Maratón de Cuentos: un ritual que hace ciudad

El antropólogo alcarreño Jesús Sanz.

El antropólogo alcarreño Jesús Sanz.

Por Jesús Sanz *

Cuando este texto vea la luz, estaremos inmersos un año más en pleno Maratón de Cuentos, y con esta, ya serán 23 las ediciones que se habrán celebrado de un evento que transforma la ciudad por un fin de semana. Esta cita se ha convertido por meritos propios en una gran fiesta cultural que reúne a muchos amantes de la narración oral, a visitantes y turistas atraídos por una fiesta singular, y a muchos guadalajareños que esperan la fecha con ilusión. Sobre el Maratón ya se han destacado muchas cosas: su originalidad, su capacidad para congregar a gente en torno a la palabra –ahí está desde hace años su entrada en el libro Guiness de los Records-, el importante papel que ha jugado como espacio para promocionar la narración oral, o su carácter participativo dado que no se podría hacer sin los miles de ciudadanos que escuchan y los cientos de voluntarios que están detrás de esta celebración. ¿Qué más se puede decir sobre esta gran fiesta? Como antropólogo interesado con el estudio de lo urbano hay algunos elementos que quiero destacar de ella.

En primer lugar, su carácter ritual. Seguramente la idea de asociar el Maratón a la celebración de un ritual nos sorprenda en un primer momento, puesto que normalmente vinculamos este término a la esfera de lo simbólico, lo religioso, al reforzamiento de alguna creencia o al tránsito de un estadio a otro (como sucede en las bodas o en los bautizos). Pero creo que sí se puede realizar esta concepción del Maratón de Cuentos como práctica simbólica y ritual si atendemos a algunos rasgos formales que se han establecido en el Maratón a través de su repetición.

Si vamos a los elementos físicos que componen el Maratón hay varios aspectos que nos muestran cómo la situación ritual viene marcada por un distanciamiento respecto a lo cotidiano. A través de diferentes elementos, se busca una ruptura simbólica con el espacio y tiempo ordinario para entrar en el tiempo y espacio propio del ritual. El engalanamiento y decoración de las calles y del Palacio del Infantado nos indica que estamos en un momento especial a la vez que la decoración del vestíbulo hace de frontera simbólica para visibilizar que estamos entrando dentro del espacio de celebración del ritual. También el uso de disfraces o indumentarias en algunos cuentos refuerza esta misma idea.

Por otro lado, el primer cuento contado por el alcalde y la clausura a través de la música, como inicio y final del Maratón sirve para delimitar perfectamente el tiempo del ritual y diferenciarlo del tiempo ordinario. Además, el obsequio de un pin conmemorativo que no se puede comprar y solo se puede obtener al contar un cuento ayuda a dar un carácter único al acto de narrar, a la vez que refuerza el carácter formal y protocolario de la fiesta.

Finalmente, el hecho de que el evento se celebre en el principal monumento histórico de la ciudad de la ciudad –el Palacio del Infantado– hace que el espacio simbolizado a través del ritual tenga gran poder de evocación puesto que facilita a los ciudadanos su identificación colectiva por medio de la combinación del pasado (la historia del edificio) y el presente (la apropiación del espacio por parte de los ciudadanos al participar en la fiesta ritual que se desarrolla en él).

Así, la utilización reiterada de todos estos elementos que se han ido estableciendo progresivamente hasta ser familiares para los participantes en el evento hacen que se vaya conformando el ritual y que la gente que participa en él tenga la sensación de formar parte de una tradición viva.

Pero, ¿qué se celebra en este ritual denominado “Maratón de Cuentos”? Básicamente se simboliza un reencuentro entre los individuos y el colectivo en torno a la palabra y un orden específico de relaciones y de identidades que se dan durante el rito.

Sin duda, la gran peculiaridad de esta fiesta es que el objeto celebrado es algo tan intangible e inmaterial como es la palabra. A la palabra se la otorga un “poder transformador” y regenerador a través de tener una experiencia tan peculiar como es sumergirse de forma colectiva en contar cuentos durante 46 horas ininterrumpidas. Pero para que esto funcione tiene que darse, como así sucede, un proceso de igualación entre todos los participantes y un abandono de las posibles diferencias que puedan existir entre ellos, hecho que sucede al estar abierta a todo el mundo la participación independientemente de la edad, el estilo, la calidad del relato o la ideología de la persona. Con ello, la cita invita al encuentro comunitario y a la recreación de los lazos colectivos a través de la fiesta ritual, y a ser espacio para la participación cívica y la construcción de la ciudadanía: tomar la palabra, ser escuchado y, en ocasiones, también reivindicar algún aspecto a través de los relatos contados.

Imagen de ‘Ciudad de los cuentos’. Junto al carácter ritual, también quiero destacar cómo esta fiesta ayuda a la “producción de localidad” al vincular a Guadalajara con la imagen de la “Ciudad de los Cuentos”. En este sentido, es interesante señalar que Marc Augé nos recuerda que en la actualidad la identificación con un lugar “se lleva a cabo menos por referencia a la historia o por oposición a una diferencia absoluta que por manipulación de una referencia un tanto arbitraria de la que los clubes deportivos nos suministran el mejor ejemplo”.

Pues bien, sin duda durante todos estos años al producirse una identificación entre los ciudadanos y la fiesta ha ido emergiendo una identidad de Guadalajara como “Ciudad de los Cuentos” y como una referencia en el mundo de la narración oral. El Maratón ayuda a reforzar esa asociación de Guadalajara como “Ciudad de los Cuentos”, y sirven para crear una seña de identidad en términos de marketing turístico con la que proyectar una imagen diferenciada de la ciudad y poder ser un punto de referencia en al menos una actividad específica.

Una seña de identidad basada en la asociación entre Guadalajara y los cuentos que, dicho sea de paso, se puede fomentar mucho más. En este sentido, ¿Por qué no hacer cómo se ha propuesto en diferentes ocasiones un Museo del Cuento o de la Palabra que complemente a una fiesta tan hermosa como el Maratón?

Por último, más allá de los rasgos del Maratón no quiero acabar sin resaltar un último aspecto más personal relacionado con éste: el papel que juega como escuela ciudadana. Formo parte de esa generación de jóvenes que, como señalaba Rubén Madrid el pasado miércoles, ha crecido cada mes de junio junto al Maratón y cuya biografía personal está íntimamente ligada a esta fiesta, puesto que he disfrutado de él como espectador y como voluntario del evento. Y puedo asegurar tanto por mí, como por otras personas cercanas con las que comparto asociacionismos e inquietudes, que este evento ha sido para muchos de nosotros una escuela muy especial para el aprendizaje, el activismo y el trabajo colectivo, lo que se nota en muchas iniciativas culturales que hoy florecen en la ciudad.

En definitiva, como señalaba Rubén Madrid el otro día, espero que por muchos años tengamos nuestra dosis anual de vitamina M gracias al Maratón de Cuentos. Esta ciudad la necesita en abundancia y algunos de los que nos gobiernan no digamos.

* Jesús Sanz Abad (Guadalajara, 1980) es profesor en Antropología Social en la Universidad Complutense de Madrid. Sus intereses de investigación están relacionados con la antropología urbana, las migraciones y los movimientos sociales, temas sobre los que ha publicado varios artículos. Es un GTV (guadalajareño de toda la vida) de pura cepa al que le gusta dedicar su tiempo a diferentes iniciativas y proyectos que muestran que otra Guadalajara y otra forma de hacer las cosas es posible y necesaria. Y por supuesto, es un enamorado del Maratón de Cuentos, iniciativa con la que colaboró en la organización del Maratón de Música durante varios años. Los interesados en el contenido del artículo disponen de una lectura más amplia  y detallada de las ideas recogidas en este texto en el artículo científico que puede encontrarse en: http://www.aibr.org/antropologia/40mar/articulos/mar0504.php.

2 pensamientos en “Maratón de Cuentos: un ritual que hace ciudad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .