Una oportunidad para la regeneración empresarial

El CEEI Guadalajara ya alberga a 43 empresas en su interior.

El CEEI Guadalajara ya alberga a 43 empresas en su interior.

Por Abraham Sanz

Ha transcurrido ya cerca de un lustro y parece que comienza a cobrar sentido ese edificio oxidado y de aspecto poco atrayente que se abrió en busca de todo lo contrario, el de atraer a jóvenes e incipientes empresas recién nacidas dentro del mercado para dotarlas de facilidades para lograr su supervivencia mientras lograban hacerse un hueco en éste. Su paso fue lento, quizá demasiado pero la situación económica no invitaba a muchos a la aventura de lanzar un nuevo proyecto bien por desilusión, falta de dinero o que los costes eran todavía muy elevados. El Centro Europeo de Empresas e Innovación buscaba atajar esta última vía y complementarlo con asesoramiento empresarial para así, conseguir canalizar esas buenas intenciones con las que nace toda empresa, en una idea rentable en el mercado.

La confianza, como en todo en general durante los años de aguda recesión económica, se resentía tanto en el sistema, en el Gobierno y, sobre todo, en el tejido empresarial que había abusado tanto ya de los trabajadores, que pocos resquicios quedaban al margen para seguir confiando en este sector. Quizá uno de los pocos pretendía ser este nuevo centro, ya que entre su objetivo buscaba ser esa plataforma necesaria que toda ‘start up’ que arranca precisa para tratar de ser competitiva. Y este CEEI ha logrado consolidarse, no tanto como trampolín, pero si en un lugar de apoyo que permita dotar de cierta estabilidad a las compañías que nacen.

No es tarea fácil y no todas generan un empleo estable, que a la postre, ha de ser uno de los objetivos de cualquiera de estas empresas que aquí se engendra: generar beneficio y generar empleo. Cerca del 66 % de las empresas ahora instaladas en este vivero de empresas se dedican a servicios a empresas y a comercio. Y no es que podamos pasear por este lugar y contemplar stands con productos que comprar; sino que ahí se aglutinan empresas que reclutan jóvenes comerciales bajo la palabra de que podrán ganar mucho dinero en poco tiempo, eso sí, con un contrato mercantil y encomendando tu destino a tu suerte y fortuna. Loable es sacar pecho al ver unos números fríos, pero al adentrarte en ellos, quizá sea necesario replantearnos como todo este viraje y contraviraje que está sufriendo nuestra economía, no hace más que dar tumbos a los trabajadores en busca de una estabilidad. Lo mismo ocurre con las propias empresas, donde la obsesión radica en abaratar costes, sin apenas esfuerzo en conseguir dotarse de una mano de obra cualificada y bien formada que le permita mejorar.

No obstante, no son todos estos casos y nuevas firmas siguen llegando a este punto. Son ya 43 y cada vez este inmueble, que al principio se hacía grande por todos los lados, ha logrado que poco a poco se vaya generando actividad empresarial. Además, nos ha permitido ir cambiando el concepto que teníamos de una empresa. Antes, a ésta la ubicábamos en un inmueble con un gran letrero y un imponente escaparate o una gran sala de con mesas; ahora sólo con una mesa y un ordenador ya contamos con una nueva compañía. Las oportunidades de internet son otra puerta que busca explotarse desde el CEEI y las posibilidades del co-working -que varias empresas compartan sala y establezcan relaciones que puedan culminar en acuerdos empresariales-. Fórmulas que también se ofrecen en otros lugares cuya visión de la economía difiere, pero cuyo objetivo es el mismo, apoyar al que comienza tratar de abaratar los costes con herramientas que permitan compartir estos entre varios.

Estos pequeños datos son los que deben alimentar nuestro ánimo de que, con mucho esfuerzo, la calamitosa situación económica puede comenzar a revertirse, pero a un ritmo tan lento… Sin embargo, si se consigue que el modelo de empresa asesorada, bien diseñada y con unos objetivos claros desde el principio que se persigue desde el CEEI, combinándola con un buen trato hacia la mejor materia prima de cualquier mercantil que es su mano de obra, podremos regenerar el tejido productivo de una provincia cuya herida del paro sigue siendo todavía demasiado honda. Pero si se consigue que los pilares de su reconstrucción se afiancen en el trabajo, el esfuerzo y no en la economía del ‘pelotazo’, la labor de estos viveros de empresas que existen tanto en Guadalajara como en otras ciudades de la provincia, habrá merecido la pena.

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