columpios para los niños y los bancos para que se sienten los mayores, o en una plaza, como ocurre en otras ciudades. Lo que no podemos consentir es que los libreros nos destapen una realidad tan cruda: que no quieren poner sus casetas en el centro porque nuestra plaza del pueblo no es, precisamente, un lugar de paso. Ni tan siquiera eso.

No aprendemos

Los accidentes de tráficos causados por exceso de alcohol siguen siendo protagonistas. // Foto: www.netpol.es

Los accidentes de tráficos causados por exceso de alcohol siguen siendo protagonistas. // Foto: http://www.netpol.es

Por Abraham Sanz

Si hay un animal que tropieza dos o más veces sobre la misma piedra ese es el hombre. Son muchos los motivos que le hacen repetir sus errores, pero hay uno que se repite en demasía. Ya pueden realizarse diferentes campañas de sensibilización, elevarse el número de multas que semana tras semana siempre comprobamos que existe algún tipo de noticia relacionada con alguna infracción o accidente vinculada con consumo de alcohol y el manejo del automóvil. No aprendemos.

Y no es por falta de información, ni porque se desconozcan las consecuencias de esta actuación temeraria no sólo para nuestra salud, sino para la de quienes nos rodean, lo que motiva la desaparición de este tipo de actitudes con el volante. No es por falta de esfuerzo desde las instituciones que trabajan, desde edades tempranas, en evitar que se combinen alcohol y volante enseñándonos las trágicas consecuencias que esto puede tener; sin embargo, nos negamos en muchas ocasiones a comprender una realidad alterada por esta droga, admitida socialmente, pero que cada fin de semana causa algún que otro llamativo titular que hace que si ya de por sí, conducir sea una tarea arriesgada; de este modo la complica un poco más.

Porque además, no son situaciones aisladas las que pueden hacer saltar las alarmas con respecto a este tipo de actitudes, sino que son una constante en la que, muchos de los conductores son reincidentes a pesar de que la legislación se ha endurecido –y de que manera-, puesto que parece que la única forma en la que se aprende es creando el temor a una sanción más que elevada. Y a veces, ni por esas porque sólo hay que repasar las últimas noticias del fin de semana para darse cuenta que aún existen descerebrados que eligen las calles de nuestra ciudad como su particular circuito de pruebas en el que comprobar su ‘habilidad’ con el volante con unas copas de más.

Y así ocurre, que son cazados realizando algunas maniobras que son de órdago como circular en sentido contrario por una concurrida vía o colisionar con vehículos ya estacionados en pleno centro de la capital, incluso llegando a chocar con los vehículos que tiene la Benemérita aparcados en la avenida de Castilla. De juzgado de guardia. Y lo peor es que, estos conductores no arrojan tasas de alcohol en aire leves, ni mucho menos, ya que doblan e incluso, en otras ocasiones, triplican la tasa permitida por lo que en este tipo de situaciones, parece que las consecuencias son pocas para los riesgos que muchos conductores asumen.

Es cierto que, hasta hace unos años, se tenía una especie de sensación de pseudo-tranquilidad a la hora de circular por la ciudad en la madrugada de los fines de semana, dado que se tenía la percepción de que no existían efectivos suficientes de la Policía Local como para atender el conjunto de calles de la capital provincial en los momentos en que mayor consumo de alcohol se produce y en que mayor riesgo se puede producir en que se alíe este elemento con el coche. Esta percepción, sigue produciéndose, pero cada vez más, existe un mayor temor dado que los controles en ciudad han aumentado, además de los habituales que tienen lugar en las principales entradas a la misma, que está visto que cumplen una función fundamental para desalentar este tipo de prácticas.

Aunque la función disuasoria y sancionadora está visto que es clave, instituciones, organismos sociales y demás organizaciones, han de seguir trabajando desde los más jóvenes hasta con las personas de más edad, en diferentes programas que nos hagan ver la realidad con otros ojos. El “yo controlo” o “tengo mucho aguante al alcohol” deben ser frases desterradas cuando nos ponemos enfrente de un vehículo, porque su combinación puede ser letal o puede traer consecuencias que no deseamos en lo que se refiere al ámbito de la seguridad vial de Guadalajara. La educación debe ser la clave gracias a la que consigamos erradicar este tipo de actuaciones por lo que además, los grupos sociales en los que se mueven los diferentes conductores, deben concienciarse de la importancia de evitar la ingesta de alcohol si luego deben conducir y buscar alternativas que tengan que ver con sus seguridad y de quienes les rodean.

Además, una correcta revisión del sistema de transporte público para que ofrezca un servicio nocturno que se adecue a las necesidades de los ciudadanos o, una revisión de tarifas en el servicio de taxis que haga que estos sean más accesibles para el bolsillo ciudadanos; podrían incidir en una mentalización que haga, de una vez por todas, que la reducción de estos hábitos al volante sea cada vez más notable porque, está visto que, no aprendemos.

Fin del capítulo

El ariete pucelano no continuará en el Depor. Foto: google.

El ariete pucelano no continuará en el Depor. Foto: google.

Por Ana G. Hernández

El viernes por la mañana, como cada viernes por la mañana, crucé el Henares por el puente de Julián Besteiro, algo muy habitual para mí. Un viernes más todo se repetía, menos una cosa: el aparcamiento interior del Pedro Escartín estaba vacío. No había ningún coche aparcado sobre el cemento. Fue en ese preciso momento cuando realmente me di cuenta de que la temporada, definitivamente, había terminado. Como si a pesar de saber que el quinto no juega el play-off, la plantilla debiera de seguir entrenando en su búsqueda.

Alejado ya ese pensamiento, ahora lo que toca es confeccionar la plantilla para el año que viene. Un grupo comprometido y competitivo que, esta vez sí, logre el difícil objetivo de meterse entre los cuatro primeros de la competición. Y es que, la próxima temporada ya no se podrá fallar en ese sentido, el Deportivo Guadalajara deberá pelear por lograr el ascenso a Segunda División. Que logre la machada, es otro cantar, pero que su deber es jugar la promoción, es la realidad. No en vano, ahora sí se va a tener el tiempo suficiente para preparar una temporada como requiere un club como el alcarreño.

El baile de jugadores en la plantilla está más que asegurado, aunque la entidad guadalajareña intentará mantener a las piezas clave de esta campaña. Los señalados por el segundo entrenador, Jorge Martín, fueron: Álvaro Campos, José Antonio Espín y Quique González. No obstante y después del temporadón de este último, va a ser más que complicado que continúe en la disciplina morada la próxima temporada. El propio Quique ha dejado claro en las redes sociales que guardará un cariño especial a la ciudad, en otras palabras, que se marcha, como es natural. Y es que, nadie puede negar que el ariete es el mejor jugador que ha pasado por el club morado desde su fundación en 1947. En cuanto al portero y al capitán, ambos fueron piezas fundamentales en el engranaje de Pérez Salvachúa para bien o para mal, pero fundamentales.

Final agridulce

El Brihuega FS se quedó a las puertas de lograr el mayor hito de su historia deportiva después de caer en la prórroga ante el Uruguay Tenerife, tras una remontada heroica de los de Rubén Barrios. No lo consiguieron, pero lo importante es que han cambiado radicalmente la gráfica que envolvía el fútbol sala en la provincia en los últimos años. La resurrección del fútbol de salón en la Alcarria parece un hecho, tras un lustro de penar por los rincones. Lo de menos es la derrota.

El Brihuega FS ha realizado una grandísima temporada. Foto: 3div18,

El Brihuega FS ha realizado una grandísima temporada. Foto: 3div18,

Y es que, el equipo azulón ha tenido que sobreponerse a todo tipo de contratiempos durante esta campaña. Desde que durante el verano no se contaba con el apoyo económico suficiente para poder salir en la categoría de plata del fútbol sala nacional, hasta que a mitad de temporada se marchara uno de los jugadores clave del equipo, pasando porque el Brihuega no dejaba de ser un recién ascendido a la categoría. Pero los brihuegos se sobrepusieron a todo y lucharon hasta la extenuación por lograr lo que hubiera sido un milagro, ascender a Primera División, aunque con Alberto Blecua, cual mesías, todo era posible. No en vano, el pívot gallardo está en el mejor momento de su carrera deportiva.

La derrota en la primera eliminatoria de la promoción duele, pero a largo plazo se valorará mucho más lo hecho por este grupo de valientes. Y es que, como decía el propio Rubén Barrios, entrenador azulón, el Brihuega no deja de ser un equipo de pueblo que estaba luchando por ascender a Primera División. Con uno de los presupuestos más pequeños de la categoría y luchando contra gigantes como el Uruguay Tenerife, el Elche y el Cartagena, que, al igual que el cuadro alcarreño, también sucumbió en esta primera ronda.

Retorno a Tercera, objetivo cumplido

Manolo Andradas, entrenador del CD Marchamalo. Foto: guadalajaratv.

Manolo Andradas, entrenador del CD Marchamalo. Foto: guadalajaratv.

Por Manolo Andradas*

Desde la última jornada de la temporada 2012/2013, donde sucedió el trágico descenso del equipo a Primera Regional Preferente, todos los pasos dados fueron encaminados a recuperar la categoría para la siguiente temporada, desde el siguiente día.

De nada valía ya pensar en pasado, y sí afrontar el futuro con capacidad de crítica, pero con mucha ilusión y ambición a la vez.

Hubo un periodo de reflexión, allá por el mes de junio, de los porqués, pero sobre todo de qué nos hacía falta para conseguir el nuevo objetivo.

Y lo primero que nos hacía falta era perfilar una plantilla competitiva, era el arma fundamental de cualquier proyecto ambicioso. Y en este sentido tengo que destacar la excelente implicación de los jugadores que sufrieron el descenso y decidieron quedarse. Se quedaron 16 de los 21 que formaban la plantilla, una cifra importantísima si tenemos en cuenta la situación.

Esta implicación ha sido al cabo del año el arma clave para la consecución del objetivo, ya que han sido pocos los jugadores competitivos que ha habido que fichar. Por tanto quedaba una estructura de plantilla que se conocía y con muchas ganas de superación para subsanar aquél fatídico descenso.

Lo segundo a programar era una junta directiva responsable, que trabajase durante el año para conseguir un presupuesto y una estructura de club acorde a los objetivos. Y una vez más, las posibilidades de éxito se incrementaban, ya que aquí también fue muy importante la implicación de los anteriores directivos en el nuevo proyecto. Todos de la etapa anterior continuaron esta temporada, con un solo fin, trabajar para devolver el club a la Tercera División.

Y por último, haya por el mes de julio tocaba encaminar el tema deportivo, planificando sobre todo una estructura de entrenamientos serios, llevar adelante una pretemporada dura y marcar un estilo de juego acorde a un equipo que quería ser campeón.

A partir de ahí había que empezar la competición, y por tanto, la dependencia no solo de nuestras ideas de trabajo y nuestras formas de hacer, si no también de las ideas de trabajo y formas de hacer de los demás.

ascensomarchamalo

El Marchamalo celebró su ascenso dos semanas antes de la conclusión de la temporada. Foto: marchamalo.com

Al inicio de la liga se hablaba de muchos equipos que querían perseguir el mismo objetivo que nosotros: Torrijos, Ciudad de Talavera, Villacañas, Toledo B o Torpedo 66. Hay que recordar que no competíamos solos, como mucha gente se hubiera podido pensar. Ellos también hicieron sus plantillas y se estructuraron para su objetivo.

Empezamos la competición como un tiro, en la jornada cinco ya estábamos cuatro puntos por encima del segundo clasificado, en la jornada 13 estábamos nueve puntos por encima y en la jornada 18 era de diez la diferencia.

Esto nos dio una comodidad importante a la hora de afrontar cada semana, pero era difícil mantener esta inercia durante todo el año. Fue durante las jornadas 26 a 30 cuando el equipo bajó de nivel y los contrarios hicieron un último esfuerzo. Fue entonces cuando se generaron algunas dudas respecto a la consecución del objetivo, aunque siempre mantuvimos esa primera plaza y la diferencia de tres puntos. .

Este fue el punto crítico de la temporada, si bien a partir de la jornada 31, el equipo reaccionó y la distancia se volvió a incrementar, siendo ya campeones matemáticamente en la jornada 32 de 34. Conseguir matemáticamente ser primeros ese día en La Solana, ante nuestra afición, ganado 2-0 al Ciudad de Talavera, fue algo histórico.

La tensión acumulada durante todo el año explotó en jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición y la manifestación de júbilo vivida ese día, nos indicaba que la lucha había merecido la pena.

Son dos ya los ascensos a Tercera División que he vivido dentro del club como parte del cuerpo técnico y puedo asegurar que pocas cosas en la vida son capaces de ponerme los pelos de punta como estos dos éxitos deportivos.

Para quien no sepa lo largo qué puede ser un año de competición con un objetivo tan ambicioso, le puede parecer que la tarea al final ha sido fácil. Pero para los que hemos estado trabajando cada día, cada semana de la temporada codo con codo, sabemos del mérito y del trabajo aportado por todos para culminar una temporada como esta. La consecución final del objetivo nos ha hecho saborear la parte dulce de la competición deportiva, el éxito deportivo, pero quiero recordar de nuevo y, sobre todo, el valor de unos jugadores y directivos que venían de saborear la parte más negativa, la que se saborea cuando sobreviene el fracaso, y la capacidad de superación que todos ellos han demostrado.

Pero ya no vale pensar en pasado, solo vale pensar en futuro y planificar una próxima temporada donde no se cometan los errores de etapas anteriores. Y así sucesivamente año tras año.

Gracias a todos los que han hecho posible este éxito, el retorno a Tercera Divisón y gracias a todos los que harán posibles muchas más éxitos deportivos para el Club Deportivo Marchamalo.

*Manolo Andradas fue parte fundamental del ascenso del Marchamalo a Tercera División en su condición de entrenador. Siempre ligado al club de su localidad, el técnico es el artífice de las dos promociones que ha logrado el cuadro gallardo a la máxima categoría del fútbol regional. 

Vuelven las grúas

Luis de Guindos y Dolores Cospedal, el miércoles en Guadalajara. // Foto: Lacronica.net

Luis de Guindos y Dolores Cospedal, el miércoles en Guadalajara. // Foto: Lacronica.net

Por Concha Balenzategui

Las grúas de la construcción vuelven a Guadalajara. Les juro que no bromeo. Lo he leído, y en un periódico serio como “Cinco días”. La Sareb, más conocida como el “banco malo”, ha decidido que va a terminar algunas de las promociones que heredó de los bancos, y que quedaron estancadas por la crisis. De momento serán solo 2.850 casas en todo el país, lo que se traduce en Guadalajara en una promoción de 26 viviendas.

La sociedad que gestiona estas promociones malogradas se ha dedicado en una primera fase a vender casas que las promotoras, primero, y los bancos después, eran incapaces de vender. La Sareb ha ido colocando estos pisos con cuentagotas, hasta que ahora han alcanzado lo que el rotativo económico llama “velocidad de crucero”, vendiendo unas 40 viviendas al mes en toda España (datos del primer trimestre de 2014) frente a las 25 mensuales del mismo periodo del año anterior. Ahora pasa a una segunda fase más activa, que consiste en ir terminando los edificios que quedaron inacabados. De momento, son obras que están, en todos los casos, al menos al 85 por ciento de su terminación, y que es necesario completar para que se vendan, o al menos para que no se deterioren.

Actuaciones previstas por la Sareb. // Infografía elaborada por Cinco Días

Actuaciones previstas por la Sareb. // Infografía elaborada por Cinco Días

Coincidirán conmigo en que estas menos de 3.000 casas en todo el país o 26 en Guadalajara son unas migajas, recordando los tiempos en que el crecimiento se cifraba en miles de metros cuadrados urbanizados a golpe de POM. La grúa que levante esa señalada promoción en nuestra provincia, proyectará una sombra alargada y muy solitaria en comparación con la estampa que suponían las grúas recortando el horizonte que se vislumbraba en los nuevos desarrollos de la capital o de algunos pueblos del Corredor. No obstante, habrá que frotarse los ojos para creer que tras años de edificios abandonados, vuelve a ponerse en marcha la hormigonera.

¿O es al revés? ¿No debimos pellizcarnos, al contrario, años antes, cuando presenciábamos la situación contraria? Quienes asistimos, más aún, quienes relatamos en la prensa provincial la fiebre constructora con cifras de infarto en cada plan de urbanismo, nos preguntamos hoy cómo fue posible que lo creyéramos.¿Recuerdan las subidas de precios de más del 20 por ciento en un solo año? ¿Cómo no vimos que esa vorágine enloquecida llevaba la fecha de caducidad escrita en el reverso, a la vuelta de la esquina?

Ahora nos resulta fácil entender la explicación de que las curvas de la oferta y de la demanda estaban coincidiendo de forma muy artificiosa, incluso dislocada en los años del boom. ¿Cómo podíamos pensar que ambos trazos mantuvieran parejo ese carpichoso vigor? Como siempre se achaca a los economistas, es fácil explicarse lo que ha ocurrido, pero muy difícil prever lo que teníamos por delante.

La respuesta es sencilla. Lo creíamos simplemente porque estaba ocurriendo ante nuestros ojos, porque se certificaba mes tras mes… Hasta que el cántaro se rompió. Pero nos despertamos de la borrachera de repente, y con una resaca tremenda. Lo que pasó después, lo sabemos casi todos, aunque a cada uno nos ha tocado vivir la crisis en un grado y manera. Y ahora, con las carnes abiertas, tampoco nos creemos los cantos de sirena de la recuperación. Ni aunque veamos esa solitaria grúa del banco malo moverse en el horizonte.

Las promesas de la recuperación han sido entonadas esta semana en Guadalajara por el propio Luis de Guindos y María Dolores Cospedal, montados ambos en la caravana electoral. No voy a bucear en sus cifras y letras. Me interesa más, como casi siempre, la puesta en escena. Y me hago una imagen muy nítida del ambiente de ese encuentro con empresarios leyendo la información de La Crónica. Augusto González Pradillo lo describió con maestría en los primeros párrafos de su información. Pude percibir el aroma de la gomina a kilómetros de distancia, y varias horas después de apagarse los discursos. Aunque a algunos protagonistas les huela la corbata aceite de churrería y otros emulen a los indianos buscando el dorado allende los mares.

A la vuelta de los años, resulta paradójico, triste, casi obsceno, comprobar quiénes ocupan las primeras filas en la ceremonia de la recuperación. Quiénes se apuntan con avidez al discurso de las buenas perspectivas. Ladrilleros, banqueros y políticos unidos por el deseo o el espejismo. No precisamente por la necesidad. Todos dispuestos a recitar que volverán… ¿las oscuras golondrinas?

Cuelgo las botas

Viñeta del humorista gráfico Matador

Viñeta del humorista gráfico Matador

Por Yago López

Disculpen los lectores si hoy no acierto a explicarme pero la falta de sueño y la dificultad de exponer los motivos de mi marcha de este blog no me lo ponen sencillo. Escribo de madrugada tras una maratoniana jornada laboral e intimidado por la presencia cercana del despertador, que amenaza con sonar en breve para regresar al tajo.

Esta nueva e intensa actividad nada tiene que ver con el trabajo periodístico que aquí llevo intentando desarrollar los dos años de vida que acumula el blog. Cuando inicié la aventura aún no había cerrado el medio en el que trabajaba y pagaba mis facturas a base de informar. Sin embargo, la crisis arrasó con todo y me barrió de un plumazo, junto a decenas de compañeros que en este tiempo han cambiado de ocupación o simplemente continúan en el paro.

Escribir artículos con el grado de libertad editorial que ofrece El Hexágono ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi carrera. Pero lo cierto es que redactarlos y  analizar la información lleva tiempo y no es sencillo si no estás pegado a la actualidad de la provincia de una manera cercana. No obstante, no olvidemos que esto que hacemos es una profesión.

Y ese es precisamente el problema. Creo firmemente que iniciativas como El Hexágono deben proliferar porque solo una buena información sobre lo que ocurre hace al ciudadano libre de decidir lo que quiere o no, conociendo las opciones que se le ofrecen. Sin embargo, nadie está dispuesto a pagar porque le informen aunque al tiempo no concibe irse del bar sin abonar las cervezas.

El periodismo es una de las profesiones más vocacionales que existen y por eso muchas veces se fuerza la máquina. Pero en esta vida, al menos según funcionan las cosas en este siglo, hay que ganar dinero para sobrevivir. Con esa imperiosa necesidad el periodismo se convierte en una afición y si el tiempo no permite implicación acaba condenando al redactor a rebuscar en el baúl de los lugares comunes.

Me dirán muchos ciudadanos, y no les falta razón, que la mayor parte de los medios de comunicación están al servicio de intereses privados y bailan al son que cante su jefe. Pero, como hemos visto en tanta ocasiones en lugar de racionalizar el desempeño de la profesión e intentar luchar contra esas presiones mediáticas y esos errores sistémicos del periodismo lo que se ha hecho ha sido eliminar directamente a sus elementos más vitales para su superviviencia: los periodistas. Acabar con los periódicos en lugar de desarrollar una marco normativo que ayude a corregir sus errores equivale a acabar con los servicios públicos en lugar de mejorar la eficiencia.

Por mi parte, y por el momento, cuelgo las botas una temporada. Ha sido un auténtico placer y espero que volvamos a vernos pronto. Pero lamentablemente ahora no tengo tiempo ni fuerzas para desarrollar un trabajo en mi tiempo libre y otro para sobrevivir, y de continuar en este blog estaría estafando a los lectores y, sobre todo, a mí mismo.

Los escombros de Villaescusa de Palositos

Fotografía antigua de Villaescusa de Palositos. // Foto: www.guadaque.com

Fotografía antigua de Villaescusa de Palositos. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Marta Perruca

Aquel profesor del Lengua Española tenía un atractivo especial. Antonio Dueñas, creo recordar que se llamaba, no se podía decir que fuera especialmente guapo. No, como ya he dicho, era sencillamente atractivo y tenía una voz tan sugerente…

No éramos más que unos novatos que trataban de encontrarse a sí mismos como periodistas dentro de las aulas grises de ese gran bloque de cemento que era y es la Facultad de Ciencias de la Información, cuando nos enfrentábamos a aquellas primeras clases prácticas de comunicación oral.

El primer ejercicio era de lo más simple: presentarnos en público y contar a los demás quiénes éramos. Se presupone fácil ¿no? Claro, siempre que no padezcas una terrible fobia a hablar en público y que no te resulte extremadamente incómodo ser el centro de atención. Pero yo creía tener un método para pasar inadvertida. Consistía en fingir que aquello no iba conmigo y hacer cualquier otra cosa, como tomar apuntes o simular que los repasaba. No, no funcionó. Esas cosas nunca funcionan. De hecho, creo que al atractivo profesor de la voz sugerente, se lo puse a huevo para elegir a su próxima víctima. Y allí estaba yo, en medio de la clase, invadida por el pánico y convertida, de repente, en el foco de todas las miradas.

¿Quién soy yo? Buena pregunta –recuerdo que pensé, porque cuando estoy nerviosa tiendo a ser bastante irónica, bueno, y también a hablar demasiado deprisa, profiriendo incoherencias de todo tipo- .

Así que me arranqué casi sin pensarlo para no alargar demasiado esa angustia y simplemente dije: Me llamo Marta Perruca Hurtado y soy de Molina de Aragón.

En realidad, 14 años más tarde creo que aquella frase todavía define bastante bien lo que soy. Sí, se podría decir que Marta Perruca es hija de sus padres, hermana de sus siete hermanos y además es de Molina de Aragón, porque todas esas cosas imprimen carácter y nos otorgan una identidad. Siempre se ha dicho que los molineses somos muy molineses y que, vayamos donde vayamos, llevamos nuestra patria chica por bandera.

Creo que por eso no me resultó demasiado difícil comprender la realidad que padecen los antiguos vecinos de Villaescusa de Palositos, porque, al fin y al cabo,  ¿quién sería Marta Perruca si Molina de Aragón se vendiera al mejor postor y los rincones donde guarda todos los recuerdos de su infancia se redujeran a escombros?

Corría la primavera de 2005 cuando me empeñé en cubrir esa primera Marcha de las Flores. Por aquel entonces, ni siquiera se la había bautizado con ese nombre y tampoco gozaba de gran difusión. Yo me enteré por casualidad, porque me encontraba escribiendo un reportaje sobre la amenaza de ruina de algunos templos románicos de nuestra provincia y entre ellos se encontraba la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Villaescusa de Palositos. Se trataba de una sencilla marcha hasta la localidad, de apenas unos cuantos antiguos vecinos y descendientes, acompañados por algunos miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca que reivindicaban el libre acceso por la Ruta de la Lana del camino jacobeo.

Me pareció una buena oportunidad para escribir un artículo de carácter humano. En un instante pensé cómo me sentiría si, al intentar acceder a mi pueblo, me encontrara con una valla impidiéndome el paso. Cómo sería el solo hecho de pensar que jamás podría volver a pasear por las inmediaciones del castillo o por la ribera del río Gallo, o simplemente sentarme a conversar en alguno de los bancos de la plaza y sentí que tenía que escribir esa historia.

Y es que parece  imposible que eso pueda llegar a pasarnos, pero justo allí tenía a unos cuantos vecinos que ya no podrían hacerlo, que habían visto como, paulatinamente, iban echando abajo la casa del Aurelio, la lechería de la Pepa o las antiguas escuelas. Incluso el Ayuntamiento terminó por sucumbir a las máquinas. Tampoco están ya las viviendas de algunos vecinos que nunca renunciaron a su propiedad y el único vestigio aún en pie de lo que fue aquella villa, su iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción, se está cayendo a cachos. Ni siquiera pueden ya llorar a sus muertos en el cementerio.

La historia de este antiguo municipio es de sobra conocida. No es más que el relato de otro de esos pueblos, que con unas nefastas comunicaciones y en ausencia de red eléctrica y agua corriente, fue pasto de la despoblación y el abandono cuando sus vecinos tuvieron que hacer las maletas para labrarse un futuro en la gran ciudad. Muchos vendieron sus tierras y otros lo fueron haciendo  poco a poco, con lo que la finca fue pasando de propietario en propietario, al mismo tiempo que veía incrementada su extensión, hasta llegar al último de ellos, que entendió que todo, incluyendo los terrenos de aquellos que nunca vendieron, además de lugares y vías públicas, era de su propiedad, por lo que ha cercado toda la localidad con una valla. Ni siquiera los esfuerzos de la Junta, que ganó el caso en los tribunales en relación a un camino de su propiedad, han conseguido que, al menos, uno de los accesos permaneciera abierto. Tampoco la declaración de la iglesia, propiedad del Obispado, como Bien de Interés Cultural (BIC), que debería garantizar el libre acceso a la misma, ha dado sus frutos. El templo fue incluido en el Plan del Románico para llevar a cabo una actuación que consolidase sus restos, pero la crisis ha paralizado esta ambiciosa iniciativa a las puertas de iniciarse los trabajos en el templo. Y por si fuera poco, una de las vías que atraviesan la localidad se encuentra dentro de la Ruta de la Lana del Camino de Santiago, pero esto tampoco ha servido de mucho.

Aquella modesta primera marcha, que se celebraba en la primavera de 2005, fue interrumpida por la Guardia Civil, que acudió a la llamada del propietario de la finca. A las puertas, algunos ancianos esperaban que se resolviera el entuerto portando un ramo de flores en sus manos, que pretendían depositar en las tumbas de sus familiares. Finalmente, y a petición de la Autoridad, el propietario consintió que la marcha accediese al interior de la finca durante una hora, bajo su supervisión .

Tras estos acontecimientos, se configuró una activa Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos, que no ha cejado en su empeño de luchar para que los caminos permanezcan abiertos y se consoliden las ruinas del último símbolo de su identidad y, cada primavera, celebra su Marcha de las Flores. De hecho, este mismo sábado, 17 de mayo, volverá a cubrir el camino de Peralveche a Villaescusa con antiguos vecinos, descendientes y los miembros de distintas asociaciones de amigos del Camino de Santiago.

Desde mi punto de vista,  no se trata solo del drama particular de un puñado de personas. Villaescusa de Palositos es el ejemplo vivo de lo que no está muy lejos de suceder en otros pueblos de la provincia. Podemos mirar hacia otro lado y fingir que eso no va con nosotros, pero entonces puede que llegue el día en el que ya sea demasiado tarde y tengamos que conformarnos con contemplar nuestros pueblos abandonados y reducidos a escombros desde el otro lado.

Recordaba aquel episodio de pánico universitario cuando me encontraba ante un auditorio muy distinto hace ahora algo más de un año. La Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos me concedía el privilegio de ser su socia de honor. De nuevo, me asaltó el pánico y cuando llegó el momento de ponerme al frente de la situación, simplemente dije:

-Si alguien me preguntara quién soy, probablemente diría, me llamo Marta Perruca Hurtado y soy de Molina de Aragón…

#BibliodestruccionCLM

Imagen reivindicativa del grupo de bibliotecarios convocantes de la protesta del sábado.

Imagen reivindicativa del grupo de bibliotecarios convocantes de la protesta del sábado.

Por Rubén Madrid

‘La lluvia amarilla’ de Llamazares. ‘Las guerras de nuestros antepasados’ de Delibes. ‘El tragaluz’ de Buero. ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco. ‘Casi un objeto’, de Saramago. ‘El guitarrista’ de Landero. ‘El camino más corto’ de Leguineche. Y también ese clásico excelente que es ‘Robinson Crusoe’ de Defoe o este anecdotario de una disparatada peripecia por la península que es el libro de viajes ‘La biblia en España’ de George Borrow, Jorgito el Inglés.

Permítanme que encabece el artículo de hoy con la recomendación de todos estos títulos. No lo hago porque mañana arranque en la Plaza Mayor la Feria del Libro, aunque mantengo el consejo y, si encuentran alguno de estos ejemplares, no duden en echarlo al morral de los cazadores de sueños. Lo hago, en realidad, porque todos ellos tienen algo en común: los leí por vez primera tras tomarlos prestados en una biblioteca.

Muchos de estos préstamos supusieron el inicio de una bonita amistad y esos mismos libros, a veces en otras ediciones, u otros escritos por los mismos autores, han acabado echando raíces para siempre en los estantes de mi propia librería.

Se habla mucho de la espiral de la violencia, pero muy poco o nada de la espiral de la cultura, que podría tener una lógica muy similar: un libro llama a otro libro, cada primera página desata una tormenta de palabras que siempre sigue, tras un respiro, en un punto y seguido, porque la literatura es un permanente “to be continued” de historias y un carrusel infinito de personajes.

En estos tiempos de apropiación indebida de lo ajeno a golpe de descarga digital, las bibliotecas siguen pagando derechos de autor a cambio de seguir alimentando la enorme llamarada del acceso gratuito y universal a la literatura, romántico ideal donde los haya. Y esos libros prestados pueden ser la semilla, mañana, de tantos otros comprados.

Defender a estas alturas los muchos beneficios de las bibliotecas resulta una auténtica paparrucha. No sólo democratiza la lectura y permite al pobre viajar en primera clase con todo incluido, sino que pone a disposición de toda una ciudad o un pueblo un fondo bibliográfico imposible de atesorar en una colección doméstica. Ayuda al estudiante y estimula al curioso. Es un punto de encuentro en muchas localidades pequeñas y, como los parques, un lugar saludable para el ocio de los pequeños. Incluso el calor que desprenden sus paredes mullidas de páginas sirve igual para calentarse del frío de diciembre que para dar cobijo a los fríos inviernos que todos, unos más que otros, atravesamos a lo largo de nuestras vidas.

Por eso la apertura de una biblioteca es siempre tan buena nueva. Y, dicho en negativo, su cierre es también una mala noticia.

El desmantelamiento de la red de bibliotecas. El gremio está revuelto y ha convocado una doble protesta, de cuerpo presente en Toledo, y de espíritu en Twitter, ambas el sábado entre las doce y las dos de la tarde. Denuncian, literalmente, “tres años de presupuesto cero”, y reclaman la inversión que ha desaparecido desde que el PP se hizo cargo de la Consejería y que cifran en una partida de dos millones de euros anuales para las 500 bibliotecas municipales de las cinco provincias.

Busco más información y pregunto entre algunos bibliotecarios. Me dicen que la Junta ha eliminado las ayudas para personal de apoyo que a menudo resultaban fundamentales para reforzar estas mínimas plantillas. La misma Consejería de Marcial Marín lleva tres años sin convocar o haciendo convocatorias enrevesadas para las ayudas de compra de materiales (la consecuencia es casi la misma: en pueblos pequeños no se renuevan los fondos). No hay tampoco asomo de partidas para llevar a cabo actividades. La modélica infraestructura arriacense de Dávalos resiste mal que bien, pero sus hermanas pequeñas incluso echan el cerrojo. Esta suerte han corrido 42 bibliotecas de la región, cinco de ellas en la provincia: Armuña de Tajuña, Renera, Checa, Orea y Hueva.

La red de bibliotecas de Castilla-La Mancha había experimentado un despliegue soberbio en las últimas décadas, poniendo en marcha una maquinaria conjunta de actividades y combinando fondos bibliográficos, potenciando los grandes centros como Dávalos pero extendiendo a su vez los tentáculos hasta el último pueblo a través de los bibliobuses y llevando los libros a otros espacios públicos como piscinas, hospitales o centros de salud. Por encima de los signos políticos estaba una realidad indiscutible y más allá de colgar medallas a unas siglas concretas nos quedaba cierta satisfacción de que este salto hubiese sido tutelado en la última década por la saga de consejeras alcarreñas Blanca Calvo, Araceli Muñoz, Soledad Herrero y Ángeles García.

En lo que va de legislatura, en cambio, el repliegue está siendo significativo y no es de extrañar que hasta el mejor pensado vea en esta planificación cierta ojeriza con estos centros públicos. Basta un paseo por la biblioteca de Guadalajara para observar que la hemeroteca ha quedado reducida a cuatro títulos justo cuando más usuarios (muchos parados tienen más tiempo pero menos dinero) buscan allí ejemplares de periódicos y revistas. El goteo de bibliotecarios despedidos ha sido tremendo: una técnico y ocho interinos de un plumazo en Dávalos en 2012, otro más en Azuqueca, otros muchos en los pueblos, donde se han quedado sin una ayuda para personal de apoyo que facilitaba un segundo profesional, aunque a veces fuese sólo con jornada reducida.

El desprecio que demuestran por esta infraestructura en Guadalajara ciertos dirigentes en la materia sirve de ejemplo. La desidia que está acompañando a todo el proceso de sustitución en la dirección es una buena muestra de ello… mientras desde Toledo se ejerce un control cada vez mayor sobre la vida de la biblioteca, con episodios bochornosos como el de la famosa censura de la exposición de Amigos del Moderno.

También está por llegar el día en que el consejero Marín o la concejala Nogueroles sean retratados en el principal monumento cultural alcarreño (que no es ni la plaza de toros ni el Buero), por no hablar de su estridente ausencia en el Maratón de los Cuentos, cuando más bien su estancia debería ser permanente durante estas emocionantes 46 horas que convocan a narradores profesionales y espontáneos, ilustradores, fotógrafos, músicos, titiriteros…

Ante tal desidia, queda la apelación que hacen los bibliotecarios a la propia ciudadanía para que se movilice en favor de unos centros que siguen siendo propiedad de toda la comunidad. Como dice su manifiesto: “Denunciamos el desmantelamiento paulatino de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, tras muchos años de enorme esfuerzo colectivo, y pedimos a los ciudadanos que luchen por las bibliotecas públicas de sus localidades, que son las que pueden garantizarles el acceso libre, plural y democrático al conocimiento, a la información, a la educación a lo largo de la vida y al ocio creativo. Que no duden que las bibliotecas públicas son firmes aliadas de los ciudadanos para el bienestar social y la convivencia”.

Hay muchas formas de quemar libros y cerrar bibliotecas es una de ellas.

Explosión indie

Cartel anunciador del Festival Gigante que tendrá lugar el 5 y el 6 de septiembre.

Cartel anunciador del Festival Gigante que tendrá lugar el 5 y el 6 de septiembre.

Por Abraham Sanz

Estoy harto. Sí estoy harto y mucho. Estoy harto de leer en los periódicos noticias trágicas que parecen emular, en ocasiones, a una tragedia griega. Estoy harto de que, además, la realidad se empeñe en decirnos que, por mucho que nos duela, el día a día es así de duro y que no tiene visos de cambiar. Es difícil y crudo, pero es así; nuestra sociedad ha tocado fondo y aún sigue reptando por el fango tratando de levantarse, pero sin tener claro cuáles son los puntos de apoyo ni la dirección que ha de tomar.

Este hartazgo me lleva, a girar, por un momento, la cabeza de lo que pasa día a día. De vez en cuando es necesario respirar aire fresco y no dejarse aturdir por la infinidad de problemas que nos rodean. Si bien, es necesario hacerles frente; también es necesario evadirse de ellos para gozar de unos pequeños momentos de Nirvana que nos vuelvan a conectar con lo que debería ser nuestra realidad y no con lo que es. Y la mejor forma de desconectar es a través de la música y, en Guadalajara, este año parece que estamos de enhorabuena.

Y sí, eso parece, sobre todo para aquellos que disfrutamos de la música a sorbitos y que nos gusta deleitarnos con los sonidos de las bandas indies del panorama nacional. Lo ‘hipster’ está de moda y a quienes nos gusta ese sonido, su ambiente y disfrutar de una música apetecible y diferente, nos parece hasta imprescindible. Si bien, hasta el momento la aparición de estos grupos en Guadalajara se limitaba a pequeñas porciones dentro del programa de Fiestas o del de la Semana de la Música, pero no se les otorgaba el protagonismo que se les ha otorgado este año donde, en la capital alcarreña se ha programado el Festival Gigante que gira entorno a un elenco de grupos indies de máxima categoría; mientras que para encabezar el cartel de Azuqueca, dos de los granes de este sonido: Vetusta Morla y Love of Lesbian.

Quizá por el hecho de ser el último año de mandato en los ayuntamientos, quizá porque el mercado así lo ha permitido; pero lo cierto es que parece que el esfuerzo en que las últimos festejos antes de las elecciones tiene visos de ser superior al de citas anteriores. Y no lo veo mal ni lo vi mal años atrás cuando se criticaba el gasto en este tipo de eventos. El hartazgo que vive la sociedad que se ha instalado en el pesimismo, precisa de momentos de asueto que permitan liberar la mente y disfrutar de la música por un día –aunque sea con Hombres G, que parece que de nuevo se han abonado a la provincia ya que en septiembre recalarán en Azuqueca, tras haber actuado en 2013 en la capital alcarreña-. Pero sobre todo, me parece que la apuesta por lo indie sea la elegida porque, aunque comparezca alguno de los productos de las radio fórmulas, con estos grupos y con los clásicos del rock, se recupera la esencia de la música que es esa conexión con el público y su sonido. Quizá no vendan tantos discos como los primeros de las listas de las principales radios; pero llenan de emoción e intensidad las salas donde interpretan sus canciones.

Fui de los afortunados en ver uno de los mejores conciertos indies que se podía contemplar hace ya 13 años. Y fue aquí en Guadalajara, en el ahora defenestrado auditorio municipal. Tan incómodo como cargado de recuerdos. Sexy Sadie y Los Planetas en cartel un jueves de Ferias. Poco más se podía pedir, sólo que salieran y tocaran como ellos saben hacerlo. Y lo hicieron, vaya que sí lo hicieron. Para mí fue todo un estallido de emociones y de una creciente afición por este tipo de grupos que, obtuvieron su máxima expresión en el éxito internacional de The Strokes años atrás. Es la senda de estos grupos la que han seguido los que este septiembre volverán a la provincia a seguir ofreciéndonos este sonido en directo. Vetusta Morla repite. Nuevo disco y de nuevo aquí les tenemos. Un placer sin duda. Llegaron por primera vez casi sin hacer ruido hace cuatro años, y llenaron el recinto ferial de Azuqueca. Al poco, era uno de los platos fuertes de las Ferias de Guadalajara –llenando las pistas de la Fuente de la Niña-; y este año regresan como cabeza de cartel absoluto de las Fiestas azudenses.

Más o menos en las mismas fechas que Sexy Sadie y Los Planetas actuaron en Guadalajara; Lory Meyers hacía lo propio en uno de los bajos del Foro de Azuqueca. No éramos más de 20 o treinta personas, y fue un concierto para guardar en la retina. Ahora, una de las piezas fundamentales de ese festival ‘Gigante’ con Izal, Elefantes, Sidonie… Sólo recitar los nombres ya suena bien. El festival ya, ni te cuento.

Proyecto Adelante

El delantero Quique ha hecho vibrar a la afición morada durante varios momentos de la temporada. // Foto: Luis Polo (Mariano Viejo / Deportivo Guadalajara).

El delantero Quique ha hecho vibrar a la afición morada durante muchos momentos de la temporada. // Foto: Luis Polo (Mariano Viejo / Deportivo Guadalajara).

Por Ana G. Hernández

Ayer se confirmaba que el Deportivo Guadalajara no va a disputar el play-off de ascenso a Segunda División. A pesar del festival de goles que se dieron ayer los alcarreños en el Pedro Escartín ante el San Fernando (5-0), la victoria del Cádiz en Cáceres impidió que le arrebatasen la cuarta plaza a los gaditanos. Finalmente, pues, la derrota de la semana pasada ante el Melilla fue clave para que los morados no consiguieran alcanzar la meta marcada al principio de la temporada. Sí, durante ese comienzo tan convulso e impropio de una institución que tiene como primordial objetivo ser club de Liga Adelante.

El objetivo de subir a Segunda División es real y probable, teniendo en cuenta la dinámica creciente de la entidad en esta última década; pero precipitado, si se analiza la situación por la que pasó éste Deportivo Guadalajara durante el año pasado. Utilizo el adjetivo precipitado porque el ascenso a la Liga Adelante es muy complicado, recordarán que el Depor tardó cuatro años y dos promociones en conseguirlo, y requiere de un proyecto deportivo que abarque varias temporadas. Y, precisamente, el club deportivista no está sobrado de esto último.

Las prisas fueron la tónica general en la construcción de la plantilla 2013/14. No quedaba otra, después de que el Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) denegara la suspensión cautelar de la sanción impuesta, el famoso descenso administrativo. Apenas diez días antes del comienzo de la liga, el Deportivo quedó encuadrado en el Grupo IV de Segunda División B. Por aquel entonces, la directiva creía en las posibilidades de su recurso ante el CEDD, mientras el reguero de jugadores en dirección a otros equipos de la categoría de plata del fútbol nacional indicaba que las posibilidades eran más bien escasas. En esa misma época, en Murcia, el equipo que a la postre ocuparía la plaza del cuadro alcarreño en Segunda, había aceptado su descenso y planificaba la próxima temporada en Segunda B: había dado carta libre a todos sus jugadores para que se buscaran otro equipo. Por el contrario, en Guadalajara el mutismo y la confianza en las posibilidades del recurso eran el único discurso institucional válido.

Así las cosas, sin tiempo para reaccionar ni para planificar, con dos semanas para montar un equipo, con el segundo entrenador reconvertido en el director de orquesta y sin pretemporada, la directiva consiguió montar un conjunto de garantías. Un equipo más o menos equilibrado y con pólvora en la punta de ataque. Una plantilla que merece todos los respetos y que ha dado lo mejor de sí misma durante toda la temporada, a pesar de que no llegó a conseguir el objetivo marcado.

Pero es que la meta que exigía la directiva para una plantilla de nuevo cuño era un imposible. Todo buen proyecto necesita su consolidación y la consolidación no se consigue en un año. En agosto del 2013, el Depor comenzó su nuevo plan deportivo, un plan que, a pesar de la precipitación, funcionó mejor de lo esperado por muchos, entre los que me incluyo. Incluso se puede decir que la consolidación es un hecho, a falta de que el club deseche las piezas no válidas y de que otras, más que válidas, elijan un destino mejor.

Lo que está claro que un proyecto de ascenso a Segunda División no puede ser nunca a corto plazo. Es necesario más tiempo para conseguirlo y el Depor lo tiene. Lo importante es que vaya recorriendo el camino con pasos firmes y seguros, sin cometer ningún error que le obligue a comenzar de cero otra vez. La semilla está plantada, solo falta que la temporada que viene la entidad recoja los frutos.