Segundo aviso

Incendio Aleas

Vista del incendio desatado ayer en Aleas desde un helicóptero de las BIF / Foto: @At_BRIF

Por Óscar Cuevas

En el imaginario colectivo de la provincia los 17 de julio están grabados, nunca mejor dicho, a fuego. Y ya es caprichosa esta casualidad que quiso que ayer, precisamente, ayer, se desatara un incendio en Cogolludo, en la puerta de la Serranía. A todos se nos pusieron los pelos como escarpias, mezclando en el ánimo los temores del presente con los recuerdos del pasado. Y así pasamos la tarde, en vilo

Incendio Aleas

La consejera de Agricultura, en el puesto de mando avanzado / Foto: JCCM

Cuando escribo este artículo, en la madrugada del viernes 18, el incendio iniciado en la pedanía de Aleas se ha dado por controlado, tras desatarse poco antes de las 2 del mediodía y afectar a un contorno de unas 500 hectáreas, de las que unas 300 -según cálculos iniciales- resultaron calcinadas. La noche y el cambio del viento se hicieron aliados de bomberos, trabajadores de los retenes y efectivos de la UME, y a eso de las 11 de la noche pudieron hacerse con un fuego que esta vez, la verdad, no ha pasado a mayores. Ha podido ser este otro 17 de julio trágico, pero las cosas han funcionado razonablemente bien, el tiempo ha acompañado, y los daños no son irreparables.

Homenaje Víctimas Incendio

Homenaje a los 11 fallecidos en el incendio del Ducado celebrado ayer en Guadalajara / Foto: EFE

Desde que el 17 de julio de 2005 las vidas de once guadalajareños se nos quedaron en una loma de Santa María del Espino, cada fuego que se descontrola en el monte nos provoca miedos y recuerdos, y abre debates sobre cómo, por qué, y de qué modo se combaten estas contingencias. Pero ayer lo decía acertadamente Carmen Clara Martínez de Tejada, la abogada de 9 de las familias de quienes perecieron hace 9 años: Parece que, al menos, aquella tragedia cambió muchas cosas, para bien, en el modo de afrontar estas campañas.

Tras el incendio del Ducado, pasamos de tener retenes contratados por 3 meses, barbacoas donde se hacía fuego en plenas épocas de máximo riesgo, jefes provinciales de incendios que se iban de vacaciones en pleno verano, o estructuras anquilosadas que fallaban hasta el punto de no saber cuándo y cómo había que incrementar el nivel de alerta, a tener controles mucho más minuciosos de la situación. Yo lo he dicho varias veces: El anterior Gobierno regional se empecinó en negar lo que muchos creemos, que en la tragedia de La Riba se cometieron errores gravísimos. Pero al menos el Ejecutivo de Barreda actuó asumiendo que había mucho que mejorar, aunque no lo reconociera.

Vista del incendio desde las cercanías de Cogolludo / Foto: Ministerio de Agricultura

Vista del incendio desde las cercanías de Cogolludo / Foto: Ministerio de Agricultura

Recordemos que en 2005 los reteneros tenían sólo contratos de temporada estival, y que tras la tragedia pasaron a ser empleados anuales que limpiaban el monte en invierno (aunque el actual ERE ha rebajado el tiempo de sus contratos a 9 meses, ya es el triple de lo que había). Y, como vimos en Chequilla en 2012 y volvimos a ver ayer, el llamado “Nivel 2” de emergencia se decreta con mucha más prontitud. Habrá quien piense, incluso, que con excesiva cautela, porque ayer, por ejemplo, la Unidad de Emergencias el Ejército llegó cuando los reteneros ya habían hecho el grueso del trabajo, y el nivel se volvió a bajar a “1” poco después de que hubieran aparecido por Guadalajara los militares, que podían haberse ahorrado el viaje. Pero qué quieren que les diga, yo lo prefiero: mejor pasarse que quedarse cortos.

Mi temor, eso sí, es que los recortes que ha padecido el servicio anti-incendios en los tres últimos años, EREs incluidos, no nos cuesten lamentos gordos algún día. Ya les habló de este asunto hace unas pocas semanas y en este mismo blog la compañera Marta Perruca (100 trabajadores menos que en 2012, de 19 a 5 patrullas de vigilancia, 14 torretas abandonadas…), así que no abundaré.

Homenaje que ayer hicieron los bomberos de Madrid a los fallecidos en Guadalajara en 2005

Homenaje que ayer hicieron los bomberos de Madrid a los fallecidos en Guadalajara en 2005

Chequilla en 2012 (entonces fueron casi 1.000 hectáreas), y Aleas en 2014. El fuego ha dado ya dos avisos serios a la provincia para que la Administración, los trabajadores forestales, y sobre todo los humanos cuyos descuidos originan tantos daños, tomen conciencia de que el peligro sigue allí, acechando. Que no se nos olvide nunca, porque a lo mejor no hay un tercer aviso.

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