El bueno, el rojo y el guapo

Madina, Sánchez y Tapias

Madina, Sánchez y Tapias aspiran a ser el nuevo secretario general del PSOE // Fotomontaje: Republica.com

Discutía ayer con el compañero que fue de este blog Roberto del Barrio sobre temas futbolísticos. Y, en medio de nuestros habituales desacuerdos, coincidimos en afirmar que, si algo ha demostrado el fútbol moderno, es que sobre el césped no hay un sistema “bueno” capaz de ganar siempre; y que casi cualquier sistema puede servir, si encuentras los peones adecuados para ejecutarlo. En política las cosas pueden ser parecidas. No hay una estrategia o un programa único y acertado para ganar, sino que los partidos tratan de encontrar “su estilo de juego” en cada momento de la historia. También coincidíamos Roberto y yo -discutiendo sobre quién sustituirá a Del Bosque tras el Mundial, si es que se va- en que el estilo de juego lo debe definir el entrenador, en virtud de los jugadores de que dispone. En política es lo mismo: Los partidos precisan de un liderazgo poco discutido, desde el cual se fijen las posiciones a defender.

En estas andan en las últimas semanas en el PSOE. Buscan un nuevo líder que componga a un partido destrozado y sobrepasado por los acontecimientos, que renueve ideas, fije posiciones, y señale el rumbo a seguir de cara al próximo año y medio, en el que se ventilarán unas importantísimas elecciones municipales y autonómicas en primavera, y unas vitales elecciones generales allá por diciembre. El PSOE debe decidir, en suma, si trata de recuperar el electorado que se le fue a la abstención, a UPyD o al PP, o si frena la sangría que se le ha abierto por la izquierda con Podemos e IU.

A pesar de las lógicas similitudes ideológicas que tiene que haber entre los aspirantes a dirigir un mismo partido, lo cierto es que leyendo y escuchando empiezan a verse matices que diferencian las propuestas. Y son importantes en unas votaciones que, por primera vez, supondrán una elección puramente democrática del secretario general socialista. Ya saben, “1 militante, 1 voto”, y nada de manejos de aparatos, delegados, compromisarios, familias y componendas.

A estas alturas ya sabrán que hay dos candidatos principales con opciones reales de ganar el liderazgo, ambos jóvenes diputados: Eduardo Madina y Pedro Sánchez. El tercero en discordia es Juan Antonio  Pérez Tapias, con menos opciones. Y también ha aparecido un cuarto “outsider”, Alberto Sotillos, que difícilmente logrará si quiera los avales para participar en la elección.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez es un economista de brillante currículum y posición centrada // Foto: Wikipedia

Las posiciones dibujan a un Pedro Sánchez de corte socialdemócrata tirando a liberal, para un PSOE ubicado en un tibio centro-izquierda. Enfrente, un Madina más abiertamente progresista, o al menos eso parece. Y finalmente a un Pérez Tapias que es de la izquierda clásica, marxista, hasta el punto que sus mensajes se parecen bastante más a los de IU o Podemos que al discurso del PSOE de los últimos 30 años.

Los dos diarios impresos nacionales más conservadores, ABC y La Razón, dejaron clara su posición hace pocos días, con sendas portadas que tildaban de “moderado” a Sánchez; frente a un “radical” Madina. Exageraciones aparte (porque ya me dirán que tiene Madina de “radical”) lo cierto es que si pretendían hacer un favor a Sánchez, los dos periódicos de la derecha le echaron una auténtica soga al cuello. Fue un abrazo del oso. “Si Sánchez le gusta a Marhuenda no nos puede convenir, es imposible”, me decía estos días un veterano y sabio militante del PSOE provincial.

Precisamente, hablando de Guadalajara, las cosas también se están moviendo. Algunos de los líderes del partido en la provincia han empezado a posicionarse públicamente, aunque otros muchos están guardando un silencio, que no sé si es prudente, o directamente “cobarde” (por aquello de que, si no digo quien me gusta, no pierdo, digo).

Sanchez y Valerio

Sánchez, acompañado de Valerio y Bellido, en una conferencia en Guadalajara // Foto: PSOE

Ha quedado claro, por lo visto en sus perfiles de redes sociales, que la ex consejera, diputada nacional y portavoz socialista en la capital Magdalena Valerio es la cara pública más identificada con Pedro Sánchez en Guadalajara. Sus tuits de apoyo son casi de veneración, diría yo. Me cuentan también -aunque esto otro no he podido contrastarlo, la verdad- que buena parte del “viejo” PSOE provincial también está remando en esa dirección; y que Sánchez cuenta con el apoyo de gente de peso, como la ex secretaria general María Antonia Pérez León, por ejemplo. Incluso me dijo otro militante, muy recientemente, que el “desaparecido” José Luis Ros ha despertado de su letargo en sus últimos días para remover voluntades en favor del diputado madrileño.

De este puñado de viejos líderes socialistas alcarreños hay que sacar a otro ex secretario general, Jesús Alique, quien, vaya usted a saber por qué, está apoyando claramente a Madina. Me ha sorprendido la decisión del ex alcalde, la verdad, porque yo le tenía por un hombre del “ala derecha” del partido, cercano a las posiciones que pueden representar José Bono o el propio Felipe González. Pero parece que no.

Bellido y Madina

Pablo Bellido y Eduardo Madina en un mitin en Azuqueca de la última campaña europea // Foto: PSOE

Por su parte, el “nuevo” PSOE de Guadalajara, el que lleva las riendas en la actualidad, está identificado con el diputado vasco. Aunque el secretario provincial Pablo Bellido ha prometido “neutralidad”, ha dicho que no recogerá avales, y no quiere decantarse públicamente por nadie, no es difícil saber que representa un perfil de renovación de izquierdas, y que sus simpatías están con Madina, al que se llevó a Azuqueca, sin ir más lejos, en la última campaña electoral. También son “madinistas”, y estos de modo muy abierto, los dos “números 2” del partido: los vicesecretarios Eusebio Robles y Rafael Esteban. Es curioso, qué vueltas da la vida política: Hace apenas dos años, Robles y Esteban estuvieron a punto de enfrentarse entre ellos en un Congreso Provincial, peleando por ser el secretario general, ante la renuncia de Pablo Bellido a presentarse. Y sólo el postrero cambio de opinión de este último propició la lista de consenso, en la que integró a su lado a ambos. Ahora, el ex concejal de la capital y el alcalde marchamalero, que iban a luchar por controlar el partido en Guadalajara, están remando en la misma dirección. Debe ser el roce, que hace el cariño.

Tapias y Trotsky

Pérez Tapias representa el marxismo que aún queda en el seno del PSOE. En su Twitter colgó esta foto

En cuanto a Pérez Tapias, que representa a una histórica corriente interna como es Izquierda Socialista, son pocos los apoyos alcarreños claramente expresados que he conseguido encontrar. El del concejal de la capital Víctor Cabeza es uno de ellos. Y, obviamente, el de la gente de IS en Guadalajara es otro, aunque tienen poco peso. El brazo guadalajareño más conocido de Tapias, y este sí es importante, es el de la mediática cabanillera Beatriz Talegón, quien es de hecho uno de los grandes apoyos del granadino en su campaña.

Quizá piensen que importa poco la visión provincial de estas posiciones. Pero créanme si les digo que tendrán su importancia local. Porque quién apoye a quién, o cómo lo haga, será recordado cuando sepamos el resultado de la votación. Por ejemplo: Hasta hace poco, Magdalena Valerio estaba convencida de que debía intentar de nuevo el asalto a la Alcaldía en 2015, frente a la oposición de Pablo Bellido. Me cuentan que en los últimos días ya no está la cosa tan clara. Pero intuyo que sus opciones cogerán fuerza si gana Sánchez, y se diluirán casi por completo si lo hace Madina.

En cualquier caso, es una elección apasionante, por cuanto la presión de Madina por el “congreso abierto” ha desbaratado cualquier capacidad del aparato de parachutar a sus elegidos. Las urnas son incontrolables cuando se vota en libertad, y bien lo sabe Susana Díaz, que estaba dispuestísima a ser secretaria general, pero sólo si le preparaban un Congreso a medida (como las Primarias andaluzas que “ganó” sin jugar); y que que ha cogido las de Villadiego en cuanto a visto a la democracia aparecer por la puerta.

Se presentan pues unos días intensos en la familia socialista, con un chico “bueno”, como se presenta Madina; un “rojo” de vieja escuela como Tapias; y ese economista de cartel imponente (por currículum, y por presencia), que es Sánchez.

El favorito es “El Bueno”, pero a lo mejor la presencia de “El Rojo” acaba brindando el triunfo a “El Guapo”. El final del western lo analizamos en unos días.

Las “mentiras” del Plan de Incendios 2014

Imagen del incendio de la Riba de Saelices , en julio de 2005. // Foto: AFP

Imagen del incendio de la Riba de Saelices , en julio de 2005. // Foto: Pedro Armestre /AFP

Por Marta Perruca

Nos engañan.

He pasado cinco años en una facultad y casi una década trabajando como periodista para llegar a una conclusión, que sin duda, muchos lectores habrán alcanzado en menor tiempo y con menos esfuerzo.

Siempre me he enfrentado a mis artículos bajo la premisa de que las fuentes comprometidas con la noticia decían “la verdad”, aunque ésta estuviera alumbrada bajo distintos puntos de vista. Sin embargo, desde hace algún tiempo tengo la sensación de que todo el mundo, cuando se sube a una tribuna, miente, y de que “la verdad” aquí ya no depende de la perspectiva desde la que se mire, sino de la amplitud de nuestras tragaderas.

“Con esta primavera, si en verano hay un incendio, se va a liar gorda”.  Iba sentada de copiloto en el coche de una amiga, camino del Geolodía 2014, mientras me comentaba que, cierta primavera de 2005, una vecina de un pueblo de la comarca de Molina de Aragón le hacía esta advertencia, que resultó ser una profecía cumplida a rajatabla. Aquel verano se declaraba el incendio más monstruoso de cuantos haya habido en la provincia, con un balance de 13.000 hectáreas calcinadas y 11 víctimas mortales. Ya sé que siempre mentamos al diablo cuando de incendios forestales se trata, pero es que parece que arriba se empeñan en no terminar de aprender la lección.

Esta molinesa  es trabajadora de un retén y recordaba esa anécdota al mismo tiempo que valoraba que esta primavera estaba siendo muy similar a aquella, que según se aventuró a augurar la mujer, vecina de uno de los pueblos del Señorío, se desencadenó en tragedia.

Discurríamos por la N-211 y mi amiga seguía lamentándose, porque todos sabemos que después de aquel terrible suceso se profesionalizaron los retenes de Castilla-La Mancha y sus trabajadores pasaron a trabajar los 12 meses del año, en lugar de los tres que duraba la campaña de verano – ahora, tras los ERE’s de Geacam, trabajan nueve y los otros tres restantes se van al Paro-. Sin embargo, la medida, que en ese momento se entendió tan necesaria, ha ido haciendo aguas según avanzábamos por el oscuro sendero de la crisis y se creyó entonces que era más necesario todavía ceñirse a unos criterios presupuestarios. A grandes rasgos, lo que me transmitía esta trabajadora era que se ha reducido considerablemente el número de efectivos y de medios de extinción de incendios, que hoy por hoy, entiende como insuficientes para hacer frente a una campaña estival que se prevé complicada.

Desde ese día he tenido  la mosca incordiando detrás de la oreja y hoy me he decidido a dar forma a este artículo, para lo que he concertado una entrevista con el representante sindical en Geacam de Comisiones Obreras (CC.OO.) en la provincia y cuál ha sido mi sorpresa cuando al cruzar el umbral de la puerta de su sede en Guadalajara me he encontrado con un viejo conocido. Resulta que con quien había quedado hace apenas unos instantes por teléfono era Iñaki Blanco, de Poveda de la Sierra, (por si alguien no se ha dado cuenta todavía, la que escribe, es de Molina de Aragón, y en la comarca, antes o después, terminamos por conocernos todos).

¡Las sorpresas que te da la vida! De un momento a otro nos encontrábamos poniéndonos al día y compartiendo miserias porque, creedme cuando os digo, que haber sufrido un ERE, o cinco, como es el caso de este conocido, une mucho.

Anécdotas aparte, Iñaki Blanco comenzaba relatando que, siguiendo la directriz técnica sobre la organización y operatividad del Servicio Operativo de Extinción de Incendios Forestales (SEIF) en la provincia de Guadalajara, el dispositivo tendría que contar con un mínimo de 321 trabajadores, frente a los 280 que lo forman actualmente. Según los cálculos del delegado sindical, existen en torno a un centenar de trabajadores menos que en 2012, como consecuencia de las bajas voluntarias indemnizadas de los respectivos ERE’s y la amortización de puestos de trabajo.

Para hacernos una idea de la situación del operativo, me comentaba, de 2013 a 2014 se han eliminado dos retenes: el de Almadrones y el de Villanueva de Alcorón, que han sido sustituidos por camiones autobomba. Esto quiere decir que en lugar de los nueve trabajadores que formaban cada retén, ahora cuentan solo con cinco, es decir, ocho trabajadores menos.

Asimismo, han desaparecido cinco patrullas de vigilancia, cuyo cometido era supervisar el buen desarrollo de las labores de cosecha, causantes de una parte importante de los incendios de la campaña de verano de 2013, y el cumplimiento de la ley en materia de incendios forestales, entre otras muchas cuestiones. Además, éstas eran las primeras en llegar al lugar y en comenzar a actuar cuando se declaraba un incendio. De esta manera, y tras continuos ajustes, de las 19 patrullas que estaban operativas en 2012, a día de hoy solo quedan activas, cinco.

También se han eliminado 14 torres de vigilancia y la mayoría de las que todavía hoy continúan en funcionamiento, tal y como narraba Iñaki, no cumplen las normativas de Seguridad y Salud, por lo que los trabajadores no pueden subir a las atalayas y llevan a cabo su jornada a pie de tierra dentro de un vehículo.

En resumidas cuentas, y según los conocimientos prácticos de este trabajador,todo esto se traduce en que, al ser menos las torres que están activas y al no encontrarse los trabajadores en lo alto de las atalayas, se tarda más tiempo en notificar el incendio; como tampoco se dispone de vehículos ligeros que actúen de avanzadilla, se alargan todavía más los tiempos de actuación, por lo que cuando los efectivos llegan al lugar, el fuego ya ha alcanzado ciertas dimensiones. Dado que los retenes cuentan con menos personal, se requiere de la activación de otras unidades de la provincia, con lo que esas zonas se quedan descubiertas. Con ello, se corre el peligro de que suceda lo que ocurrió el verano pasado, cuando se declaró un incendio en Tórtola, mientras la unidad competente se encontraba apagando un fuego en Tortuero.

Además, a consecuencia de los ERE´s, los bosques se dejan de limpiar durante tres meses, lo que significa muchas hectáreas donde, si llega a prenderse fuego, las llamas alcanzarían una mayor virulencia.

La Administración viene solventando la situación con parches, supliendo la carencia de personal de aquellos retenes que se encuentran bajo mínimos con una movilidad funcional de los trabajadores y reubicaciones. Algunos de ellos, asegura Iñaki, tienen que desplazarse hasta 100 kilómetros para incorporarse a su puesto de trabajo.

Como cabe esperar, afirma Iñaki, “el ánimo está por los suelos y ésta no es la situación más idónea para ir a apagar un fuego y dar el máximo rendimiento”.

Y habrá quien diga, y con buen criterio, que a estas alturas ya no nos pueden engañar, aunque nos mientan, pero la realidad es que los ciudadanos no podemos andar por ahí contrastándolo todo, porque para eso están los medios de comunicación… (Yo lo dejo caer por si alguien quiere recogerlo).

La consejera de Agricultura, María Luisa Soriano, durante la presentación del Plan de Incendios 2014. // Foto: La Tribuna de Ciudad Real

La consejera de Agricultura, María Luisa Soriano, durante la presentación del Plan de Incendios 2014. // Foto: La Tribuna de Ciudad Real

La consejera de Agricultura, María Luisa Soriano, manifestaba, durante la presentación del Plan de Incendios Forestales 2014, que este año se ha incrementado el presupuesto 5,7 millones de euros hasta un total de 61,6 millones mientras, según los datos facilitados por el delegado sindical, la partida anual para Castilla-La Mancha asciende a 49 millones de euros. Al mismo tiempo, me resultaba cuanto menos curioso que este año se anuncie como novedad que el dispositivo va a intensificar la vigilancia sobre la actividad de las cosechadoras, cuando precisamente se ha reducido el número de patrullas que tradicionalmente se dedicaban a esta labor. También me han sorprendido los datos relativos al número de efectivos, que el delegado de la Junta, José Luis Condado, cifraba en 438 (320 especialistas forestales y vigilantes, 6 encargados, 90 agentes medioambientales y 22 ingenieros de montes o ingenieros técnicos forestales) y más teniendo en cuenta que Geacam solo cuenta con 280 trabajadores en la provincia.

Que no cunda el pánico. El Gobierno de Castilla-La Mancha nos ha demostrado con creces que es capaz de mejorar los servicios recortando medios, por ejemplo, llevando la atención sanitaria allí donde se necesita con menos ambulancias y camas en los hospitales, o mejorando los niveles de fracaso escolar de la región eliminando escuelas rurales y recortando en personal docente, transporte y comedores escolares.

A mí, así a bote pronto, se me ocurre que si se declara un incendio de proporciones similares al de La Riba de Saelices siempre podrán llamar a la UME, como ocurrió con el incendio de Checa en el verano de 2012, para que acudan a hacerse la foto cuando el fuego ya esté prácticamente extinguido o, en el peor de los casos, cuando ya no quede más bosque por arder.

Como decía, ya no sé si nos engañan, pero desde luego, yo creo que nos mienten, y mucho.

Las puertas del campo

Señal anunciando de una batida en un coto de caza catalán. // Foto: El País.

Señal anunciando de una batida en un coto de caza catalán. // Foto: El País.

Por Rubén Madrid

Andamos -y nunca mejor dicho- todavía en año machadiano (75 años de su muerte), aunque en las ferias y saros de Guadalajara no haya hueco para estas remembranzas. Apenas la Fundación Siglo Futuro lo ha recordado en estas tierras cuya memoria endiosa y envía al ostracismo con ímpetus similares. Pero Machado, de momento, sigue en las escuelas y las universidades, incluso en las canciones. Quien más quien menos ha dicho alguna vez aquello de “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y nunca está de más regresar a la honda sabiduría proverbial y cantarina del maestro, aunque hoy sea una recomendación que únicamente nos sale al paso.

Porque de pasos y de caminos vamos a hablar, ya que hay abierto un interesante debate a propósito de la nueva Ley de Montes que pretende impulsar el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, con la prohibición del paso público al monte durante las batidas de caza. Concretamente, se prohibirá el acceso al bosque ciertos días con la intención de reducir las probabilidades de que una bala de caza mayor pueda acabar accidentamente alojada en el cuerpo de un senderista con cuernos, un ciclista que corre como un gamo o un recolector de setas vestido de camuflaje.

En principio parece obvio que habría que reducir cualquier peligro de que esto suceda. El año pasado se produjeron 12 muertes por accidentes de escopeta y son todavía más los heridos que ocasionan estas monterías cada año. Ahora bien, se puede llegar a un mismo destino utilizando diferentes caminos. Y el ministerio nos viene a decir con sus planes que el mejor modo de evitar que el pájaro pueda resultar cazado consiste en cortarle las alas, para evitar que vuele.

Porque en vez de hacer una normativa más exigente con la señalización de las monterías, que a menudo dejan tanto que desear, o una regulación de la caza en función de las fechas de asistencia masiva de otros usuarios del monte (que presumimos indefensos), lo que pretenden estos cambios jurídicos es prohibir el acceso al monte durante unas horas (dicen en Madrid) o incluso durante las vísperas de una batida (amplian en Toledo), persiguiendo a la posible víctima en vez de amortiguando las fuentes del peligro.

La campaña de recogida de firmas en la plataforma Change que venía exigiendo al hasta hace poco ministro Arias Cañete que diese marcha atrás a esta regulación lleva ya camino de las 110.000 firmas, dirigidas ahora a su sucesora. Dicen los ecologistas y quienes en general se oponen a esta regulación que contraviene el derecho a circular libremente por los senderos, recogido en el artículo 45 de la Constitución. Añaden que supone un secuestro encubierto de unos territorios que deberíamos disfrutar todos.

Y en medio de este contexto de intenso debate, Toledo se desmarca todavía unos cuerpos más, como es ya costumbre, al redactar un borrador para una Ley de Caza todavía más privativa con el uso del monte para senderistas, ciclistas o seteros. En el anteproyecto que prepara el Gobierno regional se puede leer que queda prohibida “cualquier acción que pretenda espantar a las especies de caza existente en terrenos ajenos, así como aquellas que provoquen la huida o alteren las querencias naturales, incluida la recogida de espárragos, setas, hongos, u otros frutos silvestres en los días de caza o previos a estos, cuando esté correctamente señalizada la cacería y se actúe sin el consentimiento del titular del aprovechamiento cinegético”.

Con estas prioridades, los responsables de los cotos y los guardas forestales pueden prohibir el acceso al monte no sólo durante las horas en que dure una batida, sino incluso en los días anteriores, no sea que un apicultor o una familia de excursión hacia una fuente les espanten a las presas.

Personalmente, no tengo ningún prejuicio hacia los cazadores. No he cazado jamás y me temo que no sería capaz de apretar el gatillo contra nada ni nadie, pero la lectura de Delibes, un cazador con una extraordinaria sensibilidad hacia el medio ambiente, me ha impedido mirar con ojos de inquina hacia quienes tienen la capacidad de decidir en una centésima de segundo si abaten o perdonan la vida a un animal, algo que en mi caso me ocasiona un tremendo vértigo metafísico.

Cartelería amenazante sobre las posibles consecuencias de desoír la prohibición al paso. // Foto: pirineodigital.com

Cartelería amenazante sobre las posibles consecuencias de desoír la prohibición al paso. // Foto: pirineodigital.com

Lo que me preocupa, en realidad, es que se convierta el monte en un cortijo, que prevalezcan los derechos de unos ciudadanos sobre otros, que se ponga, esta vez de forma literal, puertas al campo. O vallas en los caminos del monte.

Más allá de los titulares tremendistas que no dicen toda la verdad (“La nueva ley de caza del PP cerrará caminos y prohibirá actividades de ocio y productivas en acotados”, leo tan rotundo en eldiario.es; o “Ministra: no prohíba a senderistas y ciclistas la circulación por caminos públicos”, alerta con letra gorda la campaña de recogida de firmas) resulta indudable que, con la excusa de la seguridad, una vez más con esa bendita manía de sobreprotegernos, se nos estrechan los márgenes de movimiento. Preocupa, y el debate es amplísimo al respecto, la insistencia de nuestras autoridades en tutelar nuestros movimientos como si fuésemos críos y en asignarnos unos patrones de convivencia más propios del patio de un colegio. Pero esto queda aquí como mero apunte, disponible para mejor ocasión.

Recordarán también que a principios de legislatura el Gobierno regional anunció su intención de poner en venta montes públicos. El recurso a la desamortización, desprendiéndose de un patrimonio de todos para aumentar ingresos en las arcas regionales y equilibrar así las cuentas, fue finalmente reprimido, seguramente por la fuerte resistencia que la medida encontró entre amplios sectores de la sociedad castellano-manchega cuando se conoció que incluso se habían encargado informes de unos 50 de estos montes. Resultó, en cualquier caso, un aviso. También entonces la idea consistía en que estos terrenos fuesen adquiridos por cazadores.

Hay otros modelos. Tiene todo lo relacionado con abrir caminos y tirarse al monte ciertas connotaciones de libertad y un frescor que reconocerá cualquiera que siempre prefiere adentrarse por un atajo en el bosque en vez de seguir la tozuda geometría del asfalto para desplazarse entre pueblos y parajes. Son estos paseos campo a través -y no las andadas por las estrechas márgenes de las calzadas- las que suelen llevar a fuentes, arroyos y pozas para bañarse, las que conducen a huertas y covachas y las que más fácilmente pueden alegrar la vista con el encuentro de un cervatillo.

Las sendas rurales, también llamadas caminos vecinales, fueron siempre lazos entre pueblos próximos, lugares comunes para alimentar leyendas y, como dice el lema de unas jornadas de patrimonio organizadas este año en Cifuentes, unión de pueblos y unión de gentes. Precisamente la última de estas jornadas, el próximo sábado, tiene previsto recorrer la senda entre Oter y Carrascosa de Tajo, en un proyecto que se ha propuesto tan linda misión como recuperar la memoria perdida de las piedras, la vegetación, la fauna, la historia común, las tradiciones…

En los últimos años, desde Diputación se ha venido haciendo también un importante esfuerzo inversor para recuperar algunos de estos caminos que la despoblación ha ido cerrando. El convenio de caminos rurales que ya con anteriores corporaciones provinciales se ha venido firmando y aplicando con la Junta, pero pagado además con fondos europeos a través del concurso del mismo Ministerio que ahora quiere cerrar caminos cuando hay cacerías, permitió por ejemplo recuperar un centenar de sendas a lo largo del año pasado…

Es, valga la forma de expresarlo, un buen camino a seguir. La habilitación de itinerarios senderistas y de caminos rurales en comunidades como el Principado de Asturias, de cuya planificación rural hay todavía mucho que aprender en nuestras serranías, nos ofrece un ejemplo interesante por su apuesta y por sus resultados, por ejemplo en un turismo de interior en el que Guadalajara aspira a posicionarse cada vez con más entereza.Las últimas veces que subí el Ocejón y que marché a Las Chorreras en Valverde de los Arroyos lo tuve que hacer, una vez más, ‘a tientas’, y hablo sólo dos excursiones muy típicas en uno de los pueblos más turísticos de la arquitectura negra.

Hablamos por tanto de señalizar más y acotar menos, de invertir más en políticas que abran caminos en vez de cerrarlos, de priorizar los intereses generales sobre los particulares, como ocurre con la caza intensiva y más comercial. Eso, y no otra cosa, es lo que plantea en su manifiesto la plataforma que ayer se presentaba y que reúne a más de una treintena de organizaciones ecologistas, políticas, sindicales e incluso a profesionales de la agricultura, el turismo o la apicultura en oposición al anteproyecto del Gobierno regional.

Comparto desde luego la preocupación por ese temor a una privatización del campo, aunque sea únicamente los festivos, domingos y días de guardar, a modo de concesión exclusiva para unos cuantos señores, como si nuestras sierras, tan olvidadas durante los días laborables, fuesen únicamente un capricho al alcance de unos pocos, o del resto cuando aquellos concedan. Más allá de un debate -legítimo por otra parte- sobre la regulación y compatibilización de formas de disfrute del medio ambiente, hay aquí una discusión de fondo sobre una igualdad en la adjudicación de derechos y sobre formas de transitar por nuestro medio rural. Y creo que merece la pena debatir, más todavía antes de regular. Este 18 de junio aporta, además, una razón extraordinaria para sumarnos a este debate: qué mejor que el último día de reinado de su majestad Juan Carlos I para reflexionar sobre caza y privilegios.

Donar sangre, donar vida

donantes de sangre

 

Por Abraham Sanz

Es una tarea sencilla, nada compleja y de lo más reconfortante. Sólo exige un pequeño desplazamiento, olvidarnos del temor a las agujas por un momento y dar un poco de lo que tenemos que, además nos sobra puesto que podemos regenerar más. No hablo de otra cosa que de donar sangre. Un pequeño gesto que simboliza un acto de solidaridad con todo aquel que nos rodea y que, permite, que nuestros médicos puedan introducirse en un quirófano con la certeza que contarán con suficiente líquido rojo para poder salvar la vida de aquel que se encuentre en sus manos. El pasado 14 de junio se celebró el Día Internacional del Donante de Sangre y pasó de puntillas por el calendario, cuándo es un gesto que precisa seguir aumentando la cifra de personas que se anima a pasar por la segunda planta del Hospital Universitario y donar un poco de vida.

Lo cierto es que las cifras son alentadoras pero, como en el ámbito de la donación de órganos o de médula, nunca son suficientes y cuanto más aportes existan, mayor nutridos estarán los bancos donde se guardan estos elementos, para los casos de necesidad. Más de 450 nuevos donantes se han registrado en Guadalajara a lo largo de 2013 y, ya se superan los 200 en lo que va de este año. Son, sin duda, buenos datos que ponen de manifiesto la existencia de una creciente conciencia social en este ámbito que, no obstante, debe seguir in crescendo debido a la demanda de este elemento vital cada vez es más precisado en los tratamientos asistenciales que se proporcionan a los pacientes.

Ya lo decía una campaña de sensibilización tiempo atrás que donar sangre era donar vida. Y razón no le falta ya que una transfusión puede ser vital para el devenir de una persona en una situación crítica, de ahí la importancia de contar con un banco de sangre repleto de todas las variedades existentes para su posterior uso médico.

Lo que sí es cierto es que los donantes, cuando ha surgido algún tipo de catástrofe o se ha hecho una demanda pública para atender un hecho puntual con un elevado pico de necesidad de sangre, han acudido de una forma altruista y en masa para poder ayudar a los afectados por el suceso. No obstante, entre todos, debemos mantener ese contacto anual con nuestra solidaridad. Son sólo tres veces al año en el caso de las mujeres y cuatro en el de los hombres, no supone esfuerzo alguno y el beneficio que reporta es inmenso. Los datos que manejan los propios médicos es que gracias a una donación se pueden salvar hasta tres vidas así como que cada día, unas 75 personas siguen viviendo gracias a una transfusión. Cifras que ponen de manifiesto la importancia de acercarnos al Hospital Universitario o algunos de los puntos de extracción móviles que aparecen en determinadas campañas, para seguir haciendo crecer la vida.

Fue curioso el llamamiento realizado el pasado mes de octubre por el presidente de la Hermandad de Donantes, Isidoro Marco, en el que incidía en la necesidad de que la población extranjera también se animase a hacerse donantes. En los últimos años, la población inmigrante en Guadalajara se ha elevado notablemente y su presencia en los diferentes grupos sociales es cada vez más presente. Tanto que al igual que pueden ser consumidores de sangre al ser tratados en alguna operación, se les pide que se involucren también en la causa dado que se ha detectado que no hay prácticamente extranjeros que sean donantes, fundamentalmente por el desconocimiento de cómo llevar a cabo esta práctica.

De ahí, que desde las organizaciones sociales, se debería realizar un pequeño esfuerzo en que los nuevos moradores de la ciudad y de sus pueblos, conocieran como realizar este gesto solidario para que así, su cifra fuera elevándose poco a poco. Además, es evidente que la Hermandad de Donantes precisa seguir aumentando su número de socios con capacidad de donar, ya que a partir de los 65 ya no se permite realizar donación alguna. Por esta razón, aunque desde que nació esta agrupación, cuenta enGuadalajara con 30.000 socios, son alrededor de unos 2.000 los que efectúan una donación a lo largo del año. Esta organización, además, realiza una importante labor de recordatorio entre sus socios para advertirles de cuándo pueden volver a ir a extraerse sangre o cuándo surge alguna necesidad puntual. Una campaña de información que, quizá debería fomentarse con algún gesto más público y notorio para que la población tomase como un hábito, el acudir entre tres y cuatro veces al año a donar vida al Hospital.

A la espera

En una semana, más de 1.000 socios para la próxima temporada. Foto: GuadalajaraDiario.

En una semana, más de 1.000 socios para la próxima temporada. Foto: GuadalajaraDiario.

Por Ana G. Hernández

Con la sentencia tomada el pasado martes dentro de una de las salas de los juzgados de lo Contencioso Administrativo, los magistrados, que deciden sobre la ‘cautelarísima’ del Deportivo Guadalajara, están redactando la sentencia en base a derecho. Es decir, durante estos días que el deportivismo se muerde la uñas, los miembros del tribunal están justificando la sentencia que van a tomar mediante párrafos farragosos y entendibles solo para expertos en la materia, como quien dice.

Supuestamente, este trámite de la redacción suele durar unas dos semanas, aunque todo depende de la habilidad, el tino y el tiempo que empleen sus señorías en esta sentencia en concreto. Cuando todo esté en base a forma, el tribunal enviará al club alcarreño su decisión. La ley es lo que tiene, todo tiene que estar en base a forma y plenamente justificado y, para lograrlo, los jueces necesitan un tiempo que el Deportivo Guadalajara no tiene más remedio que dar.

Desde la entidad morada dicen que una sentencia favorable sería un milagro, aunque no se resignan a perder la esperanza de que la justicia les dé la razón. Y es que, el club es consciente de la complejidad del asunto y de la dificultad de llevarlo a buen puerto. Razones que no impiden ni implican que la directiva no luche hasta el final por lo que considera justo.

Durante este tiempo, los que tampoco han dejado de luchar son los aficionados al Deportivo Guadalajara. Lo hicieron vía redes sociales con quedadas multitudinarias en busca de ser el tema más popular del momento, lo que se llama Trending Topic. Pero no solo se movilizaron a través de la Twitter, también lo hicieron en sus coches o a pie en dirección al Pedro Escartín para sacar su abono de la próxima temporada. No en vano, en la primera semana de la venta de abonos, las oficinas echaban humo puesto que más de un millar de alcarreños se hicieron con su localidad para toda la temporada. Un hito histórico pero que tiene una causa propia: #ÉraseUnaVezEnDeporland. El Depor necesitaba volver a atraer a los guadalajareños al Escartín después del varapalo que supuso el descenso administrativo y esta campaña puede ser la mejor forma de lograrlo. Y es que, el gran objetivo debería ser ése, volver a entusiasmar a los alcarreños con el equipo de su ciudad, encandilarlos como hace un par de temporadas.

El compromiso fue la clave en el ascenso del Marchamalo. Foto: Marchamalo.com

El compromiso fue la clave en el ascenso del Marchamalo. Foto: Marchamalo.com

De su retorno a Tercera

El Marchamalo ya tiene prácticamente armado el equipo para la temporada que viene a falta de cuatro o cinco incorporaciones más. No en vano, el club gallardo mantendrá el mismo armazón que le devolvió a la máxima categoría del fútbol regional después de un añito en Preferente. Y es que, durante esta temporada los gallardos demostraron de forma clara y fehaciente que el Grupo II se le quedaba demasiado pequeño, en otras palabras, que eran un equipo de Tercera División, pero que por circunstancias tenían que bregar en un lugar que no merecían.

El gran mérito de la entidad gallarda durante esa época de vacas flacas fue, precisamente, mantener el compromiso de sus jugadores. Cuando un equipo desciende, muchos futbolistas buscan destinos más halagüeños, como es lógico, e incluso y si hablamos de categorías superiores, el propio club se tiene que deshacer de esos hombres en busca de una plantilla más barata. Sin embargo, en Marchamalo no ocurrió ni una cosa ni otra. Obviamente se marcharon algunos jugadores, pero se quedaron muchos, muchos que se sentían gallardos y que querían devolver a su equipo a la categoría que le corresponde. Como todo el mundo sabe a estas alturas, esos jugadores comprometidos con su club lo lograron, lograron que el Marchamalo sea, nuevamente, equipo de Tercera.

Maratón de Cuentos: un ritual que hace ciudad

El antropólogo alcarreño Jesús Sanz.

El antropólogo alcarreño Jesús Sanz.

Por Jesús Sanz *

Cuando este texto vea la luz, estaremos inmersos un año más en pleno Maratón de Cuentos, y con esta, ya serán 23 las ediciones que se habrán celebrado de un evento que transforma la ciudad por un fin de semana. Esta cita se ha convertido por meritos propios en una gran fiesta cultural que reúne a muchos amantes de la narración oral, a visitantes y turistas atraídos por una fiesta singular, y a muchos guadalajareños que esperan la fecha con ilusión. Sobre el Maratón ya se han destacado muchas cosas: su originalidad, su capacidad para congregar a gente en torno a la palabra –ahí está desde hace años su entrada en el libro Guiness de los Records-, el importante papel que ha jugado como espacio para promocionar la narración oral, o su carácter participativo dado que no se podría hacer sin los miles de ciudadanos que escuchan y los cientos de voluntarios que están detrás de esta celebración. ¿Qué más se puede decir sobre esta gran fiesta? Como antropólogo interesado con el estudio de lo urbano hay algunos elementos que quiero destacar de ella.

En primer lugar, su carácter ritual. Seguramente la idea de asociar el Maratón a la celebración de un ritual nos sorprenda en un primer momento, puesto que normalmente vinculamos este término a la esfera de lo simbólico, lo religioso, al reforzamiento de alguna creencia o al tránsito de un estadio a otro (como sucede en las bodas o en los bautizos). Pero creo que sí se puede realizar esta concepción del Maratón de Cuentos como práctica simbólica y ritual si atendemos a algunos rasgos formales que se han establecido en el Maratón a través de su repetición.

Si vamos a los elementos físicos que componen el Maratón hay varios aspectos que nos muestran cómo la situación ritual viene marcada por un distanciamiento respecto a lo cotidiano. A través de diferentes elementos, se busca una ruptura simbólica con el espacio y tiempo ordinario para entrar en el tiempo y espacio propio del ritual. El engalanamiento y decoración de las calles y del Palacio del Infantado nos indica que estamos en un momento especial a la vez que la decoración del vestíbulo hace de frontera simbólica para visibilizar que estamos entrando dentro del espacio de celebración del ritual. También el uso de disfraces o indumentarias en algunos cuentos refuerza esta misma idea.

Por otro lado, el primer cuento contado por el alcalde y la clausura a través de la música, como inicio y final del Maratón sirve para delimitar perfectamente el tiempo del ritual y diferenciarlo del tiempo ordinario. Además, el obsequio de un pin conmemorativo que no se puede comprar y solo se puede obtener al contar un cuento ayuda a dar un carácter único al acto de narrar, a la vez que refuerza el carácter formal y protocolario de la fiesta.

Finalmente, el hecho de que el evento se celebre en el principal monumento histórico de la ciudad de la ciudad –el Palacio del Infantado– hace que el espacio simbolizado a través del ritual tenga gran poder de evocación puesto que facilita a los ciudadanos su identificación colectiva por medio de la combinación del pasado (la historia del edificio) y el presente (la apropiación del espacio por parte de los ciudadanos al participar en la fiesta ritual que se desarrolla en él).

Así, la utilización reiterada de todos estos elementos que se han ido estableciendo progresivamente hasta ser familiares para los participantes en el evento hacen que se vaya conformando el ritual y que la gente que participa en él tenga la sensación de formar parte de una tradición viva.

Pero, ¿qué se celebra en este ritual denominado “Maratón de Cuentos”? Básicamente se simboliza un reencuentro entre los individuos y el colectivo en torno a la palabra y un orden específico de relaciones y de identidades que se dan durante el rito.

Sin duda, la gran peculiaridad de esta fiesta es que el objeto celebrado es algo tan intangible e inmaterial como es la palabra. A la palabra se la otorga un “poder transformador” y regenerador a través de tener una experiencia tan peculiar como es sumergirse de forma colectiva en contar cuentos durante 46 horas ininterrumpidas. Pero para que esto funcione tiene que darse, como así sucede, un proceso de igualación entre todos los participantes y un abandono de las posibles diferencias que puedan existir entre ellos, hecho que sucede al estar abierta a todo el mundo la participación independientemente de la edad, el estilo, la calidad del relato o la ideología de la persona. Con ello, la cita invita al encuentro comunitario y a la recreación de los lazos colectivos a través de la fiesta ritual, y a ser espacio para la participación cívica y la construcción de la ciudadanía: tomar la palabra, ser escuchado y, en ocasiones, también reivindicar algún aspecto a través de los relatos contados.

Imagen de ‘Ciudad de los cuentos’. Junto al carácter ritual, también quiero destacar cómo esta fiesta ayuda a la “producción de localidad” al vincular a Guadalajara con la imagen de la “Ciudad de los Cuentos”. En este sentido, es interesante señalar que Marc Augé nos recuerda que en la actualidad la identificación con un lugar “se lleva a cabo menos por referencia a la historia o por oposición a una diferencia absoluta que por manipulación de una referencia un tanto arbitraria de la que los clubes deportivos nos suministran el mejor ejemplo”.

Pues bien, sin duda durante todos estos años al producirse una identificación entre los ciudadanos y la fiesta ha ido emergiendo una identidad de Guadalajara como “Ciudad de los Cuentos” y como una referencia en el mundo de la narración oral. El Maratón ayuda a reforzar esa asociación de Guadalajara como “Ciudad de los Cuentos”, y sirven para crear una seña de identidad en términos de marketing turístico con la que proyectar una imagen diferenciada de la ciudad y poder ser un punto de referencia en al menos una actividad específica.

Una seña de identidad basada en la asociación entre Guadalajara y los cuentos que, dicho sea de paso, se puede fomentar mucho más. En este sentido, ¿Por qué no hacer cómo se ha propuesto en diferentes ocasiones un Museo del Cuento o de la Palabra que complemente a una fiesta tan hermosa como el Maratón?

Por último, más allá de los rasgos del Maratón no quiero acabar sin resaltar un último aspecto más personal relacionado con éste: el papel que juega como escuela ciudadana. Formo parte de esa generación de jóvenes que, como señalaba Rubén Madrid el pasado miércoles, ha crecido cada mes de junio junto al Maratón y cuya biografía personal está íntimamente ligada a esta fiesta, puesto que he disfrutado de él como espectador y como voluntario del evento. Y puedo asegurar tanto por mí, como por otras personas cercanas con las que comparto asociacionismos e inquietudes, que este evento ha sido para muchos de nosotros una escuela muy especial para el aprendizaje, el activismo y el trabajo colectivo, lo que se nota en muchas iniciativas culturales que hoy florecen en la ciudad.

En definitiva, como señalaba Rubén Madrid el otro día, espero que por muchos años tengamos nuestra dosis anual de vitamina M gracias al Maratón de Cuentos. Esta ciudad la necesita en abundancia y algunos de los que nos gobiernan no digamos.

* Jesús Sanz Abad (Guadalajara, 1980) es profesor en Antropología Social en la Universidad Complutense de Madrid. Sus intereses de investigación están relacionados con la antropología urbana, las migraciones y los movimientos sociales, temas sobre los que ha publicado varios artículos. Es un GTV (guadalajareño de toda la vida) de pura cepa al que le gusta dedicar su tiempo a diferentes iniciativas y proyectos que muestran que otra Guadalajara y otra forma de hacer las cosas es posible y necesaria. Y por supuesto, es un enamorado del Maratón de Cuentos, iniciativa con la que colaboró en la organización del Maratón de Música durante varios años. Los interesados en el contenido del artículo disponen de una lectura más amplia  y detallada de las ideas recogidas en este texto en el artículo científico que puede encontrarse en: http://www.aibr.org/antropologia/40mar/articulos/mar0504.php.

Hombrecillos de boca en boca

Vista panorámica del escenario principal del Maratón de Cuentos, en el patio de los leones del Infantado. // Foto: Agrupación Fotográfica de Guadalajara.

Maratón de Cuentos, en el patio de los leones del Infantado. // Foto: Agrupación Fotográfica de Guadalajara.

Por Concha Balenzategui

Un cuenta cuentos es un hombrecito al que le salen hombrecitos por la boca. Es lo que dice la tribu mexicana de los Tarahumara. En Guadalajara, desde ayer tarde andan saliendo hombrecillos por la boca de mujercillas y hombrecillos que se ponen ante el micrófono en el palacio del Infantado. Hombrecitos de varios tamaños y edades, de la propia ciudad y venidos de lejos para compartir historias con otros miles de hombrecillos y mujercillas a los que a su vez les entran los nuevos hombrecillos por las orejas, para hacerles cosquillas en la imaginación.

Algunos cuentacuentos son profesionales, otros aficionados de una vez al año en el Infantado. Pero también hay muchos narradores polizones, curtidos frente a un auditorio de uno o dos niños cada noche, un público dispuesto a apagar la tele por escuchar una buena historia de su madre o de su abuelo.

Hoy a estos hombrecillos y mujercillas del Infantado les salen por la boca hombrecillos y además murciélagos, sirenas, monos y dragones. Un buen montón de curiosas criaturas de bosque o de ciénaga, de dunas o de glaciares. Andan ya mezcladas con los leones del patio las ninfas, los unicornios y los dinosaurios.

Y también chivos chivones, haciendo con sus patitas “patín, patán, patón” hasta burlar a un ogro que reside bajo el puente, y que quiere impedir a los chivos chivones cruzar al otro lado, donde crece la hierba más fresca. Por la boca de un hombrecillo sale también una hermosa mujer de cabellos largos y dorados, que peina sin descanso a la puerta de su cueva, en una vieja leyenda del País Vasco.

También anda dando saltos por el zaguán del palacio un grúfalo. Este no salió de la boca de un hombrecillo, sino de la de un ratón cargado de astucia para sobrevivir en el bosque. El grúfalo tiene la particularidad de que cambia de forma, de aspecto, de tamaño y sobre todo de dieta cuando va entrando por los oídos de los animales del bosque que escuchan su descripción.

Y las montañas hablaron, última novela de Khaled Hosseini.

Y las montañas hablaron, última novela de Khaled Hosseini.

Pero una de las criaturas más temibles que pueden salir por boca de un cuentacuentos es el div. Es un temible ser que baja de la montaña a la aldea, haciendo estremecerse a la tierra con cada pisada. De su cabeza brotan cuernos de forma curva, y tiene unos ojos rojos y brillantes. Todo su cuerpo y su cola están cubiertos por áspero pelo oscuro, aunque nadie puede asegurarlo, pues el div se zampa de inmediato a quien se atreva a mirarlo. Cuando el div llega al pueblo, todos corren asustados a encerrarse en sus casas. El monstruo recorre las calles y se detiene a su capricho delante de una puerta, da unos toques, y los moradores han de entregarle a un niño, que meterá en su saco y se llevará consigo a la montaña. ¡Ay del que se niegue a sus exigencias, pues entonces el div devorará a toda la familia!

La boca que parió al div, por así decirlo, es la de un hombre afgano llamado Sarub, querido en su aldea por los cuentos que narra desde su juventud. Es el arranque de la última novela de Khaled Hosseini, la historia más desgarradora que he leído últimamente, si me refiero solo a las de ficción. El protagonista de ese cuento va a rescatar a su hijo, atrapado por un div, hasta las montañas. Pero allí descubre que la vida del temible monstruo es muy distinta a la que había imaginado, y el desenlace de la aventura, como en las buenas historias, es totalmente inesperado.

No, claro que no lo voy a destripar aquí y ahora. Vayan en busca del div, de los chivos chivones, de Mari o del grúfalo al palacio de los cuentos. Vayan allí a perseguir criaturas fantásticas que andan multiplicándose de boca en boca, y metiéndose por todas las orejas, para hacernos cosquillas en el alma.

Ayer volvió a obrarse el milagro de los hombrecillos en Guadalajara. A eso de la medianoche, por las bocas de los narradores salía una sirena enamorada de un pescador y un pez moribundo que resucitaba al escuchar un curioso poema. Era viernes 13 y había luna llena, la primera vez en 95 años en que coincidían ambas circunstancias. Eso lo he leído, como leí el dicho de los Tarahumara, o la historia del div. ¿O acaso los soñé? Lo que parece seguro es que ayer era el primer viernes 13 de luna llena de la historia en que los hombrecillos contaban y escuchaban cuentos en Guadalajara. 23 años de Maratón y siguen produciéndose noches únicas, irrepetibles que nos hacen cosquillas en la imaginación.

Es de justicia; no es de Justicia

Prisión Provincial

Fachada de la Prisión Provincial de Guadalajara // Foto: Ó.C.

Tenía ciertas dudas respecto a su posición y su firmeza, pero al final ha sido la propia presidenta provincial quien las ha disipado. Ana Guarinos habló el miércoles de la cuestión abierta en torno al edificio de la vieja Prisión Provincial, y lo hizo como se espera de alguien que ostenta su cargo: Con claridad, contundencia y sentido común. Al menos, en lo sustancial. “Aunque tengamos que ir a un contencioso- administrativo, vamos a instar la reversión de la Prisión de Guadalajara, a pesar de que el Ministerio de Justicia entienda que dicho derecho no procede”, dijo Guarinos. Gran noticia.

Y digo que me alegró escuchar esta frase, porque ciertos temores se habían apoderado de mí el día anterior, cuando su segundo de a bordo, el vicepresidente Lorenzo Robisco, se dedicó más a buscar fantasmas que soluciones, más a echar balones fuera que -tan taurino, él- a coger el toro por los cuernos; más a lamentar que a proponer, en suma.

No sé si han seguido el asunto del que les hablo, pero se lo resumo. El pasado marzo el Grupo Socialista de la Diputación anunció una iniciativa para pedir que la Cárcel de Guadalajara, en desuso desde hace ya unos cuantos años, revirtiese su propiedad a la institución provincial. La razón es clara: Fue la Diputación, junto a varios ayuntamientos de la provincia, la que financió su construcción a finales del siglo XIX, aunque con el paso de los años, y con los traspasos de competencias y usos, el edificio acabó en manos del Estado central. El tema se presentó en forma de moción al Pleno de la Diputación de abril, pero el PP rechazó la propuesta, porque vino a decir que “ya estaban en ello”, y que por tanto no hacía falta remover nada.

Los socialistas, en la rueda de prensa en la que dieron a conocer la "venta" de la cárcel // Foto: PSOE

Los socialistas, en la rueda de prensa en la que dieron a conocer la “venta” de la cárcel // Foto: PSOE

El caso es que los socialistas no se conformaron -y bien que hicieron-, y la diputada nacional Magdalena Valerio formuló en el Congreso una pregunta al Gobierno. Y de la respuesta saltó la bomba: El Ejecutivo de Rajoy anunciaba que la pretensión del Estado es enajenar -vulgo, vender- el edificio de la calle del Amparo. El propósito es hacer caja, y dedicar los fondos a asuntos penitenciarios varios. Una decisión que se había tomado formalmente en julio de 2013, ya con el Gobierno central en manos del PP.

Fue dar a conocer el PSOE esta respuesta del Gobierno, y saltar Robisco a la yugular socialista con una catarata de argumentos, a cual más absurdo. Básicamente, el vicepresidente provincial explicó que la culpa de todo era -lo habrán adivinado- de los socialistas, porque en ¡1993! el Estado inscribió el inmueble en el Registro de la Propiedad. “La certificación dice que pertenece al Estado desde tiempo inmemorial. ¿Dónde estaban entonces Valerio y Pérez León, que permitieron la inscripción de la cárcel a nombre del Estado y fueron incapaces de defender los bienes e intereses de todos los ciudadanos? ¿Dónde han estado estos 21 años?”, decía ufano, el número 2 de la institución provincial.

Dejando a un lado que en 1993 ni Valerio ni Pérez León se dedicaban a la política de modo activo, habrá que recordar al sobrino de Luis De Grandes que, en aquel lejano 93, quien gobernaba la Diputación Provincial era el PP de Francisco Tomey. Y que si acaso le correspondía a alguien velar por la propiedad del edificio, era a él, al Equipo de Gobierno que encabezaba en Diputación. En cualquier caso, convendremos que remontarse a lo que sucedió hace 21 años, en un trámite burocrático, para abordar esta cuestión, no sólo resulta patético, sino que denota poca confianza en lograr lo que se antoja justo. Se vislumbra que hay más voluntad de echarse trastos a la cara que de lograr un fin en el que se supone que todos están de acuerdo.

Pérez León y Gallizo, en febrero de 2010, ya abordaron la posible reversión // Foto: Diputación de Guadalajara

Pérez León y Gallizo, en febrero de 2010, ya abordaron la posible reversión // Foto: Diputación de Guadalajara

Pero llegados a este punto, yo quiero ir más allá, porque me parece de justicia decirlo. En esta ciudad pocos sabían que la Prisión Provincial la había pagado la Diputación hasta que en el año 2010 fue precisamente la entonces presidenta Pérez León quien inició las gestiones para la reversión con la entonces directora general de Prisiones, Mercedes Gallizo. No fue precisamente una operación a escondidas, porque yo mismo y decenas de compañeros escuchamos a la de Yunquera reclamárselo a Gallizo en una rueda de prensa, durante la firma de un convenio. Y así lo escribí para ABC, donde entonces colaboraba. Tratar de culpar de la situación, por tanto, a quien primero puso el asunto sobre la mesa, no es que sea sólo absurdo. Es que es rastrero.

Y abundaré, remontándome más en el tiempo, hasta noviembre de 1999. Tirando primero de memoria, y luego de hemeroteca, constato que no fue ni PP ni PSOE, sino el Grupo Municipal de IU de la capital, el que organizó una recogida de firmas por la ciudad, y presentó una propuesta en el Ayuntamiento, buscando que la cárcel se cediese a la ciudad para poder establecer en ella algo que, a día de hoy, sigue siendo necesario: Un gran centro lúdico, cultural y musical, para el disfrute de los vecinos.

Prisión Provincial

Fachada de la Cárcel de Guadalajara // Foto: Ó.C.

Así lo reflejó  mi amigo Álvaro Nuño en un reportaje estupendo, que publicamos en la revista “El Decano”, y en el que -agárrense a la silla- el entonces alcalde, José María Bris, ya desvelaba que él mismo había trenzado algún contacto con el Estado para tantear la situación. Y explicaba que descartaba la idea de IU, que le parecía “muy bonita”, porque el Ministerio -entonces el de Interior- no estaba dispuesto a ceder, sino que quería vender. “Si el Ayuntamiento comprase, estarían dispuestos a vender para con ese dinero construir otro Centro de Inserción Social (por aquél entonces la prisión como tal ya había dejado de utilizarse, y era tan sólo usada para unos pocos reclusos de régimen abierto). Pero no estamos dispuestos a ello ahora, tenemos otras prioridades para gastarnos 500 millones de pesetas”, decía el entonces alcalde de Guadalajara, que reconocía que ya le habían dado hasta un precio estimado. O sea que en 1999 ya había iniciativas para recuperar el inmueble, ya había voluntad del Gobierno de hacer caja con él, y así lo reflejaba un “Plan de Amortización de Centros Penitenciarios” que el Ejecutivo de Aznar (he dicho Aznar, Robisco), había aprobado el año anterior, en 1998.

Finalmente, y para rematar la ceremonia del absurdo de Robisco, el vicepresidente provincial dijo en su comparecencia de esta semana que la Diputación está negociando este asunto con Justicia “desde 2012”. Dicho lo cual, pregunto: ¿Qué capacidad de negociación e influencia tenemos, si pasados dos años resulta que el Gobierno de tu partido no sólo no te hace ni el más mínimo caso, sino que además nos tenemos que enterar por la oposición de que quieren vender el edificio? ¿En dos años no se lo habían dicho a Robisco o a Guarinos en todas esas negociaciones y contactos?

Olvidemos, en fin, estas batallitas políticas de ínfimo nivel, y centrémonos en lo sustancial. Que es que la presidenta ha dicho que va a pelear, si es menester, en los tribunales. Y que eso es lo que hay que hacer: reclamar alto, claro, y con una voz, sencillamente, lo que es de justicia, y no es de Justicia.

Prisión Provincial

La prisión provincial ocupa una parcela de casi 7.000 metros cuadrados en la zona más cara de la capital // Foto: GoogleMaps

Debe ser la clase política de Guadalajara, al unísono, la que impida que el Estado haga negocio con un edificio que será suyo “legalmente”, pero que no lo es moralmente. Que le fue cedido en uso pero que se arrebató por la puerta de atrás. Que está en la zona más cotizada de la ciudad, y que tiene un alto valor patrimonial. Y sobre todo, que puede y debe ser aprovechado, porque hay mil maneras útiles y creativas de dar vida a ese mastodonte de 7.000 metros cuadrados de planta en pleno centro de la capital. Ya hablaron de ello en este blog Abraham Sanz y Rubén Madrid. Y yo digo amén.

Ángel Renieblas

Ángel Renieblas, maestro // Foto: Noticias de Cuenca

PD.- Quiero aprovechar esta pequeña coda para mandar mi solidaridad a Ángel Renieblas, el maestro de Cabanillas del Campo al que la Consejería de Educación sancionó con un mes de empleo y sueldo por repartir en su clase una circular, para que sus alumnos de 11 años entregaran a sus padres, en la que explicaba los motivos por los que iba a secundar una huelga contra los recortes en Educación. El caso es que una juez de lo contencioso ha acabado por dar la razón a la Administración, en una sentencia que a mí me parece injusta, además de  insólita, y que tiene mucha más carga ideológica que la inocentísima nota que el maestro repartió a los chavales. Una carta que yo leí, y que les aseguro que no contenía ni una sola línea reprochable, ni ética ni moralmente.

Como padre de una niña en edad escolar, me parece sencillamente de agradecer que, si el maestro de mi hija va a secundar una huelga, me explique sus motivos. Es honesto, es sensato. Y es lo que hizo Renieblas, nada más. Pero Ángel sufrió la persecución política de la madre de una alumna (que a la sazón es concejala del PP en la localidad). Ella inició una cacería que avivaron la ex coordinadora de Educación y otros cargos políticos de la Junta, y que ahora ha sido rematada por esta juez.

Tengo amigos íntimos, en los que confío plenamente, que han sido o son padres de alumnos de Renieblas. También tengo amigos que trabajan, o que han trabajado, codo con codo, con Ángel Renieblas. Y todos, absolutamente todos sin excepción, hablan maravillas de la calidad humana y profesional del maestro sancionado. Lástima que no pueda decir lo mismo de la jueza que le ha tocado en desgracia. Porque tengo clarísimo, meridiano, que mucho más politizadas que las lecciones de este docente, está la sentencia de la magistrada. Si se trata de perseguir el “adoctrinamiento político” de los tiernos infantes, no es precisamente en un colegio público de Cabanillas donde hay que empezar a mirar.

Lo que quisimos ser de mayores

Aurora Egido, junto al director teatral, José Luis Gómez, durante el acto oficial de su ingreso en la RAE. // Foto: www.culturaenguada.es

Aurora Egido, junto al director teatral, José Luis Gómez, durante el acto oficial de su ingreso en la RAE. // Foto: http://www.culturaenguada.es

Por Marta Perruca

¿Qué quieres ser de mayor? ¿A quién no le han hecho esta pregunta alguna vez? Mi sobrino Alejandro, hace algunos años cuando apenas levantaba unos palmos del suelo, se empecinó en que quería ser camarero. Su respuesta, como cabría esperar, no satisfizo a ninguno de los presentes, que enseguida intentamos que cambiase de opinión. Supongo que, como siempre ha mostrado inquietud hacia los animales, esperábamos que dijera algo como explorador,  zoólogo o veterinario, pero ¿camarero? Entonces intervino mi hermano Luis: “Hijo mío, no me importa lo que quieras ser de mayor, como si quieres ser barrendero, lo  que yo espero es que seas el mejor”.

Los “adultos” tenemos la manía de agobiar a los más pequeños de nuestro entorno con esta cuestión, como si a los cinco años pudiésemos tener una conciencia clara y absoluta de qué es lo que queremos hacer el día de un mañana, que todavía se divisa muy lejano. Mi hermano Rafa, por ejemplo, lloró amargamente porque él de mayor no quería ser persona, quería ser el caballo Silver (el equino del Llanero Solitario).

De alguna manera, nos resultan divertidas las ocurrencias de los niños respecto a su futuro, pero lo cierto es que cuando formulamos la pregunta del millón siempre esperamos que éstos, ya sean nuestros hijos, sobrinos, primos o nietos, respondan algo como médico, dentista, astronauta, veterinario o, en su defecto, la profesión de su padre o su madre, cuando, en realidad, no importa demasiado lo que sean, siempre que consigan que aquello les apasione, porque solo de esa manera llegarán a ser los mejores.

De hecho, siempre he creído que mi cuñado Bienve es un gran camarero, desde mi punto de vista, el mejor del mundo, precisamente porque le encanta su trabajo. Regenta un pequeño y modesto mesón en Málaga, que siempre ocupa los primeros puestos en Trip Advisor. Por circunstancias, no pudo terminar sus estudios, pero ha sabido encontrar su camino y, como solemos decir, supera día a día los exámenes de la Escuela de la Vida con matrícula de honor. Ojalá mi sobrino Alejandro fuera en un futuro tan buen camarero como él. Seguramente, entonces, me sentiría tan orgullosa como si hubiera elegido cualquier otra profesión con un nombre rimbombante.

Ahora es mi sobrino Juan el que, como tantos otros jóvenes de la provincia, se enfrenta  a una prueba decisiva. Parece que fue ayer cuando me ponía la cabeza como un tiesto de camino al cole con todas esas historias a medio camino entre la fantasía y la realidad -tenía una imaginación desbordante y hablaba por los codos- y ahora se dispone a dar el primer paso hacia la vida adulta. Hoy, precisamente, termina los exámenes de la temida Selectividad, ese ejercicio cruel con el que nos atemorizaron durante años, haciéndonos creer que de ello dependía el resto de nuestra vida. Nada más lejos. El refranero tiene soluciones para casi todo y ya se sabe que “la vida da mil vueltas”. Quizá John Lennon consiguió describir ese vértigo algo mejor cuando dijo eso de que “la vida es aquello que nos pasa mientras nosotros nos empeñamos en hacer otros planes”.

El caso es que  parece que a los “adultos” nos complace atosigar también a nuestros seres queridos cuando alcanzan su adolescencia y se aproxima el momento de elegir un camino profesional,  aunque la pregunta adquiera entonces un tono algo más grave,  porque ya no se trata de una cuestión concerniente a un futuro muy lejano, sino a la primera decisión importante que tenemos que tomar en nuestra vida cuando nos graduamos: “¿Qué vas a hacer?”

Mi sobrino Juan, al cabo de los años, se había aprendido la respuesta de memoria y no vaciló un segundo: Medicina -dijo ni corto ni perezoso- y entonces también quisimos quitarle la idea de la cabeza. Supongo que los “adultos” somos así de cenizos: Que si es una carrera muy dura; que si no te va a dar la nota; que si esto; que si lo otro; que si lo de más allá (bla, bla, bla…). A veces pienso que nos encanta escucharnos a nosotros mismos y nos olvidamos con demasiada frecuencia de que la vida consiste precisamente en equivocarse, porque si miramos atrás ¿cuántos de nuestros errores terminaron por convertirse en aciertos?

Y no sé si a estas alturas alguien se sorprenderá cuando diga que de lo que realmente quería hablar hoy es de una molinesa ilustre, Aurora Egido, que acaba de ingresar oficialmente en la Real Academia Española (RAE). La verdad es que no sé lo que Aurora Egido contestaría cuando tuvo que enfrentarse a esa inevitable pregunta que nos llega a todos en la infancia “¿qué quieres ser de mayor?”, pero supongo que respondería que “Filología Hispánica” cuando le preguntaron qué quería hacer al terminar sus estudios. Dudo que entonces se imaginara que un día sería doctoraría en Filología Española; que llegaría a ser catedrática de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza; que se especializaría en el Siglo de Oro y en la obra de Baltasar Gracián y que, después de recibir innumerables reconocimientos, ocuparía el sillón de la B en la RAE.

Desconozco si en ese momento los adultos de su entorno le auguraron un esplendoroso futuro en el mundo de las letras o permitieron que estudiara una carrera universitaria pensando que un día se casaría, tendría hijos y, como mucho, lograría ser profesora en algún instituto, pero no sé por qué estoy casi segura de que si Aurora Egido fuera uno de esos jóvenes que se enfrenta ahora a la selectividad y a esa otra cuestión de la adolescencia, alguien de su entorno le intentaría quitar la idea de la cabeza, porque “Filología Hispánica, no tiene salidas”.

Los dictados del Mercado se han radicalizado hasta tal punto que nos hemos olvidado de que este mundo también necesita filólogos, filósofos, maestros, profesores, actores, artistas, diseñadores, decoradores… y por supuesto, barrenderos, camareros, taxistas, camioneros, albañiles, fontaneros… entre un amplio abanico de profesiones habidas y por haber.

Desde luego, el ingreso de Aurora Egido en la RAE también ha traído a mi memoria la trayectoria de otros muchos molineses que han conseguido llegar alto a pesar de proceder de una tierra en la que escasean las oportunidades, o precisamente por ello, porque la adversidad forja el carácter. Algunos de ellos han sido  reconocidos por la Asociación Tierra Molinesa en sus premios anuales, entre los que se encuentran multitud de catedráticos, empresarios, altos funcionarios, deportistas, artistas… y sin poder evitarlo, me he acordado también de las insinuaciones de la presidenta regional, María Dolores Cospedal, sobre esa escuela rural que entendía como responsable del fracaso escolar en Castilla-La Mancha y que chocan frontalmente con la gran cantidad de licenciados que ha dado nuestra Guadalajara más rural.

A menudo pienso que, de lo que realmente carece esta sociedad es de personas apasionadas, de esas a las que cuando le plantearon la gran pregunta respondieron sin prejuicios y lucharon por convertirse en las personas que soñaron ser, quizá cuando aún no tenían la capacidad de responder a la otra pregunta de su infancia “¿qué quieres ser de mayor?, pero todo el mundo le hizo creer que podía ser alguien importante con el solo hecho de proponérselo: Esas que no eligieron su profesión de acuerdo a las exigencias del Mercado, sino siguiendo los dictados de su corazón, que suele tener más tino en lo que realmente nos conviene, y con el propósito de ser felices y ser útiles a la sociedad haciendo aquello que más les gusta; todos esos jóvenes que un día no tuvieron miedo a equivocarse y si lo hicieron lograron aprender de sus errores para convertirlos en aciertos.

La vitamina M

Una ilustradora, en el Infantado durante el maratón. // Foto: Dossier de prensa del maratón de Cuentos 2013.

Una ilustradora, en el Infantado durante el maratón. // Foto: Dossier de prensa del maratón de Cuentos 2013.

Por Rubén Madrid

El Maratón de Cuentos ya está a la vuelta de la esquina. Llega, como cada año, con su vitamina M, el particular reconstituyente en nuestras vidas arriacenses que nos aporta una dosis extraordinaria de fabulación y la cantidad necesaria de ilusión en sangre para recibir el verano. Porque lo que este acontecimiento ha logrado en poco más de veinte años se escapa al entendimiento por su originalidad, su participación, su  seguimiento, su beneficio para el turismo o su propia capacidad para poner patas arriba la ciudad…

Tal vez por eso llame tanto la atención la falta de apoyos, que tantas veces hemos denunciado. Que se repartan al por mayor declaraciones de interés turístico provincial sin que el maratón todavía lo tenga, que el señor consejero Marcial Marín vaya a completar su mandato –y quizás abandone el cargo: tanta paz lleve como descanso deje– sin haber contado un solo cuento en Guadalajara, que los toros y la cetrería sean bien cultural inmaterial mientras la narrativa oral pasa de largo, que Nogueroles no reserve plaza fija en primera fila durante todo el fin de semana en el Infantado… El desprecio se vuelve sobre quienes precisamente intentan observar con tanta indiferencia un evento que les sobrepasa en altura y que les sobrevivirá como concejales o como consejeros. Los verdaderos apoyos se ven después: Bris continúa acudiendo cada año a la cita.

Pero no vengo aquí a hablar únicamente del Maratón –que tendrá quien le escriba estos días en este mismo espacio–, sino de su vitamina. Y esa vitamina no es exclusiva de este evento que, sin embargo, nos la dosifica desde hace ya más de veinte años. La vitamina del Maratón, su carácter alegre y revitalizador, su capacidad para anunciarnos el solsticio con la palabra… conecta con una forma de vivir en comunidad que tiene la virtud de identificarnos plenamente con el lugar en el que vivimos porque hace de nuestro pequeño mundo un lugar mejor. Pocas veces como estos días muchos sentimos la ciudad tan acogedora y tan propia, tan habitable, como durante este fin de semana de junio.

Última sesión de Amigos del Moderno a las puertas del teatro. // Foto: R.M.

Última sesión de Amigos del Moderno a las puertas del teatro. // Foto: R.M.

Y este espíritu que premia la cooperación y que sitúa a cada vecino en su verdadero contexto, la comunidad, se descubre cada vez más en otros ambientes y en más momentos del año, con gentes dispuestas a hacer causa común, con gentes a las que les encanta “hacer la calle”. Y quisiera ver en eso un cambio de mentalidad precisamente en mitad de esta tormenta en que se nos ha convertido la crisis. Y así, frente al paso que marcan los cabestros hacia un destino tozudo, hay quienes entienden la vida en comunidad como una oportunidad única –eso es la vida– de compartir y cooperar –y eso es vivir en comunidad– con un objetivo compartido más allá de un balance de resultados. Frente a quienes elevan a los altares de la excepcionalidad política a tecnócratas de la Transición o a príncipes de ocasión están quienes devuelven al ciudadano al centro de la plaza pública, que es donde le pusieron los griegos, aunque ahora hayan dejado de ser clásicos para resultarnos arcaicos.

También en Guadalajara están quienes abren círculos en vez de cerrar filas, quienes fundan nuevas formas de pensamiento y actuación –el Rincón Lento, quién lo diría, ha cumplido ya cinco años–, quienes se ganan los aplausos a pulso en un escenario callejero (bien, siempre, por Amigos del Moderno), quienes defienden el suministro de la vacuna de la hepatitis C en esta España que ha gastado ya más de 100.000 millones de euros en rescates bancarios… y quienes ríen por no llorar al ser blanco de la pataleta de los hombres del Ibex en la tierra que les ametrallan con aquello de terroristas, violentos, antisistema y bolivarianos, precisamente contra quienes devuelven la política de las alfombras a las aceras nada más recoger al mendigo de las puertas de la que fue su casa.

El morado está de moda. La vitamina M es también la vitamina de un color morado que se ha puesto de moda, de quienes se mueven por una causa que consideran digna en vez de esperar a que venga Dios y lo vea: quienes tuitean #justiciaparaelguadalajara con humor, indignación o resignación, pero con el sentido de la responsabilidad que da sentirse llamado a defender a un equipo que es mucho más que un proyecto presidencialista; y quienes hacen política en asamblea o quienes añaden un color más a la bandera para pedir tan elemental quimera como un referéndum. También en Guadalajara, por partida triple y más que nunca, el morado está de moda.

Seguramente son muchas las causas de que esta mentalidad abierta a la cooperación y proclive a la participación eche raíces en Guadalajara, pero a buen seguro que el Maratón de Cuentos, que ha ido haciendo cantera, tiene su parte de culpa. Porque hay una generación de jóvenes que ha crecido cada mes de junio en esta ciudad compartiendo veladas en el Infantado, contando y escuchando cuentos, dibujándolos en el maratón de la ilustración, haciendo fotos, viviendo el ambiente de las calles que ellos mismos han decorado y mostrando con orgullo a los foráneos ese milagro de los prodigios que es esta cita en la que se comparte amor al arte durante 46 horas ininterrumpidas, en un evento generoso en beneficios inmateriales que les permite presumir de cooperación y de sentido colectivo. De ser alguien no sólo por cuanto tienen sino por cuanto valen al sumar entre sí.

Estos días volveremos a creernos por derecho propio que Guadalajara es el centro del universo y quien más -implicándose de lleno- y quien menos -paseando las calles o escuchando en silencio- se acercará hasta el Infantado: para recibir, pero sobre todo para aportar, su dosis de vitamina M.